28.7.14

Critiquita 417: El Coleccionista, Toppi, Ninth 2014


Ninth sigue adelante publicando la obra de Toppi, uno de los pocos artistas que en el Cómic ha habido, comenzando con lo más moderno. Este soberbio dibujante que solía guionizarse nos ofrece aquí, gracias a la susodicha editorial, su historia más ambiciosa y quizás más convencional. Este gordo y maravillosamente editado tomo reúne las aventuras fantásticas y clásicas del único personaje tratado varias veces por el autor. Un intento de acercase al gran público adaptándose a formas comerciales. Pero Toppi sigue mostrando su personalidad de modo que El Coleccionista no es un personaje convencional, ni siquiera un héroe típico. El Coleccionista es un ser misterioso y especial totalmente egoísta así que no le cuesta ser cruel o vengativo. Un personaje nada positivo que nunca es desarrollado de modo que está cerca de ser un arquetipo. Aunque sufre no es un héroe y aunque lleno de debilidades humanas su misterio y magia lo alejan de la humanidad.

Sus 5 aventuras son en realidad la misma pues tienen mucho de mítico, de lo inamovible de lo eterno, pues no hay progreso o cambio en esas 5 historias independientes entre sí, aunque se presentan de forma cronológica, de finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX, que tienen el ancestral argumento de la búsqueda despojado, por la posmodernidad, de todo eco social, religioso o humanístico. El Coleccionista no cambia nada a lo largo de esas aventuras y el mundo en el que se mueve tampoco. Estas 5 aventuras son interesantes, sencillas, fantásticas y exóticas. De lo 1º no hablaré pues es algo subjetivo, personal, inargumentable. De su sencillez diré que es clásica, narración lineal que salta de conflicto en conflicto sin profundizar ni detallar nada confiando en que el dinamismo y el progreso sean suficientes para mantener la atención del consumidor de historias. La Fantasía es otro factor mediante el cual Toppi pretende agarrar al susodicho, nosotros. El elemento mágico que eleva la aventura por encima de la vulgar realidad sirve para que la sencillez no sea aburrida. Por último, el exotismo, junto con lo anterior 2 cualidades que caracterizan la obra de Toppi, sirve para lo mismo ya que para el provinciano ambas cosas se confunden. Así, la combinación de pasado y entorno exótico, muy bien plasmados pues la preocupación documentativa de Toppi es sobresaliente, se potencian para que el sencillo y convencional relato sea único y entretenido. La 1º historia no es muy extraña porque se ambienta en el Oeste en el tiempo de Little Big Horn, pero a partir de la 2º, ambientada en la Abisinia de Menelik II (momento que sin embargo no es extraño al italiano medio porque es parte de su historia imperialista), la mejor de todas, un relato poderoso y trágico, el contraste cultural juega un importante papel porque las hace diferentes y marcianas. La 3º acaba en Indonesia, la 4º en Nueva Zelanda y la 5º ocurre en el Tíbet. El exotismo es potenciado por el hecho de que el protagonista se mueve por espacios naturales y entre indígenas, otra constante de la obra de Toppi es la revindicación propia del proceso de descolonización de lo popular y étnico frente a lo elitista y moderno propio de la ficción del imperialismo. Así, aunque las historias son sencillas y repetitivas la cosa se mantiene por lo alienígena que todo resulta al lector occidental.

Paradójicamente Toppi afronta estas historias con un dibujo más convencional de lo usual. Seguramente no queriendo perjudicar la voluntad comercial de su editor, el genial autor italiano no quiso echar para atrás al lector corriente más de lo que su genial, personal y sofisticado estilo ya hacía así que planteó una narración más clásica de lo habitual. Así, en esta obra sus páginas ya no son un todo que se puede descomponer narrativamente sino páginas típicas bien resueltas en las que Toppi se concede pocos manierismos.
Así pues, otra entrega más de la genial y singular obra del gran ToppiEl Coleccionista es una obra que a pesar de ser viejuna, los referentes del artista italiano son la literatura "juvenil" de su época (Landon, Kipling, Stevenson, Poe...) y creaba para el lector del momento, sigue siendo grata y vigente por su imaginación, belleza y ese acercamiento cínico y ácido al tradicional héroe blanco, arrogante, xenófobo y egoísta, que aún sigue siendo popular por mucha deconstrucción que se le viene practicando en lo que llevamos de siglo.
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