23.9.09

Critiquita 283: Shadowpact nº 4, varios, Planeta DeAgostini 2009

Como anteriormente he criticado tomos de este supergrupo, me veo auto-obligado a escribir sobre este, al ser el último pues la cole se canceló. Una cancelación justísima ya que es muy mediocre y floja por culpa de sus autores, en especial de Willingham porque ha sido el encargado de la mayoría de sus nº, porque un supergrupo de superhéroes con poderes derivados de la magia es algo bastante original y con mucho potencial. Ha sido una pena por eso, porque la premisa prometía y los pjs, en su mayoría, son simpáticos y, como contaban con la ventaja de poco pasado y escasa iconocidad, daban mucha libertad, ya que por el trabajo de sus autores, no.
Se notó que Willingham empezó con ganas, motivado, con ideas, pero en seguida se vio que no es un buen guionista. Ha tenido la capacidad de dar con la idea que ha nacido para escribir pero, fuera de ahí, es tan solo un profesional más. También es cierto que pasó por un grave enfermedad que al final le obligó a dejar la serie, pero antes de eso sus guiones ya eran pobres y poco interesantes por lo que estaban matando a la cole casi al nacer. De todas formas, toda la responsabilidad no es suya, los dibujantes que le han tocado no encajaban con la temática fantasiosa y mágica de la cole además de ser mediocres. Una cagada editorial de proporciones bíblicas pues no sólo ha sido eso, si no que no ha contado con un dibujante regular, con lo que eso ayuda a fidelizar al público. Siendo así las cosas, la cole ha sido un desierto creativo por lo que es realmente un milagro que haya durado 2 años. Se ve que había gente que teníamos fe en el concepto.
Con este pasado a M. Sturges, guionista con que Willingham tiene bastante afinidad, le encargaron la papeleta de resolver la cole para cerrar todo lo que Willingham había dejado a medias. Esto lo hace bien, con rapidez y solvencia, lo cual anima un poco la cole que se había movido hasta su llegada en un ritmo lento. Pero tampoco lo hace mucho mejor que Willingham. Se agradece que le meta agilidad a la cole y su oficio (todas las viñetas con texto) pero el humor que mete es tan malo que esta fuera de lugar y sus guiones son mero trámite. Así pues, este tomo ofrece una lectura impersonal e insulsa a pesar de que los argumentos tienen algo de interés.
Como siempre, un guión mediocre lo es más si esta acompañado por un dibujo mediocre. Esto es lo que pasa en este tomo (como en los anteriores), aunque seguramente sea el mejor en cuanto a dibujo de todos los de la serie. Dwyer se encargaba de un nº y no lo hace nada mal, narra con brío y es expresivo, a pesar de la sencillez de su dibujo, por ser personal y estético. Pero con todo, es un nº muy funcional porque esta huérfano de fondos. Derenick, probablemente el dibujante que más ha pasado por las páginas de Shadowpact, se encarga de otro. Es un dibujante que esta en la frontera que une lo malo con lo mediocre, aunque es cierto que esta fuera de sus sitio. Su estilo es el producto de conjugar a J. Buscema con Image, así pues es un estilo totalmente inapropiado para Shadowpact que además, en sus manos, es torpe por lo que te saca de la historia. Por último esta Winslade, que diría que es el mejor de la serie si recordase todos los que han pasado por ella. Un dibujante bastante competente a pesar de que siempre que puede, pasa de los fondos. Un estilo dentro de lo clásico bastante personal gracias a una anatomía esbelta y un entintamiento hosco que, por transmitir rudeza, a veces va en contra de lo que en ese momento el cómic ha de expresar. De todas formas, no es sólo dibujos mediocres, sino también un color dado para salir del paso que pone en evidencia las miserias de Derenick y no encaja, por sus pastelosidad, con el rudo dibujo de Winsdale. Aunque con Dwyer, a saber porqué, se conjuga muy bien haciendo el nº más majo del tomo y, quizás, más redondo, visualmente hablando, de toda la cole.
Este tomo es el típico tomo espartano con el que de vez en cuando PDA se descuelga. Esta espartanidad, que no sé si es por DC o por ella, se caracteriza por no ofrecer los títulos de crédito completos (fuera entintadores) pero sí confusos (el colorista acreditado parece que sólo se ocupa de los 3 últimos nº cuando colorea todos) porque se ha manipulado a las grapas que lo componen para que no parezcan tales. Lo cual me jode un huevo, pero supongo que es porque me he criado con la grapa. Lo terrible, por mucho que hayan tenido la decencia de poner las portadas en su sitio, es que eso supone que los títulos de cada grapa, así como los créditos de la misma, han sido borrados de forma que las páginas que los contenían quedan absolutamente pobres al contar con espacios vacíos muy grandes que son una patada en los cojones al trabajo de los dibujantes y, sobre todo, al del rotulista. En fin un latrocinio que, como todos, es indignante.
Así pues, una cole que empezó muy bien al contar con Justiniano, un dibujante apropiadísimo para su temática por lo que favorecía al cumplidor trabajo de Willingham, pero que poco a poco se iba deslizando hacía la nada por la escasa calidad del trabajo de sus autores, hasta que ya fue demasiado tarde para que la energía de Sturges cambiase algo, aunque sólo fuese el poco positivo recuerdo que esta cole deja en sus seguidores.

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