8.10.09

Relecturas LXXI: Hyperion contra Nighthawk, M. Guggenheim y P. Gulacy, Panini 2007

Aunque este cómic ya lo leí cuando salió, no ha sido hasta ahora cuando me he hecho con él. Me interesa no por lo bueno que es, que lo es, sino porque es singular.
Os cuento. El cómic trata el tema de Darfur de forma comprometida, crítica y nada positiva. Es este ejercicio de agrio realismo lo que le da un plus a este cómic, porque jamás he leído un cómic Marvel de estas características. Es cierto que Marvel se ha comprometido alguna vez. Ha tratado las drogas, por ejemplo el famoso nº de Spiderman que no he leído, o el SIDA, recuerdo un nº del Hulk de P. David, y últimamente ha aparecido África en el mainstream. Por ejemplo, ahora la JSA lo esta tratando y en Escuadrón Supremo no es la 1º vez que sale, pues Stra lo trató ya en sus nº de Supreme Powers y en Thor. Pero nunca he visto que un tema así se trate de forma tan cruda y agria. Es esto lo que le da interés y fuerza a una historia que, de otro modo, no destacaría.
Se nota que M. Guggenheim es un avezado guionista, sobre todo televisivo, porque aquí su trabajo es estupendo. Su trama (no sé de donde saldría la idea en Marvel de hacer un cómic sobre Darfur; no sé si este cómic es algo personal o un encargo) es simple y lineal, pero Guggenheim, gracias a su oficio y experiencia, la sabe contar muy bien de forma que intrigue y emocione al lector hasta el final, consiguiendo que, lo que no daba para más que una grapa, dé para 4. El truco de Guggenheim ha sido dividir la historia en 2 partes, pasado y presente, y en 2 puntos de vista, el de sus protas, Hiperión y Halcón Nocturno (en el interior estan traducidos) y terminar con un breve epílogo. De esta forma, nos cuenta el pasado y el presente de la trama de forma simultánea y desde 2 puntos de vista que son complementarios, luego el lector no percibe la totalidad hasta que lee las 4 subhistorias. Lo cual hace que su lectura natural sea en tomo, ya que es importante tener los frescos los detalles para apreciar la labor de Guggenheim. Esta es la inteligente forma que usa Guggenheim para que la intriga dure toda la historia. Pericia narrativa que se ve favorecida por un ágil ritmo narrativo y unos notables diálogos. Un poco manidos, como la mayoría de las situaciones del cómic, pero muy eficaces y certeros, de forma que Guggenheim consigue ofrecer un lectura trepidante.
Algo tiene que ver en esto el gran Gulacy. Reconozco que al principio, hace años, este dibujante no me llamaba, pero con el tiempo me ha ido gustando hasta que casi me he convertido en un fan. Su estilo es bastante impactante, puede que no recuerdes su nombre, pero sí que has visto ese estilo en otra parte. Es difícil describirlo, a mi me parece una mezcla entre Corben y O´Neill. Tiene algo de esa exageración, de ese fotorrealismo (sobre todo en los rostros y en las poses gracias a un notable entintamiento a base de manchas) y de esos rostros, principalmente los ojos, en Gulacy absolutamente inquietantes, del estilo de Corben. Pero esa línea finísima, esa anatomía expresionista, esa soltura y esa querencia a lo grotesco me recuerdan a O´Neill. En fin, un estilo muy expresivo por su delirante combinación de caricatura y realismo y por una excelente narrativa muy rápida, dinámica y cinemática, cualidad que refuerza el realismo del estilo, gracias a una sabia composición y a una soberbia secuencialidad. De esta forma, el dibujo de Gulacy, guste o no guste, es impactante y siempre mejora las capacidades expresivas de los guiones que ilustra. Sobre todo aquí, porque la brutalidad con la que Gulacy trata siempre la violencia encaja perfectamente con el guión despiadado de Guggenheim y con la violencia inmisericorde de los yanyauid. En este caso, además, tiene a su favor un solvente coloreado que potencia el realismo de Gulacy de forma que "Hyperion contra Nighthawk" es espectacular, sobre todo la violencia, que es tan rápida como la del Cine y muy dolorosa. Destacan las escenas que comparten los dos protas y la pelea entre 4 yanyauid montados y armados contra Halcón Nocturno. Así se comprende que su Sang-Chi, el cual nunca he visto, sea algo que haya quedado en la memoria de los que tuvieron el privilegio de disfrutarlo.
Así pues tenemos un cómic muy bien hecho, valiente y reflexivo. Pues el cómic, aunque es de mamporros, es decir, un cómic de superhéroes, no deja de analizar a los superhéroes y a los problemas del 3º Mundo. El cómic es, sobre todo, un relato sobre los límites de los superhéroes, ni Hiperión ni Halcón Nocturno, ya cada uno por separado y con su método, ya emparejados, son incapaces de resolver lo de Darfur. Porque, para Guggenheim, los problemas de verdad no se resuelven con 2 tortas y en una viñeta. Hay todo un entramado sociopolítico-económico-cultural que no se puede resolver simplemente cortando el nudo. También, Guggenheim opina que lo que viene haciendo el 1º Mundo hasta ahora es igual de inútil, sobre todo porque nos creemos superhéroes. Nos creemos que con dar dinero y alimentos ya basta. Que es cuestión de ir allí ser buenos un solo día y ya esta. Por eso, en "Hyperion contra Nighthawk" Darfur al final esta como al principio. Los dioses se han pasado por allí pero nada. La visita de 2 superhéroes y su empeño por enderezar las cosas no ha cambiado nada porque es el status quo lo que impide la solución. Así pues, este cómic es bastante demoledor y valiente pues critica tanto el falso buenismo (demoledor cuando analiza la ineficacia de la ayuda humanitaria) de Occidente como su realpolitik, pues la combinación de ambas son las responsables de que los problemas del 3º Mundo, no sólo no se resuelvan, sino que se agraven. Así que al final estamos como al principio, nadie sabe como resolver lo de Darfur sin las reglas son hacerlo desde el sillón de casa y mediante agentes.
Así pues, esta serie limitada es un cómic valiente, agrio, sólido gracias a Guggenheim, explosivo gracias a Gulacy, aunque abusa del corta-pega, y singular porque es uno de los pocos comics de superhéroes comprometidos de forma adulta y no de forma paternalista o ingenua. Seguramente por eso también es de los pocos donde los buenos no triunfan. Un cómic notable donde el realismo introducido en el género superheroico no da el acostumbrado resultado. Aquí los superhéroes no son unos famosos decadentes o unos egoístas psicópatas, tampoco estan controlados por los gobiernos, simplemente son tan limitados como los humanos de la calle ante los problemas de verdad.

3 comentarios:

Ismael Fancito. dijo...

Pues me anoto el título para cuando lo vea en la segunda mano.
El Sang-Chi en papel USAdo anda a tres euros en la Coruña. El tomo birria en blanco y negro de Forum ni me acuerdo (¿8?, tongo-tongo), y números de Clasicos Marvel nunca los he visto. En cambio, el retapado de Slash Maraud está por todos lados; creí entender que Planeta, bajo la posesión infernal del Zinco, lo reeditaría en el formato del Tor de Kubert).

PAblo dijo...

Pues yo no tenía ni idea de este título -la verdad es que de las cosas de los super actuales estoy poco puesto- y lo que me atrae sobre todo es el dibujo de Gulacy que es uno de mis preferidos. Si dices además que la historia es interesante, veré si lo encuentro por ahí. Si eso, te cuento.

Impacientes Saludos.

lord_pengallan dijo...

Leedlo a poco que tengás la oportunidad porque no creo que a vosotros os disguste.

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