Los supervillanos son lo que nos separa de la utopía de los tecnooligarcas (Iron Man I nºs 215 a 295)
El título es un poco clickbait en parte porque no sabía cómo titular este post inspirado por el nº 53 del volumen I de forum de Iron Man. Ya no recuerdo como llegué a él... Ah! Seguramente por leer Armor Wars. El caso es que me pareció interesante la historia desa grapa: Iron Man trata de "dar" a EEUU (supongo que no a la humanidad porquestamos en 1987, la URSS todavía está ahí) una estación espacial permanente y el supervillano de turno fastidia ese "altruismo".
El asunto viene de la etapa de O´Neil (nº 205/48). Ahí, supongo que por la velocidad que cogió con Reagan el rollo ese del Espacio (satélites y armas especiales más que viajes por el Sistema Solar), Iron Man tiene la idea de construir la estación espacial, y en la etapa de Micheline y Layton (nº 215/53) está ya ultimada. Entonces interviene IMA. Por tener un contencioso con Iron Man envía a unos a la estación sin que nadie los detecte(!!!) dispuestos a borrar unos datos incriminatorios. Son pillados con las manos en la masa por el latas y por tanto hay pelea. Como los villanos tienen las de perder, antes de que sea demasiado tarde deciden inutilizar la estación con una bioarma para que nadie pueda acceder a esa información que no se pueden llevar o destruir. Consiguen su propósito así que Stark y sus inversores pierden un montón de dinero y EEUU una estación espacial permanente diseñada por un genio.
La cosa no terminó aquí. En el nº 256 Layton hizo que Iron Man arreglase el problema en una de las grapas más aburridas de la historia, y luego que la alquilase una empresa química para hacer experimentos en gravedad 0 (diso libre a Stark de perder dinero!). Afortunadamente la cosa no termina ahí. Kaminski decidió retomar la historia para subrayar que la única corporación buena es la de Stark. Aquella empresa acaba haciendo experimentos peligrosos que salen tan mal que amenazan la existencia de la humanidad de modo que la estación termina destruida (nºs 294-295/nº 2 Desde las cenizas). Menos mal. Aunque a mi molaba la idea de una estación espacial futurista inútil orbitando la Tierra por siempre como recordatorio de lo que puede ser pero nunca es por la maldad que hay en el mundo, que la codicia empresarial sea más destructiva que los locos tejemanejes de los supervillanos de ficción es mejor final para esta historia quel que la estación esté por ahí funcionando.
La razón de que os comente este hecho marginal del Universo Marvel es que me ha parecido una gran idea. Creo que anualmente o bianualmente en alguna serie de Marvel debería contarse una variación desta historia, un superhéroe intenta que la humanidad avance 20 minutos en el futuro y un supervillano (o un empresario o político) por una razón u otra lo acaba fastidiando, porque me parece una gran explicación al por qué la Tierra Marvel no está mucho más adelantada que la nuestra, salvo en lo armamentístico, en lo aéreo y en lo espacial, y en estas áreas no es que lo esté mucho más, pese a estar llena de genios extraordinarios (para cuándo uno femenino?), metales imposibles y tecnología alienígena. Por otro lado estas historias también ayudarían a aguar la polémica de que los superhéroes nunca hagan algo por mejorar la vida de los pobres. A parte de que tras eso hay temas políticos y antropológicos, este tipo de historias aclararía quellos prefieren no jugar con fuego y hacer los experimentos en su casa y con gaseosa porque por cada buena acción hay una mala acción. Con esto podríamos entender que a Pantera Negra le mole más ser el Bismarck del Espacio que ayudar a sus vecinos africanos (la anomalía del imperio de Wakanda va a durar porque son africanos?). Como he dicho, me ha encandilado la idea de la estación espacial flotando tan cerca pero tan lejos desde 1987 (olvidémonos de que en el Universo Marvel no existe el tiempo). Un monumento a un plan fallido que sería una espinita clavada en Iron Man. Lo intentó pero la mezquindad es más poderosa que el heroísmo. Me lo imaginaba siempre frustrado por su estación que flota inútil encima de su cabeza, y atormentado por la certeza de cualquier intento filantrópico de un superhéroe pronto queda en nada por culpa de un supervillano. Podríamos llamarlo la tragedia del héroe marvelita. Así pues, aunque la historia de la estación Stark no tuvo un mal final, me hubiera molado que aún estuviese en los cielos de la Tierra Marvel tan prometedora como inútil como advertencia a los bienhechores, todo es fútil, sólo se puede aspirar a quel Mal no sextienda, y como explicación de que la Tierra Marvel esté más o menos igual de mal que ntra Tierra pese a tener más posibilidades destar mejor. Creo que los supervillanos son la mejor forma que tiene Marvel de justificar su proverbial pereza mental.
En esta historia también aparecen microestados controlados por supervillanos. Naturalmente son inventados. Esto me ha hecho pensar en queste tipo de estados están infrautilizados en el Universo Marvel. Un micropaís independiente dirigido por supervillanos sin duda sería utilizado para demostrar al mundo que la democracia de consumo no es el mejor sistema, como escaparate para nuevas tecnologías, etc. Es evidente salvo para los que trabajan en Disney que Latveria tendría las mejores universidades del mundo para atraer a los mejores cerebritos del mundo a un país más seguro y avanzado que la China comunista, situado en el maravilloso parque datracciones llamado Europa y donde la ética o la moral no frena ningún experimento científico. Sin duda Doom se presentaría como el rey filósofo platónico y su Latveria como la polis ideal platónica para poder apropiarse de los inventos de todos los científicos locos no superheroicos de la Tierra Marvel. No se dice pero Latveria es la Corea del Norte platónica o ideal, un lugar donde la sabiduría gobierna, todo el mundo vive bien y cada día se produce algún tipo de monstruo. Pero bueno, estamos condenados a que Marvel funcione siempre muy por debajo de sus posibilidades. Cuando acierta siempre es por casualidad.


Comentarios
Episodios como estos que introducen algún tipo de contradicción al idealismo abstracto y romanticismo heroico son rápidamente ignorados por relativizar el estatus de los personajes dentro de su universo. Solo se admite un cierto fracaso como ejemplo de la soledad del superhéroe, especie de pecado de origen luego ampliado a marca de su inadaptación, nada que se muestre como una discordancia significativa respecto a la realidad que habitan. Por ejemplo, tras Tormenta galáctica, Tony Stark se ve trasladado al siglo XVIII hasta un planeta donde su recuerdo fue deificado a partir de un simple accidente: una nave Stark que se estrelló en el planeta permitió que sus habitantes descifraran la tecnología Stark para pasar de una edad de piedra a descubrir la fisión nuclear apenas en una generación. Lo que dio en desastre, explotación sin pausa de recursos naturales, dificultad para reproducirse, violencia racial y guerras, que los científicos-sacerdotes (enclaustrada "casta secreta" llamada los Programadores) tratan de solucionar trayendo a Stark a su mundo. Nada se consigue, Stark es devuelto a la Tierra atrás en el tiempo sin recuerdo alguno de lo sucedido. Una historieta muy breve, serie limitada Origen de Máquina de guerra (1994, Forum) núm. 1, en la que cuando menos se atisba la resolución por mejorar la realidad como imposible victoria contra el tiempo, por la que también podría tomarse el episodio de la estación orbital si su recuerdo perviviese mantenida como un castillo desmoronado: "Si es cierto... Si mi obra inició la catástrofe, debo ser en parte responsable. / Es más diría que estos son como mis hijos. Al menos lo más parecido a ello con el poco tiempo que me queda. / No los abandonaré." La fe en la supervisión oculta de los avances tecnológicos fue vencida por la violência de las armas. Nada se recordará de ello después en Iron Man. Como si los estadounidenses prefirieran la épica caballeresca del héroe imposibilitado, la marca/falta se centra en la salud de Tony Stark, como siempre, una vez más en pie apenas gracias a su armadura (dualidad hombre y máquina), y no en la intrascendencia misma de la acción clarividente o no del héroe cuando trataba de alcanzar alguna especie de transformación para su mundo. Esto es muchas veces mostrado como una desilusión y nostalgia constitutiva para muchos superhéroes.
Y lo de Latveria pues... Quizás si una editorial mexicana se hace con Disney alcance algún desarrollo. No le sentaría mal que Muerte fuese asiático, sería más lógico incluso, porque podría introducirse una crítica al orientalismo al ser Latveria un estado desarrollado y superior tecnológicamente a la gran nación superheroica estadounidense. Que no necesita invadir países ni drogar a sus habitantes para evitar disturbios sociales.