16.9.14

Relecturas LXXXIX: Los Thunderbolts de Ellis


Esta breve etapa, de la que ya hablé en su momento, es muy contradictoria pues es tanto la mejor como la peor de toda la serie, que recuerdo que tuvo más de 150 nº. Es la mejor porque Ellis es el único buen guionista que pasó por la cole, pero es la peor porque el susodicho y la editorial le hicieron la cama a los Thunderbolts de tal modo que el resto de su trayectoria la hicieron heridos de muerte. Marvel y Ellis trajeron a la serie a las masas, pero acto seguido la abandonaron de tal modo que la serie murió aquí, aunque todo lo que duró después haga pensar lo contrario.

La serie con Nicieza era una mediocridad por lo que no estaba protegida de los designios editoriales, en este caso del bobo de Quesada. Este tuvo en aquel momento la idea de bombero de embarcar al Universo Marvel en sagas anuales que citaban demasiado explícitamente la crisis política que había en esos momentos en EE.UU. por culpa de las ineficaces políticas exteriores e interiores de Bush jr. Así pues, los Thunderbolts perdieron su independencia y recibieron  como guionista a un mercenario al que se le dio total libertad si aceptaba unas premisas cocinadas editorialmente y las respetaba. Así, el cínico de Ellis se marcó un año lleno de sátira y parodia salvaje que lo petó en parte porque hizo un buen trabajo, sobresale más al seguir al rollo macabeo de Nicieza, y en parte porque cualquier desfase controlado (por ejemplo en la serie hay gore pero la sangre nunca es roja) deslumbra al lector medio de Marvel al hacerle sentir rebelde y adulto. La víctimas de esta broma pesada fuimos los fans del supergrupo y sobre todo este mismo. Ellis, aun conociendo el trabajo de Busiek y Nicieza y el Universo Marvel, hizo lo que le dio la gana sin ningún respeto por los personajes o las premisas de la serie que habían sido sacrosantas desde que el creador de la misma las estableció, Así, su etapa no sólo no  encaja bien con lo anterior en continuidad sino que traiciona a las premisas de la serie pues esta pasó de tratar de dar profundidad a peleles a convertir a sus personajes en clichés. De este modo la serie pasó a ser hiperpop: convencional, superficial y violenta. No obstante esto llenó de gloria a Ellis, que seguro que reía como un villano de opereta cada vez que terminaba el guión de cada uno de sus 12 nº, pues lo que el público quiere es circo.

Gore para niños o porno? Veneno eyacula sobre su víctima o la raja? Rebelión daltónica?

El origen de todo esto es que los Thunderbolts habían perdido su independencia. Al principio de la 2º estancia de Nicieza el supergrupo estaba tutorizado por el gobierno de EE.UU., al final de su etapa, por culpa de la victoria de Iron Man en la historia más chorra de Marvel, Civil War, habían perdido su autonomía. Gracias al latas el gobierno estadounidense había ganado su pulso con los superhéroes de modo que pasaba a controlarlos. Lógico que el supergrupo más rebelde de todos, el que más le desafíaba rechazando su justicia, fuese el peor parado. Tras unos años el gobierno volvía a ser el único en decidir cuando alguien estaba redimido. Así, si los guionistas a partir de ese momento pasaban a escribir los dictados de la editorial, los Thunderbolts se convertían en obedientes agentes gubernamentales. El poder (sea político, sea editorial) pervierte todo lo que toca: los Thunderbolts pasan de ser gente queriendo hacer el Bien a siervos de un tirano. De esta forma la redención, la premisa de la serie, se finiquitaba pues esta sólo se puede dar en libertad y con heroísmo y las órdenes gubernamentales no sólo esclavizaban sino que convertían a los Thunderbolts en agentes de un poder tirano (recordemos: usaba abusivamente la prisión preventiva que además estaba fuera de la Tierra). Sin embargo, Ellis pasó de tratar el viejo tema del individuo indefenso ante el poder a pesar de que Pájaro Cantor se lo servía en bandeja pues en ella chocaba el Bien con la obediencia al poder, actitud tradicionalmente caracterizada como algo bueno. Podía haber tocado el tema de la legitimidad de la rebelión contra el poderoso que usa mal el poder, pero un mercenario como él claramente no está para esas cosas. Así pues Ellis hizo con éxito lo que le pidió la editorial pero por el camino destrozó fatalmente la serie ya que nadie fue capaz de purgarla del veneno que había dejado en ella, en parte porque la editorial la abandonó una vez que ya había dado todos los huevos de oro que podía.

Como es habitual el inicio de una nueva etapa comienza con una renovación del elenco. A los que sobrevivieron a la paja mental de Nicieza se les unieron 3 de los supervillanos más populares de Marvel: Norman Osborn, Veneno y Bullseye. Los temores de lo peor, la elección de los nuevos Thunderbolts indicaban una apuesta por la comercialidad y una traición a la serie, se confirmaron en seguida porque Ellis demostró nada más empezar que pasaba de lo anterior. Así, degradó a Pájaro Cantor, que había sido aceptada por la comunidad superheroica como uno de los suyos y era el líder del grupo, de modo que volvió a ser una convicta, Deodato la dibuja esposada, y perdió el liderato. Por su parte Piedra Lunar, que afortunadamente había vuelto de su estado vegetal, se encuentra retratada como un ser sádico y lujurioso. Nunca había sido así, es malvada sí pero por manipuladora, egoísta y traicionera (características que Ellis no olvida pues en esta etapa es una auténtica conspiradora). Lo más sangrante es la 2º característica ya que es tremendamente machista. Ellis hace retroceder al personaje, y con ella a los lectores, a los años 50 cuando las villanas eran siempre unas promiscuas. El tema no es que una mujer no pueda tener todo el sexo que quiera, es que al asociarse la promiscuidad femenina con la villanía se convierte esta en algo negativo, justo lo contrario a la promiscuidad masculina en la mentalidad machista, de tal modo que la cosa queda reaccionaria porque no se acepta lo que no esté de acuerdo con la sexualidad machista (la mujer sólo puede tener sexo con su marido). Una pena que además no pega ni con cola con Piedra Lunar pues siempre se había caracterizado por ser una soberbia, es decir, alguien muy lejos de acostarse con cualquiera o de usar el sexo como trueque. Hasta entonces en todo momento se había mostrado convencida de que su brillantez, su licenciatura en psiquiatría y su belleza la permitían no tener que bajarse las bragas ante cualquiera que tenga algo que ella quiere. Lo horrible de esto es que en esto fue seguido por otros guionistas de tal modo que Piedra Lunar pasó a ser una zorra; es esto y no el vestir sexy lo que hay que corregir en el mainstream. A esto hay que añadir que Ellis castiga a Pájaro Cantor por la decisión estúpida de Nicieza (quien caracterizó a la hermana villana de Espadachín II como una promiscua pervertida y luego la mató) de hacer que se acostase con Zemo mientras le estaba vigilando. Al mainstream le fastidia que las mujeres sean activas, si bien Ellis describe aquí a una superheroína de 3ª, Shadowoman/Sepulcro, como una mujer que se emborracha y tiene sexo con desconocidos a los que elige sólo por su aspecto. De esto se hace eco Gage al contarnos que Piedra Lunar es popular entre los hombres, por lo que sus figuritas son provocativas, mientras que Pájaro Cantor es popular entre las adolescentes. Esto supone otro nivel a la tradicional rivalidad entrambas por clase social y valores, que no es más que la rivalidad entre los 2 modelos de mujer machista, la puta y la pura. También el Espadachín II fue enlodado. De querer enmendarse pasó a ser un patético baboso incapaz de vivir sin su hermana. El tema no es tanto el cambio radical sino la ausencia de una explicación del susodicho. Hay que seguir el ejemplo de Moore. El remate es que Ellis ofrece a Veneno y a Bullseye dinero por estar un año al servicio de EE.UU. Es creíble que un gobierno dé una recompensa a unos peligrosos asesinos y luego los deje ir con información secreta? No, para empezar si los tiene controlados y presos, por qué liberarlos?, pero los personajes no sospechan de un gobierno que los contrata para su servicio y no respeta la legalidad. El pobre Hombre Radiactivo completa la nueva formación en la que destaca Norman Osborn para futura desgracia de los Thunderbolts.

Soy el único que se imagina a Deodato abriendo las latas a patadas?

La elección de este personaje es interesante por lo que revela de como funciona la industria. Durante Civil War estuvo implicado en una trama secundaria en donde salía un tipo misterioso que enchufaba al convicto y loco empresario en la dirección de los Thunderbolts. Claramente se suponía que el nuevo guionista debía arrojar luz sobre eso, pero los planes en una gran empresa raramente salen bien de modo que no debe extrañar que Ellis pasase del tema poseído como estaba por sus ganas de burlarse del mainstream y de revindicarse. Otra explicación que pasó de dar es la razón por la que su Piedra Lunar no tiene su poder de intangibilidad. En fin, que nunca se explicó el misterioso ascenso de Osborn, conocido por ser un malvado incorregible y estar chalado. Que Iron Man y los demás ganadores de la guerra no hiciesen nada los enloda, una mancha que sólo vemos los que llevamos mucho tiempo aquí y nos tomamos esto con cierta seriedad. Si bien Ellis, y luego sus sucesores, vinculan a Osborn con el entonces denostado Bush jr. Así pues aquel, como había llegado a ser director de los Thunderbolts por dedo, no es un exvillano luchando contra sus demonios interiores para redimirse, sino un villano con un plan para sacar provecho del mundo al revés en que se había convertido la Tierra Marvel tras la guerra civil: el gobierno reclutaba supervillanos porque, al ser el bando rebelde principalmente superheroico, andaba corto de superhéroes y no quería obligarlos a perseguir a sus amigos. Nuestra esperanza es que acaben [los supervillanos] sirviendo como agentes del gobierno de EE.UU. dijo Riordan, miembro del gobierno, al final de la etapa de Nicieza y en medio de la Civil War. El sueño de un villano, los malos ahora son los buenos no es una idea de Ellis. Con este escenario es lógico que se mandase a paseo a la redención y se trajese a Osborn, Bullseye y Veneno para subir ventas y explotar aún más los clichés sobre el mal  que hacen a los malvados ser monstruosos, locos, inestables, crueles, pervertidos (por eso Piedra Lunar debía cambiar su comportamiento sexual), egoístas, autodestructivos... Así, Thunderbolts se convirtió en una serie sobre el Mal según lo pop que sublimaba la frustración de tener que estar siempre contando historias de heroísmo. De ahí, seguramente, su éxito y su fugacidad. 

Esto lo supo ver perfectamente Ellis y por ello su etapa va desde la popularidad del supergrupo gracias a que es el cazador oficial de los denostados, por capricho de Quesada, superhéroes (en esto la movida marvelita recuerda poderosamente a Legend; recordemos que ahí la histeria antisuperheroica se desencadenaba porque un superhéroe parecía que había asesinado y que la guerra civil marvelita la desató una pelea superheroica con víctimas colaterales), a ser denostados por su carácter represor. Así la gamberrada tiene 2 partes. En la 1ª los Thunderbolts se enfrentan a discípulos del Capitán América, por aquel entonces muerto por el tema ese de la guerra civil, comparando así la tiranía de un gobierno, espoleado por su masa, que persigue sin miramientos al disidente con el heroísmo libre y unilateral típico del superhéroe que lo hace ser un terrorista, pues no sólo usa la violencia sin tener derecho y autorización sino que trata de aterrorizar con ella. Con lo que plantea la pregunta, y sólo eso pues Ellis pasa de seguir por ahí, lo suyo es el espectáculo, de la pertinencia del vigilantismo en un mundo en el que el poder, además de poder estar corrupto, no puede dar seguridad a todo su dominio. Así, esta etapa tiene un poco de crítica, bastante demoledora, a nuestra sociedad (Te damos tú opinión es el lema de un programa de tv que sale en la serie). En la 2ª el escenario ha cambiado. La masa ha vuelto a adorar a los superhéroes porque el abusivo uso de la fuerza de los Thunderbolts han activado la ley del péndulo, esto en el supergrupo se ve en que el liderazgo pasa de Piedra Lunar (que volvía a demostrar su incapacidad para el cargo) a Pájaro Cantor. Esto probablemente indique que los primigenios planes editoriales contemplaban la caída de Norman Osborn. No obstante, el contraataque de los rebeldes, a pesar de ser inteligente, feroz y astuto, fracasa por culpa de una broma macabra de Ellis, que ya tenía ganas de marcharse, de modo que el villano más famoso de Spiderman sobrevivía al trabajo del guionista en la serie. Por ello Pájaro Cantor poco antes se veía incapaz de derrotar al Duende Verde en una pelea.

Deodato podías haber exagerado más aún las caderas 

Pero lo peor de esta breve etapa no es el irrespetuoso, machista y mercenario trabajo de Ellis, sino el dibujo de Deodato. Un tío tan malo que no se le puede llamar dibujante porque ni sabe de anatomía ni de perspectiva además de que ser bobo pues dibuja a gente pegando patadas a las típicas puertas correderas gruesas de metal de la Ciencia Ficción para abrirlas o tiroteándose en anchos pasillos despejados. En fin, hace un trabajo lleno de horribles figuras desproporcionadas y rotas, asquerosamente machista (esta es una de las razones por las que Ellis debió de cortarse un pelo con la sexualidad de los personajes femeninos), pues siempre dibuja a las mujeres en poses eróticas, y desvergonzadamente deudor de fotos. Esto último no obstante hay que alabar pues es muestra de honradez. Deodato no oculta que si no tiene una foto que copiar no tiene ni idea de como dibujar una figura humana. De ahí también su apuesta tardía por el claroscuro. Hay que disimular que se tienen 2 muñones. En fin, que estos 12 nº están penosamente dibujados por un Deodato que al apostar por lo espectacular no hace más que evidenciar su torpeza sobrehumana. La incógnita es, dado que es un tipo popular, soy yo o la gente tiene el criterio en el culo. 

Así pues, a pesar de que la lectura fue entretenida e interesante, aunque vacía (como todos los movidotes marvelitas ya que nunca se profundiza en sus temas) y dolorosa por tener que ver los dibujos de Deodato mensualmente durante todo un año (9 meses en España), fue todo un alivio ver marchar al mercenario y al inútil. Pero lo peor estaba por venir pues poco después nos dimos cuenta de que Marvel pasaba de arreglar el desnaturalización que Ellis había operado en la cole. Así, los Thunderbolts, a pesar de que sus fans no la abandonaron, no se pudieron recuperar de la paliza, lo cual denuncia lo perjudicial de la injerencia editorial y de estar en el meollo de un universo de dirección dirigido únicamente por criterios empresariales, que fue esta etapa y acabaron cayendo en cuanto el mercado sufrió un severo meneo. Gracias a Ellis se habían convertido en un árbol podrido que se mantenía en pie solamente porque no había viento.

9.9.14

Critiquita 420: Prophet nº 2 y 3, B. Graham et al., Image-Aleta 2013-2014


Al hablaros sobre la 1º entrega de esta serie concluí diciendo que Prophet tiene grandes valores, originalidad e imaginación, pero que la historia estaba tan pobremente presentada que era imposible intuir si la cosa iba a merecer la pena tras la grata pero difusa sorpresa inicial. Ahora, leídas las 2 siguientes entregas la cosa está clara. El cómic, la historia, es buena. 

B. Graham es un autor rebelde y audaz y por ello muy personal. Sus obras personales, aquí está trabajando libremente pero a partir de ideas de otros, es un trabajo de encargo, son muy particulares y se caracterizan por ser surrealistas, juveniles y caóticas. A mi me han resultado tan ilegibles que las he dejado sin terminar, en cambio, en Prophet es un escritor bastante diferente. Sigue siendo particular, pero aquí es un narrador centrado y accesible, aunque la historia tenga misterio y demasiadas tramas paralelas como para seguirla con facilidad sin leerla de seguido. Así, como la obra no tiene la capacidad repelente de lo particular y autoreferencial de sus obras personales, su imaginación, originalidad y audacia brillan sin resultar desorientadoras.


De momento su trabajo me está pareciendo notable por 2 motivos. El 1º es que el argumento me parece interesante y atractivo. No es original pero no cae en lo convencional y en la fórmula. La historia no es nueva: un imperio galáctico malvado, como todos, que resucita imparable a la vez que una amenaza cthulhiana extraestelar se acerca, pero el relato no es genérico e impersonal. La principal razón de ello es el 2º motivo por el que Prophet me parece un cómic notable. Graham sabe hacer que lo alienígena sea alienígena. Es decir, no estamos ante la típica Ciencia Ficción donde lo alienígena es un humano coetáneo pintado o con chilaba. Aquí lo alienígena es extraño, inhumano y grotesco porque Graham es escatológico, carnal, transgresor, biotecnológico y tiene unos referentes inusuales, además de las ya mentadas audacia e imaginación. Tiene como influencias principales a Moebius y a Miyazaki (también se percibe sin dificultad a Nihei) y eso es algo bastante raro en un autor estadounidense de comics mainstream. Por eso le dieron un superhéroe de lo más genérico y él se está marcando una historia de Ciencia Ficción, sin olvidarse de lo anterior, de lo más pura. De este modo Prophet es una space opera singular, ya que no es nada conservadora y amistosa, que se disfruta mucho porque su mundo es singular, marciano y asombroso y su historia intriga.

La serie tiene una ensalada de dibujantes a los que Graham da libertad, el guionista también hace los diseños de todo lo que aparece en la serie y el storyboard, en función de su talento. El más destacado es S. Roy,  que tiene un estilo clásico, realista caricaturesco, porque es muy eficiente, tiene una gran creatividad, algo raro en un estadounidense, y se lo trabaja mucho. El otro dibujante principal, Milonogiannis, es todo lo contrario. Torpe y simple pero su rudeza y sobriedad tienen personalidad, competencia y una dureza que encaja con los aguerridos y lacónicos protagonistas (que curiosamente comparte cosas con los Guardianes de la Galaxia). Dalrymple es un dibujante también clásico mejor que el anterior pero más impersonal. Así en conjunto, al que hay que sumar al propio Graham y su estilo sencillo y limpio con ecos de manga, no es una plantilla espectacular y sobresaliente, también tiene responsabilidad en esto el color funcional del cómic, pero aportan a la obra singularidad y personalidad, que es lo principal cuando se dibuja un guión no convencional y se compite en un mercado saturado. Hay que diferenciarse. Por ello, y porque cada dibujante tiene su propia trama paralela, a pesar de su modestia visual y su desigualdad en capacidad y estilo, esta ensalada no se revuelve contra el guión.


La edición de Aleta es perfecta. Modesta pero con extras y calidad y, sobre todo, con un precio competitivo que merece un gran aplauso pues es más barato que los productos semejantes de las editoriales más potentes de España.

Así pues, el desarrollo de Prophet ha aclarado y dado atractivo al comienzo de tal modo que ahora es una grata, intrigante y notable lectura de Ciencia Ficción, original y transgresora en la superficie y en los detalles pero clásica en el fondo que principalmente trata sobre la libertad en un universo extraño, decadente y caníbal. 

6.9.14

Panini la caga con Miracleman


Pues nada, ha pasado lo que suele ocurrir cuando una editorial se sube a la parra con una edición definitiva/lujo, ha fallado estrepitosamente pues una edición así debe ser perfecta. En esta ficha podéis ver en los puntos 4 y 7 que el tomo tiene 2 errores, el 2º grave pues es una página que no tiene su correspondiente parte del guión. 

En fin, esta semana me pensaré si intento devolverlo, no sé si me dejará la tienda. Es que esperar más años aún a una edición decente... Si el tomo fuese modesto y sin unos extras que ni pedí ni quiero me conformaría. Comics con errores tengo pero siempre son ediciones baratas o únicas. Aunque Panini no se marca ediciones baratas de sus cosas caras, sí las hace más gordas. En fin, no sé. Me jode haber pagado porque esta edición no me convence del todo así que estos errores son la gota que ha colmado el vaso. Muy decepcionado ahora mismo.  

2.9.14

Por fin he leído Miracleman


Miracleman es un cómic que ha permanecido en el limbo como 25 años por temas legales. Aunque se podía conseguir o leer, sus ediciones originales siempre han estado a la venta en los mercados secundarios y desde hace unos años está digitalizado, yo he esperado, pues se me pasó en su momento, era un crío, a poder leerlo en papel sin cebar la codicia de nadie. Habiendo pasado tanto tiempo no tenía prisa por leer el primer cómic destacado de Moore. Así pues me he acercado a él casi sin expectativas ni conocimiento a pesar de que nunca he dejado de oír hablar de Miracleman.


Lo 1º que me ha sorprendido de su lectura es que no parece Moore. A ver, es innegable que ha sido escrito por él, pero en sus guiones no dan la impresión de que es un genio, de que es el mejor escritor de comics anglosajón de la 2º mitad del siglo XX y de todo lo que llevamos de siglo XXI. No parece que estamos leyendo al que va revolucionar el cómic anglosajón con varias obras maestras. Quitando eso, hay mucho de Moore ya en este cómic por lo que podemos decir que pronto estaba hecho como autor por lo que su obra, más que un proceso de evolución o desarrollo, es un proceso de refinamiento. La Ciencia Ficción, en especial la relatividad del Tiempo, el realismo desmitificador, el cómic como forma alternativa de contar la Historia, la predilección por DC (no es que Miracleman esté basado en el Cpt. Marvel que a la postre terminó en esa editorial, ya que no es creación suya, sino que sus alienígenas y su cosmos recuerdan a los Linterna Verde; el germen de sus historias con esos personajes está aquí), el racionalismo, la relación de amor-odio con los superhéroes, el hacer del ser fantástico y superpoderoso protagonista alguien temido por nuestras contrapartidas de ficción (un rasgo autobiográfico reflejo de los reparos que un tipo tan brillante y excéntrico como él despierta en la gente común?), Nietzsche, el tigre y el interés por resultar complejo, literario y profundo están ya aquí, unos más desarrollados que otros pero ninguno totalmente cuajado. 

Lo 2º que me ha sorprendido es que aunque Miracleman es un intento de superar a los superhéroes pop, de sacarlos de su idealismo infantiloide, Moore lo escribe como si fuese un cómic de aquellos: los personajes sueltan parrafadas mientras pelean y piensan de forma exhibicionista y el guionista utiliza las cajas de texto para ponerse literario y poético. Hace gracia como se burla de los superhéroes y como intenta desmitificarlos sin percatarse de que los está escribiendo de la forma usual. Está claro que Moore todavía estaba aprendiendo su oficio. Seguramente por eso no se nota su mano en la narrativa. La composición de página, aunque presenta algunas soluciones sofisticadas cuando un primerizo y casi irreconocible A. Davis es el dibujante, es convencional.

Debajo de esas sorpresas me he encontrado una historia seria de Ciencia Ficción con superhéroes muy influenciada por P. K. Dick,  estructurada en episodios cortos autoconclusivos de una misma trama que va avanzando con ellos, que hoy no tiene nada de sorprendente. Hoy en día lo consideraríamos el enésimo intento de un autor por ofrecer en una editorial pequeña una versión "realista" de los superhéroes canónicos, los de DC y Marvel. En eso el Tiempo le ha jugado una mala pasada a Miracleman pues en su momento algo así no sólo era inaudito sino inconcebible fuera de lo underground o del humor. Por eso tuvo que hacerlo un inglés pues un estadounidense de la época jamás lo habría hecho pues todo el que guionizaba comics mainstream creía en los superhéroes. Así pues, Miracleman es un precedente de Watchmen (salen la Mujer Búho y otro con capucha roja y una soga preparada para ahorcar). Como en esta, Moore comete la injusticia de intentar ser realista con los superhéroes.

Algo que se dice mucho de Watchmen es que es una historia de superhéroes realista. En mi opinión eso es una chorrada. Esa maxiserie no tiene nada de realista. Es Ciencia Ficción y parte de la premisa subjetiva aunque, por lo visto, generalizada de que en nuestra realidad los superhéroes serían tipos tarados nada heroicos relacionados de una forma u otra con los gobiernos. Por eso no es realista. Por qué es realista que los superhéroes no sean altruistas heroicos? Eso es una decisión personal que no tiene que ver con la realidad. Eso es la manifestación de una forma concreta de pensar, de una opinión subjetiva propia del posmodernismo. De una época que no cree en la moral ni en los héroes tradicionales porque ha descubierto que la 1º es relativa y que los 2º nunca han existido. Antes de la 2ª Guerra Mundial dirían que los superhéroes que terrenaliza Moore eran realistas porque sí creían en la moral y en los héroes. Por esta razón creo que los intentos del inglés por racionalizar los superhéroes y tratar de volverlos realistas, además de fallidos porque es imposible ser fantasioso y realista a la vez, son injustos. Me hace gracia ver a Moore tratando de explicar racionalmente los poderes de Miracleman acudiendo a la Fantasía. Por qué buscar explicaciones científicas a algo que no las tiene? Es que dar un origen extraterrestre a los superhéroes los hace más verosímiles y científicos? En nuestra realidad actual no aunque haya alienígenas. Relacionarlos con el gobierno los hace más creíbles? Es lógico concluir que cualquier gobierno, y pueblo, se sentiría preocupado si hubiese un tipo superpoderoso misterioso por ahí libre y que trataría por lo menos de controlarlo, pero ya no es tan lógico que se dedique a experimentar para obtener uno. Esa idea hoy, gracias a los nazis, es una locura si nos ponemos realistas. Eso viene de la contracultura y la conspiparanoia de las que Moore se nutre. En fin, aunque la historia de Miracleman, por el momento, es sencilla, gamberra (ese Big Ben es descojonante) e interesante, y si viajamos a 1982 notable y rompedora, es gratuito el intento de ridiculizar a los superhéroes. Vale que estrangulan el mercado de comics anglosajón impidiendo su diversificación, pero también es cierto que en esos momentos (y hoy) había poco público para aquella. Así pues, nadie pedía que alguien cogiese a los superhéroes y los estampase contra la ideología posmoderna surgida del fracaso del 68, la Crisis del Petróleo y de la caída del mito de que los políticos de las democracias son gente intachable, altruista y capaz. 

No me parece mal que se desmitifique a los superhéroes. Ponerse duro con ellos y señalar sus defectos es beneficioso 1º porque enriquece el género, 2º porque lo hace avanzar y 3º porque produce buenas obras. Yo, como casi ningún fan de los superhéroes, tengo queja de Watchmen. Al contrario, la tenemos en un altar y siempre nos postramos ante ella. Por la misma razón nadie habla mal de Miracleman. Pero no comparto el que esos cómics y sus explotaciones, que son productos de su época y de una determinada forma de pensar, son realistas. Son igual de increíbles que cualquier cómic de superhéroes canónico por mucho que sus personajes sean más tridimensionales, las historias sean poco idealistas y en que en vez de haber cientos de superhéroes sólo haya un puñado y todos en el mismo Estado (como en Watchmen en Miracleman los superhéroes se pueden contar con los dedos de las manos). Su diferencia con los convencionales no es ser realistas sino ser metacómic de superhéroes pues los analizan, si bien sacándoles de su contexto. Por esto último digo que son injustos. Además, científicamente no se debe hacer así el análisis. En concreto los de Moore pretenden demostrar que alguien superpoderoso en la realidad nunca sería un superhéroe y que un superhéroe de verdad sería tomado por la realidad como un loco brutal. Con esto lo que hace el inglés es reflexionar sobre el poder desequilibrado que existe en nuestro mundo. El poder que no tiene contrapoder. Por un lado el de los gobiernos, más poderosos que sus ciudadanos y por eso pueden hacer lo que les da la gana. Por el otro el de un tipo que es tan poderoso que las leyes no le alcanzan si se conduce en secreto, que es metáfora de muchas cosas, desde un arma de destrucción masiva hasta un tipo poderoso y egomaníaco. O sea, el tema es quis custodiet ipsos custodes donde estos últimos son los watchmen, vigilantes. Quién vigila a los poderosos, como los warpsmith negros, es lo que siempre ha preocupado a Moore, que se ha criado en la Guerra Fría, a la sombra de las bombas atómicas y con la certeza de que los gobiernos se mueven secretamente no precisamente por el beneficio de la gente. En Miracleman esto es más claro que en ninguna otra obra suya. Cómo estar seguro de que los poderosos no se descontrolan? Ese miedo parece que es uno de los lugares donde nacen las historias del genial inglés. De todos modos no se puede cargar las tintas en esto sólo con esta 1º parte pues termina con una especie de flashforward que es cómic de superhéroes canónico. Así que este tomo es una historia de superhéroes convencional sólo que más seria, adulta, profunda, rompedora y compleja de lo habitual. Hay que ver como prosigue.

Teniendo esto del realismo en cuenta no sorprende que el dibujante original fuese un tal G. Leach, uno de los dibujantes más realistas que debía haber en aquel momento en el mercado anglosajón. Aunque a Leach le queda grande su aspiración de ser realista, da lo suficiente para dar a los guiones el tono que necesitaban. Gracias a él las intenciones de Moore consiguen cuajar. Con Leach estamos muy lejos del estilo mainstream, sobre todo del que se gastaba, en general, en esa época y muchos años después también. Tuvo que ser sustituido por A. Davis pero este es casi un clon de Leach con las tintas de este. También aparece un sorprendente Dillon pues se gasta un estilo realista y torpe muy diferente del que le hizo famoso. En fin, el apartado gráfico está en consonancia con los guiones, muy por encima de la media de la época aunque convencional a pesar de su diferencia. Por otro lado, se nota que los dibujantes dibujaban para ser publicados en B&N. El color, aunque trata de no seguir gustos actuales, resta fuerza a los dibujos. Pero un cómic de superhéroes para ser tal ha de ser en color. Lo único es que el que se le dio en EE.UU. en los 80 creo que le sienta mejor porque es plano y mate así que deja la contundencia de la línea y de la mancha intactas.

La edición de Panini es de lujo y contiene material no editado por forum en su momento, si bien son 2 historias de complemento pero Moore no da puntada sin hilo. Como suele pasar en este siglo, las editoriales españolas empiezan a editar por la edición definitiva. Estamos ante un tomo de tapa dura, con muy buen papel, una gran reproducción y una gran cantidad de extras, casi 1/3 del tomo, que, como suele ser habitual, ni aportan ni enriquecen: dibujitos, bocetos, reproducción de originales, portaditas alternativas... Incluye también un escueto artículo que resume la historia del cómic inglés, o sea el tema más importante sobre Miracleman, y los extractos de una entrevista por compasión e interés mammonista entre el nefasto Quesada y Anglo, el creador de Marvelman. Esto último tiene su gracia por el nonagenario Anglo ya de vuelta. La perla es cuando cuenta que antes de trabajar se bebía una botella entera de vino. Están locos estos ingleses y eso explica porque los cómics de aquella época eran absurdos. En fin, que los extras encarecen en vez de enriquecer el producto pero creo que poco ya que no creo que está edición costase menos de 14€ sin los extras. Los 4€ de más es el impuesto revolucionario de tener un mercado como el nuestro y de que Moore no quisiese que salga su nombre o referencias a él en el cómic. Una edición así de guay sólo puede salir cara cuando no se puede apelar al gran público. Cuántos ahí fuera saben que Miracleman está escrito por Moore y es una obra legendaria?

En fin, hubiera preferido una edición más modesta y pelada de extras pero el precio sigue siendo barato (no estamos hablando ni de 25, 40 o 60€), no podía seguir esperando a una edición en papel y cada vez compro menos. En el futuro contemplaré la sección de extras con ira, pero esta 1º parte es una lectura grata, interesante y diferente bastante prometedora. 

28.8.14

Relecturas LXXXVIII: New Thunderbolts (Marvel-Panini 2006-2008)


Tras la miniserie con los Vengatas los Thunderbolts recibieron luz verde para volver como serie regular (que ya reseñé en tiempo real en su momento). Además de que la decisión de su cancelación se debió a caprichos y no a realidades, estaba que Marvel estaba repitiendo su historia. La serie nació en un momento en que el Universo Marvel se había quedado sin los Vengadores porque estos habían sido apresados en una realidad de bolsillo por tiempo indefinido, ahora, bueno, en aquel momento pasó lo mismo: el Universo Marvel se quedaba sin Vengatas. Bendis empujado por la editorial había saltado por los aires, de forma muy lamentable por su incoherencia e idiotez, como todo lo que hace el calvo, al supergrupo marvelita. Así que de nuevo había espacio para un supergrupo afín a ellos, si bien esta vez los Vengadores no habían desaparecido sino transformado en los Nuevos Vengadores. Así pues, el ciclo volvía a comenzar. 

Pero como aquel nunca debe ser igual al anterior (por eso incluso una formación familiar como los 4F cambia periódicamente de miembros) entran en el supergrupo nuevos miembros. También pasaba que  al final de la susodicha miniserie los Thunderbolts estaban disueltos. Como estamos ya en otra época los nuevos miembros no entran ni a la vez ni desde el principio. Todo se dilata y descomprime. El 1º de ellos es el Hombre Radiactivo, un científico loco ex de Los Amos del Mal como los 1º Thunderbolts. Un superhéroe chino por lo que, por muy clásico que fuese, es uno de los primeros supervillanos de Marvel, su incorporación necesitaba más explicaciones que las que se dieron. Otro nuevo miembro fue Ventisca, un tipo humilde y un supervillano de 3ª, un pelele. Los siguientes nuevos miembros se diferencian de los anteriores en que tenían relación con los Thunderbolts pues en un momento u otro habían combatido contra ellos: Demonio Veloz, otro personaje clásico y otro científico loco convertido en supervillano, Joystick, una ludópata y lujuriosa mujer de clase media convertida en supervillana, y Espadachín II, con el que Nicieza iniciaba la moda, que alcanzó su clímax con los Vengadores Oscuros, de que los personajes usurpen identidades. Así, el Espadachín era un antiguo supervillano reconvertido en un superhéroe al que hace poco se le interrumpió su eterno descanso, que ya duraba bastante para los estándares de un superhéroe, y el Espadachín II es un pusilánime y pijo supervillano que intenta ser un superhéroe. Una idea de Nicieza iniciada en la 1º miniserie de Ciudadano V: aquel, tras enfrentarse a Zemo y que este matase a su hermana (en una viñeta poco elocuente), vio la posibilidad de no seguir los pasos de su padre. Estamos hablando de Andreas Von Strucker, el hijo del fundador de Hidra, una muy peculiar organización terrorista anarquista. Innegablemente la adopción de esta identidad es todo un mensaje, sin embargo apenas se profundizará en él. Las últimas incorporaciones son el Capitán Marvel jr. y el Contrabandista, que se diferencian de todos los anteriores en que no son supervillanos. El 1º es un personaje remozado por Busiek y destrozado por P. David al que Nicieza adopta principalmente porque para sus fines necesitaba un superhéroe superpoderoso sin ninguna importancia (además este personaje lo guionizó cuando se llamaba Legado), pero también porque había tensión sexual entre él y Pájaro Cantor y había aparecido ya en la serie. Es un personaje un poquito relacionado con los Thunderbolts por lo tanto. El Contrabandista es el hermano menor de Atlas y el único familiar directo que le queda con vida. Fue miembro de los Redentores para limpiar su apellido, aunque aquí se nos dice que fue para lograr la amnistía para su hermano. Estas incorporaciones en general son sosas por lo que no ayudaron a la serie y fueron breves excepto la del Hombre Radiactivo.

Por otro lado estas ya no se contextualizan en la redención a pesar de que a estas alturas la reforma moral ya no tenía mucho desarrollo pues los personajes originales ya habían quedado definidos: Atlas, Pájaro Cantor y Mach son buenos y Arreglador, Piedra Lunar y Zemo son malos (que conserven su nombre original lo dice todo), de modo que para continuar con ella se necesitaba sangre nueva. La redención es expulsada de las cole porque para hablar de ella esta debe ser posible y los Thunderbolts habían perdido su lucha contra la sociedad en la miniserie por lo que los nuevos Thunderbolts están sometidos, van a estar vigilados por la CAS (Comisión de Autoridades Superhumanas), así que aquella deja de ser una posibilidad pues sólo puede hacerse en libertad. Por tanto, la anulación de la redención se carga uno de los pilares de la serie de modo que partir de ahora los Thunderbolts dejan de ser unos rebeldes, una especie de Equipo A, a ser agentes del gobierno. Así, el verdadero cambio es este y no la sangre nueva. Esto a la postre fue lamentable porque es el origen de todo lo malo ocurrido en la cole. No obstante tal cambio no es de Nicieza sino de arriba, pues la Marvel del siglo XXI considera a los superhéroes como gente peligrosa. Al desterrar la moral por infantil y nada posmoderna, estos no tienen freno y de ahí todo lo que ha pasado en el Universo Marvel en la década que llevamos. En fin, debido a esto, sólo una minoría de esas nuevas incorporaciones busca la redención.


A Nicieza, con el refuerzo de Busiek para el 1º semestre, un reclamo comercial más que otra cosa, se le volvió a encargar los destinos de los Thunderbolts, ahora con el adjetivo Nuevo delante. Una decisión que denuncia lo artificial que fue el cargarse la cole pero que tiene todos los defectos del continuismo. Nicieza no lo hizo mal en la serie, quizás es su mejor trabajo, pero aunque satírico no es un renovador ni un guionista con una calidad que lo haga interesante a lo largo de tropecientos nº. Hubiera sido mejor coger otro guionista. Para su nueva etapa Nicieza decidió recontar el argumento de la mencionada miniserie, que le dio para toda su 2º estancia. Así pues, esta nueva etapa es toda una historia completa, si bien se puede dividir en 2: antes de Zemo y después de Zemo. En esta etapa, como en los 1º nº, el alemán vuelve a ser la gorda sobre el escenario.

Quizás sea el cambio de contexto lo que explique que el corazón del nuevo equipo sea Mach, justo el que había querido escapar desde el principio de ser un supertipo, después de todo su superpoder es una armadura de combate. 1º cogió con alegría el perdón oficial que le dieron a cambio de no usar sus "poderes" y después, tras volver a emplearlos por causa mayor, decidió volver a la cárcel en vez de seguir siendo un Thunderbolt. Lo malo de esta elección es que Nicieza no da una explicación sólida que responda satisfactoriamente a por qué vuelve a la cárcel si estaba aministiado y por qué vuelve a ser un superhéroe si no le interesa. En fin, Mach une a Ventisca con Pájaro Cantor y Atlas y a la vez que se incorporan los nuevos miembros se enfrentan con el Hombre Púrpura (que tiene un plan similar al de Capucha Escarlata en la 1º parte de la 1º etapa de Nicieza: controlar a gente en su propio beneficio). En esta lucha el nuevo grupo sigue la premisa Ojo de Halcón del antiguo: los buenos guiarán a los malos. Así Mach, Atlas y Pájaro Cantor son los nuevos Ojo de Halcón. Pero por el camino se descubre que el 1º no era intachable pues había hecho tratos con el diablo y que el 2º es demasiado iracundo así que Pájaro Cantor asume el liderato en solitario, ella es la nueva Ojo de Halcón. Este momento en el que el estatus de esta como superheroína se oficializa. La antigua Mimí Aulladora se ha unido al bando de los buenos para siempre. Redention accomplisshed.

La 2º parte de esta etapa comienza con otra nueva formación de los Thunderbolts, empieza a dar pereza este constante cambio, que Nicieza agrava volviendo a formar 2 grupos. Por un lado tenemos el de Pájaro Cantor y por otro el de Zemo, que vuelve aparecer en la cole más poderoso que nunca pues controla las 2 piedras lunares que Piedra Lunar perdió al final de la miniserie. Zemo, manipulando a distancia el entorno de los Thunderbolts para engrandecerlos y así poder unirse a ellos en la cresta de la ola sabedor de que todos le obedecerán, metió la pata con el Capitán Marvel jr. y la única manera de arreglarlo es matándole. Este es el argumento de la 1º parte de esta 2º parte. Esta necesidad naturalmente acaba enfrentando a los 2 grupos de Thunderbolts. En el de Zemo tenemos al Arreglador, fiel al aristócrata alemán como siempre, y a Mach y Ventisca, expulsados por Pájaro Cantor, entre otros. Al final ambos grupos se funden, en cierta manera ya lo estaban pues Pájaro Cantor antes de todo esto estaba liada con Zemo sin mucha explicación por parte de Nicieza aunque parece que era para ganarse su confianza (en todo caso una idea chunga del guionista porque pervierte a la personaje), porque la próxima amenaza a enfrentar es cósmica, el Gran Maestro, uno de los primigenios. El asunto es que este quiere la Tierra. A Nicieza no le importa que eso no encaje con el personaje pues este nunca ha buscado poder. El tema es que Zemo es, gracias a sus poderes, el único que ve venir la amenaza así como el único capaz de enfrentarse a un primigenio con posibilidades de victoria, por ello la CAS le apoya. Esto da comienzo a una historia que juega de nuevo con los elementos de la ya muy mentada miniserie: la gente cree que Zemo es un villano mientras este desea salvar el mundo porque quiere demostrar su superioridad ya que está en entredicho pues siempre ha sido derrotado; ser hijo de un nazi marca mucho. Lo novedoso de esta nueva versión de la historia es que Zemo juega al despiste, ante unos se muestra desfigurado, es decir, como un villano, y ante otros, como un efebo, es decir, como un héroe. Nicieza aquí capta bien el carácter retorcido de los supervillanos porque todo es que a Zemo le interesa pasar por villano para que ser el Salvador humille más a los superhéroes, en especial al Capi. En el fondo es que el personaje sigue sin definirse. Todo se complica porque la Civil War se mete en medio, no molesta mucho porque aquella idea estúpida no era más que una batalla en la lucha entre el poder civil y los superpoderosos, uno de los temas de Thunderbolts. Zemo, ahora líder de los Thunderbolts, y habiéndose ganado a la CAS al salvar al Universo matando al Capitán Mavel jr (en la serie mueren muchos personajes y en general estos siguen muertos), se pone al servicio de Iron Man para detener a los supervillanos ya que esto coincide con su agenda pues planea que aquellos se unan a sus Thunderbolts porque los necesita para pelear contra el Gran Maestro. Río revuelto, ganancia de pescadores. Por ello también decide ayudar al Capi, no es el único en ser un doble agente y es que Nicieza confunde complejidad con embrollo, el asunto es que quiere que nadie de los buenos le usurpe la gloria de ser el Salvador. Al final lo consigue pero el poder absoluto corrompe absolutamente así que Pájaro Cantor, que, como en la miniserie, no se fía de él ya que es la única buena de los Thunderbolts, por eso por mucho que Nicieza quiera hacerla pasar por una Judas (única razón para liarlos y mostrarlos besándose) no lo es porque para traicionar 1º hay que ser fiel, se carga las piedras lunares de modo que salva al mundo de la tiranía filantrópica de Zemo expulsándole del presente sin poderes. Sin embargo este no pierde su aura heroica pues sabía que la cosa iba terminar así y no hizo nada para evitarlo. Un final catárquico para el científico aristócrata alemán hijo de un nazi pues con una chunga recreación del sacrificio cristológico limpia su alma de todos sus pecados, esto es, la tiranía.


Con un nº de epílogo termina la larga etapa de Nicieza en los Thunderbolts pues su división no es más que artificial. El guionista ordena las cosas para su sustituto. Los Josten, Atlas y Contrabandista, quedan fuera, de hecho apenas han aparecido desde entonces. Ventisca, el único supervillano junto con el Espadachín II que buscaba redimirse, se queda fuera y sin el traje que le da poderes. Ahora lo ha recuperado pero sigue siendo un personaje marginal. El Espadachín II sigue como Thunderbolt, al igual que el Hombre Radiactivo; enamorao de Pájaro Cantor, cosa que no tuvo mucho recorrido (acaso porque un chino comunista no puede estar con una blanca estadounidense habiendo estadounidenses?). Arreglador y Mach son contratados como ingenieros por el gobierno de EE.UU. (por qué el 2º no vuelve a la cárcel?). Joystick queda como prisionera por traicionar a la Tierra y ha caído en el olvido. Demonio Veloz huye pues sigue siendo un supervillano y desde entonces continua haciendo de las suyas. Pájaro Cantor rescata  a Piedra Lunar del coma en el que había caído tras perder sus piedras y así esta vuelve a incorporarse a los Thunderbolts. De Zemo hablamos en el último párrafo.

Esta 2ª parte de Nicieza es entretenida y original aunque se nota el agotamiento creativo, el efectismo suele ser barato y la ambición desborda su capacidad de tal modo que la historia es innecesariamente embrollada e incoherente, aunque es aplaudible su humor, su complejidad y el ligero tono adulto que le pone a los guiones (incluso puede que haya metacómic pues trata al personaje del Hombre Púrpura como si de un escritor se tratase que a la postre resulta controlado por otro, el editor?). No obstante el gran pero, además de convertir una serie coral en individual (cosa que acabó pagando Atlas), es que no sabía como hacer avanzar a la cole. Siempre estaba dándole vueltas a lo mismo. Destaca de esa pescadilla la grapa 9 donde el Hombre Radiactivo nos demuestra que nunca será un superhéroe y la 13 y 14 donde los Thunderbolts derrotan a los Nuevos Vengadores siguiendo órdenes del gobierno de EE.UU. temeroso de la independencia de estos. En casi toda esta etapa a Nicieza le acompañó Grummet, que ya trabajó en la miniserie. Su trabajo es competente pero aburrido y sin atractivo. Tiene sustitutos puntuales. No merecen salir del olvido excepto el gran Leonardi que está como siempre, dinámico y atractivo con ese estilo sencillo y peculiar que siempre se gasta muy cercano al simple boceto.

La etapa clásica de los Thunderbolts no termina aquí pues Nicieza tuvo tiempo de hacer una miniserie sobre Zemo muy morrisoniana pues se adelantó a El regreso de Bruce Wayne: Zemo se pierde en el tiempo y así recorremos casi todo su linaje hasta que mediante un sacrificio doblan el Tiempo y el Espacio y lo reintegran en el presente. La historia tiene su sentido pues hace la función de los 3 días antes de la resurrección. En cierta manera Helmut Zemo se pasa un tiempo con los muertos aprendiendo y así regresa, además de purificado, libre de todo deseo tiránico, sabio. No obstante es muy mediocre y está llena de clichés estúpidos por lo que afea el buen trabajo que Nicieza había hecho plasmando a un villano egocéntrico (en esta etapa todo gira en torno a Zemo hasta el punto de que las complejidades e incoherencias, como que Zemo se alíe con el gobierno de EE.UU., no tienen importancia; el ego domina así que la historia se simplifica) y no duele que haya sido desechada porque no convenía que Zemo estuviese más convencido que nunca de ser un gran superhéroe tras caérsele el mito de la superioridad de su linaje al comprobar en directo la mediocridad de sus ancestros. Madera tenía pues tener conflictos con el padre es una de las características de los héroes, pero ni superhéroe ni Thunderbolt, supervillano nazi. Hay quien de su pasado no puede escapar. Así, gracias a Nicieza ahora el personaje tiene una aureola trágica. No importa todo lo que se esfuerce para redimirse él está atrapado en la mentalidad tradicional donde pasado y maniqueísmo pesan más que el futuro y el cambio. Mate a un perro y mataperros me llamaron. En el fondo es que el Capi y la victoria estadounidense en la 2ª Guerra Mundial pesan mucho más en el imaginario pop yanki que una buena y original historia. Los mitos son muy difíciles de derrotar y sólo pueden hacerlo otros: quien derrotó a los paganismos mediterráneos fue el cristianismo, no la filosofía griega.

18.8.14

Critiquita 418: Marshal Law: odiosos muertos, P. Mills y K. O´Neill, ECC 2014


La miniserie de Marshal Law dio lugar a una pequeña estrella así que sus creadores siguieron escribiendo aventuras de este cruce entre Juez Dredd y superhéroe, las cuales están, aunque no todas, en este tomo. Son 3 oneshots que repiten los temas ya presentados y desarrollados en la anterior miniserie. En estas historias Mills no amplía su análisis psicoanálitico-político del concepto heroico del republicanismo de los 80 del siglo XX y O´Neill tampoco hace nada nuevo, desbarra al mismo nivel que en la miniserie Miedo y asco, como la famosa novela del creador del periodismo gonzo. Por tanto estamos ante una auténtica explotation.
Marshal Law takes Manhattan, título que cita, supongo, la conocida canción de L. Cohen, es la 1º historia y en ella los autores la toman con los personajes más populares de Marvel. La cosa va de que el "Castigador" es capturado y enviado al manicomio de los superhéroes para ver si está loco, y por tanto no es responsable de sus crímenes, y allí se encuentra con un tío que se cree un dios nórdico, otro que cree que su mujer se está convirtiendo en un insecto, otro que cree que tiene una esposa con el poder de ser invisible, uno que se cree el rey de los mares, un patriota paralizado por las dudas, uno que se cree superhéroe pero sólo maneja un arco, uno que se cree que viaja por las estrellas, uno que se cree mago, uno que no puede parar de arder y otros que sólo protagonizan un chiste de una sola viñeta. Marshal Law es enviado allí para escoltar a la cárcel al Perseguidor en el caso de que no se le declare loco. Esta historia es la mejor del tomo y en cierta manera mejor que la miniserie anterior. Es divertida, su parodia es sangrante (sobre todo porque O´Neill exagera las ideas de Mills como por ejemplo plantando en la frente del "Castigador" una esvástica nazi y calzándole un uniforme inspirado en el diseño de la bandera de EE.UU.) y su feroz crítica al concepto heroico republicano, racista, nacionalista-xenófobo, violento, inmoral, maniqueo y machista, es más directa porque no se pierde en disquisiciones psicoanalíticas. Por tanto, esta historia es un grato divertimento gamberro, gore y desmitificador. No les habló de los greatest hits por no fastidiarles la lectura, que me aclara por qué para criticar brutalmente a la Administración Reagan, sobre todo por su cínica e hipócrita política exterior (igual a la de Bush jr. en lo de las torturas por lo que esta historia es sorprendentemente reciente a pesar de tener ya 25 años), ataque para mi totalmente justificado, Mills y O´Neill se meten con los superhéroes pues en los 80 estaban totalmente ajenos, no como el cine popular dominado por Schwazenegger y Stallone, a las movidas culturales de aquella que hicieron tan peculiares el cine y la tele juvenil (esos míticos especiales sobre las drogas) de aquella década. El asunto es que los republicanos creían ser como superhéroes. Así, para burlarse de ellos había que enseñar las vergüenzas de estos últimos sin piedad, lo que es un tanto injusto. Sin embargo, el republicanismo reaganiano o el EE.UU. profundo llegó a los superhéroes en 1992 de la mano de Lee, Liefeld y adláteres que terminó en una enorme crisis en 1995 por lo incompatibles que son ambos conceptos y porque por alguna razón el cine juvenil de los 80 podía ser hiperviolento pero los comics de superhéroes de los 90, como ahora, no. Así, Marshal Law se revalorizó pues su terrible crítica a través de los superhéroes al pervertido concepto heroico del republicanismo, que confunde la justicia con la venganza y lo personal y establece que el Bien es patrimonio de EE.UU. y del hombre blanco, alcanzó la total justificación.

El reino de los ciegos es la segunda historia del tomo y está vez la víctima es Batman, era su 50º aniversario. Adelantándose muchos años a Nolan, Mills y O´Neill presentan a un multimillonario que es superhéroe precisamente para mantener el sistema, para que siga habiendo pobres. La lectura alternativa y cruel de Batman está muy conseguida de modo que de nuevo, como en las historias anteriores, Mills pone de relieve todo lo perverso que hay en el subtexto de los superhéroes, sobre todo en los más antiguos como Batman, que provienen de una sociedad muy conservadora y provinciana, pero el relato es demasiado convencional y O´Neill, aunque es un dibujante de comics magistral con un sentido del humor muy negro, no hace nada nuevo por lo que ya no impresiona. Sigue siendo grotesco y desagradable sin perder la estética (genial las portadas y el color de todo el tomo que es suyo y de un tal Chiarello), como buen expresionista, y es un competente narrador clásico, pero ya no sorprende. Por tanto, estamos ante una historia que indica que el gamberrismo se está volviendo rutinario. Lo que tenían que decir los autores ya lo dijeron y por tanto ya sólo les queda tratar de contar de otra manera la misma historia. De hacer distintas versiones de lo mismo. Aquí todavía la cosa se salva de ser mero explotation porque Mills hace también autocrítica pues su personaje, Marshal Law, es lo mismo que critica salvo porque sabe que es alguien criticable. Por eso es el rey tuerto.
Odiosos muertos es la última historia que, a diferencia de las anteriores, no es autoconclusiva. Es un relato explotation puro ya que es de zombis, si bien con consciencia y habla. Los autores perciben que su creación está cerca de ser un muerto andante, una cáscara vacía, un autómata putrefacto, así que cogen la fórmula del subgénero zombi y la enlazan sin elegancia con el tema de superhéroes pervertidos de la obra, de modo que es una lectura muy mediocre. Ni O´Neill, que se recrea en el gore y lo monstruoso como nunca, sirve para que la leamos sin desinterés y frialdad. Lo único positivo es que el final es catárquico, así que hay una posibilidad de que el siguiente y último tomo, ya a la venta, la cosa remonte y no caiga en la explotation. Teniendo en cuenta que Mills y O´Neills son unos tipos alternativos, la posibilidad de que Marshal Law vuelva a ser esa historia ácida que usa a los superhéroes para meterse ferozmente con el republicanismo rancio, el que defiende hoy la Palin, no es baja. A ellos nunca les ha importado gustar o la comercialidad.

12.8.14

Videados 126: Orange is the new black (temp. 1 y 2).


Seguramente esta sea la serie más revolucionaria que jamás se ha hecho. No es porque sea crítica con lo que tenemos, por ejemplo la sobresaliente Breaking bad lo era al principio y la notable Nip/tuck lo era, si bien ninguna lo es tanto sin caer en lo panfletario. No es porque sea adulta, que no es sacar tetas, violencia, personajes deformes, crimen, perversiones, suciedad y antihéroes, si bien me atrevo a decir que ninguna ha explorado tanto la emotividad. Es porque nunca se ha producido una serie en la que la mujer independiente sea el tema. Orange is the new black no es del estilo Mujeres desesperadas. Sus protagonistas no son mujeres que han aceptado el rol que les impone nuestra sociedad. No son mujeres adocenadas, borregas, que asumen el modelo masculino de mujer de forma acrítica por el que han de ser trabajadoras, esposas, madres, forever youngfashion victims preocupadas constantemente por cagar y no engordar. No son mujeres que siguen la actualización eufemística del modelo masculino de mujer (si bien las actrices cuando van a las fiestas van repeinadas, remaquilladas y con taconazos). Las mujeres Orange is the new black son, en general, las que tratan de seguir un camino autónomo (por ello la mayoría son solteras). Son mujeres que no se encuentran en ninguna otra serie pero que en cambio hay a patadas en la realidad. De ahí el gran éxito de la susodicha. Así pues, la serie trata sobre la mujer no convencional, que es marginal tanto en los medios de comunicación como de entretenimiento. Por ello no extraña que alrededor de 1/3 de los personajes sean lesbianas y el lesbianismo sea uno de los temas principales de la serie, aunque quizás lo sea la sexualidad no cristiana (uno de los secundarios es transexual). El resultado, por tanto, es una serie que trata sobre cosas que jamás han sido tratadas en la tele. Revolucionaria. Claramente marca un antes y un después. Por eso, aunque está hecha para la audiencia femenina, los hombres la podemos ver sin ningún problema. Además de que es buena, ni es feminista-panfletaria ni es melindrosa y bobalicona. Las únicas 2 formas de ser mujer permitidas por la sociedad.


La virtud de la serie es que pone de relieve temas marginales, no por minoritarios sino porque no interesan al capitalismo de consumo, de forma convencional, es decir, Orange is the new black es una serie de entretenimiento. No es una gafapastada o un producto frío. No lo es porque ha sabido armonizar e integrar perfectamente la crítica social con el entretenimiento y la feminidad con lo general. En ello es clave el ser una serie carcelaria, si bien la cárcel de la serie no es una de máxima seguridad. Allí no están la gente peligrosa y casi sin remedio. Como suele pasar la cárcel aquí es una metáfora de la sociedad. Es la forma de denunciar nuestra crueldad (queremos que los presos se integren pero les anulamos y humillamos y no les dejamos salir aunque sean viejos o estén muy enfermos) y el mal funcionamiento de nuestra sociedad (los delincuentes encarcelados son en su mayoría pobres, con problemas familiares y/o de barrios dominados por el crimen). Por la misma razón no es una serie de mujeres por explotar un nicho de mercado o por originalidad, sino para denunciar. Una de las cosas que anda mal en nuestra sociedad es que sigue siendo machista. Las cosas siguen estando diseñadas para hombres y por eso en lo básico las mujeres son iguales a los más desfavorecidos. Los uniformes carcelarios son los diseñados para los hombres, las medidas de seguridad  de las cárceles son las diseñadas para los hombres (más fuertes y agresivos que las mujeres) y los baños carcelarios están diseñados para los hombres (más sucios y con un cuerpo menos delicado). Así, la serie puede hablar de cosas que nadie más habla en la tele sin alejar al gran público, nunca dispuesto a exponerse a algo adulto y mucho menos si es crítico, porque es un drama, con bastante comedia, convencional. Usa la rueda como los demás. Usa los mismos elementos que cualquier otra serie de ayer o de hoy. Por eso, aunque es, quizás, la serie más revolucionaria (en el fondo depende como se mire porque The young ones o Búscate la vida también podrían serlo) no tiene nada que espante a los bienpensantes, a los conservadores y a los hombres (aunque no haya erotismo, acción y competitividad; aunque los personajes hablen constantemente de sus sentimientos;  aunque la mayoría de los personajes masculinos sean idiotas o pusilánimes).  

El secreto de Orange is the new black es el  más habitual detrás de una buena historia interpretada, el guión. Es cierto que la serie arranca mal, es en el 3º episodio cuando la cosa empieza a ser notable, y que los guionistas abusan de engañar al espectador y no consiguen disimular que la serie se hace sobre la marcha; pero los personajes, los argumentos y el desarrollo narrativo son sobresalientes. Los personajes son originales pero cotidianos y fantasiosos pero reales, los argumentos fuerzan la realidad pero sin pasarse y siempre son interesantes y francos (no funcionan mediante el misterio o la sorpresa) y las historias siempre se cuentan bien de forma clásica: principio, nudo y desenlace (a mi me gustaría un poco más de contundencia en los finales). Así, la serie no tiene que pervertir el entretenimiento para ser revolucionaria. La revolución es siempre implícita. Por ello la serie funciona por acumulación. Sólo cuando se la conoce el subtexto es evidente. El único pero que se le puede poner al guión es que las 2 temporadas son muy diferentes. La 1ª tiene un claro protagonista y es comedia indie, la 2ª es coral y es un thriller dramático. La 1ª es simpática, la 2ª dura. Es un fuerte cambio de registro pero sin consecuencias porque la serie en todo momento es buena, quizás más la 2ª, y los personajes son los mismos.

Como suele pasar cuando hay un buen guión el trabajo de los actores es bueno. Esto es el otro gran valor de la serie. En ella todos los actores lo bordan aunque no todos son buenos actores. Los personajes, las situaciones y los diálogos son tan verosímiles y el casting es tan bueno (por ello ver la serie doblada es una estupidez) que los actores lo tienen bastante fácil. Quizás por eso la serie es coral, tiene bastantes personajes carismáticos y tiene en su 2ª temporada a uno de los mayores villanos de ficción de la tele. Cuando los guiones y los actores son buenos es difícil que destaque un personaje y la maldad es terrorífica pues es muy real (nada de criaturas fantásticas o villanos de opereta).

Así pues, aunque Orange is the new black no es una serie de gran calidad, por ejemplo Breaking bad está mejor interpretada y mejor realizada, es una de las mejores series de la Historia. Es original, es revolucionaria, es entretenida, es notable, es interesante, es valiente, incluso audaz, y no tiene parangón. Es un producto televisivo que evidencia que la caja es tonta porque queremos que lo sea pues es una serie inteligente que hace pensar, si bien a los bienpensantes y a los conservadores no les gustarán las conclusiones.
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