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Cine Zombi preRomero I: Nacimiento sin ruido: la década de los 30

Este post inaugura una serie de "artículos" que reseñarán las pelis de zombis preRomero. Como el zombi no es una criatura del Terror unívoca, es decir, tiene muchas variantes, sólo que después de Romero un tipo de zombi se hizo, más que hegemónico, más popular que los demás, para hacer los posts primero he tenido que buscar los atributos específicos que tienen en común los diferentes tipos de zombi. Me han salido 3. Así que defino una peli de zombis como aquella en la que salen muertos vivientes sin personalidad-inteligencia que se mueven  de forma torpe y en grupo.  Como esta definición es el criterio que he seguido para seleccionar las pelis a reseñar, es la razón por la que no están presentes algunas pelis con muertos vivientes anteriores a 1968 que otra gente sí considera pertenecientes al subgénero zombi.
Todos aceptamos que la 1º peli de zombis es "La legión de los hombres sin alma". Pero antes de hablar sobre ella considero ineludible hablar un poco de las razones que motivaron su rodaje. La explicación oficial achaca el germen del cine de zombis al éxito del relato de ficción (aunque se intentó pasar como verdadero) "La isla mágica" de W. B. Seabrook publicado en 1929.  El cual llevó a K. Webb a escribir una obra de teatro, "Zombie", que se representó en 1932 y tuvo como espectadores a los Halperin. Los cuales vieron en ella, a pesar de que las crónicas de la época dicen que era mala, una peli. Quizás también influenciaron a los Halperin el film "El hundimiento de la casa Usher" de J. Epstein y los relatos "The corpse master", que tiene como villano a un señorito que zombifica bellas doncellas recientemente fallecidas gracias a que sabe vudú, y "Herbert West: Reanimador" del gran Lovecraft.
Hay que matizar la explicación oficial porque, al ser tan sencilla, da a entender que nadie  sabía de los zombis hasta 1929, cuando las cosas no fueron exactamente así pues el vudú, Haití y el zombi llevaban ya unos años presentes en la cotidianidad yanki debido a que en 1915 EE.UU. decidió ocupar aquel país (y tratar como esclavos a los haitianos). Por tanto, la sociedad estadounidense, a través de los periódicos y los relatos de los marines que sirvieron allí, ya estaba familiarizada con el folklore haitiano antes de 1929  y por eso ya había relatos de Terror inspirados en él como el extravagante “La plaga de los muertos vivientes” de A. H. Verrill publicado en 1927 (el cual preludia algunos tópicos del zombi moderno) o el ya mencionado “The corpse master” de S. Quinn publicado en 1929 (no he podido averiguar si antes o después que el libro de Seabrook). Sin olvidar que el relato de Lovecraft “Herbert West: Reanimador”, popular ahora pero no en su momento, publicado en 1922 presenta muertos vivientes bestiales, antropófagos y hostiles a los humanos sin recurrir al vudú. Además, en 1928 la antrópologa E. C. Parsons publicó "Spirit cult in Hayti", un libro que no habla de zombis pero sí de vudú. Así pues, Seabrook tenía el campo abonado. Su relato respondía a la necesidad de la sociedad yanki de saber más sobre Haití. Para ella un lugar atractivo porque le  resultaba chocante que estuviese cerca un lugar que consideraban exótico y primitivo. Por tanto, la obra de Seabrook no apareció de la nada y fue un éxito sorprendente, sino que fue la gota que colmó el vaso. Así, lo que hizo "La isla mágica" fue  poner el tema zombi a punto para ser llevado al cine (más caro que un cómic, la radio o un libro).
Analicemos, pues, brevemente lo que nos cuenta Seabrook en el capítulo donde habla de los zombis, escrito como si fuese un cuento de Terror clásico (bastante tonto),  de su citado libro. Seabrook lo comienza contándonos que para los haitianos ignorantes estos son cadáveres andantes sin almas ni mentes de personas recientemente fallecidas que sirven como esclavos a los brujos que los han animado por medios mágicos. Después, escribe que hay que golpearlos para que trabajen y que deben dormir y comer, pero nada con sal o carne, lo que no encaja mucho con un muerto, y que recolectan caña de azúcar para la HASCO (empresa de EE.UU. ahora desaparecida que por su poder preludió las corporaciones del ciberpunk). Detalle seguramente falso incluido para alarmar a sus lectores informándoles de que el zombi no es algo que les es ajeno, que lo único que consigue es subrayar el hecho de que a un haitiano, por su pobreza, no le sirve para nada un zombi. Lo que cuestiona la existencia real del mismo y pone en evidencia que el zombi trabajador es una idea occidental, pues el trabajo es una noción de sociedades más complejas que las de las tribus africanas que, para su desgracia, fueron esclavizadas por y para los occidentales. Seabrook también nos cuenta, con gran cara dura en mi opinión, que vio a un puñado de ellos. Así, los describe como seres harapientos, tambaleantes, idiotas, aturdidos, bovinos, lentos, autómatas, mudos, inofensivos e inexpresivos. Pero no se quedó ahí, de perdidos al río debió pensar, pues también escribió que tocó a uno. Algo que no creo porque olvidó decir si estaba caliente como un vivo o frío como un cadáver. Continua  contando que los familiares de los zombis asesinaron al brujo que los creó por si no funcionaba el vudú que le habían hecho, lo cual, de ser cierto, evidencia que ni los propios haitianos creen en el vudú y vuelve a cuestionar la existencia real del zombi ya que este hecho pone de relieve que no se puede ir zombificando así como así, y lo termina, después de decir que los zombis volvieron a sus tumbas, citando la conocida antigua ley haitiana que reconoce la existencia de sustancias que pueden hacer pasar a un vivo por un muerto. Por tanto, Seabrook, a pesar de su experiencia de “primera mano”, no dice si los zombis haitianos son muertos o vivos. No importa, porque lo cierto es que los zombis existen y el vudú es poderoso porque la magia existe al ser algo psicológico. Es decir, es real siempre que hace creer que hace lo que dice, ya que  eso es lo mismo que hacer lo que dice que hace.  Un ejemplo elocuente de ello es que los brujos haitianos marginados en la esquina de una isla de la que todo el mundo pasa, han conseguido convertir el zombi en un fenómeno mundial y que mucha gente no haitiana si no reconoce la existencia de zombis, al menos no se atreve a negarla categóricamente.


"La legión de los hombres sin alma", V. Halperin 1932.
La primera peli de zombis sigue siendo interesante a pesar de los años, su escaso presupuesto y su torpeza. Si bien le favorece el durar tan sólo 67 minutos. La historia de Terror es clásica al encuadrarse dentro de los parámetros románticos, góticos, líricos y oníricos que venían siendo predominantes en el Terror desde Walpole, con una virginal joven en peligro al ser deseada por un villano diabólico (el ultraje de la damisela fue un tópico del pop premoderno para caracterizar a los villanos porque eso le retrataba como abusón y lujurioso), lo que permitía hablar simbólicamente de sexo y posesión y atraer así a público de ambos sexos (fíjense en el cartel: ella cumple cualquier deseo suyo), y un amor que triunfa por su carácter sobrenatural. Las novedades que tiene son los zombis, por entonces un monstruo a estrenar, y Haití, a pesar de que los decorados son los de "Drácula". Así, este film se recuerda por abrir un camino que no recorrió pues,  aunque en vez de tirar del folklore europeo, como hacía todo el mundo, lo hizo del afroamericano, sometió a este último a los esquemas  occidentales del Terror de la época, los cuales ahora sabemos que estaban en su ocaso, de modo que no innovó como sí hizo Romero. Por tanto, es un film mediocre y rancio cuya popularidad es retroactiva y le viene por un detalle menor colateral, ya que las cualidades intrínsecas del film tan sólo son el villano y la interpretación de este por B. Lugosi, que es un actor que no me gusta porque su histrionismo, aterrador en los años 30, hoy es ridículo y pueril al parecer exagerado y acartonado. Su Drácula me parece deplorable pero en cambio su actuación aquí, similar, me parece bastante buena aunque haya envejecido. Le ayudó el ser más sobrio y el encarnar un personaje original. Más real que Drácula por ser humano y más malvado por eso mismo. El villano que interpreta es tratado por la peli de forma plana y convencional: va siempre de negro (la pareja protagonista siempre de blanco y el gancho, cuando se comporta como un villano, va de negro o de gris y blanco pero, cuando se torna en víctima, va de blanco), esta caracterizado de forma mefistofélica, se llama Murder (asesinar en inglés) y su familiar es un buitre. Pero, como el guión de forma implícita sugiere que es más que un estereotipo, Lugosi tuvo material de donde sacar una interpretación que transmitiese que el pj, en verdad, es profundo y complejo.  Así, Lugosi hace que un pj muy cruel (le gusta ver como sus víctimas sufren por ser conscientes de que se están convirtiendo en zombis) y maquiavélico (todo la peli es su plan para hacerse con la chica) transmita fragilidad (aunque quiere ser aceptado está solo porque los demás le rechazan, es significativo que guste de rodearse de los zombis de sus enemigos, y está siempre  a la defensiva porque ha tenido que pelear duramente durante toda su vida, así, es hipersusceptible, de modo que da pena porque, por todo esto, se ha entregado al mal). Por lo que Murder es un villano tan interesante e intrigante que mereció un mayor desarrollo y el protagonismo de la peli. Junto a Lugosi estan actores competentes que nos han legado actuaciones más atemporales exceptuando a la actriz, que es tan mala que su conversión en zombi favorece su trabajo. Aunque hay que señalar que en aquella época se atrevió a hacer una escena erótica gratuita, pues, sin que el guión lo necesitase, sale con ligueros, con unas bragas que hoy parecen pantalones muy cortos y en sujetador. Una escena que muchas actrices, incluso hoy, no se atreven a hacer. Y es que desde la década de los 20 la sociedad se estaba despendolando. Por eso los puritanos decidieron poner orden en 1934 imponiendo el código Hays y, así, la liberación de la sociedad occidental fue congelada durante unos 30 años.
El guión es mejor en los diálogos que en el desarrollo de la historia, pues al final este último tiene que ser forzado para que el relato concluya como los autores querían. La dirección es rancia (lo que, no obstante, favorece al film al darle encanto) rudimentaria, llana, directa, simple y burda. Es más un film mudo que sonoro. Pero no tenía porque ser así aunque, por entonces, el cine sonoro sólo tuviese 5 años de existencia. Sólo hay que ver "La momia", que es del mismo año, para ver que los directores ya eran capaces de dirigir de forma bastante moderna. Con todo, se aprecia en V. Halperin una inquietud y audacia que superaban los medios técnicos de la época, su presupuesto y su talento de modo que su trabajo se puede describir como un quiero pero no puedo. A pesar de esto, "La legión de los hombres sin alma" fue un éxito, pero su influencia dista mucho de la que tiene "La noche de los muertos vivientes".
El acercamiento a los zombis es tan tradicional (es un producto del vudú) como confuso, pues al final no queda claro si los zombis de la peli son cadáveres animados o vivos desanimados. Así, podemos ver a los actores que interpretan a los zombis maquillados para tener un aire cadavérico y a la zombi ser semejante a un fantasma con sus vestidos blancos y vaporosos, su pálida piel y su belleza inalterada por la muerte. No obstante, ambos tienen en común el estar controlados por el brujo y el comportamiento sonámbulo (es significativo que lo primero que se le ocurre decir a la chica cuando acaba de desvanecerse su condición de zombi es: I´ve dreamed (he soñado), se refería al sueño de la muerte?; también vuelvan a fijarse en el cartel). Así que quizás haya que asumir que pueden ser tanto cadáveres como vivos (el experto en Haití de la peli define a los zombis así: vivos sin inteligencia y sin sentimientos). La confusión quizás se deba a que, como hemos visto, el zombi es un ser nebuloso. También hay confusión en su final, pues no queda claro si los zombis masculinos libres del hechizo se suicidan o su torpeza y falta de voluntad les impiden no caer por el acantilado. Seguramente se suiciden, pues, como dije, en "La isla mágica", los zombis, cuando se libran del control del brujo, vuelven a su tumba, para yacer, por fin, eternamente. Esto último confirmaría que unos zombis son cadáveres, y por eso se "suicidan", y otros son vivos de modo que simplemente vuelven a tener el dominio sobre sí mismos. Sea como sea, la peli ya presenta la escena canónica del zombi. Esa en la que avanza en grupo lenta, rígida e inexorablemente en pos de su víctima a pesar de haber recibido en su cuerpo una descarga a bocajarro de balas.



The love wanga/Ouanga/Drums in the night/Drums of the jungle/Crime of voodoo (G. Terwilliger 1936).
No la he visto porque es una peli muy oscura, por lo que es imposible hacerlo no ya doblada, sino en vose, y porque paso de ver una peli mala, marginal y rancia, que yo no cobro por esto. Por tanto, hablo de oídas. El conflicto del film, por lo visto, es un triángulo amoroso interracial racista, pues la peli se posiciona claramente contra el matrimonio interracial. Por lo que es un buen recordatorio de que el racismo estadounidense es un hecho reciente. La composición del triángulo es la siguiente: una mulata muy clara, un blanco y una blanca. El asunto es que la mulata intenta utilizar el vudú en contra de la blanca para quedarse con el blanco. La historia se ambienta en Haití pero se rodó en Jamaica. Los zombis aparecen porque toda hechicera vudú tiene un par. Por tanto, los zombis en "The love wanga" son incidentales. La peli no se distribuyó bien de modo que no tuvo repercusión. Pocomania/The devil´s daugther (A. Leonard 1939) es el remake de esta peli pero, por lo visto, sin zombis y sin blancos.



Revolt of the zombies/La rebelión de los muertos V. Halperin 1936.
Esta peli de 62 minutos es una rareza. Es la segunda incursión en el tema de los Halperin, para no pasar a la historia como unos one-hit wonder, y la 2º peli en la que el zombi es un elemento central de la trama. Globalmente es inferior al  anterior film de los Halperin, pero tiene aspectos muy interesantes y, al ser su guión una reelaboración del de "La legión de los hombres sin alma", ayuda a comprender aquella a pesar de ser muy diferente. De hecho, se puede decir que el uso de la palabra zombi en esta peli es puramente comercial ya que se aleja bastante tanto del zombi del anterior film de los Halperin como de la idea moderna sobre esa criatura.
La peli comienza en el ficticio frente francoaustríaco de la 1º Guerra Mundial (resulta enternecedor como la llaman la Guerra Mundial) y con personalidad, audacia y cierta belleza, pues se abre  con un plano detalle de un quepis de general. De este pasamos a una discusión entre un general y un capitán referente a unas supersticiones de soldados "aliados" camboyanos sobre hombres sin alma que el capitán cree, pero el general no. La discusión termina pronto y no aclara mucho, pero sirve para señalar que el prota es el capitán. Cuando este sale del despacho en el que estaba, se encuentra con un amigo y con un pj misterioso quien, por sus ropas y raza, nos hace pensar que es un sacerdote camboyano. La conversación que tienen ambos es la que plantea el tema. Así, la peli, con apenas 3 minutos, ya habla abiertamente de zombis. De unos que son soldados invencibles controlados telepáticamente (como quedaba ímplicito en el anterior film de los Halperin) por un sacerdote. Esto es lo que quiere usar el capitán en la guerra y por lo que ha chocado con la incredulidad de sus amigos y superiores. Tras esta conversación pasamos a una escena donde se muestra de forma torpe, ominosa y cutre a los soldados zombis en acción, manejando armas y soportando los disparos mientras avanzan de frente hacía la cámara como autómatas lentos pero seguros en un plano que, quizás, en los años 30 fuese inquietante. Tras la victoria de los soldados camboyanos zombis pasamos a una reunión de oficiales de ambos bandos en la que los austríacos, en nombre de la civilización moderna y de la humanidad, piden a sus enemigos que dejen de usar zombis porque si no será la destrucción de la raza blanca. Aunque parece que más que porque los colonizados usen ese secreto, porque caiga en manos de un hombre blanco (por otro lado, quien ha traído a los camboyanos a combatir en Europa han sido los hombres blancos; ignoro si los camboyanos llegaron a participar en esa guerra). Ante esto, los generales aliados aseguran que detendrán a los camboyanos. Así, presionan al sacerdote camboyano para que revele cómo lo hace pero este se niega. Esto de los camboyanos fue una manifestación del miedo pop de la época por el peligro amarillo reverdecido por el conflicto el militarismo expansionista de Japón. Fu manchú ya llevaba en danza un par de décadas, Buck Rogers es de 1929 y en 1934 aparecieron Ming y en "Terry y los piratas" los chinos como villanos. El villano de opereta de rigor, casi siempre vestido de negro y con aire eslavo, que en esta peli pinta poco, asesina al sacerdote, lo que obliga a los generales aliados a enviar una expedición secreta a Camboya  para buscar el secreto y destruirlo. Así pasamos a Angkor y con ello termina la intro. En Camboya aparece el triángulo amoroso de la peli. Lo forman el prota, la hija del arqueólogo jefe que esta excavando en Angkor y el mejor amigo del prota. Un miscasting total porque los papeles masculinos deberían haber estado intercambiados para que hubiese sido creíble la trama romántica. Durante el cortejo se nos cuenta una leyenda camboyana sobre un rey que sabía zombificar, que anuncia el fin de la peli, y se formula el leitmotiv de los Halperin: el amor es más fuerte que cualquier poder. El triángulo amoroso se convierte así en el motor de la historia. Pronto descubrimos que  el prota, perdidamente enamorado de la chica, ha sido manipulado por ella para encelar al amigo. El mundo siempre ha girado de la misma forma. Así, volvemos a pasar a la trama de zombis y, como nuestro prota ahora se puede concentrar en lo que nos ha llevado hasta Camboya, tan solo 5 minutos de metraje después de que le dejen por su mejor amigo descubre donde esta el secreto de la ceremonia zombi. Tras una breve tormenta interior el prota decide utilizarla en su favor. Pero esta vez no va a caer en el error del pj de "La legión de los hombres sin alma". Nada de intermediarios y nada de zombificar a la chica, porque no se trata del cuerpo, sino del alma. Así, descubrimos como la zombificación en esta peli consiste en hacer inhalar a humanos vivos el humo producido por la combustión de un compuesto específico que anula la voluntad y hace muy susceptible al control telepático (Fu Manchú también es capaz de hipnotizar a la gente y tiene una poción secreta que le permite dominar la voluntad de quien lo toma). Lo gracioso es que sólo obedecen órdenes mentales. Las verbales no valen. El único que se percata de que el prota ha descubierto y usa la zombificación es el villano de opereta, que es un adorador de Siva y no sólo tonto porque el prota se le adelanta, sino porque se deja matar por él de la forma más tonta posible.  Así, pone en evidencia el incoherente e indeterminado guión al demostrar ser un pj que no pintaba nada en la peli. Tras esto, el prota nos cuenta que si pierde el poder será despedazado por sus zombis (lo mismo dijo Murder, lo cual coincide con el final de Herbert West), los cuales son media Camboya. Pero el que no arriesga no gana. Finalmente, el prota, con todo este poder, consigue el desposamiento de su amada a cambio de la vida del amado de esta. De modo que llega la noche de bodas y el esperado tropiezo con la piedra de siempre: ella no le ama. Así que decide, para demostrar que aún es bueno, renunciar al poder. Como no puede dejar de amar quiere morir, pues es consciente de que esta provocando la revuelta de los exzombis. La cual anuncia las futuras hordas de zombis modernos que asaltan casas donde se refugian los protas, pues sus víctimas, liberados del control,  dejan de comportarse como autómatas o hipnotizados para formar una muchedumbre anónima y furiosa que mata al prota tras asaltar su mansión. De este modo termina esta peli que, aunque mala, se deja ver.
V. Halperin vuelve a demostrar que tenía más audacia y talento que capacidad. Así que, aunque está bastante moderno y se mueve bien en la escasez de presupuesto, no deja de ser un torpe porque ni compone bien y ni mueve bien a los actores en el plano. Con todo, lo que hace realmente mala a la peli es el guión, que tiene unas buenas ideas que no merecían someterse a una tópica historia romántica. Muy deudora, además, del anterior film, pues llega a tener escenas parecidas. De todas formas, sospecho que el metraje original fue recortado, aunque probablemente sea tema de la copia que he videado. IMDb dice que dura 3 minutos más. No obstante, no veo que 3 minutos puedan arreglar algo. Otro factor que tira pabajo la peli es que todos los actores son malos excepto el prota, lo que le perjudica, pues le hace parecer exagerado cuando lo que está es justo. También la pierden la falta de atmósfera, tensión, ritmo y el cutrerío.
Por último, Revolt es una fábula moral, pues alecciona que hay que ser ambicioso y luchador, la ideología yanki, pero con conciencia, razón y principios. Una apelación a la conciencia  del militarismo rampante de aquella época (no debe pasar desapercibido que los principales zombis son soldados camboyanos) o a los poderosos, un discurso por un imperialismo amable o una casualidad? Sea como sea, es una peli mal resuelta  y que, al querer abarcar mucho, no consigue nada. Así no extraña que, tanto en su momento como ahora, sea una peli mal considerada, sobre todo por los que quieren ver una de zombis. También juega en su contra el que, siendo un producto pop, tenga subtexto, sea indefinido (qué es? Una peli de miedo, de amor, de aventuras, de intriga, de política, un cuento?) y no sea maniqueo. De todas formas, como documento de la mentalidad de una época, es interesante. Descarga directa.
Se puede concluir que el díptico de los Halperin apelaba a 2 miedos. El primero es que los países no occidentales tuviesen arcanos secretos que  se pudieran emplear contra los amos blancos. Quizás una forma de sugerir que había cosas más poderosas que la ciencia occidental, pues obtienen resultados que la ciencia no consigue y no pueden ser explicadas por esta, de modo que la superioridad del hombre blanco puede no ser tal.  El segundo miedo, el más importante, es el de ser dominados por otro hasta el extremo. Es decir, miedo al amo y no a los zombis como ahora. Un miedo que quizás haya que relacionar con los dictadores y, sobre todo, con los empresarios inhumanos (los que no estaban dispuestos a conceder ningún derecho laboral y no les quitaba el sueño el trabajo infantil y anciano) de la época. Los villanos contra los que los trabajadores luchaban desde la industrialización. Lucha que la Gran Depresión había recrudecido. Ya saben, los ricos lo rompen pero el pato lo pagan los trabajadores. Nunca aprendemos porque no queremos estudiar.  Por último, queda claro que en los 30 el zombi era un humano vivo.

Comentarios

Int ha dicho que…
Me alegra que realice este repaso a la prehistoria del zombie porque ahora que dicha figura vive uno de sus momentos de mayor popularidad parece que hay más desconocimiento que nunca (y es que parece que para muchos "Amanecer de los muertos" lo empieza todo).
lord_pengallan ha dicho que…
Gracias por el comentario. Después de huncharme a escribar quedarme sin na hubiera sido muy duro.

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