El otro día me leí una grapa de Iron Man (nº 238 EEUU) y mencontré con esta viñeta. Me hizo tanta gracia que tenía que enseñárosla.
Qué mal le sienta a esta viñeta/estilo de dibujo el coloreado digital; los fotolitos y el papel poroso y mediocre le hacían un gran favor.
Creo que en ella se ve mejor que en ningún otro sitio qué es un superhéroe. Por eso extraña questo no se vea muy a menudo en las grapas de superhéroes. En verdad un superhéroe es un parapolicía aficionado así que no está para servir y proteger sino para hacer lo que le apetece.
Aunque me parece questa viñeta es genial por su honestidad, la grapa en la questá no está bien planteada. Típico fallo de narrador corto de miras. Los guionistas, Micheline y Layton, al centrarse en su historia perdieron de vista sus implicaciones. El asunto del nº 238 es que Rino va haciendo desmanes por ahí pero Iron Man nunca va a por él porque la vida de Tony Stark (famoso, ejecutivo, inventor y bon vivant antes que superhéroe) es muy ajetreada. La frase se comprende y es verosímil así que seguramente por eso el Iron Man actual (tanto el de luz como el de papel) jamás lo diría, pero esos guionistas incomprensiblemente perdieron de vista que en el Universo Marvel no sólo hay polis, semejantes a los ntros y por tanto inútiles contra un supervillano, y un hombre de lata. Esa frase está muy bien. Es honesta, sensata y realista, pero lo lógico no es que Iron Man deje al Rino destruir a sus anchas hasta que le apetece ir a por él, sino que avise a otros superhéroes de que no puede detenerle. Se comprende que Spiderman no haga eso por ser la paradoja andante de ser un vecino solitario, en cambio no se comprende ni el porqué este no se ocupa del Rino ya que es de los suyos y ni que Iron Man, rico, ejecutivo y miembro de supergrupos, no se coordine con otros superhéroes para detener el mal. Así pues aquí Micheline y Layton resbalaron totalmente pretendiendo hacer un chiste. Claramente Stark no es Superman, no es un filántropo abnegado, pero creo, es un personaje que conozco poco, que Iron Man sí aprovecharía la ocasión de tirar de tecnología y avisar a sus amiguitos de que el Rino les toca a ellos porque él tiene que hacer cosas más importantes, divertirse, gestionar una corporación y litigar con el gobierno.
Llegué a este interesante pero feo nº porque es el epílogo de las tan mediocres como disparatadas Armor Wars, aunque bueno, viendo que Stark es ante todo un rico ejecutivo tienen cierta verosimilitud.
En castellano que con la debacle del pirateo de los cómics superheroicos es complicado acudir a las fuentes. Los pensamientos de Tony están mal traducidos: No se ha solucionado mucho aunque ya es algo. Pero sigo sintiendo un vacío como el que dicen de las guerras, Vietnam, Corea, la que fuera, los que estuvieron en ellas... Realmente nunca terminan .
Pelillos a la mar, me comporté como un egoísta temerario, pero como he vuelto a perseguir, sólo cuando me viene bien, a los supervillanos, pues obviamos todos los problemas que provoqué y todos los delitos que cometí ya que eso nos llevaría a pegarnos pues no pienso pagar por nada, soy un rico ejecutivo, sabes? Al final en Marvel nunca se han hecho bien las cosas. Siempre se ha tirado por el camino más fácil y conveniente.
Aunque...
Ropa de trabajo. Es posible que aquí Tony esté siendo chistoso, pero Iron Man no deja de ser, al menos en aquella época, un empleado de una empresa. Esto es clave, aunque por lo poco que sé, los cómics del latas dentonces nunca incidieron en eso. Iron Man no es un superhéroe. Tony no realiza esa actividad en su tiempo libre, y cuando le apetece, o ante una emergencia. No. Es un empleado. Iron Man está al servicio de una empresa. En este nº está escena da paso al latas rodando un anuncio para la corporación de su alter ego. Quizás desta manera sentiende mejor los pensamientos de Tony-Iron Man. Si para él ser un superhéroe es un empleo y no algo altruista es lógico questé fuera de servicio 16 horas de cada día o que considere que hay tareas, resolver todos los problemas que le surjan al mundo, que no le competen. Él trabaja para una empresa, no para un país (Capitán América), vecindario (Spiderman), la gente o la humanidad (Superman).




Comentarios
Pero claro, los héroes pulp van teniendo cada vez poderes más bestias y se convierten en superhéroes con poderes aterradores y apocalípticos. Y unos pocos héroes aislados que se enfrentan a criminales se van convirtiendo en una legión de superhéroes cada vez más numerosos que se enfrentan a supervillanos también numerosísimos.
Y claro, ¿cómo es que los estados dejan a toda esta gente campar a sus anchas por el país, haciendo lo que les da la gana? ¿Y cómo es que el mundo no avanza tecnológica o socialmente con estos dioses y genios vagando por la tierra?
Todo era más creíble cuando los escasos héroes pulp se dedicaban a pegarse con matones y criminales, en las sombras, lejos del público. Todo empieza a encajar mucho peor cuando el número de héroes, sus poderes cada vez mayores, y el conocimiento de la humanidad sobre ellos, aumentan hasta un límite en el que no es creíble que su mundo se siga pareciendo al nuestro.
La primera viñeta lo que demuestra es que los superhéroes hacen básicamente lo que les apetece. Lo raro es que no sean todos supervillanos superegoístas. La última viñeta demuestra que al final de cada saga todo debe seguir igual, sin avanzar realmente, porque si no, todo el castillo de naipes se derrumba.
Creo que el concepto que buscamos a esta exageración del pulp que nos ha traído hasta el superhéroe es el de Saltar el tiburón. Es decir, que llega un momento en una serie longeva de ficción en el que los guionistas ya no saben ni lo que hacer, y optan por exagerar más y más las situaciones, hasta un punto que llega a lo ridículo. Yo esto lo comento mucho por ejemplo con los Simpson; si te ves la primera temporada, Homer es un metepatas y un desastre, pero es que a estas alturas ya es más bien un dios embaucador tipo Loki o Coyote, metiendo a toda su familia y al pueblo entero en todo tipo de desastres y salvándolos luego in extremis.
Los superhéroes son héroes pulp elevados a la enésima potencia. Al final tenía sentido que un héroe pulp fuera el protagonista exclusivo de su serie, porque no pertenecía a un universo compartido, y porque el resto eran personajes de sus propios mundos. En el momento en el que Marvel o DC crea un Universo de superhéroes que se conocen e interactúan entre sí, es imposible que no se afecten los unos a los otros, pero es casi imposible mantener la coherencia. ¿Dónde está Superman cuando Batman está enfrentándose al Apocalípsis? ¿Por qué el Apocalípsis al que se ha enfrentado Batman ni se menciona en la colección de Flash?
La respuesta, obviamente, es que todos ellos viven en un mundo fantástico. Un siglo XX/XXI fantástico en el que el tiempo no existe. Es una fantasía retro, porque el mundo real avanza y los superhéroes avanzan mucho más lentos, y se producen paradojas temporales como que Iron Man consiguiera su primera armadura en Vietnam o en Afganistán o en la última guerra importante.
Quizá las incoherencias no se pueden evitar porque son inevitables. Los cómics y su universo no pueden competir en complejidad con el mundo real. Era más creíble cuando los héroes, más pequeños y más locales, se enfrentaban a criminales, organizaciones secretas y a explorar Marte o la Tierra Hueca. El mundo podía seguir avanzando sin ellos, tan ricamente.
Inconsistencias e incoherencias siempre va a ver en un producto humano pero el problema es descala, creo. Marvel ya sestrelló contra los límites de la Continuidad, la coherencia y el realismo en los 70, cuando tocaba celebrar el 55 cumple de mr. Fantástico. Pero el velo de ilusión se sostuvo porque no había tantas coles como ahora, ni tanto pasado, ni tanto universalismo (y los fantásticos consiguieron rejuvenecer sus cuerpos en una aventura espacial suya). La avaricia rompió el saco. Lo que dices, pocos y modestos, es lo que hay que hacer para que la cosa pueda funcionar y sea divertida y coleccionable, pero el dinero es el dinero y para los ejecutivos (que no editores o empresarios) más.