20.2.13

Relecturas LXXXIX: El poderoso Thor: Ragnarok, varios, Panini-Marvel 2013

El tomo El poderoso Thor: Ragnarok recoge lo último de la etapa de L. Wein, el material de Thor editado en MG hasta ahora junto con la horrorosa nueva edición de Relatos de Asgard, y el principio de la etapa de R. Thomas.
De lo de L. Wein, casi la mitad del tomo, poco se puede decir por lo malo que es. Ya no recuerdo como es su etapa, la leí en su momento en la BM y no me dejó huella, pero, si es igual que los números finales, mediocres y vulgares con clichés que ya estaban caducos el día que esos cómics se publicaron por primera vez, su etapa es totalmente olvidable. No extraña pues el material decente de Thor no aparece hasta Thomas, es decir, a partir de aquí. Así pues, el tomo empieza mal con unos nº que deberían ser olvidados, por qué en Marvel los habrán resucitado?, que se sitúan dentro de la Ciencia Ficción, pasando por tanto de los tradicionales enfoques mutuamente excluyentes de la cole: el midgardiano y el asgardiano,  dibujados con solvencia por W. Simonson antes de hacerse un señor con un estilo realista bastante enmascarado por uno de los habituales entintadores filipinos de J. Buscema, T. DeZuñiga. El gran talento narrativo de Simonson poco puede hacer por hacer tragables unas tramas tontas y formulaicas.
La segunda incursión de Thomas en Thor comienza aquí y lo hace probando una vía que por entonces era nueva, ponerse mitológico (Lee&Kirby simulaban que se ponían así). Una buena opción pues daba un gran cambio de registro a la cole, marcando así distancias con lo inmediatamente anterior y refrescando la serie, y, desde el punto de vista del guionista, le permitía seguir con su truco, adaptar las historias de otros. Así, el primer número de Thomas es una versión fiel de un cuento vikingo protagonizado por Loki y Thor, que demuestra lo ancho que es el Universo Marvel pues soporta casi cualquier historia, y el resto de sus números, la mitad del tomo, es la saga, nunca mejor dicho, del "Ragnarok" que versiona bastante libremente el mito. En la, creo, primera versión marvelita de este, Odín trata de burlar al Destino no para abolirlo sino para retrasarlo. Thomas está hábil insertando un mito de predestinación pagana en una narración moderna y cristiana y tiene una buena ocurrencia metiendo mortales por en medio, pero no juega mucho con estos contrastes, un cómic Marvel no está para profundidades. El resultado es una historia que comienza bien y se torna interesante pero termina muy mal, los dos últimos número son anticlimáticos y la resolución muy burda. Con ello Thomas estropea lo que podría haber sido su mejor trabajo en Marvel. Gran parte del atractivo de esta saga viene por el dibujo de J. Buscema, un maestro que ha sido rápidamente perjudicado por el Tiempo pero que, no obstante, abocetando, esquivando los fondos, poca imaginación y en automático supera con mucho al dibujante medio de Marvel. Así pues, después de soportar los torpes dibujos de muchas de las coles actuales es agradable ver un buen, aunque simple, dibujo y una narración eficiente y clásica. Hay que destacar al entintador T. Palmer porque le da al dibujo de J. Buscema un aspecto diferente al habitual que encaja muy bien con la historia. Utilizando un trazo grueso le confirió una rudeza a las páginas que vienen bien para una historia trágica y vikinga. Lástima que lo portentoso que es J. Buscema con las figuras y los gestos, soberbio su Loki, no se extienda a la creación de atmósferas que es, quizás, lo crucial para narrar un Ragnarok.
Así pues, El poderoso Thor: Ragnarok es una buena muestra de cómo se la gastaba la industria comiquera estadounidense a finales de los 70. Por tanto sólo es para aficionados de la época o fanáticos del personaje porque la calidad es bastante baja por mucho que esta historia de Thomas sea el precedente de la afamada etapa posterior de Simonson como autor completo.

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