30.10.15

Hércules Cristo Sansón de Todos los Santos


El año pasado fue el último del neopeplum. Seguro que en este año se ha hecho alguna peli más, no se puede frenar en seco, pero su final es cosa cierta pues (aún) en el 2015 ningún film sobre la Antigüedad mediterránea se ha estrenado. Si vemos quel año pasado hubo varios neopeplums podemos pensar que nadie preveía quel final estaba cerca, pero el que se estrenaran, entre otras, 2 pelis inspiradas en Hércules indica que sí se preveía pues en retomar a ese héroe griego, totalmente ausente del revival del cine de espada y sandalia, está claro el ánimo de volver a las esencias para refrescar al peplum y así poder seguir explotándolo. Lo que desencadenó todo fue un film inspirado en Hércules que quería cabalgar el exitazo de la muy famosa Los Diez Mandamientos, curiosamente reactualizada en el último neopeplum estrenado. 

Una desas 2 pelis está basada en una 1ª miniserie de cómics, The thracian wars, publicada por Radical. 1ª porque tuvo relativo éxito, las expectativas eran bajas, así que se continuó hasta que la muerte de su guionista, S. Moore, truncó el proyecto ya que era el alma mater del mismo. Esta y la 2ª y última, The knives of Kush, mejor que la anterior, serían notables a pesar del tosco dibujo por las buenas ideas y la cultura histórica del guionista si los finales no fuesen auténticas cagadas. La adaptación de la 1ª es bastante libre porque el original es demasiado adulto y desprejuiciado. Por tanto, lo que los productores debieron apreciar en ella fue su realismo, nada de criaturas míticas y elementos fantásticos, que ellos potenciaron explicando los famosísimos trabajos como producto de la ayuda de unos discretos escuderos más un poco de exageración poética, una vulgarización muy en consonancia con una época tan burguesa que no puede aceptar lo fantasioso (como vimos con los superhéroes), y colocando el relato bien entrada la Historia, en el año -358, o sea, 2 años antes del nacimiento de Alejandro Magno. Datación, por tanto, que vuelve a la peli un total disparate, si bien sólo evidente para unos pocos, ya que no encajan con la época en que se contextualiza la peli, por otro lado ausente, las aventuras extraídas del cómic, que es más inteligente en esto pues no data, aunquel conocedor del tema puede percatarse de quel relato "ocurre" alrededor del -1200, ya que no tiene propósito de ser histórico pues Hércules no existió. Así que uno se pregunta por qué la dataron. Sin embargo no es por esto que la peli es muy mala. Lo es porque es muy rancia, casta y plana. Parece un peplum de hace 50 años. Si se borrase digitalmente el único personaje femenino que no es una damisela (al que se le ha censurado su lesbianismo), nadie notaría algo raro, y eso me parece lamentable ya que hay que aportar cosas nuevas para justificarse que vayan más allá de acción más vistosa, sangre y suciedad (a veces se confunde la Edad Media con la Antigüedad). No hace falta hacer pelis de 50 años porque ya hay pelis que tienen 50 años.

La otra, la que interesa, Hércules el origen de la leyenda (en el original La leyenda de Hércules), aunque peor rodada e interpretada, me parece mejor porque no tiene miedo al disparate (a la otra tenerlo no le sirvió para evitarlo como hemos visto), así que es más sincera y por ello ingenua, y porque le da fondo su intento de adaptar el patriarcalismo cristiano a la posmodernidad, ya vimos que el peplum es conservador, para gustar a los jóvenes y a las mujeres. Así pues, esta de Hércules, aunque cursi, torpe, convencional, rancia y juvenil, es mejor que la anterior por ser un poco alucinante y disparatada en el buen sentido. Tampoco podemos descartar que esté mejor porque es más fiel que la otra, si bien de una forma licenciosa, a los mitos y a la Historia: su atrezzo está muy inspirado por la cultura micénica (la sala del trono sigue el esquema micénico, el megarón: hogar rodeado por 4 columnas en el centro de la habitación, la puerta de la ciudadela recrea libremente la célebre Puerta de los Leones, aún llamada así pese a que todo apunta a que son leonas, un casco remite al de colmillos de jabalí, sus espadas citan a las micénicas, se puede ver un centauro arcaico...) y por la cultura griega arcaica (las estatuas de Hera...) y se atreve a localizar el relato en lugares, Argos y Tirinto, que son desconocidos por el gran público, compárese con que la otra peli sobre Hércules del 2014 hace al rey Euristeo de Micenas y Tirinto rey de Atenas. De hecho, cuando Hércules el origen de la leyenda más se aleja de sus modelos peor es.



El peplum es patriarcal y contra ello pero sin querer renunciar a ello carga esta peli ya ques un film contra el exceso. Su motor es el enfrentamiento entre el deseo y los límites. El villano de la peli es el típico padre freudiano, el jefe de la horda, el tirano déspota que se comporta como si fuese divino porque no admite los límites sociales (los faraones podían ser incestuosos porque creíanse divinos). Contra él se va a lanzar su hijo putativo como vengador de su madre (en el patriarcalismo yanki todo tiene que ser personal y vengativo) y como defensor de la mujer, la familia, el pueblo y la religión en una adaptación disparatada y alucinada del Nuevo Testamento. El conflicto entre el César/tirano (poder ilimitado) y Jesús/pastor (religión limitadora) es el que alegoriza aquí el que hay entre un Anfitrión que no tiene nada del mítico y un Hércules que también poco tiene que ver con el mítico. Los 2 bandos son evidenciados en la peli por el negro y el blanco, también es un enfrentamiento morenos contra rubios, que, como en el Cine Clásico, tienen significación moral.



El villano más común del peplum es el tirano. Lo original desta peli es que este es un Héroe de Acción, el mejor guerrero de su época, tanto que sólo puede vencerlo un joven semidiós, cuando lo normal es que sea un viejo, spoiler así es en la otra peli sobre Hércules del 2014 spoiler, o un tipo débil. Un tirano es aquel que es o un usurpador, o muy poderoso, o un déspota. El de la peli es del 2º tipo ya que es un rey legítimo. Un déspota es un padre primordial cuando además de abusar es insaciable (amantes, ciudades), controlador (todo el mundo tiene que hacer lo que ordena), obsesivo (nunca se rinde) y egoísta (nunca reconoce una autoridad superior a la suya; el de la peli llega por ello a intentar matar al hijo de dios). Esta falta de límites le convierte en un acaparador y en un transgresor. En alguien divino en cuanto que no conoce los límites. Así, es un Nemrod, quien en la tradición judía es un rey cazador y el impío constructor de la Torre de Babel. La peli dice que la ira de un dios sería menos dolorosa que su tiranía. También que esta es una maldición sobre esta tierra y que él descarga su ira. Todas estas cosas suenan más a un dios. Esto se traduce en que es un conquistador y un ateo. Así, dice: Yo reino sobre todo, frase blasfema, como se lo recuerdan en la peli, salvo si lo dice un dios patriarca. Es vanidad creer que uno puede hacer algo solo. Así pues, el Anfitrión del film es un déspota porque no reconoce ni límites ni autoridad sobre él, cosas que para un rey antiguo sólo vienen de la esfera divina. Pero no es porque sea impío sino porque es ateo, reflejo de que hoy la amenaza no es el pecado sino el ateísmo. O sea, no cree en dioses, cosa que cambia en el final. Al principio le dice a la Alcmene de la peli que ha conquistado Argos por ella. Pero no parece que sea por amor sino por dominar ya que le dice que esa ciudad es igual que ella en que está obsesionada por los dioses, obsérvese que usa una palabra de la esfera de la demencia, tanto, que cayó por tener más sacerdotes que soldados. O sea, que para él Argos y Alcmene son lo mismo, deste modo la falta de motivos para su conquista señalada precisamente por ella no es verdad. Parece que eliminando esa ciudad el Anfitrión del film esperaba conseguir la adoración que la Alcmene de la peli dirige a los dioses pues la cree desperdiciada al no creer que existan. Por tanto, su empeño en probar la inexistencia divina sería un intento de redirigir hacia él la adoración de su esposa. En fin, ante semejante bestia, le encanta guerrear (se ve en el principio, en como juega con su oponente en el duelo inicial, está claro que disfruta), la Alcmene de la peli se rebela al ser la única que puede hacerlo, tras la caída de Argos ya no quedan reinos capaces de frenar o derrocar a su marido así que la solución ya no puede venir del exterior, de lo público, que en el patriarcalismo es la esfera del hombre. Pero el interior, lo privado, la esfera de la mujer según este, es inerme por lo que necesita un caballero, un agente. Por eso el cometer adulterio y quedarse preñada. En esta forma de rebelión el antipatriarcalismo de la peli tropieza por 1ª vez ya que la solución de la diosa es permitir que su marido se acueste con esta especie de María, parece que un adulterio, el de Zeus con Hera, neutraliza otro, el de la Alcmene de la peli con el Anfitrión de la misma, es decir, la mujer no puede solucionar nada por sí misma, necesita un representante masculino, sea su marido (o algo parecido), su padre o su hijo u otro pariente consanguíneo cercano. El adulterio fecundo es el mayor pecado en el patriarcalismo, pero aquí no pasa nada porque es bendito pues el amante es dios (Zeus, aquí presentado como si fuese la divinidad del Antiguo Testamento: sólo se manifiesta preternaturalmente, si bien en la sala del trono al fondo y velada parece que hay una estatua suya que protege 2 estatuas femeninas más pequeñas). La religión es la última autoridad en un Sistema que se basa en la autoridad. Por tanto, la reina, Alcmene, se rebela contra su marido al ver el sufrimiento queste causa. Este sinsentido para el patriarcalismo, la rebelión de la esposa contra su esposo, indica claramente el desorden que la tiranía del Anfitrión de la peli ha creado. Uno que viene provocado por el mal entendimiento dentro del matrimonio. El microcosmos se corresponde con el macrocosmos. Si este hubiera funcionado el Anfitrión de la peli no hubiera tenido tiempo y energía para conquistar. Esta alianza madre e hijo menor (antes de iniciarse la peli Alcmene ya ha parido a Ificles) remite a la de Gea y Cronos contra Urano porque este impedía que su esposa pariese, y a la posterior de Rea y Zeus contra el mismo Cronos porque este se TRAGABA, no comía, a sus hijos para que volviesen a ser nonatos. No obstante, la rebelión de Alcmene tarda en fructificar porque hay que esperar a quel chaval crezca.



La revuelta de la madre es de índole religiosa porque el enfrentamiento entre el deseo y los límites que plantea la peli pasa por la religión pues al ser autoridad es atadura. Pese a ello la religión se relaciona aquí con la mujer porque, como se acaba de escribir, en el patriarcalismo ella es lo privado, aunque hasta la Edad Contemporánea la religión tiene una dimensión pública tan importante que ninguno podía tener una distinta a la de su país o no tener una (parecida cosa ocurría con la esposa). Por eso la madre no se dirige a Zeus sino a Hera, que se diferencia de su marido en que sus estatuas son bien visibles y en que puede poseer a sus sacerdotisas (para los antiguos griegos las profetisas se diferencian de los profetas en que estas no tienen el don sino que son poseídas por la divinidad), y la impiedad del villano se manifiesta en que conquista y saquea Argos ya que su patrona en la peli, y en la realidad, es la esposa del patriarca del Olimpo. Esto también simboliza la invasión de la esfera femenina por el hombre cuya consecuencia se mencionará más tarde.
Spoiler. Por qué la madre muere si es buena? Pues porque duda. Si fuese un buen creyente no hubiera dudado de dios, es decir, no habría dado por muerto a su hijo semidivino. Esta falla, este error, imperdonable para un dios, es lo que permite al Anfitrión de la peli matarla por fin. Spoiler.

Otro aspecto de lo privado es lo doméstico, la familia. Ya dijimos que lo familiar es un valor positivo en el peplum, sobre todo en el estadounidense, aquí se ve en quel sidekick del héroe es marido y padre. Alguien de los buenos tenía que serlo y como el prota no podía serlo... La aspiración del Hércules del otro film del 2014 es ser marido y padre. En el patriarcalismo de la familia también es símbolo la mujer, yo creo que más por estar encerrada en casa, en el hogar, Hestia era la diosa del fuego doméstico, que por su maternidad. Por ello le pertenece la educación de los hijos, de los niños mientras sean infantes y de las niñas hasta que se casen. Por eso es necesario que el instructor de los príncipes, Quirón, pertenezca a la esfera femenina-maternal/familiar. Esta es la razón por la que es un viejales. En el patriarcalismo el hombre débil es como una mujer (si hubiese sido joven hubiera resultado un rival para el Anfitrión de la peli). Por tanto, se comprende quel adulterio deba ser fuertemente sospechado por el Anfitrión fílmico: es necesario que odie al muchacho para que su madre pueda educarlo. La importancia desta en la peli, que se corresponde con la de Hera respecto a Zeus, se ve en el detalle de quel colgante que simboliza el amor es uno que pertenecía a la madre de la damisela. Esta al morir se lo dio al padre, y este a su hija, y esta a su futuro marido, que así pasa a ser su nueva madre. A cambio ella le ofrece fidelidad. Es curioso la simetría entre las horfandades de la pareja protagonista. Él es huérfano de padre, su progenitor no está muerto pero no le ha educado y además carece de figura paternal pues su padre putativo no ha querido serlo, y ella, Hebe, los detalles sacados de los mitos o de la Historia por los guionistas no son casuales, es huérfana de madre. El colgante es de piedra, me imagino que por ir de rollo humilde, en forma de serpiente, que es un símbolo femenino (como la manzana que ofrenda la Alcmene de la peli a Hera), recordemos su asociación con las Bacantes, porque hace de pene, cosa necesaria en el patriarcalismo para acceder al falo y por ello propio de sacerdotisas y reinas desde por lo menos la Edad de Bronce. Así pues ella se emascula, es decir, renuncia a su poder que es garantía de autonomía. Por tanto, no hay reprocidad entre los amantes. No puede ser de otro modo porque en el patriarcalismo la mujer no puede ser padre porque este es la autoridad. Así, la peli está proponiendo que la tradicional autoridad del hombre sobre la mujer se modernice adoptando la ternura, algo maternal.

Un tema derivado del familiar es el del Ificles de la peli. El personaje más interesante del film por ser original, así que es una pena que caiga víctima de los clichés a la que toda peli comercial y de género debe someterse. Este Ificles es el sidekick de su padre, Anfitrión (tendrás que derrotar tanto a este rey como a su sucesor), pero, se deduce, que porque su madre le rechazó para compensar que no podía rechazar a su marido. Esta Alcmene no sólo odia a este por ser un tirano, también lo odia porque es un esposo de conveniencia. Por tanto, este Ificles es hijo de un matrimonio concertado. Así, no extraña que sea mezquino. Abandonado en manos de una bestia por su madre a pesar de su inocencia y humillado por su hermano menor simplemente porque este es hijo de Zeus, la genética humana no puede competir con la divina, es normal que terminase siendo un capullo, aunque valiente, y se agarrase a su condición de príncipe, lo único que le da fuerza ya que es físicamente débil a diferencia de su padre (cuando el villano principal es fuerte sus secuaces son masillas) y de su hermano menor. Por tanto, es un personaje patético pues no tiene familia; ni padres, ni hermano, y ni novia, ni, finalmente, reino. Por eso su color es el azul. Uno oscuro porque pertenece a la esfera masculina, pero no negro porque los guionistas le saben inocente. No obstante es un villano ya que 2 detalles de su aspecto son villanescos para el gran público pues son propios de los emperadores romanos malvados Calígula y Nerón (que además son jóvenes en la imaginería pop, bueno Cómodo también y Augusto cuando hace de malo, ya quel patriarcalismo desprecia la juventud): un afeitado apurado, todos los personajes (masculinos) llevan barba pues desde 300 los griegos antiguos la lucen, por eso el "malvado" jefe mercenario egipcio también se afeita, y una discreta corona metálica que imita a las de laurelEsto es otra asquerosa concesión de los autores de la peli al cliché pues en la antigua Grecia sólo llevaban coronas de hojas, siempre naturales y nunca de forma permanente, los campeones. Cómparese con el hecho de queste Hércules una vez rey no lleva corona, aunque sí capa, superhéroe? No la lleva porque es un monarca guay, quizás natural de Campeche. Como en verdad Ificles es inocente tenía que pecar para ser matado en nombre del Bienasí que los guionistas le dieron un pecado: parecerse a su padre. No obstante no lo mata el prota, el justiciero, quien siempre trata de negociar con él, por su falta real de culpa. Así Ificles muere por ser un tiranuelo, por empeñarse en cometer el peor error de su padre: tener un matrimonio concertado (el romanticismo de la peli hace que su patriarcalismo sea moderno). Empeño que los guionistas deberían haber trabajado más pues no se comprende como un tío que ha sufrido toda su vida por ser hijo de un matrimonio sin amor quiera seguir con esa tortura. Obedecer al padre, joder al hermano o confundir el amor con obsesión es demasiado plano para un personaje que es complejo aunque sus creadores no lo hayan visto así. Por tanto, ser inferior a su hermano menor así como a su padre da a este Ificles suficiente potencial como para ser algo más que un vulgar secuaz. Quizás debería haber sido el oculto protagonista del film (su actor es mejor quel de Hércules). Por ello su maldad justificada y su tragedia que mueve a compasión no tendrían que haber sido despreciadas por los guionistas. Su muerte no era necesaria para queste Hércules pudiese reinar en Tirinto (y el resto de reinos conquistados por su padre?), pero sí era necesario que no viniese de una indignidad.


Como la peli es el enfrentamiento entre 2 cosas, deseo contra límites, es lógico quel héroe tenga 2 nombres. Heracles no es el único personaje mítico griego que tiene 2. Por lo menos a Paris/Alejandro, Pirra/Aquiles (posteriormente se le añadió otro más: Ligirón) y Pirro/Neoptolomeo les pasa lo mismo. Sin embargo, salvo para el troyano, un nombre sustituye al otro. Esto indica que hay una iniciación por medio de modo quel 1º es el infantil (o privado) y el otro el adulto (o público). En la peli el 1º es Alcides, el que le pone su padre putativo como patético intento de dominio, y el 2º es Hércules, el que le pone su madre putativa para ocultar su paternidad. La forma latina del nombre del héroe griego no permite ver su posible relación con la diosa. Heracles es difícil de interpretar pues aún significando gloria de Hera, cosa que no está clara aunque popularmente se tenga como un hecho cierto, no está claro si eso es glorioso a pesar de Hera o glorioso gracias a Hera. Esta 2ª posibilidad nos hace pensar a muchos que en origen esta diosa podría ser la protectora del héroe, pues proteger héroes es lo que ella hace en la Ilíada y en la Argonáutica, y que, junto a su preeminencia en su panteón (es probable quel dios principal de los micénicos haya sido una diosa), tuvo que ceder el patronazgo del héroe más popular al patriarca del panteón olímpico. Hay quien piensa quel que los mitos griegos varones hagan de madre (Cronos como hemos visto y Zeus varias veces) prueba que en Grecia los dioses desplazaron a las diosas. Sea como sea, los guionistas de la peli decidieron inventarse un significado para el nombre Hércules: regalo de Hera, que es la paz. En el film simbolizada por la madre -Le enseñarás [...] el Arte de la Guerra? -No se puede ignorar majestad, la Historia es una crónica de la Guerra. -Y la Guerra es una crónica del dolor escrita con las lágrimas de las madres de los jóvenes. Por ahí va el fantasma de La Guerra de Irak. No sé por qué me imagino a los guionistas desto después de escribir este diálogo superencantados de haberse conocido. La dualidad nominal, por tanto, se corresponde con el deseo y los límites: el Destino-deber social frente al deseo personal, la norma frente al capricho, lo público frente a lo privado. El debate del prota aquí es escaparse con su amada y pasar de todo, o sea, seguir siendo Alcides, el despotismo del tirano es someter lo público a su privacidad, o asumir su papel de avatar divino y librar el mundo del Mal, o sea, ser de verdad Hércules. De otra forma: seguir su voluntad o la de dios. Como esto es una disputa identitaria la peli hace El Viaje del Héroe, un viaje interior, un viaje de autoconocimiento.

Hércules el origen de la leyenda está planteada de forma parecida al mito de Edipo. Este no es que todos los hombres queremos matar a ntro. padre y follarnos a ntra. madre (los homosexuales también?), es el de la búsqueda de la propia identidad, quiénes realmente somos, que en el pensamiento tradicional significa saber quiénes son los padres de uno. Cosa parecida le pasa a este Hércules. Al principio cree que su padre es el malvado Anfitrión y cuando le dicen quién es no se lo cree porque los dioses le parecen increíbles y porque lo ve de mal gusto: si su padre es el padre de los dioses, por qué ha crecido tan puteado y su madre ha sufrido tanto? Típica pregunta del creyente inmaduro. La divinidad no es un pastor. Por ello es el humano quien debe resolver sus propios problemas. Los dioses nunca fulminan sin iniciativa humana y sin medios humanos. Es decir, en la Tierra ni intervienen por iniciativa propia ni directamente. Por eso nunca pueden hablar claro, sólo señales y signos. Es que no pueden ir contra la libertad: Zeus no puede cambiar la mente de los mortales (el de la religión olímpica sí al igual que el dios del cristianismo premoderno). Por eso los dioses, como las mujeres en el patriarcado, usan al hombre como vehículo para intervenir. Por eso los héroes míticos son avatares. Los dioses sólo pueden advertir y ayudar, o castigar. Así lo explica la peli aunque cuenta un intervencionismo divino. La fe permite asumir tal contradicción. Es necesaria para poder creer en una religión intervencionista en una realidad (y tenemos documentada más de 5000 años de tal) que niega la existencia de un dios interventor, sea "el verdadero" u otro. Además la religión posfilosófica es una cuestión de fe así que no puede haber certeza. También la religión es, sobre todo, una cuestión de normas. Así, el buen religioso es el creyente disciplinado, el que cumple las normas religiosas, no el que pretende que su dios intervenga en su favor por él. Por tanto, el viaje se impone al Hércules desta peli porque para aceptar su semidivinidad 1º debe madurar. Así vincula la madurez con quel héroe conozca su origen ya que es aceptar la divinidad (límites), lo que significa que este Hércules debe rechazar a este Anfitrión (deseo), pues aunque ausente ha influido en él. Aquí se ve la invasión de la esfera maternal por el padre antes indicada. Por ella el prota reniega de los dioses, o sea, no cree a su madre, porque niega varias veces su origen llegando incluso a rechazar las señales que le envía su verdadero padre. También en este dilema dios o padre se ve el conflicto dios o César. El padre primordial es un dios falso pues es mortal así que da igual lo poderoso que sea. Por tanto, hay que rechazarlo, es decir, al poder, a las riquezas y al propio capricho. Esto de la falsedad es lo más característico del villano de la peli: falso rey (es un tirano), falso marido, falso padre...



Comienza el viaje deste Hércules, la parte central de la peli y la más floja por ser la más aberrante, porque su "padre" le envía a la muerte. Cuando lo constata por fin reniega de él, cosa que se manifiesta en que asume su otro nombre por lo que, como todos los buenos, deja de usar yelmo para ir a cara descubierta ya que ahora es sincero y ha roto con el Mal. Por esta razón el viaje del prota toma la forma de un periplo a los infiernos, que sin duda deriva del rito de iniciación masculino a la adultez, al menos del que va a ser guerrero. Muchos detalles lo delatan. Destaco 2. El malo final desta parte es Humbaba, el monstruo guardián de la Tierra de los Muertos de los mitos de Gilgames (estos guionistas no dan puntada sin hilo), por ello es encarnado por un tipo grande con un peinado raro y maquillado para simular que está escarificado (supongo); y todo tiene lugar en el extranjero, al otro lado del mar, en una isla, las metáforas tradicionales del Otro Mundo. De hecho el prota "muere" en Egipto, en el interior de un túnel: entra por un extremo vivo y sale por el otro "muerto". Aquí vemos otro pecado del patriarcalismo: la xenofobia. Esa es la razón del orientalismo, la representación occidental de Oriente como un otro opuesto y por ello extraño (y el patriarcalismo odia lo diferente, de ahí su misoginia). Así, el Egipto del film es un cliché: una región extrema, es un desierto aún en el Delta del Nilo, poblada por gente cruel, astuta (los antiguos griegos decían egipciar para decir bellaquear), fanática y obediente. En fin, el prota, que tras ser dado por muerto como Alcides es vendido como esclavo como Hércules, inicia una breve vida como gladiador tras ser puntualmente galeote, así la peli cita otro peplum clave pero caducado ya: Ben Hur, que termina en un colosal, o ciclópeo, teatro en Grecia. Por el camino demuestra su astucia, bravura y tenacidad, que es cerebro y músculos, y su liderazgo. Por ello las aventuras en esta parte del prota son una ascensión: comienza en la oscuridad, en el barro, en lo pequeño, en lo accidentado y en lo interior/privado y termina en lo luminoso, en lo seco, en lo colosal, en lo firme y en el exterior/público. Esto da sentido a la decisión de la peli de comenzar en las profundidades y terminar en el firmamento. Como todos sabemos, quizás en EE.UU. no, los gladiadores son romanos, así que aparezcan aquí es una concesión a la comercialidad que define al peplum, este surge no de la Historia sino de la idea popular sobre la Antigüedad porque es negocio, cosa que es una losa para el cine histórico sobre la misma. Se nota questa horrible cita a la terrible Gladiator (peor es la cita a La amenaza fantasma) no es del gusto de los guionistas pues la enjuagan situando la cosa en Italia, en Sicilia, que, salvo su tercio occidental, era parte de la región conocida como Magna Grecia hasta que la conquistó Roma. Un compromiso entre lo romano y lo griego, lo cierto y lo falso, que pasa por retrotraer la Historia a la época mítica. La peli se ambienta en el -1200 y la Magna Grecia existió entre los siglos -VIII y -III, centuria esta última en la que los gladiadores tal y como nosotros los entendemos aparecen. Otra forma con la que los guionistas intentan que los gladiadores no chirríen es estableciendo las diferencias entre los que son romanos y los que son griegos: los 1º son esclavos deportistas que combaten para entretener a las masas en un juego que admite apuestas y los 2º son guerreros libres excepcionales que combaten sólo por el triunfo. En fin, en ese "Coliseo" este Hércules gana su libertad que también es su renacimiento, su aclamación por su pueblo usando su verdadero nombre es un gesto análogo a antiguas ceremonias de reconocimiento paternal, así como anticipación de su victoria final y de su proclamación real. También indica que por fin ha reconocido la divinidad, que esta no es cuento, leyenda, mito, que también es aceptar que se tiene más potencial. Por eso es cuando se recoloca el colgante del amor. Al ser otro necesita aclarar a su amada que él era Alcides. El amor es algo importante en la peli porque es por él que nace la rebelión. Se ve muy claro en este Hércules: antes de rebelarse es ya un rebelde pues se salta la prohibición de su padre putativo de "cortejar" a esta Hebe, cosa positiva a pesar de ser desobediencia, no muy grave porque es a un tirano, ya que supone el control del deseo: este Hércules quiere a una mujer concreta. También el amor es importante porque es parte de la solución al problema ya que impone límites pues es reconocer al otro como un igual. Por eso lo 1º que hace la Alcmene de la peli antes de questa empiece es tratar de infundir ternura a su marido. Así, es por el amor que la rebelión la organizan unas mujeres ya queste, para el hombre hetero, siempre ha estado relacionado con ellas.

Desta manera el prota completa el viaje de lo privado a lo público, de joven hijo egoísta a adulto padre responsable (rey), ya que por el camino ha olvidado el egoísmo y asumido la humildad, que es servicio, la cualidad popular del rey ideal, de modo que reconoce que hay algo superior y espiritual. Ocurre que él es la divina llaga: él es la prueba de la existencia de los dioses; con él, imposible negar a los dioses. Por qué el tema de la religión es importante para la peli? Pues porque para ella es la otra parte de la solución ya que pone límites, ata, al organizar los deseos humanos. Arriba se escribió que un tirano es alguien con los deseos desatados. Por ello el prota ahora puede tener el don de los poderes, que es revocable porque son divinos, no mortales, no son del héroe. Que este aceptase límites era necesario para obtenerlos, lo mismo reza para conservarlos, porque precisan madurez y piedad. He aquí la religiosidad de la peli, un humano no puedo alcanzar su potencial hasta que acepta a dios, y si lo rechaza lo pierde. Así, asumir la religión, para el film, es asumir que la Fuerza es buena sólo si sirve a la amistad, a la familia, al amor y al pueblo. Por eso este Hércules, al separarse de la Fuerza tal y como la entiende su padre: un medio para conseguir lo que se desea, se convierte en un héroe social, que es más propio del cristianismo que de la mitología griega: se es un héroe por salvar y defender no por superar trabajos inhumanos o satisfacer su capricho, lo característico de Heracles ya que es un héroe aristocrático. No obstante el Alcides de la peli no muere hasta que lo hace el Anfitrión de la misma pues hasta queste no muera Hércules no podrá ser totalmente adulto. Se ve en que el villano siempre llama al bueno, muchacho, y no "recoge el guante" del duelo final. No le considera ni adulto ni igual (si le reconoce entonces habría una redundancia que despejar). De ahí quel duelo final sea entre Alcides y el villano en vez de este y Hércules. También ocurre quel prota no puede ser un abusón así que era necesario que para matar al padre renunciase a sus poderes, a ser der Zorn Gottes, la Cólera de Dios, ya que dado que es una peli estadounidense esto no es para hacer de la venganza una cosa personal y no divina. Deste modo Hércules y Alcides quedan como palabras mágicas análogas a SHAZAM.



El cristianismo, ya latente desde la irreverente y descacharrante escena del divino ayuntamiento, entra a borbotones justo con el autorreconocimiento del prota como hijo de dios. Cuando asume que tiene una misión divina, todo se dispara. Se le llama salvador y se dice que porta un mensaje de esperanza, spoiler es traicionado por su sidekick spoiler, sufre un calvario para demostrar que a pesar de divino es humano, tiene sus 2 ladrones, se le acusa de haberse autoproclamado hijo de Zeus, se le pregunta: cómo ofreces la salvación cuando no puedes ni salvarte a ti mismo?, cuando el prota no puede más dice: padre creo en ti y luego: concédeme la Fuerza y entonces la escena pasa a ser la última de Sansón. A este Hércules no se le crucifica por timidez, o ya asemejarle al forzudo bíblico era una idea preconcebida? Es el espíritu estadounidense enmendando a la Biblia? Esta convivencia entre paganismo y cristianismo es otro rasgo de modernidad del film pues por definición el peplum es antipagano.



Es típico del cine de espada y sandalia la rebelión popular, aquí toda masculina no como en la célebre Espartaco de Kubrick (pero esta es histórica), pero siempre dirigida por un líder de la élite porque es narrativa conservadora. Por eso el peplum no suele hablar de democracia pese a que se lo permite la libertad con la que afronta la Antigüedad (aquí está de nuevo la lamentable Gladiator). No es por historicismo, o si le entra el historicismo justo en este momento es porque viene del poder y por ello lo que predica es la fidelidad del pueblo al poder legítimo ya que eso hace bueno a aquel sin importar su grado de democracia y justicia. He aquí el exorcismo de la élite conservadora a la revolución, la legitimidad es más importante que la capacidad para gobernar. Mientras los pueblos así lo han creído han durado las monarquías "divinas" y los malos reyes/jefes. En este caso el líder de la rebelión es superlegítimo porque es príncipe tanto terrenal, es hijo de reyes, como celestial, es hijo del rey del cosmos e inventor de la realeza. Así, un buen plebeyo debe entregar la vida por él, la injusticia social queda en 2º lugar. Por tanto, este Hércules queda como un libertador, un recuperador pues libera lo acaparado por el tirano. Por ello extraña queste no muera decapitado porque es su típico final (ahí está Carlos I Estuardo) ya que es una metáfora de la castración.

La modernidad de Hércules el origen de la leyenda en este tema es la introducción de mercenarios. Normalmente el peplum olvida quel ejército sale del pueblo (aunque la Historia ha demostrado sobradamente que para el poder es fácil alienar a los soldados con él), sin embargo esta peli por ponerlo bien, es una institución conservadora, hace que su Anfitrión contrate un buen montón de mercenarios. Esto es lo menos convincente del film pero porque no está trabajado. De repente este Anfitrión pasa a explotar a su pueblo. No queda claro por qué, si bien supongo que lo que ocurre es que no hay nada que entender. Es el malo y punto. Hace cosas malas porque sí. No importa que nada del personaje indique que es un explotador. En el duelo inicial se comporta de forma honorable y populista. La bondad de tal comportamiento lo demuestra la propia peli haciendo que luche en él con la cabeza descubierta mientras que su oponente va de negro y con la cara oculta por un yelmo ya que en el lenguaje clásico de Hollywood eso los identifica como héroe y villano, y haciendo quel bueno, cuando han girado las tornas, lo imite. En fin, el tío, para defenderse de un ejército dudoso porque como conquistador lo ha tratado como herramienta, esquilma al pueblo para contratar mercenarios, que él llama aliados. Por supuesto extranjeros. El patriarcalismo siempre es xenófobo. Provienen de Egipto (país que para los cristianos era malvado en la Antigüedad), Germania (tierra de bárbaros por excelencia) y del Cuerno de África (región hacía poco de moda por la piratería somalí). O sea, encima malvados y bárbaros (así también son los malos de la otra peli con Hércules del 2014). Por ello se asemejan a bestias: los egipcios llevan yelmos con forma de chacal y los germanos cascos con cuernos. Los clichés no mueren aunque deban hacerlo como estos que usa la peli, racistas ya que homologan lo civilizado con lo bueno y con lo occidental, todo lo bárbaro es malo y ningún bárbaro es occidental. Cómo si no hubiese mercenarios occidentales! Desta forma el film contiene inconscientemente otro cliché del peplum: Civilización-Occidente contra barbarie (o si no Perversión-Oriente), de ahí quel conservadurismo acuda a la Antigua Grecia y Roma. A él también le gusta ser pedante y sutil. No obstante, el Hércules de la peli va con la piel del león de Nemea, el único elemento mítico-fantástico del film junto con la existencia de los dioses griegos. Sin duda este es el único trabajo tratado por los guionistas porque ese animal es símbolo de realeza por lo que su derrota evidencia la del prota y vaticina su triunfo. También porque este Hércules, aunque no se pone la piel como capucha, es un salvaje al igual que el original, su ámbito heroico también es el agreste territorio extraurbano. Aparece por 1ª vez muy lejos de Tirinto y no vuelve a ella hasta el final.



Hércules el origen de la leyenda es un peplum moderno, que no progresista, porque es juvenil. Por eso su tema es la madurez, el malo un padre adulto y ensalza la mujer sin abandonar el patriarcalismo. A diferencia del peplum tradicional en esta peli no hay femme fatale, uno de los personajes definitorios del susodicho, ya que no demoniza a la mujer, y no se  explota el cuerpo femenino (desde la Edad Media la Antigüedad ha sido excusa para quel cristianismo acepte el desnudo, que hasta el siglo XX es principalmente femenino dada la heterosexualidad del patriarcalismo), en ese sentido el neopeplum es gay en lo erótico pues su target es masculino pero no compensa el exhibicionismo del cuerpo masculino semidesnudo musculoso y depilado exhibiendo el cuerpo femenino bello semidesnudo y depilado (no siempre el progreso significa igualdad o justicia), pero su prota es un caballero, mata a todos los gladiadores excepto a los femeninos (o es discriminación positiva?), y considera que lo único que interesa a la mujer es el amor romántico, que ser mujer es sacrificarse por un bien mayor (así en la peli por la paz Hera debe consentir el adulterio de Zeus, lo que plantea la duda de si todo no es un retorcido plan del Crónida para acostarse con Alcmene), que la mujer sólo puede ser novia, esposa, madre o criada y que lo bueno de la mujer es su potencial materno ya que para lo demás es inútil, de ahí que no sea necesario que esté en la esfera pública. Por eso la damisela, pese a que al principio se diga que es de armas tomar, se pasa la peli vestida de rosa, llorando o gritando, correteando desesperada por su prisión, siendo repetidamente capturada por los malos y defendiéndose de forma negativa (algo muy femenino): intentando suicidarse. Así, este film está en la estela de la asquerosa Crepúsculo, que ha hecho retroceder al romanticismo a las cavernas. Exalta el matrimonio por amor ya que lo contrario engendra ruina: adulterio y problemas paternofiliales, pero la mujer en casa y pariendo, y este es como un cuento: fueron felices y comieron perdices. Esta cursi sublimación del casamiento lo acepta el peplum porque al ser burgués ve el matrimonio fecundo como el mejor método para domesticar al hombre, y al ser cristiano ve el matrimonio como una forma de obedecer a dios. Por eso el peplum suele ser en el fondo un género femenino tradicional ya que a la postre de lo que suele ir es de casarse. En el fondo contraer un matrimonio significa aceptar unos límites. Esto la peli lo manifiesta con los 2 escenarios donde el amor tiene lugar. Cuando es informal y secreto ocurre en la naturaleza salvaje, y cuando es matrimonial y público ocurre en palacio. El amor de los protas se domestica, socializa, normaliza a la par que el forzudo de la peli asume su lugar en su sociedad. La peli no es liberal sino moderna, permite el sexo pematrimonial pero sólo si la cosa va a terminar en boda. Así, el león se convierte en gato citando la Epopeya de Gilgames. Desta forma la peli completa su objetivo: domesticar a todo hombre.

Por tanto Hércules el origen de la leyenda aboga por un patriarcalismo de rostro humano: el hombre, está claro quel target de la peli son los jóvenes varones aunque tenga elementos suficientes para contentar a jóvenes mujeres tradicionales, manda, pero ha de aceptar límites porque si no dios le castigará. Por eso la peli habla de la madurez. De hecho su estructura es la de un rito de paso. Al principio el Hércules de la peli es un menor. Eso cambia cuando mata al león. Sin duda es una digna señal de que ya ha crecido lo suficiente. Por eso su padrastro no puede malinterpretarla. El niño raro se acaba de convertir en una amenaza. Ha llegado el momento de la iniciación. Por eso le separa de su comunidad enviándolo a lo salvaje. Allí, ntro. protagonista pasa la fase de las pruebas por lo que se convierte en otro, en adulto, en un auténtico hijo de Zeus.  Para completar su rito de iniciación, iniciado por su padrasto pero terminado por su padre, como es tradición, vuelve a su comunidad. Es el momento de la fiesta, de la fase de agregación. Como en todas las fiestas paganas, las griegas las 1ª, se mata un animal para repartilo. En este caso, ya que estamos en un mito, este es el rey viejo. Así, el Hércules de la peli es definitivamente un adulto tras matar a su padrasto. Por tanto, Hércules el origen de la leyenda enseña a la juventud, siempre descarriada por caprichosa y rebelde, que hay que limitar el deseo. En ese sentido está muy bien elegido quel portador del mensaje sea el Héroe pues esta palabra en griego significa maduro (Hera entonces es madura, es decir, muchacha virgen casadera; en el patriarcalismo las mujeres que se casan ni son folladoras ni mayores), por tanto Hércules podría significar hombre glorioso. La madurez del héroe es el máximo potencial humano encarnado. Así, la peli presenta la victoria del héroe social frente al viril, que es el aristocrático y por eso egoísta, defecto que Homero reprocha a Aquiles. No hay que ser un caprichoso incluso aunque sea indudable que estamos muy por encima de los demás (tema antiguo que se ve por doquier, por ejemplo en los historiadores antiguos refiriéndose a Alejandro Magno y a los emperadores romanos). Hay que aceptar límites (amor, piedad y normas). A esto debe referirse el tatuaje que el prota se gana como testimonio imborrable de la dureza de la 2ª fase de la iniciación. La marca indeleble no es la prueba de que ha superado la iniciación, es la certeza de que el rey siempre recordará su calvario y por tanto nunca pecará de orgullo. De todos modos el auténtico símbolo que la peli usa para representar el respeto del hombre al orden social es el respeto a la mujer, no olvidemos que para el patriarcalismo ella es símbolo de todo lo débil, todo lo que no se puede defender por sí mismo: ideas (religión), entidades (comunidad) y seres (mujeres, niños, viejos, civiles). Por ello resuelve la transgresión con la invasión de la esfera masculina-pública por el representante de la esfera femenina-privada. Este acto desordenado con un objetivo desordenado, romper la cadena sucesoria y destronar al rey (autoridad) legítimo, no crea más caos porque su poder entrópico queda neutralizado debido a la doble impiedad del Anfitrión de la peli: rompe el límite de la mortalidad pretendiendo que su miniyo, el Ificles del film, le suceda, por eso le dice quiero que seas una hombre, y rompe el límite de la realeza, que es sagrada porque fue inventada e instaurada en la humanidad por Zeus. Esto también está en el cristianismo por vía judía. Lo apuntamos más arriba, para el judaísmo, originado por nómadas transhumantes, el rey malo (Nemrod) es el cazador y el rey bueno (Abraham) el pastor. El 1º es un depredador mientras que el 2º es un guardián, religiosamente esto quiere decir que el 1º es un tirano porque su autoridad es su fuerza y por tanto no tiene obligaciones, mientras que el 2º es un padre (la imagen ideal del rey) porque su autoridad viene de dios (Génesis 1:28 y 2: 19-20), y por tanto tiene obligaciones para con su rebaño. Por ello todo el complot contra el transgresor de todos los límites (fronteras, deseo del otro, un rey un reino, esfera divina) puesto en marcha después de que su esposa haya fallado en su función, socializar a su hombre, debido a quel matrimonio es incorrecto, es para destronarle y poner un rey legítimo, es decir, aprobado por Zeus, que no sea su hijo (este es al auténtico castigo: quitarle la descendencia-heredero; lo peor en el patriarcalismo). Así, la rebelión de la peli iniciada por la madre y terminada por el hijo, que evoca a las alianzas primordiales de madre-hijo menor mencionadas en el lejano principio del post (el judaísmo tiene también las suyas: Rebeca-Jacob), que son porque en los mitos griegos la madre es progenie-sucesión mientras que el hombre busca lo eterno, es buena porque no la hace una mujer, esta en el patriarcalismo es siempre un canal, sino el dios de la Justicia, que es límite. Por ello el prota 1º debía aceptarle, que es aceptar una autoridad, que en el patriarcalismo es el padre. Este y el cristianismo imponen límites externos, jerarquía además de normas, porque ambos no conciben que un humano sea capaz de autocontrolarse. No obstante eso no lo cree inhibidor pues el prota alcanza su máximo potencial cuando reconoce a la divinidad, que es reconocer una autoridad. La bondad de quel hombre se someta a la autoridad y respete a la mujer como símbolo, lo plasma la peli en su escena final: su Hércules, desde su palacio en lo alto, contempla a sus súbditos felices y luego mira al cielo y le sonríe como diciendo: gracias a que te he aceptado padre la cosa va de puta madre. O, como es nocturno con Luna llena y la peli ni la ha mencionado ni la ha usado es imposible saber qué simboliza, dado que Zeus está relacionado con la tormenta, como cielo nublado es como aparece en el film, o bien esté dirigiéndose a su madre o bien simboliza la plenitud que ha alcanzado el prota (las fases de la Luna pueden compararse con las de la iniciación). Por tanto, el film es una parábola que pretende ayudar a los jóvenes hombres. La lucha entre el Anfitrión de la peli y Zeus, entre César y dios (Al César lo qué es del César y a Dios lo que es de Dios: que seguramente no es que las 2 cosas son distintas y están separadas -eso es una idea que no aparece hasta el siglo XVIII y en Europa- sino que Dios-religión está por encima del César-política por lo que hay que cumplir siempre con lo 1º aunque vaya contra lo 2º porque si no se pone a un hombre por encima de Dios), es alegoría de la lucha interior del hombre joven entre su deseo y los límites sociales, más importante para el patriarcalismo que la que hay en toda mujer joven porque esta es abnegada y al carecer de Fuerza o poder sus deseos no son peligrosos porque le son inalcanzables. Además, en todo caso, el varón la controlará. De ahí que sea indispensable que todo hombre sea capaz de conciliar su deseo con su deber social antes de casarse. Que no sea cazador sino pastor, que se ocupe de lo suyo en vez de coger lo que no es suyo.

22.10.15

Blueberry de Charlier y Giraud


Como un 1/3 de esta cole me la regalaron cuando era peque. Me lo leí entonces, pero no me llenó mucho. Demasiado texto y poca acción. También pasó que el Oeste no me atrae. Aún así poco a poco me hice con los 1/3 que me faltaban. Quizás fue porque flipé y flipo con el tríptico "El tesoro de los confederados", un cómic excepcional. Quizás pensaba, a ver si me voy a estar perdiendo una joya... El caso es que he releído Blueberry varias veces y la conclusión siempre ha sido la misma, buen guión y magnífico dibujo pero no me encandila, demasiado texto y poca acción, y poca presencia femenina, y el Oeste no es una de mis ambientaciones preferidas. Eso sí, "El tesoro de los confederados" es fabuloso, un Spaghetti Western del calibre de El bueno, el feo y el malo. Pero en mi última relectura, que ha sido a salto de mata, al haberse hecho por orden cronológico, como era habitual en los 80 las editoriales españolas se lanzaban a publicar títulos extranjeros con el material reciente dejando el anterior para cuando ya no hubiese aquel, resultando dello que las ediciones españolas ochenteras mezclan lo nuevo con lo viejo en vez de empezar con y en el nº 1 original y seguir desde ahí sin saltos, me he dado cuenta de que Blueberry tiene una progresión interesante por lo que ha mejorado mi opinión sobre ella, aún así me sigue pareciendo que tiene demasiado texto.

El Western fascinó a muchos en la parte central del siglo XX. A hombres de toda condición. Normal, para los espectadores nada exigentes es sencillo y patriarcal, y para los gafapastas contiene muchos temas fascinantes, los indios, la violencia, la frontera, la colonización, la ley... Por ello fue un éxito internacional. Pero mientras que a los italianos les dio por explotarlo filmicamente, los franceses lo hicieron haciendo cómics, que están viviendo un revival en ntro. país. Así se puede hablar de un Croissant Western, que se distingue por estar bien documentado y ser menos inverosímil quel resto, del que Blueberry de Charlier y Giraud es su título más célebre, o lo será Lucky Luke?, y seguramente el mejor.


Es seguramente el mejor porque es el que mejores autores tuvo y también porque estos hicieron un gran trabajo. Charlier es un guionista muy de su época, le da a la palabra escrita demasiado por complejo literario, cosa que aquí es pecado porque su dibujante es excepcional, y privilegia la aventura por encima de cualquier otra cosa, incluso de la caracterización de personajes, que en Blueberry es muy simple, pero esta ranciedad queda anulada porque conoce muy bien el Oeste, cómo se vivía entonces, de modo que las historias son muy verosímiles y al ser históricas se salvan del Tiempo, y porque era tremendamente ingenioso. Sus guiones son siempre iguales y muy tradicionales, comienzo, nudo y desenlace, el desencadenante es un conflicto social, la historia siempre progresa..., pero los anima metiendo tramas paralelas, normalmente la del héroe y la de su antagonista de turno, y construyendo el relato engarzando pequeños episodios en los que el prota, Blueberry, debe superar un peligroso desafío mediante la astucia. Porque lo que caracteriza a Blueberry es la maña, no la violencia o la fuerza. En ese sentido la cole remite a la Odisea y el prota a Ulises. Como en aquella obra épica los problemas en los que se mete el héroe son tan gordos que no se pueden resolver a hostias. También, como la obra de Homero, es burguesa. Estamos lejos de la gloria militar personal a pesar de que Blueberry es de la caballería de EE.UU., no es un vaquero, y combate tanto en la Guerra de Secesión como en varias guerras indias. Desde luego lo militar no le interesaba a Charlier pues, pese a ser central en la serie, no profundiza en ello. La caballería es la cosa más desdibujada de la serie. Así, Blueberry está lejos de Aquiles y del poder egoísta o sádico típico de la aristocracia. Los valores que ensalza Blueberry son los mismos que son ensalzados por la Odisea: la eficiencia, la habilidad, la inteligencia y la negociación, no el valor y la fuerza. Estamos lejos de la Cólera de Aquiles. Por eso en cierta manera Blueberry no es guapo ya que su rostro no se corresponde con el canon clásico (está inspirado en el de J. P. Belmondo). Odiseo tampoco era un Aquiles. Los valores de la burguesía y de Charlier son otros, y por eso la serie encumbra la honradez, la tenacidad, la inteligencia, la integridad y el orden. No obstante, a pesar de tanta burguesía, Blueberry tiene su puntillo rebelde como veremos un poco más adelante.

Junto al sólido, variado, casi todos los argumentos posibles del Western aparecen en la serie, e ingenioso guión, Charlier nunca somete 2 veces a Blueberry a la misma prueba, la serie se beneficia del fabuloso arte de Giraud, que estalla en la parte central de la misma. Su dibujo realista es excepcional ya que surge del talento y del trabajo estajanovista. Todas las viñetas, excepto la de las 1ª y últimas aventuras, están curradas de forma enfermiza pues Giraud dibuja hasta el más mínimo detalle, hasta el que no se ve. Así, Blueberry tiene todo lo que tiene una peli del Oeste, desde impresionantes paisajes hasta cargas de caballería, y más, pues la recreación histórica es mucho más seria que la del Cine ya que los italianos estilizaron el Western porque sólo les interesaba la violencia y la amoralidad y los estadounidenses nunca se esforzaron en la historicidad, salvo excepciones, hasta que llegó el crepúsculo. Así, los guiones están representados, además de con suma pericia, de forma impresionante por el curro y por la excepcional calidad del dibujo y de la forma adecuada, pues demandaban naturalismo. Por tanto, guión y dibujo se conjugan a la perfección. Así que Blueberry es un todo sobresaliente que supera las partes, sobre todo en los episodios de los 70.


Lo que da interés a la serie más allá de la pericia anormal de sus autores, pues las historias son convencionales, es la rebeldía y el pacifismo. Blueberry es un rebelde. Es el típico héroe caótico. Defiende a su comunidad pero no encaja en ella. Concesión de la Industria del Entretenimiento de entonces a la juventud. Es un espíritu libre y concupiscente, pero a lo conservador, le va el alcohol y el juego pero no las mujeres (ni los hombres), y por ello no puede ser otra cosa más que un indisciplinado. Sorprende así que sea militar, pero Charlier no hace ningún esfuerzo para explicarlo. Aunque queda claro que el ejército tolera su indisciplina porque es un soldado muy eficaz. Su aspecto refleja está condición heterodoxa. Sin duda por ello en su 1ª aventura el guionista le pone al lado al héroe convencional de la época, un rubiales de perfil griego y bigote, bien plantado, limpio y planchado. Así, el pelo oscuro y largo (como el de los Beattles en su 1ª época), la nariz rota, la barba de 3 días, la suciedad y el desarreglo de Blueberry sobresalen mucho más. Todos estos rasgos simbolizan, además del individualismo esencial del héroe, que es anormalidad, su carácter astuto y mañoso. Blueberry no parece trigo limpio porque no lo es. Es torcido como su nariz, que se la rompieron por mentir. Por eso es muy bueno en el póker, es un farolero excepcional, como Odiseo. Esta rebeldía y astucia hace que Blueberry acabe pronto en operaciones encubiertas y luego ya como desertor a su pesar. Así, se pasa la vida en territorio enemigo o extranjero y disfrazado, es decir, fingiendo y fuera del Orden. Esta astucia y rebeldía es lo que nos lleva al pacifismo. La sagacidad de Blueberry no sólo escatima en todo momento el enfrentamiento violento típico del Western, en la serie apenas hay duelos por ejemplo, sino que también es una apuesta por la negociación y el consenso, cosa que alcanza su cénit en las historias de indios. En ellas Blueberry se esfuerza en que vuelva la paz y los indios obtengan un tratado justo, el prota no es ningún héroe colonialista. De echo es todo lo contrario, un mediador. Su condición caótica le permite encajar en cualquier cultura y le incita a oponerse a la rigidez que quiere imponer toda política de dominio, la fuente de casi todos los conflictos. Así, el pacifismo de la serie progresa y llega hasta el punto de que Blueberry abandona el ejército no sólo por ser ya un auténtico pacifista, sino también porque aquel es el brazo armado de una política egoísta, racista y cruel. De esta forma, en cada entrega, Blueberry usa menos la violencia y los antagonistas son menos malvados, si bien nunca deja de haber villanos. Todos blancos y totalmente negativos por ser egoístas, racistas o crueles. Así, Blueberry es un Western moderno atípico porque está más cerca de su época que el cinematográfico, sin duda por ser europeo. Para los estadounidenses el Oeste era mitología y por ello no quisieron afrontar que lo habían idealizado hasta que entraron en crisis, pero para un europeo moderno al estar ya de vuelta este era simplemente un escenario exótico donde los excesos del hombre blanco son tan evidentes como condenables.


Como he releído la serie a salto de mata no la tengo muy fresca pero aún así voy a señalarles los episodios que me parecen buenos. Los 1º 5 nº, una historia sobre los navajos, "Las primeras guerras indias", son entretenidos y la cultura india está muy bien retratada. Los 2 últimos de la siguiente historia larga, "El caballo de hierro", "La pista de los siux" y "General cabellos rubios" están bastante bien y son relativamente independientes de los 2 anteriores, que son sosetes. Luego viene "El tesoro de los confederados", que es excepcional aunque Charlier al final fuerza las cosas. La siguiente historia de indios, "Blueberry fugitivo", está bastante bien y tiene su épica a pesar de huir de la violencia. El final de la serie es malo por agotamiento de los autores, más palpable en Giraud, y porque Charlier quiere cerrar la serie juntando historias que en origen eran inconexas así que se carga la credibilidad que la distinguía, pero el último, "Arizona love", es bastante bueno y su historia es feminista así que es una agradable lectura, un original western y un buen final. El éxito de Blueberry dio lugar a precuelas mucho antes de que nadie pensase que eso era una buena forma de explotación. Así, Charlier y un Giraud muy suelto con el pincel hicieron varias historias cortas donde contaban la trayectoria de Blueberry antes de ser destinado a Fort Navajo, donde comienza la serie. Allí nos enteramos de que era un rico del Sur que se pasó al Norte al principio de la Guerra de Secesión no por convicción. Digna explotación pero no aporta nada.

Así pues, Blueberry es una serie muy bien hecha y la mejor muestra del Western francés, más histórico y justo con los indios que el producido en otros estados. Destaca por su dibujo excepcional y por el ingenio de sus guiones, y la evolución de la serie hacía el pacifismo y la modernidad suple el que la caracterización brille por su ausencia y su tono sea conservador.

20.10.15

Superhéroe, why so serious? o la pertinencia de los calzoncillos por fuera



Hace poco terminé de leer el interesante y breve aunque algo viejo ya Homo ludens del gran Huizinga y al final habla de la moda masculina de la Edad Moderna. El libro va sobre el juego y el humano, sobre el importante papel que el carácter juguetón de la humanidad ha supuesto para el desarrollo de la cultura. Pues bien, haciendo un breve y rápido repaso del juego a lo largo de las épocas históricas Huizinga llega a la peluca. A la extraña y chocante para nosotros moda de los siglos XVII y XVIII de los pelucones, que llevaban todos los hombres, calvos y no calvos. Huizinga, combinándolos con la moda masculina de aquel momento, llega a la conclusión de que son una especie de disfraz pues su objetivo es dar una apariencia aristocrática a alguien que a pesar de su sangre azul tiene el mismo aspecto que un plebeyo. La moda masculina de aquella época, que lógicamente sólo atañía a la aristocracia de entonces, es muy diferente a la actual aunque viene de ahí (la corbata llega a Occidente en el XVII). Si vemos los numerosos cuadros de la época, sobre todo los retratos, vemos que los hombres usan colores vivos, encajes, pañuelos, lazos, bordados, tacones, medias... Todo lo que hoy relacionamos con la moda femenina (también en aquella época, como hasta entonces, ahí está la Ilíada, los hombres podían desmayarse y llorar), más unos pelucones disparatados en el siglo XVII y pelucas blancas con tupé, coleta y 2 rizos a cada lado en el siguiente. Esto, tanto esa moda masculina como la permisividad a las manifestaciones emotivas de los hombres, terminó en la parte central del XIX por el triunfo de la aburrida burguesía ya que su estilo era otro. Uno diferente tanto del exhibicionismo y de la exhuberancia aristocrática, como de la naturalidad y de la libertad del Romanticismo. Así, se impusieron los colores oscuros y fríos y los pantalones (hasta entonces algo de aldeanos y marineros), y se eliminaron los adornos del traje y las pelucas, con lo que los calvos se han quedado con el culo al aire. Pero la desaparición de aquellas no fue para lucir pelazo sino para llevar el pelo corto, repeinado y con raya. Durante algún tiempo se llevaron las barbas o, en su defecto, un bigotito (no todo el mundo es lo suficientemente viril como para tener barba), pero eso se perdió con la modernidad. Lo que el burgués busca con este estilo es parecer maduro, serio y profesional, pero queda como alguien gris, sin imaginación y uniformado. Lo que es en realidad. Un zombi. Así, el triunfo de la burguesía terminó con la coquetería, la ostentación y la alegría en la moda masculina (sobrevivió en lo militar hasta que la guerra se hizo industrial), que Huizinga relaciona con el juego, de ahí lo del disfraz, creo que muy pertinentemente. Este viaje del color, la extravagancia y la heterogeneidad (cada aristócrata diseñaba su propio vestuario llegando al extremo de que los generales, por lo menos los de caballería en Inglaterra, diseñaban el uniforme de sus divisiones) a lo gris, a lo homogéneo y a lo sobrio es el mismo que el que hizo la literatura: del romanticismo al realismo. A dónde quiero ir? Pues questo me ha recordado al traje de superhéroe. 

Retrato de Luis XIV pintado por Rigaud. Fíjense como el introductor de las corbatas posa aquí como una azafata-florero: mano en una cadera y una pierna adelantada y ligeramente flexionada. Qué es lo que hace aquí el Estado? Enseñar pierna. 

Al principio fue un disfraz o costume, la palabra más usual que usan los guionistas angloparlantes de superhéroes, los inventores y mayores practicantes de los mismos, para referirse al atuendo que estos personajes llevan. La traducción más exacta es traje en su 2ª acepción de la RAE. Es decir, costume no es un traje normal sino uno regional. Pero también el vocablo inglés designa al histórico y al artístico. Por eso opto por traducirlo por disfraz. Mejor sería máscara en su 2ª acepción de la RAE pues a lo que el traje superheroico más se parece es al traje artístico, pero con ese sentido usamos poco esa palabra y en última instancia es un disfraz. Por eso he preferido esta voz aunque es una traducción forzada. Así, el disfraz del superhéroe ni es un uniforme ni un traje normal y fue la regla desdel principio, 1938, hasta el siglo XXI, cuando el Cine lo jodió de tal modo que pasó a ser un uniforme, entendido esto como vestimenta práctica, discreta y oscura más que como traje particular de un grupo no étnico. Lo que lo define es que es singular y vistoso. Es así por temas de vender y de reproducción. Había que llamar la atención y reconocer fácilmente al héroe en las viñetas pequeñas e impresas con poca calidad de los primitivos comic books. Como siempre hay una excepción. Batman. Ese pragmatismo no explica la guinda del disfraz superheroico: los "calzoncillos" por fuera, a poder ser de un color diferente al de las mallas. Imprescindibles como demuestra el que incluso los llevaba Batman. Esto es así porque los "calzoncillos" son el pelucón de los aristócratas del XVII, un símbolo. Por tanto no obedecen a razones estrictamente prácticas. Su decodificación nos la proporciona su origen: los "calzoncillos" del disfraz superheroico vienen de los calzones que llevan los deportistas por medio de algunos artistas físicos circenses (acróbatas y forzudos) de finales del siglo XIX. Estos se enfrentaron con que la desnudez y los genitales eran anatema y con que la ropa normal era pesada y voluminosa. Así, el trapecista Léotard inventó por motivos púdicos y prácticos el leotardo (prenda ajustada, ligera y fina de cuerpo entero) conocido hoy como "pijama" y que él llamó mallas, que cubría totalmente a la par que facilitaba los movimientos, a lo que añadió un calzón de color diferente a aquel sin duda tanto por estética como para cubrir más los genitales masculinos. Lo prueba que las artistas circenses al poder enseñar las piernas y no tener fuera los susodichos no precisaron de bragas por fuera ni siquiera para evitar la sosería de la monocromía. El cinturón era optativo pero era oscuro porque era de cuero. La capa, que dejó de ser popular rápidamente, seguramente Siegel&Shuster la añadieron para dar majestuosidad pero también para distinguirse de otro héroe de acción popular del Cómic, El Hombre Enmascarado o El Fantasma, muy popular en ese momento que es el 1º héroe en ir como un artista circense, si bien con capucha y antifaz, que no tiene poderes y por eso lleva una pistola y le acompaña un lobo (lo que remite al animal de poder de un chamán). Así, a finales de los 30 del siglo XX el conjunto leotardo con calzón estaba vinculado al poderío físico y también a la extraordinariedad tanto personal como situacional, se está en el circo, no en el mundo ordinario. Por eso los autores de superhéroes se remitieron a él. Como para las mentes de principios del siglo XX los acróbatas y forzudos no eran normales, los creadores de superhéroes imitaron la vestimenta de aquellos. Se aprovecharon de esa asociación porque al ser popular con ella podían transmitir de forma directa e instantánea como era el personaje. Así, lo 1º que indica el disfraz de superhéroe es que quien lo lleva tiene habilidades insólitas. Por tanto el disfraz es indicio de extraordinariedad y no dotra personalidad/locura. La personalidad del superhéroe nunca cambia. De hecho el hombre-superhéroe es más verdadero que el hombre-ordinario, no dice Iron Man más de Stark que su condición de multimillonario exfrabricante de armas? Y qué pasa con Batman, del clásico por lo menos, él es el auténtico B. Wayne. Por tanto, la personalidad del superhéroe es independiente del disfraz. Acaso a cualquiera dellos el ir de civil le impediría evitar una injusticia? Esto es así porque lo 2º que es el disfraz es una señal. Su diseño no es tanto una expresión personal, después de todo intenta evocar a otra cosa: un insecto, un animal, un héroe legendario..., como un aviso de que hay un superhéroe actuando. Así, en los Superhéroes el disfraz no es teatral o dramático, para interpretar a otra persona, sino que 1º remite al religioso, en concreto al chamánico, pero tiene también elementos carnavalescos, pues un chamán siempre es un chamán pero sólo usa sus habilidades cuando lleva puesto su traje ceremonial, y después intimidante, de qué no será capaz un tipo con los "calzoncillos" por fuera? Por tanto, en general el disfraz superheroico no es para señalar otra personalidad, después de todo los superpoderes suelen ser inherentes, sino para introducir la extraordinariedad y expulsar la cotidianidad. O sea, para traer juego y fantasía.

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Léotard en leotardos. Obsérvese como la columna hace que la foto remita a una estatua clásica. El Fantasma realizando proezas de fuerza. El original era en B&N, por eso se le puede ver en otros colores, pero el violeta es el que ha quedado como canónico. En ninguno de los 2 disfraces se adivinan los genitales. En el nº 22 de Los Vengadores (IX 1965) guionizado por S. Lee, un circo ofrece empleo a los exvengadores Maximoff. A eso Wanda dice: al fin empleos donde podemos usar nuestros talentos!  


Pero no hay que conjugar el disfraz superheroico con el antifaz (que no es una máscara pese a que los anglosajones al no ser mediterráneos sean incapaces de ver la diferencia de modo que a ambos lo llaman mask). A pesar de lo que se piensa, esta no es habitual entre los superhéroes. Hagan una lista y se van a dar cuenta de que la mayoría de los buenos no lo lleva. Esto es así porque el antifaz obedece a razones diferentes quel disfraz. Unas extrasuperheroicas como demuestra el que se puede llevar lo 1º sin ser superhéroe pero no ir sin lo 2º y ser superhéroe, y el que ambos sean antitéticos: el disfraz superheroico destaca y el antifaz oculta. Por eso la razón principal entre los superhéroes que lo llevan para haberlo añadido a su disfraz es que su rostro es público. Lo que sugiere que el superheroísmo es algo privado. Así pues, aquí el disfraz nunca implica el antifaz, prenda que por otro lado los artistas circenses no suelen llevar. Otra forma de verlo es caer en que Superman el 1º superhéroe, el arquetipo del género, no lleva antifaz pero sí llevaba unos "calzoncillos" rojos por fuera. Por tanto, aquí no me voy a referir al disfraz de civil que usan algunos superhéroes, por ejemplo Superman y Wonder Woman, ya que cumple la misma función que el antifaz: ocultar, sólo que con un objetivo más total: esconder la superheroicidad. Clark Kent es un disfraz porque el 1º superhéroe no es humano sino kriptoniano, pero como tampoco puede ser tal (Kal-El) ya que Kripton no existe su verdadera identidad es la del "calzoncillo" rojo. De todos modos no hay que olvidar que precisamente esos disfraces se deben a que el superhéroe no cubre su rostro. Por tanto lo que el disfraz superheroico en general persigue es el anonimato del que lo viste.

A su izda. el Ojo de Halcón del siglo XX en su 1ª aparición dibujado por D. Heck (IX-1964). A su dcha. Ojo de Halcón del siglo XXI dibujado por A. Alessio (XI-2016). Nada de máscara, camiseta pintada y un disfraz totalmente ambiguo: no parece un uniforme, pero tampoco un traje. Retengan el slogan: traer de vuelta la Justicia. Casualidad que se tape la entrepierna con el puño?

Por qué juego y fantasía? Pues porque superheroizar es un pasatiempo ya que es un fin en sí mismo. Así, el superhéroe es sólo el que juega a tal juego. Todo el mundo necesita un hobby [...] Mi hobby es vestirme como un maníaco enmascarado y golpear a gente que no me gusta hasta aterrorizarla dice el joven y novato Batman de Oscuras lealtades obra de Chaykin. Aunque sea bueno y lleve disfraz si no superheroiza desinteresadamente (sin contrato y anónimamente), autónomamente (sin relación con institución gubernamental) y según unas reglas (ver más adelante) no lo es (lo mismo vale para un chamán). Ojo, que lo lúdico es compatible con la seriedad, sólo no lo es con la obligación y con la responsabilidad. Así, lo que verdaderamente lleva al superheroísmo no son una audacia, un altruismo (2 características del chamán), un orgullo y un sentido moral excesivo junto con un superpoder, sino un pervertido y exagerado espíritu lúdico. De ahí el disfraz y la dualidad. Por un lado está el trabajo y por el otro el juego, y ambos al alcance de todos. Pero el superhéroe no quiere trabajar: Por qué tú no combates el crimen uniéndote a la policía de Gotham y haces todo su papeleo? pregunta Aquaman a Batman en The All-New Batman: The Brave and the Bold nº 8. Por eso en general el superhéroe es una persona cuerda, simplemente se viste en función de lo que va a hacer. Si va a trabajar se pone su uniforme y si va a jugar se pone su disfraz. No cambia de personalidad por cambiar de ropa; sí, pero sólo en algunos casos, de comportamiento. Esto es más cierto en el clásico (1961, 2004) que en el primigenio (1938, 1960) y el posmoderno (2005 en adelante) ya que en su época el género buscaba la identificación del lector adolescente con él de modo que no podía más que ser normal y al menos tener problemas amorosos. Ese es el secreto del éxito de Spiderman, el superhéroe clásico más popular. Por tanto, un superhéroe juega, y para evidenciar que está jugando para evitar equívocos lo anuncia con su vestimenta. Así, como se ha dicho, el disfraz superheroico, cuyo epítome son los "calzoncillos" por fuera, es una señal. Una indicación de quel juego superheroico está en marcha.

Una viñeta para atar a todos los superhéroes. Amazing Fantasy nº 15 (VIII 1962).   

En qué consiste el juego de los superhéroes? En ser una fuerza de seguridad legal sin serlo. Los superhéroes son paralegales. Ni son representantes de la ley estatal, ni están autorizados para usar la fuerza. Sin embargo, ayudan a las fuerzas de seguridad. Así, son transgresores pero poco. Son rebeldes, pero no antisistema y tampoco reformistas pues juegan a ser autoridad. Vulneran las leyes y la moral, se toman la justicia por su mano y son violentos, pero se comportan como una autoridad. Son viejos estadounidenses. Por eso casi ninguno dellos como persona normal es miembro de una organización estatal, lo que confirma que el superheroísmo es algo privado, y el superpoderoso que lo es, como S. Rogers, el Capitán América, se convierte en superhéroe cada vez que se considera que el Estado está corrupto. Cada vez que Marvel piensa que el presidente estadounidense es impopular en EE.UU. el 1º deja de ser también el 2º. Así fue cuando Nixon deshonró la presidencia, y así ha sido cuando Reagan y luego Bush jr. practicaron la guerra sucia, guerrearon de forma interesada y pervirtieron el nacionalismo yanki reduciéndolo de tal forma que expulsaron de él a los estadounidenses que discrepaban con ellos. También con otro 2º mandato, pero esta vez de un presidente Demócrata, S. Rogers dejó de ser el Capitán América un breve instante. Sin embargo esa ocasión es la excepción que confirma la regla ya que se debió tanto a criterios comerciales como a que Obama reveló a EE.UU. que ya no es una sociedad blanca (o ya no es la sociedad anterior al 68). Esto ha cambiado tanto las cosas que ahora hay 2 capitanes América, uno blanco y uno negro, y ambos son oficiales. Pero a pesar de que los superpoderosos legales no son la norma (quizás en la posmodernidad sí lo sean), realmente no son excepcionales pues sus compañeros superhéroes no pertenecen a las fuerzas de seguridad sólo porque lo quieren así, qué ciudad no enrolaría a uno dellos en su policía? Por qué? Por qué el superhéroe no quiere ser una autoridad legal?

Última viñeta de la 3ª página de nº 59 de Los Vengadores (XII-1968): -Se da cuenta, por supuesto, que es también testigo de cargo! Le necesitaremos para testificar en el juicio..! -El papel de testigo es para chivatos, Clyde! Yo juego a Polis y Ladrones..!

Porque ser tal significa perder la libertad y ganar poder social, y lo 1º coarta la Justicia y lo 2º corrompe de modo que el bien que haga no sería tal, y lógicamente eso no puede suceder porque es su razón de ser. Él es una encarnación de la Justicia, sus oponentes son sólo los injustos, por eso sus actos han de ser altruistas y él virtuoso, además ambas cosas también son necesarias para dar seriedad a su juego. La forma tanto de ser altruista como de lograr la virtud siempre ha sido actuar con libertad, y la forma para hacerlo elegida por el superhéroe es el juego. Este es evadirse de lo ordinario, lo rutinario que suele conllevar responsabilidades, por eso es libertad: siempre se elige tanto el cuándo como a qué se juega (e incluso el cómo y con quien). En el caso del superhéroe esto además implica liberarse: usar sus superpoderes. Eso es lo que compensa lo peligroso del juego superheroico. El superhéroe asume el riesgo como el precio de no vivir frustrado o siempre inhibido. Muchos superhéroes son tales porque sienten que sus superpoderes les obligan a serlo: con un gran poder debe también venir... una gran responsabilidad. No se puede tener un superpoder y no usarlo pues si no existiese esa necesidad no habría género. Lo mismo pasa con el chamán. Recibe una llamada de los espíritus que no puede rechazar. Por tanto, la libertad que proporciona el juego, que la da el antifaz si la identidad civil del superhéroe es pública, libra al superhéroe de la institucionalización pues gracias a ella su labor justiciera es desinteresada y virtuosa pues no está coartada por los procedimientos legales y la obligación, no tiene que atenerse a los intereses del gobierno de turno y no está expuesta a la corrupción. Cuando das tu vida y lealtad a una institución, como yo siempre he hecho, aprendes a... existir dentro de sus límites. Te vuelves, de alguna manera, más pequeño. Menos libre le dice un Capitán América harto de los superhéroes a un Iron Man comatoso.

Anual nº 2 de Los Vengadores (IX-1968). Podéis, los más poderosos de este tiempo, proclamar que habéis acabado con el hambre... la plaga... la pestilencia? Verdaderamente tenéis el poder de derrotar el Mal... o incluso de hacer que un niño inválido pueda andar de nuevo? [Nótese el aire religoso destas frases] Ah... Os habéis quedado mudos según los límites de vuestros débiles poderes eran enumerados!

Así pues la libertad es muy importante para el superhéroe porque sabe que prueba la sinceridad de su altruismo y de su virtud, que son lo que licitan/purifican su transgresión, o sea, hacen que su comunidad la tolere. La paradoja del superhéroe es que no es el superpoder lo que le hace tal sino el uso benéfico del susodicho. No es lo olímpico sino lo social. No es lo ultrahumano sino lo humano. Los actos que no son benéficos y desinteresados no son altruistas. Por tanto, no son superheroicos. De ahí también el anonimato del superhéroe. La imposibilidad de reconocimiento garantiza el desinterés. Sin embargo este no tiene mucha importancia. Por ejemplo los Cuatro Fantásticos. El superhéroe no tiene suficiente con el altruismo porque al pretender que su actuar tenga validez, necesita autoridad. Esta es moral porque, como se ha mencionado, el superhéroe no es un representante de las leyes o del gobierno sino que pretende encarnar la Justicia, pero es suficiente porque nadie discute al Bien Común. -Voy a cerrarte el negocio. -No tienes autoridad legal. -Tengo autoridad moralEsto le dice un Batman a un empresario abusador en Sociedad de Tierra 2 nº 10. Para tener autoridad moral el superhéroe necesita ser virtuoso pues es de donde esta surge. Quienes mejor lo explicaron fueron los romanos. La autoridad no es poder mandar sino la cualidad personal que permite a su poseedor inducir a los demás a hacerle caso. Por eso en un asunto maniqueo la bondad es la fuente de la que mana. Ser bueno es también ser experto en el Mal. Por tanto, cuando más bueno se es más razón-autoridad se tiene sobre la maldad por lo que para los demás no tiene sentido no aceptarla. Así, cuanta más virtud se posea más autoridad se tiene. El superhéroe también necesita ser virtuoso para no resultar amenazante pues cuanto más poder se tiene más se es tal. Por eso nunca matan, ni siquiera luchando contra un supervillano igual o más letal que ellos. Si no buscasen activamente el no matar serían terroríficos porque son humanos superpoderosos incontrolables y desconocidos. Los civiles no podrían confiar en ellos porque un humano desconocido es un lobo para otro humano, y el poder se sentiría amenazado ya que, supuestamente en una sociedad con superhéroes, él es el que tiene la potestad exclusiva sobre la fuerza, la seguridad y la muerte. Donde mejor se puede ver la íntima relación que hay en los Superhéroes entre poder, virtud y autoridad es en Superman. El 1º superhéroe es el más bondoso de todos porque es el más poderoso de todos, y porque es el más bondadoso de todos es el líder de todos, no importa que Batman sea mucho más popular que él. O sea, Superman es el más ideal de todos porque al tener tanto poder resulta terrible, de modo que necesita una gran autoridad moral para no aterrar. Esto es una de las razones por la que el 1º superhéroe no lleva máscara pero el detective murciélago sí. Lo mismo pasa con el Capitán América. Es el jefe de Marvel no por su experiencia o rango militar, que no significa nada dentro del superheroísmo, sino por los ideales que más que representa, encarna. Lleva antifaz precisamente porque no es superpoderoso. Por tanto, el superhéroe necesita ser convincentemente altruista y tener autoridad moral para que se tolere su transgresión, o sea, que no sea temido por la gente normal y perseguido por el poder legal, así que ha de actuar libremente y ser virtuoso. Pero pese a que cumpla esos requisitos su actuar, como se ha mencionado, resulta incorrecto. Es así porque está estrechamente emparentado con el tomarse la justicia por su propia mano tal y como hace un vengador cualquiera y combatir el crimen no es por venganza ... es por justicia! alecciona el Linterna Verde de la Edad de Oro a un Batman novato The All-New Batman: the Brave and the Bold nº 7. Es indudable que el superhéroe y el vengador ojo-por-ojo piensan, como todos, que un acto de Justicia no es venganza. La diferencia entre aquellos y los demás está en el respeto a las leyes y en lo personal, o sea, entre el yo y la comunidad. Cogimos a los criminales, salvamos 4 vidas e impedimos un robo. A pesar de la Ley, creo que hicimos lo correcto dice el mismísimo S. Rogers en el nº 337 de Capitán América, poco después de que su gobierno le prohibiese ser el Capitán AméricaEn la comunidad se delega la tarea de recibir justicia porque sus miembros consideran que lo impersonal y el conocimiento del contexto del crimen acercan más a la Justicia que un proceder egoísta y previenen del ciclo vengativo (algo a lo que están sometidos los superhéroes pues casi siempre son perseguidos por los supervillanos que derrotaron). El vengador no respeta las leyes porque él quiere ser el agente de su justicia, en cambio el miembro de la comunidad respeta las leyes y delega en esta el deber de que se le haga justicia. El propio género superheroico es consciente de la desmesura del superhéroe pues uno de sus grupos más importantes se llama Los Vengadores. Cuando este hombre viene ante nosotros con algo que vengar... una injusticia (wrong) que clama al Cielo por venganza... dice el Capitán América en el nº 80 de Los Vengadores. A "quien" se le ocurrió tal nombre es a la superheroína Avispa. Fue en "septiembre" de 1963. Avispa se convirtió en superhéroe en "junio" de 1963 en Tales to Astonish nº 44: quieres vengar su muerte? [...] Arriesgarías cualquier cosa por Justicia? Es curioso como para cierta mentalidad venganza y justicia son sinónimos a pesar de que ningún diccionario, al menos los ingleses y españoles, lo consideran así. A pesar de los siglos la concepción atávica de la justicia como ajuste de cuentas sigue en Occidente porque es un razonamiento natural, que en EE.UU. está reforzado por la primacía del Antiguo Testamento sobre el Nuevo (no hay que olvidar que la mayoría de los guionistas de superhéroes son calvinistas o judíos). Por eso muchos superhéroes, sobre todo los primigenios, tienen como motivación original la venganza personal. Así Batman por el asesinato de sus padres (como ficción patriarcal que es los Superhéroes uno de sus temas principales es el paternofilial ya positivo: vengar al padre, compensar al padre, revindicar al padre o continuar al padre, ya negativo: vengarse del padre, encontrar al padre, rechazar al padre o superar al padre; sería interesante una estadística...), o el desconocido Lobo Rojo. Dependiendo del guionista está es directa o se transforma en un intento de reparación indirecto, pero si comparamos ambas interpretaciones con la motivación de Superman dan igual pues su trauma original (todo chamán tiene uno) no tiene que ver con la venganza (aunque también tiene que ver con el padre). Algo parecido pasa en Marvel con Avispa y Capitán América, el trauma original de la 1ª es el asesinato de su padre, lo que hay en el 2º es patriotismo, bien es cierto que con un extra de asesinato del padre que sin duda se puso por si acaso. Por ello el género superheroico desde su época clásica, debido al auge de la comunidad en EE.UU. por el esfuerzo de guerra de los 40 y la 1ª década de Guerra Fría, tiene una mala conciencia que le impele al disimulo: la Avispa escogió Vengadores porque es vivo (colorful) y dramático. Por eso la mayoría de las veces desde 1961 los superhéroes actúan impersonalmente, se limitan a detener, por ejemplo el Superman primigenio solía expulsar a los delincuentes de Metrópolis, un castigo que remite al (Salvaje) Oeste, y son puestos por sus guionistas o pillando in fraganti a los delincuentes o defendiendo o neutralizando una transgresión del orden perpetrada por un notable criminal o claro aspirante a conquistador. No puede haber ni la más mínima duda de que sus oponentes están cometiendo (el gerundio es imprescindible) una villanía porque para una sociedad estatal pillar con las manos en la masa es lo único que hace aceptable que uno de sus miembros civiles ejerza violencia sobre una persona. Así, de cierta manera el desorden es la condición necesaria para que el orden pueda actuar desordenadamente: situaciones desesperadas requieren medidas extraordinarias. Esto recuerda al pensamiento mágico o mítico por el cual un acto trangresor sólo puede ser anulado por otro acto semejante. Por tanto, el mainstream hace la transgresión del superhéroe tolerable con lo social, es por el Bien Común, lo virtuoso, la hace alguien bueno, lo indubitable, está justificada, lo limitado, no pasa de la detención, y también, como se ha dicho, con lo lúdico, no es seria.

El naipe de Moore. Un comodín o un as? En inglés los tréboles son nuestros bastos.

El mainstream refuerza el poder neutralizador de lo lúdico dando reglas al juego superheroico, que como las de todos los juegos se aceptan voluntariamente. Si bien cumplirlas es necesario para que se pueda jugar. No obstante recordemos que un juego no tiene porqué tener normas. Que el de los superhéroes las tenga era desperar pues, como hemos visto, la transgresión superheroica no es desordenada. El superhéroe busca complementar el orden. Humano como todos, aunque el superhéroe lo considera cósmico (si no fuese así no podría creer que encarna a la Justicia), por lo que para compensar que su desinhibición y su transgresión son un desafío a la comunidad (todos aceptan cumplir las leyes en todo momento) se impone rigurosas reglas. Sin embargo esto no es lo que le salva de ser un fascista o un terrorista. Es cierto que no tiene intereses políticos ni piensa que todo vale, pero lo que realmente le distingue desos violentos es que es autónomo y no criminaliza colectivos. No es un miembro de una organización y nunca ataca a nadie simplemente por pertenecer a un grupo. No obstante a veces el guionista de turno se olvida de que los superhéroes tienen reglas y entonces pasa a otro género, a otro tipo de historias. El Castigador no es un superhéroe. Por eso no lleva disfraz. Lo que lleva es un uniforme de asesino. Rorschach tampoco es un superhéroe. Aunque una máscara puede ser por sí sola un disfraz, en este caso no lo es porque ni hay extraordinariedad ni hay dualidad ni hay juego. Esto último es la razón de que ninguno dellos lleve disfraz. Ambos matan y el juego, aunque puede ser serio, por eso algunos jugadores han podido profesionalizarse (y algunos superhéroes también), nunca es mortal ya que eso sí es lo contrario de lo recreativo. Salvo para un romano como diso manda. Así, pese a que la vestimenta de Rorsarch es el revés de la de El Castigador ninguna es superheroica ya que ninguno es un superhéroe porque son unos asesinos/villanos. Como vimos el superhéroe no mata por una cuestión de relaciones públicas. También porque entonces se inmiscuiría en la esfera del Estado de modo que su transgresión sería intolerable y porque el matar está muy ligado a la venganza ancestral y a la maldad, nótese que mientras es raro el superhéroe armado es habitual el villano armado. El superhéroe no puede matar porque al ser un ser violento no puede abandonarse si quiere vivir en sociedad, seguir siendo humano. En el nº 68 de Los Vengadores los superhéroes derrotan al supervillano colapsándole con un no matarásEl superhéroe no mata porque quiere ser virtuoso (respetar las normas más universales) ya que, como se mencionó, serlo es imprescindible para no ser temido y perseguido. Necesidad más apremiante cuanto más superpodereso se es. Por eso no serlo es lo que permite la violencia letal: si la inmoralidad carece de poder no da miedo. Entre superhéroe y supervillano hay una identidad (más evidente cuando el 1º usa antifaz pues lo usual es que el delincuente oculte su rostro) análoga a la que hay entre héroe mítico y monstruo que obliga al 1º para no ser el 2º a ser el otro lado de la moneda, o como Moore prefiere: la figura enfrentada de un naipe, ya que no puede ser normal, y esto sólo lo puede hacer evitando el matar y la venganza. Te volverás tan malo como aquel al que has perseguido? Con esta pregunta Visión trata de hacer recapacitar a un novato Lobo Rojo en Los Vengadores nº 81 para que no asesine. Es Nietzsche, quien con monstruos lucha cuide de no convertirse en uno de ellos, pero sabiendo que la razón del cuidado es porque el héroe (como cualquiera de nosotros) es un monstruo en potencia. Por eso esto tiene su concomitancia con aquello de que el ejercicio del poder corrompe, que ya hemos visto que el superhéroe previene también con el juego. Claramente Castigador y Rorsarch antes de empezar su cruzada ya eran monstruos, por eso, aunque intentan ser superhéroes, no lo son. Como no tenían superpoderes pudieron pervertirse/corromperse.

Sin genitales.

La razón de que el juego superhéroico consista en que un civil se autodesigne caprichosamente como fuerza de seguridad es que no surge del deseo de cambiar la cosas sino del de tener seguridad. Desearía poder ayudar a localizar a todos los criminales, los lobos humanos que depredan a la gente honesta! Es la razón que Janet Van Dyne da para convertirse en Avispa en el citado Tales to Astonish nº 44. Un deseo que más que universal es concreto, de una sociedad, la estadounidense, con un alto nivel de provincianismo, criminalidad para un Estado rico, maniqueísmo, paranoia y xenofobia y un bajo nivel de Estado de Bienestar o Estado Central. Superman nació a finales de los 30 porque la pobreza del Crack todavía empujaba a la delincuencia (en 1934 fueron asesinados los célebres Dillinger y Bonnie&Clyde), porque la mafia acababa de consolidarse y porque los desmanes de los poderosos aún continuaban, y el superhéroe se expandió en la 1ª mitad de la Segunda Guerra Mundial por la paranoia de la 5ª columna y de la invasión. Ahora, un momento angustiado por la crisis social y el terrorismo integrista musulmán, triunfan en el Cine. Se trata de seguridad no de justicia social o gobierno justo. DC eligió la palabra justicia, pero Marvel, más honesta y menos lista, venganza. No se demanda al superhéroe utopía, se le demanda seguridad, y no mediante la defensa, sino mediante el castigo. El superhéroe no es preventivo sin duda porque se concibe quel mal es imprevisible por lo que excede incluso la capacidad gubernamental, por eso existe él y por eso la venganza, la justicia precomunitaria o privada, pero en cambio la igualdad, la prosperidad y la libertad si están al alcance del gobierno (los superhéroes nacieron en el 2º mandato de F. D. Roosvelt y renacieron con JFK). Por otro lado hay que reconocer que sus poderes generalmente sólo sirven para la violencia. Aunque también es cierto que los superhéroes que son científicos o ingenieros no investigan para mejorar la vida o disminuir la pobreza. Los superhéroes no se diseñaron para traer la utopía, se han topado con ella a medida que iban ganando en Ciencia Ficción. El elemento que confirma este límite a la justicia superheroica es su localismo. La base de los Vengadores está en pleno Manhattan. Normalmente a Liga de la Justicia, el otro grupo importante del mainstream, se suele añadir de América (aquí DC es más honesta), evidentemente en el sentido estadounidense del término. Así no pasaba nada porque su base durante muchos años estuviese en una estación espacial. Un stars wars antes de Reagan. Los superhéroes son locales porque su función es la seguridad no la utopía. De alguna manera ellos son el reverso positivo de los enemigos públicos, categoría que se creó en 1930, hoy se prefiere: más buscado. El sistema no se toca pues el superheroísmo surgió en EE.UU. y allí el sueño americano establece que este es bueno. Es una tierra tan rica en atractivas promesas como cualquier nación recién nacida dice R. Thomas a través de Pantera Negra en Los Vengadores nº 73 a 5 años del 2º centenario de su país y tras compararlo con la recién, por entonces, independizada África! Como la primera serpiente expulsó a Adán y a Eva del Edén, ntros. expulsaremos de esta tierra a los ... es la explicación del nombre Los Hijos de la Serpiente, el KKK de Marvel, que su creador S. Lee dio en Los Vengadores nº 32, reiterada por R. Thomas en el citado nº 73. EE.UU. es casi el Paraíso. Además las alternativas a la democracia capitalista, fascismo, comunismo y ultraislamismo, que han sido o son coetáneas a los Superhéroes, para un estadounidense (y para un euroccidental al O del Rin y de los Alpes) 1º son extranjeras, 2º agresivas o competidoras y 3º no son buenas. Por tanto, la única crítica posible en un medio pop estadounidense de entretenimiento con cierto orgullo patriótico es a los niveles de criminalidad y la falta de igualdad, la cual siempre ha sido defendida por Marvel, pero evidentemente porque es la opinión mayoritaria en EE.UU. Sin embargo hay que reconocer que desde 1968 la agenda social está bien posicionada en el género superheroico. La seguridad de los jóvenes a los que doy clases significa más para mi que la captura de locos disfrazados! dice Pantera Negra, que al ser un rey de cuento se ha metido a profesor de un entonces polémico y hoy cerrado real instituto público de NY con alumnos mayoritariamente negros y puertorriqueños (es que en 1970, aunque parece increíble, Marvel sólo tenía un superhéroe afroestadounidense, Halcón, que data de 1969; los superhéroes era un negocio de blancos pero seguro que también hubo miedo de dar poderes a los negros en plenos disturbios raciales), en el nº 80 de Los Vengadores. Nobstante el tema no es totalmente social: crimen organizado [...] corrompe todo y a todos así que me contentaría con salvar la vida de un solo niño de una vida criminal y ruinosa! (esto último lo dice en el nº 81). El superhéroe no considera que la injusticia social sea una de las causas del crimen, pero el debate entre lo realista (delincuencia real) y fantasioso (loco disfrazado o supervillano), el 1º paso para el compromiso, le acabará llevando a verlo. Por eso el tema de la divinidad superheroica, que se toca más adelante, empezó entonces a aparecer en los cómics, naturalmente tratado según la época. Y así hoy Busiek puede escribir en Astro City vol. 3 nº 36: Necesitamos algo más que héroes. Algo más que detener maldades (bad things). Si bien las cosas en el mainstream siguen igual: en Civil War II: juramento la gente no quiere utopía pronto sino seguridad ahora. Los estadounidenses siguen sin ver que no es el poder/seguridad sino la injusticia social lo que hace que sientan que unos (superhéroes/ricos) suben y suben mientras ellos se hunden más y más. Y vuelve a salir lo de las deidades: Os habéis hecho dioses y os preguntáis porqué la gente está lista para crucificarosPese a lo dicho la verdadera razón de que los superhéroes no actúen contra las injusticias políticas y económicas es que eso les permite ser un producto industrial escapista y correcto. Así, el superhéroe es un héroe popular, luego conservador, da seguridad al pueblo, aquellos que no pueden pagársela. Yo protejo al inocente! se justifica el Batman primigenio ante el Linterna Verde de la Edad de Oro en The All-New Batman: the Brave and the Bold nº 7. Esta es la razón de que le encaje la máxima antes citada, que fue formulada por 1ª vez por el 1º gobierno republicano y democrático francés para asegurar que él no iba a usar el poder gubernamental de la misma forma que la monarquía absolutista, y también de que los gobiernos democráticos le toleren. El superhéroe no desafía directamente a la autoridad democrática porque su objetivo es la Justicia a secas, es decir, carece de agenda política. Pero esta no le legaliza, no lo haría de motu proprio ni aunque los propios superhéroes lo quisiesen salvo que aceptasen integrarse en la parte dabajo de una jerarquía estatal como hacen los superpoderosos en las dictaduras tanto populares como personales, porque no puede aceptar que se le prive del monopolio de la fuerza, porque el político no tiene el carisma del superhéroe/héroe popular y porque es el único modo que tiene de controlar dalguna manera la actividad superheroica, y esto es importante porque la practica gente libertina y poderosa (2 elementos en este caso muy interdependientes). Por tanto, el superheroísmo es un juego porque así lo quieren todos, jugadores y no jugadores. Cuando no es así los superhéroes son perseguidos, no juegan, están exiliados como el Superskrull en Los Vengadores nº 94 (el exilio que me impuso el emperador porque teme mis ultrapoderes) o el capitán Marvel cuando se convierte en superhéroe (Capitán Marvel nº 16) o no existen pues están a las órdenes del poder político. Ya se explicó que el superheroísmo es libre o no es. Por eso hay muchos más superpoderosos en las democracias. 

Última página del nº 21 de Los Vengadores (X 1965).

El disfraz indica, además de extraordinariedad y de que se está jugando, fantasía en curso. Es así porque desplaza las reglas ordinarias. Uno que quiera permanecer en el mundo ordinario no lo podrá lograr por mucho que quiera si hay un tipo extravagantemente disfrazado a su lado. Así, el disfraz del superhéroe, o del supervillano, lo que comunica al mundo es que hay una fantasía en curso porque unas reglas lúdicas han sustituido a las ordinarias. Desta manera es como la campana que inicia el juego. Hace ver a la gente que ahora hay nuevas reglas y que ahora el superhéroe va a usar sus superpoderes, en suma, que la situación ha cambiado, pero quel asunto no es grave: que no hay nada personal o crematístico en ello, que el superhéroe no acepta ninguna responsabilidad legal y que la violencia no será letal, como evidencia el que él pelea mientras bromea o parlotea. Spiderman es el ejemplo paradigmático. Como se mencionó el juego puede ser serio pero nunca es mortal. Por tanto, el disfraz del superhéroe hace patente la relación que hay entre el juego y la fantasía entendida como otro mundo por lo que se asemeja al traje del chamán (sobre todo si evoca a un animal) y al de los carnavales antiguos, que en este caso suele incluir máscara. Con esto considero que la explicación del disfraz del superhéroe queda completa. Ambos disfraces tienen cualidades mágicas, el del chamán permite ir al Otro Mundo y el de carnaval transformarse en un espíritu numinoso o de difunto, que se utilizan en beneficio de la comunidad. Algo parecido ocurre en el juego superheroico pues el disfraz superheroico permite al superhéroe usar sus poderes (esto es más cierto cuando es el disfraz el que los tiene, caso de Iron Man por ejemplo) y encarnar la Justicia. Seguramente que los superpoderosos encarnen conceptos en vez de seres explica porque la máscara es algo raro en sus disfraces. Así, en el cómic de superhéroes la exhibición del disfraz suspende la normalidad, significando eso que mientras que aquel sea visible todo puede pasar. Esto es importantísimo porque explica porqué el superhéroe sólo da rienda suelta a su poder, salvo causa mayor, cuando enseña su disfraz (remitiendo así a la relación entre este y la deshinbición antes mencionada). Desde los primigenios tiempos del Superman de Siegel&Shuster el superhéroe nunca usa sus superpoderes sin que su disfraz sea visible salvo situación desesperada. Así, podemos considerar que esa es una de las reglas del juego superheroico. Lo que significa que los poderes son parte del mismo, sin ellos no se puede jugar al susodicho. Otras reglas importantes son: sólo se puede reaccionar (el juego superheroico nunca comienza hasta que alguien comete una villanía, algo sobre esto se ha mencionado) y no se puede cambiar nada, aunque si se puede cambiar el presente para volver a la situación inicial con el fin de que no quede huella del desorden. Esto confirma que el mainstream considera que el orden presente es el más perfecto. Por tanto, el disfraz superheroico es señal de que hay una fantasía en marcha. El uniforme es lo contrario, además de la diversión y de la desinhibición, de lo extraordinario y de lo irreal. Para vivir en otro mundo, y tanto el superhéroe como el supervillano viven en uno sólo que el 2º lo hace siempre, se necesita estar disfrazado. No obstante como la fantasía realizada es transgresora pues la autofrustración es la base de la comunidad: mi libertad termina donde empieza la del otro, el mainstream neutraliza esta subversión mostrando al superhéroe siempre insatisfecho, otra razón por la que no hay utopía.

-Esto sólo puede indicar que hay una amenaza mortal esperando dentro! Tenemos que ponernos nuestros disfraces... RÁPIDO! Los Vengadores nº 46 (XI 1967). 

La fantasía y la seguridad se han acabado juntando debido al desarrollo del superhéroe. Si su fantasía es un mundo utópico por qué no hace nada significativo por ello? Si es tan virtuoso, por qué no lucha por la utopía? A estas cuestiones el mainstream ha respondido con el tema de origen religioso de la innata maldad humana. Los superhéroes no tratan de lograr la utopía porque para los estadounidenses pocos humanos son altruistas de motu proprio de modo que la tiranía sería necesaria, y esta no se puede instaurar porque es el Mal. Parecen unos Abraham, para que un justo sea libre no les importa que muchos impíos gocen de libertad, pero en realidad es un cliché quel género de superhéroes hereda de la Guerra Fría, cuando EE.UU. pretendía anular cualquier avance social comunista aduciendo que la libertad/autogobierno es lo mejor. Ellos [los superhéroes] deberían permitir a los humanos forjar su propio futuro dice en el citado Sociedad de Tierra 2 nº 10 una ma Kent cuyo extraterrestre hijo adoptivo ha muertoPero seamos serios. Ningún occidental querría vivir en un Estado comunista que exista o haya existido, pero todos querrían vivir en una utopía sobre todo si es todo dchos. y ninguna responsabilidad. En Emperador Doom el supervillano logra su sueño de ser el amo del mundo pero permite que le derroquen (pues la libertad es preferible a que todos vivamos bien y seamos iguales) porque las responsabilidades de gobernar la Tierra tan absolutamente como bien son abrumadoras. Parece un cuento ingenioso para justificar a un supervillano pero en realidad está reconociendo que la libertad es una pesada carga, que incluso un estadounidense renunciaría a ella si esa fuese la forma de obtener lo que desea. Pese a esto, porque los estadounidenses creen que el mundo sólo iría bien si nadie tuviese libertad, cada vez que un superhéroe olvida que su poder no evita su humanidad (esto indudablemente evoca a las máximas délficas), es decir, que sus buenas intenciones también empedran el Infierno, el mainstream cuenta una historia en la que eso le lleva a convertirse en tirano, véase la sobresaliente maxiserie del Escuadrón Supremo (la versión Marvel de la Liga de la Justicia), que lleva más lejos lo contado en el anual 2 de Los Vengadores. Así es como el mainstream vende que el superhéroe con buenas intenciones (Doom acaba con la guerra, el hambre y el racismo y crea y reparte riqueza) nada solucionaría. El tema está en que la libertad correlaciona con el egoísmo. Como es un tema importante el mainstream ha desarrollado otra explicación para reforzar esta área sensible. Marvel tiene superhéroes-dioses y la DC posmoderna a menudo califica de dioses a sus mejores superhéroes (o sea, los miembros de la Liga de la Justicia), pero acto seguido siempre ambas editoriales neutralizan eso señalando que son humanos o limitados, o sea, que no son dioses como un occidental medio los entiende. -Lo que me pides [...] está más allá de mis capacidades (capabilities). -Pero ... eres un dios! -Incluso los dioses tienen sus límites. Son las explicaciones quel Thor marvelita le da a un niño que le pide que cure el cáncer de su padre en una de las historias de complemento del anual 20 de Los Vengadores. Deberían dejar de jugar a Dios dice a los superhéroes una ma Kent cuyo hijo adoptivo ha muerto en el muy citado ya Sociedad de Tierra 2 nº 10. Este ensalzamiento seguido de enlodamiento resulta llamativo, sobre todo en DC porque apenas tiene superhéroes-dioses, ya que los guionistas no necesitan comparar a los superhéroes con dioses. Esta incongruencia prueba que el mainstream siente que es importante dejar claro a sus consumidores que los superhéroes son limitados/humanos. Y tiene razón porque ser creíble es el 1º mandamiento del género superheroico, por eso no se ambienta en el futuro, de modo que resultaría incongruente y por tanto insatisfactorio si fuese increíble que gente tan virtuosa no intente realizar la utopía. Así, el mainstream mantiene la suspensión de la incredulidad/conducta adquisitoria de su consumidor intentando que crea que seres tan divinos y filantrópicos como Superman (recordemos que lo ve todo y lo oye todo) sean, a la hora de la verdad, limitados. Pese a esto, los superhéroes evocan divinidades como Némesis o las Erinias. Desde luego su juego más que hacerles agente interior les hace agente exterior. En el área de la credibilidad el mainstream ha empleado otras vías que se diferencian de las anteriores porque son metaficcionales: el disfraz y el juego. Las historias fantásticas sólo pueden ser creíbles si en ellas hay elementos fantasiosos y lúdicos pues sólo estos las hacen realistas. Sólo es creíble que una sociedad como la nuestra haya superpoderosos si hay disfraces y juego. Lo inconcebible sólo se hace concebible si hace lo inconcebible. Lo normal de lo anormal es que sea anormal, o sea, lo anormal es creíble siempre y cuando sea anormal.

A su izda. la Wonder Woman de 1987, la mejor considerada, y a su dcha. la actual. En el disfraz superheroico femenino entran más consideraciones que en el masculino, y además ahora está la pugna entre tradición y sexismo por lo que las razones tras un disfraz superheroico femenino actual son más complejas y numerosas que las que hay tras el masculino. Aún así en este ejemplo la uniformización está: se ha cubierto más la piel, la parte más clara del personaje, que además se ha enmorenado, el amarillo se ha convertido en bronce y perdido superficie igual que el blanco, que casi ha desaparecido, y el rojo se ha enmarronado. La tradición y que Wonder Woman proviene de una utopía han hecho que su disfraz siga siendo un disfraz (cuál es la necesidad del escote palabra de honor?) en mayor medida que el de Superman o Batman, pero es patente el intento de que sea ahora más práctico, discreto y oscuro. La verdad es que en estos casos eso es lo único que puede rebajar el erotismo machista de los diseños clásicos.

Los supervillanos aunque también llevan disfraz chillón, normalmente con máscara, es fácil entender el porqué deso, no introducen el juego superheroico porque no juegan, o son delincuentes profesionales o tienen agenda política. Otra forma de verlo es que suelen usar la fuerza letal. Así, en ellos su traje viene de que están fuera del orden. Por eso cuando visten de calle es cuando juegan. Evidentemente al escondite. También ocurre que suelen ser más irreales que sus antagonistas. Sin embargo esto es sólo a priori pues rápidamente entran en el juego superheroico con la consecuencia de trastocarlo. Cuando un supervillano se pone a jugar el juego se vuelve personal. Sólo hay que leer los cómics de los 60 para ver in situ que lo que preocupa a los supervillanos es vencer a los superhéroes, ganar (para jugar bien hay que jugar para ganar), más que dominar el mundo, robar o vengarse de una sociedad que los desprecia. Así se lo tomaron los guionistas que escribieron superhéroes en el siglo XX. Por eso durante muchos años los cómics de superhéroes han sido desafíos seguidos de competiciones totalmente lúdicas pues están muy bien reglamentadas (una regla es que el supervillano puede saltarse las reglas cuando quiera), nunca tienen consecuencias graves o duraderas (como ya hemos mencionado la fuerza letal está prohibida de modo que nadie muere -o permanece muerto mucho tiempo- y nadie queda tarado de por vida; además, aunque no sea por el juego, nadie pasa mucho tiempo a la sombra) y, muy importante, son honorables, las reglas siempre se respetan y nunca se abusa (aunque la mayoría de las competiciones siempre son muchos -superhéroes- contra uno -supervillano- nunca los 1º abruman al 2º concediéndoles ventajas como no usar fuerza letal, y el malvado siempre que tiene presos a sus contrincantes no los ejecuta ipso facto sino que se demora para dar a estos una última oportunidad o intenta matarlos de formas aparatosas sin supervisión para que puedan salvarse). Por eso pueden ser periódicas. Los supervillanos retan al Orden y los superhéroes recogen el guante. Hay algo más aristocrático que eso? En ese sentido todo cómic superheroico es un juego cósmico análogo al de la pelota maya o el Akitu babilónico cuando el entuerto es de alto nivel, revitalización del Orden, y al chamánico cuando es de bajo nivel, expulsión del espíritu perturbador. Seguro que eso ha sido fundamental para su éxito. Esto se ve muy bien en el Multiverso de Morrison. Esta semejanza es lógica porque un juego reglamentado y periódico de lucha entre 2 bandos en el que cada uno representa cosas opuestas no se distingue de un antiguo ritual religioso. Por eso ha sido inevitable el que las luchas superheroicas siempre sigan el mismo esquema, si bien permite variantes, y todas terminen igual. Sin embargo hoy los superhéroes en papel están en crisis por diferentes y no bien identificados motivos. Por eso en la larga historia de Hickman para Los Vengadores el que más se parece a un superhéroe canónico es Doom y no el Capi, Iron Man y/o Mr. Fantástico (como Thor no puede ser otra cosa lo han desterrado). De todos los mencionados el único que siempre va disfrazado.

The Avengers nº 25 (II 1966) vol. I página 6 viñeta 5. Doom destruye la máquina que le permite espiar a los Vengatas porque era sólo un instrumento para picar a sus compañeros de juego. Además, sólo el que quiere jugar renuncia a su ventaja.

El juego y la honorabilidad nos lleva de vuelta a la aristocracia de los trajes chillones porque un buen aristócrata siempre está jugando ya que tener honor significa cumplir las reglas y la palabra aunque sea perjudicial para uno. Una buena forma de ver tal íntima relación es ponerse La huella. La trama desta peli gira entorno a las historias de detectives de principios de siglo XX, aquellas novelas, muy populares aún hoy, donde un aficionado de buena familia es quien gracias a una pequeña, amateur y aristocrática rareza (quirkiness) resuelve los crímenes dada la inutilidad de los policías plebeyos. Ahí tenemos un buen ejemplo de la ancestral relación (está ya documentada en la Grecia Arcaica) entre la aristocracia, el juego y los disfraces motivada por la despreocupación que daba tener una posición holgada, gran cantidad de ocio, una soberbia que les hacía creer que tenían una inteligencia superior que podía resolver cualquier problema e impunidad. Todo eso les sugería que todo era un pasatiempo, desde robar casas hasta el sexo pasando por el asesinato y el humillar. Por eso vestían así, de forma ostentosa. Con sus trajes chillones, además de demostrar riqueza, elegancia y estatus, querían manifestar queran superiores. Tanto biológicamente como legalmente. Parecida cosa pasa con los superhéroes. Sus disfraces chillones manifiestan que son tanto amateurs/jugadores como super. Ambas cosas están relacionadas. Su superioridad, generalmente concreta y limitada, justifica a sus ojos y a los de los lectores/espectadores, tanto su competencia como su estar, si no por encima, a un lado de las leyes y sus castigos que afectan a los comunes. La diferencia es que el juego superheroico es serio. Aunque el superhéroe pretende divertirse ante todo busca hacer el bien. Lo suyo no es puro juego sino hacer divertido algo serio. Esta conexión entre aristócrata y superhéroe explica que este evoque al caballero medieval, el héroe aristocrático al servicio de los pobres, de los indefensos y de la Justicia por excelencia pues los héroes míticos, también aristócratas, por ser precristianos, no tienen una ideología del Bien Común, un código ético estricto y un altruismo sobresaliente. Ellos son sacrificadores mientras que los cristianos además de sacrificadores están dispuestos a ser víctimas. Está es la diferencia entre el héroe aristocrático-precristiano y el popular-cristiano. No obstante, por sus poderes y su iconicidad son una inspiración para lo superheroico más importante que los caballeros medievales. Estos, a pesar de la heráldica y de los yelmos artesanales, nunca consiguieron un aspecto singular que los identificase, pero los héroes grecorromanos, los populares para los autores y el público de los Superhéroes, sí. Además muchos tenían poderes (heredados de su progenitor divino de la misma forma que los superhéroes los heredan de la ciencia...), mientras que los caballeros no salvo aquellos cuya base es precisamente un héroe mítico. Todo tipo con clava y piel de león es el superfuerte Hércules (hijo del señor del Olimpo y una princesa), todo tipo afeitado, con vestido y con lira es Orfeo (lo menos hijo de un rey tracio y una diosa) cuya música es psicoactiva, todo tipo joven completamente armado es el casi invulnerable, ya por su piel ya por su armadura, Aquiles (hijo de un rey y una diosa), todo tipo joven con casco de invisibilidad, sandalias voladoras, zurrón mágico y/o cimitarra universal es Perseo (hijo del señor del Olimpo y una princesa), todo tipo joven sólo con espada es el bravo y justiciero Teseo (lo menos hijo de un rey y una princesa) campeón de los atenienses... Es así porque ser reconocible en todo momento es obligatorio para una imagen. Por ello ha de ser concreta, singular y fija. Esto para los héroes míticos viene de los accesorios y para los superhéroes de su disfraz y símbolo. Además, ha de ser fuerte, es decir fija o inmutable, porque significa que se tiene una identidad bien definida, es decir, se es previsible, que es signo de fuerza y seguridad, lo que da solidez, cosa muy importante para una ficción. Por eso el superhéroe sólo cambia su disfraz cuando está comercialmente en crisis. Así pues, como los superhéroes son aristocráticos al estar por encima de lo vulgar y tener honor, hay que concluir que lo que llevan, tanto los primigenios como los clásicos, es un disfraz. Ni un traje ni mucho menos un uniforme.    

Vivimos en un mundo frío donde sólo existe el azul. Me ha sido imposible pergeñar una imagen con los uniformes de los mutantes de papel en 1997. Cíclope iba de azul oscuro con calzoncillo, guantes y botas altas amarillas, Tormenta iba con un traje parecido al de la peli pero plateado, Lobezno llevaba la versión moderna de su disfraz que es casi totalmente amarillo, el disfraz de Pícara era verde y amarillo y también era amarillo el color predominante del disfraz de Jean Grey de entonces. Imagínenselo todo junto. Azul oscuro, plata, verde y mucho amarillo deviene en negro. 

Ahora volvamos al siglo XXI. Una chorrada como X-Men tiene éxito. La conclusión desto quextrajo el mainstream fue que la decadencia de los superhéroes en papel es por el "pijama" con "calzoncillo" (de todos modos el Batman cinematográfico de los 90 ya había prescindido de él). Así que si se visten como burgueses, si pasan de llevar disfraces a uniformes: trajes sobrios y monocromos de color oscuro y frío como los del PP, pueden llegar a todo el mundo, es decir, volver a ser un producto exitoso porque se vestirían de realismo, lo único que aprecia el gran público. Paradigma deste gran cambio es el cambio de color de La broma asesina, una obra maestra porque lo lúdico, lo trágico y lo realista estaban perfectamente unidos hasta que Bolland, llevado por su narcisismo, apagó la linterna. Pero por qué hay que llegar a esa parte del mundo sin imaginación, esto es, sin espíritu lúdico? En fin, por el éxito de la peli mencionada en el mainstream entraron los uniformes y salieron los disfraces, curiosamente empezaron a hacerlo con Morrison, un tipo que siempre está jugando, seguramente por eso llenó su cómic de freaks, aunque un freak se vista con traje y corbata, freak se queda, y con ello la decadencia de los Superhéroes se precipitó ya que como hemos visto en ellos descansa una importante parte del género. Esta sustitución se ha producido más en Marvel que en DC sin duda porque su éxito cinematográfico ha sido mayor y su tradición es 2 décadas más ligera y menos fantasiosa que la de su competidora. Este movimiento agravó la decadencia del superhéroe de papel porque permitió cargar las historias de tanto realismo, ya se explicó que es imposible ser realista si el prota va disfrazado, que otro pilar, lo fantasioso, cayó. Fue la 2ª víctima. Los elementos policíacos, conspiparanoicos, de espías y de la fama echaron a la Fantasía y a la Ciencia Ficción del mainstream. El derrumbe continuó porque sin disfraces y sin fantasía la virtud y al juego, como hemos visto los tradicionales medios del género para conseguir verosimilitud, quedaron como cosas absurdas. Fueron la 3ª y 4ª víctima. Como en la realidad nadie es virtuoso los superhéroes tampoco, así que con ellos cayó el maniqueísmo, la piedra angular del género superheroico. Deste modo los superhéroes quedaron desarmados. Sin autoridad moral y auténtico altruismo no podían ser aristocráticos y transgresores de forma conservadora. No obstante esto también fue facilitado por el hecho de que la longevidad y la popularidad de la mayoría de los superhéroes los ha hecho cotidianos de modo que ya no pueden ser temibles como el Superman primigenio o parecer peligrosos como el Spiderman inicial. El fin del maniqueísmo llevó a la pregunta de cómo un gobierno permite el superheroísmo? Así, muchos de los superhéroes, sobre todo en Marvel, fueron legalizados. Sin disfraz-juego es absurdo que no se integren en organismos oficiales ya que son gente seria, formal y cívica. Así se contaminaron con lo institucional traicionando con ello uno de los principios estadounidenses que les dio lugar y por ello las editoriales se enajenaron, sobre todo Marvel. Los superhéroes pasaron a confundirse con la élite/ricos, cosa no muy difícil porque colabora con ella y porque como hemos visto se parecen a la aristocracia, de modo que empezaron a ser retratados como si fuesen los privilegiados de la comunidad, no como se les veía antes sino como se les ve ahora: egoístas despiadados, y así se terminó con el heroísmo, que es sacrificio, desinterés y valentía. Desta forma los superhéroes de papel entraron en una grave crisis personal. La panacea de los ejecutivos no sólo les resultó fatal sino que los obligaba a cambiar lampedusianamente. Esta crisis aún dura, lo que impide que se resuelva su decadencia, porque el mainstream no ha conseguido hacerlo porque aún no ha sido capaz de resolver los problemas creados por la destrucción de sus pilares: si soy oficial, cómo hacer bien mi trabajo? Tengo que cumplir las leyes a rajatabla? Puedo matar por la seguridad? Hasta cuándo, cómo y dónde he de aplicar los superpoderes? Busco seguridad, justicia o utopía? Así, las editoriales han añadido otro problema grave al que ya tenían. Volvamos a la decadencia del superhéroe de papel. Efectivamente su problema para volver a ser populares, al margen de su poca representatividad en la Globalización y su exceso de autorreferencias, era el realismo. Pero lo irreal no son los disfraces, como el éxito de los productos audiovisuales de Superhéroes del siglo XXI demuestra, sino muchas de las decisiones de los guionistas/editores. Por eso quitar el disfraz, la fantasía, la ejemplaridad y el juego no ha solucionado nada. Esas cosas no atentaban contra el realismo de una fantasía, lo hacían y hacen los guionistas/editores que se toman su oficio como un juego de modo que se despreocupan de ser serios y verosímiles narrativamente. El auténtico problema, si se lee superhéroes, no es el calzoncillo por fuera, sino que los guionistas a veces confunden su criterio con el general o el correcto, a menudo hacen tomar a los personajes, superpoderosos o no, decisiones imprudentes, despreocupadas, absurdas e/o irresponsables, suelen abusar de lo increíble y con frecuencia se tornan en escritores de fanfiction (un pecado más habitual de los guionistas del siglo XX que de los actuales sin duda porque Marvel y DC son ahora pequeñas secciones de grandes corporaciones). También que suelen satisfacerse con una ligera y maniquea caracterización, abusar de los clichés propios del género tales como que los superhéroes siempre se han de pegar entre sí al comienzo, y el conservadurismo inherente al negocio exitoso que hizo que la perspicaz Lois Lane ignorase durante décadas que Clark Kent era Superman o imponía noviazgos que duraban décadasLa falta de seriedad está ahí y no en el disfraz. La virtud, el altruismo y el sacrificio del superhéroe da gravedad a su actuar, pero se la quita el abuso de la credulidad que hacen los autores de sus historias, que evidentemente es muy delicada en la Fantasía a pesar de que muchos guionistas suelen pensar lo contrario. Todo sólo vale en el surrealismo o en el absurdo. Por tanto, la decadencia de los superhéroes de papel no se ha solucionado porque el diagnóstico es equivocado. Así, es lógico que no sólo haya continuado sino que se haya agravado. El "realismo" ha hecho que los superhéroes mainstream hayan dejado de ser primordialmente para adolescentes y eso ha dificultado el acceso de nuevos consumidores, pues un adulto tiene un gusto y una rutina ya asentados que hace que sea más difícil inculcarle nuevas aficiones (leer a superhéroes) y hábitos (comprar mensualmente Superhéroes). Este cambio de target ha eliminado la obligación de ser ejemplares y, también, a los supervillanos. 6ª y 7ª víctimas. Estos han sido expulsados porque como los superhéroes ahora no son ejemplares pueden pegarse entrellos. Nos hemos dejado distraer por nuestras tontas riñas y sed de poder dice un Capitán América harto de los superhéroes a EE.UU./mundo en Civil War II: juramento. Eso no pasa cuando se juega y se está apartado del Estado. Desde la nefasta Civil War casi lo único que estos hacen es mirarse el ombligo o luchar entre sí de modo que sus tradicionales oponentes han pasado a un 2º plano. La constante derrota les ha quitado credibilidad dicen los que no comprenden quel juego superheroico es un ritual de tal manera que sólo el 1º enfrentamiento es tal pues los siguientes son recreación. En el mainstream nadie ha sido derrotado más de una vez por un mismo oponente. Esta marginación del supervillano se puede ver en el catálogo de Marvel desde el 2005 hasta el 2015, de Vengadores: Desunidos hasta Civil War II pasando por los diferentes volúmenes de Vengadores SecretosLos Nuevos Vengadores de Hickman. Todas vuestras grandes batallas fueron entre vosotros le dice un Capitán América harto de los superhéroes a un Iron Man comatoso. Por tanto el resultado final que ha tenido este proceso de adoptar los uniformes o desalar los disfraces ha sido el debilitamiento de los personajes. Al sustituir el brillo, la extravagancia y lo subversivo por lo sencillo, discreto, respetuoso y común, la individualidad del superhéroe de papel, la fuente de su fuerza, se ha diluido llegando en algunos casos a convertirse en un colectivo: Thor ya no es un ser sino un rol por lo que otro puede serlo e Iron Man es un uniforme por lo que pueden existir varios y ninguno ser Stark. Así, no resulta raro que hoy el mayor reclamo de una cole superheróica sean sus autores en vez de su/s protagonista/s siempre que no sea Batman o Spiderman. Por tanto, la desaparición del calzoncillo ha tenido el efecto de banalizar a los superhéroes. El uniforme o el disfraz que se parece mucho a un conjunto cotidiano, además de haberles dado más seriedad de la que deben tener (alguien que resuelve todo a puñetazos no puede ser tomado en serio sino queremos hacer apología de la violencia; algo que no es evidente para el estadounidense medio), les ha quitado excelencia y singularidad, o sea, les ha restado atractivo y les ha humanizado de tal manera que hoy en general son menos ideales, virtuosos y poderosos, o más irascibles, más inmaduros y más falibles que antaño. Esto ha supuesto un logro pues ahora sí es lógico que los superhéroes de Marvel choquen en cualquier asunto (los superhérores Marvel han tenido 2 guerras civiles en 55 años de historia, pero ambas han ocurrido en los últimos 10 años, la 1ª al principio desa década y la última al final de la misma). Sin virtud ya no hay confianza, certeza y serenidad. Lo malo es que sin ella no son héroes por lo que no pueden esperar tener éxito si se venden como superhéroes. Os llamáis héroes mientras gastáis mucho de vuestro tiempo en pelear entre vtros. y crear ruines rencores le dice un Capitán América harto de los superhéroes a un comatoso Iron Man, que desde Civil War ha sido su Némesis, en Civil War II: juramento (no perdamos el simbolismo de que EE.UU. le dice a sus héroes que no sirven porque explica parte tanto del éxito de los superhéroes en el Cine como de su decadencia en el Cómic). Así, no resulta raro que la decadencia de tal género en papel continúe pese a su éxito cinematográfico. 

El Batman original y el de ahora mismo. Por el camino lo negro y lo violeta se convirtieron en azul hasta que en el 2010 desaparecieron los calzoncillos y el antiguo leotardo se engriseció. Ahora, para darle un aire retro o clásico su capa, o sea, disimular el cambio, guantes y botas tienen reflejos azules y su cinturón, que hasta hoy no había perdido el amarillo, tiene reflejos dese color. Al margen de todo, el uniforme necesita algo en la parte central. Seguramente no sea necesario un calzoncillo sino que o el cinturón sea de color o el mono no sea gris. Los genitales siguen perdidos.

Con ella llegamos a finales del 2016. Superhéroes. Son una clase privilegiada. Hacen lo que quieren cuando lo quieren y sin sufrir las consecuencias. No tienen consideración por la gente corriente que dejan atrás sufriendo por su paso. Quién se alzará por el pequeño tío? Un hombre. Si lo puedes encontrar y logras que crea tu historia, él y sus amigos pondrán las cosas correctamente. Algunos les llaman forajidos, rebeldes, Robin Hoods. Para otros son héroes. Nada de poderes; simplemente habilidades, ingenio y pasión por hacer lo correcto. Su nombre es Ojo de Halcón. Vengadores Occupy: es tiempo de "traer de vuelta a la Justicia". Esta es la propaganda oficial sobre esta nueva serie. Al margen del mal gusto y el cinismo de que una gran empresa pretenda ganar dinero explotando un movimiento antiempresarial y el error de banalizar un serio problema real, esta serie va traer de vuelta la Justicia y va ayudar a las personas corrientes?, tenemos la estupidez de convertir a los superhéroes en alter egos de la imagen pop de banqueros y altos ejecutivos. No obstante así cobra sentido que Marvel haya escogido a su arquero para representar una posición que jamás en sus más de 50 de historia el personaje ha tenido, y mucho menos la empresa de la que es propiedad. Como hemos visto los superhéroes son en general conservadores así que no tienen un Robin Hood entre sus filas. Es simplemente explotación de una leyenda libre de derechos. De todos modos hemos visto que los superhéroes tienen algo de aristocracia o clase privilegiada precisamente por su egoísmo e impunidad. Pero también que eso, más que lógicamente evidentemente, se debe a los guionistas. Es cierto que muchas veces los superhéroes actúan como unos irresponsables despreocupados, y también que cuando sus actos tienen consecuencias rara vez responden por ellas. Pero la culpa deso es de que sus escritores han creído que lo del juego también les atañe a ellos. No han visto que, aunque sus personajes vayan disfrazados, los Superhéroes hablan de violencia, de injusticias y de activismo, que son cosas serias. Pese a los guionistas ningún superhéroe de Marvel encaja con la descripción de la propaganda oficial desta serie. Así, es por interés que Marvel se olvida tanto de eso como de que la irresponsabilidad juguetona del superhéroe está neutralizada por su altruismo. Por eso las cosas resultan absurdas: vender Superhéroes sin superhéroes? Si lo correcto no es legal, cómo la sociedad va aceptarlo? Las cosas las va a arreglar un posmoderno Equipo A? Si los superhéroes no son buenos, entonces de que van el resto de cómics Marvel? De banqueros con superpoderes? Eso son ahora los Vengadores? Eso han sido desde siempre? Este absurdo se ve también en la reducción del texto: nada de personas corrientes, pequeño tío. Panini, la editorial que edita en España, lo sustituye en su propaganda por un más inteligente e inclusivo ellos. Lo que sigue lo interpreta en un escueto: su nombre es Clint Barton, y aquí empieza la misión más apasionante de su vida. Las diferencias sin duda responden a una visión menos mercantil del género superheroico por parte de los editores españoles, pero que aún así juegan a lo mismo: si Marvel aún llama a su personaje por su nom de guerre, Panini lo llama por su nombre. Volvemos a EE.UU. El pequeño tío demuestra que a pesar de todo los Superhéroes siguen siendo cosa de tíos blancos, contrastar este papel tan populista como filantrópico con el papelón inmaduro e irracional de Ms. Marvel superagente del gobierno (que-permite-los-desmanes-de-banqueros-y-altos-ejecutivos-porque-si-no-de-qué) en la reciente Civil War II a la que el Capitán América harto de los superhéroes le dice: crees que la eficiencia te permite separar de una solución su moralidad. No funciona así. Si algo es malo, es malo independientemente de si tiene éxito o no. Así se entiende que Marvel alce a un hombre ario para defender a latinos, negros, árabes y mujeres con sus familias. El patriarcalismo anglosajón fingiendo que no existe. Dónde está aquí la diversidad de Marvel? No había superheroínas o superhéroes negros, latinos o árabes? Lo que hay es el intento de crear una marca aprovechándose de un nom de guerre conocido. En el interior el absurdo provocado por el desnortamiento de la editorial sigue. Ojo de Halcón es felicitado por la gente corriente por ejecutar a Hulk porque ha olvidado, igual que el Vengador, que era su amigo y le consintió durante más de 50 años. La 1ª historia ocurre en una reserva india, el pecado original estadounidense, tengan presente este simbolismo, cuando a nadie le interesa. Desde luego a los superhéroes y a Disney les da igual los indígenas de EE.UU. Pero esto sirve para que el sidekick de Ojo Halcón sea un indio en vez del tradicional adolescente blanco. En la 2ª historia colabora con un superhéroe sin poderes negro. Al final resulta que la elección de un ario ha sido porque la serie va de purificar los modernos pecados del hombre anglosajón. Una última observación. Esta serie también cumple la regla de que la ausencia de poderes permite mayor violencia(-realismo) al no haber superioridad intimidante. Por otro lado, quiénes tienen más autoridad moral para usar la violencia contra los malos que los indios y los afroestadounidenses? Sin embargo la razón de la violencia desta cole no es que Ojo de Halcón no tiene poderes sino que ha matado. Por eso, aunque aquí él no mata, el fantasma de El Castigador está en la serieEl superhéroe protagonista ha matado. Por eso puede ser violento y no ir disfrazado. De ahí que en esta cole Marvel incumpla su norma no escrita de poner sangre. Por tanto, el haber matado es lo que ha hecho a Ojo de Halcón perder su condición superheroica, liberarse de las reglas del juego. No obstante la violencia se intenta neutralizar acudiendo a la virtud. Aquí el superhéroe protagonista claramente es bueno y sabe lo que es correcto y por tanto quienes son los malos. Por eso no es un convencido de matar como El Castigador sino que está atormentado y en crisis. Así, su transgresión tiene puerta de atrás. Así pues esta cole es una muestra de lo absurdo que pueden llegar a ser los Superhéroes cuando intentan ser realistas exclusivamente mediante arreglos cosméticos. Los problemas reales y ordinarios no se resuelven con la violencia de hombres inseguros sin poderes vestidos de calle. De qué si no los creadores del 1º superhéroe dieron poderes y un disfraz al héroe. Sin duda por eso Panini no usa el eslogan yanki para promocionar su producto franquiciado. Esto parece inventar la rueda despreciando que ya está inventada y queriendo que sea cuadrada. El colmo de la absurdez es pretender vender que una cole de superhéroes no es de superhéroes o viceversa. Así se entiende que Panini no haya usado esa frase en su propaganda. Aunque lo peor es la hipocresía y el interés, los pequeños tíos no han aparecido en ninguno de los 3 1º nº de la cole, en cambio sí los supervillanos y el maniqueísmo. Con esta estrategia no extraña que el mainstream no haya arreglado su decadencia. Lo absurdo no vende mucho. Tampoco que Panini tamice la propaganda Marvel. Aún menos que esta haya alienado a muchos de los viejos aficionados que los han hecho perdurar hasta hoy, y que no atraiga al papel a nuevo público ya que el superhéroe "realista" no se diferencia del típico hombre de acción a lo B. Willis y sus historias de las del subgénero de los justicieros, que por otra parte no atraen a los clasificados como millenials. A su actual decadencia cinematográfica me remito.

Occupy Avengers nº 1. Ojo de Halcón nunca había sido tan punzante. Evidentemente la violencia en los siguientes nº es menor pero la sangre sigue. Aunque viéndola de cerca igual es ketchup. De todos modos sólo hay que videar una peli Disney para ver lo que le cuesta poner sangre.

Por tanto, la necesidad de los Superhéroes de aburguesarse para triunfar en el Cine (burgués desde los 30 del XX cuando se desterró el humor del cine mudo y se impuso el sonido exclusivamente realista) ha tenido el efecto de acabar en el mainstream con el juego, la fantasía, los globos de pensamiento y el exceso de locuacidad en las peleas, en suma, con todo lo increíble, seguramente el secreto de su éxito. La necesidad del Cine burgués de resultar creíble, en movimiento, en cuerpos reales y sonando los disfraces superheroicos resultan disparatados porque no estamos acostumbrados a ver algo así, como muy bien demuestra los 4F de Corman, acabó contagiando a los cómics de superhéroes por puro mammonismo, y así los calzoncillos rojos de Superman se fueron. Naturalmente, además de la envidia y la avaricia, en este cambio han intervenido otros motivos. Algunos tienen que ver con el cinismo y la infantilización posmodernas así como con la decadencia y fragmentación social de EE.UU. pues están relacionados con la creencia en el heroísmo, La gente, la gente de rostro anónimo [...] quiere sentirse segura y protegidase ha acabado percatando de que no tenéis poder para hacer que se sienta segura y protegida le dice un Capitán América harto de los superhéroes a un Iron Man comatoso, en la acción y en la virtud, y otro tiene que ver con el aburguesamiento del género al cinematografiarse y dirigirse a mayores de edad. La educación burguesa prohíbe jugar a un adulto por lo que el aumento de la edad media del lector de superhéroes ha obligado al mainstream a ser más "realista" y "adulto", cosa que ha hecho quitándole los "calzoncillos" a Superman en vez de reflexionar hasta que punto es eso posible y pertinente en una sociedad infantilizada. Así, haciendo que los superhéroes vistan uniformes en vez de disfraces, es como la burguesía que no lee Superhéroes permite a un adulto del siglo XXI leerlos pues estos ya o por fin son adultos y realistas. Lo importante de todo esto ahora mismo es que su popularización cinematográfico ha permitido a Marvel convertir a los superhéroes definitivamente en marcas e igualarse así con DC de tal modo que la gente ya no sigue a P. Paker, Stark o S. Rogers sino a Spiderman, Iron Man o Capitán América, cosa que indudablemente interesa a lo audiovisual porque así da igual que a un mismo superhéroe lo interpreten actores diferentes, de modo que pueden ser mujeres o negros cuando interese y hombres blancos cuando dé igual, y desta manera la masa puede seguirle sin necesidad de conocer nada sobre su biografía. Lo que a su vez permite hacer siempre la misma película, la de su origen.

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Los Superman audiovisuales 1948, 2016. Hasta el 2006 llevan calzoncillo. En 2013 este se pierde. El de papel lo había perdido en el 2011. Recordemos quentre el 2007 y el 2011 se emitía Smallville protagonizada por un Superman que aún no es y en el 2012 se preparaba la película del 2013 dese superhéroe. Fíjense como el calzoncillo va empequeñeciéndose y oscureciéndose. Seguramente tal evolución fue decisiva ya que facilitó el quitarlo. Después de todo el símbolo del kiptoniano no es su calzoncillo sino el signo que lleva en el pecho. Obsérvese también que la tela de disfraz también desaparece. La ausencia de ambas cosas son lo que más contribuye al aire de uniforme que tiene el disfraz actual de Superman. Esto ocurrió 1º en el Cómic porque en el 2011 se publicaban cómics suyos pero no había producto audiovisual suyo. Es un caso de retroalimentación o de anticipación. De todos modos en el principio del 2011, poco antes de que el Superman de papel perdiese sus calzoncillos, se emitió el último episodio de Smallville en el que POR FIN su protagonista se pone el disfraz. Es su versión tradicional PERO cuando la serie lo muestra entero lo hace desde muy, muy lejos de modo que dudar que incluya calzoncillos rojos por fuera es legítimo. De cerca sólo se enfoca la capa y el busto. Quizás no curiosamente los genitales se empiezan a notar en el siglo XXI.

Siendo así las cosas es lógico que hoy muy pocos lean a los superhéroes. Al margen de que los cambios tecnológicos y sociales ocurridos en los casi 20 años que han pasado desde el estreno de X-Men han cambiado profundamente el ocio, es evidente que también ha influido el "realismo" cinematográfico. Ya se ha apuntado, el Cine no es el Cómic y viceversa. Se mencionó antes que lo irreal sólo es creíble si es irreal. Es así porque es imposible hacer creíble lo irreal. Si se reduce lo fantasioso de lo irreal un tanto, lo que se obtiene es que cante lo que haya quedado porque ya no se confunde con el fondo de modo quel resultado es un monstruo, y si se reduce mucho, en el caso de los Superhéroes lo que se obtiene es gente sin poderes con uniforme que persigue delincuentes comunes. O sea, el superheroísmo desaparece. Por tanto, al imitar al Cine el mainstream se suicidó. El Cine con gente de carne y hueso tiene que ser realista para funcionar porque no tiene otro remedio, pero al dibujo no tiene esa debilidad. Así, la envidia, la avaricia y la nostalgia hicieron que las editoriales de superhéroes no se dieran cuenta de que la debilidad del dibujo en la pantalla es su fortaleza en el papel, y así perdieron a la mayoría del público que tenían. Al ofrecer algo parecido al Cine, el mainstream cayó víctima de la tendencia humana a preferir lo auténtico a la copia. La realidad siempre la capta mejor la fotografía quel dibujo. Así, es evidente quel 2D que se mueva, suene y sea fotorrealista va a vencer al estático, insonoro e interpretativo. Por tanto, para los superhéroes en papel el disfraz y el juego no son caprichos de una época sino esenciales porque contribuyen a hacerlos emocionantes y creíbles. Ir disfrazado no resulta disparatado si hay monstruos y se es un dibujo, y el juego proporciona una tensión que la aceptación no produce. Así, el mainstream perdió bastante atractivo al final del siglo XX, sobre todo para los que lo estaban consumiendo desde hacía tiempo, al olvidar que su Ley no es mimetizar la realidad sino hacer lo irreal realista dentro de sus propias coordenadas. Los superhéroes son lo que son, irreales, por lo que no pueden más que jugar, de modo que han de ir disfrazados. Puede que los "calzoncillos" por fuera ya no sean necesarios pero desde luego el uniforme es algo antinatural para ellos porque son una encarnación de lo extraordinario. Por eso seguramente olvidar esto y así dejar de comprenderlo es lo que ha llevado al mainstream a ser algo minoritario fundamentado en la costumbre. Sin juego ni fantasía ni idealismo, ni hay diversión ni hay maravilla ni hay escape ni hay admiración, y entonces para qué leer Superhéroes?

Bien es cierto que eso no es espándex, que La Cosa es de plástico y que los actores no se han matado en el gimnasio. Interesante manera de disimular la genitalia.

Así pues ahora lo entiendo todo. Sabía que me habían robado a mis superhéroes pero no entendía qué había pasado. Los Superhéroes son juego y no les han dejado jugar en lo que llevamos de siglo. Por eso ha triunfado Bendis en Marvel a pesar de ser malo. Su humor autoparódico y sus diálogos casuales eran lo único que en esa editorial tenía espíritu lúdico. También por eso han triunfado las incursiones de Ellis en los Superhéroes. Su cachonda y desmadrada Nextwave y su breve etapa pasada de rosca en Thunderbolts son puro juego. Ahora, con gente como Aaron y Gillen que no odian a los superhéroes a diferencia del calvo mencionado, Fraction, Ellis, Brubaker, Azzarello y otras "estrellas" que hemos tenido que soportar hasta ayer, el juego ha vuelto un poco. Con aquellos la hipérbole y la acción han regresado, pero la cosa no deja de ser tímida porque nadie en el mainstream, al menos los que tienen el poder, sabe que los superhéroes son juego. De que es lo lúdico lo que los hace divertidos y atractivos. No obstante, ahora que el mainstream está virando, sobre todo Marvel, hacia el adolescente puede que se acabe recuperando el juego y La Visión y la Bruja Escarlata vuelvan a casarse y a tener hijos. Antes de ponerse a narrar hay que comprender que lo serio sin lo lúdico es aburrido. "Tratamos a nuestros personajes en tono de broma y pretendemos arrancar risas en los lectores, nos gusta divertirnos con ellos. No sé si sería de buen gusto coger algo tan serio como la guerra de Vietnam y meter en ella a un personaje como el Capitán América… porque entonces tendríamos que empezar a tratarlo de una forma diferente y tomarnos todo lo que le rodea de una forma más seria, y eso es algo para lo que no estamos preparados todavía" declaró S. Lee en los 60. 
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