29.10.14

Critiquita 424: Loki agente de Asgard, A. Ewing y L. Garbett, Marvel-Panini 2014


Con este cómic tenía dudas. Sus autores eran desconocidos para mi, aunque de A. Ewing, un novato, había escuchado cosas buenas, y la nueva contaminación del Cine Marvel al Cómic Marvel podía indicar blandura. Hasta que el Loki cinematográfico lo petó (no me pregunten, yo me quedé en Spiderman 2), este en los cómics era un chaval. Es cierto que desde hacía poco, gracias a una feliz ocurrencia del errático Fraction. Pero el estupendísimo trabajo de Gillen con él, de lo mejor que ha publicado Marvel en lo que llevamos de siglo, le dio solidez y un referente de calidad por lo que no podía venderse barato. Sin embargo, leyendo este cómic y reflexionando se ve que hacerle crecer era inevitable pues hoy un chaval no tiene cabida en el mainstream. Tiene posibilidades muy limitadas, más si como en este caso la cosa no tiene enfoque infantil. Los temas de Loki chaval son adultos así que la tensión entre forma y fondo tenía que resolverse para que el personaje no se perdiese. Y así se ha hecho aunque no se ha dado explicaciones del cambio. En este caso creo que no hacen falta. Loki es un dios proteico e inestable.

Es curioso que el tipo que más ha cambiado para mejor la versión marvelita de los mitos vikingos desde los tiempos de Simonson ha sido uno de los peores guionistas que ha pasado por Thor. Fraction hizo un trabajo liviano, desnortado y sin gracia pero por el camino introdujo una serie de cambios que, aunque no son originales, son buenos. Despejar a Odín es algo que ya hicieron Lee&Kirby pero eso no podía durar porque el héroe tradicional necesita un conflicto paternofilial y porque la vacante en el trono de Asgard siempre mete en problemas al título, quién lo puede sustituir? Nadie había resuelto bien el problema, ni siquiera Simonson, y por eso siempre volvía Odín Padre de Todos hasta que Fraction, con una jugada tópica y chapucera eso sí, decidió sustituirle por sus 3 esposas. Poner una triple diosa en el trono de Asgard es una audaz (pues es público que la autoridad colegiada es algo tan moderno que mucha gente hoy en día sigue tendiendo al monarquismo) y genial idea 1º por estar acorde con los nuevos tiempos en los que el mainstream quiere dar más visibilidad e importancia a sus personajes femeninos, 2º porque sigue proporcionando conflicto paternofilial (esas 3 esposas son madres de Thor) y 3º porque la Triple Diosa es un concepto sólido al ser mítico así que puede sustituir perfectamente a Odín como autoridad suprema de Asgard. Todo esto explica el hecho de que el Padre de Todos vikingo, a pesar del Cine, sigue estando fuera de los cómics Marvel. El otro genial cambio es transformar a Loki. Es cierto que fue Straczinsky el 1º al que se le ocurrió hacer eso pero este sólo tuvo la machista idea de darle un aspecto femenino. Un tremendo error porque poner al mentiroso un cuerpo femenino suponía retrotaernos al pasado, cuando la Mujer se le atribuía una naturaleza mentirosa y perversa, Por eso la cosa, tras la sorpresa inicial de que un personaje que ha sido varón durante 50 años tuviese ahora un cuerpo de mujer, no podía durar. Pero Fraction supo ver lo bueno de esta idea y tomando la idea presentada por Rodi en otro de los mejores cómics que ha publicado Marvel en lo que va de siglo, reinventó a un personaje y así lo resucitó y revitalizó, algo que necesita el Universo Marvel en general. Mejor que un Loki mujer es un Loki niño porque el cambio es más que de apariencia. El Loki niño va a luchar contra su pasado y contra el Universo en vez de hacer lo mismo de siempre pero esta vez con 2 tetas.


Bueno, pero el cómic qué? Sí, tenéis razón. Perdonad el rollo. El caso es que este Loki juvenil no es algo nuevo y comercial sino que es el sucesor del Loki de Gillen, de modo que esta cole es la continuación de la excelente última época de Viaje al Misterio. Quizás esto sea, la cantidad de continuidad que llega hasta el inevitable Simonson, lo más característico del presente trabajo de A. Ewing (que seguro que le mola el rol). Supongo que no conocer lo anterior no impedirá entender este tomo pero estoy seguro de que esa ignorancia impedirá percibir la riqueza y profundidad de sus historias y por ello las hará insulsas al no iniciado. Lo malo que tiene un serial es que funciona por acumulación, es decir, asumiendo que todo lo importante es sabido por su público. La complicidad que exige la serialidad hoy en día es un peligro sobre todo cuando, como aquí, se continúan historias poco conocidas (la serie anteriormente mencionada vendió lo mínimo). Quitando esto, que para mi no es un problema ya que nunca me he bajado del tiovivo, el trabajo de A. Ewing es estupendo porque es un guionista sólido y dinámico, genial como usa las elipsis para avanzar, que no teme caer en digresiones y sabe meter de forma orgánica las explicaciones del pasado (algo muy importante en un serial). Así, compensa el no producir nada nuevo con lo bien que usa los juguetes que le han dejado. Con otras palabras, A. Ewing no inventa nada nuevo, modestia que le honra, sino que sigue explotando el potencial de lo hecho por Rodi, Fraction y Gillen y con ello propone una idea salvadora que se debería extender al mainstream. La razón por la que el Loki juvenil deja de hacer lo que estaba haciendo para servir a la Triple Diosa asgardiana es que esta le ofrece limpiar su pasado pero no de forma tosca, borrándolo, o voluntaria, perdonándolo, sino definitiva, reescribiéndolo. Cada misión cumplida por Loki para ella supondrá que una leyenda en la que él es el villano será reelaborada para que él sea el héroe. Así, este Loki sigue teniendo el halo trágico que le ha permitido ser un personaje nuevo en una universo ficticio conservador: el hermanastro de Thor, como con Gillen, sigue luchando contra sí mismo y el Universo a pesar de no tener posibilidad de victoria. Esta conservación demuestra la inteligencia de Ewing y, junto a su pericia como narrador, explica porqué Loki aguanta mejor el temporal que otras. No usa premisas externas sino orgánicas, que surgen naturalmente de lo anterior, y desde ellas busca su propia personalidad. Es decir, no busca que su pie se adapte al zapato de otro.

Lo malo de este tomo (además de que es caro, aunque no había otra, y las numerosas erratas que delatan las prisas de elaboración) es el dibujante. Es algo lógico porque buenos hay pocos y esta serie, además de pertenecer a una 2º ola (es decir, to lo bueno ya estaba cogío), no es muy popular. Por ello L. Garbett no tiene la culpa de no estar a la altura. El tío es eficiente y cumplidor pero ya. Su dibujo realista aunque idealizado es simple, pobre, tosco e impersonal. Tanto las figuras como las fondos están poco y torpemente elaborados por lo que el aspecto de estos cómics es frío y desangelado. Por otro lado, al ser un estilo clásico no encaja bien ni con los mitos vikingos, aunque sean en su versión marvelita, ni con una tragicomedia, porque pese  a que Ewing le da a los guiones una aire ligero y cómico lo que en realidad está contando es una tragedia. Así, Loki más que pedir un dibujo impersonal y positivo, pide algo de seriedad y oscuridad por lo que Garbett falla, si bien la cosa no es mortal porque cumple con lo mínimo.    

Así pues, las dudas despejadas. Loki es una buena serie muy imbricada en la parcela asgardiana del Universo Marvel por lo que la hace imprescindible para aquellos que la coleccionan. Es cierto que el dibujo no acompaña, pero Ewing la hace muy interesante usando el pasado y narrando dinámica y fluidamente sin caer en la moda a pesar de no ser original. Hoy en día estamos viendo como a los personajes malvados de antaño se les hace juveniles, guapetones y buenos pero Ewing no cede en lo 3º. Así, este nuevo Loki sigue siendo un trickster que sabe que también la mentira se usa como hilo para tejer el tapiz que es la realidad. Es decir, conservando lo que le ha hecho perdurable. Su modernización ha sido convertirle en un personaje complejo, ya no es un malvado que es malo porque sí, sino un individuo que intenta reconducir su maldad. Loki sigue siendo egoísta y retorcido pero, como a los primigenios Thunderbolts, le tienta los beneficios del Bien (buena reputación, cariño, admiración y, sobre todo, aceptación). Además quiere la Libertad. Esto, al hacer a Loki menos ideal, menos sencillo, menos tópico y más humano, le da profundidad por lo que esta serie se salva de ser un producto vulgar y comercial y así se introduce en el área, siempre pequeña, de lo que mejor publica Marvel hoy.

22.10.14

Critiquita 423: Hulka nº 1, C. Soule, J. Pulido y R. Wimberly, Marvel-Panini 2014


Hace unos años, en plena resaca de Ally McBeal, a Marvel se le ocurrió dar a Hulka, que era abogada, a un guionista prometedor, hoy un mediocre, que tenía, que era abogado. Este centró por un tiempo las aventuras de la prima de Hulk en las abogacía y en la comedia ligera que fue interesante y diferente durante un año para después convertirse en un tostón. Ahora, en plena crisis, Marvel anda desesperada buscando premisas exitosas o diferentes dentro de un orden y por ello ha mirado en el pasado y, dado que por desgracia aún no hemos olvidado a Ally McBeal, se ha encontrado con esa Hulka y ha caído que tiene un nuevo prometedor guionista abogado...


Soule ha entrado en el mainstream como un hombre-bala. Apenas sin publicar le empezaron a llover encargos de las 2 majors que el tío resolvió, por lo que dicen, con solvencia de modo que ahora ha firmado en exclusiva con Marvel. Lo poco que he leído de él (algo de su sobrevalorada Swamp Thing, Inhumano y este tomo) me hace pensar que es un guionista habilidoso. No va a ser brillante pero sabe contar historias, conoce bien el género (sus reglas y su pasado) y comprende la grapa. Curiosamente todo lo que todavía no sabe Bendis. Así, es un guionista sólido, serio y modesto que mezcla bien lo convencional con lo creativo. Esto resulta entretenido pero no invita a la relectura. Este es el gran pecado de su Hulka. Está muy bien que en vez de hacer, como Slott, que la prima de Hulk trabaje en un gran bufete de abogados, se lo monte por su propia cuenta, contrate a una superheroína olvidada como detective como guiño a las series televisivas de abogados de antaño, que se bañe en la continuidad y que aporte cosas nuevas, pero sus historias son ligeras, su humor leve y su innovación principalmente maquillaje. Nada hay de interés en la nueva cole de Hulka, sobre todo para el lector veterano, y por ello justo es que se encamine con brío hacia la cancelación (ACTUALIZACIÓN: 4 horas después de publicar esto me entero de que Marvel la cancela en su 12º nº). El punto para hacer de Hulka un personaje popular no es hacerle una abogada soltera, eso ya se demostró en su anterior cole, es otro, nadie sabe cuál pero nadie se pone a buscarlo. Marvel tiene que innovar, no rescatar.

En mi opinión parte del fracaso de esta nueva cole lo tienen los dibujantes. J. Pulido es un tipo competente pero también es tosco, frío y soso por lo que es incapaz de apoyar cualquier comedia que no sea física así como de hacer una Hulka atractiva. Pero el que mata a la cole es su compañero, R. Wimberly, por su estilo narrativo parece un tío de la animación y su forma de dibujar recuerda a los dibujos animados alternativos de finales del siglo pasado (sí, Aeon Flux) sólo que en feo. Sus figuras horribles, su abandono de los fondos, Pulido tampoco es que se los currase mucho, y un color simple y espantoso (me quedo sin adjetivos relacionados con la fealdad) de un tal R. Renzi hacen que no apetezca leer la historia a pesar de que es más interesante y enjundiosa (1º vez que escribo esta palabra) que las que le tocaron en suerte a Pulido.


En fin, un tomo que comete el error de explotar una premisa que ya fracasó en su momento con el agravante de acometer la empresa con ligereza por parte de Soule y tosquedad por parte de los dibujantes. La lectura es agradable pero muy ligera y eso es pecado mortal en una situación en que el Cómic es un objeto de lujo como demuestra el precio de este tomo, caro a pesar de ser tal. 

7.10.14

Critiquita 422: Astro City: Victoria, K. Busiek, B. Anderson y G. Nolan, DC-ECC 2014


Astro City ya ha pasado por aquí varias veces así que quizás recordéis que principalmente lo sigo por inercia. Como sale de ciento en ciento no presiona y, aunque mediocre, es original. 


Lo bueno de este tomo es que es bueno. Por encima de la media. No estamos ante nada extraordinario, es Busiek, pero sí hemos salido de la mediocridad durante un rato. Este tomo son 3 historias, una que ocupa 4/6 del tomo y luego 2 autoconclusivas. La 1º es la arena porque las otras 2 son flojas y no aportan nada. Vaya por delante que a mi me gusta Astro City cuando las historias las protagonizan superhéroes y ese es el caso del 1º relato (también de los otros). En un principio no es nada original ya que es una historia de Superman, Wonder Woman y Batman, pues aunque Busiek se ha ocupado de que no le puedan acusar de plagio eso es lo que son Samaritano, Victoria Alada y Confesor. Además, ya no es original y transgresor hacer que Samaritano y Victoria Alada sean pareja ya que eso ya lo ha asumido DC hace poco en un intento desesperado por atraer la atención sobre 2 pilares de su Universo que cada vez conectan menos con el público por ser viejunos y coartar la creatividad. En fin, que la historia es convencional y simple, pero lo que ha marcado la diferencia esta vez es que Busiek la ha usado para decir algo personal. Por ello no importa esa convencionalidad y simpleza. El estadounidense deja por un momento de expresar los lemas ñoños de nuestro tiempo (todo el mundo es un héroe, la gente humilde siempre es buena, si trabajas obtendrás lo que buscas...) para mojarse diciendo que hay que superar los orígenes de Wonder Woman. Ella nació para revindicar a la mujer y en manos de los guionistas se acabó convirtiendo en alguien sectario. Sólo ayudaba a los suyos, a las mujeres, una actitud algo antipática teniendo en cuenta que el público mainstream, hasta ayer, era aplastantemente masculino que explica el que, a pesar de su longevidad e importancia, no es popular como Superman o Batman. La historia de Busiek dice que los tiempos han cambiado, que la mujer ya ha sido revindicada, aunque el patriarcalismo sigue proyectando una oscura sombra. Todos sabemos ya que una mujer es igual de capaz que un hombre y que el heroísmo no es cuestión de sexo por ello en el panorama (cuasi)horizontal en que nos encontramos alguien sectario está fuera de lugar. Así, en esta historia vemos evolucionar a Wonder Woman admitiendo que no sólo las mujeres necesitan ayuda, que muchos de sus problemas también lo tienen los hombres, también pueden ser sujetos débiles en determinadas circunstancias, e integrándose en la sociedad que ya no es patriarcal. Construir desde fuera ha sido eficaz y por ello ya no se sostiene esa distancia y ese sectarismo en la vertiente profemenina (más que feminista) de Wonder Woman; Victoria Alada no tiene la dimensión pacificadora de la amazona de DC. Este mensaje de que la mujer ya no debe ir sola porque ha demostrado que es un igual es lo que aporta solidez a esta historia que, como os he dicho, en la superficie es muy convencional, si bien al contar con la ventaja de la ausencia de continuidad Busiek ha podido aprovecharse del misterio ya que los lectores no teníamos elementos para especular. No obstante también ha captado bastante bien la tensión que sufre Victoria Alada en este período crítico de su vida que es esta historia. El estadounidense acierta plenamente en su forma de humanizar a su superheorína, el aspecto clave de toda historia heroica. Victoria Alada sacada por sorpresa de su zona de confort y totalmente desorientada y autocuestoniándose es lo que salva a esta historia, que es un born again en toda regla, de ser un mero panfleto ya que con ello Busiek ha dado alma al relato y así este no ha sucumbido ante el discurso.

Siendo así las cosas duele que las 2 historias que completan este tomo caro, las tapas duras le sobran pues es una obra del montón, sean flojas. Es denunciable la carencia de imaginación en la historia que se ocupa del ayudante del Hechicero Supremo del universo de Busiek y en la historia del villano que no puede dejar de serlo. Auténtico relleno del malo son.

A los dibujos tenemos al dibujante regular de la serie, B. Anderson, un tipo tosco y torpe al que le viene grande su opción por el realismo, que si bien no estropea la labor de Busiek, nunca la ha hecho más atractiva. No sólo es que su dibujo es muy mediocre, es que su narrativa es aburrida. No puedo decir que lo hace mal, pero desde luego el trabajo de Anderson jamás ha brillado, ni siquiera durante una viñeta. Cierra el tomo (con las portadas en una galería en vez de en su sitio) G. Nolan que hace grande a su compañero porque su dibujo es muy simple y muy limitado y sin originalidad y sin personalidad. Espero que no sea el sustituto de Anderson porque el tipo está todavía muy verde. Debería hacer las practicas en otro sitio. Lo único que no necesita Astro City es tener un dibujante que haga áridos los habitualmente mediocres guiones de Busiek.

En fin, pues un tomo más de esta serie en donde lo autoral se confunde con lo industrial, que para variar está bien. Lo mejor es que vuelve a demostrar que los superhéroes aún tienen mucho potencial al dejar claro que lo que pasa es que están muy mediatizados por la editorial y las ideas preconcebidas del gran público. Ese seguramente sea el valor de esta serie. El hacernos ver que la forma clásica de narrar superhéroes no está agotada. Busiek demuestra que el problema actual no es la caducidad sino el inmovilismo. No es necesario una revolución, aunque tampoco es que eso venga mal, si nos movemos dejando atrás lo trillado. Eso es en el fondo lo que nos dice la historia de Victoria Alada. Los superhéroes están conectados a su Tiempo por lo que nunca se agotan. Así, su caducidad es una ilusión que tienen aquellos que los ven como algo fijo. Ese es el problema a resolver. 

22.9.14

Critiquita 421: Castaka 2: Las gemelas rivales, Jodorowsky y Das Pastoras, Humanoids-Norma 2014


Hace mil años hablé en el blog de la 1º parte. Por fin este mes la 2º y última ha llegado a España. Parece ser que la tardanza se debe al dibujante. La espera no ha merecido la pena.


Este cómic es la enésima explotación de los Metabarones, la historia más exitosa de Jodorowsky quien, a pesar de lo que trata de vender, es como todos: un mammonista. Por ello no tiene reparos en ordeñar la vaca hasta la última gota, de exprimir la gallina de huevos de oro. Jodorowsky tiene a su favor que es original, audaz y salvaje, pero por desgracia es simple, irreflexivo y limitado. Lo 1º le hace diferente y lo 2º aburrido. Además su multiculturalismo y espiritualidad oriental ya hoy en día es pura convencionalidad por lo que ha perdido todo impacto. Por todo ello era imposible que este cómic fuese algo más que un mediocre pastiche de múltiples fuentes, desde el Antiguo Testamento a Salgari, atravesado por una historia simple, lineal y tópica que sólo se sostiene porque Jodorowsky la guioniza lacónica y enérgicamente. La cosa no aburre porque es breve y avanza con rapidez pero el resultado denuncia de nuevo que Jodo es guionista por casualidad ya que no sabe narrar de forma especialmente habilidosa. Como no rechaza nada, todo lo que se le ocurre vale y eso nunca es así y como no tiene método, el relato siempre es simple. Estas carencias se agravan a estas alturas de la Historia porque sus referencias son ya demasiado rancias y sus prejuicios contra la tecnología suenan a ludismo más que a una opinión moderna.

Por eso hoy el sostén de un cómic de Jodo es el dibujante, en realidad siempre lo ha sido (qué hubiera sido de él si no le hubieran dibujado sus guiones los mejores dibujantes franceses del último 1/3 del siglo pasado?). Así, fue por Das Pastoras, ya os lo dije hace mil años, por lo que me pillé esta nueva entrega de los Metabarones. Este dibujante, aunque no le he seguido, esto de Castaka es lo único que tengo suyo, porque no hace comics que me interesen, me encanta desde que en mi adolescencia vi por 1º vez un trabajo suyo: las portadas de los suplementos y las ilustraciones interiores (ahora no recuerdo si el básico cuenta con alguna suya) de la 1º edición de Joc de Stormbringer, el juego de rol basado en la novelas de Elric de Melniboné escritas por Moorcock. Son de lo mejor que yo he visto en un libro de rol, un sector donde el apartado gráfico habitualmente es tosco, convencional y aburrido. Esos dibujos, que debieron ser de lo 1º que hizo el dibujante, se me han grabado en la memoria por el talento de Das Pastoras para lo inquietante y grotesco y porque no se cortó un pelo (la editorial tampoco), dibujó desnudos y ultraviolencia. En fin, que aquí hace un gran trabajo si bien esta vez no me ha encandilado como el del álbum anterior. Puede ser que me este haciendo viejo y por tanto más gruñón, puede ser que Das Pastoras no le haya puesto tanto interés como en el trabajo anterior o puede ser, mi favorita, que su estilo no es para el Espacio. Jodo ha obligado a Das Pastoras a dibujar naves, robots y combates especiales cuando eso no es lo que se le da bien, además que es el Espacio es frío y al dibujante le van los colores cálidos. Das Pastoras no lo hace mal y demuestra originalidad en el diseño de naves, pero no es lo suyo. Donde destaca no es haciendo naves viajando por el Espacio, robots construyendo cosas y combates estelares, sino en la Fantasía: monstruos, paisajes extraños, combate cuerpo a cuerpo... Es en eso, como demostró en la anterior entrega, donde se sale hasta el punto de no tener rival ahora mismo. Así, esta 2º entrega, y quizás última pues Jodo tiene ya 85 años así que no está para que le tarden 6 años en dibujar un guión, es mediocre salvo en los escasos momentos en que el chileno le da a Das Pastoras peleas o paisajes planetarios. Ahí es cuando el cómic brilla gracias a lo bien que dibuja el español el movimiento, a su personal paleta de colores y a ese gusto por lo gore que siempre deja viñetas para el recuerdo como esa, puro Das Pastoras, en que se ve sin tapujos como una adolescente le mete a un fiero pirata con 4 brazos una espada por el culo.


Por tanto, no hacia falta esperar tanto para esto. Casi que hubiera sido mejor dejar la historia inconclusa, cosa nada horrible pues se trata de una precuela, pues el final está por debajo del principio. Jodo está ya tan seco que ya nadie puede levantar un guión suyo. Ahora, Das Pastoras, aún en el Espacio, un festival.

16.9.14

Relecturas LXXXIX: Los Thunderbolts de Ellis


Esta breve etapa, de la que ya hablé en su momento, es muy contradictoria pues es tanto la mejor como la peor de toda la serie, que recuerdo que tuvo más de 150 nº. Es la mejor porque Ellis es el único buen guionista que pasó por la cole, pero es la peor porque el susodicho y la editorial le hicieron la cama a los Thunderbolts de tal modo que el resto de su trayectoria la hicieron heridos de muerte. Marvel y Ellis trajeron a la serie a las masas, pero acto seguido la abandonaron de tal modo que la serie murió aquí, aunque todo lo que duró después haga pensar lo contrario.

La serie con Nicieza era una mediocridad por lo que no estaba protegida de los designios editoriales así que, cuando el bobo de Quesada tuvo la idea de bombero de embarcar al Universo Marvel en sagas anuales que citaban demasiado explícitamente la crisis política que había en esos momentos en EE.UU. por culpa de las ineficaces políticas exteriores e interiores de Bush jr., los Thunderbolts perdieron su independencia insertándose en los movidotes marvelitas y recibiendo como guionista a un mercenario al que se le dio total libertad si aceptaba unas premisas cocinadas editorialmente y las respetaba. Esta es la trastienda de ese año lleno de sátira y parodia salvaje que se marcó el cínico de Ellis que lo petó en parte porque este hizo un buen trabajo, sobresale más al seguir al rollo macabeo de Nicieza, y en parte porque cualquier desfase controlado (por ejemplo en la serie hay gore pero la sangre nunca es roja) deslumbra al lector medio de Marvel al hacerle sentir rebelde y adulto. La víctimas de esta broma pesada fuimos los fans del supergrupo y sobre todo este mismo. Ellis, aun conociendo el trabajo de Busiek y Nicieza y el Universo Marvel, hizo lo que le dio la gana sin ningún respeto por los personajes o las premisas de la serie que habían sido sacrosantas desde que el creador de la misma las estableció, Así, su etapa no sólo no encaja bien con lo anterior en continuidad sino que traiciona la esencia de la serie pues esta pasó de tratar de dar profundidad a peleles a convertir a sus personajes en clichés. Por tanto la serie pasó a ser hiperpop: convencional, superficial y violenta. No obstante esto llenó de gloria a Ellis, que seguro que reía como un villano de opereta cada vez que terminaba el guión de cada uno de sus 12 nº, pues lo que el público quiere es circo.

Gore para niños o porno? Veneno eyacula sobre su víctima o la raja? Rebelión daltónica?

El origen narrativo de todo esto es que los Thunderbolts habían perdido su independencia y pasado a ser tutorizados por el gobierno de EE.UU. por su fracaso en su miniserie. Así, no sólo no pudieron librarse de la historia más chorra de Marvel, Civil War, sino que tuvieron que militar en el bando de Iron Man al ser el progubernamental. Como editorialmente se decidió que este debía ser el victorioso, el gobierno estadounidense marvelita ganó, con la decisiva ayuda de los Thunderbolts, su pulso con los superhéroes de modo que pasaba a controlarlos. Así, si los guionistas a partir de ese momento pasaban a escribir los dictados de la editorial, los Thunderbolts se convertían en obedientes agentes gubernamentales. El poder (sea político, sea editorial) pervierte todo lo que toca: los Thunderbolts pasan de ser gente queriendo hacer el Bien a siervos de un tirano. De esta forma la redención, la premisa de la serie, se finiquitaba pues esta sólo se puede dar en libertad y con heroísmo y las órdenes gubernamentales no sólo esclavizaban sino que convertían a los Thunderbolts en agentes de un poder tirano (recordemos: usaba abusivamente la prisión preventiva que además estaba fuera de la Tierra). Sin embargo, Ellis pasó de tratar el viejo tema del individuo indefenso ante el poder a pesar de que Pájaro Cantor se lo servía en bandeja pues en ella chocaba el Bien con la obediencia al poder, actitud tradicionalmente caracterizada como algo bueno. Podía haber tocado el tema de la legitimidad de la rebelión contra el poderoso que usa mal el poder, pero un mercenario como él claramente no está para esas cosas. Así pues Ellis hizo con éxito lo que le pidió la editorial pero por el camino destrozó fatalmente la serie ya que nadie fue capaz de purgarla del veneno que había dejado en ella, en parte porque Marvel la abandonó una vez que ya había dado todos los huevos de oro que podía.

Como es habitual el inicio de una nueva etapa comienza con una renovación del elenco. A los que sobrevivieron a la paja mental de Nicieza se les unieron 3 de los supervillanos más populares de Marvel: Norman Osborn, Veneno y Bullseye. Los temores de lo peor, la elección de los nuevos Thunderbolts indicaban una apuesta por la comercialidad y una traición a la serie pues evidentemente no buscaban la redención pues su popularidad se basaba en su villanía, se confirmaron en seguida porque Ellis demostró nada más empezar que pasaba de lo anterior. Así, degradó a Pájaro Cantor, que había sido aceptada por la comunidad superheroica como uno de los suyos y era el líder del grupo, de modo que volvió a ser una convicta, Deodato la dibuja esposada, y perdió el liderato. Por su parte Piedra Lunar, que afortunadamente había vuelto de su estado vegetal, se encuentra retratada como un ser sádico y lujurioso. Nunca había sido así, es malvada sí pero por manipuladora, egoísta y traicionera (características que Ellis no olvida pues en esta etapa es una auténtica conspiradora). Lo más sangrante es la 2º característica ya que es tremendamente machista. Ellis hace retroceder al personaje, y con ella a los lectores, a los años 50 cuando las villanas eran siempre unas promiscuas. El tema no es que una mujer no pueda tener todo el sexo que quiera, es que al asociarse la promiscuidad femenina con la villanía se convierte esta en algo negativo, justo lo contrario a la promiscuidad masculina en la mentalidad machista, de tal modo que la cosa queda reaccionaria porque no se acepta lo que no esté de acuerdo con la sexualidad machista (la mujer sólo puede tener sexo con su marido). Una pena que además no pega ni con cola con Piedra Lunar pues siempre se había caracterizado por ser una soberbia, es decir, alguien muy lejos de acostarse con cualquiera o de usar el sexo como trueque. Hasta entonces en todo momento se había mostrado convencida de que su brillantez, su licenciatura en psiquiatría y su belleza la permitían no tener que bajarse las bragas ante cualquiera que tenga algo que ella quiere. Lo horrible de esto es que fue seguido por otros guionistas de tal modo que Piedra Lunar pasó a ser una zorra; es esto y no el vestir sexy lo que hay que corregir en el mainstream. A lo anterior hay que añadir que Ellis castiga a Pájaro Cantor por la decisión estúpida de Nicieza (quien caracterizó a la hermana villana de Espadachín II como una promiscua pervertida y luego la mató) de hacer que se acostase con Zemo mientras le estaba vigilando. Al mainstream le fastidia que las mujeres sean activas, si bien Ellis describe aquí a una superheroína de 3ª, Shadowoman/Sepulcro, como una mujer que se emborracha y tiene sexo con desconocidos a los que elige sólo por su aspecto. De esto se hace eco Gage al contarnos que Piedra Lunar es popular entre los hombres, por lo que sus figuritas son provocativas, mientras que Pájaro Cantor es popular entre las adolescentes. Esto supone otro nivel a la tradicional rivalidad entrambas por clase social y valores que, así, no es más que la rivalidad entre los 2 modelos de mujer machista, la puta y la pura. También el Espadachín II fue enlodado. De querer enmendarse pasó a ser un patético baboso incapaz de vivir sin su hermana. El tema no es tanto el cambio radical sino la ausencia de una explicación del susodicho. Hay que seguir el ejemplo de Moore. El remate es que Ellis ofrece a Veneno y a Bullseye dinero por estar un año al servicio de EE.UU. Es creíble que un gobierno dé una recompensa a unos peligrosos asesinos y luego los deje ir con información secreta? No, para empezar si los tiene controlados y presos, por qué liberarlos?, pero los personajes no sospechan de un gobierno que los contrata para su servicio y no respeta la legalidad. El pobre Hombre Radiactivo completa la nueva formación en la que destaca Norman Osborn para futura desgracia de los Thunderbolts.

Soy el único que se imagina a Deodato abriendo las latas a patadas?

La elección de este personaje es interesante por lo que revela de como funciona la industria. Durante Civil War estuvo implicado en una trama secundaria en donde salía un tipo misterioso que enchufaba al convicto y loco empresario en la dirección de los Thunderbolts. Claramente se suponía que el nuevo guionista debía arrojar luz sobre eso, pero los planes en una gran empresa raramente salen bien de modo que no debe extrañar que Ellis pasase del tema poseído como estaba por sus ganas de burlarse del mainstream y de revindicarse. Otra explicación que pasó de dar es la razón por la que su Piedra Lunar no tiene su poder de intangibilidad. En fin, que nunca se explicó el misterioso ascenso de Osborn, conocido por ser un malvado incorregible y estar chalado. Que Iron Man y los demás ganadores de la guerra no hiciesen nada los enloda, una mancha que sólo vemos los que llevamos mucho tiempo aquí y nos tomamos esto con cierta seriedad. Si bien Ellis, y luego sus sucesores, vinculan a Osborn con el entonces denostado Bush jr. Así pues aquel, como había llegado a ser director de los Thunderbolts por dedo, no es un exvillano luchando contra sus demonios interiores para redimirse, sino un villano con un plan para sacar provecho del mundo al revés en que se había convertido la Tierra Marvel tras la guerra civil: el gobierno reclutaba supervillanos porque, al ser el bando rebelde principalmente superheroico, andaba corto de superhéroes y no quería obligarlos a perseguir a sus amigos. Nuestra esperanza es que acaben [los supervillanos] sirviendo como agentes del gobierno de EE.UU. dijo Riordan, miembro del gobierno, al final de la etapa de Nicieza y en medio de la Civil War. El sueño de un villano, los malos ahora son los buenos no es una idea de Ellis. Con este escenario es lógico que se mandase a paseo a la redención y se trajese a Osborn, Bullseye y Veneno para subir ventas y explotar aún más los clichés sobre el mal  que hacen a los malvados ser monstruosos, locos, inestables, crueles, pervertidos (por eso Piedra Lunar debía cambiar su comportamiento sexual), egoístas, autodestructivos... Así, Thunderbolts se convirtió en una serie sobre el Mal según lo pop que sublimaba la frustración del mainstream de tener que estar siempre contando historias de heroísmo. De ahí, seguramente, su éxito y su fugacidad. 

Esto lo supo ver perfectamente Ellis y por ello su etapa va desde la popularidad del supergrupo gracias a que es el cazador oficial de los denostados, por capricho de Quesada, superhéroes (en esto la movida marvelita recuerda poderosamente a Legend; recordemos que ahí la histeria antisuperheroica se desencadenaba porque un superhéroe parecía que había asesinado y que la guerra civil marvelita la desató una pelea superheroica con víctimas colaterales), a ser denostados por su carácter represor. Así la gamberrada tiene 2 partes. En la 1ª los Thunderbolts se enfrentan a discípulos del Capitán América, por aquel entonces muerto por el tema ese de la guerra civil, comparando así la tiranía de un gobierno, espoleado por su masa, que persigue sin miramientos al disidente con el heroísmo libre y unilateral típico del superhéroe que lo hace ser un terrorista, pues no sólo usa la violencia sin tener derecho y autorización sino que trata de aterrorizar con ella. Con lo que plantea la pregunta, y sólo eso pues Ellis pasa de seguir por ahí, lo suyo es el espectáculo, de la pertinencia del vigilantismo en un mundo en el que el poder, además de poder estar corrupto, no puede dar seguridad a todo su dominio. Así, esta etapa tiene un poco de crítica, bastante demoledora, a nuestra sociedad (Te damos tú opinión es el lema de un programa de tv que sale en la serie). En la 2ª el escenario ha cambiado. La masa ha vuelto a adorar a los superhéroes porque el abusivo uso de la fuerza de los Thunderbolts ha activado la ley del péndulo, esto en el supergrupo se ve en que el liderazgo pasa de Piedra Lunar (que volvía a demostrar su incapacidad para el cargo) a Pájaro Cantor. Esto probablemente indique que los primigenios planes editoriales contemplaban la caída de Norman Osborn. No obstante, el contraataque de los rebeldes, a pesar de ser inteligente, feroz y astuto, fracasa por culpa de una broma macabra de Ellis, que ya tenía ganas de marcharse, de modo que el villano más famoso de Spiderman sobrevivía al trabajo del guionista en la serie. Por ello Pájaro Cantor poco antes se veía incapaz de derrotar al Duende Verde en una pelea.

Deodato podías haber exagerado más aún las caderas 

Pero lo peor de esta breve etapa no es el irrespetuoso, machista y mercenario trabajo de Ellis, sino el dibujo de Deodato. Un tío tan malo que no se le puede llamar dibujante porque ni sabe de anatomía ni de perspectiva además de ser bobo pues dibuja a gente pegando patadas a las típicas puertas pesadas de metal de la Ciencia Ficción para abrirlas o tiroteándose en anchos pasillos despejados. En fin, hace un trabajo lleno de horribles figuras desproporcionadas y rotas, asquerosamente machista (esta es una de las razones por las que Ellis debió de cortarse un pelo con la sexualidad de los personajes femeninos), pues siempre dibuja a las mujeres en poses eróticas, y desvergonzadamente deudor de fotos. Esto último no obstante hay que alabar pues es muestra de honradez. Deodato no oculta que si no tiene una foto que copiar no tiene ni idea de como dibujar una figura humana. De ahí también su apuesta tardía por el claroscuro. Hay que disimular que se tienen 2 muñones. En fin, que estos 12 nº están penosamente dibujados por un Deodato que al apostar por lo espectacular no hace más que evidenciar su torpeza sobrehumana. La incógnita es, dado que es un tipo popular, soy yo o la gente tiene el criterio en el culo. 

Así pues, a pesar de que la lectura fue entretenida e interesante, aunque vacía (como todos los movidotes marvelitas pues nunca profundizan en sus temas) y dolorosa por tener que ver los dibujos de Deodato mensualmente durante todo un año (9 meses en España), fue todo un alivio ver marchar al mercenario y al inútil. Pero lo peor estaba por venir pues poco después nos dimos cuenta de que Marvel pasaba de arreglar el desnaturalización que Ellis había operado en la cole. Así, los Thunderbolts, a pesar de que sus fans no la abandonaron, no se pudieron recuperar de la paliza que fue esta etapa, lo cual denuncia lo perjudicial de la injerencia editorial y de estar en el meollo de un universo de ficción dirigido únicamente por criterios empresariales, así que acabaron cayendo en cuanto el mercado sufrió un severo meneo. Gracias a Ellis se habían convertido en un árbol podrido que se mantenía en pie solamente porque no había viento.

9.9.14

Critiquita 420: Prophet nº 2 y 3, B. Graham et al., Image-Aleta 2013-2014


Al hablaros sobre la 1º entrega de esta serie concluí diciendo que Prophet tiene grandes valores, originalidad e imaginación, pero que la historia estaba tan pobremente presentada que era imposible intuir si la cosa iba a merecer la pena tras la grata pero difusa sorpresa inicial. Ahora, leídas las 2 siguientes entregas, la cosa está clara. El cómic, la historia, es buena. 

B. Graham es un autor rebelde y audaz y por ello muy particular. Sus obras personales, aquí está trabajando libremente pero a partir de ideas de otros, es un trabajo de encargo, son muy particulares y se caracterizan por ser surrealistas, juveniles y caóticas. A mi me han resultado tan ilegibles que las he dejado sin terminar, en cambio, en Prophet es un escritor bastante diferente. Sigue siendo particular, pero aquí es un narrador centrado y accesible, aunque la historia tenga misterio y demasiadas tramas paralelas como para seguirla con facilidad sin leerla de seguido. Así, como la obra no tiene la capacidad repelente de lo particular y autoreferencial de sus obras personales, su imaginación, originalidad y audacia brillan sin resultar desorientadoras.


De momento su trabajo aquí me está pareciendo notable por 2 motivos. El 1º es que el argumento me parece interesante y atractivo. No es original pero no cae en lo convencional y en la fórmula. La historia no es nueva: un imperio galáctico malvado, como todos, que resucita imparable a la vez que una amenaza cthulhiana extraestelar se acerca, pero el relato no es genérico e impersonal. La principal razón de ello es el 2º motivo por el que Prophet me parece un cómic notable. Graham sabe hacer que lo alienígena sea alienígena. Es decir, no estamos ante la típica Ciencia Ficción donde lo alienígena es un humano coetáneo pintado o con chilaba. Aquí lo alienígena es extraño, inhumano y grotesco porque Graham es escatológico, carnal, transgresor, biotecnológico y tiene unos referentes inusuales, además de las ya mentadas audacia e imaginación. Tiene como influencias principales a Moebius y a Miyazaki (también se percibe sin dificultad a Nihei y Otomo) y eso es algo bastante raro en un autor estadounidense de comics mainstream. Por eso le dieron un superhéroe de lo más genérico y él se está marcando una historia de Ciencia Ficción, sin olvidarse de lo anterior, de lo más pura. De este modo Prophet es una space opera singular, ya que no es nada conservadora y amistosa, que se disfruta mucho porque su mundo es singular, marciano y asombroso y su historia intriga.

La serie tiene una ensalada de dibujantes a los que Graham da libertad, el guionista también hace los diseños de todo lo que aparece en la serie y el storyboard, en función de su talento. El más destacado es S. Roy,  que tiene un estilo clásico, realista caricaturesco, por ser muy eficiente, tener una gran creatividad, algo raro en un estadounidense, y trabajar mucho. El otro dibujante principal, Milonogiannis, es todo lo contrario. Torpe y simple pero su rudeza y sobriedad tienen personalidad, competencia y una dureza que encaja con los aguerridos y lacónicos protagonistas (que curiosamente comparte cosas con los Guardianes de la Galaxia). Dalrymple es un dibujante también clásico mejor que el anterior pero más impersonal. Así en conjunto, al que hay que sumar al propio Graham y su estilo sencillo y limpio con ecos de manga, no es una plantilla espectacular y sobresaliente, también tiene responsabilidad en esto el color funcional del cómic, pero aportan a la obra singularidad y personalidad, que es lo principal cuando se dibuja un guión no convencional y se compite en un mercado saturado. Hay que diferenciarse. Por ello, y porque cada dibujante tiene su propia trama paralela, a pesar de su modestia visual y su desigualdad en capacidad y estilo, esta ensalada no se revuelve contra el guión.


La edición de Aleta es perfecta. Modesta pero con extras y calidad y, sobre todo, con un precio competitivo que merece un gran aplauso pues es más barato que los productos semejantes de las editoriales más potentes de España.

Así pues, el desarrollo de Prophet ha aclarado y dado atractivo al comienzo de tal modo que ahora es una grata, intrigante y notable lectura de Ciencia Ficción, original y transgresora en la superficie y en los detalles pero clásica en el fondo, que principalmente trata sobre la libertad en un universo extraño, decadente y caníbal. 

6.9.14

Panini la caga con Miracleman


Pues nada, ha pasado lo que suele ocurrir cuando una editorial se sube a la parra con una edición definitiva/lujo, ha fallado estrepitosamente pues una edición así debe ser perfecta. En esta ficha podéis ver en los puntos 4 y 7 que el tomo tiene 2 errores, el 2º grave pues es una página que no tiene su correspondiente parte del guión. 

En fin, esta semana me pensaré si intento devolverlo, no sé si me dejará la tienda. Es que esperar más años aún a una edición decente... Si el tomo fuese modesto y sin unos extras que ni pedí ni quiero me conformaría. Comics con errores tengo pero siempre son ediciones baratas o únicas. Aunque Panini no se marca ediciones baratas de sus cosas caras, sí las hace más gordas. En fin, no sé. Me jode haber pagado porque esta edición no me convence del todo así que estos errores son la gota que ha colmado el vaso. Muy decepcionado ahora mismo.  
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