2.12.09

El Conan de J. Owsley parte III: Epílogo

Pues con este post cerramos la relectura de la etapa de J. Owsley/C. Priest en Conan el Bárbaro, la, para mi, mejor etapa de la colección. Me gusta más que lo mejor de la etapa Thomas-Buscema y, aunque, no llega a las cotas de calidad de los momentos cumbre de la etapa Thomas-BWS, en conjunto creo que es más sólida y regular que aquella.
La última parte de la etapa de Owsley se extiende desde el nº 201 hasta el 213 (ambos inclusive) de la numeración estadounidense de la cole "Conan el bárbaro", que son los 139-151 forum publicados entre 1988 y 1989. En esta etapa, quizás porque Owsley se desfondó tras más de 2 años al frente de la cole, no hay saga. Owsley regresa al esquema de héroe errabundo que estableció Thomas como el canónico para la serie. Pero antes de escribiros sobre esta con algo de detalle, es obligatorio hablar de los nº 137 y 138 forum.
Estos nº contienen la historia "La venganza del bárbaro" escrita por Thomas y dibujada por Buscema-Alcala con un precioso (se intuye más que constata) color, de acaruela seguramente, de M. Severin (seguramente el colorista más importante de EE.UU.). Estos nº no pertenecen a la serie, sino a "La Espada Salvaje de Conan", pero a pesar de eso se publicó en "Conan el bárbaro" porque es un especial a color.
La historia es muy clásica y mezcla a los piratas con la típica historia de Espada y Brujería de horrores de tiempos remotos. El guión de Thomas es entretenido porque su habitual prosa densa y barroca esta mejor integrada en el cómic aunque, en mi opinión, el melodrama esta de más, pero lo que hace interesante a esta historia es el apartado gráfico. No lo puedo enjuiciar con precisión porque la reproducción no es muy buena -supongo que por los materiales- de forma que el dibujo muchas veces pierde nitidez y los colores se empastan, pero el trabajo de Buscema-Alcala esta bastante bien. Buscema se implicó mucho, como demuestra que no escatimó en fondos, y Alcala entiende mucho mejor el lápiz del anterior que Chan, de modo que no enmascara el dibujo, sino que lo realza y le añade solidez, por lo que el resultado es fantástico, sencillo y sobrio pero elegante y atractivo. A ello se sumó el color de Severin, que parece que fue fabuloso. El color es sobrio y esta aplicado con sencillez pero el resultado es maravilloso, la luminosidad de los momentos diurnos es muy realista y evocadora y la oscuridad de los momentos nocturnos es ominosa e inquietante, así que es uno de los comics más reales, estoy tentado de decir palpables, y por ello absorbentes, que yo he leído en mi vida. De esta forma, una historia nada original y fresca pero con oficio, es elevada a las nubes por J. Buscema, Alcala y Severin. Si estuviese impecablemente impresa, sería una auténtica maravilla visual.


Y ahora sí, la 3º parte del trabajo de Owsley. Como escribía, esta última parte esta compuesta por historias cortas autónomas. No obstante se las puede agrupar. Así que este tramo se puede dividir en 2 partes. La 1º la forman los nº 201-209 y la 2º, lógicamente, los que restan. El leitmotiv de la 1º parte es cerrar los flecos sueltos dejados por la anterior saga, la de El Devorador.
Una cosa de la que no he hablado mucho en los post dedicados a la etapa de Owsley, es que este guionista creó una serie de sólidos secundarios, cosa casi inaudita en la cole. Aunque no son muy originales, Owsley los hizo verosímiles y simpáticos de modo que, en una cole protagonizada por un solitario (condición exacerbada por Priest), acabaron suponiendo un problema. Al principio estaban para mediar entre el público y un Conan taciturno y distante, pero como la cole debía seguir progresando se habían convertido en un problema que había que resolver. Así que estos nº estan dedicados a despachar la relación entre los secundarios y Conan para que este volviese a ser un pj solitario y errabundo, tal y como lo encontró Priest en su momento.
De este modo Simeón, un excéntrico, extravagante y muy simpático pj (muy bien plasmado por J. Buscema) que aportaba el alivio cómico a una historia (la de El Devorador) cada más sombría, Keiv, heredado de la saga de Tetra, un superficial y egoísta pícaro que quedaba muy bien en contraste con Simeón y Conan, Shapur, un maduro soldado admirador de Conan, Thulsa Doom (cuyo diseño me parece la bomba, un esqueleto parlante), un nigromante enemigo de Kull rescatado de Arallu (el infierno) por Conan, una Red Sonja desacralizada por Priest que recuerda a Conan su pasado como ladrón aventurero, Anneka, hija de Shapur, interés romántico de Conan que intenta hacer seria la relación que tiene con el cimmerio (uno de los mejores ejemplos de lo bien que Priest caracterizaba a los pjs) y Heku, un esclavo samurái de Conan que le admira-odia, son despachados uno por uno en nº entretenidos que no han envejecido nada, ni siquiera visualmente. Entre estos destacan los 4 últimos, "La trilogía de Heku" y "El caballo negro". La 1º historia se extiende a través de los nº 206, 207 y 208 estadounidenses (145-6 forum) y para mi, sobre todo en su momento (1989), son una de las mejores historias de la serie. Priest la tiñó de orientalismo, Bushido y Zen (invisible, invulnerable e invencible), de forma que es una historia que se sale del scope de la serie, y la contó con sencillez y linealidad, siendo el resultado una historia original, con una profundidad desacotumbrada tanto en Marvel como en la serie y muy interesante porque Owsley nos cuenta como ve él a Conan. Priest lo compara con un samurái poniendo de relieve que él es también un guerrero sujeto a un código de honor que vive para el combate, con una voluntad de hierro y sin miedo a la muerte, por eso mismo, alguien muy distinto de un humano normal, lo cual le aleja de ellos. El conflicto de la historia es que Heku, el exclavo de Conan, es el hijo del jefe de un clan oriental que recuerda a la horda mongola, así que este ha de recuperar su libertad para poder dirigirlo. Lo interesante de esto es que Heku ha acabado siendo exclavo de Conan porque este debía ser su maestro, de forma que se ve obligado a matarlo por eso de que el aprendiz ha de demostrar que ha superado al maestro. En fin, una buena y singular historia que esta, afortundamente para nosotros los lectores, bastante bien plasmada por Semeiks-Isherwood de forma que lo concebido por Owsley no queda en agua de borrajas, pues plasmaron la magnitud, el misterio oriental, el aire iniciático y la epicidad de la historia.
La otra historia es más modesta y muy del estilo de la cole, pero original y fresca. En ella Owsley compara a Conan con la montura sobrenatural de El Devorador de Almas por ese carácter primigenio y natural, de noble bestia, que Howard le dio a su creación. Con este nº Priest termina de despojar a Conan de todo lo que le añadió de forma que nos puso, como muy bien puso en boca del bárbaro, en "un nuevo comienzo".
Los 4 nº que restan son bastante buenos y originales y parecen estar lejanamente inspirados en la etapa Thomas-BWS. En ellos aún vemos al último gran secundario de Owsley, Sevante, una muchacha de harén, presentada en "La trilogía de Heku", que quiere salir de ahí para ver mundo y encuentra en Conan el vehículo para hacerlo con seguridad, de forma que ambos juegan al gato y al ratón en "Tormenta" (210/148). Uno de los mejores nº de toda la cole gracias a la cómica dialéctica entre Conan y Sevante (la particular antagonista de este nº) y un aspecto visual muy atractivo. Esta historia nos lleva a la última de Owsley, que también es una trilogía, "La Casa estrecha" (eufemismo para ataúd). Para ella Owsley, de nuevo, encuentra inspiración en Oriente, esta vez en la secta de los Asesinos. De modo que en esta historia Conan se enfrenta a una secta de tales que le acaban sometiendo a una ordalía (en cierto sentido, nos dice Priest, no hay mejor asesino que Conan). Es una historia que va de menos a más, de forma que el último nº, "La prueba" (213/151), engrosa la lista de los mejores de la cole y supone un magnífico, aunque agrio por eso mismo, punto y final a la grandísima etapa de Owsley como guionista de "Conan el bárbaro".
Que lo dejase aquí creo que no fue algo planeado, pues había sembrado de tramas secundarias esta última parte (El Devorador de Almas como humano, Heku y alguna cosilla más) y el última nº termina con un asesino diciendo "Claro que lo volveremos a ver". Pero luego, nada. Estos detalles me hacen pensar que Owsley tenía planes para seguir pero, por lo que fuese, dejó la cole. Al menos alguna de estas tramas las recogió en "Conan rey", cole que, como esta, hizo reverdecer.
Así pues, para mi Owsley es el mejor guionista que tuvo la cole. Me parece mejor que Thomas, ya que la mejor etapa de este es en la que estaba emparejado con BWS y era este último la verdadera cabeza creativa. La fuerza y la calidad de los 1º nº de la cole se deben en gran medida a la tremenda ambición, a la energía juvenil y a los sueños de un joven BWS. Por eso Priest es el mejor guionista. Su estilo es ágil y complejo y se relaciona bien con el dibujo, como argumentista es original, con él la Era Hibórea es más sólida y verosímil, sus historias son entretenidas, tienen sorpresas y muchos momentos emocionantes y creó a toda una plétora de buenos secundarios que mejoraron las historias e incluso generaron algunas (tal era la riqueza con que fueron creados), de modo que nadie puede superarlo. El único pero que se le puede poner es que su Conan esta demasiado imbuido por los 80, por esos héroes amargados, taciturnos y serios, de forma que en su propia cole pasó a un segundo plano, una sombra que sólo salía en los momentos de acción. Con ello perdió su humor (poco pero tenía) y, sobre todo, su carácter amoral y pícaro, aunque es cierto que con la marcha de Thomas, Conan lo fue perdiendo. Owsley, al meter en embolaos de alto alcance a Conan, hizo desaparecer los puntos oscuros que hacían que este no fuese el típico héroe estadounidense, desaparecieron los prostíbulos y Conan dejó de lado su egoísmo y su oficio de ladrón-saqueador de tumbas. Eso, aunque no lo convirtió en el típico héroe intachable, lo desnaturalizó privándole de una cualidad que lo hacía, a la par, singular y atractivo. Pero eso no importa porque Priest nos dejó a cambio casi 3 años de comics como mínimo entretenidos y originales y la etapa de calidad más larga.
No voy a hablar mucho de Semeiks porque esto ya esta siendo demasiado largo. Me lo guardo para el próximo post, pues todavía hará un puñado de nº más. Aunque hay que dejar claro, que plasmó muy bien los guiones de Priest, de modo que es también corresponsable del gran momento que vivió esta cole en estos nº. Pero hablar de él ahora es insoslayable pues estamos ante sus mejores nº, aunque no todo el mérito es suyo, ya que estos son atractivos no sólo por él, sino también por sus entintadores, Isherwood y Alcala, y por el colorista Roussos.
"La trilogía de Heku" es la magna opus de Semeiks-Isherwood. En él se unen la imaginería y los paisajes de aire europeo (Moebius) y las atractivas composiciones de Semeiks, con el sabio y eficiente entintado de Isherwood y con el sencillo y sobrio pero espectacular color de Roussos. El resultado son unos increíbles nº, a la altura de los mejores de J. Buscema o BWS, donde lo visual brilla y plasma tan bien los guiones que el resultado final es fabuloso. También el aspecto gráfico de "La tormenta" y "La Casa Estrecha" estan entre los mejores. Esta vez Semeiks es auxiliado por Alcala, cuyo entintamiento da un aire más buscemiano a los dibujos de este, y de nuevo por Roussos en el color. La secuencia de la estampida (que recuerda al enfrentamiento contra los dragones del principio de "Clavos rojos") de "La tormenta" y la secuencia del viaje por el desierto de "La Casa Estrecha" son espectaculares. Sobre todo esta última porque el eficiente dibujo y maestría compositora de Semeiks, entintado con elegancia por Alcala, dejan, con sabiduría e inteligencia, espacio para que el color se luzca, ya que este es el que mejor puede transmitir la vastedad, la luminosidad y la hostilidad del desierto. Impresionante.



Así pues, cerramos la etapa Owsley con disgusto pues es la última gran etapa de la cole. Aún le restan a esta unos 5 años más de vida, pero ya nunca superará la mediocridad y durante un tiempo incluso volverá a ser muy floja. Como es habitual en esta serie, a un ciclo de excelencia le sigue otro de decadencia aún más largo, la lástima es que la serie fue cerrada de modo que ya no hubo más ciclos excelentes. Pero bueno, de eso ya escribiremos en un futuro. Ahora quedémonos con el estupendo final de su etapa. Con unos comics que no han envejecido nada, llenos de originalidad, acción y sensación de maravilla.

4 comentarios:

Andrew Zimmerman dijo...

Son los números que más me gustan de Conan. El episodio del desierto me recuerda a mi infancia, pues me lo regalaron un verano aburriiiiiiiido en un pueblo cordobés. Me leeré completo el post cuando pueda, desde el curro es difícil xD

Andrew Zimmerman dijo...

Me gustaría releer estos números, pero los perdí en alguna caja o no se bien que pasó con ellos.

¿Sabes si hay alguna reedición o forma de conseguirlo que no sea subastando por internet?

gracias!

lord_pengallan dijo...

Reedición no hay. En las tiendas de comic antiguo hay bastantes comics de Conan de forum asequibles, pero no sé si estarán todos los nº. Eso es todo lo que hay.
También puedes esperar a que la edición de Conan de DH, que esta haciendo PDA, llegue a esos nº, pero eso tardará al menos 3 años van por el 115, así que quedan 100 justos. Por otro lado, esta edición esta recoloreada, así que a saber como será el resultado final.

Andrew Zimmerman dijo...

¿y porqué no se reedita? ¿No tiene tirón comercial esa etapa? ¿somos los únicos locos que nos parece la mejor epoca del personaje?

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