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Batman antifascista

Lamentable es lo que me viene a la mente tras leer este cómic. Me parece una pena que tras él a nadie se le ocurriese dar a Chaykin una cole ambientada a finales de los 30, los 2 1º años de Superhéroes. No es que estemos ante un gran cómic. No lo es en ningún aspecto. Ni como uno en general, ni como uno superheroico, ni siquiera como uno de Batman, pero Chaykin conoce muy bien la época y sabe plasmarla de forma orgánica de modo que la recrea muy bien. Por eso podría haberse encargado de una cole que retratase con perspectiva e historicidad los años originales como hoy lo hacen muchas series de tv ambientadas en el pasado. Así hubiéramos tenido el 1º cómic histórico de superhéroes donde se retrasase esos años claves de la Historia mundial de una forma autoconsciente y crítica, no como lo hicieron los cómics de superhéroes de aquella época, sin renunciar a lo fantasioso (el grado de pulp adecuado lo pondría eso que se llama el mercado como siempre, de modo que fluctuaría a lo largo del tiempo). El asunto es que esos años son perfectos para los superhéroes como demuestra el que fue cuando nacieron. Era una época idealista, optimista e ingenua llena de violencia e injusticias, muchas invisibles para la gente de allí, de modo que un superhéroe no desentona y tiene mucho que hacer.


No sé cómo surgió este cómic. No sé si fue idea de Chaykin o de DC. Así que no sé exactamente porque el enemigo a batir en él es el fascismo estadounidense, increíblemente marginal a simple vista pues EE.UU. era, como hoy, racista y anticomunista y además entonces esa opción política tenía la simpatía de algunos millonarios (sin duda porque el antisemitismo les permitía deshacerse de algunos competidores). Parece que es cosa de Chaykin ya que es un liberal en el sentido estadounidense del término (pero algo había en DC en esos años pues dentonces también es el Batman sindicalista y seguro que los aficionados a DC pueden poner algún ejemplo más). Lo sugiere el que el Batman de este cómic tenga un origen humilde y activista social, sea la policía la que mató a sus padres y su enemigo no sea Hitler o algún secuaz deste sino la élite estadounidense de ultraderecha que existió en aquella época. Así, "Oscuras lealtades" va contra la extrema derecha estadounidense, lo que hace que este cómic siga siendo actual. El enemigo de Batman aquí es el estadounidense racista, antisocialista (contra los derechos laborales y la política social) y homófobo encarnado en sus 4 rostros a lo Rushmore o Sade: el político (Dent),el empresario (Pingüino), el líder religioso (Joker) y el paleto blanco (la masa, el KKK). Así, Chaykin escribió una historia simple y directa pero irónica, crítica y gamberra pues en ella Batman apaliza polis y se alía con Hitler en contra de los fascistoides estadounidenses. Es que este cómic no es otro churro más de DC para alimentar la máquina pues Chaykin lo usa para reflexionar sobre el superheroísmo (otra característica de "Oscuras lealtades" que sugiere que es un producto de autor). Desde el principio compara a un superhéroe con un miembro del KKK. Ambos ocultan su rostro, ambos usan la violencia y ambos se autoproclaman héroes/protectores de una comunidad que en el fondo es la humanidad. Por eso los superhéroes han sido tildados de fascistas/-oides por la izquierda prejuiciosa, generalizadora y ciega. Chaykin no lo es por lo que aquí revindica la violencia en pos de la Justicia, o sea, al héroe. Lo 1º que hace Batman en el cómic es rescatar violentamente del KKK a un judío, a una comunista y a un mulato. Así, en este cómic la violencia no la justifica la época sino la necesidad de acabar con el enemigo/injusticia. Por eso aquí Batman es Iron Man, es rico porque diseña y provee de armas al ejército de EE.UU., el de la libertad y la justicia, como indica su participación en la 2ª Guerra Mundial así como el que su líder en esos años sea F. D. Roosvelt, el presidente más progresista que ha tenido ese estado, Así, un superhéroe no es un matón enmascarado como alguien de KKK. La diferencia no está en las ideas sino en el heroísmo y en la selección. Lo que realmente diferencia a un superhéroe de un miembro del KKK (o de cualquier sección militaroide de un partido fascista) no es la bondad de sus ideas pues eso para la mayoría de ellas es algo coyuntural (hace 100 años lo decente era ser machista, homófobo y racista), es que el 1º va solo, no sigue a un líder y no criminaliza a colectivos enteros (por eso el Batman de Chaykin es el único personaje sin prejuicios del cómic, en esto se nota la ascendencia judía del autor; de ahí también que este superhéroe sea el héroe de las mil caras: niño perdido, haragán, plutócrata, radical, románticodramáticohéroe, playboy...). Para ser un superhéroe hay que ser valiente (ir solo) y tener voluntad (no ser un secuaz). De ahí que este Batman se haya hecho a sí mismo en vez de ser un rico heredero. El individualismo es la razón principal de que el fascismo no prendiese en EE.UU. a pesar de compartir con él el racismo, el anticomunismo y el culto a la acción. También para ser un superhéroe hay que perseguir sólo a culpables probados. Por eso Batman se alía con Hitler hasta que este invade a la pobre Polonia, o sea, hasta que inicia el camino que le hará enfrentarse a EE.UU/demuestra su culpabilidad.
El dibujo de este cómic también es de Chaykin y es en él donde mejor se ve su característica desidia, 4 viñetas por página, 3 cuando estas contienen escenas de acción, abuso de la splash page y empleo sólo de 2 planos, generales y primeros. Esto último también le sirve para disimular su torpeza dibujística, razón por la cual en él el texto, gracias a que permite disimular carencias o disculpar tener que dibujar algo, prima siempre sobre el dibujo incluso cuando él no dibuja. Fíjense como aquí cada personaje tiene un globo característico, esto ayuda a decodificar las viñetas torpemente dibujadas PERO también da más recursos narrativos como la voz en off. Así, este es un cómic con un dibujo muy funcional y estático (y con un color digital bastante feo obra del propio Chaykin) pero muy inteligente y eficiente, Chaykin es un magnífico narrador (en esto es muy influyente), un buen diseñador y hace que sus personajes sientan. Por ello, aunque el dibujo de este cómic no es atractivo, deja satisfecho ya que plasma fabulosamente el relato y recrea muy bien la época. Con un dibujante más capaz que Chaykin el resultado hubiera sido más espectacular pero no mejor.
Así pues "Oscuras lealtades" es una historia rutinaria de superhéroes sólo en la superficie pues debajo de los convencionalismos que usa hay un discurso político, muy estadounidense, que concilia el heroísmo con lo social. Al individuo con el bien común. A esto se refiere el título, Batman en público es un gran empresario apolítico pero en privado lucha por causas sociales, no contra criminales sino contra la injusticia. Como para Chaykin el fascismo, más que nacionalismo, belicismo y culto al líder, es xenofobia y abuso del fuerte considera que la plutocracia conservadora es la versión estadounidense del mismo, por eso en este cómic, al igual que el KKK, son malos los "cerdos" (recordemos que en esta historia son estos quienes mataron a los padres de B. Wayne condenándole así a los duros orfanatos de la época). A ambos colectivos apaliza Batman, a los 1º por su xenofobia entendida como odio al extraño y a los 2º por ser agentes del poder económico (estamos en los 30, cuando el cometido principal de la poli era reventar trabajadores). Desta forma Chaykin nos ofrece una lectura entretenida pero también original, histórica, compleja y notable. Como dije, "Oscuras lealtades" no es bueno, pero es interesante y singular porque revindica al superhéroe, al héroe violento, frente a los que le tildan de fascista, de chalado o de ser serio, o sea, de no ser un héroe, en vez de limitarse a ofrecerle como un producto escapista, en esto es importante su historicismo. Con este cómic Chaykin no nos hace pensar pero sí nos permite discutir sobre el superhéroe. Por eso es uno de los mejores para explicar narrativamente a los legos qué es este.

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