31.12.14

Videados 127: El desafío de Hércules, L. Cozzi 1983


Voy a reivindicar esta peli aunque tiene truco: la ponían tan mal que esperaba videar un truñazo.

Los 80 fue una década conservadora y hay una ley, que de momento se está cumpliendo, que dice que eso significa Cine de Romanos o peplum, como a mi me gusta llamarlo. Saben que soy un snob. No obstante esa década rompe con aquella por 2 motivos: 1, el conservadurismo fue muy patriotero o nacionalista de ahí que el cine produjese pelis donde los estadounidenses ganan todas las guerras que perdieron en los 70 (Nam, drogas, delincuencia, Fría...) y 2, Excalibur y la sobrevalorada Conan el bárbaro. Estas pelis fueron un pelotazo como indica que triunfaron en un contexto de Ciencia Ficción, Star Wars. Por eso hicieron que volvieran al Cine el metal y el pasado, pero al hacerlo de forma fantasiosa impidieron el resurgir del peplum, que tuvo que esperar a la anhelada por los conservadores estadounidenses victoria de Bush jr. ya en el siglo XXI. Sin embargo, a finales de 1982, con el éxito de Conan todavía caliente, suave y húmedo, no era descabellado pensar que se había invocado al peplum más popular: el muscular. Así, unos productores judíos fueron a Italia, cuna y único practicante de ese subgénero cinematográfico, para resucitarlo naciendo, entonces y entre otras, El desafío de Hércules.

 photo ElDesafioDeHercules1.jpg

Por tanto esta peli es un peplum, aunque moderno pues algunas cosas, pocas, lo diferencian de los clásicos, los de 1959-1965. Quizás la principal diferencia es el nombre de su protagonista. Este, como el actor más importante del peplum muscular, Steve Reeves, es un culturista estadounidense pero se diferencia de él en una cosa nada baladí: tiene nombre italiano. Antes de Nam los forzudos que protagonizaban los peplum musculares debían tener nombres artísticos estadounidenses, daba igual su origen. En aquel momento, el momento cumbre del poderío de EE.UU., un héroe de acción que no fuese estadounidense vendía una mierda en Europa (y EE.UU. patria, junto con Francia, del chovinismo). Así pues, que el protagonista tenga un nombre italiano evidencia que 15 años han cambiado las cosas.

Los cambios están en la parte visual y en el erotismo porque en el fondo y en la explotation El desafío de Hércules es totalmente peplum muscular de libro. En 1983 estamos en plena tormenta starwasiana, es el año del estreno de El retorno del jedi. Los vientos de la Space Opera infantil y rancia soplan muy fuerte por lo que sólo se puede salir a navegar con un aire fantacientífico. Esa es la razón por la que este peplum lo gasta: comienza mostrando el Universo y relatándonos su origen como si fuese una peli de Ciencia Ficción del Cine Paranoico, insiste en lo estelar, en lo blanco y en lo brillante, cosa que curiosamente remite directamente a Homero pues el insigne presuntamente ciego canta que los olímpicos siempre van de blanco y oro todo luminosos y relucientes, y el enfrentamiento es el de la Ciencia-Tecnología contra lo mítico, que no es irracional como se suele decir sino simplemente acientífico pues fundamentalmente es poético, funciona por asociaciones y semejanzas, metáforas. En cuanto al erotismo estamos ante uno light como es norma en el peplum popular pero más picante que el clásico porque 15 años nunca pasan en vano. Así, un mito erótico underground como Sybil Danning, a quien en la cara se le empieza a notar ya la decadencia, mal maquillaje, pero su cuerpo sigue siendo muy atractivo, se pasa toda la peli con un escote tan borderlino que cualquier movimiento saca sus pezones al aire. O eso me pareció a mi pues videé El desafío de Hércules en el ordenador y no en una pantalla grande :(. Y la damisela en peligro, Ingrid Anderson, una belleza pasmada, luce el vestido sacrificial más mínimo jamás visto en un peplum. Lamentablemente tan bien diseñado que no enseña nada (y cuando tiene que correr se lo cambian por otro aún más estratégico para que nadie se lleve una alegría inesperada: conservadurismo).

Os juro que cuando se mueve se le salen los pezones.

En cuanto a los demás ya decimos que es puro peplum muscular clásico. Ferrigno es mal actor pero eso se puede decir de todos los actores hipermusculosos. El italoamericano no es peor que el gran Reeves, Schwarzenegger o Stallone, simplemente no tiene ese algo que le dé el carisma que necesitan todos los actores para poder cegar al público y así ser populares como la hermosura y la elegancia del 1º, la contundencia del 2º o la inteligencia del 3º. No obstante, como muy bien explica R. de España, lo que se exige a un actor que va a encarnar a un forzudo es que haga verosímil las proezas de fuerza que realiza su personaje y eso un buen actor, incluso los mejores intérpretes shakespirianos o stanilavskianos, es incapaz de lograrlo porque ahí lo que importa son los músculos y no las tablas o El Método. Así que en esa competencia Ferrigno es tan bueno, o más, que los demás actores hipermusculosos que, por otro lado, jamás protagonizan pelis (melo)dramáticas. El cine de acción es más de cuerpo y apariencia que de gestos y de voz. También El desafío de Hércules es peplum muscular clásico en que sus mujeres son guapas jóvenes, los secundarios son piltrafillas y los villanos viejos (en cierta forma el peplum reproduce el conflicto generacional presente en los mitos griegos así como la idea mítica de la renovación de lo viejo mediante el triunfo de lo joven). En cuanto a la explotation esta peli, como el peplum italiano clásico, es un catálogo de los momentazos de los taquillazos más próximos a su estreno. Así, en este caso Hércules tiene un origen parecido al de Superman, si bien este está copiado del de Moisés a su vez copia del de Sargón de Akkad, el 1º emperador conocido y el 1º sobre el que se conserva el cuento de que su madre lo arrojó en una cesta al Cosmos confiando en que sería socorrido por alguien. También alguna cosilla de Conan y Excalibur tiene, al igual que homenajes al peplum muscular clásico (y metraje suyo también), pero sobre todo canibaliza a Star Wars: espadas luminosas y duelos a muerte en puentes sobre abismos. No obstante, ninguna de las 2 cosas las inventó Lucas. También muchos de los dobladores de la trilogía clásica sobre los jedi trabajan en el doblaje de esta peli. La fuerza ya estaba en el peplum mucho antes de que se produjese Star Wars pues aquel es una exaltación de la virilidad.

Disculpen que no haya conseguido una foto de mayor calidad del estupendo traje sacrificial que luce tan bellamente la breve Ingrid Anderson.

Pero todo esto no quita nada de originalidad y brillantez a El desafío de Hércules. Es cierto que es una peli muy cutre y mediocre pero eso no le impide ser inteligente, singular y eficiente. Su reelaboración del mito de Hércules es tan respetuosa como imaginativa. Se inventa cosas y piratea al mito de Perseo  (Furia de Titanes 1981), al de Teseo y al de la Atlántida así como a la Odisea pero la esencia permanece así que cualquier griego clásico no intelectual o artista lo aprobaría. El asunto era ser original pues se iba a aplicar una fórmula archiconocida y el magro presupuesto impedía ser espectacular y singular así que no quedaba otra que aplicar el ingenio. No obstante, en esta peli Hércules sigue siendo un héroe popular que lucha contra el Caos, aunque aquí sólo se ponga de relieve el carácter maligno de este último. Por otro lado el conflicto del film es la lucha del mito o del pensamiento mágico contra la ciencia o el pensamiento experimental cosa que es un eco de la lucha en la Antigüedad entre el mito y la filosofía. Así pues, por muy ligera e inventiva que es El desafío de Hércules, no sólo es respetuosa con la mitología clásica sino culta pues al igual que para dibujar "mal" hay que saber hacerlo bien, para reelaborar un mito clásico hay que saber de mitología clásica. Por eso los griegos sólo se lo dejaban hacer a sus poetas. Así, aunque el conjunto no es del todo coherente tiene momentos brillantísimos como aquel en el que Hércules arroja al Espacio el oso que ha matado a su padre adoptivo (cosa que desconoce en ese momento y después también porque jamás en la peli se entera de que sus padres fueron asesinados por las maquinaciones del villano de la peli y su hija Ariadna; así de alegres son los guiones del peplum popular). Un momento alucinante a la altura del momentazo de Hokuto no Ken que es probablemente la única mención del peplum a esa cosa tan culta y mitológica que es el catasterismo: la conversión de un ser terrenal en una constelación, no les digo cuál es en este caso por no insultar. La cultura de los artífices de esta peli también se aprecia en el vestuario, única cosa en la que el film invierte, todo está elaborado con ingenio a partir del arte griego, en una escena Hércules lleva una reproducción exacta del escudo tebano, y del arte minoico, pues el malo no es otro que Minos. Aunque aquí no es soberano de Creta sino de Tira, que supongo que en castellano es Tera (recuerden que la e se pronuncia en inglés i), los traductores de esta peli cultos no son, una isla más pequeña que aquella, la actual Santorini, pero igual de minoica.

Una versión ingeniosa y sexy inspirada en el traje de una estatuilla minoica de Cnossos y en el de una reconstrucción de un fresco micénico de Tirinto.

Así pues estamos ante una peli cutre, casi todo son exteriores, planos cerrados y escenas con 2 actores, y mediocre, pero entretenida e ingeniosa. El desafío de Hércules No pudo resucitar el peplum porque se atasca en el centro al dar vueltas sobre sí misma sin duda para sacar minutos, porque Ferrigno no es Schwarzenegger, porque no tiene suficiente erotismo (estamos en el momento dorado del desnudo femenino sin razón), porque Zeus lleva la peluca de Santa Claus y porque se mete en embolados que su presupuesto no podía pagar: la pelea con el oso es infame por el disfraz tan evidente y pordiosero que se usa, algunas escenas de cromas y transparencias son muy torpes y la stop motion parece hecha por un manco, y todo eso después de Star Wars es intolerable. Así pues, El desafío de Hércules no pudo reconducir el conservadurismo reaganiano hacia Roma pero eso no quita que sea entretenida gracias al magnífico trabajo de Cozzi, más que en la dirección en el guión ya que este es fundamentalísimo para una peli barata, que es una lección de como construir cine popular eficiente con poco presupuesto, y a la tensión que Sybil Danning provoca cada vez que se mueve. Tenía que haber salido más y pelear. No obstante El desafío de Hércules es sólo para quien le guste las pelis de este tipo. En ese marco incomparable es mucho mejor que por ejemplo los telefilms de Hércules: Los viajes legendarios (y Conan el bárbaro y muchos peplum), los cuales, aun malísimos, dieron lugar a una serie muy popular en su momento capaz de generar spin off aún más populares. Sólo falta decir que esta peli fue explotada dotándola de una continuación que no merece la pena pues por estar hecha sin ganas y privilegiando la baratura sobre el entretenimiento, es floja y aburrida. Así, a pesar de que tiene algunas cosas buenas y unos personajes femeninos más guerreros, está muy debajo de El desafío de Hércules, y eso es demasiado profundo como para invertir tiempo en ella. No corráis la misma suerte que yo.

18.12.14

Critiquita 428: RoboCop versus Terminator, F. Miller y W. Simonson, Aleta 2014


Hace 1000 años leí esta reseña y desde entonces he estado esperando a poder leerlo. Es increíble que esto no se haya publicado aquí hasta ahora. Desconozco los motivos por los que Norma, cuando en su momento tenía los dchos. de Dark Horse, no lo publicó, como desconozco porque ha tardado tanto Aleta pues desde hace años tiene los susodichos. En este caso igual estaba esperando que se remasterizase, o algo así, la edición original. En todo caso esta parte de su última edición, que no es tan chula como parece pues la 1º tuvo un merchandising exclusivo que hoy tenemos que contemplar reproducido. 


Es abrir el cómic y encontrarte en 1992, cuando se publicó por 1º vez, porque en el aún están frescos y brillantes sus autores, los actualmente decadentes W. Simonson y Miller. Como ambos son una sombra de lo que fueron casi este cómic es su última buena obra. Así, el trabajo de Simonson es tan espectacular como el que hizo en su célebre y archieditado Thor. El dibujo que mezcla a Kirby con Moebius, la composición tan clara y sobria como brillante y espectacular y la narración clásica llena de dinamismo y vigor de este cómic nos retrotraen a aquellos episodios. A cuando yo era un prepúber y flipaba con el dibujo de Simonson porque era estupendo y porque no se parecía a nada que yo hubiese visto antes. Desde luego no es nostalgia lo que hace a uno emocionarse viendo el trabajo de ese dibujante en este cómic, sino su calidad y el que no esté estropeado por un coloreado moderno, un riesgo típico del siglo XXI pues los dibujantes de antaño dibujaban pensado en el coloreado plano y contrastado. Simonson también está estupendo aquí porque está siempre bien en los muchos escenarios distintos, el futuro de los Terminator, el "presente" de RoboCop, la Prehistoria..., por donde transcurre la desatada historia de Miller.

Es evidente que este se planteó esto como un divertimento. Así, el cómic está lleno de acción y acontecimientos, no hay ningún descanso. En este sentido es del mismo estilo que los que Miller hizo con el genial y extraño Darrow. Como en aquellos el guionista sólo intenta divertir y dar la oportunidad al dibujante de lucirse así que por ello está bastante en automático, no obstante podemos disfrutar de su humor, de su crítica a la sociedad estadounidense de la época, de su peculiar estilo narrativo donde prima más el narrador y los pensamientos de los personajes que los diálogos y de su calidad literaria, pues el estadounidense escribe bien, con contundencia y claridad. En suma todo lo típico de Miller, incluso una heroína, aunque a medio gas y todo lo que acabó saliendo en Sin City está aquí. Quizás lo mejor es que parece decir que viajar al pasado para asegurar el presente personal complica más que soluciona. En fin, Miller nos legó un buen guión que toca superficialmente muchas temas, todos propios: el heroísmo, la tecnología, la humanidad..., sin dejar de ser fiel a las ideas tan simples como efectivas que convirtieron a Terminator y RoboCop en franquicias.

La edición de Aleta merece destacarse porque apuesta por lo asequible a diferencia de todas las demás editoriales españolas de cómics que, o por incapacidad venden caro, o por voluntad sólo sacan ediciones lujosas sin importar la calidad o la importancia del contenido. Así, nada de tapas duras, tamaño grande, etc. Por otro lado, cuando no hay que superar ninguna edición anterior los editores no aplican su imaginación. A lo único que Aleta no renuncia, como siempre, es a los extras. Unas ilustraciones chulas de Simonson y Miller que alegran la vista pero no aportan nada.

Así pues RoboCop versus Terminator es un cómic tan bueno como retro que sigue consiguiendo su pretensión: divertir y asombrar porque en el que momento en que fue creado su autores, Simonson y Miller, todavía eran la polla. No obstante, no es imprescindible ni una obra maestra. Seguramente deba leérmelo otro vez con calma y ya curado del hype acumulado durante años pero, aunque es mejor que Big Guy y Rusty el chico robot, me parece bastante inferior a Hard Boiled. Aunque si las comparaciones son siempre injustas admito que esta es de las que más. 

11.12.14

La nostalgia hace creer que las cosas no envejecen...


La semana pasada me pillé por fin el tomo MG de Wundagore, que continúa lo narrado en La saga de Korvac, y tras su lectura me ha venido a la mente esa poética frase tras darme cuenta de que hace unos meses se me pasó por 1º vez el darles cuenta de otro MG de los Vengatas. El fondo de Marvel no es estupendo. Cuando se publicó en BM esta historia todos pudimos comprobar que las noticias sobre ella eran exageradas, que la generación Vertice chocheaba antes de tiempo. Sin embargo, ahora, con una edición a color y tamaño justo, volvemos a leer al bobo de Fonseca cantando las excelencias de una saga que no tiene ninguna. Hace tiempo que sabemos que el emperador va desnudo. Sólo se puede explicar el prestigio desta historia porque en su momento resolvió un misterio importante del Universo Marvel y porque en el reino de los cómics simples el sencillo es el rey. A finales de los 70 la mayoría del mainstream era juvenil, sólo acudiendo a la ingenuidad y a la impresionabilidad que el alma tierna tiene podemos explicar que hoy haya gente que se pone en pie con esta historia que, a pesar de que dio una solución acrobática al misterio más candente de aquellos años, la paternidad de los gemelos Maximoff, es de lo más sencilla y vulgar.

Si recordamos es inevitable darse cuenta de que no hemos cambiado. Desde hace unos años nos quejamos de que el mainstream dicta las historias a los guionistas, pero en realidad siempre ha sido así. Esta historia es una idea de los editores de aquella época que pillaron a un guionista que la dialogase y a un buen dibujante que la dibujase, si bien tuvieron el buen tino de dejar que estos aportasen sus cosillas. La historia parece que empezó a tomar forma cuando el alucinado de Byrne vio que había un parecido entre Magneto y Mercurio. Una soberana gilipollez como estás pensando porque cada dibujante hace a los personajes a su modo por lo que nunca son iguales, miren por ejemplo en este tomo como de diferente dibujan G. Perez y Byrne a Mercurio, de ahí los peinados raros o las máscaras de los susodichos. En mi opinión lo que debió ocurrir es que el dibujante se dio cuenta de que el dibujo clásico de Magneto y Mercurio compartían una peculiaridad: la fealdad. Kirby, a pesar de todo, era un tipo tradicional por lo que para él el malo era invariablemente feo. Por eso Magneto lo era, y su secuaz Mercurio también pues su cocreador no tenía en mente en el momento de la creación que se redimiría y tal. Como curiosidad fíjense como Byrne hace a Mercurio feo en el 1º episodio de la saga para acto seguido dejar de hacerlo. La Bruja Escarlata no es fea porque las villanas nunca son feas ya que si no, no representarían ningún desafío al héroe. Sólo son feas cuando están poseídas por el Mal, como aquí Wanda. A partir de aquí los editores decidieron, con inteligencia, que el que los gemelos Maximoff fuesen hijos de Magneto molaba mucho más que el que lo fuesen de unos olvidados superhéroes de la Era preMarvel, por aquel entonces la explicación oficial. Así decidieron estirar el chicle, tal y como se hace ahora, y contar la culebronesca historia con raíces míticas, muchos héroes míticos acaban descubriendo de jóvenes quiénes son sus verdaderos padres, en muchos episodios, 8. Demasiados. Sobre todo para la historia que sus autores tenían en mente. Lo malo fue lo de siempre: al final salió algo tan solo sencillo y funcional, si bien a diferencia de hoy más sólido y coherente, pues lo programado nunca excita demasiado a los currantes de turno. 


La idea era buena pero sus ejecutores, Micheline y Byrne, la abordaron como si fuese otra historia más. Eso es lo que sugiere su trabajo meramente funcional. Ambos se limitaron a seguir las trilladas fórmulas confiando todo a lo sorprendente de la revelación y a meter medio Universo Marvel mientras pasaba de puntillas sobre lo chirriante: un matrimonio estadounidense va de visita al culo de Bulgaria, por entonces al otro lado del Telón de Acero y destruida por la guerra, a pesar de que la mujer se encuentra muy, muy embarazada y se encuentra allí un científico loco que le da al marido unos bebés gemelos para que los críe sin decirle que son de otros, su esposa y su bebé han muerto en el parto, pero este, aprovechando que es superrápido, se pira de allí. Este disparate es una idea tonta que tuvo Thomas que no es buena por ser tal, sino porque no encaja cronológicamente pues establecía el nacimiento de los gemelos mutantes en 1950 o 1951 lo que suponía que tuviesen alrededor de 14 años cuando aparecieron como secuaces forzosos de Magneto. Evidentemente esto no podía ser porque en Marvel no puede haber personajes principales que sean niños-soldado y porque son mayores que los miembros clásicos de la Patrulla X, por entonces unos adolescentes, pero a Thomas le encantaba enlazar los cómics de sus infancia con los que él hacía de modo que no se percató de que su idea no encajaba. Sin embargo, como hemos visto, esto no fue la motivación de retocar el origen. Por eso Micheline y Byrne no corrigieron la cronología aun cuando la paternidad de Magneto podría haber solucionado el problema, los gemelos podrían haber nacido en 1945 o 1946 o incluso antes, con lo que tendrían mínimo 18 años cuando hicieron su aparición. Por tanto, el problema de la edad, lo más chirriante, no se resolvió por lo que aquellos autores dieron a Wanda y Pietro un padre más chulo, si bien la paternidad de Magneto salió a la luz mucho más tarde y de la mano de otro guionista, el gran Mantlo, sin hacer que su origen fuese más acertado cronológicamente y menos disparatado. Así, al ser meros funcionarios, el resultado son unos episodios que se leen fácilmente gracias al oficio de Micheline y al talento aún lejos de su momento cumbre de Byrne, pero que en ningún momento despiertan tensión y expectación, ni siquiera al final pues sus autores ni juegan con la idea de una Bruja Escarlata poseída por el Mal, idea por entonces nueva que será retomada con posterioridad, ni el enfrentamiento final es épico pues se acude a la idea chorra de que los buenos juntan las manos y con buena voluntad exorcizan el Mal. Quizás tamaña candidez era novedosa al final de los 70, pero en todo caso nunca queda bien en el mainstream porque es una solución demasiado estática y nada espectacular. Así, no importa que Byrne intente introducir el picante una década antes de que el erotismo fuese aceptado en los Superhéroes, la historia es mediocre, vulgar y rutinaria.

El resultado desto es que lo interesante de este tomo son los acompañamientos: el anual 8, el nº 188 y el anual 9. Los 2 últimos son de Mantlo. El 1º guionizado por el desconocido R. Slifer y dibujado por un primerizo G. Perez imitando a BWS tiene interés porque la pelea es más enrevesada de lo habitual. Los nº de Mantlo destacan porque son un pelín más complejos de lo habitual tanto ayer como hoy. En el 1º el guionista viste de seda una historia rutinaria introduciendo la Guerra Fría, en aquellos años estaba algo caliente, con lo que refleja un mayor compromiso que los entrenedores Micheline y Byrne y añade algo de complejidad pues a través de la figura del Capi pone de manifiesto que soviéticos y estadounidenses una vez fueron aliados. Esto da algo de madurez y tensión al tema por lo que saca al episodio de la rutina, si bien es una pena que Mantlo resuelva el entuerto del mes de forma bobalicona pues la solución de los Vengatas lo que hace es crear otro problema. No importa que haga un guiño a Superman. El anual sigue la misma línea juntándola con Frankenstein, de nuevo Mantlo demuestra más cultura que sus compañeros de tomo. El guionista rescata una creación suya que presentó al final de su etapa en Iron Man (nº 114 EE.UU.). Poco más de un año antes que este anual de los Vengatas donde Mantlo nos cuenta el origen de la criatura y cómo atormenta a sus "creadores", en este caso al hijo de uno de ellos, Iron Man, con lo que añade a la mezcla el tema mítico de la maldición hereditaria y el tema cósmico del castigo por obrar Mal (construir armas), y enfrenta la fealdad de una creación militar estadounidense, el villano, con la belleza de otra creación militar estadounidense coetánea a esta, el Capi. Esta historia tiene el fallo de que no tiene sentido el que el EE.UU. marvelita construyera monstruos al final de 1944 para que continuasen la guerra si la perdía pues para entonces estaba claro que el Eje estaba derrotado. Sin embargo, el error no sería tal si lo tomamos como una alusión a la bomba atómica... Lo es? El villano se llama Arsenal y es el resultado de un proyecto científico secreto, el nº 188 ocurre en una central nuclear... Sea como sea es una pena que no se incluya el episodio de Iron Man en este gordo tomo de los Vengatas porque, además de ser vibrante y dinámico, un ejemplo magistral de cómo debe ser un nº que sólo relate una pelea superheroica, y ocurrir en la mansión de los Vengadores y ser estos coprotagonistas del susodicho, el anual termina la historia que Mantlo comenzó allí. Lo sangrante es que en el MG de Iron Man "A merced de mis amigos" incluye este episodio y luego el anual de los Vengatas. La única disculpa que puede tener Panini es que el nº de Iron Man no estuviera disponible en el 2011, cuando salió el MG de Wundagore, pero sí en el 2013, cuando salió el MG de Iron Man del que estamos hablando. En fin, continuemos... No obstante, estas ideas interesantes, por ejemplo con la última Miller hizo una de las mejores historias de Marvel, Mantlo las resuelve de nuevo rutinariamente pues no saca partido del juego de espejos ni se interesa demasiado por la falta de límites cuando se está en guerra. Sin embargo, gracias a elementos nuevos, consigue lo que los editores, Micheline y Byrne no pudieron: dar algo de interés a historias formulaicas.

Así pues, este MG recoge historias clave para el devenir del Universo Marvel, pero sólo tiene ese valor. Además del tema de los gemelos Maximoff, está la introducción por Shooter, siguiendo con su línea de meter realismo en el mainstream, de Gyrich, los superhéroes se topan con el gobierno, y el asunto de la discriminación racial positiva, en aquel momento polémica pues muchos estadodunidenses blancos pensaban que 10 años era suficiente para indemnizar 200 años de esclavitud y 100 de discriminación y por eso votaron a Reagan... No son historias malas o aburridas, pero apenas tienen interés excepto las que acabo de mencionar. Lo destacable, más allá de la calidad de Mantlo, es que en este tomo queda claro que los Superhéroes consisten en renarraciones de historias recientes. Antes los guionistas seguían el trabajo de sus compis de modo que lo que habitualmente hacían era recontar una historia porque no les satisfacía la solución que le había dado su autor o porque este la había dejado abierta, normalmente aposta para facilitar que alguien retomase al supervillano derrotado de turno (un buen ejemplo dello lo tenemos en este tomo en el final del tontorrón díptico de El Hombre Absorbente). Esto le da un sabor especial a la Marvel clásica que hoy no se degusta porque los guionistas pasan de seguir el trabajo de los demás, quizás porque saben que no es suyo sino de un ejecutivo/editor. Lo que tenemos hoy es citas a clásicos de la editorial o autocitas. Pocos guionistas hoy recuentan las historias de los demás así que el Universo Marvel ha perdido solidez y coherencia. Está claro que hace tiempo los guionistas-fan se convirtieron a la fuerza en guionistas-profesionales.

Vengadores 19

4.12.14

Critiquita 427: Por el mañana, B. Azzarello y J. Lee, DC-Random House Mondadori 2013


Quizás recordáis que tras leer Lex Luthor, dada su calidad, me entró curiosidad por leer el Superman de Azarello. Al final gracias a la biblioteca de mi barrio he podido hacerlo.

Aunque esta minietapa, duró tan sólo un año, se apellida acertadamente Azzarello, no es un proyecto suyo. Es una idea de J. Lee que surge de su anhelo por dibujar un cómic que pase a la Historia. Para ello, como por experiencia sabe que guionizarlo está fuera de su alcance, hace todo lo posible por enrolar a guionistas notables a ver si paren alguna obra maestra. El pobre no cae en la cuenta de que con su dibujo difícilmente eso ocurrirá porque no da el nivel. Esto se ve muy bien en esta obra. Lo explicaré un poco más adelante. Así, J. Lee, deseoso por pasar a la Historia por ser el coautor de un clásico, no le valen ser el creador de un nefando estilo de dibujo superheroico y un buen editor, enroló a Azzarello para que hiciese lo que quisiese ya que su presencia aseguraba la rentabilidad del proyecto.


Ante esta tesitura Azzarello decidió hacer lo que quería sin importar si J. Lee sería capaz de seguirle. Esto fue una equivocación ya que un guionista nunca debe superar las limitadas habilidades de su dibujante. La decisión de Azzarello fue reflexionar sobre el aspecto divino de Superman con lo que eso supone de diálogos y momentos íntimos o introspectivos, que es justo lo que todos sabemos que el dibujante surcoreano no sabe hacer. Así, la obra se desarrolla torpemente, también porque es confusa, hasta llegar al clímax, en donde la violencia salva cual Superman a J. Lee y así deja de quedar en evidencia y la cosa termina mejor de lo que empezó.

En conjunto la minietapa es redonda. La historia está bien desarrollada en crescendo, aprovecha muy bien toda la mitología de Superman y concilia perfectamente lo industrial, lo sofisticado y lo singular. Esto último en su momento no se vio por su cadencia mensual y su ritmo lento, pero queda claro a partir del momento en que todo estalla. Sin embargo, fijándonos más vemos que Azzarello es confuso. No queda muy claro qué quería decir. Da vueltas entorno a ideas sin ser capaz de llegar a una conclusión o hilarlas en un discurso. El guionista quería plasmar lo que es ser una divinidad entre mortales sin serlo del todo y con problemas paternofiliales, algo que es muy viejo pues ese es un tema de Homero, en un mundo cristiano, pero no fue capaz de meterse en la piel de Superman. El otro gran fallo de Azzarello fue ignorar a J. Lee. A un dibujante que necesita del vestuario, del peinado y del color del pelo para que sus personajes se distingan no puedes meterle a hacer 1º planos, su cura y su Superman, los protas del relato, son indistinguibles en las cortas distancias porque ambos son jóvenes, morenos y llevan el pelo corto. El célebre caracolillo estaba para algo, si bien creo que es original del cpt. Marvel. A un dibujante que sólo sabe dibujar posturitas no le puedes meterle a representar conversaciones o momentos íntimos o introspectivos porque queda impostado y ridículo. A un dibujante incapaz de expresar emociones no puedes meterle a representar drama. Finalmente, a un dibujante que sólo es capaz de dibujar cuerpos idealizados de hombres musculosos y mujeres hiperfeminizadas no puedes meterle un montón personajes que son personas normales. En fin, lo último que puede dibujar J. Lee es a un cura con cáncer terminal y Azzarello se lo calza ya en la 5º viñeta mientras que hay que esperar hasta la 6º página para ver a Superman. Por otro lado, el cristianismo es demasiado real, aburrido y controvertido como para quedar bien en un género de acción escapista y fantástico. Así que ahí tampoco está muy fino Azzarello. Por tanto, el trabajo del guionista tiene tantas luces como sombras.

Lo malo es que J. Lee sólo aporta estas últimas. Es un dibujante muy limitado y conservador, sabe hacer muy pocas cosas y nunca quiere innovar o hacerlas diferente. No cree que ser variado y versátil es importante por lo que siempre va a piñón fijo. No le importa la época, el guión o su obra anterior a la hora de dibujar así que aquí no sólo ofrece un dibujo convencional y estereotipado que hunde toda pretensión de ser singular, sino también exhibe una incapacidad absoluta para lo que no es lo típico de los Superhéroes: conversación, sentimientos y reflexión, de tal modo que tampoco llega a buen puerto la parte discursiva, el fondo de la historia. El guión de Azzarello supera tanto al torpe de J. Lee que este cae en el ridículo muchas más veces de las que acierta. No obstante, hay que concederle que es valiente, ambicioso y que lo intenta. Por eso hace al final una de las pocas citas del mainstream a una Obra de Arte Universal. 

Esta obra me la he leído en una nefasta edición, la única fácilmente encontrable hoy. Es un libro de bolsillo con lo que eso supone de reducción. Así que si les interesa el tema esperen a que ECC se digne a sacarlo de forma decente, es curioso que buscando historias unitarias de los iconos DC no haya aún editado esta, o busquen las algo viejas grapas de Planeta, la edición, más fiel al original de todas las que pueda haber en el futuro, o su posterior recopilación en tomo de tapa dura. Leer grapas en formato libro de bolsillo es un horror.

Así pues, esta minietapa, "Por el mañana", es una entretenida e interesante historia con ideas brillantes (la montaña Rhusmore viviente, lástima que no se la explote demasiado, o todo lo de la Zona Fantasma), pero Superman no es un personaje para Azzarello a pesar de que este lo intenta y J. Lee no es un dibujante para un cómic con aspiraciones. Por ello, aunque es una buena historia gracias a su intriga y su épica pelea final, "Por el mañana" está lejos de obras del guionista del mismo estilo: Banner!, con un vigoroso Corben es uno de los mejores cómics de Hulk publicados, y Lex Luthor.     

27.11.14

Estela Plateada de Allred y Slott: por ahí no Marvel


En mi opinión la crisis del cómic de superhéroes se debe a la decadencia del héroe clásico. La sociedad actual ya no cree en héroes íntegros, seguros de sí mismos, sacrificados y resolutivos y por ello los ve como algo rancio, infantil o raro, y no hay nada que desprecie más una sociedad que esto último. A pesar de ello Lee&Kirby lo petaron 1º porque se dirigieron a los niños, gente sin el cinismo y la suspicacia del posmodernismo, y 2º porque al meter melodrama humanizaron a los héroes, es decir, les hicieron frágiles, angustiados, falibles y acosados por problemas ordinarios. Es cierto que esto es sólo 100% cierto en Spiderman pero también es cierto que este siempre ha sido el personaje más popular de Marvel. En fin, el melodrama anulaba la perfección del héroe clásico, quien a medida que avanzaba la década de los 60 se iba haciendo más molesto para la juventud, las mujeres, los no blancos y los intelectuales progresistas. Eso me explica el porque DC no se comía un colín por entonces y el que sus clásicos hoy sean menos populares que los de Marvel. En aquella época los héroes de esa editorial, como dijo uno de sus autores, no cagaban. Como es sabido DC lo resolvió marvelizándose hasta el punto de que a sus superhéroes, además de darles la capacidad de cagar, los hizo mortales. En los 70 Marvel intentó compensar la decadencia del héroe clásico diversificando géneros y sólo se salvo cuando en los 80 Shooter volvió a dirigirse a los niños dejando de lado a unos adolescentes llenos de dudas y críticas que hacían que les fuera imposible tragar a unos superhéroes que pertenecen a otra época, recordemos que el género comienza en 1938. Pero esto se fastidió porque llegó la terrible crítica a los superhéroes de Moore, un tanto injusta pues este ajustaba cuentas con los cómics de superhéroes que leyó de joven y no con los de los 80, por parciales, nacionalistas y conservadores y el oscurantismo de Miller nacido de su preclara certeza de que aquellos ya no eran apreciados. Esto caló más que usar el humor para afrontar lo ridículo que es para la posmodernidad un héroe clásico, en especial si va vestido como un forzudo de circo de principios del siglo XX. Esto, al conducir al fin, provocó una contrarreacción que consistió en fingir que los 80 seguían vigentes. El efecto 2000 acabó con esta quimera de tal modo que se instaló la anarquía. Marvel dio carta blanca a los guionistas esperando hallar así una fórmula válida. Esto acabó en sonoro fracaso por lo que llegó la Era del Crossover que, cual Anillo Único, trataba de atar a todos. En realidad fue puro histerismo. Como no nos hacen caso nos ponemos a dar la nota para que no dejen de mirarnos. Coquetear con el melodrama es lo que tiene. Esto se ha agotado, sólo hay que comparar Casa de M con Pecado Original, y hemos vuelto a la anarquía porque, como la otra vez, Marvel no sabe qué hacer con sus cómics.

Ahora hay series de superhéroes raras y gafapastas pero, a diferencia de los que han dicho que creen que es porque ahora hay público para ello, yo creo que se debe a que Marvel ya no sabe qué hacer para reflotar sus cómics sin convertirlos en cómicos así que deja que los guionistas hagan lo que les parezca mejor para disimular que el protagonista es un héroe clásico. Esto no es más que la prolongación de lo que se hacía en la Era del Crossover. En esa época el Costumbrismo, el Noir y el Espionaje contaminaban los cómics de Superhéroes. Ahora, sin guionistas que prefieran los 1º al 2º y certificado el fracaso de estos géneros en revitalizar a los superhéroes, se les mete gafapastismo porque los seguidores de este género parece que son de los pocos que les sigue gustando leer. Así, hoy lo ordinario, lo mediocre y la nada contaminan los cómics de superhéroes. Las celebradas sin rigor Ojo de Halcón, Hulka abogada soltera otra vez y Estela Plateada, sí aunque lo parezca no me he olvidado de que esto es una reseña de los 1º 5 nº de su nuevo volumen, lo que tienen en común es olvidarse de la fantasía inherente a los superhéroes para meter costumbrismo y hacerles vivir aventuras anodinas a pesar de que eso es un oxímoron. Me refiero a que tienes una tía gigante, verde, atractiva y superfuerte y lo que se te ocurre es que lo mejor es dibujarla toscamente, enfundarla un traje gris y hacer que se pase la vida metida en un despacho. Los que se quejan de que estos cómics venden poco olvidan que lo hacen porque están dirigidos a la gente que esta cansada de los superhéroes pero no quiere dejarlos, para los que leen cómics pero nunca les ha gustado los superhéroes y para los nuevos lectores, es decir, una minoría dentro de los pijameros. La calidad, siempre subjetiva, no importa porque esto, como siempre, no va de esta sino de entretenerse. En el fondo es el agotamiento de la fórmula Bendis. El tipo este triunfó a principios de siglo porque no hace superhéroes de forma clásica y eso gustó a los que estaban cansados de ella pero no tenían la madurez necesaria para dejarlos y a los nuevos porque la mitología ochentera era un incordio por vieja y desconocida. Ahora el gafapastismo vende poco, como Bendis, porque la mayoría de los que quieren seguir coleccionando superhéroes quieren leer aventuras de héroes clásicos sin importar que eso no esté de moda y que los ejecutivos quieran que aquellos se ajusten a la moda para vender más. Que esa gente esté con los superhéroes cuando todos los han abandonado, incluso los que disfrutaban con Bendis, es prueba de que son el núcleo duro, y como tal no les vale las medias tintas o los sucedáneos.


Es por eso que, a pesar de que Allred y Slott hacen un buen trabajo, esta Estela Plateada es fallida. Este personaje es una especie de profeta del Antiguo Testamento. No sólo anuncia la venida de un dios sino que es alguien íntegro y altruista, los barbudos veterotestamentarios eran feroces pero querían ayudar a los demás como los yankis cuando invaden un Estado. Así pues, es un héroe místico o espiritual, condición subrayada por su aspecto análogo al de un ídolo primitivo, que tiene además una vena exploradora y otra marginal, como los héroes fordianos es incapaz de integrarse en lo ordinario, lo cual le hace solitario por mucho que se le trate de emparejar. Todo esto como ya saben es algo que repatea al posmodernismo pues su materialismo, su cinismo, su sedentarismo (la década dorada de la Cerrera Espacial es anterior a este) y su vulgaridad no lo encuentra atractivo y satisfactorio. Hoy nadie puede ser idealista, bueno, vagabundo y extraordinario y por ello Allred&Slott, que claramente son posmodernos, no se les ocurre para hacer que Estela Plateada interese más que hacer protagonista de la serie a una chica buena y guapetona pero sedentaria, nunca ha salido de su pueblo, y ordinaria, tanto qué tiene una gemela! Así, la protagonista de un cómic de superhéroes es un personaje anodino lo cual es un clamoroso fallo. No sirve que haga contraste con Estela Plateada si este está tan desdibujado que no resulta un contrario, no sirve que sea resolutiva porque, aunque ello es adecuado, los superhéroes están para rescatar, no sirve que sea un personaje verosímil porque los superhéroes son Fantasía y a Allred le va el surrealismo y el absurdo. Así pues, Allred&Slott echan más cal que arena de modo que la historia, a pesar de sus buenas ideas superheroicas que remiten a la Marvel clásica, es un relato sobre lo mediocre y lo ordinario que remite a lo más ñoño de Astro City, y eso 1º no son superhéroes y 2º es despreciar las posibilidades del Cómic porque el dibujo puede representar cualquier cosa así que hacerle costumbrista es limitarle, cosa que sólo tiene sentido con dibujantes mediocres y eso es algo que no es Allred. Es cierto que la serie bien puede cambiar después de este largo y mediocre principio. Al final la pareja abandona la Tierra para ir al Espacio de modo que cabe la posibilidad de que la ordinariez de la prota se matice, pero el carácter de estos nº y la falta de imaginación del gafapasta que les hace sólo capaces de disfrutar de historias que le podrían pasar a su vecino del 3º no apuntan a eso. El gafapastismo no usa a un personaje ordinario para exaltar la extraordinariedad como lo clásico, sino para exaltar la mediocridad propia de su lector. El gafapasta no lee, se hace una paja.

La absoluta falta de chispa de este cómic por su apuesta por lo mediocre no es combatida por Allred. Esto es sorprendente pues es conocido por su talento, dinamismo e imaginación y aquí se muestra perezoso. Quizás son los años. Pocos fondos y trabajo funcional es lo que caracteriza las páginas que ha realizado para Estela Plateada. Así, a pesar de que lo extraordinario del cómic se debe seguramente a él, este no puede superar la vulgaridad, que, aunque es el líquido para sumergirse favorito de la posmodernidad, ni es atractivo ni es propio de los superhéroes.

Así pues, Estela Plateada es lo que parecía cuando se conoció que para su publicación era imprescindible contar con una joven ordinaria y anónima como coprotagonista, una apuesta fallida. Debería haberle hecho sospechar a Marvel que eso iba ocurrir el que las parejas de Estela Plateada nunca han cuajado. Los cómics de Superhéroes no son gafapastas y por ello ese tipo de historias se deben contar en otros sitios ya que no lucen en "pijama" y además aguan lo superheroico. El problema de los héroes clásicos más que su inadecuación a la actualidad, que no es necesariamente malo pues hablamos de Fantasía, es que esta no se puede resolver metiéndole cosas que no le son propias salvo el melodrama porque una de sus características es ser sufridor, miren a Heracles el héroe más popular del olimpismo o miren a Jesús el héroe más popular del cristianismo, y el humor porque a nadie le amarga una gracia además de que hay héroes clásicos cómicos como el mismo Heracles (Jesús es aburrido como todos que pretenden ser un ejemplo para los niños). Ninguna otra cosa le queda bien si no es secundaria. Un superhéroe no es un tío de barrio pero puede relacionarse con gente así, un superhéroe no es un detective pero puede relacionarse con gente que lo es, un superhéroe no es un espía, sobre todo eso no es, pero puede relacionarse con quien lo sea, etc. Así, esta Estela Plateada al no entender que lo superheroico debe ser siempre la parte más grande de la mezcla es otro yerro de la Marvel actual. El gafapastismo no es el complemento vitamínico que los superhéroes necesitan para revitalizarse. Está claro que intentar emular a Cervantes usando unos  peculiares Quijote y Sancho Panza no es la vía. Eso es crepuscular y lo que hemos aprendido con el Western es que por ahí se llega invariablemente al final. Los superhéroes no triunfarán si tienen que dejar de serlo. Es de cajón. Así que en conclusión: si quieres leer superhéroes este no es tu cómic.

22.11.14

Guionistas peleles de las grandes empresas: Remender denuncia


El 1º es claramente Reagan, los otros creo que no representan a nadie.

Los tontos siempre dan el pie a todo Mal.

Esta es la auténtica brainstorming que se da en una compañía de entretenimiento.

Al final los ejecutivos son los auténticos autores. Los guionistas son meros peleles, negros, hombres de paja, pantalla para cubrirles.

Si alguien me puede decir que pecao he cometío con el escáner que tire la 1º piedra.

17.11.14

Critiquita 425: El Bus, P. Kirchner, Ninth Ediciones 2014


No soy un experto en humor gráfico pero he leído algo de casi todos los clásicos. El Bus en mi opinión es igual de bueno que ellos aunque es singular y diferente. A diferencia de lo normal es mudo, surrealista y está dibujado muy realísticamente, si bien que el protagonista sea un cuarentón fuera de forma, calvo, gafotas y totalmente anodino (un clon de uno de mis tíos cosa que le da un toque inquietante a mi lectura) lo acerca a la caricatura. Otra cosa que lo diferencia de la tira típica es que usa muy poco elementos, que siempre están presentes: pasajero, siempre el mismo, el anteriormente descrito, un conductor, siempre el mismo, un autobús y una ciudad ideal, o sea cualquiera, por la que circula este. Sobre esta base el genial Kirchner hizo todo tipo de variaciones, buscando más lo chocante y disparatado que la risa, metiendo elementos nuevos que jamás se repetirán salidos de un salvaje brainstorming, es decir, todo vale, no hay reglas, y usando la perspectiva y la proporción para engañar al ojo. El resultado es una serie de tiras brillante y particular alejada de cualquier presente, esta es otra gran diferencia respecto a la tira de humor típica, que terminó cuando Kirchner se dio cuenta de que ya había legado para la posteridad todas las variaciones, permutaciones y combinaciones inteligentes, sobresalientes y graciosas, en tanto en cuanto una de los modos de hacer humor es ser chocante. Yo a estas fabulosas tiras las conocí en la legendaria Zona84. En la 2º vida que tuvo en las tiendas de viejo surgida de las necesidades de todos los que llegamos a la adolescencia a finales de los 80 y buscábamos cómics alternativos a lo popular en ese momento, tanto en lo temático como en lo picante y adulto. Es la única edición que esta genial tira tuvo en España, por ello yo jamás conseguí leerla entera, hasta que por fin este año Ninth nos ha permitido leerla entera y, si queremos, pero quién no tiene corazón?, tenerla en una maravillosa y cuidada edición. Os pongo aquí los escaneados de las mejores tiras que tenía guardadas durante décadas como recortes porque son más fáciles y cómodas de escanear que las del libro. A pesar de sólo tener 1/4 más o menos del total he podido comprobar que tuve la suerte de conocer algunas de las tiras más excelentes y mágicas del total así que aquí tenéis una buena muestra de lo mejor de la fantástica creatividad y del talento de Kirchner...








11.11.14

RELECTURAS C: Los Thunderbolts tocan fondo


Dejamos a los Thunderbolts en el último nº de Ellis diciendo que este los hirió gravemente. Lo consideró así porque los convirtió en secundarios de su propia cole dando así pie a la expulsión de la misma que sufrieron poco después. Humillación que nadie supo vengar y por ello a pesar de su regreso la cole la acabó palmando.

Ellis convirtió a Osborn en el centro de  Thunderbolts y su labor fue rematada en los nº siguientes, que se insertan en la mala, como que está firmada por Bendis, Invasión Secreta. Esas grapas a cargo del injustamente despreciado N. Gage, que se había encargado de los fill-ins de la etapa de Ellis, están protagonizados por Osborn de modo tan absoluto que los Thunderbolts descendieron de secundarios a secuaces o comparsas. A pesar de que esos 4 nº plasman bastante bien el ascenso al poder de alguien por medios militares, en estos cómics leemos la vieja historia de como el héroe circunstancial de una guerra consigue el poder, son feos por el despliegue de nacionalismo y xenofobia (ambas cosas van unidas; no se puede ser uno sin pecar de lo otro) y soberbia yanki (Washington es la capital de EE.UU. y NY de la Tierra) del que hacen gala y dolorosos porque en ellos los Thunderbolts son marginados. Por eso esos nº son como los de Ellis, entretenidas grapas pero pésimos episodios de Thunderbolts.

Después de esta pública humillación vino Diggle a hacerse cargo de la cole y lo 1º que hizo fue reconfigurar el plantel de personajes desmantelando el que había. Piedra Lunar, Veneno y Bullseye fueron destinados a otro supergrupo, el Espadachín II fue asesinado por Osborn fuera de la cole, Penitencia fue trasladado a un manicomio, el Hombre Radiactivo fue devuelto a China y Pájaro Cantor fue obligada a huir. Esto último ocurrió en el su 2º nº, el 127 EE.UU./19 del volumen 2 español. Ahí lo dejé yo pues con ello la cole dejó de ser lo que era. Yo la seguía porque me mola el supergrupo y, por ello, al hacerlo desaparecer, también me expulsaron a mí.


Volví a retomar el contacto en el 133 EE.UU./nº 1 del volumen 3 español. La razón es que parte de los Thunderbolts volvieron a aparecer en la cole. Son los últimos nº de Diggle, sin duda expulsado por ser incapaz de mantener el interés del público en la cole. No fue culpa suya. Los seguidores de Thunderbolts no íbamos a hacer una cole en la que no saliesen, no se le dio buenos dibujantes y tuvo que usar personajes desconocidos y grises. En fin, volví porque en ese nº reapareció Pájaro Cantor, Arreglador y Mach. Los buenos de los clásicos Thunderbolts se reagrupaban para devolver el golpe a Osborn. Lo bonito de estos nº es que Diggle decidió que Mach y Pájaro Cantor volviesen. En estos flojos episodios aparece Fantasma, un villano marginal de Iron Man que se unió a los Thunderbolts junto a otros en esta etapa y de todos los nuevos será el único que sobrevivirá a la misma.

Volví abandonar la cole tras esto pues los 4 nº finales del momento más bajo de Thunderbolts, que ocurren durante Asedio, se dedicaron a desmantelar a los que podemos llamar sin equivocación Thunderbolts impostores. Tras eso volví pues la nueva etapa se abordó de una forma continuista con el trabajo de Busiek y Nicieza, lo que a mi me interesa.

3.11.14

OPORTUNIDAD: Epicuro el sabio


A veces sentarse a la orilla del río a esperar a ver si pasa el cadáver de tu enemigo flotando funciona. Este cómic lo editó Norma en el 2009 pero yo no lo pillé pese a que me parece bueno porque me pareció que la editorial se había subido a la parra con el precio. Ahora, esta ha saldado su 2º edición (2010; a mi me gusta pensar que la editorial se flipó viendo como vendió su 1º edición y ahora está pagando la vanidad de otrora, pero seguramente sea que ha perdido los dchos.), así que tengo en mi poder esta obra por 1/3 de su valor original, mucho menos de lo que yo y, quizás, muchos otros consideramos como un precio razonable, pero es que los buitres no somos ricos.


Epicuro el sabio es un cómic especial por diferente y original. Su guionista es Messner-Loebs, un profesional mainstream hoy olvidado pero por lo que se ve un experto en la Grecia Clásica (y rolero miembro de la "mesa" del fundador de Palladium e hijo de la madre que prestó dinero al susodicho para comenzar), por ello estaría bien que se recuperase su etapa en Wonder Woman, obra posterior a esta que nos ocupa, ya que lo poco que hemos visto por aquí pinta chulo. Este, a finales de los 80, de cuando data Epicuro, acababa de meter la cabeza en el mainstream por lo que este cómic es una obra audaz de un novato aunque se nota que el autor ya tenía los 40 pues en la obra no se aprecia el optimismo y la inexperiencia de la juventud. Esta obra es audaz porque decidir en EE.UU. (en Europa hubiera sido sólo un pelín menos audaz) que una serie la va a protagonizar el filósofo griego Epicuro, nacido en el clasicismo y cuajado en el helenismo, que predicaba que lo mejor era ser un ateo aburrido y gris, la filosofía griega pos-socrática más que elucubrar buscaba proporcionar una ética vital, es justamente lo contrario de lo que allí se entiende como protagonista. No digo temerario porque Messner-Loebs ofreció una obra muy sólida porque se tomó la cosa de forma muy libérrima. Por una parte decidió muy genialmente relativizar el tiempo para hacer convivir filósofos (Sócrates, Aristóteles, Platón, etc.), prefilósofos (Homero, Hesiodo y Esopo) y no filósofos (Pericles, Alcíbiades y Alejandro Magno) de siglos diferentes y afrontarlo todo con humor y caricatura. Esto último es la ideosincrasia de Epicuro el sabio. Este cómic es una parodia de la intelectualidad griega antigua que, sorprendentemente (a ver quien es el listo que a priori pensaba que eso iba a salir bien), funciona por la cultura de Messner-Loebs y su sentido del humor. Era el momento en que los mucho menos graciosos Giffen&DeMatteis lo estaban petando con su JLI y así demostrando para los yankis que el humor podía funcionar también en el mainstream. Esto sin duda, o sea, en mi opinión, fue el elemento fundamental que hizo que un proyecto tan raro como el de Messner-Loebs recibiese el visto bueno. Así, Epicuro el sabio es una parodia desde el cariño y el conocimiento de personas que son fundamentales para nuestra sociedad actual. Messner-Loebs, que sólo se corta un poco con Platón y Epicuro, no afronta esto desde la admiración sino desde la ironía y así su transgresión hace a su cómic, además de moderno, divertido de verdad. Ver a Sócrates, un filósofo adorado por Occidente desde la Antigüedad hasta la modernidad, retratado como un cabrón vanidoso es descacharrante, demoledor y refrescante. Lo mismo que ver a Platón como un panoli al que sólo se le ocurre disparates muy racionales y a Aristóteles como un estirado soberbio que odia la práctica, la parodia más cercana a la realidad de todas las de la obra. De igual forma ridiculiza la sabiduría popular y simple de Hesiodo y Esopo que mucha gente ingenua sigue practicando y considerando mejor que la filosofía. Esta parodia muy anglosajona, sin piedad con la élite y los ídolos, que funciona por la solidez que proporciona el conocimiento del tema que tiene Messner-Loebs, cosa que suple bastante el posible desconocimiento de la cultura griega antigua del lector y por tanto ayuda a la obra a funcionar cuando eso es así, se convierte en perfecta porque el guionista dio con la estructura perfecta para convertir la parodia en relato así como con el trío perfecto para protagonizarlo. Un práctico Epicuro, un ingenuo Platón y un violento y temerario Alejandro Magno niño son la mezcla perfecta que hace evolucionar los retos que Messner-Loebs les pone confrontando los mitos con la filosofía, que precisamente había nacido porque un puñado de griegos demasiado intelectuales comenzaron a ver que los 1º eran poco serios y verosímiles. Así, con parodia y posmodernidad, Messner-Loebs nos presenta el viejo conflicto entre filosofía griega y mitos griegos con la originalidad de hacerlo para divertir pues esto, aunque esencialmente gafapasta, no es algo gafapasta. No pretende presumir de cultura ni ser elitista ni ser raro ni ser melodramático, sólo ser sanamente desmitificador.

El dibujante de esta feliz pero fracasada ocurrencia (no vivimos en un mundo maravilloso) es S. Keith. En aquella época otro debutante, si bien más joven que Messner-Loebs (y seguramente sin antecedentes roleros), con un dibujo muy raro para el mainstream por grotesco. Lo suyo va más allá de la caricatura o del dibujo cómico. Partiendo de referencias de ilustradores de Fantasía académicos como Frazzeta Keith ha construido un estilo personal, por tanto inconfundible, que, sin ser gracioso, es caricaturesco. Lo apolíneo y realista no tiene cabida en un dibujo torpe y pobre pero expresivo y competente. Así, si bien no es el dibujante ideal para Epicuro, en mi opinión claro, creo que la parodia de Messner-Loebs funcionaría mejor con un estilo cómico y una ambientación más histórica, plasma bien la irreverencia (su dibujo es la antítesis de lo apolíneo, que es de donde nace la filosofía griega excepto la de los sofistas, que aquí naturalmente tienen su fugaz, descacharrante e injusta aparición), la Grecia Clásica fantasiosa y el afilado humor inteligente del guión.


Esta estupenda obra se publicó en su momento pero la reedición de Norma tiene además unos bocetos de Keith, una historia corta en B&N y otra hecha para la reedición estadounidense de 2003, la copiada por Norma, que por desgracia demuestra que la idea sigue siendo genial, que Messner-Loebs, a pesar de su actual marginalidad, sigue siendo bueno y gracioso y que estos peculiares Epicuro, Platón y Alejandro Magno tienen cuerda para rato ya que la idea de enfrentar filosofía con mitos es fertilísima. Digo desgracia porque el que la última historia termine con el trío protagonista embarcándose con Odiseo para volver de Troya una vez que ha sido destruida y saqueada, indica que había voluntad de retomar esta genial idea y garantías de que se iba hacer con la misma calidad que antaño pero que se ha despreciado. Una pena porque es una obra graciosa, irreverente, inteligente y única todavía con cosas que ofrecer. Así, es sólo pálido consuelo la oportunidad que algunos de ustedes pueden tener de encontrar un ejemplar de esta maravillosa obra por poco dinero.

29.10.14

Critiquita 424: Loki agente de Asgard, A. Ewing y L. Garbett, Marvel-Panini 2014


Con este cómic tenía dudas. Sus autores eran desconocidos para mi, aunque de A. Ewing, un novato, había escuchado cosas buenas, y la nueva contaminación del Cine Marvel al Cómic Marvel podía indicar blandura. Hasta que el Loki cinematográfico lo petó (no me pregunten, yo me quedé en Spiderman 2), este en los cómics era un chaval. Es cierto que desde hacía poco, gracias a una feliz ocurrencia del errático Fraction. Pero el estupendísimo trabajo de Gillen con él, de lo mejor que ha publicado Marvel en lo que llevamos de siglo, le dio solidez y un referente de calidad por lo que no podía venderse barato. Sin embargo, leyendo este cómic y reflexionando se ve que hacerle crecer era inevitable pues hoy un chaval no tiene cabida en el mainstream. Tiene posibilidades muy limitadas, más si como en este caso la cosa no tiene enfoque infantil. Los temas de Loki chaval son adultos así que la tensión entre forma y fondo tenía que resolverse para que el personaje no se perdiese. Y así se ha hecho aunque no se ha dado explicaciones del cambio. En este caso creo que no hacen falta. Loki es un dios proteico e inestable.

Es curioso que el tipo que más ha cambiado para mejor la versión marvelita de los mitos vikingos desde los tiempos de Simonson ha sido uno de los peores guionistas que ha pasado por Thor. Fraction hizo un trabajo liviano, desnortado y sin gracia pero por el camino introdujo una serie de cambios que, aunque no son originales, son buenos. Despejar a Odín es algo que ya hicieron Lee&Kirby pero eso no podía durar porque el héroe tradicional necesita un conflicto paternofilial y porque la vacante en el trono de Asgard siempre mete en problemas al título, quién lo puede sustituir? Nadie había resuelto bien el problema, ni siquiera Simonson, y por eso siempre volvía Odín Padre de Todos hasta que Fraction, con una jugada tópica y chapucera eso sí, decidió sustituirle por sus 3 esposas. Poner una triple diosa en el trono de Asgard es una audaz (pues es público que la autoridad colegiada es algo tan moderno que mucha gente hoy en día sigue tendiendo al monarquismo) y genial idea 1º por estar acorde con los nuevos tiempos en los que el mainstream quiere dar más visibilidad e importancia a sus personajes femeninos, 2º porque sigue proporcionando conflicto paternofilial (esas 3 esposas son madres de Thor) y 3º porque la Triple Diosa es un concepto sólido al ser mítico así que puede sustituir perfectamente a Odín como autoridad suprema de Asgard a pesar de que al cristiano Aaron, el actual guionista de Thor, le parezca tan raro que, además de no sacarla en sus cómics, la ha sustituido por una trinidad de inspiración cristiana: sus 3 Thores no son más que el famoso Uno y Trino. Todo esto explica el hecho de que el Padre de Todos vikingo, a pesar del Cine, siga estando fuera de los cómics Marvel El otro genial cambio es transformar a Loki. Es cierto que fue Straczinsky el 1º al que se le ocurrió hacer eso pero este sólo tuvo la machista idea de darle un aspecto femenino. Un tremendo error porque poner al mentiroso un cuerpo femenino suponía retrotaernos al pasado, cuando la Mujer se le atribuía una naturaleza mentirosa y perversa, Por eso la cosa, tras la sorpresa inicial de que un personaje que ha sido varón durante 50 años tuviese ahora un cuerpo de mujer, no podía durar. Pero Fraction supo ver lo bueno de esta idea y tomando la idea presentada por Rodi en otro de los mejores cómics que ha publicado Marvel en lo que va de siglo, reinventó a un personaje y así lo resucitó y revitalizó, algo que necesita el Universo Marvel en general. Mejor que un Loki mujer es un Loki niño porque el cambio es más que de apariencia. El Loki niño va a luchar contra su pasado y contra el Universo en vez de hacer lo mismo de siempre pero esta vez con 2 tetas.


Bueno, pero el cómic qué? Sí, tenéis razón. Perdonad el rollo. El caso es que este Loki juvenil no es algo nuevo y comercial sino que es el sucesor del Loki de Gillen, de modo que esta cole es la continuación de la excelente última época de Viaje al Misterio. Quizás esto sea, la cantidad de continuidad que llega hasta el inevitable Simonson, lo más característico del presente trabajo de A. Ewing (que seguro que le mola el rol). Supongo que no conocer lo anterior no impedirá entender este tomo pero estoy seguro de que esa ignorancia impedirá percibir la riqueza y profundidad de sus historias y por ello las hará insulsas al no iniciado. Lo malo que tiene un serial es que funciona por acumulación, es decir, asumiendo que todo lo importante es sabido por su público. La complicidad que exige la serialidad hoy en día es un peligro sobre todo cuando, como aquí, se continúan historias poco conocidas (la serie anteriormente mencionada vendió lo mínimo). Quitando esto, que para mi no es un problema ya que nunca me he bajado del tiovivo, el trabajo de A. Ewing es estupendo porque es un guionista sólido y dinámico, genial como usa las elipsis para avanzar, que no teme caer en digresiones y sabe meter de forma orgánica las explicaciones del pasado (algo muy importante en un serial). Así, compensa el no producir nada nuevo con lo bien que usa los juguetes que le han dejado. Con otras palabras, A. Ewing no inventa nada nuevo, modestia que le honra, sino que sigue explotando el potencial de lo hecho por Rodi, Fraction y Gillen y con ello propone una idea salvadora que se debería extender al mainstream. La razón por la que el Loki juvenil deja de hacer lo que estaba haciendo para servir a la Triple Diosa asgardiana es que esta le ofrece limpiar su pasado pero no de forma tosca, borrándolo, o voluntaria, perdonándolo, sino definitiva, reescribiéndolo. Cada misión cumplida por Loki para ella supondrá que una leyenda en la que él es el villano será reelaborada para que él sea el héroe. Así, este Loki sigue teniendo el halo trágico que le ha permitido ser un personaje nuevo en una universo ficticio conservador: el hermanastro de Thor, como con Gillen, sigue luchando contra sí mismo y el Universo a pesar de no tener posibilidad de victoria. Esta conservación demuestra la inteligencia de Ewing y, junto a su pericia como narrador, explica porqué Loki aguanta mejor el temporal que otras. No usa premisas externas sino orgánicas, que surgen naturalmente de lo anterior, y desde ellas busca su propia personalidad. Es decir, no busca que su pie se adapte al zapato de otro.

Lo malo de este tomo (además de que es caro, aunque no había otra, y las numerosas erratas que delatan las prisas de elaboración) es el dibujante. Es algo lógico porque buenos hay pocos y esta serie, además de pertenecer a una 2º ola (es decir, to lo bueno ya estaba cogío), no es muy popular. Por ello L. Garbett no tiene la culpa de no estar a la altura. El tío es eficiente y cumplidor pero ya. Su dibujo realista aunque idealizado es simple, pobre, tosco e impersonal. Tanto las figuras como las fondos están poco y torpemente elaborados por lo que el aspecto de estos cómics es frío y desangelado. Por otro lado, al ser un estilo clásico no encaja bien ni con los mitos vikingos, aunque sean en su versión marvelita, ni con una tragicomedia, porque pese  a que Ewing le da a los guiones una aire ligero y cómico lo que en realidad está contando es una tragedia. Así, Loki más que pedir un dibujo impersonal y positivo, pide algo de seriedad y oscuridad por lo que Garbett falla, si bien la cosa no es mortal porque cumple con lo mínimo.    

Así pues, las dudas despejadas. Loki es una buena serie muy imbricada en la parcela asgardiana del Universo Marvel por lo que la hace imprescindible para aquellos que la coleccionan. Es cierto que el dibujo no acompaña, pero Ewing la hace muy interesante usando el pasado y narrando dinámica y fluidamente sin caer en la moda a pesar de no ser original. Hoy en día estamos viendo como a los personajes malvados de antaño se les hace juveniles, guapetones y buenos pero Ewing no cede en lo 3º. Así, este nuevo Loki sigue siendo un trickster que sabe que también la mentira se usa como hilo para tejer el tapiz que es la realidad. Es decir, conservando lo que le ha hecho perdurable. Su modernización ha sido convertirle en un personaje complejo, ya no es un malvado que es malo porque sí, sino un individuo que intenta reconducir su maldad. Loki sigue siendo egoísta y retorcido pero, como a los primigenios Thunderbolts, le tienta los beneficios del Bien (buena reputación, cariño, admiración y, sobre todo, aceptación). Además quiere la Libertad. Esto, al hacer a Loki menos ideal, menos sencillo, menos tópico y más humano, le da profundidad por lo que esta serie se salva de ser un producto vulgar y comercial y así se introduce en el área, siempre pequeña, de lo que mejor publica Marvel hoy.

22.10.14

Critiquita 423: Hulka nº 1, C. Soule, J. Pulido y R. Wimberly, Marvel-Panini 2014


Hace unos años, en plena resaca de Ally McBeal, a Marvel se le ocurrió dar a Hulka, que era abogada, a un guionista prometedor, hoy un mediocre, que tenía, que era abogado. Este centró por un tiempo las aventuras de la prima de Hulk en las abogacía y en la comedia ligera que fue interesante y diferente durante un año para después convertirse en un tostón. Ahora, en plena crisis, Marvel anda desesperada buscando premisas exitosas o diferentes dentro de un orden y por ello ha mirado en el pasado y, dado que por desgracia aún no hemos olvidado a Ally McBeal, se ha encontrado con esa Hulka y ha caído que tiene un nuevo prometedor guionista abogado...


Soule ha entrado en el mainstream como un hombre-bala. Apenas sin publicar le empezaron a llover encargos de las 2 majors que el tío resolvió, por lo que dicen, con solvencia de modo que ahora ha firmado en exclusiva con Marvel. Lo poco que he leído de él (algo de su sobrevalorada Swamp Thing, Inhumano y este tomo) me hace pensar que es un guionista habilidoso. No va a ser brillante pero sabe contar historias, conoce bien el género (sus reglas y su pasado) y comprende la grapa. Curiosamente todo lo que todavía no sabe Bendis. Así, es un guionista sólido, serio y modesto que mezcla bien lo convencional con lo creativo. Esto resulta entretenido pero no invita a la relectura. Este es el gran pecado de su Hulka. Está muy bien que en vez de hacer, como Slott, que la prima de Hulk trabaje en un gran bufete de abogados, se lo monte por su propia cuenta, contrate a una superheroína olvidada como detective como guiño a las series televisivas de abogados de antaño, que se bañe en la continuidad y que aporte cosas nuevas, pero sus historias son ligeras, su humor leve y su innovación principalmente maquillaje. Nada hay de interés en la nueva cole de Hulka, sobre todo para el lector veterano, y por ello justo es que se encamine con brío hacia la cancelación (ACTUALIZACIÓN: 4 horas después de publicar esto me entero de que Marvel la cancela en su 12º nº). El punto para hacer de Hulka un personaje popular no es hacerle una abogada soltera, eso ya se demostró en su anterior cole, es otro, nadie sabe cuál pero nadie se pone a buscarlo. Marvel tiene que innovar, no rescatar.

En mi opinión parte del fracaso de esta nueva cole lo tienen los dibujantes. J. Pulido es un tipo competente pero también es tosco, frío y soso por lo que es incapaz de apoyar cualquier comedia que no sea física así como de hacer una Hulka atractiva. Pero el que mata a la cole es su compañero, R. Wimberly, que por su estilo narrativo y su forma de dibujar parece un tío de la animación, recuerda a los dibujos animados alternativos de finales del siglo pasado (sí, Aeon Flux) sólo que en feo. Sus figuras horribles y su abandono de los fondos, Pulido tampoco es que se los currase mucho, combinado con un color simple y espantoso (me quedo sin adjetivos relacionados con la fealdad) de un tal R. Renzi hacen que no apetezca leer la historia a pesar de que es más interesante y enjundiosa (1º vez que escribo esta palabra) que las que le tocaron en suerte a Pulido.


En fin, un tomo que comete el error de explotar una premisa que ya fracasó en su momento con el agravante de acometer la empresa con ligereza por parte de Soule y tosquedad por parte de los dibujantes. La lectura es agradable pero muy ligera y eso es pecado mortal en una situación en que el Cómic es un objeto de lujo como demuestra el precio de este tomo, caro a pesar de ser tal. 

7.10.14

Critiquita 422: Astro City: Victoria, K. Busiek, B. Anderson y G. Nolan, DC-ECC 2014


Astro City ya ha pasado por aquí varias veces así que quizás recordéis que principalmente lo sigo por inercia. Como sale de ciento en ciento no presiona y, aunque mediocre, es original. 


Lo bueno de este tomo es que es bueno. Por encima de la media. No estamos ante nada extraordinario, es Busiek, pero sí hemos salido de la mediocridad durante un rato. Este tomo son 3 historias, una que ocupa 4/6 del tomo y luego 2 autoconclusivas. La 1º es la arena porque las otras 2 son flojas y no aportan nada. Vaya por delante que a mi me gusta Astro City cuando las historias las protagonizan superhéroes y ese es el caso del 1º relato (también de los otros). En un principio no es nada original ya que es una historia de Superman, Wonder Woman y Batman, pues aunque Busiek se ha ocupado de que no le puedan acusar de plagio eso es lo que son Samaritano, Victoria Alada y Confesor. Además, ya no es original y transgresor hacer que Samaritano y Victoria Alada sean pareja ya que eso ya lo ha asumido DC hace poco en un intento desesperado por atraer la atención sobre 2 pilares de su Universo que cada vez conectan menos con el público por ser viejunos y coartar la creatividad. En fin, que la historia es convencional y simple, pero lo que ha marcado la diferencia esta vez es que Busiek la ha usado para decir algo personal. Por ello no importa esa convencionalidad y simpleza. El estadounidense deja por un momento de expresar los lemas ñoños de nuestro tiempo (todo el mundo es un héroe, la gente humilde siempre es buena, si trabajas obtendrás lo que buscas...) para mojarse diciendo que hay que superar los orígenes de Wonder Woman. Ella nació para revindicar a la mujer y en manos de los guionistas se acabó convirtiendo en alguien sectario. Sólo ayudaba a los suyos, a las mujeres, una actitud algo antipática teniendo en cuenta que el público mainstream, hasta ayer, era aplastantemente masculino que explica el que, a pesar de su longevidad e importancia, no es popular como Superman o Batman. La historia de Busiek dice que los tiempos han cambiado, que la mujer ya ha sido revindicada, aunque el patriarcalismo sigue proyectando una oscura sombra. Todos sabemos ya que una mujer es igual de capaz que un hombre y que el heroísmo no es cuestión de sexo por ello en el panorama (cuasi)horizontal en que nos encontramos alguien sectario está fuera de lugar. Así, en esta historia vemos evolucionar a Wonder Woman admitiendo que no sólo las mujeres necesitan ayuda, que muchos de sus problemas también lo tienen los hombres, también pueden ser sujetos débiles en determinadas circunstancias, e integrándose en la sociedad que ya no es patriarcal. Construir desde fuera ha sido eficaz y por ello ya no se sostiene esa distancia y ese sectarismo en la vertiente profemenina (más que feminista) de Wonder Woman; Victoria Alada no tiene la dimensión pacificadora de la amazona de DC. Este mensaje de que la mujer ya no debe ir sola porque ha demostrado que es un igual es lo que aporta solidez a esta historia que, como os he dicho, en la superficie es muy convencional, si bien al contar con la ventaja de la ausencia de continuidad Busiek ha podido aprovecharse del misterio ya que los lectores no teníamos elementos para especular. No obstante también ha captado bastante bien la tensión que sufre Victoria Alada en este período crítico de su vida que es esta historia. El estadounidense acierta plenamente en su forma de humanizar a su superheorína, el aspecto clave de toda historia heroica. Victoria Alada sacada por sorpresa de su zona de confort y totalmente desorientada y autocuestoniándose es lo que salva a esta historia, que es un born again en toda regla, de ser un mero panfleto ya que con ello Busiek ha dado alma al relato y así este no ha sucumbido ante el discurso.

Siendo así las cosas duele que las 2 historias que completan este tomo caro, las tapas duras le sobran pues es una obra del montón, sean flojas. Es denunciable la carencia de imaginación en la historia que se ocupa del ayudante del Hechicero Supremo del universo de Busiek y en la historia del villano que no puede dejar de serlo. Auténtico relleno del malo son.

A los dibujos tenemos al dibujante regular de la serie, B. Anderson, un tipo tosco y torpe al que le viene grande su opción por el realismo, que si bien no estropea la labor de Busiek, nunca la ha hecho más atractiva. No sólo es que su dibujo es muy mediocre, es que su narrativa es aburrida. No puedo decir que lo hace mal, pero desde luego el trabajo de Anderson jamás ha brillado, ni siquiera durante una viñeta. Cierra el tomo (con las portadas en una galería en vez de en su sitio) G. Nolan que hace grande a su compañero porque su dibujo es muy simple y muy limitado y sin originalidad y sin personalidad. Espero que no sea el sustituto de Anderson porque el tipo está todavía muy verde. Debería hacer las practicas en otro sitio. Lo único que no necesita Astro City es tener un dibujante que haga áridos los habitualmente mediocres guiones de Busiek.

En fin, pues un tomo más de esta serie en donde lo autoral se confunde con lo industrial, que para variar está bien. Lo mejor es que vuelve a demostrar que los superhéroes aún tienen mucho potencial al dejar claro que lo que pasa es que están muy mediatizados por la editorial y las ideas preconcebidas del gran público. Ese seguramente sea el valor de esta serie. El hacernos ver que la forma clásica de narrar superhéroes no está agotada. Busiek demuestra que el problema actual no es la caducidad sino el inmovilismo. No es necesario una revolución, aunque tampoco es que eso venga mal, si nos movemos dejando atrás lo trillado. Eso es en el fondo lo que nos dice la historia de Victoria Alada. Los superhéroes están conectados a su Tiempo por lo que nunca se agotan. Así, su caducidad es una ilusión que tienen aquellos que los ven como algo fijo. Ese es el problema a resolver. 

22.9.14

Critiquita 421: Castaka 2: Las gemelas rivales, Jodorowsky y Das Pastoras, Humanoids-Norma 2014


Hace mil años hablé en el blog de la 1º parte. Por fin este mes la 2º y última ha llegado a España. Parece ser que la tardanza se debe al dibujante. La espera no ha merecido la pena.


Este cómic es la enésima explotación de los Metabarones, la historia más exitosa de Jodorowsky quien, a pesar de lo que trata de vender, es como todos: un mammonista. Por ello no tiene reparos en ordeñar la vaca hasta la última gota, de exprimir la gallina de huevos de oro. Jodorowsky tiene a su favor que es original, audaz y salvaje, pero por desgracia es simple, irreflexivo y limitado. Lo 1º le hace diferente y lo 2º aburrido. Además su multiculturalismo y espiritualidad oriental ya hoy en día es pura convencionalidad por lo que ha perdido todo impacto. Por todo ello era imposible que este cómic fuese algo más que un mediocre pastiche de múltiples fuentes, desde el Antiguo Testamento a Salgari, atravesado por una historia simple, lineal y tópica que sólo se sostiene porque Jodorowsky la guioniza lacónica y enérgicamente. La cosa no aburre porque es breve y avanza con rapidez pero el resultado denuncia de nuevo que Jodo es guionista por casualidad ya que no sabe narrar de forma especialmente habilidosa. Como no rechaza nada, todo lo que se le ocurre vale y eso nunca es así y como no tiene método, el relato siempre es simple. Estas carencias se agravan a estas alturas de la Historia porque sus referencias son ya demasiado rancias y sus prejuicios contra la tecnología suenan a ludismo más que a una opinión moderna.

Por eso hoy el sostén de un cómic de Jodo es el dibujante, en realidad siempre lo ha sido (qué hubiera sido de él si no le hubieran dibujado sus guiones los mejores dibujantes franceses del último 1/3 del siglo pasado?). Así, fue por Das Pastoras, ya os lo dije hace mil años, por lo que me pillé esta nueva entrega de los Metabarones. Este dibujante, aunque no le he seguido, esto de Castaka es lo único que tengo suyo, porque no hace comics que me interesen, me encanta desde que en mi adolescencia vi por 1º vez un trabajo suyo: las portadas de los suplementos y las ilustraciones interiores (ahora no recuerdo si el básico cuenta con alguna suya) de la 1º edición de Joc de Stormbringer, el juego de rol basado en la novelas de Elric de Melniboné escritas por Moorcock. Son de lo mejor que yo he visto en un libro de rol, un sector donde el apartado gráfico habitualmente es tosco, convencional y aburrido. Esos dibujos, que debieron ser de lo 1º que hizo el dibujante, se me han grabado en la memoria por el talento de Das Pastoras para lo inquietante y grotesco y porque no se cortó un pelo (la editorial tampoco), dibujó desnudos y ultraviolencia. En fin, que aquí hace un gran trabajo si bien esta vez no me ha encandilado como el del álbum anterior. Puede ser que me este haciendo viejo y por tanto más gruñón, puede ser que Das Pastoras no le haya puesto tanto interés como en el trabajo anterior o puede ser, mi favorita, que su estilo no es para el Espacio. Jodo ha obligado a Das Pastoras a dibujar naves, robots y combates especiales cuando eso no es lo que se le da bien, además que es el Espacio es frío y al dibujante le van los colores cálidos. Das Pastoras no lo hace mal y demuestra originalidad en el diseño de naves, pero no es lo suyo. Donde destaca no es haciendo naves viajando por el Espacio, robots construyendo cosas y combates estelares, sino en la Fantasía: monstruos, paisajes extraños, combate cuerpo a cuerpo... Es en eso, como demostró en la anterior entrega, donde se sale hasta el punto de no tener rival ahora mismo. Así, esta 2º entrega, y quizás última pues Jodo tiene ya 85 años así que no está para que le tarden 6 años en dibujar un guión, es mediocre salvo en los escasos momentos en que el chileno le da a Das Pastoras peleas o paisajes planetarios. Ahí es cuando el cómic brilla gracias a lo bien que dibuja el español el movimiento, a su personal paleta de colores y a ese gusto por lo gore que siempre deja viñetas para el recuerdo como esa, puro Das Pastoras, en que se ve sin tapujos como una adolescente le mete a un fiero pirata con 4 brazos una espada por el culo.


Por tanto, no hacia falta esperar tanto para esto. Casi que hubiera sido mejor dejar la historia inconclusa, cosa nada horrible pues se trata de una precuela, pues el final está por debajo del principio. Jodo está ya tan seco que ya nadie puede levantar un guión suyo. Ahora, Das Pastoras, aún en el Espacio, un festival.
Paperblog : Los mejores artículos de los blogs Paperblog