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Critiquita 296: El otro bando, J. Aaron y C. Stewart, Planeta DeAgostini 2009

Casi he tardado un año en pillar este cómic. No hace falta que les explique porqué. Una vez leído levanto acta de tal acontecimiento.
"El otro bando" es un cómic tan solo correcto. Pero tiene algunas características que lo hacen levitar por encima de la media. Estas son que es original, interesante, macabro, global (es decir, trata a los 2 bandos) y, sobre todo, nada autocomplaciente porque Aaron no redime a los soldados yanquis haciéndolos víctimas, villanizando a los oficiales y a los poderosos (aquí ni salen) o, lo habitual, poniéndoles como héroes o a los charlies como monstruos, sino que los retrata como eran en su mayoría. Pipiolos superados por los acontecimientos totalmente enajenados y ajenos a su circunstancia, pero totalmente conscientes de que estan hasta el cuello de mierda y que esta no es suya. No es lo habitual en la ficción yanqui, patriotera y nacionalista, como tampoco lo es que el soldado norvietnamita salga mejor parado. Aunque muere, obtiene una buena muerte y esta es un sacrificio por una causa justa (ni más ni menos que la autodeterminación) y victoriosa, mientras que la recompensa por salir vivo del estadounidense es derrota, marginalidad y, sobre todo, recuerdos imborrables de una guerra espantosa porque ambos bandos la combatieron a cara de perro con el objetivo de provocar al enemigo, más que su derrota, el máximo sufrimiento.
Pero a pesar de abordar Nam desde una perspectiva holística, la historia de Aaron es parcial y limitada, es decir, no persigue ser un análisis completo sobre aquella guerra, ya que su objetivo es reflejar la mentalidad y las vivencias de los que combatieron en ella. De este modo, al no tratar sobre el bosque sino sobre el árbol, se sitúa en la subjetividad. Los soldados que combatieron no veían más allá de sus asuntos y lo que trata es de recrear y comunicar esto. Esta es la carta que sabiamente juega Aaron para inyectar fantasía en un relato sobre un acontecimiento real, el asedio de Khe Sanh. El cual eligió, seguro, porque su absurdez es un buen ejemplo del surrealismo que presidió aquella guerra. Característica que Aaron pone en primer plano para que su relato macabro y demente no quede como algo pasado de rosca y fuera de lugar.
El asedio de Khe Sanh, base militar de EE.UU. en la frontera entre los 2 Vietnam, ocurrió en 1968. El año clave de la guerra, ya que fue el año en que EE.UU. la perdió. El sitio se enmarcó en la ofensiva del Tet. Un ataque total y masivo, tanto del EVN como del VC, que trataba de conquistar territorio de Vietnam del Sur aprovechándose de una tregua que tenía a su enemigo distraído y con muchos efectivos de permiso. El resultado fue la derrota total de los comunistas agravada por la masacre que sufrió el VC. Pero, a pesar de ello, ganaron porque la mayoría de los estadounidenses de a pie perdieron la moral al quedar acojonados por la tenacidad vietnamita, por la revelación de que la propaganda estatal los mentía y la constatación de lo salvaje que era aquella guerra y de que que ni eran queridos por sus aliados, ni estaban allí defendiendo una democracia (algo que los soldados ya sabían). A pesar de ser un fracaso total, el Tet hizo pensar a los estadounidenes que la guerra era injusta, que no era suya y que no la podían ganar. La absurdez de este hecho se ejemplifica bien en el asedio de Khe Sanh. El ejército estadounidense hizo lo indecible para mantener la base pero, cuando los charlie se retiraron, la evacuaron para siempre.
Así Aaron presenta las mentalidades de 2 soldados que intervinieron en la guerra, uno de cada bando, diferentes pero hermanadas porque ambas estaban engañadas por la propaganda, espoleadas por sus padres y vivieron la guerra como una pesadilla, es decir, como algo irreal. Para esto último no quedaba otra, parace ser la conclusión de Aaron, debido a lo demencial, despiadado y angustioso que fue Nam. 2 mentalidades que, si bien la norvietnamita no parece general, en el caso yanqui sí lo parece. Así, "En el otro bando" por un lado esta el idealismo, el patriotismo, el espíritu de sacrificio, la asunción de una causa mayor y la tenacidad del soldado norvietnamita, que le hacen valeroso y obstinado, y por el otro lado esta la extrañeza, la falta de compromiso con la causa y la certeza de que sólo se esta de paso del soldado yanqui, que le hacen egoísta e individualista. De modo que si el norvietnamita combate por su comunidad, el yanqui lo hace sólo por sí mismo ("la única regla es no hacer nada que te impida volver a casa"). Su motivación es salir vivo. Así, mientras el norvietnamita esta dispuesto a matar y a morir, el estadounidense sólo a matar. Esa es la solución al jeroglífico de aquella guerra. De modo que la obra de Aaron, a pesar de ser parcial y subjetiva, es un buen retrato de Nam.
A Aaron le auxilia C. Stewart, un dibujante de maneras estilizadas y limpias bastante competente, aunque todavía verde, que es trabajador pero que sobre todo le enaltece que se documenta, no como el dibujante estadounidense típico. Aunque se habría documentado igual si el tema fuese totalmente ajeno a EE.UU? En fin, hace un trabajo correcto al ser competente a la hora de plasmar en dibujos todo el subtexto del guión de Aaron. En su trabajo hay ecos de A. Davis (le copia alguna viñeta), del cine sobre Nam y, sobre todo, del alucinante trabajo de M. Golden en Nam. Pero, si el estilo caricaturesco de aquel funcionó, es decir, no se dio de cabeza contra la temática bélica, que por su crudeza y violencia no encaja bien con la caricatura, el dibujo de Stewart no termina de casar por estilizado, sencillo y claro. El trabajo de Golden es magistral porque los efectos negativos de la caricatura son anulados por su detallismo y su barroquismo, pero aquí no ocurre eso porque el estilo de Stewart no es muy apropiado, ya para lo bélico, ya para lo dantesco, al ser sencillo, limpio, alegre, funcional y un poco acartonado. No encaja a la perfección con la historia macabra, enloquecida y oscura que cuenta Aaron, que entronca más con "Los desastres de la guerra" de Goya que con el típico relato bélico. Además, visto lo visto, tampoco fue capaz de dibujar la cualidad exótica y marciana que tiene la guerra de Vietnam para un occidental. La imagen que tenemos de esta guerra es la de la jungla, ominosa, misteriosa, llena de una vida que se escucha pero nunca se ve y de exuberante vegetación. Conseguir eso estaba por encima de las capacidades de Stewart, de modo que el Vietnam de "El otro bando" no parece Vietnam. Así, la historia no alcanza todo su potencial. Cosa que no es culpa de los autores, sino del editor, ya que no supo escoger con acierto al dibujante. Por otro lado, tampoco ayuda un color dado con sobriedad, sencillez y sin alma.
Así pues, "El otro bando" es un cómic interesante, diferente, que va de la Guerra más que sobre una en concreto y esta dedicada al soldado. Sólo es correcto pero tiene buenas ideas y se agradece, sobre todo, porque el género bélico no esta muy presente en los catálogos de las editoriales españolas. También es un cómic que tiene el valor de no idealizar la guerra, de humanizar al enemigo, de mostrar que los civiles no son los únicos que sufren en una guerra, que la guerra es, ante todo, una broma macabra y una festín de cuervos, que la victoria se consique en el plano mental, no en el físico, y que es la contradicción absoluta de los valores de la paz por lo que requiere un estado mental distinto, de modo que no se puede esperar que los jóvenes que se envían allí vuelvan impolutos. De este modo, en el contexto yanqui, "El otro bando" es un cómic valiente por no idealizar la guerra y retratar la vida del soldado de forma bastante realista, es decir, nada agraciada. Así pues, aunque como cómic no sobresale, como relato merece la pena leerlo porque es diferente y esta bien hecho y no es nada yanqui y jolibudiense. Alguna vez conoceremos la versión vietnamita?

Comentarios

PAblo ha dicho que…
A mí en su momento me gustó mucho. Aaron es un gran guionista y en este cómic además se da la circunstancia que rinde homenaje a su tío escritor y veterano de Vietnam que coguionizó con Kubrick "La Chaqueta Metálica" algo que es evidente en la primera parte del período de formación del soldado americano.

Es una obra previa a "Scalped" y se nota que Aaron está en formación con buenas ideas como la de la narración paralela y onírica así como la falta de "paternalismo" hacia la postura yanqui. Con todo, creo que es un tebeo que ha pasado un tanto desapercibido porque el tema si acaso está un poco manido y es difícil innovar pero a mí me pareció como a tí un tebeo superior a la media de lo publicado el año pasado (sobre todo a nivel de cómic americano).

Respecto a Cameron Stewart, es un buen dibujante pero tienes razón en el tebeo la sombra de "TheNam" y Golden (reedición YA) es alargada.

Impacientes Saludos.
guevillos ha dicho que…
Coincido.
Toma ya capacidad de sintesis eh? :P
fer1980 ha dicho que…
" "El otro bando" es un cómic interesante, diferente, valiente ya que no idealiza la guerra y retrata la vida del soldado de forma muy negativa, es original, interesante, macabro, global (es decir, trata a los 2 bandos) y, sobre todo, nada autocomplaciente"

¿Y con todo eso dices que es un comic solo correcto?, coincido contigo en todos los adjetivos que le dedicas, pero precisamente por ello no me parece un comic solo "correcto", no señor, me parece un pedazo de comic como la copa de un pino, por otro lado Stewart a mi me gusta mucho, creo que sabe ser macabro cuando hace falta, sabe crear tensión, no se, a mi si me funciono.
lord_pengallan ha dicho que…
No he mencionado lo de la Chaqueta porque la obra tiene suficientemente personalidad. Lo que honra Aaron.

Guevillos, a pesar de todo, se agradece el comentario, sobre todo si se me da la razón. :P

Fer, quise separar el trabajo de Aaron y Stewart del resultado final. Seguramente es una idiotez por imposible. Pero es que si miro aisladamente el trabajo de los autores no me sale que lo hagan bien.

De Stewart esta claro mi opinión en el post. Lo hace bien pero no era el dibujante para esta historia. Además, le sobrepasan las batallas y la selva. Por ejemplo lo de los tigres no funciona.

De Aaron me quedo con que la cosa no es muy original y que no se profundiza en los protas. El enfoque esta muy bien, pero el intento de ofrecer entretenimiento y espectacularidad combinado con una reflexión más justa sobre aquella guerra no me parece logrado. A mi Nacido Salvaje, como historia oscura y alucinada sobre Nam, me gusta más.

Por otro lado creo que me pesa el haber leído Nam. Creo que tu no, por lo que te aseguro que si lees sus 1º 12 nº no mirarás igual a ese cómic.

En fin, que tienes razón, debí decir que el trabajo de los autores es sólo correcto pero que el cómic es mejor que eso.
fer1980 ha dicho que…
Puede ser que si leyera Nam, a lo mejor tenía otro punto de vista, no lo se, pero repito que para mi “cómic interesante, diferente, valiente ya que no idealiza la guerra y retrata la vida del soldado de forma muy negativa, es original, interesante, macabro, global (es decir, trata a los 2 bandos) y, sobre todo, nada autocomplaciente” (y te cito textualmente de nuevo), no es solo un comic correcto, es mucho más, cuestión de puntos de vista supongo.
lord_pengallan ha dicho que…
Que jodío eres fer :) Me disparas con mis propias balas!

Estando de acuerdo contigo en la base, hay más comics que son originales, diferentes y nada complacientes. Por eso digo que esta por encima de la media además de decir que ME HA PARECIDO sólo correcto.

De todos modos he de reconocer que me lo esperaba mucho mejor porque al hojearlo me pareció que iba a ser la bomba. Algo de desilusión seguro que hay en mis palabras.

Reconozco la incoherencia. Pero es como lo siento. Pero aquí, afortunadamente porque es un lujo, estas tu poniendo los puntos sobre las íes!

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