14.10.09

Videados 70: Brazil, T. Gilliam 1985

Los dioses palidecen a medida que uno crece, como los padres. Cuando uno es pequeño, adora a sus padres porque ve en ellos la omnipotencia. Y, si los adultos adoran a dioses omnipotentes, cómo no lo va a hacer un niño? El niño ve a sus padres infalibles y todopoderosos, así que es inevitable que se quede extasiado con ellos. Pero cuando crece ve que todo es artificio, como las series con marionetas. De pequeños no vemos los cables, pero de adultos sí. Lo mismo pasa con las cosas míticas de la infancia-juventud.
Esto es lo que me pasa con el cine de Gilliam. De joven fue el que más me fascinó e impresionó. El corto previo a "El sentido de la Vida" era maravilloso, "Brazil" era sobrecogedora, "Las aventuras del barón Munchausen" era fabulosa, "12 monos" era sobresaliente y, junto a ellas, estaban "Los caballeros de la Tabla Cuadrada", una peli floja pero con gags inconmensurables y uno de los 3 grandes films artúricos, y "Miedo y asco en las Vegas", joyitas, sí, pero que igualmente formaban parte de la corona. El 1º aviso de que Gilliam no era tan divino como parecía lo dieron sus 2 últimas pelis. Muy, muy flojas. Casi es increíble que sean suyas. Desde entonces he vuelto a revidear aquellas pelis olímpicas y las he visto muy humanas. No es que Gilliam esté en decadencia, es que nunca fue divino.
Por eso ahora, "Las aventuras del barón Munchausen" se queda corta y "12 monos" es una peli tan sólo entretenida y correcta. Ni siquiera me animó a escribirle un post. Tienen sus momentos brillantes pero el todo es muy humano. Con "Brazil" me ha pasado lo mismo. Así que, salvo el corto de "El sentido de la Vida", que sigue siendo impresionante, magnífico y extático, todo lo demás ha palidecido, ya no brilla como antaño. También es cierto que cuando algo te impresiona sobremanera se graba muy profundamente en tu mente, por lo que cuando se revive resulta bastante insulso porque ya te lo sabes, sensación que se incrementa en cada revivencia, de forma que nunca llega a producir el entusiasmo que nos produjó la primera vez. Algo de eso hay en este ragnarok que les cuento, porque, tanto "Brazil" como el barón Munchausen, no importa lo que voy escribir, son pelis estupendas.


La 1º vez que vi "Brazil" fue en el verano de 1985. Seguramente se estrenó antes porque yo la vi en un cine de verano. Tenía 9 años y fui con un amigo y su madre. La experiencia fue sobrecogedora (esta y "El sentido de la Vida" fueron las 2 pelis que traumatizaron mi infancia) como demuestra el hecho de que me acuerde de este, a todas luces, acontecimiento baladí. Recuerdo que me pareció aterradora, pero, sobre todo, recuerdo a su madre disculpándose por haberme traído a verla. Creo que es la única vez que un adulto me ha pedido disculpas siendo yo niño. Cómo debía ser mi cara para que la pobre mujer tuviese mala conciencia. Recuerdo la última escena como algo terrorífico, lo que me acojonó esa careta de bebé que luce el "inquisidor", y lo espantoso que me pareció la muerte de Tuttle (De Niro). Por eso, aún hoy, morir devorado por el papel me sigue pareciendo la muerte más horrible que he presenciado (nunca haber visto una de verdad ayuda). En aquel momento no la entendí, por lo que creo que fue precisamente su inexplicabilidad lo que me aterró. Bueno, y qué decir de la amiga de la madre del prota? Su descomposición fue (y es) algo totalmente repulsivo. En fin, recuerdo que no me enteré de nada pero que me hizo sentir cosas que no había experimentado hasta entonces. Por eso tardé mucho en videarla de nuevo, diez años, quizás alguno más.
"Brazil" es un clásico porque es una de las mejores pelis antisistema que se han hecho. También porque ha resultado ser profética de forma que es, conceptualmente, modernísima y pertinente. Hoy, el consumismo, la obsesión por la belleza-juventud y la burocracia, aunque no de la forma elucubrada en la peli, han llegado al nivel con el que "Brazil" fantaseaba hace un cuarto de siglo (se rodó en 1984). Por eso es una peli influyente y de culto. Pero tiene un problema que diluye su calidad, como todas las grandes pelis de Gilliam, que es que son demasiado audaces visualmente y demasiado ciclópeas ideológicamente como para que Gilliam sea capaz de filmarlas de forma que la práctica se corresponda con la teoría. Aunque hay que decir que le exculpa en parte el que la producción jamás le secunda. Por eso "Brazil", como peli, como historia, es mediocre porque llega un momento, a partir del encuentro de la pareja, en que se pierde. Sabe a donde quiere ir, pero es incapaz de encontrar el camino o quizás, más bien, es que viaja con un equipaje tan pesado que le cuesta avanzar, por lo que llega un momento (no elegido por Gilliam, este es el principal error) en que se ve obligada a despojarse de él de cualquier manera. "Brazil" tiene tantas subtramas que llega un momento en que, para durar lo que el productor quiere (y el espectador puede soportar), las tramas se han de solucionar abruptamente y en un santiamén. Por eso nunca se acaba de comprender como es que Lowry llega al hiperkitch funeral (el ataúd rosa envuelto para regalo quizás sea lo mejor del film) o como al final le pillan. Cómo averiguaron donde estaba? De esta forma, el tremendo peso argumental de "Brazil" provoca que sea irregular, confusa y un poco plomo porque el desarrollo narrativo no es orgánico. En fin, que la arquitectura formal de Gilliam, como casi siempre, no es lo suficientemente sólida como para soportar todo lo que quiere transmitir su barroca, genial y compleja mente pero también megalómana y tozuda.
Por eso lo mejor de la peli, al estar muy bien representado, es el fondo, los temas, las ideas, que es lo que la hace riquísima, como demuestra la literatura que ha generado (lo que hace un poco futil mi post), de forma que en cada videado uno siempre encuentra algo nuevo o detalles que antes no vió. En este trasfondo tan rico, sin pretender ser exhaustivo, hay algo de Orwell (no es coincidencia que se rodase en 1984, lo que queda demostrado por el título provisional "1984 1/2") en el estado controlador del film, pero hay mucho más de Kafka en el antihéroe, en la demencial burocracia porque es ella, y no el burócrata, la que controla, en la broma pesada que supone el arranque de la historia, en el protagonismo del funcionariado, en el alienante ambiente de oficinas (la nueva cadena de montaje) y sobre todo, a diferencia de "1984", lo impersonal del poder opresor (para saber más). También hay mucho de la paranoia de P. K. Dick (este verano releí algo de él y es bastante similar) en esas burocracias omnisapientes y controladoras y en esa confrontación entre lo real y lo irreal que es el conflicto a resolver. Elemento que también le comunica con Buñuel y el surrealismo, lo mismo que la crítica antiburguesa, el amor fou, el elemento onírico y la pretensión de confundir al espectador. También hay algo del humor de los Monty Python, al igual que del cine de los 50 y 60 con el que se crió el director (en 1962 Welles filmó la 1º versión de "El proceso" de Kafka") , aquel que denunció, de forma mucho más sutil, que la sociedad capitalista y democrática también aliena. De pelis como "El apartamento". Ahora que la tengo fresca, es imposible no ver la semejanza de recursos estilísticos, la masa uniforme, los edificios ciclópeos y la vastedad de los decorados que dejan claro lo insignificante del hombre de la calle (en "Brazil", como en las cárceles, los sujetos tienen nº y no nombre), e ideológicos, la publicidad engañosa, lo gris de la vida cotidiana, la hipocresía de la Navidad (donde mejor plasmado esta es en que el jefe hace de Santa Claus para los niños; de Santa hace el jefe de los torturadores!) y la soledad de la gente. Del cine noir de los 40 toma la fotografía expresionista, por eso el aire retrofuturista de "Brazil" era imposible de evitar.
De todo esto, y más, es de donde Gilliam saca sus ideas para hacer una crítica maleducada e incómoda, al ser honrada, devastadora, cruel y certera, a la sociedad occidental actual. Así no extraña que fuese rechazada por su época, pues los 80 querían ser una década feliz (Naranjito) y no quería que la realidad lo estropease aunque lo hizo, como demuestran los mensajes antidroga, puro 80, de las sitcom. De hecho en su momento se puso en circulación una versión con final feliz y 50' menos de metraje.
Hay muchas cosas en ella. La principal es que nos quiere mostrar la deshumanización, entendida como un proceso de vaciado de las cosas que nos hacen humanos, hacia la que vamos sin remedio si dejamos que la burocracia y la publicidad cada año aumenten su poder. Por eso, la historia de "Brazil" es, simplemente, la de un error burocrático que la superestructura se niega a reconocer porque no esta dispuesta a asumir que no es infalible (lo expresa muy bien el protagonista cuando pide ver el cheque de indemnización porque nunca ha visto uno, es decir, nunca ha visto que el estado reconozca un error). Gracias a esta historia vemos el daño que nos esta causando el consumismo, la publicidad, el binomio belleza-juventud (acertadísima la elección de K. Helmond, una pionera de la cirugía y por tanto monstruo desagradable, quien no sé si es tonta o tiene mucho sentido del humor) y el poder estatal-burocrático (que es el método pacífico para conseguir el orden, el control, la homogeneización y la estabilidad) pues estan matando nuestra inventiva, nuestra particularidad y nuestra libertad. Por ello, mediante la plasmación del atropello a lo humano -la fantasía, el amor, la libertad, los sueños- efectuado por un estado despiadado, no muy del diferente del que nos gobierna, "Brazil" nos incita a rebelarnos. Y más, al llenar este de idiotas.
Gilliam quiere hablar de tantas cosas que, como ya he escrito, lía la peli introduciendo cosas que luego deja de lado. Eso le pasa al ataque al consumismo. La peli empieza con él, la 1º escena es la de un estúpido anuncio que surge de una tv en un escaparate, el cual explota en cuanto un viandante con un carro de la compra lleno pasa por delante de él, pero a partir de este momento pasa casi al olvido. Sólo los regalos impersonales que se hace todo el mundo (un elemento de escritorio que decide por uno) y cuando la pareja escapa en un camión entre chimeneas nucleares pintadas como cielos de cuento y vallas publicitaras que hacen de anteojeras impidiendo a los viajeros percibir la tierra devastada en la que viven (el ecologismo es uno más de los numerosos elementos desapercibidos de la peli), lo mantiene vivo. Lo mismo pasa con el detalle de que la peli transcurre en Navidad. A Gilliam le interesaba otras cosas y otros decorados de modo que esto se olvida a pesar de que se repite mucho. Lo mismo pasa con el terrorismo. Algo muy valiente y nada fantasioso, porque es recordar algo doloroso y real, pues en 1984 estaban ETA, el IRA y los palestinos. De hecho, como en la peli, el terrorismo voló Harrod´s en esa Navidad. Comienza con este, como acabamos de ver, y es uno de los motores de la trama, pero es un tema como el Guadiana, aparece y desaparece. Así que al final nos quedamos sin saber si, como parece, el terrorismo es una ficción del estado para justificarse. Lo que mejor esta representado es la asesina pasión estatal por el control, lo que exige información, lo que exige que el estado atropelle a sus ciudadanos para conseguirla. El mejor detalle que ejemplifica esto es, precisamente, muy sutil. Al principio se ve una estatua con el lema "La verdad os hará libres". Un magnífico retorcimiento del clásico versículo neotestamentario, Jn 8,32, que proporciona un lema muy adecuado para una sociedad que, como quiere el contro absoluto, incita sus miembros a renunciar a su intimidad. Otro tema bien representado, probablemente el que tiene las mejores escenas, es el de los deseos y el amor, como son estos los que son atropellados, los que nos incitan a rebelarnos (el prota no piensa en rebelarse hasta que se encuentra en el mundo real con la mujer con la que sueña) y, sobre todo, nuestro refugio. Lo único que en un mundo demencialmente cuerdo (en el sentido de antítesis de la fantasía) nos permite permanecer cuerdos. De hecho es lo anodino de la realidad lo que potencia los sueños (como muy bien sabe la publicidad). Es como la frase esa que ahora no sé de donde sale que dice que en la cárcel basta cerrar los ojos para ser libre (por eso el prota en los sueños vuela). Mientras conservemos nuestros anhelos y fantasías (por eso la escena de presentación del prota tiene como argumento el que llega tarde a trabajar porque se ha quedado soñando), todo irá bien y seremos libres. El problema viene, dice "Brazil", cuando la sociedad que hemos creado no tolera lo que queremos. Lo cual para Gilliam es horrible porque la sociedad no puede dictarnos nuestros deseos. Hay un tercer tema entre los mejor plasmados, la deshumanización. Se ve constantemente, ahí esta la madre y el amigo del prota (que es aterrador no por su función, sino porque cambia el nombre de su esposa por no contradecir a su jefe; original y devastadora escena que denuncia el lacayismo como el principal fundamento de los totalitarismos), pero para mí donde mejor se ve es en una escena vanal, de transición. Aquella en la que el prota vuelve en transporte público a su casa sentado, como todos los demás hombres trajeados, obligando con ello a ir de pie a la única mujer quien, para más inri, es coja! Una escena muda, que vuelve a demostrar que el Cine es más elocuente cuando es mudo, que refleja de forma genial el desinterés por el otro propio de nuestra sociedad.
Bueno, voy terminando porque esta peli es tan densa (han reparado en sus elementos bíblicos?) que si no paro ahora nunca terminaré el post. Gilliam en esta peli esta como de costumbre, brillante en las escenas pero torpe en el resultado final. Le ocurre siempre porque acaba perdiendo de vista el conjunto al ser un tipo barroco y detallista (ahí estan por ejemplo todo lo de las cañerías, con ese Hoskins sellando su destino para "Super Mario Bros", a pesar de que es bueno, es redundante, era para otra peli), por eso, sus films siempre tienen secuencias sobresalientes, casi a la altura de Hithcock o Kubrick, pero sus pelis no son redondas como las de ellos. Es genial el hilarante colofón del gag de la detención de Buttle, esas máquinas automáticas que preparan mal el desayuno (otra de las sutiles pullas de la peli a la sociedad mecanizada moderna), la transcripción de las torturas (puro Monty Python) o los sueños de Lowry admirablemente solventados a la antigua, es decir, nada de ordenador (otra peli que demuestra que este artilugio no era tan necesario como Hollywood se cree) simplemente con maquillaje, imaginación y los trucos más elementales (sobre todo los perspectivos, que son los que domina Gilliam, no en balde le encantan las anamorfosis y sus películas estan plagadas de cristales distorsionantes) de forma que quedan más sólidos que los de ordenata, pero la peli en conjunto es muy inferior a estas escenas. También es sobresaliente como saca partido de los decorados de cartón piedra, como enmascara esa condición y nos hace creer que son edificios de verdad, en suma, el gran partido que le saca a la producción. Por eso "Brazil", gracias al talento de Gilliam, al excelente diseño de producción y una fotografía muy competente, es una delicia visual, pero el sobrecargado conjunto neutraliza un tanto esas virtudes. Por lo que, aunque he visto la versión de 134' cuando hay una de 142' (me cago en la puta, de estas cosas siempre te enteras tarde), no creo que 8' arreglen el tema. Por eso las actuaciones brillantes no pueden hacer nada contra una peli que es un cacao monumental y una dirección que se concentra en la parte en vez de en el todo. J. Pryce esta maravilloso como el J. Lemmon moderno, pero el problema es que interpreta tan bien la nadería de su pj y tiene tan poco carisma, a diferencia de Lemmon, que el espectador nunca es atraído por su guía, por lo que la peli acaba resultándole lejana. También estan muy bien I. Holm en su interpretación de un pusilánime jefecillo al que es imposible no querer como jefe y De Niro haciendo del carismático y subversivo héroe de acción Tuttle. Impresionante la soltura y naturalidad con el que se desenvuelve y lo bien que recita líneas de diálogo muy difíciles de recordar por ser jerga burocrática sin sentido. Los demás aspectos de la peli estan sólidos y solventes de forma que apoyan las intenciones de Gilliam pero, como todo lo demás, no pueden superar el reto que suponía el ambicioso planteamiento de este.
Así pues "Brazil", auténtica peli de autor, tiene sus fallos, pero lo importante es que estos no hacen de ella una peli mala, mediocre o floja. Aunque la impiden ser un gran peli, pues no tiene la claridad y sencillez de los mitos a pesar de la cantidad de elementos míticos que tiene, no la impiden mostrar lo que puede llegar a hacer el Cine. Además, es una peli muy interesante y diferente, así como espectacular. Sin olvidar que es tan brillante su radiografía de la sociedad occidental actual que, 25 años después, sigue siendo válida, lo que demuestra que no hemos querido cambiar nada (de ahí quizás la crisis). Por eso no cabe calificarla de peli de CF, aunque siempre se haga, pues une el pasado, el presente y el futuro. Por eso creo que la etiqueta más adecuada es la de ficción pues, al margen de los elementos propios de la caricatura y la parodia, es imposible encontrar algo que no sea actual, y además, hay pocos protas tan reales como Sam Lowry y sus sueños de amor y de fuga al paraíso como antídoto a una vida alienante, prescindible e inútil. Así que hay que verla al menos una vez porque es sano exponerse a la disensión y refrescante encontrarse con cosas diferentes, no siempre se ha de optar por la chorrada aborregante y palomitera de la semana.

2 comentarios:

fer1980 dijo...

La acabo de ver (por primera vez) y me ha parecido fantastica, al respecto de lo que dices sobre el como lo pillan, yo creo que lo pillan en casa de su madre y a partir de ahí y hasta el final ya todo ocurre en la mente del personaje no en la realidad, así al menos lo vi yo.

lord_pengallan dijo...

La verdad es que Brazil es una peli que se disfruta muchísimo la 1º vez porque esta llena de imaginación y sorpresas.
En cuanto a lo otro, puede que tengas razón. Es que ya no lo recuerdo bien. Pero parece que así tiene más sentido. Aunque, como digo en el post, Gilliam no quiso dejar las cosas claras (cosa que a menudo hace porque el no sabe como dejarlo claro).

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs Paperblog