24.10.12

Relecturas LXXXIII: La broma asesina, A. Moore y B. Bolland, zinco 1989


Tienen a su disposición una versión mejor aquí.

Me encanta La broma asesina. Me parece uno de los mejores cómics de superhéroes de la Historia. No entiendo porque es una obra tan denostada e infravalorada incluso por el propio Moore. A mi me encanta porque considero que es un genial análisis del género superheroico en su forma clásica que no renuncia a ser una historia, es decir, es genial porque analiza certeramente y concluye sin ser un estudio o un ensayo. Por ello lo considero como uno de los pocos cómics de superhéroes que pueden usarse para introducir al género a alguien neófito. En La broma asesina están casi todas las claves del género superheroico contadas con una calidad tan suprema que no se puede superar. Moore es un gran literato, tanto su prosa como su habilidad narrativa son brillantes, y  el talento y el realismo de Bolland es agradable a cualquier ojo. Así, que uno no esté acostumbrado a leer cómics o tenga un gusto estético muy cerrado no son ningún impedimento para leer este cómic. Moore guía fácilmente y Bolland satisface incluso al que tiene el gusto más estrecho.


La broma asesina es uno de los cómics que más me ha impactado porque me hizo ver la dos mitemas principales de los superhéroes clásicos, los que se enfrentan a supervillanos y no a sí mismos. Moore los presenta y desarrolla de forma genial. El primero de ellos es que el superhéroe y el supervillano forman un todo. Ambos, más que las caras de la misma moneda, son medias naranjas, juntos forman una esfera o todo completo que reúne el Bien-orden-razón-reglas y el Mal-caos-locura-Libertad. A esto alude la estructura circular de la historia y todas las alusiones al círculo, la forma perfecta, de la obra. No obstante, la existencia de ambos depende de permanecer separados y enfrentados ya que uno es el sustento del otro y viceversa, son interdependientes. Se alimentan mutuamente, lo que hace uno hace progresar al otro y viceversa. En ese sentido ambos forman un símbolo análogo al que representa el Yin y el Yang, un todo resultante de partes distintas. El superhéroe necesita al supervillano para existir, si el 2º no transgrede el 1º no tiene razón de ser. Por tanto, existen porque tiene un otro opuesto. Esta escisión también es necesaria para nosotros, los lectores, pero eso es otro tema. Aunque Moore parece decir que un supervillano nace por la acción de un superhéroe. En realidad lo que dice es que un acontecimiento traumático puede hacer que una persona pierda una de las partes antes mencionadas de modo que deja de estar completo. Esto se ve claramente en que siempre lo menos importante de ellos es su identidad civil. El lado humano no existe, caso del Joker, o no está desarrollado, caso de Bruce Wayne (el cual en La broma asesina no aparece) ya que es un disfraz-cliché, o está en función del lado superpoderoso, caso de los superhéroes científicos. Así, los supertipos son gente incompleta, una sola mitad, de ahí que se emparejen en función de sus mitades impulsados por lo que les falta, como los andróginos de Platón.

El otro mitema del superhéroe clásico tratado por Moore deriva del anterior y es que el superpoderoso está loco. Da igual el lado del orden social en el que está, hay estaban esos dos tíos, en un manicomio es la 1º frase del cómic. No puede ser de otra forma ya que es un ser incompleto. Esa es una de las cosas que quiere decir el chiste de Moore. Superhéroe y supervillano están locos. En el chiste los locos quieren escapar, luego no están curados. Los diferencia el que el superhéroe es capaz de vivir con la sociedad, la capacidad de actuar según las reglas, cosa que es producto de la mitad con la que se quedó, que es la verdadera diferencia entrambos. La negativa del loco conservador o cobarde es por la desconfianza, la apagarías cuando estuviese a mitad de camino, motivada por el miedo producto de la certeza de que si traspasa la línea morirá, tiene miedo de caer. Si el supervillano se fía del superhéroe ambos dejarían de existir. El círculo no se cerraría, ya está cerrado, los extremos se tocan, sino que las mitades se unirían desapareciendo para ser un todo. La rueda o el ciclo, la esencia del género superheroico, no se para porque esa línea o rayo de luz, que aparece en el cómic, nunca se traspasa pues si la frontera, creada por la diferente opción tomada por cada uno, dejase de dividirles la historia que les da vida se terminaría al acabarse el conflicto. Esa es la razón de la escena de la pistola de juguete. Matar a Batman está al alcance del Joker. Eso es lo que quiere decir Moore en esa tensa escena (que se rompe con un gag como en el final). Pero no lo hace porque eso sería suicidarse y lo que define al Joker es que no se suicida a pesar de su tragedia y de pensar que el mundo es una broma asesina-macabra, una rueda picadora de carne. El Joker se ríe por no morir. Por ello, el acto de lucidez-clarividencia que ha hecho ver a Batman el samsara,  he estado pensando ultimamente en ti y en mi, sobre lo que va ocurrirnos al final. Vamos a matarnos mutuamente, verdad?, está abocado al fracaso porque lo que define al supervillano es la desconfianza. Con esto volvemos al círculo anteriormente mencionado del que el "movimiento de cámara" del principio y el final son su principal ejemplo. Cuesta verlo, a mi casi 25 años. Fíjense, al principio la "cámara" enfoca al suelo, al charco donde la lluvia provoca círculos, y sube y abre plano para iniciar la historia y al final la cámara baja y cierra plano en el charco donde la lluvia provoca círculos, vuelve a la posición de partida, aunque ya no existe porque el pasado la ha borrado, para volver a girar en cuanto el lector, el soñador, vuelva a abrirlo para leer el cómic.


Quizás la genialidad principal de Moore en La broma asesina es que eligió para ella los mejores personajes para hacer estas revelaciones. Tanto Batman como Joker son personajes del género muy especiales y su relación-oposición es más radical que la que puede haber en muchas otras parejas de superhéroe  y supervillano como pueden ser las del Capi y Cráneo Rojo, Spiderman y Octopus, Marvel y Thanos... Lo malo es haberlo incluido en la continuidad porque eso ha hecho que chirríe con todo lo demás contado con esos personajes. Esto es uno de los orígenes de todas esas malas críticas que tiene esta gran obra. La broma asesina es una parábola, una fábula o un mito. Es  metagénero y por ello está por encima de todo lo demás. Así hay que leerla. Olvidar lo contingente y quedarnos con lo esencial o arquetípico de Batman y Joker. Si se hace así La broma asesina es explosiva.

Lo que le da la emoción y el drama es precisamente la radicalidad de la oposición entre Batman y Joker. Uno es el avatar del orden-razón y el otro es un avatar del caos-locura, uno es la ausencia de color-seriedad puritana y el otro es el color-risa bufonesca (esto se pierde con el nuevo coloreado), uno es el guardián de la sociedad-héroe y el otro es su ofensor-monstruo. El Joker, a diferencia de la mayoría de los villanos, no persigue poder personal porque está fuera del orden social. No valora lo que esta puede ofrecer y por ello nada exige a la sociedad. De ahí que sea un sociópata. No le importa destruir porque no ve valor en lo que destruye o que hacer eso sea malvado. Simplemente actúa así porque así se revindica. Pero Batman y Joker son iguales (los extremos se tocan) a pesar de ser cada uno la antítesis del otro. Es indudable que el 1º está loco. Más bien, es la manifestación de la traumatizada mente de Bruce Wayne. Nadie en su sano juicio sale todas las noches disfrazado a vengarse en otros del asesino de sus padres y nadie cuerdo puede ser tan ultrahumano (físicamente y mentalmente). Por eso Batman no vive en la sociedad sino con la sociedad. Claramente no está integrado en ella (genialidad, superrico, mansión apartada, noctámbulo...). Así, en la figura de Batman se ve más claramente que en otros de sus compañeros que el superhéroe es un loco. Miller lo reveló a la vez que Moore en su Dark Knight (protagonizado por Batman y Joker mmm) y, sobre todo, en Born Again, protagonizado por DD, a la vez servidor de la ley y quebrantador de la ley, católico y diablo, ciego y clarividente, social y solitario. Batman, a la vez que es el perfecto defensor del orden social porque es capaz de ver patrones en el caos (la Función de nuestro cerebro cuyo objetivo no es la Verdad sino la supervivencia), es decir, de ver orden en el caos, mejor que nadie, es, de forma más clara que el superhéroe típico, más de acción y sociable y menos obsesivo, un chalado. Así, lo que diferencia a los superhéroes de los supervillanos no es una moral sino una decisión. Eso es lo que quiere (de)mostrar Moore en La broma asesina. Gordon está para evidenciar que los traumas necesariamente no enloquecen-dividen y que para defender el orden no hace falta estar loco-ser un superhéroe.

Otra cosa que atrae las críticas es todo lo de la bibliotecaria. Es un poco gratuito. La historia podría funcionar sin ese acto. De hecho, si lo pensamos no encaja. El Joker es un sociópata pero lo que le hace a la bibliotecaria es propio de un psicópata. Parece que esa decisión parte del interés de Moore por los psicópatas que ha acabado dando a luz From Hell. Este tema yo lo encuentro por primera vez en Watchmen en las historias que hicieron que Rorsarch pasase de ser un superhéroe clásico a un superhéroe moderno. Si uno revisa un poco la mitad final de los 80 ve que fue una época en que los psicópatas volvieron a ponerse de moda en EE.UU. En 1984 murió el desgraciado loco de Gein, en 1985 se detuvo a la pareja de psicópatas Leo y Chatt, en 1986 se estrenó la estupenda (no hagáis caso de las opiniones contrarias) Henry: retrato de un asesino  en EE.UU. (dentro del circuito marginal X; en España no llegó hasta 1991; yo la vi por primera vez en 1992). Una película espartana, brutal y seca inspirada en Henry Lee Lucas, un psicópata detenido en 1983, cuyo protagonista no recuerda bien su pasado-origen como el Joker de Moore. En 1987 se publica Misery, en 1988 El silencio de los corderos, en 1989 es ejecutado el psicópata Ted Bundy... El cenit fue 1991, cuando se arrestó a J. Dahmer. Indudable porque fue el año de la película El silencio de los corderos y de la novela American Psycho (también en ese año comenzó a publicarse From Hell). Todo esto en un contexto de películas violentas para todos los públicos Rambo, Arma letal, etc. Pero no es una cuestión de modas. Moore es un tipo cuya brillantez le permite ser independiente de estas. La psicopatía-reincidencia como la Guerra Fría, como se ve en Watchmen, son los elementos que usa Moore para cuestionar los superhéroes. Esos son problemas graves (recuerden que el Joker habla de la Guerra Fría) y los superhéroes no pueden resolverlos (recuerden que en Watchmen sigue habiendo Guerra Fría y esta termina(?) precisamente cuando los superhéroes desaparecen). Esta intrusión de la realidad es injusta para la fantasía escapista superheroica. Por ello es el talón Aquiles de La broma de asesina. Sin embargo hay que reconocer que esa escena, que supone un antes y después, le da una intensidad en la historia difícil de conseguir con un acontecimiento más propio del género clásico, es la clave para entender el chiste.

Otra de las críticas a La broma asesina es que Batman con todo lo que ha pasado se ríe. Eso no le cabe en la cabeza a mucha gente. Pero primero Batman no es cualquiera. Segundo se olvidan de que la broma asesina (que también hay que entenderla como la broma descojonante, la que mata de risa) del Joker es una perfomance para convertir a Batman en un supervillano. El objetivo es demostrarle que el mundo no tiene sentido, que es arbitrario, que el orden viene de que la percepción humana es limitada.  Él no quiere poner orden en este sangriento caos. Esa es la razón de que en la obra estén la psicopatía y la Guerra Fría. Hechos tan grandes que al superar la individualidad humana convierten la vida de un simple humano en un chiste ya que le privan de las riendas de su destino. Todo lo que alguien quiso o por lo que luchó ... Todo es una monstruosa y demente, esto es asesina, broma. Batman se ríe porque comprende: se percata que su enfrentamiento con Joker durará todo el cuento. Su fuga es imposible. Cuando lo aprendido es chocante nos reímos. Batman se da cuenta de que él y Joker decidieron intentar romper el samsara a la vez, el superhéroe mediante la conciliación y el supervillano mediante la conversión, pero que eso es imposible porque la desconfianza consustancial del supervillano. Es demasiado tarde. Así, se ríe cuando comprende algo que ya sabía Joker: no van a parar de seguir buscándose. Ninguno se va a rendir. Van a mantenerse en sus posiciones, a un lado y al otro de la línea dibujada por el rayo de luz, porque al ser una sola cosa carecen de capacidad de cambio. Es la broma asesina porque eso los llevará a matarse mutuamente: estamos atrapados en una ruta suicida, ambos hasta la muerte ya que sin renunciar al samsara no tienen otra forma de unirse, de recomponerse y volver a ser uno y así dejar de pelearse. También se ríe porque comprende que es igual que Joker, un loco. Batman nunca se ríe, la risa es el dominio de Joker, pero aquí lo hace porque (por fin) se da cuenta de que él también está loco. La risa los identifica, es lo único que hacen juntos, salvo pelearse, en el cómic. Por eso de una raya divisora, penúltima viñeta, pasamos a un círculo, última viñeta. Aunque el superhéroe y el supervillano son antitéticos y por eso están condenados a una guerra eterna, la síntesis para ellos es imposible, en realidad son mitades de una sola cosa. Los que se pelean se desean.

El recoloreado de La broma asesina hace necesario hablar de sus numerosas ediciones españolas para terminar. Las peores son las que tienen el recoloreado o el coloreado moderno, las de PDA y las de ecc. Bolland lo ha hecho por puros motivos egoístas, que su dibujo se vea mejor, y por eso ha resultado un churro. Está todo equivocado porque no ha pensado en la obra. El destierro del amarillo y los colores fuertes la quitan todo dramatismo e impacto así como el aspecto demencial que ese coloreado chillón aportaba. Basta comparar las escenas de la bibliotecaria. En el coloreado antiguo el fondo rojo le da una fuerza dramática  que hace realmente impactante ese momento, el fondo blanco de Bolland no sólo no aporta nada sino que perjudica la escena. Mejor se ve en la primera viñeta de la página del disparo. En la edición original el lado de la puerta del Joker es sólo violeta oscuro (que alude a que el Joker se esconde, por eso es el único momento del cómic en que va de paisano), su color, mientras que el lado de Barbara es cálido y multicolor, rojo, naranja, marrón y amarillo. Esa escena representa los dos mundos y también anuncia el inmediato futuro. Nada de eso existe en el coloreado de Bolland. Otro ejemplo son las citas al pasado. Por qué son grises? Quién recuerda en B&N? En el Cine tiene un pase porque todos sabemos que su pasado fue en B&N, pero en el Cómic no tiene ningún sentido. Además, ni siquiera es un recuerdo. Por último miren la secuencia del principio-final. En la versión moderna está todo confundido, en cambio el amarillo y el marrón del coloreado antiguo dan claridad a la viñeta y plasman la perfectamente la división del todo en 2 partes. En fin, el coloreado de Bolland es una castaña. ¿Entonces qué ediciones nos quedan? Yo tengo la de Zinco pero es regulera. La calidad de impresión no es buena y la traducción es tan solo correcta. Hubo otra de Vid-Norma pero no recuerdo que tal es. Por eso os recomiendo la de Norma, igualita a la de Zinco pero con una buena impresión y una buena traducción y sin alharacas que solo distraen. La lástima es que es muy difícil de encontrar.

4 comentarios:

Carlos de la Cruz dijo...

Compañero, me rindo ante tu sapiencia. Yo me creía muy listo cuando me di cuenta de que el número de Rorschach de Watchmen era simétrico, pero lo del círculo en "La Broma Asesina" me ha dejado impresionado.

¡Maestro, maestro!

lord_pengallan dijo...

Gracias. No es para tanto. Un placer ver que gente nueva sigue el blog, lee, comenta y adula.

Fer1980 dijo...

Creo que el motivo por el que no le gusta a Moore es porque es demasiado oscura. Contribuyo a aumentar la oscuridad de los héroes, frente al retorno a la luminosidad que luego propuso con la línea ABC. Creo que en cierto sentido se arrepiente un poco de haber contribuido a llevar a los cómics de supers por ese camino. Aunque esta claro que lo que paso en los 90 no es culpa de ni de él ni de Miller.

A muchos aficionados de Batman no les gusta este cómic (por ejemplo a Hernando) porque rechazan que fije un origen para el Joker o lo que este hace a Barbara, tampoco gusta esa excesiva equiparación entre Batman y el Joker.

A mi personalmente me encanta y estoy de acuerdo contigo: es un análisis como pocos ha habido en el género de la relación héroe/villano y su eterno conflicto. La historia funciona espectacularmente por ese lado...otra cosa es si debería haber entrado en continuidad.

lord_pengallan dijo...

Pues lo que dices de Hernando y demás peña reafirma que no debió entrar en continiudad. Como digo en el post no es un cómic sobre Batman sino sobre un tipo de Superhéroe y su Supervillano, es un mito, son todo metáforas. Si Hernando es incapaz de leerlo así entiendo que haya sido una estrella fugaz.

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