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Relecturas LXVI: Powers, B. M. Bendis y M. A. Oeming, Planeta DeAgostini 2002-5

El último tomo de Powers salió en el 2005! Joder 4 años; un poco más. No me puedo creer que se haya tardado tanto en continuar la publicación de este cómic. Y no lo digo porque sea la leche, que ya digo que no lo es, pero es de Bendis, uno de los escritores que más vende en España y que tiene fans que le defienden. Menudas editoriales tenemos.
En fin, vamos al turrón. Powers es una serie protagonizada por policías. No es "Canción triste de Hill street". Se parece más a esas series de buddies o compañeros. A esas series que tienen como protagonistas a una pareja de polis que van desfaciendo crímenes episodio tras episodio (ahora que caigo eso ha quedado obsoleto, lo que esta de moda ahora es el equipo policial). Su peculiaridad es que está protagonizada por una pareja de polis que se encarga de crímenes relacionados con powers, esto es, superhéroes, ya sea como víctimas, sospechosos o testigos. Pero, como son humanos no es un Top 10. A pesar de eso, no es una serie policíaca exactamente. Los cómics no cuentan una investigación policial. Eso es el ruido de fondo, pues los casos a los que se enfrentan los protas se resuelven por sí mismos, son siempre los malos los que se desenmascaran. No hay trabajo de investigación, no hay intriga. Lo más que hace Bendis es utilizar los recursos de Agatha Christie para despistar o engañar al lector. Los cómics cuentan lo malos que son los superhéroes y por eso, aunque el enfoque policíaco es diferente y novedoso y hace a Powers singular e interesante, esta no deja de ser una serie de superhéroes.
A través de esta fresca premisa, Bendis trata de hacer su Watchmen y su DK (sobre todo formalmente en este último caso). Con humildad, porque en ningún momento trata de emular estas obras, reflexiona y analiza, en este caso más que el género, la fantasía superheroica. Lo hace planteando de forma verosímil como influirían los superhéroes en los procedimientos policiales Cómo sería la ciencia forense si cada superhéroe es de su padre y de su madre? Cómo se abordaría un asesinato en el que sus sospechosos pudiesen ser invisibles o teletransportarse? En qué tipo de crímenes se vería envuelto un superhéroe, alguien, en muchos casos, superpoderoso, superpopular y superrico? Con ello dibuja un mundo, sobre todo una ciudad, con superhéroes de un modo adulto en tanto que no lo hace de forma fantasiosa, cuentista e idealista.
Las conclusiones a las que llega Bendis no son buenas, pues el mundo de Powers es distópico. Los superhéroes son tan frívolos, egoístas y soberbios como lo son la mayoría de las celebridades. La mayoría hace eso por dinero o popularidad. Los superhéroes se desmadran porque no hay quien los controle (who watch the watchmen?) y no pueden sentirse uno más. La gente esta indefensa ante gente que escapa al control de las leyes y de la Ciencia con cierta facilidad. La visión de Bendis no es amable y creo que es porque no le gustan los superhéroes por mucho que diga lo contrario.
Si te gustan los superhéroes te marcas un AS: Superman, no guerras civiles y reinados oscuros. No enfocas tu historia sobre el lado menos agraciado de los superhéroes. No pones sistemáticamente a los superhéroes como villanos encubiertos. En suma, no te dedicas a derribar el mito arrojando mierda sobre él. Bendis no cree en la bondad y el altruismo del superhéroe, por eso, aunque hay pjs así en Powers, la mayoría son gente desnortada que hace el bien por tradición e inercia y porque es la mejor manera de ser adorado.
Por eso el mundo superheroico de Powers es crepuscular, ya ha pasado la Edad de Oro y la de Plata, incluso la Heroica. Es una Edad de Hierro donde no hay ninguna piedad, ninguna justicia, ni buenas acciones. Ni equidad, ni pudor. Sino que se respeta al hombre violento e inicuo como escribió Hesíodo. Así que su visión no es positiva, al igual que sus versiones de superhéroes archiconocidos. Por eso creo que a Bendis no le gustan los superhéroes.
Bendis hace en Powers un trabajo fresco y entretenido. Con diálogos muy tarantinianos y con un gran conocimiento de los procedimientos policiales, crea unas historias interesantes y curiosas. No hace un mal trabajo pero es que Bendis es un guionista torpe. Ha nacido para ser dialoguista. Es muy bueno construyendo pjs sólo con lo que dicen, es muy ingenioso y sabe hacer a los pjs muy cercanos gracias al coloquialismo y la naturalidad de su estilo, pero como argumentista y narrador es muy flojo. Así, sus historias, por norma, no tienen un desarrollo fluido y coherente, avanzan a empellones y suelen terminar bruscamente. Por otro lado, sus argumentos suelen ser simples, muchas veces rayando la estupidez. Esto evidentemente juega en contra de Bendis y de Powers. Hace que la serie sea tan solo entretenida y no alcance todo su potencial. Tampoco ayuda que los protas y secundarios esten poco desarrollados y bastante estereotipados. De todas formas, esto último es lógico, ya que la serie trata de mostrar el mundo superheroico como algo sucio y corrupto, no de contar las aventuras de nadie o centrar el interés en unos pjs carismáticos. Lo importante son las vistas, no los guías, que en este caso son Walker y Pilgrim, Caminante y Peregrino, apellidos que no creo que sean fortuitos. Estos guían al lector por los círculos del infierno que componen el mundo de Powers.
Oeming no ayuda a Bendis. 1º porque es un dibujante torpe y 2º porque acepta su narrativa. De esta forma el apartado gráfico es muy flojo. Oeming, que es un Timm torpe, hace un trabajo simple, tosco y burdo. Funciona pero es feo y no transmite. Su intento de emular el tenebrismo del cine negro clásico no es positivo porque es fallido, pues ni tiene sentido y ni da ambiente y belleza. Tampoco ayuda los numerosos atajos que toma para dibujar el cómic con poco esfuerzo, dedicación y tiempo. Pero lo peor es la narrativa. Es lamentable. Horrible. Terrible. Mala mala. Hace casi ilegible el cómic. Nunca sabes como hay que leer la página porque no hay indicaciones y cada una es de su padre y su madre. Tanto los globos como las viñetas suelen estar mal distribuidos. Es un auténtico caos. Da la impresión, más de que Bendis y Oeming no sepan hacer su trabajo, de que intentan trabajar lo menos posible y de llenar las 22 páginas como sea ya que no suele haber razón estética o narrativa tras las composiciones de página. Te encuentras con páginas con muchas viñetas sin diálogo y splash page saturadas de diálogo. El problema viene de que es una narrativa muy deudora del DK y de la tv, es decir, la prensa y la tv en Powers son omnipresentes, como en el mundo posmoderno. Pero el problema es que, a diferencia de Miller que la introdujo de forma muy plástica, Bendis y Oeming fallan porque no tienen ningún talento narrativo. Por eso, la narrativa de Powers, además de caótica e irregular, es incapaz de transmitir drama porque los planos casi siempre estan mal escogidos y los recursos narrativos de la tv utilizados resultan contraproducentes pese a los muy evocativos que resultan. Por ejemplo, incluir 2 páginas en negro (último nº publicado aquí) no tiene mucha gracia y mucha razón de ser en un cómic. Una serie de tv no las sueles pagar y además, unos segundos en negro es algo nimio en el cómputo total, pero cuando pagas por tu grapa y te encuentras con que el 10% de lo que has comprado esta en negro, el recurso televisivo ya no te parece guay y sí algo hecho con mala idea. Y el problema aquí, más que la torpeza, es que los autores se creen que eso esta bien. En fin, todo esto provoca una dificultad en leer el cómic que no favorece, lógicamente, a la valoración final del lector. Pero con todo, la media de Powers es superior a la media de Bendis en Marvel.
Por todo esto es un cómic agridulce. Te ríes con él, tiene buenas ideas, es entretenido, te descubre nuevas cosas del género y es agradable leer un cómic de superhéroes que no este prisionero del infantilismo, es decir, que tenga tacos (muchos), sexo, desnudos (como los dibuja Oeming dan igual), violencia y gore además de un tratamiento complejo y reflexivo. Pero está mal hecho. Es feo y está narrado casi con el culo. Su lectura, a pesar de la soltura con la que escribe Bendis, se hace difícil y renqueante y el dibujo nunca está a la altura de las exigencias narrativas y dramáticas del guión, aunque su crudeza naíf hace que resulten muy impactantes los momentos gore. Todo lo cual hace, y explica, que Powers, a pesar de sus numerosas bondades, sea un cómic del montón, pues que ponga en la portada Bendis y sea singular no son argumentos suficientes para elevar esta serie de la mediocridad bienintencionada.
El 1º tomo, "Quién mató a Retro Girl (este nombre nos indica que es un superhéroe de la Edad de Oro, de otra época)?" a mi juicio es el mejor. Al principio no parece gran cosa y además, bastante típico, pero tiene un giro sorprendente y un final poético y emotivo que deja muy buen sabor de boca. El siguiente, "Muertes insignificantes", es el más flojo de todos. La historias no pasan de anecdóticas e incluye un par de nº experimentales que le quitan cierta gracia por exceso. Un nº esta maquetado como el Hola y la mitad del otro es todo texto (que les decía de dibujar rápido y llenar las páginas como sea?). El 3º tomo es "Juego de rol". No esta mal. Su idea de que en una ciudad con superhéroes esté prohibido disfrazarse de tal, pero unos jóvenes lo desafíen jugando al rol en vivo, es original y atrayente (para los roleros como yo más). Pero de nuevo el nulo planteamiento policíaco y lo incomprensible de su resolución le resta enteros a un buen argumento. "Supergrupo" es lo siguiente. Con este mejora la serie. La premisa no es nada original y la trama policial es de chiste, pero tiene drama e intensidad. Quizás este y el siguiente, "Anarquía", sean los mejores realizados. Este último es el más interesante de todos (además de que es el germen de Invasión Secreta). Va de la rebelión de unos humanos contra los superhéroes y supervillanos. Lo malo es que esta original e interesante premisa no esta muy desarrollada y, de nuevo, el transcurrir de la historia es zafio. Con el último de los publicados, "Vendidos", el más antisuperheroico de todos, como revela el título, porque incluye unas muy poco positivas versiones de la JLA y de la trinidad de DC. Este tomo no es tan bueno como los anteriores porque, aunque es alucinante y la trama pega un acelerón tremendo y sorprendente, no deja de ser muy tópico y es seguramente el peor contado de todos. Lo mejor es el final y lo interesante que deja las cosas. Así que en el fondo, después de esta relectura, qué nervios y ganas tengo de leer su continuación.

Comentarios

Skarloc ha dicho que…
Otro buen post!
La verdad, poco que añadir.
Creo que la serie ganaría mucho con unos desarrollos policiales más complejos. Si hubieran investigaciones detectivescas bien llevadas, todas las buenas ideas de Bendis quedarían enmarcadas en un conjunto mucho más agradecido de leer. Por otro lado, los diálogos me parecen insufribles, me resultan forzados, y hace que los personajes sobreactúen. El recurso de: PersonajeA: frase, PersonajeB: repite frase preguntando, PersonajeC: repite frase, resulta cansino.
Respecto al dibujo de Oeming, tu lo has dicho: es un Bruce Timm torpe (anda que no cambiaría la serie si la dibujara Timm o incluso Darwin Cooke), aunque algunos recursos como el número en plan revista “Hola”, a mí me parecen positivos. Mención especial para el color, que aporta ambientes muy concretos según las escenas.
Por lo demás, creo que picaré con la continuación.
PAblo ha dicho que…
Yo también tengo pendiente una relectura de esta serie ahora que va a retomarse su publicación.

De todos modos, unos apuntes rápidos. A mí siempre me pareció que Bendis se basó en el "Astro City" de Busiek dándole un toque de thriller aunque no llegó nunca a la altura de las mejores historias de este. El dibujo de Oeming resultón pero confuso, muy a la moda de ese momento. Con todo, de lo mejor de Bendis.

A ver las nuevas entregas que tal...

Impacientes Saludos.
lord_pengallan ha dicho que…
Gracias.
Skarloc la sobreactuación viene ya de serie si escribes de forma tarantiniana. Lo que le pierde a Bendis es que no escribe para el cómic, sino para la tele y claro, queda raro y más con una narrativa y un dibujo tan torpe.
El color no me ha parecido lo suficientemente especial como para hablar sobre él, pero echa un cable a Oeming que espero que el agradezca como se merece.
Lo del Hola me parece cbien, pero hubiera preferido que no durase todo el nº. Es que en el fondo ese nº no cuanta gran cosa.
Yo no veo lo de AC PAblo, en todo caso tienes razón. Creo que ambas series son las caras de una misma moneda, la luz y la oscuridad. Se nota quien le gusta los superhéroes y quien dice que le gustan.
fer1980 ha dicho que…
Mira, este es un comic de Bendis que tengo pendiente, lo que pasa es que Oeming siempre me tiro para atrás. ahora no se si darle o no oportunidad, no se, si Panini saca los primeros tomos a lo mejor me animo, si no creo que pasare.
Brucamsi ha dicho que…
El color solo soy capaz de recordarlo en las páginas lúgubres, cuando lo utilizaban para reflejar el estado interior de los personajes. Creo que tenían que hacer una peli con este tebeo, así que Bendis igual machaba el guión para poder utilizarlo en dos veces. Ni idea, pero el dibujante estaba más lanzado en el Hammer (ese tebeo aún lo conservo).
Yo me sentí engañado por la publicidad de la Wizard (la revista probendis de aquellos años), recuerdo que se vendía como una unión perfecta entre policial y fantasía superheroica, cuando lo único atrayente eran las subtramas y la soledad de los personajes.

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