Esto lo pillé por estar con el mono. A veces pasa que pasa el tiempo sin que salga algo que me interese realmente. Entonces me vuelvo loco buscando algo que pillar. Bajo el listón. Había leído algo de Zenith cuando ECC y Morrison es un gran guionista, aunque no es de mis favoritos, así queste cómic se convirtió en mi objetivo. En realidad ya antes del mono había pensado en pillarlo pero no lo compré porque la edición de ECC me pareció muy cara. Yo soy muy talibán de la proximidad con el original en el tamaño y el color, e incluso con las páginas (para mi es un drama tener que pillar tomos en vez de grapas), pero no dejo de ser alguien sensato y práctico. Hay cómics que por su calidad gráfica y por no ser novedad sólo merecen lo que se llama una edición de batalla: papel malucho, rústica y reducción si se puede, y Zenith es uno de los mejores ejemplos deso. Por eso no pillé lo dECC y tampoco pensaba pillar la edición de Dolmen (algo barata si vemos que vale sólo un poco más que la anterior y entre medias ha pasado una inflación que ni en los 80), pero entró el mono y no había mejor candidato y la idea de bombero de Dolmen de publicar esto como si fuese una obra maestra me hizo desesperar de que alguna vez en España veamos una edición a la altura de la calidad gráfica deste cómic.

Ha llovido mucho desde que apareció Zenith pero casi parece escrito ayer. Por un lado todas las preocupaciones o intereses típicos de Morrison ya están aquí y por el otro hemos cambiado muy poco en estas casi 4 últimas décadas. Se le notan mucho los años a los cómics de Lee&Kirby pero Zenith podía haber sido escrito anteayer, casi lo que más le delata son sus referencias a su época y cultura. Así pues es una lectura entretenida que ha envejecido muy poco. Parece más joven de lo que es. Está claro que Morrison nació con talento para la narración y que ya de jovencito, o nada más empezar, sabía muy bien cómo contar una historia. El único pero que se le puede poner es que no se cortó un pelo en sus referencias localistas. No entorpecen la lectura ni dificultan el entendimiento de la historia pero las referencias tanto a lo inglés como a lo escocés al ser relevantes hacen que el relato no funcione bien en un lector dotra generación y extranjero (y que no haya vivido todos los 80). En cambio sorprende que Zenith siga siendo original pues Morrison es un autor, es decir, siempre escribe sobre lo mismo y de la misma forma, y un guionista déxito así que ha sido archiimitado, por ejemplo aquí está ya el célebre Authority dEllis; también el de Millar, pero esas 2 circunstancias no han impedido que todavía tenga bastantes ideas sobre los superhéroes que aún no se han explor/tado. En esta obra de Morrison, los británicos han creado a los superhéroes y son los únicos que los tienen así que por ejemplo EEUU se dedica a desarrollar formas de matarlos. La idea de que una potencia menor tenga superhéroes es muy interesante y llena de potencial ¿Acabarían la mayoría en los EEUU por el dinero y por el prestigio como pasa con la élite europea en ciencias y artes? ¿Serían un Orbán (no el actual, el original)? Lo único flojo deste cómic, por llamarlo dalguna manera, es Zenith, el prota, y que todas las historias (4 aunque interconectadas) están alargadas. Zenith quizás sea lo más gastado que tiene Zenith. A finales de los 80 todavía tenía gracia, menos en Europa, un superhéroe frívolo, pero ahora no refresca a nadie por lo que la serie es víctima de que su prota descendió a secundario de su propia serie de tal modo que al final es más un gancho que su personaje principal. Sin duda se debe a que Morrison acabó decantándose por lo oscuro en vez de por lo paródico, pero también a que es un personaje muy pobremente diseñado, nunca se definen sus poderes y, aunque es ingenioso con la palabra y suertudo, es torpe y nada heroico. Así, el relato se resiente un poco porque su prota no es atractivo o carismático y al final acaba siendo un extra con muchas frases. La excesiva longitud de las historias creo que es un tema inglés pues me pasa lo mismo con los clásicos británicos. No puedo con ellos porque sus reiteraciones (la cadencia semanal es una idea terrible) y cómo se enfrían sus historias que no son nada del otro jueves pese a su rollo audaz y áspero acaban expulsándome de su lectura. En Zenith Morrison nunca deja dentretener pero ninguno de sus 4 argumentos, sobre todo los 3 1ºs, daba para tantas páginas (con ese enfoque directo y superheroico). Seguramente esto no sería un gran problema si Zenith no lo hubiese dibujado Yeowell. Lo único crucial que realmente lastra este cómic. Si Yeowell es un profesional mediocre, imaginaos cómo era sin experiencia y encima en B&N. Este trabajo de Yeowell es objetivamente insuficiente. Hay viñetas e incluso páginas indescifrables. No hay manera de saber qué demonios dibujó Yeowell. Por un lado estaba muy torpe y por el otro no sabía manejar el B&N así questropea los guiones. Más le habría valido haberse acercado al Miller de Sin City porque su entintamiento con grandes manchas de negro, una idea que practicó durante toda la parte central de Zenith, no encaja con su dibujo con ínfulas realistas. El relato se puede seguir pero entre questá alargado y está contado de una forma poco grata leerlo se hace algo cuesta arriba (y encima Dolmen lo empeoró todo con sus decisiones editoriales). La cosa mejora en la última historia porque ahí el éxito trajo el color así que Yeowell, más experimentado, se relajó de tal modo que hizo algo legible, aunque bastante pobretón. Gracias a esto podemos comprobar quel principal problema es que Yeowell no es un dibujante para historias ambientadas en el presente y superheroicas. Se le da mejor lo oscuro y lo moderadamente fantástico.

La edición de Dolmen no me gusta aunque es de mucha calidad. Zenith no es un cómic para tapa dura y papel bueno. Yeowell no justifica eso y Morrison tampoco hizo algo sobresaliente. Por otro lado, aunque entiendo la decisión de reducir la cosa a 2 tomos de alrededor de 250 páginas (mi límite, no compró tomos que recopilen una serie folletinesca que superen esa cantidad), el formato elegido es demasiado pesado y grande para leerse con comodidad. La ergonomía también es alguien en el mundo editorial. Y los extras son como siempre, una mierda. No enriquecen la lectura luego sobran. Así pues en mi opinión esta serie para disfrutarse de verdad debería reducirse su tamaño y servirse con calidad justita. Lo agradecerían todos, el comprador pagaría poco, el lector leería cómodamente y Yeowell no lloraría cada vez que alguien la abriese. Su dibujo se vería muy beneficiado con una pequeña reducción porque le vino grande el gran tamaño de la revista comiquera británica típica, su dibujo es grande y simple y la pérdida de tamaño no va a perjudicar a sus viñetas ilegibles. Creo firmemente que tengo razón en este punto.
Así pues Zenith es una lectura entretenida bien conservada que va de menos a más a costa de desnaturalizarse un poco. Por tanto, sólo es imprescindible para los fanes de Morrison pues facilita el comprender su obra ya questa comienza aquí. De todos modos Zenith es más un cómic superheroico, aunque europeo-británico ochentero, que morrisoniano. Es más convencional que la media y tiene más acción que la media. No obstante tiene muchas ideas todavía hoy originales y por lo tanto un potencial todavía sin explotar (no creo que a Morrison se le ocurra revisarlo, se le acabó el hambre), y se adelantó a su época (y a Moore) con la explotación de Lovecraft, aunque el escocés al final optó por no ser fiel al Loco de Providence. Por tanto, Zenith sigue siendo interesante y Dolmen se ha equivocado.
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