22.9.14

Critiquita 421: Castaka 2: Las gemelas rivales, Jodorowsky y Das Pastoras, Humanoids-Norma 2014


Hace mil años hablé en el blog de la 1º parte. Por fin este mes la 2º y última ha llegado a España. Parece ser que la tardanza se debe al dibujante. La espera no ha merecido la pena.


Este cómic es la enésima explotación de los Metabarones, la historia más exitosa de Jodorowsky quien, a pesar de lo que trata de vender, es como todos: un mammonista. Por ello no tiene reparos en ordeñar la vaca hasta la última gota, de exprimir la gallina de huevos de oro. Jodorowsky tiene a su favor que es original, audaz y salvaje, pero por desgracia es simple, irreflexivo y limitado. Lo 1º le hace diferente y lo 2º aburrido. Además su multiculturalismo y espiritualidad oriental ya hoy en día es pura convencionalidad por lo que ha perdido todo impacto. Por todo ello era imposible que este cómic fuese algo más que un mediocre pastiche de múltiples fuentes, desde el Antiguo Testamento a Salgari, atravesado por una historia simple, lineal y tópica que sólo se sostiene porque Jodorowsky la guioniza lacónica y enérgicamente. La cosa no aburre porque es breve y avanza con rapidez pero el resultado denuncia de nuevo que Jodo es guionista por casualidad ya que no sabe narrar de forma especialmente habilidosa. Como no rechaza nada, todo lo que se le ocurre vale y eso nunca es así y como no tiene método, el relato siempre es simple. Estas carencias se agravan a estas alturas de la Historia porque sus referencias son ya demasiado rancias y sus prejuicios contra la tecnología suenan a ludismo más que a una opinión moderna.

Por eso hoy el sostén de un cómic de Jodo es el dibujante, en realidad siempre lo ha sido (qué hubiera sido de él si no le hubieran dibujado sus guiones los mejores dibujantes franceses del último 1/3 del siglo pasado?). Así, fue por Das Pastoras, ya os lo dije hace mil años, por lo que me pillé esta nueva entrega de los Metabarones. Este dibujante, aunque no le he seguido, esto de Castaka es lo único que tengo suyo, porque no hace comics que me interesen, me encanta desde que en mi adolescencia vi por 1º vez un trabajo suyo: las portadas de los suplementos y las ilustraciones interiores (ahora no recuerdo si el básico cuenta con alguna suya) de la 1º edición de Joc de Stormbringer, el juego de rol basado en la novelas de Elric de Melniboné escritas por Moorcock. Son de lo mejor que yo he visto en un libro de rol, un sector donde el apartado gráfico habitualmente es tosco, convencional y aburrido. Esos dibujos, que debieron ser de lo 1º que hizo el dibujante, se me han grabado en la memoria por el talento de Das Pastoras para lo inquietante y grotesco y porque no se cortó un pelo (la editorial tampoco), dibujó desnudos y ultraviolencia. En fin, que aquí hace un gran trabajo si bien esta vez no me ha encandilado como el del álbum anterior. Puede ser que me este haciendo viejo y por tanto más gruñón, puede ser que Das Pastoras no le haya puesto tanto interés como en el trabajo anterior o puede ser, mi favorita, que su estilo no es para el Espacio. Jodo ha obligado a Das Pastoras a dibujar naves, robots y combates especiales cuando eso no es lo que se le da bien, además que es el Espacio es frío y al dibujante le van los colores cálidos. Das Pastoras no lo hace mal y demuestra originalidad en el diseño de naves, pero no es lo suyo. Donde destaca no es haciendo naves viajando por el Espacio, robots construyendo cosas y combates estelares, sino en la Fantasía: monstruos, paisajes extraños, combate cuerpo a cuerpo... Es en eso, como demostró en la anterior entrega, donde se sale hasta el punto de no tener rival ahora mismo. Así, esta 2º entrega, y quizás última pues Jodo tiene ya 85 años así que no está para que le tarden 6 años en dibujar un guión, es mediocre salvo en los escasos momentos en que el chileno le da a Das Pastoras peleas o paisajes planetarios. Ahí es cuando el cómic brilla gracias a lo bien que dibuja el español el movimiento, a su personal paleta de colores y a ese gusto por lo gore que siempre deja viñetas para el recuerdo como esa, puro Das Pastoras, en que se ve sin tapujos como una adolescente le mete a un fiero pirata con 4 brazos una espada por el culo.


Por tanto, no hacia falta esperar tanto para esto. Casi que hubiera sido mejor dejar la historia inconclusa, cosa nada horrible pues se trata de una precuela, pues el final está por debajo del principio. Jodo está ya tan seco que ya nadie puede levantar un guión suyo. Ahora, Das Pastoras, aún en el Espacio, un festival.

16.9.14

Relecturas LXXXIX: Los Thunderbolts de Ellis


Esta breve etapa, de la que ya hablé en su momento, es muy contradictoria pues es tanto la mejor como la peor de toda la serie, que recuerdo que tuvo más de 150 nº. Es la mejor porque Ellis es el único buen guionista que pasó por la cole, pero es la peor porque el susodicho y la editorial le hicieron la cama a los Thunderbolts de tal modo que el resto de su trayectoria la hicieron heridos de muerte. Marvel y Ellis trajeron a la serie a las masas, pero acto seguido la abandonaron de tal modo que la serie murió aquí, aunque todo lo que duró después haga pensar lo contrario. 

La serie con Nicieza era una mediocridad por lo que no estaba protegida de los designios editoriales así que, cuando el bobo de Quesada tuvo la idea de bombero de embarcar al Universo Marvel en sagas anuales que citaban demasiado explícitamente la crisis política que había en esos momentos en EE.UU. por culpa de las ineficaces políticas exteriores e interiores de Bush jr., los Thunderbolts perdieron su independencia insertándose en los movidotes marvelitas y recibiendo como guionista a un mercenario al que se le dio total libertad si aceptaba unas premisas cocinadas editorialmente y las respetaba. Esta es la trastienda de ese año lleno de sátira y parodia salvaje que se marcó el cínico de Ellis que lo petó en parte porque este hizo un buen trabajo, sobresale más al suceder al rollo macabeo de Nicieza, y en parte porque cualquier desfase controlado (por ejemplo en la serie hay gore pero la sangre nunca es roja) deslumbra al lector medio de Marvel al hacerle sentir rebelde y adulto. La víctimas de esta broma pesada fuimos los fans del supergrupo y sobre todo este mismo. Ellis, aun conociendo el trabajo de Busiek y Nicieza y el Universo Marvel, hizo lo que le dio la gana sin ningún respeto por los personajes o las premisas de la serie que habían sido sacrosantas desde que el creador de la misma las estableció, Así, su etapa no sólo no encaja bien con lo anterior en continuidad sino que también traiciona la esencia de la serie pues esta pasó de tratar de dar profundidad a peleles a convertir a sus personajes en clichés. Por tanto la serie pasó a ser hiperpop: convencional, superficial y violenta. No obstante esto llenó de gloria a Ellis, que seguro que reía como un villano de opereta cada vez que terminaba el guión de cada uno de sus 12 nº, pues lo que el público quiere es circo.

Gore para niños o porno? Veneno eyacula sobre su víctima o la raja? Rebelión daltónica?

El origen narrativo de todo esto es que los Thunderbolts, por su fracaso en su miniserie, habían perdido su independencia y pasado a ser tutorizados por el gobierno de EE.UU. Así, no sólo no pudieron librarse de la historia más chorra de Marvel, Civil War, sino que tuvieron que militar en el bando de Iron Man al ser el progubernamental. Como editorialmente se decidió que este debía ser el victorioso, el gobierno estadounidense marvelita ganó, con la decisiva ayuda de los Thunderbolts, su pulso con los superhéroes de modo que pasó a controlarlos. Así, si los guionistas a partir de ese momento pasaban a escribir los dictados de la editorial, los Thunderbolts se convertían en obedientes agentes gubernamentales. El poder (sea político, sea editorial) pervierte todo lo que toca: los Thunderbolts pasan de ser gente queriendo hacer el Bien a siervos de un tirano. De esta forma la redención, la premisa de la serie, se finiquitaba pues esta sólo se puede dar en libertad y con heroísmo. Lo peor no fue eso, pues siempre se puede arreglar, sino que los Thunderbolts se convirtieron en agentes de un poder tirano (recordemos: el gobierno de EE.UU. usaba abusivamente la prisión preventiva que además estaba fuera de la Tierra). Sin embargo, Ellis pasó de tratar el viejo tema del individuo indefenso ante el poder a pesar de que Pájaro Cantor se lo servía en bandeja pues en ella chocaba el Bien con la obediencia al poder, actitud tradicionalmente caracterizada como algo bueno. Podía haber tocado el tema de la legitimidad de la rebelión contra el poderoso que usa mal el poder, pero un mercenario como él claramente no está para esas cosas. Así pues Ellis hizo con éxito lo que le pidió la editorial pero por el camino destrozó fatalmente la serie ya que nadie fue capaz de purgarla del veneno que había dejado en ella, en parte porque Marvel la abandonó una vez que ya había dado todos los huevos de oro que podía.

Como es habitual el inicio de una nueva etapa comienza con una renovación del elenco. A los que sobrevivieron a la paja mental de Nicieza se les unieron 3 de los supervillanos más populares de Marvel: Norman Osborn, Veneno y Bullseye. Los temores de lo peor, la elección de los nuevos Thunderbolts indicaban una apuesta por la comercialidad y una traición a la serie pues evidentemente no buscaban la redención pues su popularidad se basaba en su villanía, se confirmaron en seguida porque Ellis demostró nada más empezar que pasaba de lo anterior. Así, degradó a Pájaro Cantor, que había sido aceptada por la comunidad superheroica como uno de los suyos y era el líder del grupo, de modo que volvió a ser una convicta, Deodato la dibuja esposada, y perdió el liderato. Por su parte a Piedra Lunar, que afortunadamente había vuelto de su estado vegetal, la retrató como un ser sádico y lujurioso y casi psicopático pues Ellis se inventa que le gustaba empujar al suicidio a sus pacientes antes de ganar superpoderes. Todo es invención del británico pues ningún indicio hay de cualquiera de esas características en sus numerosas apariciones previas. Empezó siendo ya una malvada pero por manipuladora, egoísta y traicionera (características que Ellis no olvida pues en esta etapa es una auténtica conspiradora). Espantoso es su gratuita psicopatía descubierta casi 30 años después de su creación, pero más su lujuria ya que es tremendamente machista. Ellis hace retroceder al personaje, y con ella a los lectores, a los años 50 cuando las villanas eran siempre unas promiscuas. El tema no es que una mujer no pueda tener todo el sexo que quiera, es que al asociarse la promiscuidad femenina con la villanía se convierte esta en algo negativo, justo lo contrario a la promiscuidad masculina en la mentalidad machista, de tal modo que la cosa queda reaccionaria porque no se acepta lo que no esté de acuerdo con la sexualidad machista (la mujer sólo puede tener sexo con su marido pero este con todas las mujeres que pueda). Una pena que además no pega ni con cola con Piedra Lunar pues siempre se había caracterizado por ser una soberbia, es decir, alguien muy lejos de acostarse con cualquiera o de usar el sexo como trueque. Hasta entonces en todo momento se había mostrado convencida de que su brillantez, su licenciatura en psiquiatría y su belleza la permitían no tener que bajarse las bragas ante cualquiera que tenga algo que ella quiere. Lo horrible de esto es que fue seguido por otros guionistas de tal modo que Piedra Lunar pasó a ser una zorra; es esto y no el vestir sexy lo que hay que corregir en el mainstream. A lo anterior hay que añadir que Ellis castiga a Pájaro Cantor por la decisión estúpida de Nicieza (quien caracterizó a la hermana villana de Espadachín II como una promiscua pervertida y luego la mató) de hacer que se acostase con Zemo mientras le estaba vigilando. Al mainstream le fastidia que las mujeres sean activas, si bien Ellis describe aquí a una superheroína de 3ª, Shadowoman/Sepulcro, como una mujer que se emborracha y tiene sexo con desconocidos a los que elige sólo por su aspecto. De todo esto se hace eco Gage al contarnos que Piedra Lunar es popular entre los hombres, por lo que sus figuritas son provocativas, mientras que Pájaro Cantor es popular entre las adolescentes. Esto supone que la tradicional rivalidad entrambas, que aquí llega a unos niveles nunca vistos porque sí, por clase social y valores se reduzca a la rivalidad entre los 2 modelos de mujer machista: la puta y la pura. También el Espadachín II fue enlodado por Ellis. De querer enmendarse pasó a ser un patético baboso incapaz de vivir sin su hermana. El tema no es tanto el cambio radical sino la ausencia de una explicación del susodicho. Hay que seguir el ejemplo de Moore. El remate es que Ellis ofreció a Veneno y a Bullseye dinero por estar un año al servicio de EE.UU. Es creíble que un gobierno dé una recompensa a unos peligrosos asesinos y luego los deje ir con información secreta? No, para empezar si los tiene controlados y presos, por qué liberarlos?, pero los personajes no sospechan de un gobierno que los contrata para su servicio y no respeta la legalidad. El pobre Hombre Radiactivo completó la formación en la que destacó Norman Osborn para futura desgracia de los Thunderbolts.

Soy el único que se imagina a Deodato abriendo las latas a patadas?

La elección de este personaje es interesante por lo que revela de como funciona la industria. Durante Civil War estuvo implicado en una trama secundaria en donde salía un tipo misterioso que enchufaba al convicto y loco empresario en la dirección de los Thunderbolts. Claramente se suponía que el nuevo guionista debía arrojar luz sobre eso, pero los planes en una gran empresa raramente salen bien de modo que no debe extrañar que Ellis pasase del tema poseído como estaba por sus ganas de burlarse del mainstream y de revindicarse. Otra explicación que pasó de dar es la razón por la que su Piedra Lunar no tiene su poder de intangibilidad. En fin, que nunca se explicó el misterioso ascenso de Osborn, conocido por ser un malvado incorregible y estar chalado. Que Iron Man y los demás ganadores de la "guerra"no hiciesen nada los enloda, una mancha que sólo vemos los que llevamos mucho tiempo aquí y nos tomamos esto con cierta seriedad. Si bien Ellis, y luego sus sucesores, vinculan a Osborn con el entonces denostado Bush jr. Así pues, aquel, como había llegado a ser director de los Thunderbolts por dedo, no es un exvillano luchando contra sus demonios interiores para redimirse, sino un villano con un plan para sacar provecho del mundo al revés en que se había convertido la Tierra Marvel tras Civil War: el gobierno reclutaba supervillanos porque, al ser el bando rebelde principalmente superheroico, andaba corto de superhéroes y no quería obligara estos a perseguir a sus amigos. Nuestra esperanza es que acaben [los supervillanos] sirviendo como agentes del gobierno de EE.UU. dijo Riordan, miembro del gobierno, al final de la etapa de Nicieza y en medio de la Civil War. El sueño de un villano, los malos ahora son los buenos no es una idea de Ellis. Con este escenario es lógico que se mandase a paseo a la redención y se trajese a Osborn, Bullseye y Veneno para subir ventas y explotar aún más los clichés sobre el mal  que hacen a los malvados ser monstruosos, locos, inestables, crueles, pervertidos (por eso Piedra Lunar debía cambiar su comportamiento sexual), egoístas, autodestructivos... Así, Thunderbolts se convirtió en una serie sobre el Mal pop que sublimaba la frustración del mainstream de tener que estar siempre contando historias de heroísmo. De ahí, seguramente, su éxito y su fugacidad. 

Esto lo supo ver perfectamente Ellis y por ello su etapa va desde la popularidad del supergrupo gracias a que es el cazador oficial de los denostados, por capricho de Quesada, superhéroes (en esto la movida marvelita recuerda poderosamente a Legend; recordemos que ahí la histeria antisuperheroica se desencadenaba porque un superhéroe parecía que había asesinado y que la guerra civil marvelita la desató una pelea superheroica con víctimas colaterales), a ser denostados por su carácter represor. Así la gamberrada tiene 2 partes. En la 1ª los Thunderbolts se enfrentan a discípulos del Capitán América, por aquel entonces muerto por el tema ese de la guerra civil, comparando así la tiranía de un gobierno, espoleado por su masa, que persigue sin miramientos al disidente con el heroísmo libre y unilateral típico del superhéroe que lo hace ser un terrorista, pues no sólo usa la violencia sin tener derecho y autorización sino que trata de aterrorizar con ella. Pero Ellis pasa de seguir por ahí, lo suyo es el espectáculo, así que no trata la pertinencia del vigilantismo en un mundo en el que el poder, además de poder estar corrupto, no puede dar seguridad a todo su dominio. Así, esta etapa tiene un poco de crítica, pero bastante demoledora, a nuestra sociedad (Te damos tú opinión es el lema de un programa de tv que sale en la serie). En la 2ª el escenario ha cambiado. La masa ha vuelto a adorar a los superhéroes porque el abusivo uso de la fuerza de los Thunderbolts ha activado la ley del péndulo, esto en el supergrupo se ve en que el liderazgo pasa de Piedra Lunar (que volvía a demostrar su incapacidad para el cargo) a Pájaro Cantor. Esto probablemente indique que los primigenios planes editoriales contemplaban la caída de Norman Osborn. La súbita y sorprendente recuperación de Bullseye puede ser otra prueba de que los planes iniciales eran distintos. No obstante, el contraataque de los rebeldes, a pesar de ser inteligente, feroz y astuto, fracasa por culpa de una broma macabra de Ellis, que ya tenía ganas de marcharse, de modo que el villano más famoso de Spiderman sobrevivía al trabajo del guionista en la serie. Por ello Pájaro Cantor poco antes se veía incapaz de derrotar al Duende Verde en una pelea.

Deodato podías haber exagerado más aún las caderas 

Pero lo peor de esta breve etapa no es el irrespetuoso, machista y mercenario trabajo de Ellis, sino el dibujo de Deodato. Un tío tan malo que no se le puede llamar dibujante porque ni sabe de anatomía ni de perspectiva además de ser bobo pues dibuja a gente pegando patadas a las típicas puertas pesadas correderas de metal de la Ciencia Ficción para abrirlas o tiroteándose en anchos pasillos despejados. En fin, hace un trabajo lleno de horribles figuras desproporcionadas y rotas, asquerosamente machista (esta es una de las razones por las que Ellis debió de cortarse un pelo con la sexualidad de los personajes femeninos), pues siempre dibuja a las mujeres en poses eróticas, y desvergonzadamente deudor de fotos. Esto último no obstante hay que alabar pues es muestra de honradez. Deodato no oculta que si no tiene una foto que copiar no tiene ni idea de como dibujar una figura humana. De ahí también su apuesta tardía por el claroscuro. Hay que disimular que se tienen 2 muñones. En fin, que estos 12 nº están penosamente dibujados por un Deodato que al apostar por lo espectacular no hace más que evidenciar su torpeza sobrehumana. La incógnita es, dado que es un tipo popular, soy yo o la gente tiene el criterio en el culo. 

Así pues, a pesar de que la lectura fue entretenida e interesante, aunque vacía (como todos los movidotes marvelitas pues nunca profundizan en sus temas) y dolorosa por tener que ver los dibujos de Deodato mensualmente durante todo un año (9 meses en España), fue todo un alivio ver marchar al mercenario y al inútil. Pero lo peor estaba por venir pues poco después nos dimos cuenta de que Marvel pasaba de arreglar la desnaturalización que a sus órdenes Ellis había operado en la cole. Así, los Thunderbolts, a pesar de que sus fans no la abandonaron, no se pudieron recuperar de la paliza que fue esta etapa, lo cual denuncia lo perjudicial de la injerencia editorial y de estar en el meollo de un universo de ficción dirigido únicamente por criterios empresariales, así que acabaron cayendo en cuanto el mercado sufrió un severo meneo. Gracias a Ellis se habían convertido en un árbol podrido que se mantenía en pie solamente porque no había viento. De este modo, en este caso, la popularidad, que se ve en que en aquel año el supergrupo fue invitado en varias coles, algo que nunca había pasado, fue un veneno. Pasada la centralidad en el transcurrir del Universo Marvel y quemada por el abuso, Thunderbolts no pudo sobrevivir al no poder volver a ser la misma.

9.9.14

Critiquita 420: Prophet nº 2 y 3, B. Graham et al., Image-Aleta 2013-2014


Al hablaros sobre la 1º entrega de esta serie concluí diciendo que Prophet tiene grandes valores, originalidad e imaginación, pero que la historia estaba tan pobremente presentada que era imposible intuir si la cosa iba a merecer la pena tras la grata pero difusa sorpresa inicial. Ahora, leídas las 2 siguientes entregas, la cosa está clara. El cómic, la historia, es buena. 

B. Graham es un autor rebelde y audaz y por ello muy particular. Sus obras personales, aquí está trabajando libremente pero a partir de ideas de otros, es un trabajo de encargo, son muy particulares y se caracterizan por ser surrealistas, juveniles y caóticas. A mi me han resultado tan ilegibles que las he dejado sin terminar, en cambio, en Prophet es un escritor bastante diferente. Sigue siendo particular, pero aquí es un narrador centrado y accesible, aunque la historia tenga misterio y demasiadas tramas paralelas como para seguirla con facilidad sin leerla de seguido. Así, como la obra no tiene la capacidad repelente de lo particular y autoreferencial de sus obras personales, su imaginación, originalidad y audacia brillan sin resultar desorientadoras.


De momento su trabajo aquí me está pareciendo notable por 2 motivos. El 1º es que el argumento me parece interesante y atractivo. No es original pero no cae en lo convencional y en la fórmula. La historia no es nueva: un imperio galáctico malvado, como todos, que resucita imparable a la vez que una amenaza cthulhiana extraestelar se acerca, pero el relato no es genérico e impersonal. La principal razón de ello es el 2º motivo por el que Prophet me parece un cómic notable. Graham sabe hacer que lo alienígena sea alienígena. Es decir, no estamos ante la típica Ciencia Ficción donde lo alienígena es un humano coetáneo pintado o con chilaba. Aquí lo alienígena es extraño, inhumano y grotesco porque Graham es escatológico, carnal, transgresor, biotecnológico y tiene unos referentes inusuales, además de las ya mentadas audacia e imaginación. Tiene como influencias principales a Moebius y a Miyazaki (también se percibe sin dificultad a Nihei y Otomo) y eso es algo bastante raro en un autor estadounidense de comics mainstream. Por eso le dieron un superhéroe de lo más genérico y él se está marcando una historia de Ciencia Ficción, sin olvidarse de lo anterior, de lo más pura. De este modo Prophet es una space opera singular, ya que no es nada conservadora y amistosa, que se disfruta mucho porque su mundo es singular, marciano y asombroso y su historia intriga.

La serie tiene una ensalada de dibujantes a los que Graham da libertad, el guionista también hace los diseños de todo lo que aparece en la serie y el storyboard, en función de su talento. El más destacado es S. Roy,  que tiene un estilo clásico, realista caricaturesco, por ser muy eficiente, tener una gran creatividad, algo raro en un estadounidense, y trabajar mucho. El otro dibujante principal, Milonogiannis, es todo lo contrario. Torpe y simple pero su rudeza y sobriedad tienen personalidad, competencia y una dureza que encaja con los aguerridos y lacónicos protagonistas (que curiosamente comparte cosas con los Guardianes de la Galaxia). Dalrymple es un dibujante también clásico mejor que el anterior pero más impersonal. Así en conjunto, al que hay que sumar al propio Graham y su estilo sencillo y limpio con ecos de manga, no es una plantilla espectacular y sobresaliente, también tiene responsabilidad en esto el color funcional del cómic, pero aportan a la obra singularidad y personalidad, que es lo principal cuando se dibuja un guión no convencional y se compite en un mercado saturado. Hay que diferenciarse. Por ello, y porque cada dibujante tiene su propia trama paralela, a pesar de su modestia visual y su desigualdad en capacidad y estilo, esta ensalada no se revuelve contra el guión.


La edición de Aleta es perfecta. Modesta pero con extras y calidad y, sobre todo, con un precio competitivo que merece un gran aplauso pues es más barato que los productos semejantes de las editoriales más potentes de España.

Así pues, el desarrollo de Prophet ha aclarado y dado atractivo al comienzo de tal modo que ahora es una grata, intrigante y notable lectura de Ciencia Ficción, original y transgresora en la superficie y en los detalles pero clásica en el fondo, que principalmente trata sobre la libertad en un universo extraño, decadente y caníbal. 

6.9.14

Panini la caga con Miracleman


Pues nada, ha pasado lo que suele ocurrir cuando una editorial se sube a la parra con una edición definitiva/lujo, ha fallado estrepitosamente pues una edición así debe ser perfecta. En esta ficha podéis ver en los puntos 4 y 7 que el tomo tiene 2 errores, el 2º grave pues es una página que no tiene su correspondiente parte del guión. 

En fin, esta semana me pensaré si intento devolverlo, no sé si me dejará la tienda. Es que esperar más años aún a una edición decente... Si el tomo fuese modesto y sin unos extras que ni pedí ni quiero me conformaría. Comics con errores tengo pero siempre son ediciones baratas o únicas. Aunque Panini no se marca ediciones baratas de sus cosas caras, sí las hace más gordas. En fin, no sé. Me jode haber pagado porque esta edición no me convence del todo así que estos errores son la gota que ha colmado el vaso. Muy decepcionado ahora mismo.  

2.9.14

Por fin he leído Miracleman


Miracleman es un cómic que ha permanecido en el limbo como 25 años por temas legales. Aunque se podía conseguir o leer, sus ediciones originales siempre han estado a la venta en los mercados secundarios y desde hace unos años está digitalizado, yo he esperado, pues se me pasó en su momento, era un crío, a poder leerlo en papel sin cebar la codicia de nadie. Habiendo pasado tanto tiempo no tenía prisa por leer el primer cómic destacado de Moore. Así pues me he acercado a él casi sin expectativas ni conocimiento a pesar de que nunca he dejado de oír hablar de Miracleman.


Lo 1º que me ha sorprendido de su lectura es que no parece Moore. A ver, es innegable que ha sido escrito por él, pero en sus guiones no dan la impresión de que es un genio, de que es el mejor escritor de comics anglosajón de la 2º mitad del siglo XX y de todo lo que llevamos de siglo XXI. No parece que estamos leyendo al que va revolucionar el cómic anglosajón con varias obras maestras. Quitando eso, hay mucho de Moore ya en este cómic por lo que podemos decir que pronto estaba hecho como autor por lo que su obra, más que un proceso de evolución o desarrollo, es un proceso de refinamiento. La Ciencia Ficción, en especial la relatividad del Tiempo, el realismo desmitificador, el cómic como forma alternativa de contar la Historia, la predilección por DC (no es que Miracleman esté basado en el Cpt. Marvel que a la postre terminó en esa editorial, ya que no es creación suya, sino que sus alienígenas y su cosmos recuerdan a los Linterna Verde; el germen de sus historias con esos personajes está aquí), el racionalismo, la relación de amor-odio con los superhéroes, el hacer del ser fantástico y superpoderoso protagonista alguien temido por nuestras contrapartidas de ficción (un rasgo autobiográfico reflejo de los reparos que un tipo tan brillante y excéntrico como él despierta en la gente común?), Nietzsche, el tigre y el interés por resultar complejo, literario y profundo están ya aquí, unos más desarrollados que otros pero ninguno totalmente cuajado. 

Lo 2º que me ha sorprendido es que aunque Miracleman es un intento de superar a los superhéroes pop, de sacarlos de su idealismo infantiloide, Moore lo escribe como si fuese un cómic de aquellos: los personajes sueltan parrafadas mientras pelean y piensan de forma exhibicionista y el guionista utiliza las cajas de texto para ponerse literario y poético. Hace gracia como se burla de los superhéroes y como intenta desmitificarlos sin percatarse de que los está escribiendo de la forma usual. Está claro que Moore todavía estaba aprendiendo su oficio. Seguramente por eso no se nota su mano en la narrativa. La composición de página, aunque presenta algunas soluciones sofisticadas cuando un primerizo y casi irreconocible A. Davis es el dibujante, es convencional.

Debajo de esas sorpresas me he encontrado una historia seria de Ciencia Ficción con superhéroes muy influenciada por P. K. Dick,  estructurada en episodios cortos autoconclusivos de una misma trama que va avanzando con ellos, que hoy no tiene nada de sorprendente. Hoy en día lo consideraríamos el enésimo intento de un autor por ofrecer en una editorial pequeña una versión "realista" de los superhéroes canónicos, los de DC y Marvel. En eso el Tiempo le ha jugado una mala pasada a Miracleman pues en su momento algo así no sólo era inaudito sino inconcebible fuera de lo underground o del humor. Por eso tuvo que hacerlo un inglés pues un estadounidense de la época jamás lo habría hecho pues todo el que guionizaba comics mainstream creía en los superhéroes. Así pues, Miracleman es un precedente de Watchmen (salen la Mujer Búho y otro con capucha roja y una soga preparada para ahorcar). Como en esta, Moore comete la injusticia de intentar ser realista con los superhéroes.

Algo que se dice mucho de Watchmen es que es una historia de superhéroes realista. En mi opinión eso es una chorrada. Esa maxiserie no tiene nada de realista. Es Ciencia Ficción y parte de la premisa subjetiva aunque, por lo visto, generalizada de que en nuestra realidad los superhéroes serían tipos tarados nada heroicos relacionados de una forma u otra con los gobiernos. Por eso no es realista. Por qué es realista que los superhéroes no sean altruistas heroicos? Eso es una decisión personal que no tiene que ver con la realidad. Eso es la manifestación de una forma concreta de pensar, de una opinión subjetiva propia del posmodernismo. De una época que no cree en la moral ni en los héroes tradicionales porque ha descubierto que la 1º es relativa y que los 2º nunca han existido. Antes de la 2ª Guerra Mundial dirían que los superhéroes que terrenaliza Moore eran realistas porque sí creían en la moral y en los héroes. Por esta razón creo que los intentos del inglés por racionalizar los superhéroes y tratar de volverlos realistas, además de fallidos porque es imposible ser fantasioso y realista a la vez, son injustos. Me hace gracia ver a Moore tratando de explicar racionalmente los poderes de Miracleman acudiendo a la Fantasía. Por qué buscar explicaciones científicas a algo que no las tiene? Es que dar un origen extraterrestre a los superhéroes los hace más verosímiles y científicos? En nuestra realidad actual no aunque haya alienígenas. Relacionarlos con el gobierno los hace más creíbles? Es lógico concluir que cualquier gobierno, y pueblo, se sentiría preocupado si hubiese un tipo superpoderoso misterioso por ahí libre y que trataría por lo menos de controlarlo, pero ya no es tan lógico que se dedique a experimentar para obtener uno. Esa idea hoy, gracias a los nazis, es una locura si nos ponemos realistas. Eso viene de la contracultura y la conspiparanoia de las que Moore se nutre. En fin, aunque la historia de Miracleman, por el momento, es sencilla, gamberra (ese Big Ben es descojonante) e interesante, y si viajamos a 1982 notable y rompedora, es gratuito el intento de ridiculizar a los superhéroes. Vale que estrangulan el mercado de comics anglosajón impidiendo su diversificación, pero también es cierto que en esos momentos (y hoy) había poco público para aquella. Así pues, nadie pedía que alguien cogiese a los superhéroes y los estampase contra la ideología posmoderna surgida del fracaso del 68, la Crisis del Petróleo y de la caída del mito de que los políticos de las democracias son gente intachable, altruista y capaz. 

No me parece mal que se desmitifique a los superhéroes. Ponerse duro con ellos y señalar sus defectos es beneficioso 1º porque enriquece el género, 2º porque lo hace avanzar y 3º porque produce buenas obras. Yo, como casi ningún fan de los superhéroes, tengo queja de Watchmen. Al contrario, la tenemos en un altar y siempre nos postramos ante ella. Por la misma razón nadie habla mal de Miracleman. Pero no comparto el que esos cómics y sus explotaciones, que son productos de su época y de una determinada forma de pensar, son realistas. Son igual de increíbles que cualquier cómic de superhéroes canónico por mucho que sus personajes sean más tridimensionales, las historias sean poco idealistas y en que en vez de haber cientos de superhéroes sólo haya un puñado y todos en el mismo Estado (como en Watchmen en Miracleman los superhéroes se pueden contar con los dedos de las manos). Su diferencia con los convencionales no es ser realistas sino ser metacómic de superhéroes pues los analizan, si bien sacándoles de su contexto. Por esto último digo que son injustos. Además, científicamente no se debe hacer así el análisis. En concreto los de Moore pretenden demostrar que alguien superpoderoso en la realidad nunca sería un superhéroe y que un superhéroe de verdad sería tomado por la realidad como un loco brutal. Con esto lo que hace el inglés es reflexionar sobre el poder desequilibrado que existe en nuestro mundo. El poder que no tiene contrapoder. Por un lado el de los gobiernos, más poderosos que sus ciudadanos y por eso pueden hacer lo que les da la gana. Por el otro el de un tipo que es tan poderoso que las leyes no le alcanzan si se conduce en secreto, que es metáfora de muchas cosas, desde un arma de destrucción masiva hasta un tipo poderoso y egomaníaco. O sea, el tema es quis custodiet ipsos custodes donde estos últimos son los watchmen, vigilantes. Quién vigila a los poderosos, como los warpsmith negros, es lo que siempre ha preocupado a Moore, que se ha criado en la Guerra Fría, a la sombra de las bombas atómicas y con la certeza de que los gobiernos se mueven secretamente no precisamente por el beneficio de la gente. En Miracleman esto es más claro que en ninguna otra obra suya. Cómo estar seguro de que los poderosos no se descontrolan? Ese miedo parece que es uno de los lugares donde nacen las historias del genial inglés. De todos modos no se puede cargar las tintas en esto sólo con esta 1º parte pues termina con una especie de flashforward que es cómic de superhéroes canónico. Así que este tomo es una historia de superhéroes convencional sólo que más seria, adulta, profunda, rompedora y compleja de lo habitual. Hay que ver como prosigue.

Teniendo esto del realismo en cuenta no sorprende que el dibujante original fuese un tal G. Leach, uno de los dibujantes más realistas que debía haber en aquel momento en el mercado anglosajón. Aunque a Leach le queda grande su aspiración de ser realista, da lo suficiente para dar a los guiones el tono que necesitaban. Gracias a él las intenciones de Moore consiguen cuajar. Con Leach estamos muy lejos del estilo mainstream, sobre todo del que se gastaba, en general, en esa época y muchos años después también. Tuvo que ser sustituido por A. Davis pero este es casi un clon de Leach con las tintas de este. También aparece un sorprendente Dillon pues se gasta un estilo realista y torpe muy diferente del que le hizo famoso. En fin, el apartado gráfico está en consonancia con los guiones, muy por encima de la media de la época aunque convencional a pesar de su diferencia. Por otro lado, se nota que los dibujantes dibujaban para ser publicados en B&N. El color, aunque trata de no seguir gustos actuales, resta fuerza a los dibujos. Pero un cómic de superhéroes para ser tal ha de ser en color. Lo único es que el que se le dio en EE.UU. en los 80 creo que le sienta mejor porque es plano y mate así que deja la contundencia de la línea y de la mancha intactas.

La edición de Panini es de lujo y contiene material no editado por forum en su momento, si bien son 2 historias de complemento pero Moore no da puntada sin hilo. Como suele pasar en este siglo, las editoriales españolas empiezan a editar por la edición definitiva. Estamos ante un tomo de tapa dura, con muy buen papel, una gran reproducción y una gran cantidad de extras, casi 1/3 del tomo, que, como suele ser habitual, ni aportan ni enriquecen: dibujitos, bocetos, reproducción de originales, portaditas alternativas... Incluye también un escueto artículo que resume la historia del cómic inglés, o sea el tema más importante sobre Miracleman, y los extractos de una entrevista por compasión e interés mammonista entre el nefasto Quesada y Anglo, el creador de Marvelman. Esto último tiene su gracia por el nonagenario Anglo ya de vuelta. La perla es cuando cuenta que antes de trabajar se bebía una botella entera de vino. Están locos estos ingleses y eso explica porque los cómics de aquella época eran absurdos. En fin, que los extras encarecen en vez de enriquecer el producto pero creo que poco ya que no creo que está edición costase menos de 14€ sin los extras. Los 4€ de más es el impuesto revolucionario de tener un mercado como el nuestro y de que Moore no quisiese que salga su nombre o referencias a él en el cómic. Una edición así de guay sólo puede salir cara cuando no se puede apelar al gran público. Cuántos ahí fuera saben que Miracleman está escrito por Moore y es una obra legendaria?

En fin, hubiera preferido una edición más modesta y pelada de extras pero el precio sigue siendo barato (no estamos hablando ni de 25, 40 o 60€), no podía seguir esperando a una edición en papel y cada vez compro menos. En el futuro contemplaré la sección de extras con ira, pero esta 1º parte es una lectura grata, interesante y diferente bastante prometedora. 
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