31.12.08

Videados 55: My blueberry nights, Wong Kar-Wai 2007

Quería haber terminado el año con 100 post, pero al final no ha podido ser por esto de comprar los regalos, porque las fiestas han caído entresemana y que me he puesto enfermo (ya estoy mejor). De todas formas, lo termino con 99, que es un número, también, muy simbólico gracias a las rebajas.
Wong Kar-Wai tiene una peli, "Chunking express", que me encanta y por eso he visto una que otra peli suya. Me parece un gran director, pero creo que el secreto de su éxito no es ese, sino su originalidad frente al estandarizado e industrial cine jolibudiense, que cada año que pasa se carga más la biodiversidad de las pantallas occidentales (como muestra que una peli de uno de los directores más reconocidos del momento protagonizada por actores muy conocidos por el gran público haya tardado más de un año en estrenarse aquí). Esta originalidad temática y una sensibilidad artística inconmensurable comparada con la de cualquier director que se someta a Hollywood, es un oasis para el cinéfilo aburrido ya, de las gastadas propuestas del cine mainstream estadounidense. Pero en mi opinión este tipo de directores estan cayendo en lo mismo, pues al final sólo hacen la misma peli una y otra vez. En este caso, "My blueberry nights", no es más que otra versión de "Chunking express", que resulta estimable por el gran talento de Wong Kar-Wai y el estupendo trabajo de sus actores, ya que no tiene ninguna novedad o sorpresa respecto al cine de este chino.
La peli es romántica. Pero no de ese romanticismo exacerbado en el que se lleva todo al extremo y los pjs sufren mucho, no de ese en que se magnifica y distorsiona todo para poder emocionar al espectador(a). Es una peli romántica que te cuenta una historia ideal, lógicamente, sin dejar de ser verosímil y comedida, que es lo que me permite disfrutar con un género al que odio con toda mi alma (mi enemigo nº 1 son los musicales, luego las románticas). Es la típica historia de Wong en la que a un pj le cuesta mucho dar el paso de relevar al amado que lo ama.
Este tipo de cosas a mi me parece muy curiosas. Me refiero al romanticismo que esta impregnando toda la ficción oriental (japonesa, china y surcoreana) que nos llega últimamente. A mi me parece que si antes fue el Terror ahora es lo Romántico. Encuentro muchas semejanzas entre directores tan diferentes como Kim Ki Duk y Wong Kar-Wai. Ambos se dedican a hablar del amor de forma melodromática y sufrida, a sus pjs le cuesta amar. Esto tiene que responder a algo profundo pero inexplicable para nosotros al vivir en una sociedad y cultura diferentes, pero cuando te enteras de que en Japón aún se conciertan matrimonios y que muchos de estos, a pesar de resultar fallidos, no terminan en divorcios sino que los cónyuges siguen conviviendo a pesar de ser autónomos o que en Corea todavía te encarcelan por adúltero (no importa el sexo del cónyuge), empiezas a teorizar que esto debe nacer de vivir en unas sociedades hipermasificadas y donde lo tradicional colisiona con lo moderno-occidental porque aún no han conseguido conciliarlo. En mi opinión, el perdernos ese contexto hace difícil que el espectador medio occidental sepa leer estas pelis correctamente, por lo que en vez de ser tan populares como las de la Roberts (o más, ya que son mucho mejores) sean un cine marginado al circuito de los cines en v.o.s. (por ejemplo en Madrid ciudad, 9 días después de su estreno sólo quedan en cartel 2 copias dobladas frente a 5 en v.o.s., cuando la proporción de tipos de sala es exactamente al revés).
En fin, me meto ya en harina. Wong Kar-Wai hace, como es habitual, una buena dirección, sobria y tranquila dejando el efectismo a la fotografía o al metraje rodado a intervalos y proyectado luego de forma continua. Una dirección bastante convencional pero, gracias a la tremenda sensibilidad que tiene Wong, hay momentos verdaderamente hermosos y fantásticos como la escena del 1º beso. Que además es sorprendente porque a estas alturas del Cine, rodar un beso de forma diferente y novedosa es algo casi imposible y pongo el casi porque Wong me ha hecho ver que no era imposible. De esta forma esta gran escena, que casi vale la entrada del día del espectador (el cine en Madrid vale ya 7.4€, qué alguien nos rescate!), es absolutamente enternecedora y conmovedora.
Por otro lado, los actores estan todos muy bien, algo imprescindible cuando tienes un guión y una historia que hay que interpretar, no como en el cine popular, y donde todo descansa en los diálogos. No hay interpretaciones maravillosas, pero los actores, de entre los que yo destaco a Jude Law, consiguen hacerse con los pjs y lograr la empatía del espectador, porque entre otras cosas, sus pjs son bastante realistas. Que para mi es el principal valor del guión, bien escrito y que resulta original a pesar de tratar una historia ya muy gastada. El guión cuenta la historia de un viaje de introspección y de búsqueda interior. A la prota la han dejado y, antes de poder volver a amar, se va a hacer un viaje para reencontrar las cosas que esta amarga ruptura le han hecho perder (esto se ve en que las identificaciones de la prota mientras esta viajando son sólo partes de su nombre, de Elisabeth salen Lizzy y Beth), como son la confianza en el otro y el saber que su tragedia no es tan grande y tampoco única. Alrededor de este argumento tan típico como bien contado y desarrollado, tenemos reflexiones interesantísimas y habituales en el cine oriental, como que no es el nombre lo que en la era posmoderna nos identifica, pues ya somos tantos que nuestro nombre se repite por doquier, nuestra identidad descansa ahora sobre nuestros gustos particularísimos, o que el centro de la acción en las metrópolis posmodernas son los espacios públicos (en este caso calles y bares-restaurante-cafeterías), no son nuestros hogares (como aún lo son en la ficción occidental como prueba toda esa cantidad de series donde el centro es el hogar familiar) porque allí estamos solos y aislados. Es fuera, tanto de nuestra casa como de nosotros mismos, donde esta la vida.
En fin, por último destacar la típica fotografía con la que le gusta filmar a Wong. Una fotografía que pasteliza y empasta los colores, algo muy difícil de hacer, porque hacer que los colores hechos con luces casi parezcan estar hechos con pigmentos es algo chungísimo. Un fotografía muy particular donde predominan los colores cálidos (los actores parecen naranjas) que encajan muy bien con el tono de la peli, al igual que la música, como es habitual en Wong, que en España se pierde un poco ya que la similaridad esta más en la letra que en la música en sí, por lo que si uno no pilla algo de inglés esa parte de la peli se la pierde.
En fin, una buena peli, menos cómica de lo habitual en Wong, pues, a pesar de su previsibilidad, es siempre interesante y nunca aburrida y enternece, conmueve y sobre todo alegra y hace salir a uno optimista del cine. Una peli que no les va aparecer nada nuevo a los que hayan disfrutado "Chunking express", porque Wong apenas se ha movido un ápice, pero por lo menos si antes la chica necesitaba 365 días, ahora sólo necesita 300 para atraverse a dar el paso. En suma, una peli con la que ir con la novia para ganar muchos puntos sin tener que sufrir.

2 comentarios:

PAblo dijo...

Me la apunto mentalmente.

Esa falta de contextualización que apuntas en el espectador medio occidental respecto al cine asiático (y por extensión al resto de sus manifestaciones culturales )creo que en parte también es uno de sus principales atractivos.

Impacientes Saludos y feliz año.

lord_pengallan dijo...

Estoy de acuerdo contigo y yo creo que por eso "triunfa". Pero yo he ido a ver pelis de Kim Ki Duk con gente que luego ha salido muy cabreada porque al ser incapaz de decodificar la peli, la considera un timo y los típicas críticas que también le caen al arte moderno. Su punto de vista es demasiado etnocentrista como para poder disfrutar y esa es la forma de ver las pelis del gran público, que es a lo que me refiero. Muy poca gente lee manga, europeo y americano o ve cine de todos los géneros y nacionalidades. Además, es razonable pensar que si pillásemos más cosas las disfrutaríamos más.

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