18.12.14

Critiquita 428: RoboCop versus Terminator, F. Miller y W. Simonson, Aleta 2014


Hace 1000 años leí esta reseña y desde entonces he estado esperando a poder leerlo. Es increíble que esto no se haya publicado aquí hasta ahora. Desconozco los motivos por los que Norma, cuando en su momento tenía los dchos. de Dark Horse, no lo publicó, como desconozco porque ha tardado tanto Aleta pues desde hace años tiene los susodichos. En este caso igual estaba esperando que se remasterizase, o algo así, la edición original. En todo caso esta parte de su última edición, que no es tan chula como parece pues la 1º tuvo un merchandising exclusivo que hoy tenemos que contemplar reproducido. 


Es abrir el cómic y encontrarte en 1992, cuando se publicó por 1º vez, porque en el aún están frescos y brillantes sus autores, los actualmente decadentes W. Simonson y Miller. Como ambos son una sombra de lo que fueron casi este cómic es su última buena obra. Así, el trabajo de Simonson es tan espectacular como el que hizo en su célebre y archieditado Thor. El dibujo que mezcla a Kirby con Moebius, la composición tan clara y sobria como brillante y espectacular y la narración clásica llena de dinamismo y vigor de este cómic nos retrotraen a aquellos episodios. A cuando yo era un prepúber y flipaba con el dibujo de Simonson porque era estupendo y porque no se parecía a nada que yo hubiese visto antes. Desde luego no es nostalgia lo que hace a uno emocionarse viendo el trabajo de ese dibujante en este cómic, sino su calidad y el que no esté estropeado por un coloreado moderno, un riesgo típico del siglo XXI pues los dibujantes de antaño dibujaban pensado en el coloreado plano y contrastado. Simonson también está estupendo aquí porque está siempre bien en los muchos escenarios distintos, el futuro de los Terminator, el "presente" de RoboCop, la Prehistoria..., por donde transcurre la desatada historia de Miller.

Es evidente que este se planteó esto como un divertimento. Así, el cómic está lleno de acción y acontecimientos, no hay ningún descanso. En este sentido es del mismo estilo que los que Miller hizo con el genial y extraño Darrow. Como en aquellos el guionista sólo intenta divertir y dar la oportunidad al dibujante de lucirse así que por ello está bastante en automático, no obstante podemos disfrutar de su humor, de su crítica a la sociedad estadounidense de la época, de su peculiar estilo narrativo donde prima más el narrador y los pensamientos de los personajes que los diálogos y de su calidad literaria, pues el estadounidense escribe bien, con contundencia y claridad. En suma todo lo típico de Miller, incluso una heroína, aunque a medio gas y todo lo que acabó saliendo en Sin City está aquí. Quizás lo mejor es que parece decir que viajar al pasado para asegurar el presente personal complica más que soluciona. En fin, Miller nos legó un buen guión que toca superficialmente muchas temas, todos propios: el heroísmo, la tecnología, la humanidad..., sin dejar de ser fiel a las ideas tan simples como efectivas que convirtieron a Terminator y RoboCop en franquicias.

La edición de Aleta merece destacarse porque apuesta por lo asequible a diferencia de todas las demás editoriales españolas de cómics que, o por incapacidad venden caro, o por voluntad sólo sacan ediciones lujosas sin importar la calidad o la importancia del contenido. Así, nada de tapas duras, tamaño grande, etc. Por otro lado, cuando no hay que superar ninguna edición anterior los editores no aplican su imaginación. A lo único que Aleta no renuncia, como siempre, es a los extras. Unas ilustraciones chulas de Simonson y Miller que alegran la vista pero no aportan nada.

Así pues RoboCop versus Terminator es un cómic tan bueno como retro que sigue consiguiendo su pretensión: divertir y asombrar porque en el que momento en que fue creado su autores, Simonson y Miller, todavía eran la polla. No obstante, no es imprescindible ni una obra maestra. Seguramente deba leérmelo otro vez con calma y ya curado del hype acumulado durante años pero, aunque es mejor que Big Guy y Rusty el chico robot, me parece bastante inferior a Hard Boiled. Aunque si las comparaciones son siempre injustas admito que esta es de las que más. 

11.12.14

La nostalgia hace creer que las cosas no envejecen...


La semana pasada me pillé por fin el tomo MG de Wundagore y tras su lectura me ha venido a la mente esa poética frase tras darme cuenta de que hace unos meses se me pasó por 1º vez el darles cuenta de otro MG de los Vengatas. El fondo de Marvel no es estupendo. Cuando se publicó en BM esta historia todos pudimos comprobar que las noticias sobre ella eran exageradas, que la generación Vertice chocheaba antes de tiempo. Sin embargo, ahora, con una edición a color y tamaño justo, volvemos a leer al bobo de Fonseca cantando las excelencias de una saga que no tiene ninguna. Hace tiempo que sabemos que el emperador va desnudo. Sólo se puede explicar el prestigio desta historia porque en su momento resolvió un misterio importante del Universo Marvel y porque en el reino de los cómics simples el sencillo es el rey. A finales de los 70 la mayoría del mainstream era juvenil, sólo acudiendo a la ingenuidad y a la impresionabilidad que el alma tierna tiene podemos explicar que hoy haya gente que se pone en pie con esta historia que, a pesar de que dio una solución acrobática al misterio más candente de aquellos años, la paternidad de los gemelos Maximoff, es de lo más sencilla y vulgar.

Si recordamos es inevitable darse cuenta de que no hemos cambiado. Desde hace unos años nos quejamos de que el mainstream dicta las historias a los guionistas, pero en realidad siempre ha sido así. Esta historia es una idea de los editores de aquella época que pillaron a un guionista que la dialogase y a un buen dibujante que la dibujase, si bien tuvieron el buen tino de dejar que estos aportasen sus cosillas. La historia parece que empezó a tomar forma cuando el alucinado de Byrne vio que había un parecido entre Magneto y Mercurio. Una soberana gilipollez como estás pensando porque cada dibujante hace a los personajes a su modo por lo que nunca son iguales, miren por ejemplo en este tomo como de diferente dibujan G. Perez y Byrne a Mercurio, de ahí los peinados raros o las máscaras de los susodichos. En mi opinión lo que debió ocurrir es que el dibujante se dio cuenta de que el dibujo clásico de Magneto y Mercurio compartían una peculiaridad: la fealdad. Kirby, a pesar de todo, era un tipo tradicional por lo que para él el malo era invariablemente feo. Por eso Magneto lo era, y su secuaz Mercurio también pues su cocreador jamás tuvo en mente que se redimiría y tal. Como curiosidad fíjense como Byrne hace a Mercurio feo en el 1º episodio de la saga para acto seguido dejar de hacerlo. La Bruja Escarlata no es fea porque las villanas nunca son feas ya que si no, no representarían ningún desafío al héroe. Sólo son feas cuando están poseídas por el Mal, como aquí Wanda. A partir de aquí los editores decidieron, con inteligencia, que el que los gemelos Maximoff fuesen hijos de Magneto molaba mucho más que el que lo fuesen de unos olvidados superhéroes de la Era preMarvel, por aquel entonces la explicación oficial. Así decidieron estirar el chicle, tal y como se hace ahora, y contar la culebronesca historia con raíces míticas, muchos héroes míticos acaban descubriendo de jóvenes quiénes son sus verdaderos padres, en muchos episodios, 8. Demasiados. Sobre todo para la historia que sus autores tenían en mente. Lo malo fue lo de siempre: al final salió algo tan solo sencillo y funcional, si bien a diferencia de hoy más sólido y coherente, pues lo programado nunca excita demasiado a los currantes de turno. 


La idea era buena pero sus ejecutores, Micheline y Byrne, la abordaron como si fuese otra historia más. Su trabajo es meramente funcional pues se limitaron a seguir las trilladas fórmulas confiando todo a lo sorprendente de la revelación y a meter medio Universo Marvel mientras pasaban de puntillas sobre lo chirriante como que un matrimonio estadounidense vaya de visita al culo de Bulgaria, por entonces al otro lado del Telón de Acero y destruida por la guerra, a pesar de que la mujer se encuentra muy, muy embarazada, que aquel se encuentre allí un científico loco que le da al marido, pues la esposa ha muerto en el parto, unos bebés gemelos para que los críe sin decirle que son de otros o que este, aprovechando que es superrápido, se pira de allí por lo que los neonatos acaban con unos gitanos nómadas. Todo incongruente y demasiado extraño. El resultado son unos episodios que se leen fácilmente gracias al oficio de Micheline y al talento aún lejos de su momento cumbre de Byrne, pero que en ningún momento despiertan tensión y expectación, ni siquiera al final pues sus autores ni juegan con la idea de una Bruja Escarlata poseída por el Mal, idea por entonces nueva que será retomada con posterioridad, ni el enfrentamiento final es épico pues se acude a la idea chorra de que los buenos juntan las manos y con buena voluntad exorcizan el Mal. Quizás tamaña candidez era novedosa al final de los 70, pero en todo caso nunca queda bien en el mainstream porque es una solución demasiado estática y nada espectacular. Así, no importa que Byrne intente introducir el picante una década antes de que el erotismo fuese aceptado en los Superhéroes, la historia es mediocre, vulgar y rutinaria.

El resultado desto es que lo interesante de este tomo son los acompañamientos: el anual 8, el nº 188 y el anual 9. Los 2 últimos son de Mantlo. El 1º guionizado por el desconocido R. Slifer y dibujado por un primerizo G. Perez imitando a BWS tiene interés porque la pelea es más enrevesada de lo habitual. Los nº de Mantlo destacan porque son un pelín más complejos de lo habitual tanto ayer como hoy. En el 1º el guionista viste de seda una historia rutinaria introduciendo la Guerra Fría, en aquellos años estaba algo caliente, con lo que refleja un mayor compromiso que los entrenedores Micheline y Byrne y añade algo de complejidad pues a través de la figura del Capi pone de manifiesto que soviéticos y estadounidenses una vez fueron aliados. Esto da algo de madurez y tensión al tema por lo que saca al episodio de la rutina, si bien es una pena que Mantlo resuelva el entuerto del mes de forma bobalicona pues la solución de los Vengatas lo que hace es crear otro problema. No importa que haga un guiño a Superman. El anual sigue la misma línea juntándola con Frankenstein, de nuevo Mantlo demuestra más cultura que sus compañeros de tomo. El guionista rescata una creación suya que presentó al final de su etapa en Iron Man (nº 114 EE.UU.). Poco más de un año antes que este anual de los Vengatas donde Mantlo nos cuenta el origen de la criatura y cómo atormenta a sus "creadores", en este caso al hijo de uno de ellos, Iron Man, con lo que añade a la mezcla el tema mítico de la maldición hereditaria y el tema cósmico del castigo por obrar Mal (construir armas), y enfrenta la fealdad de una creación militar estadounidense, el villano, con la belleza de otra creación militar estadounidense coetánea a esta, el Capi. Esta historia tiene el fallo de que no tiene sentido el que el EE.UU. marvelita construyera monstruos al final de 1944 para que continuasen la guerra si la perdía pues para entonces estaba claro que el Eje estaba derrotado. Sin embargo, el error no sería tal si lo tomamos como una alusión a la bomba atómica... Lo es? El villano se llama Arsenal y es el resultado de un proyecto científico secreto, el nº 188 ocurre en una central nuclear... Sea como sea es una pena que no se incluya el episodio de Iron Man en este gordo tomo de los Vengatas porque, además de ser vibrante y dinámico, un ejemplo magistral de cómo debe ser un nº que sólo relate una pelea superheroica, y ocurrir en la mansión de los Vengadores y ser estos coprotagonistas del susodicho, el anual termina la historia que Mantlo comenzó allí. Lo sangrante es que en el MG de Iron Man "A merced de mis amigos" incluye este episodio y luego el anual de los Vengatas. La única disculpa que puede tener Panini es que el nº de Iron Man no estuviera disponible en el 2011, cuando salió el MG de Wundagore, pero sí en el 2013, cuando salió el MG de Iron Man del que estamos hablando. En fin, continuemos... No obstante, estas ideas interesantes, por ejemplo con la última Miller hizo una de las mejores historias de Marvel, Mantlo las resuelve de nuevo rutinariamente pues no saca partido del juego de espejos ni se interesa demasiado por la falta de límites cuando se está en guerra. Sin embargo, gracias a elementos nuevos, consigue lo que los editores, Micheline y Byrne no pudieron: dar algo de interés a historias formulaicas.

Así pues, este MG recoge historias clave para el devenir del Universo Marvel, pero sólo tiene ese valor. Además del tema de los gemelos Maximoff, está la introducción por Shooter, siguiendo con su línea de meter realismo en el mainstream, de Gyrich, los superhéroes se topan con el gobierno, y el asunto de la discriminación racial positiva, en aquel momento polémica pues muchos estadodunidenses blancos pensaban que 10 años era suficiente para indemnizar 200 años de esclavitud y 100 de discriminación y por eso votaron a Reagan... No son historias malas o aburridas, pero apenas tienen interés excepto las que acabo de mencionar. Lo destacable, más allá de la calidad de Mantlo, es que en este tomo queda claro que los Superhéroes consisten en renarraciones de historias recientes. Antes los guionistas seguían el trabajo de sus compis de modo que lo que habitualmente hacían era recontar una historia porque no les satisfacía la solución que le había dado su autor o porque este la había dejado abierta, normalmente aposta para facilitar que alguien retomase al supervillano derrotado de turno (un buen ejemplo dello lo tenemos en este tomo en el final del tontorrón díptico de El Hombre Absorbente). Esto le da un sabor especial a la Marvel clásica que hoy no se degusta porque los guionistas pasan de seguir el trabajo de los demás, quizás porque saben que no es suyo sino de un ejecutivo/editor. Lo que tenemos hoy es citas a clásicos de la editorial o autocitas. Pocos guionistas hoy recuentan las historias de los demás así que el Universo Marvel ha perdido solidez y coherencia. Está claro que hace tiempo los guionistas-fan se convirtieron a la fuerza en guionistas-profesionales.

4.12.14

Critiquita 427: Por el mañana, B. Azzarello y J. Lee, DC-Random House Mondadori 2013


Quizás recordáis que tras leer Lex Luthor, dada su calidad, me entró curiosidad por leer el Superman de Azarello. Al final gracias a la biblioteca de mi barrio he podido hacerlo.

Aunque esta minietapa, duró tan sólo un año, se apellida acertadamente Azzarello, no es un proyecto suyo. Es una idea de J. Lee que surge de su anhelo por dibujar un cómic que pase a la Historia. Para ello, como por experiencia sabe que guionizarlo está fuera de su alcance, hace todo lo posible por enrolar a guionistas notables a ver si paren alguna obra maestra. El pobre no cae en la cuenta de que con su dibujo difícilmente eso ocurrirá porque no da el nivel. Esto se ve muy bien en esta obra. Lo explicaré un poco más adelante. Así, J. Lee, deseoso por pasar a la Historia por ser el coautor de un clásico, no le valen ser el creador de un nefando estilo de dibujo superheorico y un buen editor, enroló a Azzarello para que hiciese lo que quisiese ya que su presencia aseguraba la rentabilidad del proyecto.


Ante esta tesitura Azzarello decidió hacer lo que quería sin importar si J. Lee sería capaz de seguirle. Esto fue una equivocación ya que un guionista nunca debe superar las limitadas habilidades de su dibujante. La decisión de Azzarello fue reflexionar sobre el aspecto divino de Superman con lo que eso supone de diálogos y momentos íntimos o introspectivos, que es justo lo que todos sabemos que el dibujante surcoreano no sabe hacer. Así, la obra se desarrolla torpemente, también porque es confusa, hasta llegar al clímax, en donde la violencia salva cual Superman a J. Lee y así deja de quedar en evidencia y la cosa termina mejor de lo que empezó.

En conjunto la minietapa es redonda. La historia está bien desarrollada en crescendo, aprovecha muy bien toda la mitología de Superman y concilia perfectamente lo industrial, lo sofisticado y lo singular. Esto último en su momento no se vio por su cadencia mensual y su ritmo lento, pero queda claro a partir del momento en que todo estalla. Sin embargo, fijándonos más vemos que Azzarello es confuso. No queda muy claro qué quería decir. Da vueltas entorno a ideas sin ser capaz de llegar a una conclusión o hilarlas en un discurso. El guionista quería plasmar lo que es ser una divinidad entre mortales sin serlo del todo y con problemas paternofiliales, algo que es muy viejo pues ese es un tema de Homero, en un mundo cristiano, pero no fue capaz de meterse en la piel de Superman. El otro gran fallo de Azzarello fue ignorar a J. Lee. A un dibujante que necesita del vestuario, del peinado y del color del pelo para que sus personajes se distingan no puedes meterle a hacer 1º planos, su cura y su Superman, los protas del relato, son indistinguibles en las cortas distancias porque ambos son jóvenes, morenos y llevan el pelo corto. El célebre caracolillo estaba para algo, si bien creo que es original del cpt. Marvel. A un dibujante que sólo sabe dibujar posturitas no le puedes meterle a representar conversaciones o momentos íntimos o introspectivos porque queda impostado y ridículo. A un dibujante incapaz de expresar emociones no puedes meterle a representar drama. Finalmente, a un dibujante que sólo es capaz de dibujar cuerpos idealizados de hombres musculosos y mujeres hiperfeminizadas no puedes meterle un montón personajes que son personas normales. En fin, lo último que puede dibujar J. Lee es a un cura con cáncer terminal y Azzarello se lo calza ya en la 5º viñeta mientras que hay que esperar hasta la 6º página para ver a Superman. Por otro lado, el cristianismo es demasiado real, aburrido y controvertido como para quedar bien en un género de acción escapista y fantástico. Así que ahí tampoco está muy fino Azzarello. Así pues, el trabajo del guionista tiene tantas luces como sombras.

Lo malo es que J. Lee sólo aporta sombras. Es un dibujante muy limitado y conservador, sabe hacer muy pocas cosas y nunca quiere innovar o hacer las cosas de forma diferente. No cree que ser variado y versátil es importante así que siempre va a piñón fijo. No le importa la época, el guión o su obra anterior a la hora de dibujar por lo que aquí no sólo ofrece un dibujo convencional y estereotipado que hunde toda pretensión de ser singular, sino también exhibe una incapacidad absoluta para lo que no es lo típico de los Superhéroes: conversación, sentimientos y reflexión, de tal modo que tampoco llega a buen puerto la parte discursiva, el fondo de la historia. El guión de Azzarello le supera tanto que cae en el ridículo muchas más veces de las que acierta. No obstante, hay que concederle al torpe de J. Lee que es valiente, ambicioso y que lo intenta. Por eso hace al final una de las pocas citas del mainstream a una Obra de Arte Universal. 

Esta obra me la he leído en una nefasta edición, la única fácilmente encontrable hoy. Es un libro de bolsillo con lo que eso supone de reducción. Así que si les interesa el tema esperen a que ECC se digne a sacarlo de forma decente, es curioso que buscando historias unitarias de los iconos DC no haya aún editado esta, o busquen las algo viejas grapas de Planeta, la edición, más fiel al original de todas las que pueda haber en el futuro, o su posterior recopilación en tomo de tapa dura. Leer grapas en formato libro de bolsillo es un horror.

Así pues, esta minietapa, "Por el mañana", es una entretenida e interesante historia con ideas brillantes (la montaña Rhusmore viviente, lástima que no se la explote demasiado, o todo lo de la Zona Fantasma), pero Superman no es un personaje para Azzarello a pesar de que este lo intenta y J. Lee no es un dibujante para un cómic con aspiraciones. Por ello, aunque es una buena historia gracias a su intriga y su épica pelea final, "Por el mañana" está lejos de obras del guionista del mismo estilo: Banner!, con un vigoroso Corben es uno de los mejores cómics de Hulk publicados, y Lex Luthor.      

27.11.14

Estela Plateada de Allred y Slott: por ahí no Marvel


En mi opinión la crisis del cómic de superhéroes se debe a la decadencia del héroe clásico. La sociedad actual ya no cree en héroes íntegros, seguros de sí mismos, sacrificados y resolutivos y por ello los ve como algo rancio, infantil o raro, y no hay nada que desprecie más una sociedad que esto último. A pesar de ello Lee&Kirby lo petaron 1º porque se dirigieron a los niños, gente sin el cinismo y la suspicacia del posmodernismo, y 2º porque al meter melodrama humanizaron a los héroes, es decir, les hicieron frágiles, angustiados, falibles y acosados por problemas ordinarios. Es cierto que esto es sólo 100% cierto en Spiderman pero también es cierto que este siempre ha sido el personaje más popular de Marvel. En fin, el melodrama anulaba la perfección del héroe clásico, quien a medida que avanzaba la década de los 60 se iba haciendo más molesto para la juventud, las mujeres, los no blancos y los intelectuales progresistas. Eso me explica el porque DC no se comía un colín por entonces y el que sus clásicos hoy sean menos populares que los de Marvel. En aquella época los héroes de esa editorial, como dijo uno de sus autores, no cagaban. Como es sabido DC lo resolvió marvelizándose hasta el punto de que a sus superhéroes, además de darles la capacidad de cagar, los hizo mortales. En los 70 Marvel intentó compensar la decadencia del héroe clásico diversificando géneros y sólo se salvo cuando en los 80 Shooter volvió a dirigirse a los niños dejando de lado a unos adolescentes llenos de dudas y críticas que hacían que les fuera imposible tragar a unos superhéroes que pertenecen a otra época, recordemos que el género comienza en 1938. Pero esto se fastidió porque llegó la terrible crítica a los superhéroes de Moore, un tanto injusta pues este ajustaba cuentas con los cómics de superhéroes que leyó de joven y no con los de los 80, por parciales, nacionalistas y conservadores y el oscurantismo de Miller nacido de su preclara certeza de que aquellos ya no eran apreciados. Esto caló más que usar el humor para afrontar lo ridículo que es para la posmodernidad un héroe clásico, en especial si va vestido como un forzudo de circo de principios del siglo XX. Esto, al conducir al fin, provocó una contrarreacción que consistió en fingir que los 80 seguían vigentes. El efecto 2000 acabó con esta quimera de tal modo que se instaló la anarquía. Marvel dio carta blanca a los guionistas esperando hallar así una fórmula válida. Esto acabó en sonoro fracaso por lo que llegó la Era del Crossover que, cual Anillo Único, trataba de atar a todos. En realidad fue puro histerismo. Como no nos hacen caso nos ponemos a dar la nota para que no dejen de mirarnos. Coquetear con el melodrama es lo que tiene. Esto se ha agotado, sólo hay que comparar Casa de M con Pecado Original, y hemos vuelto a la anarquía porque, como la otra vez, Marvel no sabe qué hacer con sus cómics.

Ahora hay series de superhéroes raras y gafapastas pero, a diferencia de los que han dicho que creen que es porque ahora hay público para ello, yo creo que se debe a que Marvel ya no sabe qué hacer para reflotar sus cómics sin convertirlos en cómicos así que deja que los guionistas hagan lo que les parezca mejor para disimular que el protagonista es un héroe clásico. Esto no es más que la prolongación de lo que se hacía en la Era del Crossover. En esa época el Costumbrismo, el Noir y el Espionaje contaminaban los cómics de Superhéroes. Ahora, sin guionistas que prefieran los 1º al 2º y certificado el fracaso de estos géneros en revitalizar a los superhéroes, se les mete gafapastismo porque los seguidores de este género parece que son de los pocos que les sigue gustando leer. Así, hoy lo ordinario, lo mediocre y la nada contaminan los cómics de superhéroes. Las celebradas sin rigor Ojo de Halcón, Hulka abogada soltera otra vez y Estela Plateada, sí aunque lo parezca no me he olvidado de que esto es una reseña de los 1º 5 nº de su nuevo volumen, lo que tienen en común es olvidarse de la fantasía inherente a los superhéroes para meter costumbrismo y hacerles vivir aventuras anodinas a pesar de que eso es un oxímoron. Me refiero a que tienes una tía gigante, verde, atractiva y superfuerte y lo que se te ocurre es que lo mejor es dibujarla toscamente, enfundarla un traje gris y hacer que se pase la vida metida en un despacho. Los que se quejan de que estos cómics venden poco olvidan que lo hacen porque están dirigidos a la gente que esta cansada de los superhéroes pero no quiere dejarlos, para los que leen cómics pero nunca les ha gustado los superhéroes y para los nuevos lectores, es decir, una minoría dentro de los pijameros. La calidad, siempre subjetiva, no importa porque esto, como siempre, no va de esta sino de entretenerse. En el fondo es el agotamiento de la fórmula Bendis. El tipo este triunfó a principios de siglo porque no hace superhéroes de forma clásica y eso gustó a los que estaban cansados de ella pero no tenían la madurez necesaria para dejarlos y a los nuevos porque la mitología ochentera era un incordio por vieja y desconocida. Ahora el gafapastismo vende poco, como Bendis, porque la mayoría de los que quieren seguir coleccionando superhéroes quieren leer aventuras de héroes clásicos sin importar que eso no esté de moda y que los ejecutivos quieran que aquellos se ajusten a la moda para vender más. Que esa gente esté con los superhéroes cuando todos los han abandonado, incluso los que disfrutaban con Bendis, es prueba de que son el núcleo duro, y como tal no les vale las medias tintas o los sucedáneos.


Es por eso que, a pesar de que Allred y Slott hacen un buen trabajo, esta Estela Plateada es fallida. Este personaje es una especie de profeta del Antiguo Testamento. No sólo anuncia la venida de un dios sino que es alguien íntegro y altruista, los barbudos veterotestamentarios eran feroces pero querían ayudar a los demás como los yankis cuando invaden un Estado. Así pues, es un héroe místico o espiritual, condición subrayada por su aspecto análogo al de un ídolo primitivo, que tiene además una vena exploradora y otra marginal, como los héroes fordianos es incapaz de integrarse en lo ordinario, lo cual le hace solitario por mucho que se le trate de emparejar. Todo esto como ya saben es algo que repatea al posmodernismo pues su materialismo, su cinismo, su sedentarismo (la década dorada de la Cerrera Espacial es anterior a este) y su vulgaridad no lo encuentra atractivo y satisfactorio. Hoy nadie puede ser idealista, bueno, vagabundo y extraordinario y por ello Allred&Slott, que claramente son posmodernos, no se les ocurre para hacer que Estela Plateada interese más que hacer protagonista de la serie a una chica buena y guapetona pero sedentaria, nunca ha salido de su pueblo, y ordinaria, tanto qué tiene una gemela! Así, la protagonista de un cómic de superhéroes es un personaje anodino lo cual es un clamoroso fallo. No sirve que haga contraste con Estela Plateada si este está tan desdibujado que no resulta un contrario, no sirve que sea resolutiva porque, aunque ello es adecuado, los superhéroes están para rescatar, no sirve que sea un personaje verosímil porque los superhéroes son Fantasía y a Allred le va el surrealismo y el absurdo. Así pues, Allred&Slott echan más cal que arena de modo que la historia, a pesar de sus buenas ideas superheroicas que remiten a la Marvel clásica, es un relato sobre lo mediocre y lo ordinario que remite a lo más ñoño de Astro City, y eso 1º no son superhéroes y 2º es despreciar las posibilidades del Cómic porque el dibujo puede representar cualquier cosa así que hacerle costumbrista es limitarle, cosa que sólo tiene sentido con dibujantes mediocres y eso es algo que no es Allred. Es cierto que la serie bien puede cambiar después de este largo y mediocre principio. Al final la pareja abandona la Tierra para ir al Espacio de modo que cabe la posibilidad de que la ordinariez de la prota se matice, pero el carácter de estos nº y la falta de imaginación del gafapasta que les hace sólo capaces de disfrutar de historias que le podrían pasar a su vecino del 3º no apuntan a eso. El gafapastismo no usa a un personaje ordinario para exaltar la extraordinariedad como lo clásico, sino para exaltar la mediocridad propia de su lector. El gafapasta no lee, se hace una paja.

La absoluta falta de chispa de este cómic por su apuesta por lo mediocre no es combatida por Allred. Esto es sorprendente pues es conocido por su talento, dinamismo e imaginación y aquí se muestra perezoso. Quizás son los años. Pocos fondos y trabajo funcional es lo que caracteriza las páginas que ha realizado para Estela Plateada. Así, a pesar de que lo extraordinario del cómic se debe seguramente a él, este no puede superar la vulgaridad, que, aunque es el líquido para sumergirse favorito de la posmodernidad, ni es atractivo ni es propio de los superhéroes.

Así pues, Estela Plateada es lo que parecía cuando se conoció que para su publicación era imprescindible contar con una joven ordinaria y anónima como coprotagonista, una apuesta fallida. Debería haberle hecho sospechar a Marvel que eso iba ocurrir el que las parejas de Estela Plateada nunca han cuajado. Los cómics de Superhéroes no son gafapastas y por ello ese tipo de historias se deben contar en otros sitios ya que no lucen en "pijama" y además aguan lo superheroico. El problema de los héroes clásicos más que su inadecuación a la actualidad, que no es necesariamente malo pues hablamos de Fantasía, es que esta no se puede resolver metiéndole cosas que no le son propias salvo el melodrama porque una de sus características es ser sufridor, miren a Heracles el héroe más popular del olimpismo o miren a Jesús el héroe más popular del cristianismo, y el humor porque a nadie le amarga una gracia además de que hay héroes clásicos cómicos como el mismo Heracles (Jesús es aburrido como todos que pretenden ser un ejemplo para los niños). Ninguna otra cosa le queda bien si no es secundaria. Un superhéroe no es un tío de barrio pero puede relacionarse con gente así, un superhéroe no es un detective pero puede relacionarse con gente que lo es, un superhéroe no es un espía, sobre todo eso no es, pero puede relacionarse con quien lo sea, etc. Así, esta Estela Plateada al no entender que lo superheroico debe ser siempre la parte más grande de la mezcla es otro yerro de la Marvel actual. El gafapastismo no es el complemento vitamínico que los superhéroes necesitan para revitalizarse. Está claro que intentar emular a Cervantes usando unos  peculiares Quijote y Sancho Panza no es la vía. Eso es crepuscular y lo que hemos aprendido con el Western es que por ahí se llega invariablemente al final. Los superhéroes no triunfarán si tienen que dejar de serlo. Es de cajón. Así que en conclusión: si quieres leer superhéroes este no es tu cómic.

22.11.14

Guionistas peleles de las grandes empresas: Remender denuncia


El 1º es claramente Reagan, los otros creo que no representan a nadie.

Los tontos siempre dan el pie a todo Mal.

Esta es la auténtica brainstorming que se da en una compañía de entretenimiento.

Al final los ejecutivos son los auténticos autores. Los guionistas son meros peleles, negros, hombres de paja, pantalla para cubrirles.

Si alguien me puede decir que pecao he cometío con el escáner que tire la 1º piedra.

17.11.14

Critiquita 425: El Bus, P. Kirchner, Ninth Ediciones 2014


No soy un experto en humor gráfico pero he leído algo de casi todos los clásicos. El Bus en mi opinión es igual de bueno que ellos aunque es singular y diferente. A diferencia de lo normal es mudo, surrealista y está dibujado muy realísticamente, si bien que el protagonista sea un cuarentón fuera de forma, calvo, gafotas y totalmente anodino (un clon de uno de mis tíos cosa que le da un toque inquietante a mi lectura) lo acerca a la caricatura. Otra cosa que lo diferencia de la tira típica es que usa muy poco elementos, que siempre están presentes: pasajero, siempre el mismo, el anteriormente descrito, un conductor, siempre el mismo, un autobús y una ciudad ideal, o sea cualquiera, por la que circula este. Sobre esta base el genial Kirchner hizo todo tipo de variaciones, buscando más lo chocante y disparatado que la risa, metiendo elementos nuevos que jamás se repetirán salidos de un salvaje brainstorming, es decir, todo vale, no hay reglas, y usando la perspectiva y la proporción para engañar al ojo. El resultado es una serie de tiras brillante y particular alejada de cualquier presente, esta es otra gran diferencia respecto a la tira de humor típica, que terminó cuando Kirchner se dio cuenta de que ya había legado para la posteridad todas las variaciones, permutaciones y combinaciones inteligentes, sobresalientes y graciosas, en tanto en cuanto una de los modos de hacer humor es ser chocante. Yo a estas fabulosas tiras las conocí en la legendaria Zona84. En la 2º vida que tuvo en las tiendas de viejo surgida de las necesidades de todos los que llegamos a la adolescencia a finales de los 80 y buscábamos cómics alternativos a lo popular en ese momento, tanto en lo temático como en lo picante y adulto. Es la única edición que esta genial tira tuvo en España, por ello yo jamás conseguí leerla entera, hasta que por fin este año Ninth nos ha permitido leerla entera y, si queremos, pero quién no tiene corazón?, tenerla en una maravillosa y cuidada edición. Os pongo aquí los escaneados de las mejores tiras que tenía guardadas durante décadas como recortes porque son más fáciles y cómodas de escanear que las del libro. A pesar de sólo tener 1/4 más o menos del total he podido comprobar que tuve la suerte de conocer algunas de las tiras más excelentes y mágicas del total así que aquí tenéis una buena muestra de lo mejor de la fantástica creatividad y del talento de Kirchner...








11.11.14

RELECTURAS C: Los Thunderbolts tocan fondo


Dejamos a los Thunderbolts en el último nº de Ellis diciendo que este los hirió gravemente. Lo consideró así porque los convirtió en secundarios de su propia cole dando así pie a la expulsión de la misma que sufrieron poco después. Humillación que nadie supo vengar y por ello a pesar de su regreso la cole la acabó palmando.

Ellis convirtió a Osborn en el centro de  Thunderbolts y su labor fue rematada en los nº siguientes, que se insertan en la mala, como que está firmada por Bendis, Invasión Secreta. Esas grapas a cargo del injustamente despreciado N. Gage, que se había encargado de los fill-ins de la etapa de Ellis, están protagonizados por Osborn de modo tan absoluto que los Thunderbolts descendieron de secundarios a secuaces o comparsas. A pesar de que esos 4 nº plasman bastante bien el ascenso al poder de alguien por medios militares, en estos cómics leemos la vieja historia de como el héroe circunstancial de una guerra consigue el poder, son feos por el despliegue de nacionalismo y xenofobia (ambas cosas van unidas; no se puede ser uno sin pecar de lo otro) y soberbia yanki (Washington es la capital de EE.UU. y NY de la Tierra) del que hacen gala y dolorosos porque en ellos los Thunderbolts son marginados. Por eso esos nº son como los de Ellis, entretenidas grapas pero pésimos episodios de Thunderbolts.

Después de esta pública humillación vino Diggle a hacerse cargo de la cole y lo 1º que hizo fue reconfigurar el plantel de personajes desmantelando el que había. Piedra Lunar, Veneno y Bullseye fueron destinados a otro supergrupo, el Espadachín II fue asesinado por Osborn fuera de la cole, Penitencia fue trasladado a un manicomio, el Hombre Radiactivo fue devuelto a China y Pájaro Cantor fue obligada a huir. Esto último ocurrió en el su 2º nº, el 127 EE.UU./19 del volumen 2 español. Ahí lo dejé yo pues con ello la cole dejó de ser lo que era. Yo la seguía porque me mola el supergrupo y, por ello, al hacerlo desaparecer, también me expulsaron a mí.


Volví a retomar el contacto en el 133 EE.UU./nº 1 del volumen 3 español. La razón es que parte de los Thunderbolts volvieron a aparecer en la cole. Son los últimos nº de Diggle, sin duda expulsado por ser incapaz de mantener el interés del público en la cole. No fue culpa suya. Los seguidores de Thunderbolts no íbamos a hacer una cole en la que no saliesen, no se le dio buenos dibujantes y tuvo que usar personajes desconocidos y grises. En fin, volví porque en ese nº reapareció Pájaro Cantor, Arreglador y Mach. Los buenos de los clásicos Thunderbolts se reagrupaban para devolver el golpe a Osborn. Lo bonito de estos nº es que Diggle decidió que Mach y Pájaro Cantor volviesen. En estos flojos episodios aparece Fantasma, un villano marginal de Iron Man que se unió a los Thunderbolts junto a otros en esta etapa y de todos los nuevos será el único que sobrevivirá a la misma.

Volví abandonar la cole tras esto pues los 4 nº finales del momento más bajo de Thunderbolts, que ocurren durante Asedio, se dedicaron a desmantelar a los que podemos llamar sin equivocación Thunderbolts impostores. Tras eso volví pues la nueva etapa se abordó de una forma continuista con el trabajo de Busiek y Nicieza, lo que a mi me interesa.
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