26.1.15

Una de breves: Martha Washington dies, F. Miller y D. Gibbons, Dark Horse-Norma 2015


Por fin, tras mil años, se publica el material inédito en España de Martha Washingon (el mismo nombre que el de la esposa del célebre George Washington, dato que desconocía hasta el momento en que escribo esto). El problema que tiene comprar material estadounidense a Norma es que el modo de operar que tiene es antitético con la forma de funcionar de las editoriales de EE.UU., así como todo esto, historias cortitas que en conjunto son 4 grapas, no encajaba con sus criterios editoriales hemos tenido que esperar mil años hasta poder ver las historias cortas de Martha Washington (la 1ª es de 1995, la última del 2007). Además, a un precio desorbitado, casi prohibitivo: 15€ por 4 grapas!!, el doble de su precio en el mercado (el anterior título de MW, reeditado por Norma en el 2006, tiene el mismo formato y son 5 grapas a 14€, entonces había dinero a raudales y la grapa valía 1.7€). Nadie debería seguir el juego a Norma.


A mi esto me da igual. Tanto tiempo esperando ha dado lugar a que Miller estropeara su creación con su última historia larga con el personaje, Martha Washington saves the World, que seguía a una muy mediocre, Martha Washington goes to war, que a su vez precede a Give me Liberty. Obra que en su momento fue un éxito, si no de qué tantos cómics de MW, y que me entusiasmó hasta que la leí hace unos pocos años por 4ª o 5ª y ya no me parece notable aunque tiene muy buenas cosas. Así pues la salida de esto ahora me pilla totalmente frío por lo que que ni me interesa el material ni me hiere gravemente el tema del precio. No obstante, la curiosidad estaba ahí así que lo he cogido y me lo he leído.

El tomo, como ya he dicho, son historias cortas a cargo de los autores de MW, el suertudo Gibbons y el decadente Miller, que se la has tomado como un divertimento. No lo menciono por criticar o protestar simplemente para decir que el interés que hay tras ellos no es el de aportar nada al universo de MW o de hacer algo notable, sino el de explotar al personaje para divertir. Así tenemos que son historias cortas bélicas y de CF que remiten a las de los años 50. Por tanto están en la línea de los Relatos ofensivos de Miller pero más flojas. Están bien hechas pero son historias intrascendentes excepto 2. Una en la que Miller mete a una especie de Capitán América en el mundo de MW y le sale un relato notable, emocionante y tierno al contrastar, con cierto cinismo, el idealismo y el heroísmo con el abuso y la mezquindad típicas de la humanidad y otro, que no es gran cosa, pero como se burla del plan de Watchmen tiene algo especial.

La última historia, a juzgar por su título: Martha Washington dies, es la última que se editará. En ella vemos una MW anciana y cristiana que ha sobrevivido a todo y que su mundo sigue igual de enmierdado que cuando era joven. La historia parece dictada por el reaccionarismo actual de Miller ya que parece decir que el mundo no tiene solución y que el heroísmo es muy limitado por lo que sólo cabe la lucha personal por ser libre. Además, su procesión de fe, monjas y cristos crucificados por doquier, y esos bárbaros misteriosos que asedian a una MW monja y a los suyos parecen remitir al choque de religiones que actualmente obsesiona a Miller ( y hay que recordar que la historia es del 2007, cuando Irak ardía con las tropas estadounidenses y sus mercenarios dentro y Al Qaeda todavía atemorizaba). Un final místico para un título de CF que, no obstante, siempre ha sido una crítica social a la sociedad de su tiempo: mezquina, materialista, cruel, jerárquica y vulgar. En cierta manera, suicida. No está mal aunque es algo confusa.

En fin, este es el material que se nos ha negado en nuestro idioma durante mil años. Quizás merece la pena, es mejor que las 2 últimas historias largas, pero no desde luego con las condiciones que Norma nos ha impuesto. Por otro lado, como he dicho, no aportan nada a la historia de MW por lo que no tenerlas o leerlas no dejan cojo al meollo de las aventuras de este personaje que nació con todo en contra: negra, pobre y mujer (fue creada a finales de los 80, pero el mundo no ha cambiado), por ello una de las heroínas más importantes del cómic estadounidense, para protagonizar la serie de historias donde probablemente se ve más claro el pensamiento político de Miller, su creador.

19.1.15

La 1º Guerra Mundial: La Gran Guerra y La guerra de las trincheras


Como se ha decidido que ahora interesa la 1ª Guerra Mundial todo el año pasado hemos recibido una avalancha sin precedentes de ediciones sobre el tema. Curiosamente el Cine ha pasado del asunto. Se ve que ya no son tiempos para el cine bélico-histórico, sobre todo si los malos no son nazis. Los españoles a los que les gusta la 1ªGM habrán llorado de alegría por toda esa cantidad de títulos que permanecían inéditos o por esas reediciones de descatalogados, pero presumo que son unos pocos ya que aquí se lee poco y a "nadie" de por aquí le interesa aquel conflicto ya que en lo que respecta a nuestro país podía haber pasado en otro continente, incluso en otra galaxia. Este se bajó del tren tras covencer a Napoleón y no se volvió a subir hasta 165 años después exactamente. Tardó tanto porque cada vez que quería volver a subir en él algún paisano salía de la caverna y lo devolvía al oscurantismo, y así hasta que empezaron a desaparecer los pueblos. Pero en mi opinión, que de siempre me ha interesado la 1ªGM aunque no he profundizado mucho en ella, es un poco triste la imagen de borregos que da este mundo que funciona por modas. Hasta ayer todo el mundo pasaba de aquel conflicto, pero viendo las librerías el año pasado uno diría que el lector español (que es diferente al español a secas) está tremendamente interesado en algo que ya ningún abuelo de España vivió. La gente se habrá abalanzado en masa a leer sobre un tema que no le interesa nada? Ayer apenas podíamos leer algo, hoy: saturación. Absurdo.

El cómic-acordeón, como el instrumento, igual de ridículo. Ahora que lo veo así, Sacco tiene algún problema con su polla?

En fin, el caso es que por las cosas raras de la vida me ha caído La Gran Guerra de J. Sacco. Por lo visto el tío es un colgao de la 1ªGM así que un editor amigo suyo le propuso hacer algo sobre su afición en formato desplegable. Sacco lo vio bien ya que como es imposible competir con las grandes novelas sobre aquel conflicto al haber sido escritas por grandes literatos a partir de sus experiencias bélicas en ella, si bien hoy poca gente se ha leído alguna de tales (o visto alguna adaptación al cinematógrafo de las susodichas), para contar algo sobre aquel conflicto uno está obligado a ser original o ingenioso. Y aquí Sacco lo ha sido pues ha hecho una crónica de la masacre de los ingleses ocurrida al principio de la batalla del Somme inspirándose en el famoso Tapiz de Buyeux. La 1ª jornada de aquella fue el día en el que Gran Bretaña perdió la mitad de su ejército, si bien por entonces era pequeño porque estaba compuesto por voluntarios. Se ve que lo hostil a la vida que es la isla de Gran Bretaña no es suficiente para inspirar aire marcial. En menos de 24 horas los alemanes dejaron fuera de combate a media docena de decenas de miles de ingleses. Así pues, es el momento más doloroso y terrible vivido por el ejército de los beefeaters. Por lo visto es a partir de ese horrible suceso, tras 2 años de Gran Guerra, que los ingleses empezaron a odiar aquel conflicto. El resultado del trabajo de Sacco es original aunque un poco chorra ya que no ofrece nada transcendente. El autor se limita a contar con algo de altivez, pues lo hace siempre desde arriba, y sólo con dibujos hechos con precisión enfermiza los acontecimientos de aquel terrorífico día. La cosa comienza con el general, es significativo que es el único individuo que sale, todo indica que es una forma de reprobarle, que parió el genial plan que aniquiló a su ejército, que curiosamente preveía la aniquilación del ejército alemán de tal modo que su infantería y caballería penetraría sobre cadáveres en el territorio del 2º reich, saliendo de misa el domingo anterior a la ofensiva, es decir, una semana antes del 1º día de la batalla, continúa con los preparativos para la ofensiva, sigue con el ejército inglés (con sus colonizados como lo que se sirve antes de la carne de cañón) lleno de novatos saliendo a combatir y termina con la noche protegiendo al ejército inglés que ha sido masacrado, literalmente, como se lee, sin haber podido hacer nada. A muchos los mataron en la casilla de salida. Así, La Gran Guerra no dice nada de modo que queda como esos grandes cuadros de otrora que ilustran célebres batallas. Un ejercicio de virtuosismo gráfico, es la viñeta más grande de la Historia (he leído que mide 7 metros), que tiene la misma importancia que un pedo. Diseñadores, hipsters y gente impresionable estarán que no cagan con él (obra de arte se ha atrevido a escribir sobre él un, sin duda, gilipollas) pero, quitando los efectos peculiares que tiene en la narración usar profundidad en un sistema narrativo bidimensional, el mencionado tapiz cuenta la invasión de Inglaterra por los normandos en 2D y sin fondos, y la mala leche de usar como referente para ilustrar un fracaso patriótico la crónica de una gloriosa conquista que fue también el nacimiento de la nación, no tiene nada. Sacco se limita a dibujar soldaditos bien pequeñitos con detallismo y verosimilitud siguiendo fielmente los acontecimientos y su bibliografía sin aportar nada. Lógico esto último pues en cierta forma cometió un acto de dimisión ya que al ser mero cronista renunció a la tarea creativa. El pobre se creyó que su narración fría y escrupulosa de la batalla iba a resultar más elocuente que cualquier otra sobre ese terrible monumento a la ingenuidad, el general inglés llegó a creer que el dios de los cristianos estaba con él, y al borreguismo humano que es la batalla del Somme, pero ocurre que se necesita algo más que deseo de verosimilitud y conocimiento detallado del tema para producir algo emocionante. Siempre se necesita algo más. Por muy potentes que sean los hechos que se van a plasmar, siempre hay que poner algo personal porque sobre el papel y leído en la tranquilidad doméstica de un mundo en paz estos no son suficientes para emocionar, que es de lo que se trata. Así, sin armas, sin la palabra y con un dibujo pulcro, académico y en B&N, La Gran Guerra no ofrece nada singular u original salvo en la forma de modo que en verdad sólo es un experimento casero con gaseosa.


Este me lo han regalado en las pasadas fiestas. Curiosamente Sacco dice en el prólogo a su pajilla que el cómic definitivo sobre la 1ªGM es este, si bien no creo que haya muchos, así que genial. Este cómic ya tiene años, pero debido a la reciente efeméride Norma ha tenido a bien reeditarlo 5 años después de la última vez y, según mis cuentas, por 4º vez, 3 de ellas en álbum. Si cuela, cuela. No obstante eso no ha sido óbice para que tenga un error, que al menos no tiene la antigua edición en rústica (que según Norma para vender la nueva edición en cartoné no tenía todo el material, pero si eso es así os digo que lo nuevo es casi invisible), y para que la traducción mediocre (la estadounidense es mejor), aunque la prosa de Tardi es difícil, no se haya cambiado de modo que sigue habiendo pasajes ininteligibles porque el traductor pasó de hacer el esfuerzo de leer el contexto y mirar las viñetas. Si desea saber más sobre esto lea los pies de imágenes. El acercamiento de Tardi, uno de los autores franceses más importantes y otro colgao de la 1ªGM  como indica el hecho de que le ha dedicado varias obras a aquel conflicto, es a la vez personal y general pues a través de distintas historias, por ello con diferente prota, sin título, cortas y trágicas el francés nos cuenta la terrible experiencia de ser un soldado gabacho de trincheras. En este caso, aunque el acercamiento es más convencional, la cosa funciona mejor porque Tardi le pone algo personal. Su fascinación por la 1ªGM viene de que su abuelo fue un soldado de trincheras y su abuela, la esposa de este, no la otra, le aterrorizó de niño contándole historias sobre lo mal que lo pasó su marido siendo tal. Así, su interés es el denunciar la condición de soldado de infantería de la 1ªGM: deshumanizado por los oficiales y políticos y alienado por la disciplina y lo absurdo de la guerra de trincheras. Ese militar lo que hizo ante todo es sufrir terriblemente. Eso es lo que cuenta competentemente Tardi en una obra tópica que sin embargo destaca gracias a sus momentos singulares y su iracundo tono indignado que nace de un trauma infantil, del cariño por su abuelo y de la preocupación egoísta de que a él le pasase lo mismo (durante el momento álgido de la descolonización y de la Guerra Fría él estaba en la edad militar). Así, por debajo de las historias hay algo que las une que es el odio de Tardi, de familia militar, a las cosas que provocan la Guerra: el patriotismo/nacionalismo, la religión, el borreguismo de las sociedades, la crueldad humana... Para los soldados de Tardi ni su patria, ni sus conciudadanos, ni sus enemigos merecían el sufrimiento de guerrear.

En la edición en cartoné falta este párrafo. Mi propuesta de traducción advierto que no sé francés: Estaban también los callados, el tipo que BINET prefería. Era una pena soportable, por momentos, pues BINET los detestaba a todos en su conjunto... no tenía espíritu de equipo. No indico página porque Norma no ha numerado su edición en cartoné.

Lo curioso de estos cómics son sus similitudes. La más llamativa quizás es el gran ejercicio de documentación al que se sometieron tanto Sacco como Tardi para realizarlos. Ambos han llegado a lo enfermizo llevados por su obsesión por el tema. Tanto detalle es inútil porque la gran mayoría de los lectores que tendrán no son expertos en el tema así que son incapaces de detectar errores en los uniformes, las armas y todo lo demás. Así que ese esfuerzo, innecesario para narrar, sólo puede deberse a la devoción que tienen por el tema. Ser precisos y exactos parece que es para ellos una forma de tener derecho a hablar sobre un tema que consideran grave así como de rendir tributo a aquellos que dieron su vida por sus estados en aquel conflicto. Porque eso es el tema de estas obras. Ambos querían homenajear eso a pesar de centrarse cada uno en su bando, Sacco en el inglés porque se crió en territorio inglés (Australia, que también tuvo su masacre nacional en la 1ªGM: Gallípoli) y Tardi en el francés. Ambos se disculpan por centrarse en un bando sólo pues quieren denunciar la guerra y zanjan la cuestión diciendo que en todos los lugares era lo mismo. No obstante hay una salvedad, las trincheras alemanas eran lugares donde se podía vivir por lo que las condiciones de los soldados alemanes nunca fueron tan duras como las de sus enemigos. Esto de ensalzar al soldado, así, en general, estas son obras socialistas en el sentido de que sólo hablan de la masa, es un efecto singular de la 1ªGM pues desde la Guerra Fría Occidente desprecia a los soldados añadiendo el adjetivo inocente a la palabra civil, cosa absurda a poco que se use el cerebro. Así, siempre los soldados son unos hijos de puta, sin matices, sin querer considerar sus circunstancias (la mayoría, da igual la nacionalidad o la época del ejército, son chavalines paletos), todos ellos en el mismo saco, menos los pobrecitos de la 1ªGM, todos ellos víctimas de la crueldad de clase, la incompetencia del tradicionalismo en tiempos modernos y la maldad de los serviles. Por ello en La Gran Guerra y La guerra de las trincheras no hay héroes o actos heroicos, si bien Sacco considera que los ingleses que combatieron en la batalla del Somme hicieron algo heroico. Pero se trata de nuevo de algo de masa, no individual. Estos cómics coinciden en otras cosas, gore, antibelicismo, soldados-víctimas, oficiales-cabrones, tratamiento anecdótico..., pero eso ya son tópicos del género Bélico en general desde la 1ºGM, cuando los valores guerreros murieron en Europa. En EE.UU., aunque se enfriaron, no murieron hasta Nam y aún así allí siguen como zombis.

Mi propuesta de traducción advierto que no sé francés: La calma... se encontraba junto a los muertos. Respecto a los de su bando, aquellos a los que debía defender, BINET había aprendido en el patio de recreo la auténtica cabronada... eso era la FRATERNITE. Creo que se entiende mejor y encaja mejor con el texto que le sigue: Seguro que la gente no había mejorado... El problema de Tardi es que pasa de los puntos y aparte. No indico página porque Norma no ha numerado su edición en cartoné.

En fin, 2 cómics sobre la 1ªGM que no destacan como relato ni dentro de su género ni dentro de su guerra. Ninguno ofrece algo nuevo o emocionante al aficionado a las historias bélicas, si bien Tardi al crear con las tripas muestra un grado de implicación mayor que lo distingue así como una universalización del tema que lo hace ser una lectura crítica. El francés va más allá de documentar subjetivamente un hecho y por ello Sacco no desbanca a La guerra de las trincheras como el cómic definitivo de la 1ªGM aún habiendo tenido 20 años de ventaja. Tardi le supera en implicación, hondura psicológica y alcance. Seguramente menos sumisión a la documentación y una cabeza más fría habrían ayudado a ambos autores a hacer algo distinto que revisitar los tópicos de la narrativa bélica moderna pues ni el uno con el manierismo ni el otro con la crudeza han conseguido ir más allá. Como siempre el error está en un acercamiento genérico a la guerra lleno de prejuicios modernos. Por ello Sacco y Tardi se unen al inmenso grupo de narradores de historias bélicas que no han conseguido ir más allá del tópico. Ambos cómics recuerdan a Senderos de gloria (una de las historias de Tardi se inspira en los mismos hechos que dieron lugar a la novela que a su vez inspiró la peli de Kubrick), y ese interesante film, que no es muy original, ya tiene más de 50 años. Al final, Sacco y Tardi lo que hacen es simplificar tanto, en mi opinión porque saben mucho sobre la 1ªGM pero poco sobre la Guerra, que vulgarizan aquel conflicto. Debían haberse fijado en El Barón Rojo que, sin pasar de mediocre, supo como ir más allá de los tópicos, los prejuicios y lo superficial para hablar tanto de la Guerra como de la 1ªGM, de los oficiales como de los soldados, del individuo como de la masa, de la anécdota como del contexto y de los demócratas como de los imperiales.

Mi propuesta de traducción advierto que no sé francés: Volví a pasar por ese renacuajo aéreo. Que es eso de que se puede hacer daño tanto a los hombres como a las bestias... los hombres, pase, esa era su guerra. Igual mi traducción no es mejor pero al menos tiene sentido. No indico página porque Norma no ha numerado su edición en cartoné.

Mi propuesta de traducción advierto que no sé francés: Tú oyes a los lejos el estruendo monstruoso, entonces avanzas en silencio. No indico página porque Norma no ha numerado su edición en cartoné.


Mi propuesta de traducción advierto que no sé francés: Los prisioneros caminan sobre el parapeto. Las balas perdidas serán eventualmente para ellos, pero el sector está más tranquilo que la última vez que pasaron. Quiero volver. Estoy perdido, no sé si es la misma trinchera de la que salí. ¿Cuánto tiempo aún de barro, frío, ratas, miedo y piojos? La 1º parte de traducción encaja mejor que la de Norma con lo anterior pues 2 viñetas antes se ve a los prisioneros de un reciente ataque alemán fracasado avanzar sobre las trincheras, y la 2º parte creo que está más cerca del original. Al menos no tiene sentido no saber en qué bando estás cuando acabas de ver a franceses conduciendo a prisioneros alemanes y mi última frase casa más con un relato ambientado unas horas antes del fin oficial de la Gran Guerra. No indico página porque Norma no ha numerado su edición en cartoné.

31.12.14

Videados 127: El desafío de Hércules, L. Cozzi 1983


Voy a reivindicar esta peli aunque tiene truco: la ponían tan mal que esperaba videar un truñazo.

Los 80 fue una década conservadora y hay una ley, que de momento se está cumpliendo, que dice que eso significa Cine de Romanos o peplum, como a mi me gusta llamarlo. Saben que soy un snob. No obstante esa década rompe con aquella por 2 motivos: 1, el conservadurismo fue muy patriotero o nacionalista de ahí que el cine produjese pelis donde los estadounidenses ganan todas las guerras que perdieron en los 70 (Nam, drogas, delincuencia, Fría...) y 2, la sobrevalorada Conan el bárbaro. Esta peli fue un pelotazo como indica que triunfó en un contexto de Ciencia Ficción, Star Wars. Conan el bárbaro hizo que volviese el metal y la Antigüedad pero al hacerlo de forma fantasiosa acabó impidiendo el resurgir del peplum, que tuvo que esperar a la anhelada por los conservadores estadounidenses victoria de Bush jr. ya en el siglo XXI. Sin embargo, a finales de 1982, con el éxito de Conan todavía caliente, suave y húmedo, no era descabellado pensar que se había invocado al peplum más popular: el muscular. Así, unos productores judíos fueron a Italia, cuna y único practicante de ese subgénero cinematográfico, para resucitarlo naciendo, entonces y entre otras, El desafío de Hércules.

 photo ElDesafioDeHercules1.jpg

Por tanto esta peli es un peplum, aunque moderno pues algunas cosas, pocas, lo diferencian de los clásicos, los de 1959-1965. Quizás la principal diferencia es el nombre de su protagonista. Este, como el actor más importante del peplum muscular, Steve Reeves, es un culturista estadounidense pero se diferencia de él en una cosa nada baladí: tiene nombre italiano. Antes de Nam los forzudos que protagonizaban los peplum musculares debían tener nombres artísticos estadounidenses, daba igual su origen. En aquel momento, el momento cumbre del poderío de EE.UU., un héroe de acción que no fuese estadounidense vendía una mierda en Europa (y EE.UU. patria, junto con Francia, del chovinismo). Así pues, que el protagonista tenga un nombre italiano evidencia que 15 años han cambiado las cosas.

Los cambios están en la parte visual y en el erotismo porque en el fondo y en la explotation El desafío de Hércules es totalmente peplum muscular de libro. En 1983 estamos en plena tormenta starwasiana, es el año del estreno de El retorno del jedi. Los vientos de la Space Opera infantil y rancia soplan muy fuerte por lo que sólo se puede salir a navegar con un aire fantacientífico. Esa es la razón por la que este peplum lo gasta: comienza mostrando el Universo y relatándonos su origen como si fuese una peli de Ciencia Ficción del Cine Paranoico, insiste en lo estelar, en lo blanco y en lo brillante, cosa que curiosamente remite directamente a Homero pues el insigne presuntamente ciego canta que los olímpicos siempre van de blanco y oro todo luminosos y relucientes, y el enfrentamiento es el de la Ciencia-Tecnología contra lo mítico, que no es irracional como se suele decir sino simplemente acientífico pues fundamentalmente es poético, funciona por asociaciones y semejanzas, metáforas. En cuanto al erotismo estamos ante uno light como es norma en el peplum popular pero más picante que el clásico porque 15 años nunca pasan en vano. Así, un mito erótico underground como Sybil Danning, a quien en la cara se le empieza a notar ya la decadencia, mal maquillaje, pero su cuerpo sigue siendo muy atractivo, se pasa toda la peli con un escote tan borderlino que cualquier movimiento saca sus pezones al aire. O eso me pareció a mi pues videé El desafío de Hércules en el ordenador y no en una pantalla grande :(. Y la damisela en peligro, Ingrid Anderson, una belleza pasmada, luce el vestido sacrificial más mínimo jamás visto en un peplum. Lamentablemente tan bien diseñado que no enseña nada (y cuando tiene que correr se lo cambian por otro aún más estratégico para que nadie se lleve una alegría inesperada: conservadurismo).

Os juro que cuando se mueve se le salen los pezones.

En cuanto a los demás ya decimos que es puro peplum muscular clásico. Ferrigno es mal actor pero eso se puede decir de todos los actores hipermusculosos. El italoamericano no es peor que el gran Reeves, Schwarzenegger o Stallone, simplemente no tiene ese algo que le dé el carisma que necesitan todos los actores para poder cegar al público y así ser populares como la hermosura y la elegancia del 1º, la contundencia del 2º o la inteligencia del 3º. No obstante, como muy bien explica R. de España, lo que se exige a un actor que va a encarnar a un forzudo es que haga verosímil las proezas de fuerza que realiza su personaje y eso un buen actor, incluso los mejores intérpretes shakespirianos o stanilavskianos, es incapaz de lograrlo porque ahí lo que importa son los músculos y no las tablas o El Método. Así que en esa competencia Ferrigno es tan bueno, o más, que los demás actores hipermusculosos que, por otro lado, jamás protagonizan pelis (melo)dramáticas. El cine de acción es más de cuerpo y apariencia que de gestos y de voz. También El desafío de Hércules es peplum muscular clásico en que sus mujeres son guapas jóvenes, los secundarios son piltrafillas y los villanos viejos (en cierta forma el peplum reproduce el conflicto generacional presente en los mitos griegos así como la idea mítica de la renovación de lo viejo mediante el triunfo de lo joven). En cuanto a la explotation esta peli, como el peplum italiano clásico, es un catálogo de los momentazos de los taquillazos más próximos a su estreno. Así, en este caso Hércules tiene un origen parecido al de Superman, si bien este está copiado del de Moisés a su vez copia del de Sargón de Akkad, el 1º emperador conocido y el 1º sobre el que se conserva el cuento de que su madre lo arrojó en una cesta al Cosmos confiando en que sería socorrido por alguien. También alguna cosilla de Conan y Excalibur tiene, al igual que homenajes al peplum muscular clásico (y metraje suyo también), pero sobre todo canibaliza a Star Wars: espadas luminosas y duelos a muerte en puentes sobre abismos. No obstante, ninguna de las 2 cosas las inventó Lucas. También muchos de los dobladores de la trilogía clásica sobre los jedi trabajan en el doblaje de esta peli. La fuerza ya estaba en el peplum mucho antes de que se produjese Star Wars pues aquel es una exaltación de la virilidad.

Disculpen que no haya conseguido una foto de mayor calidad del estupendo traje sacrificial que luce tan bellamente la breve Ingrid Anderson.

Pero todo esto no quita nada de originalidad y brillantez a El desafío de Hércules. Es cierto que es una peli muy cutre y mediocre pero eso no le impide ser inteligente, singular y eficiente. Su reelaboración del mito de Hércules es tan respetuosa como imaginativa. Se inventa cosas y piratea al mito de Perseo  (Furia de Titanes 1981), al de Teseo y al de la Atlántida así como a la Odisea pero la esencia permanece así que cualquier griego clásico no intelectual o artista lo aprobaría. El asunto era ser original pues se iba a aplicar una fórmula archiconocida y el magro presupuesto impedía ser espectacular y singular así que no quedaba otra que aplicar el ingenio. No obstante, en esta peli Hércules sigue siendo un héroe popular que lucha contra el Caos, aunque aquí sólo se ponga de relieve el carácter maligno de este último. Por otro lado el conflicto del film es la lucha del mito o del pensamiento mágico contra la ciencia o el pensamiento experimental cosa que es un eco de la lucha en la Antigüedad entre el mito y la filosofía. Así pues, por muy ligera e inventiva que es El desafío de Hércules, no sólo es respetuosa con la mitología clásica sino culta pues al igual que para dibujar "mal" hay que saber hacerlo bien, para reelaborar un mito clásico hay que saber de mitología clásica. Por eso los griegos sólo se lo dejaban hacer a sus poetas. Así, aunque el conjunto no es del todo coherente tiene momentos brillantísimos como aquel en el que Hércules arroja al Espacio el oso que ha matado a su padre adoptivo (cosa que desconoce en ese momento y después también porque jamás en la peli se entera de que sus padres fueron asesinados por las maquinaciones del villano de la peli y su hija Ariadna; así de alegres son los guiones del peplum popular). Un momento alucinante a la altura del momentazo de Hokuto no Ken que es probablemente la única mención del peplum a esa cosa tan culta y mitológica que es el catasterismo: la conversión de un ser terrenal en una constelación, no les digo cuál es en este caso por no insultar. La cultura de los artífices de esta peli también se aprecia en el vestuario, única cosa en la que el film invierte, todo está elaborado con ingenio a partir del arte griego, en una escena Hércules lleva una reproducción exacta del escudo tebano, y del arte minoico, pues el malo no es otro que Minos. Aunque aquí no es soberano de Creta sino de Tira, que supongo que en castellano es Tera (recuerden que la e se pronuncia en inglés i), los traductores de esta peli cultos no son, una isla más pequeña que aquella, la actual Santorini, pero igual de minoica.

Una versión ingeniosa y sexy inspirada en el traje de una estatuilla minoica de Cnossos y en el de una reconstrucción de un fresco micénico de Tirinto.

Así pues estamos ante una peli muy cutre, casi todo son exteriores, planos cerrados y escenas con 2 actores, y mediocre, pero entretenida e ingeniosa. El desafío de Hércules No pudo resucitar el peplum porque se atasca en el centro al dar vueltas sobre sí misma sin duda para sacar minutos, porque Ferrigno no es Schwarzenegger, porque no tiene suficiente erotismo (estamos en el momento dorado del desnudo femenino sin razón), porque Zeus lleva la peluca de Santa Claus y porque se mete en embolados que su presupuesto no podía pagar: la pelea con el oso es infame por el disfraz tan evidente y pordiosero que se usa, algunas escenas de cromas y transparencias son muy torpes y la stop motion parece hecha por un manco, y todo eso después de Star Wars es intolerable. Así pues, El desafío de Hércules no pudo reconducir el conservadurismo reaganiano hacia Roma pero eso no quita que sea entretenida gracias al magnífico trabajo de Cozzi, más que en la dirección en el guión ya que este es fundamentalísimo para una peli barata, que es una lección de como construir cine popular eficiente con poco presupuesto, y a la tensión que Sybil Danning provoca cada vez que se mueve. Tenía que haber salido más y pelear. No obstante El desafío de Hércules es sólo para quien le guste las pelis de este tipo. En ese marco incomparable es mucho mejor que por ejemplo los telefilms de Hércules: Los viajes legendarios (y Conan el bárbaro y muchos peplum), los cuales, aun malísimos, dieron lugar a una serie muy popular en su momento capaz de generar spin off aún más populares.

18.12.14

Critiquita 428: RoboCop versus Terminator, F. Miller y W. Simonson, Aleta 2014


Hace 1000 años leí esta reseña y desde entonces he estado esperando a poder leerlo. Es increíble que esto no se haya publicado aquí hasta ahora. Desconozco los motivos por los que Norma, cuando en su momento tenía los dchos. de Dark Horse, no lo publicó, como desconozco porque ha tardado tanto Aleta pues desde hace años tiene los susodichos. En este caso igual estaba esperando que se remasterizase, o algo así, la edición original. En todo caso esta parte de su última edición, que no es tan chula como parece pues la 1º tuvo un merchandising exclusivo que hoy tenemos que contemplar reproducido. 


Es abrir el cómic y encontrarte en 1992, cuando se publicó por 1º vez, porque en el aún están frescos y brillantes sus autores, los actualmente decadentes W. Simonson y Miller. Como ambos son una sombra de lo que fueron casi este cómic es su última buena obra. Así, el trabajo de Simonson es tan espectacular como el que hizo en su célebre y archieditado Thor. El dibujo que mezcla a Kirby con Moebius, la composición tan clara y sobria como brillante y espectacular y la narración clásica llena de dinamismo y vigor de este cómic nos retrotraen a aquellos episodios. A cuando yo era un prepúber y flipaba con el dibujo de Simonson porque era estupendo y porque no se parecía a nada que yo hubiese visto antes. Desde luego no es nostalgia lo que hace a uno emocionarse viendo el trabajo de ese dibujante en este cómic, sino su calidad y el que no esté estropeado por un coloreado moderno, un riesgo típico del siglo XXI pues los dibujantes de antaño dibujaban pensado en el coloreado plano y contrastado. Simonson también está estupendo aquí porque está siempre bien en los muchos escenarios distintos, el futuro de los Terminator, el "presente" de RoboCop, la Prehistoria..., por donde transcurre la desatada historia de Miller.

Es evidente que este se planteó esto como un divertimento. Así, el cómic está lleno de acción y acontecimientos, no hay ningún descanso. En este sentido es del mismo estilo que los que Miller hizo con el genial y extraño Darrow. Como en aquellos el guionista sólo intenta divertir y dar la oportunidad al dibujante de lucirse así que por ello está bastante en automático, no obstante podemos disfrutar de su humor, de su crítica a la sociedad estadounidense de la época, de su peculiar estilo narrativo donde prima más el narrador y los pensamientos de los personajes que los diálogos y de su calidad literaria, pues el estadounidense escribe bien, con contundencia y claridad. En suma todo lo típico de Miller, incluso una heroína, aunque a medio gas y todo lo que acabó saliendo en Sin City está aquí. Quizás lo mejor es que parece decir que viajar al pasado para asegurar el presente personal complica más que soluciona. En fin, Miller nos legó un buen guión que toca superficialmente muchas temas, todos propios: el heroísmo, la tecnología, la humanidad..., sin dejar de ser fiel a las ideas tan simples como efectivas que convirtieron a Terminator y RoboCop en franquicias.

La edición de Aleta merece destacarse porque apuesta por lo asequible a diferencia de todas las demás editoriales españolas de cómics que, o por incapacidad venden caro, o por voluntad sólo sacan ediciones lujosas sin importar la calidad o la importancia del contenido. Así, nada de tapas duras, tamaño grande, etc. Por otro lado, cuando no hay que superar ninguna edición anterior los editores no aplican su imaginación. A lo único que Aleta no renuncia, como siempre, es a los extras. Unas ilustraciones chulas de Simonson y Miller que alegran la vista pero no aportan nada.

Así pues RoboCop versus Terminator es un cómic tan bueno como retro que sigue consiguiendo su pretensión: divertir y asombrar porque en el que momento en que fue creado su autores, Simonson y Miller, todavía eran la polla. No obstante, no es imprescindible ni una obra maestra. Seguramente deba leérmelo otro vez con calma y ya curado del hype acumulado durante años pero, aunque es mejor que Big Guy y Rusty el chico robot, me parece bastante inferior a Hard Boiled. Aunque si las comparaciones son siempre injustas admito que esta es de las que más. 

11.12.14

La nostalgia hace creer que las cosas no envejecen...


La semana pasada me pillé por fin el tomo MG de Wundagore y tras su lectura me ha venido a la mente esa poética frase tras darme cuenta de que hace unos meses se me pasó por 1º vez el darles cuenta de otro MG de los Vengatas. El fondo de Marvel no es estupendo. Cuando se publicó en BM esta historia todos pudimos comprobar que las noticias sobre ella eran exageradas, que la generación Vertice chocheaba antes de tiempo. Sin embargo, ahora, con una edición a color y tamaño justo, volvemos a leer al bobo de Fonseca cantando las excelencias de una saga que no tiene ninguna. Hace tiempo que sabemos que el emperador va desnudo. Sólo se puede explicar el prestigio desta historia porque en su momento resolvió un misterio importante del Universo Marvel y porque en el reino de los cómics simples el sencillo es el rey. A finales de los 70 la mayoría del mainstream era juvenil, sólo acudiendo a la ingenuidad y a la impresionabilidad que el alma tierna tiene podemos explicar que hoy haya gente que se pone en pie con esta historia que, a pesar de que dio una solución acrobática al misterio más candente de aquellos años, la paternidad de los gemelos Maximoff, es de lo más sencilla y vulgar.

Si recordamos es inevitable darse cuenta de que no hemos cambiado. Desde hace unos años nos quejamos de que el mainstream dicta las historias a los guionistas, pero en realidad siempre ha sido así. Esta historia es una idea de los editores de aquella época que pillaron a un guionista que la dialogase y a un buen dibujante que la dibujase, si bien tuvieron el buen tino de dejar que estos aportasen sus cosillas. La historia parece que empezó a tomar forma cuando el alucinado de Byrne vio que había un parecido entre Magneto y Mercurio. Una soberana gilipollez como estás pensando porque cada dibujante hace a los personajes a su modo por lo que nunca son iguales, miren por ejemplo en este tomo como de diferente dibujan G. Perez y Byrne a Mercurio, de ahí los peinados raros o las máscaras de los susodichos. En mi opinión lo que debió ocurrir es que el dibujante se dio cuenta de que el dibujo clásico de Magneto y Mercurio compartían una peculiaridad: la fealdad. Kirby, a pesar de todo, era un tipo tradicional por lo que para él el malo era invariablemente feo. Por eso Magneto lo era, y su secuaz Mercurio también pues su cocreador jamás tuvo en mente que se redimiría y tal. Como curiosidad fíjense como Byrne hace a Mercurio feo en el 1º episodio de la saga para acto seguido dejar de hacerlo. La Bruja Escarlata no es fea porque las villanas nunca son feas ya que si no, no representarían ningún desafío al héroe. Sólo son feas cuando están poseídas por el Mal, como aquí Wanda. A partir de aquí los editores decidieron, con inteligencia, que el que los gemelos Maximoff fuesen hijos de Magneto molaba mucho más que el que lo fuesen de unos olvidados superhéroes de la Era preMarvel, por aquel entonces la explicación oficial. Así decidieron estirar el chicle, tal y como se hace ahora, y contar la culebronesca historia con raíces míticas, muchos héroes míticos acaban descubriendo de jóvenes quiénes son sus verdaderos padres, en muchos episodios, 8. Demasiados. Sobre todo para la historia que sus autores tenían en mente. Lo malo fue lo de siempre: al final salió algo tan solo sencillo y funcional, si bien a diferencia de hoy más sólido y coherente, pues lo programado nunca excita demasiado a los currantes de turno. 


La idea era buena pero sus ejecutores, Micheline y Byrne, la abordaron como si fuese otra historia más. Su trabajo es meramente funcional pues se limitaron a seguir las trilladas fórmulas confiando todo a lo sorprendente de la revelación y a meter medio Universo Marvel mientras pasaban de puntillas sobre lo chirriante como que un matrimonio estadounidense vaya de visita al culo de Bulgaria, por entonces al otro lado del Telón de Acero y destruida por la guerra, a pesar de que la mujer se encuentra muy, muy embarazada, que aquel se encuentre allí un científico loco que le da al marido, pues la esposa ha muerto en el parto, unos bebés gemelos para que los críe sin decirle que son de otros o que este, aprovechando que es superrápido, se pira de allí por lo que los neonatos acaban con unos gitanos nómadas. Todo incongruente y demasiado extraño. El resultado son unos episodios que se leen fácilmente gracias al oficio de Micheline y al talento aún lejos de su momento cumbre de Byrne, pero que en ningún momento despiertan tensión y expectación, ni siquiera al final pues sus autores ni juegan con la idea de una Bruja Escarlata poseída por el Mal, idea por entonces nueva que será retomada con posterioridad, ni el enfrentamiento final es épico pues se acude a la idea chorra de que los buenos juntan las manos y con buena voluntad exorcizan el Mal. Quizás tamaña candidez era novedosa al final de los 70, pero en todo caso nunca queda bien en el mainstream porque es una solución demasiado estática y nada espectacular. Así, no importa que Byrne intente introducir el picante una década antes de que el erotismo fuese aceptado en los Superhéroes, la historia es mediocre, vulgar y rutinaria.

El resultado desto es que lo interesante de este tomo son los acompañamientos: el anual 8, el nº 188 y el anual 9. Los 2 últimos son de Mantlo. El 1º guionizado por el desconocido R. Slifer y dibujado por un primerizo G. Perez imitando a BWS tiene interés porque la pelea es más enrevesada de lo habitual. Los nº de Mantlo destacan porque son un pelín más complejos de lo habitual tanto ayer como hoy. En el 1º el guionista viste de seda una historia rutinaria introduciendo la Guerra Fría, en aquellos años estaba algo caliente, con lo que refleja un mayor compromiso que los entrenedores Micheline y Byrne y añade algo de complejidad pues a través de la figura del Capi pone de manifiesto que soviéticos y estadounidenses una vez fueron aliados. Esto da algo de madurez y tensión al tema por lo que saca al episodio de la rutina, si bien es una pena que Mantlo resuelva el entuerto del mes de forma bobalicona pues la solución de los Vengatas lo que hace es crear otro problema. No importa que haga un guiño a Superman. El anual sigue la misma línea juntándola con Frankenstein, de nuevo Mantlo demuestra más cultura que sus compañeros de tomo. El guionista rescata una creación suya que presentó al final de su etapa en Iron Man (nº 114 EE.UU.). Poco más de un año antes que este anual de los Vengatas donde Mantlo nos cuenta el origen de la criatura y cómo atormenta a sus "creadores", en este caso al hijo de uno de ellos, Iron Man, con lo que añade a la mezcla el tema mítico de la maldición hereditaria y el tema cósmico del castigo por obrar Mal (construir armas), y enfrenta la fealdad de una creación militar estadounidense, el villano, con la belleza de otra creación militar estadounidense coetánea a esta, el Capi. Esta historia tiene el fallo de que no tiene sentido el que el EE.UU. marvelita construyera monstruos al final de 1944 para que continuasen la guerra si la perdía pues para entonces estaba claro que el Eje estaba derrotado. Sin embargo, el error no sería tal si lo tomamos como una alusión a la bomba atómica... Lo es? El villano se llama Arsenal y es el resultado de un proyecto científico secreto, el nº 188 ocurre en una central nuclear... Sea como sea es una pena que no se incluya el episodio de Iron Man en este gordo tomo de los Vengatas porque, además de ser vibrante y dinámico, un ejemplo magistral de cómo debe ser un nº que sólo relate una pelea superheroica, y ocurrir en la mansión de los Vengadores y ser estos coprotagonistas del susodicho, el anual termina la historia que Mantlo comenzó allí. Lo sangrante es que en el MG de Iron Man "A merced de mis amigos" incluye este episodio y luego el anual de los Vengatas. La única disculpa que puede tener Panini es que el nº de Iron Man no estuviera disponible en el 2011, cuando salió el MG de Wundagore, pero sí en el 2013, cuando salió el MG de Iron Man del que estamos hablando. En fin, continuemos... No obstante, estas ideas interesantes, por ejemplo con la última Miller hizo una de las mejores historias de Marvel, Mantlo las resuelve de nuevo rutinariamente pues no saca partido del juego de espejos ni se interesa demasiado por la falta de límites cuando se está en guerra. Sin embargo, gracias a elementos nuevos, consigue lo que los editores, Micheline y Byrne no pudieron: dar algo de interés a historias formulaicas.

Así pues, este MG recoge historias clave para el devenir del Universo Marvel, pero sólo tiene ese valor. Además del tema de los gemelos Maximoff, está la introducción por Shooter, siguiendo con su línea de meter realismo en el mainstream, de Gyrich, los superhéroes se topan con el gobierno, y el asunto de la discriminación racial positiva, en aquel momento polémica pues muchos estadodunidenses blancos pensaban que 10 años era suficiente para indemnizar 200 años de esclavitud y 100 de discriminación y por eso votaron a Reagan... No son historias malas o aburridas, pero apenas tienen interés excepto las que acabo de mencionar. Lo destacable, más allá de la calidad de Mantlo, es que en este tomo queda claro que los Superhéroes consisten en renarraciones de historias recientes. Antes los guionistas seguían el trabajo de sus compis de modo que lo que habitualmente hacían era recontar una historia porque no les satisfacía la solución que le había dado su autor o porque este la había dejado abierta, normalmente aposta para facilitar que alguien retomase al supervillano derrotado de turno (un buen ejemplo dello lo tenemos en este tomo en el final del tontorrón díptico de El Hombre Absorbente). Esto le da un sabor especial a la Marvel clásica que hoy no se degusta porque los guionistas pasan de seguir el trabajo de los demás, quizás porque saben que no es suyo sino de un ejecutivo/editor. Lo que tenemos hoy es citas a clásicos de la editorial o autocitas. Pocos guionistas hoy recuentan las historias de los demás así que el Universo Marvel ha perdido solidez y coherencia. Está claro que hace tiempo los guionistas-fan se convirtieron a la fuerza en guionistas-profesionales.

4.12.14

Critiquita 427: Por el mañana, B. Azzarello y J. Lee, DC-Random House Mondadori 2013


Quizás recordáis que tras leer Lex Luthor, dada su calidad, me entró curiosidad por leer el Superman de Azarello. Al final gracias a la biblioteca de mi barrio he podido hacerlo.

Aunque esta minietapa, duró tan sólo un año, se apellida acertadamente Azzarello, no es un proyecto suyo. Es una idea de J. Lee que surge de su anhelo por dibujar un cómic que pase a la Historia. Para ello, como por experiencia sabe que guionizarlo está fuera de su alcance, hace todo lo posible por enrolar a guionistas notables a ver si paren alguna obra maestra. El pobre no cae en la cuenta de que con su dibujo difícilmente eso ocurrirá porque no da el nivel. Esto se ve muy bien en esta obra. Lo explicaré un poco más adelante. Así, J. Lee, deseoso por pasar a la Historia por ser el coautor de un clásico, no le valen ser el creador de un nefando estilo de dibujo superheorico y un buen editor, enroló a Azzarello para que hiciese lo que quisiese ya que su presencia aseguraba la rentabilidad del proyecto.


Ante esta tesitura Azzarello decidió hacer lo que quería sin importar si J. Lee sería capaz de seguirle. Esto fue una equivocación ya que un guionista nunca debe superar las limitadas habilidades de su dibujante. La decisión de Azzarello fue reflexionar sobre el aspecto divino de Superman con lo que eso supone de diálogos y momentos íntimos o introspectivos, que es justo lo que todos sabemos que el dibujante surcoreano no sabe hacer. Así, la obra se desarrolla torpemente, también porque es confusa, hasta llegar al clímax, en donde la violencia salva cual Superman a J. Lee y así deja de quedar en evidencia y la cosa termina mejor de lo que empezó.

En conjunto la minietapa es redonda. La historia está bien desarrollada en crescendo, aprovecha muy bien toda la mitología de Superman y concilia perfectamente lo industrial, lo sofisticado y lo singular. Esto último en su momento no se vio por su cadencia mensual y su ritmo lento, pero queda claro a partir del momento en que todo estalla. Sin embargo, fijándonos más vemos que Azzarello es confuso. No queda muy claro qué quería decir. Da vueltas entorno a ideas sin ser capaz de llegar a una conclusión o hilarlas en un discurso. El guionista quería plasmar lo que es ser una divinidad entre mortales sin serlo del todo y con problemas paternofiliales, algo que es muy viejo pues ese es un tema de Homero, en un mundo cristiano, pero no fue capaz de meterse en la piel de Superman. El otro gran fallo de Azzarello fue ignorar a J. Lee. A un dibujante que necesita del vestuario, del peinado y del color del pelo para que sus personajes se distingan no puedes meterle a hacer 1º planos, su cura y su Superman, los protas del relato, son indistinguibles en las cortas distancias porque ambos son jóvenes, morenos y llevan el pelo corto. El célebre caracolillo estaba para algo, si bien creo que es original del cpt. Marvel. A un dibujante que sólo sabe dibujar posturitas no le puedes meterle a representar conversaciones o momentos íntimos o introspectivos porque queda impostado y ridículo. A un dibujante incapaz de expresar emociones no puedes meterle a representar drama. Finalmente, a un dibujante que sólo es capaz de dibujar cuerpos idealizados de hombres musculosos y mujeres hiperfeminizadas no puedes meterle un montón personajes que son personas normales. En fin, lo último que puede dibujar J. Lee es a un cura con cáncer terminal y Azzarello se lo calza ya en la 5º viñeta mientras que hay que esperar hasta la 6º página para ver a Superman. Por otro lado, el cristianismo es demasiado real, aburrido y controvertido como para quedar bien en un género de acción escapista y fantástico. Así que ahí tampoco está muy fino Azzarello. Así pues, el trabajo del guionista tiene tantas luces como sombras.

Lo malo es que J. Lee sólo aporta sombras. Es un dibujante muy limitado y conservador, sabe hacer muy pocas cosas y nunca quiere innovar o hacer las cosas de forma diferente. No cree que ser variado y versátil es importante así que siempre va a piñón fijo. No le importa la época, el guión o su obra anterior a la hora de dibujar por lo que aquí no sólo ofrece un dibujo convencional y estereotipado que hunde toda pretensión de ser singular, sino también exhibe una incapacidad absoluta para lo que no es lo típico de los Superhéroes: conversación, sentimientos y reflexión, de tal modo que tampoco llega a buen puerto la parte discursiva, el fondo de la historia. El guión de Azzarello le supera tanto que cae en el ridículo muchas más veces de las que acierta. No obstante, hay que concederle al torpe de J. Lee que es valiente, ambicioso y que lo intenta. Por eso hace al final una de las pocas citas del mainstream a una Obra de Arte Universal. 

Esta obra me la he leído en una nefasta edición, la única fácilmente encontrable hoy. Es un libro de bolsillo con lo que eso supone de reducción. Así que si les interesa el tema esperen a que ECC se digne a sacarlo de forma decente, es curioso que buscando historias unitarias de los iconos DC no haya aún editado esta, o busquen las algo viejas grapas de Planeta, la edición, más fiel al original de todas las que pueda haber en el futuro, o su posterior recopilación en tomo de tapa dura. Leer grapas en formato libro de bolsillo es un horror.

Así pues, esta minietapa, "Por el mañana", es una entretenida e interesante historia con ideas brillantes (la montaña Rhusmore viviente, lástima que no se la explote demasiado, o todo lo de la Zona Fantasma), pero Superman no es un personaje para Azzarello a pesar de que este lo intenta y J. Lee no es un dibujante para un cómic con aspiraciones. Por ello, aunque es una buena historia gracias a su intriga y su épica pelea final, "Por el mañana" está lejos de obras del guionista del mismo estilo: Banner!, con un vigoroso Corben es uno de los mejores cómics de Hulk publicados, y Lex Luthor.      

27.11.14

Estela Plateada de Allred y Slott: por ahí no Marvel


En mi opinión la crisis del cómic de superhéroes se debe a la decadencia del héroe clásico. La sociedad actual ya no cree en héroes íntegros, seguros de sí mismos, sacrificados y resolutivos y por ello los ve como algo rancio, infantil o raro, y no hay nada que desprecie más una sociedad que esto último. A pesar de ello Lee&Kirby lo petaron 1º porque se dirigieron a los niños, gente sin el cinismo y la suspicacia del posmodernismo, y 2º porque al meter melodrama humanizaron a los héroes, es decir, les hicieron frágiles, angustiados, falibles y acosados por problemas ordinarios. Es cierto que esto es sólo 100% cierto en Spiderman pero también es cierto que este siempre ha sido el personaje más popular de Marvel. En fin, el melodrama anulaba la perfección del héroe clásico, quien a medida que avanzaba la década de los 60 se iba haciendo más molesto para la juventud, las mujeres, los no blancos y los intelectuales progresistas. Eso me explica el porque DC no se comía un colín por entonces y el que sus clásicos hoy sean menos populares que los de Marvel. En aquella época los héroes de esa editorial, como dijo uno de sus autores, no cagaban. Como es sabido DC lo resolvió marvelizándose hasta el punto de que a sus superhéroes, además de darles la capacidad de cagar, los hizo mortales. En los 70 Marvel intentó compensar la decadencia del héroe clásico diversificando géneros y sólo se salvo cuando en los 80 Shooter volvió a dirigirse a los niños dejando de lado a unos adolescentes llenos de dudas y críticas que hacían que les fuera imposible tragar a unos superhéroes que pertenecen a otra época, recordemos que el género comienza en 1938. Pero esto se fastidió porque llegó la terrible crítica a los superhéroes de Moore, un tanto injusta pues este ajustaba cuentas con los cómics de superhéroes que leyó de joven y no con los de los 80, por parciales, nacionalistas y conservadores y el oscurantismo de Miller nacido de su preclara certeza de que aquellos ya no eran apreciados. Esto caló más que usar el humor para afrontar lo ridículo que es para la posmodernidad un héroe clásico, en especial si va vestido como un forzudo de circo de principios del siglo XX. Esto, al conducir al fin, provocó una contrarreacción que consistió en fingir que los 80 seguían vigentes. El efecto 2000 acabó con esta quimera de tal modo que se instaló la anarquía. Marvel dio carta blanca a los guionistas esperando hallar así una fórmula válida. Esto acabó en sonoro fracaso por lo que llegó la Era del Crossover que, cual Anillo Único, trataba de atar a todos. En realidad fue puro histerismo. Como no nos hacen caso nos ponemos a dar la nota para que no dejen de mirarnos. Coquetear con el melodrama es lo que tiene. Esto se ha agotado, sólo hay que comparar Casa de M con Pecado Original, y hemos vuelto a la anarquía porque, como la otra vez, Marvel no sabe qué hacer con sus cómics.

Ahora hay series de superhéroes raras y gafapastas pero, a diferencia de los que han dicho que creen que es porque ahora hay público para ello, yo creo que se debe a que Marvel ya no sabe qué hacer para reflotar sus cómics sin convertirlos en cómicos así que deja que los guionistas hagan lo que les parezca mejor para disimular que el protagonista es un héroe clásico. Esto no es más que la prolongación de lo que se hacía en la Era del Crossover. En esa época el Costumbrismo, el Noir y el Espionaje contaminaban los cómics de Superhéroes. Ahora, sin guionistas que prefieran los 1º al 2º y certificado el fracaso de estos géneros en revitalizar a los superhéroes, se les mete gafapastismo porque los seguidores de este género parece que son de los pocos que les sigue gustando leer. Así, hoy lo ordinario, lo mediocre y la nada contaminan los cómics de superhéroes. Las celebradas sin rigor Ojo de Halcón, Hulka abogada soltera otra vez y Estela Plateada, sí aunque lo parezca no me he olvidado de que esto es una reseña de los 1º 5 nº de su nuevo volumen, lo que tienen en común es olvidarse de la fantasía inherente a los superhéroes para meter costumbrismo y hacerles vivir aventuras anodinas a pesar de que eso es un oxímoron. Me refiero a que tienes una tía gigante, verde, atractiva y superfuerte y lo que se te ocurre es que lo mejor es dibujarla toscamente, enfundarla un traje gris y hacer que se pase la vida metida en un despacho. Los que se quejan de que estos cómics venden poco olvidan que lo hacen porque están dirigidos a la gente que esta cansada de los superhéroes pero no quiere dejarlos, para los que leen cómics pero nunca les ha gustado los superhéroes y para los nuevos lectores, es decir, una minoría dentro de los pijameros. La calidad, siempre subjetiva, no importa porque esto, como siempre, no va de esta sino de entretenerse. En el fondo es el agotamiento de la fórmula Bendis. El tipo este triunfó a principios de siglo porque no hace superhéroes de forma clásica y eso gustó a los que estaban cansados de ella pero no tenían la madurez necesaria para dejarlos y a los nuevos porque la mitología ochentera era un incordio por vieja y desconocida. Ahora el gafapastismo vende poco, como Bendis, porque la mayoría de los que quieren seguir coleccionando superhéroes quieren leer aventuras de héroes clásicos sin importar que eso no esté de moda y que los ejecutivos quieran que aquellos se ajusten a la moda para vender más. Que esa gente esté con los superhéroes cuando todos los han abandonado, incluso los que disfrutaban con Bendis, es prueba de que son el núcleo duro, y como tal no les vale las medias tintas o los sucedáneos.


Es por eso que, a pesar de que Allred y Slott hacen un buen trabajo, esta Estela Plateada es fallida. Este personaje es una especie de profeta del Antiguo Testamento. No sólo anuncia la venida de un dios sino que es alguien íntegro y altruista, los barbudos veterotestamentarios eran feroces pero querían ayudar a los demás como los yankis cuando invaden un Estado. Así pues, es un héroe místico o espiritual, condición subrayada por su aspecto análogo al de un ídolo primitivo, que tiene además una vena exploradora y otra marginal, como los héroes fordianos es incapaz de integrarse en lo ordinario, lo cual le hace solitario por mucho que se le trate de emparejar. Todo esto como ya saben es algo que repatea al posmodernismo pues su materialismo, su cinismo, su sedentarismo (la década dorada de la Cerrera Espacial es anterior a este) y su vulgaridad no lo encuentra atractivo y satisfactorio. Hoy nadie puede ser idealista, bueno, vagabundo y extraordinario y por ello Allred&Slott, que claramente son posmodernos, no se les ocurre para hacer que Estela Plateada interese más que hacer protagonista de la serie a una chica buena y guapetona pero sedentaria, nunca ha salido de su pueblo, y ordinaria, tanto qué tiene una gemela! Así, la protagonista de un cómic de superhéroes es un personaje anodino lo cual es un clamoroso fallo. No sirve que haga contraste con Estela Plateada si este está tan desdibujado que no resulta un contrario, no sirve que sea resolutiva porque, aunque ello es adecuado, los superhéroes están para rescatar, no sirve que sea un personaje verosímil porque los superhéroes son Fantasía y a Allred le va el surrealismo y el absurdo. Así pues, Allred&Slott echan más cal que arena de modo que la historia, a pesar de sus buenas ideas superheroicas que remiten a la Marvel clásica, es un relato sobre lo mediocre y lo ordinario que remite a lo más ñoño de Astro City, y eso 1º no son superhéroes y 2º es despreciar las posibilidades del Cómic porque el dibujo puede representar cualquier cosa así que hacerle costumbrista es limitarle, cosa que sólo tiene sentido con dibujantes mediocres y eso es algo que no es Allred. Es cierto que la serie bien puede cambiar después de este largo y mediocre principio. Al final la pareja abandona la Tierra para ir al Espacio de modo que cabe la posibilidad de que la ordinariez de la prota se matice, pero el carácter de estos nº y la falta de imaginación del gafapasta que les hace sólo capaces de disfrutar de historias que le podrían pasar a su vecino del 3º no apuntan a eso. El gafapastismo no usa a un personaje ordinario para exaltar la extraordinariedad como lo clásico, sino para exaltar la mediocridad propia de su lector. El gafapasta no lee, se hace una paja.

La absoluta falta de chispa de este cómic por su apuesta por lo mediocre no es combatida por Allred. Esto es sorprendente pues es conocido por su talento, dinamismo e imaginación y aquí se muestra perezoso. Quizás son los años. Pocos fondos y trabajo funcional es lo que caracteriza las páginas que ha realizado para Estela Plateada. Así, a pesar de que lo extraordinario del cómic se debe seguramente a él, este no puede superar la vulgaridad, que, aunque es el líquido para sumergirse favorito de la posmodernidad, ni es atractivo ni es propio de los superhéroes.

Así pues, Estela Plateada es lo que parecía cuando se conoció que para su publicación era imprescindible contar con una joven ordinaria y anónima como coprotagonista, una apuesta fallida. Debería haberle hecho sospechar a Marvel que eso iba ocurrir el que las parejas de Estela Plateada nunca han cuajado. Los cómics de Superhéroes no son gafapastas y por ello ese tipo de historias se deben contar en otros sitios ya que no lucen en "pijama" y además aguan lo superheroico. El problema de los héroes clásicos más que su inadecuación a la actualidad, que no es necesariamente malo pues hablamos de Fantasía, es que esta no se puede resolver metiéndole cosas que no le son propias salvo el melodrama porque una de sus características es ser sufridor, miren a Heracles el héroe más popular del olimpismo o miren a Jesús el héroe más popular del cristianismo, y el humor porque a nadie le amarga una gracia además de que hay héroes clásicos cómicos como el mismo Heracles (Jesús es aburrido como todos que pretenden ser un ejemplo para los niños). Ninguna otra cosa le queda bien si no es secundaria. Un superhéroe no es un tío de barrio pero puede relacionarse con gente así, un superhéroe no es un detective pero puede relacionarse con gente que lo es, un superhéroe no es un espía, sobre todo eso no es, pero puede relacionarse con quien lo sea, etc. Así, esta Estela Plateada al no entender que lo superheroico debe ser siempre la parte más grande de la mezcla es otro yerro de la Marvel actual. El gafapastismo no es el complemento vitamínico que los superhéroes necesitan para revitalizarse. Está claro que intentar emular a Cervantes usando unos  peculiares Quijote y Sancho Panza no es la vía. Eso es crepuscular y lo que hemos aprendido con el Western es que por ahí se llega invariablemente al final. Los superhéroes no triunfarán si tienen que dejar de serlo. Es de cajón. Así que en conclusión: si quieres leer superhéroes este no es tu cómic.
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