Hace casi un mes y medio del último post dedicado a un cómic de superhéroes. El blog estará tomando una deriva parecida a la de Ternin? En fin, la verdad es que estamos hablando del verano, y si a eso le sumamos que he dejado de reseñar las grapas, es comprensible que no haya encontrado nada para criticar, pues este año esta siendo también malo en comics.
"Solitarios" C. B. Cebulski y K. Moline. A este cómic le tenía ganas, ya que para mi Excelsior/Solitarios es la mejor idea de "Runaways". A diferencia del anterior cómic, no tenía mucha confianza en su resultado, así que me ha sorprendido gratamente. Cebulski, por lo que se lee un cinéfilo, se curra un buen guión, fresco, divertido, movido, sólido e interesante. En mi opinión trata muy bien el tema, pues captura perfectamente la inestabilidad y la hipersensibilidad de la gente con algún tipo de adicción a superar. Hubiera estado mejor, al menos para los que ya somos viejos, que hubiera incidido más en explorar la psique del superhéroe, pues nada mejor que hacerlo a través de los primerizos para descubrir las motivaciones y los cambios vitales que tiene iniciarse en esa vida. Además, el hecho de que muchos superhéroes no puedan abandonar el objeto de su adicción (puedes dejar la droga o el alcohol, pero cómo dejas de lado algo de tu cuerpo) hace todo aún más interesante, pero lo que cuenta Cebulski es bastante. En fin, este combina muy bien el drama psicológico con el cómic clásico de superhéroes (es decir, peleas, villanos ...) y se las ingenia bien para ahondar en los protas, de forma que se marca un buen guión que sólo tiene un pero, que es la excesiva ambición de Cebulski ya que esta miniserie no es como la anterior, una historia cerrada y autosuficiente, sino que es como los primeros números de una cole regular. Se nota que Cebulski ha ido a por todas y ha metido varias tramas que no cierra con la esperanza de que el asunto se extienda, lo cual perjudica al cómic, pues la historia no se cierra ni cuaja, lo que deja un sabor agridulce, y deja algo colgado que puede que no se resuelva nunca y creo que eso se le debe evitar a los lectores. K. Moline es un dibujante competente. Su fuerte es la narración, donde se muestra ágil, fluido y con recursos, y su rémora es su insuficiente dominio de la figura humana que hace que sus peleas a veces sean incomprensibles y sus figuras no sean muy expresivas. No obstante, su autoentintamiento vigoroso y su atención a los detalles maquillan estas limitaciones, lo malo es que el color de Strain no le va bien a su dibujo. En fin, que ambos autores han hecho una miniserie estimable, lo suficiente para que sea lo mejor del septiembre 2008 de Panini. Mención especial a las portadas de J. Pearson (las de "Agentes de Atlas" de T. Coker también son chulas, por desgracia lo mejor de la miniserie), un dibujante que sorprendió en los 90 con su estilo caricaturesco, sensual, elegante y talentoso que lamentablemente ahora apenas hace algo. Mención especial por su calidad y por homenajear a las pelis para los adolescentes de los 80, que por el tiempo Marvel son más un guiño a los lectores que a los pjs.
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