13.8.08

Relecturas LVI: La espada del inmortal nº 8-10, H. Samura, Glénat 2004

Me estoy comprando este manga muy espaciadamente porque no hay dinero pa to. Así que me lo estoy leyendo de Pascuas a Ramos. Por eso ando con la mosca tras la oreja. No sé si tiene un discurso subyacente o simplemente hay lo que se ve. Es decir, no estoy muy seguro de que el autor sólo nos quiera contar la enésima historia de venganza, eso sí bastante original. Me parece una historia demasiado complicada y reflexiva para ser simplemente una crónica.
Sea como sea en estos nº la serie remonta. Los 2 primeros tomos son espectaculares, bueno en su momento (finales de los 90) lo eran. Hoy ya estamos un poco saturados y habituados a las barrabasadas ultraviolentas de los japos, por lo que ya no impresionan tanto. Recuerdo cuando la leí por primera vez (en la buena edición de Norma, ya que era de mayor tamaño, algo que le sienta mejor a un dibujo tan estudiado y elegante como el de Samura) que me impresionó mucho, tanto por su ultraviolencia como su originalidad y excelente dibujo (que ya no me parece tan bueno). Pero cuando Glénat decidió reeditarla descubrimos que el gran comienzo no tiene continuidad y el manga rápidamente se desinfla, volviéndose la serie un poco anodina con un esquema repetitivo y gastado a estas alturas de la Historia. Pero el manga vuelve a remontar, superando así la mediocridad, en este tramo. Los nuevos pjs y la genial (y sorprendente) idea de separar a los protas hace ganar en interés, profundidad, intensidad y emoción a "La espada del inmortal".
El trabajo de Samura me parece notable. La serie no es tan buena como parecía, pero hay que reconocer que su autor es bastante competente. Su secreto es el utilizar pjs bastante bordelinos, es decir, radicales, exaltados. Son pjs con una gran determinación y creencia en lo que estan haciendo con lo que llenan con intensidad las páginas de este manga. En estos nº se aprecia perfectamente viendo como llega Rin hasta el extremo para pasar el control, la ultraviolencia de las luchas, la resistencia de Hyakurin a la tortura, etc. Me parece curioso, y un punto a favor de Samura, lo desagradable que puede llegar a ser. Me lo parece así porque, con lo embotados que tenemos a estas alturas la empatía y los sentimientos, que Samura consiga que te sientas incómodo (que conste que me considero una persona fría) creo que es una hazaña. La psicopatía y chaladura de Shira, la ultraviolencia o la inhumanidad de muchos de sus protas (por otro lado, impresión típica occidental, pues, por ignorancia, nos parecen las peculiaridades de la cultura japonesa como algo deshumanizante) realmente impresiona e inquieta.
En los dibujos me parece que esta más flojo que en los guiones, aunque ha mejorado mucho, sobre todo narrando. Es un estilo elegante y estético, un estilo manga singular y diferente por no ser tan caricaturesco como el usual, y tanto la composición de página como de las viñetas esta muy pensada, resultando siempre estas equilibradas y atractivas. El tema es que no domina muy bien la anatomía, las proporciones que ha elegido y la narración, sobre todo en las luchas. Narrando se hace la picha un lío, así que es fácil perderse en las luchas o no estar seguro de a quien le corresponde tal bocadillo. De este modo, la intensidad que consigue con sus escenas y sus diálogos se diluye un poco al no poder vehiculizarlas visualmente de forma eficaz.
Así pues, en estos números la cole remonta al ganar en intensidad gracias a la ultraviolencia y comportamientos bordelinos tan típicos de los japos. Más aquí, en un manga para adultos, donde como siempre se puede ser hiperdetallista con la ultraviolencia pero no me saques un pubis, no vaya a ser que ...

2 comentarios:

Mar dijo...

Pues aún te queda violencia y giros argumentales por leer y disfrutar...

:-D

Besitos

lord_pengallan dijo...

Me he leído hasta el 15 y desde el 11 y el 15 me parece lo mejor de la serie hasta ese momento. Me gusta mucho.

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