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POST 900: Revindicando: The day Mars invaded Earth, 1963 M. Dexter


Revindico esta peli porque la mala prensa que tiene es totalmente injusta. Es lo que pasa cuando eres original y sofisticado. Pertenece a lo que yo llamo Cine Paranoico, el cine estadounidense de Ciencia Ficción de serie B, que comienza con la decente Cohete K-1 (1950; guión de D. Trumbo) y termina en 1968 por los éxitos y la calidad de El planeta de los simios y 2001 Odisea del Espacio, que por ser cutre, ranciete, involuntariamente delirante o ridículo y en B&N ha quedado, salvo honrosas excepciones, como consumible para frikis. 

Este tipo de cine está olvidado con razón. Al ser muy de su época y un producto industrial y de bajo presupuesto no ha pasado la prueba del Tiempo. Eran films de entretenimiento de usar y tirar, como los de hoy, para una época en la que la tv aún no era un electrodoméstico y ni siquiera se vislumbraba un aparatejo doméstico que permitiese que uno en su propia casa pudiese programar su propio entretenimiento audiovisual. La gente siempre quiere que la diviertan, y si vive angustiada por algo, en este caso La Guerra Fría, que fue especialmente angustiosa para EE.UU. entre 1954 y 1964 como el cine de esa década demuestra, necesita algo que le permita hacer una catarsis de ese miedo. Esas 2 cosas es lo que proporcionaba ese cine y por tanto sus artífices, como la mayoría ahora, no pensaban en la posteridad, sino en satisfacer una necesidad coyuntural para poder comer, un pensamiento muy estadounidense. No obstante este cine de calidad baja en general es muy importante para el cine de Ciencia Ficción. Este género era muy marginal antes de los 50. La mentalidad tradicional que imperaba no le interesaba el futuro, la ignorancia general impedía al gran público interesarse por algo científico y el Cine no estaba preparado para representar los estilemas de la Ciencia Ficción. Así pues, el Cine Fantacientífico fue poco rodado y generalmente se dedicaba a adaptar a la pantalla con libertad las obras claves de la Ciencia Ficción del siglo XIX. Frankenstein, Jekyll y el dr. Mureau no eran muy científicos y permitían un tratamiento terrorífico. Flash Gordon y Buck Rogers también fueron otra forma de hacer Ciencia Ficción en aquella época porque tampoco eran científicos y permitían un acercamiento aventurero, si bien más que carne pa pelis lo fueron para serieales cinematográficos, los antecedentes de las actuales series de tv. Esto cambió a finales de los 40, cuando se popularizó el género entre los lectores, porque la ansiedad de la gente por su futuro, cambiante por la tecnología y amenazado por la guerra, necesitaba de ficciones que la calmasen. La gente necesitaba saber que pasaría a continuación, pero sobre todo que todo seguiría igual, que el futuro iba a continuar siendo de las familias patriarcales burguesas y provincianas. Es por tanto que la preocupación por el futuro inmediato empujó a la Ciencia Ficción al presente y así el Cine, sobre todo el barato, el popular, pudo permitirse explotar el recientemente exitoso género. Pudiendo ser el decorado cualquier pequeña ciudad del interior de EE.UU., los actores vestir de calle y cualquier aparatejo luminoso que hiciese ruido representar la ciencia ficción, el cielo era el límite. Así, se hicieron pelis como churros de modo que se educó al público en la Ciencia Ficción de tal forma que posibilitó que el gran C. Heston y el neurótico Kubrik pudieran llevarle a otra dimensión más filosófica, más cara y más sofisticada, que es donde estamos hoy.

The day Mars invades Earth, no me he olvidado de ella, pertenece pues a este Cine Paranoico y es vilipendiada por ser una rara avis dentro de ese subgénero de la Ciencia Ficción cinematográfica. Como no ofrece lo que un friki quiere ver, una peli DE la que reírse, es denostada juzgándola de forma injusta pues, a diferencia de sus congéneres, no es un producto industrial. No es una peli de monstruo cutre con acción e involuntario humor, sobre todo si se descontextualiza. Es seria, sofisticada y formalmente adelantada a su época, o sea, actual. No es el típico entretenimiento escapista y optimista como la mayoría de sus compañeras. Carece de la ambición de Ultimátum a la Tierra  (la 1ª gran peli de Ciencia Ficción), pero no por ello pretendía ser un cuento autoindulgente típicamente estadounidense. Desconozco lo que pretendían sus artífices, pero está claro que hacer algo diferente, algo más adulto y más moderno, y también algo personal pues el director es el productor. No querían hacer un churro sino un croissant.

Es increíble la propensión de la publicidad estadounidense por reventar las pelis: Repentinamente eran cáscaras humanas... Sus cuerpos y sus mentes destruidos por super-mentes de otro mundo!
  
The day Mars invades Earth es breve incluso para ser Cine Paranoico ya que la historia en realidad no tiene mucho porque es demasiada ambiciosa. Así, sin posibilidad de desarrollarla, el guionista y el director, que hicieron algunas cosas juntos por lo que se conocían, plantearon una peli de atmósfera de modo que está más próxima al cine europeo de entonces, la novelle vague, que de sus congéneres. Es decir, tiene poco diálogo en una época en que el cine estadounidense seguía dependiendo tanto de la palabra, que no podía deshacerse del narrador o voz en off (que normalmente hacía de introductor; en el Cine Paranoico es el que baja la historia de las estrellas a la Tierra). En parte por tradición y en parte porque la mente popular es perezosa, confiaba en la palabra y no en la imagen, como debe de ser, para narrar. Así, a diferencia de la típica peli estadounidense, esta no tiene miedo a las secuencias no de acción mudas. Es decir, es un film con muchos silencios y muchas secuencias sin valor narrativo si bien sí emocional. Y por esto y por el decorado recuerda lejanamente a esa obra maestra gafapasta que es el El año pasado en Marinbaud 2 años anterior (y no es cosa mía que en Imdb he podido comprobar que no he sido el único al que esta peli le ha recordado a la francesa, y si no somos más es simplemente porque hoy es muy desconocida). No obstante, a pesar de su gafapastismo, The day Mars invaded Earth es Cine Paranoico tradicional pues la visión de la Ciencia y los científicos no es positiva. Lo típico de este tipo de cine pues iba dirigido a un público que consideraba a estos culpables del fregado, la posibilidad de la destrucción de la Tierra por el humano por primera vez en la Historia del Universo (en 1959 se alcanzó la MAD), en el que estaba metido. Más balón y menos Quimicefas debió pensar mucha gente. Disculpen que no me explique mejor, pero no quiero entrar en detalles, como contar como termina, porque no quiero revantarla ya que no es una peli archivideada. Otra cosa que sus autores hicieron para neutralizar el exiguo presupuesto fue usar la capacidad transgénero de la Ciencia Ficción. Así, el film comienza como una de Ciencia Ficción para tornarse rápidamente en un drama sobre la crisis de un matrimonio maduro, para pasar a convertirse en una peli de Casa Encantada, que se interna en la temática del Doble, para acabar cerrando el círculo. Esta fluidez al unirse al carácter adulto, los protas son unos cuarentones, y a la sofisticación hacen que The day Mars invaded Earth capture mejor que la mayoría de sus congéneres la tensión, la incertidumbre, el miedo y la impotencia que sentía su público y por eso la revindico. Es injusto que desde su estreno en el público su rareza haya ensombrecido su calidad. Además, de aburrida, a los 1º espectadores les debió parecer demasiado real para ser entretenimiento fantacientífico, para ser agradable. Así pues la peli, estando muy lejos de ser una maravilla, es de lo mejorcito del Cine Paranoico y demuestra bien que se pueden hacer cosas interesantes con poco presupuesto y que siempre que seamos astutos las reglas son flexibles. El final es absolutamente magistral fílmicamente y siembra mucha inquietud, el ideal para una peli de Terror y lo ideal para crear paranoia, y además es casi único dentro del subgénero. Otro elemento de interés que tiene es que es un eslabón al actual zombi.

Al repasar la metamorfosis fílmica del zombi haitiano en zombi antropófago ya vimos que el Cine Paranoico es clave (el guionista de esta peli, H. Spalding, es también el de The Earth dies screaming). El zombi haitiano no es el monstruo, lo es el brujo. Fue la mentalidad pragmática estadounidense la que lo convirtió en un monstruo, nada de amenaza (si no haces lo que te digo te convertiré en...), matón; y la paranoia lo que le convirtió en nuestro doble, nada de un negro del Tercer Mundo, nosotros desatados. Esto fue posible gracias a las secuelas de la Guerra de Corea. Cuando los estadounidenses recuperaron a sus compatriotas prisioneros de guerra se encontraron con el lavado de cerebro, y así apareció la idea del doble en el Cine de Ciencia Ficción (que surge con fuerza en 1956 y llegó a su máximo cuando se la relacionó con la de orden subliminal como en El mensajero del miedo 1962). Un nosotros pero con una mente diferente y por tanto, con valores y objetivos distintos. Un nosotros siniestro totalmente inindentificable, sobre todo si no se sabe que existe (La invasión de los ladrones de cuerpos 1956, que recoge el testigo de Invaders from Mars 1953, que hoy resulta muy aburrida). Normalmente este doble siniestro se diferencia por ser frío, maquinal, inhumano. Obviamente es que el Cine consiste en mostrar y la forma más fácil, lógica y barata de que un actor muestre que su personaje no es su personaje es interpretándolo de forma distinta. En una comedia suele ser actuar de forma alocada, pero cuando se trata de aterrorizar la forma suele ser actuar de forma inexpresiva, que por ser un oxímoron es siniestramente inquietante. Al principio pensaba que esta frialdad era una reacción al racionalismo positivista de origen ilustrado excitado por la futurible eficiencia de los 1º computadores, el mejor ejemplo es Spock que sirvió tanto para ilustrar las ventajas como las desvantajas del hiperracionalismo/falta de emociones según la opinión de la época, o que se trataba de emular a esos seres homogéneos sin egoísmo que querían conseguir los comunistas. Pero no es así. Lo 1º sólo es válido cuando la frialdad va unido a la razón y lo 2º es inexacto. Susan Sontag escribió en 1965 un interesante artículo sobre el Cine Paranoico (en efecto, me puso en la pista de esta olvidada peli; la traducción tiene errores así que aquí lo tienen en inglés), o sea que sabía muy bien cómo se lo tomaban los espectadores del momento, y en él dice que este doble es el ser de ultratumba de los relatos de Terror, el fantasma que enfrenta al lector a la Muerte como amenaza y como incertidumbre (y después, qué?). Así, en realidad, el doble siniestro es un nosotros muerto. No representa nuestra conversión en otro yo maquinal o comunista, sino a nosotros muertos. Mi error estaba en confundir la personalidad con la identidad. El cambio de personalidad no es morir pero la pérdida de identidad sí. La Guerra Fría fue un conflicto identitario porque era la identidad lo que realmente estaba en peligro. Así, los pilares identitarios estadounidenses, patria, capitalismo, democracia y religión (por entonces cristianismo), eran lo que estaban amenazando los soviéticos. Con la guerra la URSS amenazaba la independencia de EE.UU. y con el comunismo las prácticas con las que sus ciudadanos todavía hoy definen su identidad. Y perder la identidad-individualidad es morir. Por eso el conflicto fue tan intenso para las partes. Lo que estaba en juego era el ser y ahí siempre lo peor es la semejanza porque impide establecer la diferencia identitaria. Por tanto, lo que representa el doble en el Cine de Paranoico es la muerte, nuestra muerte. Los alienígenas de la mencionada La invasión de los ladrones de cuerpos tienen forma humana a pesar de no ser humanos porque son muertos. Están muertos porque son los originales sin lo que les identifica, lo que les era propio y les distinguía, lo que les hacia ser. Así, más que alienígenas son humanos asesinados, cuerpos sin alma. O sea, cadáveres. Por tanto, son estos dobles siniestros fríos como un cadáver que buscan nuestra muerte y se nos acercan lenta e inexorablemente mientras nos confunden desde lejos, como en esta peli, el eslabón entre el zombi haitiano y el antropófago, los que llevaron a Romero al zombi antropófago.

Así pues The day Mars invaded Earth no es una buena peli pero tiene los valores de ser diferente, estar bien hecha y ser adulta. Por ello, es, a pesar de lo que se dice, uno de los films más destacados del Cine Paranoico, sólo por debajo, aunque lejos, de los mejores. Además de los 2 mentados, El enigma del otro mundo (1951; reparen en que "otro mundo" es sinónimo de ultratumba) y La humanidad en peligro (1954). 

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