Desde hace unos años estoy un poco obsesionado con el significado de los disfraces superheroicos. Al principio los veía como algo dorigen aristocrático. Pero el rollo de señor feudal (el guerrero que protege a sus vasallos, Batman) o de caballero andante o artúrico no lo explica todo aunque es innegable que ambos papeles medievales inspiran tanto a los superhéroes como los antiguos héroes griegos. Luego vi que llevan disfraz porque hoy este es lo opuesto del uniforme, individualiza, independiza y margina; en la Edad Media sólo los religiosos y los pobres llevaban algo parecido a un uniforme y aún así la uniformidad sólo era local o parcial. Pero esto junto a lo otro tampoco explica todo. Entonces pensé quel superhéroe tenía algo de chamán, pero luego vi que las semejanzas son superficiales, normalmente alguien se convierte en lo 2º por tener vocación mientras que la norma entre los 1ºs es el accidente. Pero pensé que esa idea era una buena intuición de modo quempecé a pensar que los disfraces superheroicos deben de venir de las antiguas fiestas de disfraces, de cuando se creía que disfrazarse de algo convertía a alguien en ese algo o al menos le confería ciertas características dese algo.
Todavía no he podido leer sobre ese particular pero leyendo a un antropólogo (V W Turner) encontré que es probable que no esté desencaminado. Ese científico pone la fiesta de Halloween de su época (finales de los 60) como ejemplo de su tema, las fiestas populares que alteran el estatus social ordinario. Señala que lo normal era que los niños llevasen disfraces de lo que podemos llamar seres temibles para la sociedad biempensante yanki para amenazar implícitamente: si los adultos no los agasajaban entonces serían atacados/castigados. El origen deste juego es el pasado pagano. Entonces los disfraces representaban a las criaturas hostiles del Otro Mundo. Y aquí es donde podemos encontrar el principio antes mencionado, el disfraz convierte al que lo lleva en aquello a lo que alude. Naturalmente en el Halloween moderno también es importante el anonimato que proporciona ya que gracias a él el niño podía castigar al adulto tan duramente como quería porque sabía que no podía ser identificado (supongo que los adultos que no trataban bien a su repartidor de periódico o de leche sabían que no iban a pasar un buen Halloween), pero lo importante para los superhéroes es la transformación. El niño yanki se disfrazaba de fiera o monstruo (supongo que la premisa será la misma que subyace a la licantropía primigenia, la que no tiene que ver con la mordedura sino con portar su piel o ser poseído por su espíritu) para fortalecerse, para dar miedo y dar credibilidad a que podía castigar al que se comportase mal con él. El asunto tiene que ver lejanamente con la justicia. Los seres del Otro Mundo venían a castigar a los que se habían portado mal durante el año que terminaba (el chivo expiatorio resolvía ese problema dotra manera). Con el disfraz aquel niño yanki o nuestro antepasado se convertía en inhumano, es decir, en alguien ajeno a la comunidad y por ello justo. Esto se producía en un momento liminal, en el fin del año/tiempo, cuando supuestamente las fronteras entre los mundos (el de los vivos y el de los muertos) se borran, y el superhéroe suele operar en los lugares liminales: por la noche (sólo en España sería de madrugada), en los barrios marginales, en los lugares fronterizos, en el Espacio, en la Naturaleza, en las ruinas, en los lugares aislados.
En el Halloween moderno los disfraces son fantasías de los inferiores. Los niños se disfrazan de lo que (creen que) temen sus adultos porque saben que como niños nada pueden hacer contra ellos. Esto también opera en los superhéroes ya que lo normal es que sus alter egos sean ciudadanos corrientes o pueblo, víctimas potenciales de los malos y/o poderosos (por eso sobran Bruce Wayne y Tony Stark pero son perfectos los dictadores gitanos). Recordemos que los superhéroes nacieron en un contexto de alta criminalidad por culpa de la pobreza de la Gran Depresión y mientras el fascismo sexpandía (apenas hay un año entre la aparición de Superman y el inicio de la Segunda Guerra Mundial). Así, el superhéroe respondió al sentimiento de indefensión de los inferiores (recordemos que muchos de los que hicieron los primeros superhéroes eran hijos de inmigrantes y bastantes, además, de judíos). Así pues, los superhéroes no son exactamente fantasías de poder de tímidos, incels y feos. Por eso siempre son un éxito (internacional) potencial. Si juntamos todo lo dicho tenemos que el disfraz produce una especie de transformación o evidencia una especie de posesión (de un murciélago, de una araña, de la furia, de un diablillo...) que permite la ficción o fantasía de que los actos los ejecuta otro, quel disfrazado no es responsable de lo que hace cuando lleva el disfraz, el momento liminal permite temporalmente una conducta ilícita extravagante (una cita casi exacta del mencionado Turner), recordemos los carnavales o cualquier fiesta tradicional.
La diferencia es quel disfraz superheroico es lo opuesto a uno de Halloween moderno en tanto que es singular y el otro genérico (de zombi, de vampiro, de fantasma, de indio, de bandido...). Pero revisemos quién se convierte en superhéroe normalmente... jóvenes solteros. Esto es clave. No padres o profesionales experimentados o asentados. Todavía no son plenamente adultos (para una mente burguesa o conservadora). Todavía no pertenecen al grupo etario de donde sale la mayoría de la gente que gobierna una sociedad moderna. No tienen deberes y carecen de prestigio. Esto los asimila a los niños que celebraban los Halloween modernos. Son inferiores y por ello han de adoptar otra identidad para fortalecerse y castigar a la mala autoridad ordinaria. Qué hace el superhéroe? Atacar las flaquezas del Sistema: la corrupción, la falta de recursos y la torpeza. Intentan corregir o compensar los fallos, abusos y limitaciones del mismo. Así dicho son una especie de parafuncionarios, generalmente parapolicías. Entonces, por qué son problemáticos para las autoridades legítimas? Porque son jóvenes. Son parte pero no reparten. Diso mío, son niños. Pero también porque, como se ha dicho, pretenden cubrir los límites o vacíos del orden humano, algo que siempre ha sido competencia de lo sobrenatural, todas las religiones morales prometen que los malvados no escapan de la justicia de su dios. El Infierno nació como algo consolador más que como algo disuasorio e imita la crueldad estatal medieval. Desta manera los superhéroes cumplen la función de la justicia divina tradicional, purifican: castigan al transgresor-malhechor e intimidan o exorcizan la tentación del Mal entre la gente normal. Así pues son únicos, autónomos y desordenados porque son liminales. Operan en lo caótico y fluido. Allí donde el Estado pierde su buen nombre. Allí donde la autoridad legal no está presente, como las noches porque los funcionarios son los que más derecho a dormir tienen, o como la periferia urbana porque a los funcionarios les da mucha pereza salir de los centros urbanos (capitalinos). Pero también no hay que olvidar que son sobrehumanos y estos sólo pueden operar en lo liminal so riesgo de daños colaterales. Quizás por esto los superhéroes son accidentales. Un chamán emplea sus poderes porque los ha buscado, ha pasado la prueba y ha aprendido con un maestro. Esto no pasa con un superhéroe (la proverbial arrogancia del hombre blanco? Sólo los hombretones blancos creemos que las instrucciones de Ikea son para limpiarse el culo?). Pero a la vez el accidente le capacita para ser superhéroe. Un ser sobrenatural puede castigar la transgresión humana porque es sobrehumano, parece quel superhéroe porque sus poderes le han adecuado (a la mierda la instrucción policial). Este amateurismo arrogante (Batman es el único profesional?) es la principal razón de que sea problemático. En todo caso creo que el rollo del Halloween moderno podría explicar el disfraz superheroico.
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