Por fin he podido leer Über. Pero no voy a leérmelo entero porque le falta el final. Menteré después dempezar. Cuando tras haber comenzado por el nº 1 descubrí que había un nº 0. Ganas de joder supongo. Pero como le tenía muchas ganas decidí leerme lo que había descubierto que era la 1ª parte. Falta el final de la 2ª parte, que también es el final de la ucronía que ha creado Gillen. Las causas son problemas empresariales así que imagino que no tardará mucho en resolverse porque creo que ya ningún autor vende su creación a una editorial para siempre. Ahora entiendo porqué Panini no ha editado Über aquí cuando lo ha hecho en el resto de Europa.
Esta parte me ha parecido bastante interesante porque Gillen la cuenta de forma magistral. El asunto es que justo cuando los nazis van a perder descubren una fórmula del supersoldado más guay que la marvelita (aquellos son un raro cruce entrel Superman primigenio y los mutantes de Akira) y así consiguen no perder. El problema para ellos es que sus enemigos (menos Francia pues Gillen es británico) también la han conseguido así que la guerra continúa. Por tanto Über cuenta tanto el desarrollo de una wunderwaffe, parte de la gracia de la historia es que a la vez que se usa se conoce mejor y por lo tanto surgen nuevas aplicaciones que lo cambian todo durante un ratito, como cómo prosigue la Segunda Guerra Mundial tras ese bárbaro descubrimiento. Esta historia alternativa dese conflicto, como cualquier otra, no me parece interesante, pero, como he dicho, Gillen es un maestro. La estudió y planificó muy bien y supo transformar un relato lineal bélico con estereotipos en una historia trepidante y emocionante. Gillen gira siempre que hay que girar, refresca siempre que hay que refrescar, y sorprende, a veces con algo de trampa porque nunca informa al lector de todas las posibilidades de los superpoderes, siempre que hay que hacerlo de tal modo que es casi imposible desengancharse. Yo no he podido, aunque tampoco lo he intentado con todas mis fuerzas. Gillen siempre impide que su historia caiga en lo previsible (dentro de un orden, la prota es la prota). Parte del secreto es que la serie es coral y se desarrolla en Europa y Japón (EEUU aparece muy poco porque se había reservado para la frustrada 2ª parte) ya que eso le permite manejar los tiempos narrativos (crear expectación, etc.) y centrarse en la guerra.
El problema para mi deste cómic son los dibujantes. Distintos pero practicantes del mismo estilo. La historia de Gillen es interesante pero no invita a la relectura en parte por su dibujo ya queste carece de todo atractivo. No es malo. Es pobre, torpe y gris. Su gore, aquí puro manierismo y treta comercial, no consigue romper su convencionalidad (hay desnudos y folleteo también pero no hay erotismo en parte por la incompetencia de los dibujantes para tal cosa). Es lógico que se optase por el realismo puesto que Gillen plantea una ucronía de forma muy seria. Lo histórico es muy importante y hay bastantes personajes reales. Pero el problema del realismo es que es muy soso si sus ejecutantes no son buenos o expertos porque no es atractivo. Los dibujantes sesforzaron en ser buenos con la anatomía pero carecían del nivel necesario y por ello descuidaron los fondos, la narrativa, la composición, la perspectiva y la iluminación, que parece que se la dejaban al colorista. Este no lo hace mal pero tampoco tenía mucho tiempo para hacer todo lo que los dibujantes no hacían y encima corregir sus errores. Así el aspecto visual deste cómic es frío, desangelado, uniforme, anodino y estático. Nada atractivo y justo lo contrario de lo que necesita un relato bélico que a su modo intenta ser épico. Típico de editoriales pequeñas y pretenciosas, historias ambiciosas y complejas para dibujantes novatos y coloreado funcional. Así, el dibujo no cubre ni salva las numerosas pobrezas del guión de Gillen.
Este es una historia emocionante porque se mueve entre la desesperación, la locura y el odio, nadie quiere parar la guerra porque nadie puede permitirse perderla (los que menos los nazis y los nipones, Italia ya ha perdido y Francia aquí no cuenta, se asimilan a EEUU y a correr) y esa limitación es tremendamente destructiva, PERO, en mi opinión, se centra en los aspectos más narrativos, los acontecimientos, y deja de lado los temas más interesantes, humanos y profundos. Al final parece quel propósito de Gillen al ser homosexual es ganar la Segunda Guerra Mundial él mismo a través del pobre Turing (que parece que tiene un papel destacado en la 2ª parte). Su historia me recuerda a Tarantino. Este dijo, más o menos, que como le apetecía matar a Hitler hizo la olvidable Malditos bastardos, y supongo que le apetecía matar a las pobres chicas anuladas por Manson en Érase una vez en Hollywood, peli más olvidable aún que lanterior (y también algo así hay en su Django, otra a olvidar). Este revanchismo gratuito (menor en Gillen) me parece estúpido y disparatado porque no quiere comprender al otro, única vacuna contra el odio irracional que hay, o que disponemos actualmente. Así, la historia de Gillen es un relato puramente bélico en el que la tecnológica Segunda Guerra Mundial se vuelve ancestral, los maravillosos inventos, tanques, aviones, submarinos, etc., quedan paradójicamente obsoletos ante los puños y la vista de los superhombres. Es decir, en ella lo humano queda reducido casi a la nada y usualmente a lo tópico y por ello impersonal y gastado. Pasa un poco como con el tema del racismo, rampante en todos las naciones que combatieron en ella. Todo se reduce a decir que los ingleses y los estadounidenses van a ser muy parcos en aplicar la fórmula a los no blancos por miedo al día después (de su victoria). Así, Über es una merienda de blancos. Aparecen un par de negros pero no son conscientes de que se les está timando, no sé que pasará en la 2ª parte con ellos pero no parece que vayan a aportar más que color, como han hecho en esta parte. En suma, centrarse en el relato bélico y escamotear información al lector para poderle sorprender a voluntad creo que perjudica a Über porque le resta interés. Por ejemplo, los supersoldados de Gillen son kamikazes y no sexplora eso. Curiosamente sí se interesa por ellos en las breves apariciones de los japoneses, pero nada se menciona en Occidente (incluyendo ahí el frente oriental). No es que en Europa se les persuada para que se maten, es que las peleas entre supersoldados son muy letales de tal modo que las posibilidades de supervivencia a medio plazo de uno destos son nulas. Para Gillen los über son meras armas. Así, igual que muestra que no todos son fanáticos nazis o sólo quieren venganza, debería haber mostrado lo que es sentirse un clínex superpoderoso. Por qué los superhombres obedecen? Por qué aceptan morir (sólo hay uno que no lo hace)? Por qué los nazis no llevan el nazismo hasta sus lógicas consecuencias? Por qué los anglosajones no se convierten en nazis si en el fondo son la misma mierda que los germanos? Qué piensan los civiles de ellos? Qué piensan los colonizados de la mejora de sus explotadores? Por qué los kamikazes japoneses son conscientes de que lo son pero los occidentales no? Parece que Gillen se sumergió tanto en su historia alternativa de los acontecimientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial que se olvidó de que los que guerrean son humanos. Y en mi opinión ahí está la historia desta historia. Pensaba que de eso iba Über. Cómo se comportarían los superhombres en esa gran guerra, especialmente los nazis. Pero Gillen se ha centrado en un mero juego intelectual. Pensar cómo hubiera terminado la Segunda Guerra Mundial si hubieran pasado otras cosas. Y esto, por personal y excesivamente lúdico, resta casi todo el interés potencial que algo como Über podía tener. Dicho dotro modo, los superhombres de Gillen no cambian nada así que pronto dejan de resultar interesantes de modo que Über carece doriginalidad o particularidad. Por eso no da para relectura nimporta cómo demonios termina (apuesto a que los nazis pierden en el último momento y Turing da una lección). Si te metes en este cómic y no te parece desagradable su oscuridad y crueldad entonces lo pasas porque está muy bien escrito, pero no deja poso por olvidar quel nazismo es algo muy humano. El odio, el rencor, la frustración, la vanidad y el egoísmo son fuerzas muy poderosas que nos mueven y no son exclusivas del fascismo (error en el que caen una y otra vez los wokes o giliprogres) y por ello deben ser el centro de ntras historias. A Gillen le ha movido el morbo más que un genuino interés por lo humano, y así le ha salido una historia bastante banal y algo presumida. Destaca más su arte quel relato por olvidar que la gente tiene sentimientos y emociones y un miedo cerval a la muerte. Así, el horror que Gillen quería dar a esta historia no aparece. Sí, los nazis y nipones iban hasta arriba de prejuicios y fantasías y además no daban valor a la vida individual (pero los ingleses, franceses, italianos y estadounidenses, por sólo nombrar a los más destacados, no eran mucho mejores y los rusos eran iguales), pero eso no es suficiente para asustar. El foco tenía que haber estado en lo fácil que es morir de forma horrible en la guerra über incluso siendo un poderoso supersoldado (hay gradaciones). El problema deste cómic es que hay demasiado de cómo transcurre la guerra y demasiado poco sobre el efecto de esa guerra a cara de perro entre los que la sufren (los primeros siempre son los soldados obligados a servir de carne de cañón). Por ello creo que el factor humano desmonta todo el castillo de naipes intelectual que se montó Gillen. Las cosas no habrían transcurrido como él que cree. No tengo pruebas pero tampoco dudas.

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