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Critiquita 439: El Lama Blanco, Jodorowsky y Bess, Reservoir Books 2014

Lo que sorprende de este relato es que no parece de Jodorowsky. El guión es convencional y contenido. No tiene los niveles de locura y exageración que tienen los otros guiones del chileno sean de Cine o de Cómic. Por lo demás es lo típico de él: pensamiento Oriental, fantasía y melodrama tradicional. Sin embargo esta diferencia no hace a El Lama Blanco mejor que sus otras historias. El relato es interesante, pero sufre bandazos que hacen pensar que los planes que tenía Jodo al empezar la historia en 1985 se cambiaron sobre la marcha. La saga terminó en 1993 y pasaron 2 años entre el 1º episodio y el 2º y 1 año entre el 3º y el 4º. Otra posibilidad, creo que más probable, es que Jodo empezó sin un plan por lo que al final la historia no pudo resultar coherente y concreta. En fin, el caso es que la serie no tiene un final redondo, es irregular y no tiene un único tono. Así, lo mejor del guión, inspirado en los mitos y en la Bibliaes lo bien que retrata el Tíbet moderno, desde que los ingleses llegan allí en 1904 hasta la invasión china que acaba con su independencia en 1951, su sociedad, mentalidad, cultura y religión, sin abandonar nunca la narración, sin necesidad de usar un tono documentalista. En ese sentido el chileno está brillante. Pero el relato es de Jodo, o sea, es místico así que no es realista ni verdadero. El Lama Blanco no es un cómic histórico y los poderes en los que creen los budistas tibetanos son reales, además de que aparece el Yeti (que es palabra nepalí; la tibetana es Migo como bien sabía Lovecraft). Así, el relato es una historia fantástica con el que Jodo pone su granito de arena para que el budismo tibetano no se pierda por la presión del nacionalismo, ateísmo y aspiración a la homogeneidad de China.
Siendo el guión mediocre lo atractivo reside en los dibujos de Bess. Un dibujante impresionante, por aquel entonces novel, que empezó colaborando con Jodo. Sus 1º 15 años como profesional consistieron en dibujar diferentes guiones del chileno tales como esos que conforman ese disparate erótico que es Aníbal 5. A pesar de que este es su 1º trabajo, el francés exhibe un nivel impresionante excepto en el final, sin duda por cansancio, se había currado muchísimo los 1º guiones, y falta de interés en una historia demasiado exigente que se había alargado. Su dibujo académico es magistral en todas sus facetas y su limitada paleta, donde predominan los colores cálidos, en especial el rojo, el color de la sangre, los lamas y el comunismo, que aplicada con sencillez da un ambiente atractivo a las viñetas, reproducen muy bien la historia pues el nivel realista que tiene el guión es plasmado a la perfección por el dibujo y el nivel fantástico que tiene el guión es plasmado a la perfección por el color ya que se torna expresionista cuando lo verosímil desaparece. Así pues, lo visual es lo que sostiene lo escrito porque lo traslada a imágenes fabulosamente de tal modo que hace especial una historia convencional que se desorienta y sólo encuentra el final dando bandazos.
Así, El Lama Blanco es un integral sólo realmente interesante para fans de Jodo, del dibujo, del Tíbet, del budismo o de las aventuras colonialistas sin más pretensiones que maravillar con lo exótico y de entretener, aunque sin duda el chileno aprovecha estos cómics para predicar.

Comentarios

Ismael ha dicho que…
A mí me gusta mucho más Juan Solo. Con el mismo dibujante, pero con la particularidad de que no estuvo lastrado por todas esas fotos que tuvo que mirar para dibujar El lama blanco.
Y aunque los monjes y la religión también se llevan lo suyo en esta obra, creo que no con la intensidad habitual. Quizás por el componente histórico. Cuando sea editor me saco una reedición de Diosamante.
Antonio Alvarez ha dicho que…
No he leído Juan Solo y Diosamante algo en el Cimoc pero, entre el dibujo acartonado y la historia poco dinámica, nunca me ha interesado terminarla. El Lama Blanco lo leí porque me calló en las manos. Jodorowsky no me motiva mucho.

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