28.8.14

Relecturas LXXXVIII: New Thunderbolts (Marvel-Panini 2006-2008)


Tras la miniserie con los Vengatas los Thunderbolts recibieron luz verde para volver como serie regular (que ya reseñé en tiempo real en su momento). Además de que la decisión de su cancelación se debió a caprichos y no a realidades, estaba que Marvel estaba repitiendo su historia. La serie nació en un momento en que el Universo Marvel se había quedado sin los Vengadores porque estos habían sido apresados en una realidad de bolsillo por tiempo indefinido, ahora, bueno, en aquel momento pasó lo mismo: el Universo Marvel se quedaba sin Vengatas. Bendis empujado por la editorial había saltado por los aires, de forma muy lamentable por su incoherencia e idiotez, como casi todo lo que hace el calvo, al supergrupo marvelita. Así que de nuevo había espacio para un supergrupo afín a ellos, si bien esta vez los Vengadores no habían desaparecido sino que se habían transformado en los Nuevos Vengadores. Así pues, el ciclo volvía a comenzar. 

Pero como aquel nunca debe ser igual al anterior (por eso incluso una formación familiar como los 4F cambia periódicamente de miembros) entran en el supergrupo nuevos miembros. También pasaba que al final de la susodicha miniserie los Thunderbolts estaban disueltos. Como estamos ya en otra época los nuevos miembros no entran ni a la vez ni desde el principio. Todo se dilata y descomprime. El 1º de ellos es el Hombre Radiactivo, un científico loco ex de Los Amos del Mal como los 1º Thunderbolts. Un superhéroe chino por lo que, por muy clásico que fuese, es uno de los primeros supervillanos de Marvel, su incorporación necesitaba más explicaciones que las que se dieron. Otro nuevo miembro fue Ventisca, un tipo humilde y un supervillano de 3ª, un pelele. Los siguientes nuevos miembros se diferencian de los anteriores en que tenían relación con los Thunderbolts pues en un momento u otro habían combatido contra ellos: Demonio Veloz, otro personaje clásico y otro científico loco convertido en supervillano, Joystick, una ludópata y lujuriosa mujer de clase media convertida en supervillana, y Espadachín II, con el que Nicieza iniciaba la moda, que alcanzó su clímax con los Vengadores Oscuros, de que los personajes usurpen identidades. Así, el Espadachín era un antiguo supervillano reconvertido en un superhéroe, al que hace poco se le interrumpió su eterno descanso, que ya duraba bastante para los estándares de un superhéroe, y el Espadachín II es un pusilánime y pijo supervillano que intenta ser un superhéroe. Una idea de Nicieza iniciada en la 1ª miniserie de Ciudadano V: aquel, tras enfrentarse a Zemo y que este matase a su hermana (en una viñeta poco elocuente), vio la posibilidad de no seguir los pasos de su padre. Estamos hablando de Andreas Von Strucker, el hijo del fundador de Hidra, una muy peculiar organización terrorista anarquista. Innegablemente la adopción de esta identidad es todo un mensaje, sin embargo apenas se profundizará en él. Las últimas incorporaciones son el Capitán Marvel jr. y el Contrabandista, que se diferencian de todos los anteriores en que no son supervillanos. El 1º es un personaje remozado por Busiek y destrozado por P. David al que Nicieza adopta principalmente porque para sus fines necesitaba un superhéroe superpoderoso sin ninguna importancia (además este personaje lo guionizó cuando se llamaba Legado), pero también porque había tensión sexual entre él y Pájaro Cantor y había aparecido ya en la serie. Es un personaje un poquito relacionado con los Thunderbolts por lo tanto. El Contrabandista es el hermano menor de Atlas y el único familiar directo que le queda con vida. Fue miembro de los Redentores para limpiar su apellido, aunque aquí se nos dice que fue para lograr la amnistía para su hermano. Estas incorporaciones en general son sosas por lo que no ayudaron a la serie y fueron breves excepto la del Hombre Radiactivo.

Por otro lado estas ya no se contextualizan en la redención a pesar de que a estas alturas la reforma moral ya no tenía mucho desarrollo pues los personajes originales ya habían quedado definidos: Atlas, Pájaro Cantor y Mach son buenos y Arreglador, Piedra Lunar y Zemo son malos (que conserven su nombre original lo dice todo), de modo que para continuar con ella se necesitaba sangre nueva. La redención es expulsada de las cole porque para hablar de ella esta debe ser posible y los Thunderbolts habían perdido su lucha contra la sociedad en la miniserie por lo que los nuevos Thunderbolts están sometidos, van a estar vigilados por la CAS (Comisión de Autoridades Superhumanas), así que aquella deja de ser una posibilidad pues sólo puede hacerse en libertad. Por tanto, la anulación de la redención se cargó uno de los pilares de la serie de modo que partir de ese momento los Thunderbolts dejan de ser unos rebeldes, una especie de Equipo A, a ser agentes del gobierno. Así, el verdadero cambio es este y no la sangre nueva. Esto a la postre fue lamentable porque es el origen de todo lo malo ocurrido en la cole. No obstante tal cambio no es de Nicieza sino de arriba, pues la Marvel del siglo XXI considera a los superhéroes como gente peligrosa. Al desterrar del génro la moral por infantil y nada posmoderna, estos no tienen freno y de ahí todo lo que ha pasado en el Universo Marvel en la década que llevamos. En fin, debido a esto, sólo una minoría de esas nuevas incorporaciones busca la redención.


A Nicieza, con el refuerzo de Busiek para el 1º semestre, un reclamo comercial más que otra cosa, se le volvió a encargar los destinos de los Thunderbolts, ahora con el adjetivo Nuevo delante. Una decisión que denuncia lo artificial que fue el cargarse la cole pero que tiene todos los defectos del continuismo. Nicieza no lo hizo mal en la serie, quizás es su mejor trabajo, pero aunque satírico no es un renovador ni un guionista con una calidad que lo haga interesante a lo largo de tropecientos nº. Hubiera sido mejor coger otro guionista. Para su nueva etapa Nicieza decidió recontar el argumento de la mencionada miniserie, que le dio para toda su 2ª estancia. Así pues, esta nueva etapa es toda una historia completa, si bien se puede dividir en 2: antes de Zemo y después de Zemo. En esta etapa, como en los 1º nº, el alemán vuelve a ser la gorda sobre el escenario.

Quizás sea el cambio de contexto lo que explique que el corazón del nuevo equipo sea Mach, justo el que había querido escapar desde el principio de ser un supertipo, después de todo su superpoder es una armadura de combate. 1º cogió con alegría el perdón oficial que le dieron a cambio de no usar sus "poderes" y después, tras volver a emplearlos por causa mayor, decidió volver a la cárcel en vez de seguir siendo un Thunderbolt. Lo malo de esta elección es que Nicieza no da una explicación sólida que responda satisfactoriamente a por qué vuelve a la cárcel si estaba amnistiado y por qué vuelve a ser un superhéroe si no le interesa. En fin, Mach une a Ventisca con Pájaro Cantor y Atlas y a la vez que se incorporan los nuevos miembros se enfrentan con el Hombre Púrpura (que tiene un plan similar al de Capucha Escarlata en la 1ª parte de la 1ª etapa de Nicieza: controlar a gente en su propio beneficio). En esta lucha el nuevo grupo sigue la premisa Ojo de Halcón del antiguo: los buenos guiarán a los malos. Así Mach, Atlas y Pájaro Cantor son los nuevos Ojo de Halcón. Pero por el camino se descubre que el 1º no era intachable pues había hecho tratos con el diablo y que el 2º es demasiado iracundo así que Pájaro Cantor asume el liderato en solitario, ella es la nueva Ojo de Halcón. Este momento en el que el estatus de esta como superheroína se oficializa. La antigua Mimí Aulladora se ha unido al bando de los buenos para siempre. Redention accomplisshed.

La 2ª parte de esta etapa comienza con otra nueva formación de los Thunderbolts, empieza a dar pereza este constante cambio, que Nicieza agrava volviendo a formar 2 grupos. Por un lado tenemos el de Pájaro Cantor y por otro el de Zemo, que vuelve aparecer en la cole más poderoso que nunca pues controla las 2 piedras lunares que Piedra Lunar perdió al final de la miniserie. Zemo, manipulando a distancia el entorno de los Thunderbolts para engrandecerlos y así poder unirse a ellos en la cresta de la ola sabedor de que todos le obedecerán, metió la pata con el Capitán Marvel jr. y la única manera de arreglarlo es matándole. Este es el argumento de la 1ª parte de la 2ª parte. Esta necesidad naturalmente acaba enfrentando a los 2 grupos de Thunderbolts. En el de Zemo tenemos al Arreglador, fiel al aristócrata alemán como siempre, y a Mach y Ventisca, expulsados por Pájaro Cantor, entre otros. Al final ambos grupos se funden, en cierta manera ya lo estaban pues Pájaro Cantor antes de todo esto estaba liada con Zemo sin mucha explicación por parte de Nicieza aunque parece que era para ganarse su confianza (en todo caso una idea chunga del guionista porque pervierte a la personaje), porque la próxima amenaza a enfrentar es cósmica, el Gran Maestro, uno de los primigenios. El asunto es que este quiere la Tierra. A Nicieza no le importa que eso no encaje con el personaje pues este nunca ha buscado poder. El tema es que Zemo es, gracias a sus poderes, el único que ve venir la amenaza así como el único capaz de enfrentarse a un primigenio con posibilidades de victoria, por ello la CAS le apoya. Esto da comienzo a una historia que juega de nuevo con los elementos de la ya muy mentada miniserie: la gente cree que Zemo es un villano mientras este desea salvar el mundo porque quiere demostrar su superioridad ya que está en entredicho pues siempre ha sido derrotado; ser hijo de un nazi marca mucho. Lo novedoso de esta nueva versión de la historia es que Zemo juega al despiste, ante unos se muestra desfigurado, es decir, como un villano, y ante otros, como un efebo, es decir, como un héroe. Nicieza aquí capta bien el carácter retorcido de los supervillanos porque todo es que a Zemo le interesa pasar por villano para que ser el Salvador humille más a los superhéroes, en especial al Capi. En el fondo es que el personaje sigue sin definirse. Todo se complica porque la Civil War se mete en medio, no molesta mucho porque aquella idea estúpida no era más que una batalla en la lucha entre el poder civil y los superpoderosos, uno de los temas de Thunderbolts. Zemo, ahora líder de los Thunderbolts, y habiéndose ganado a la CAS al salvar al Universo matando al Capitán Mavel jr. (en la serie mueren muchos personajes y en general estos siguen muertos), se pone al servicio de Iron Man para detener a los supervillanos ya que esto coincide con su agenda pues planea que aquellos se unan a sus Thunderbolts porque los necesita para pelear contra el Gran Maestro. Río revuelto, ganancia de pescadores. Por ello también decide ayudar al Capi, no es el único en ser un doble agente y es que Nicieza confunde complejidad con embrollo, el asunto es que quiere que nadie de los buenos le usurpe la gloria de ser el Salvador. Al final lo consigue pero el poder absoluto corrompe absolutamente así que Pájaro Cantor, que, como en la miniserie, no se fía de él ya que es la única buena de los Thunderbolts, por eso por mucho que Nicieza quiera hacerla pasar por una Judas (única razón para liarlos y mostrarlos besándose) no lo es porque para traicionar 1º hay que ser fiel, se carga las piedras lunares de modo que salva al mundo de la tiranía filantrópica de Zemo expulsándole del presente sin poderes. Sin embargo este no pierde su aura heroica pues sabía que la cosa iba terminar así y no hizo nada para evitarlo. Un final catárquico para el científico aristócrata alemán hijo de un nazi pues con una chunga recreación del sacrificio cristológico limpia su alma de todos sus pecados, esto es, la tiranía.


Con un nº de epílogo termina la larga etapa de Nicieza en los Thunderbolts pues su división no es más que artificial. El guionista ordena las cosas para su sustituto. Los Josten, Atlas y Contrabandista, quedan fuera, de hecho apenas han aparecido desde entonces. Ventisca, el único supervillano junto con el Espadachín II que buscaba redimirse, se queda fuera y sin el traje que le da poderes. Ahora lo ha recuperado pero sigue siendo un personaje marginal. El Espadachín II sigue como Thunderbolt, al igual que el Hombre Radiactivo; enamorao de Pájaro Cantor, cosa que no tuvo mucho recorrido (acaso porque un chino comunista no puede estar con una blanca estadounidense habiendo estadounidenses?). Arreglador y Mach son contratados como ingenieros por el gobierno de EE.UU. (por qué el 2º no vuelve a la cárcel?). Joystick queda como prisionera por traicionar a la Tierra y ha caído en el olvido. Demonio Veloz huye pues sigue siendo un supervillano y desde entonces continua haciendo de las suyas. Pájaro Cantor rescata a Piedra Lunar del coma en el que había caído tras perder sus piedras y así esta vuelve a incorporarse a los Thunderbolts. De Zemo hablamos en el último párrafo.

Esta 2ª parte de Nicieza es entretenida y original aunque se nota el agotamiento creativo, el efectismo suele ser barato y que la ambición desborda la capacidad de tal modo que la historia es innecesariamente embrollada e incoherente, aunque es aplaudible su humor, su complejidad y el ligero tono adulto que le pone a los guiones (incluso puede que haya metacómic pues trata al personaje del Hombre Púrpura como si de un escritor se tratase que a la postre resulta controlado por otro, el editor?). No obstante el gran pero, además de convertir una serie coral en individual (cosa que acabó pagando Atlas), es que Nicieza no sabía como hacer avanzar a la cole. Siempre estaba dándole vueltas a lo mismo. Destaca de esa pescadilla la grapa 9 donde el Hombre Radiactivo nos demuestra que nunca será un superhéroe y la 13 y 14 donde los Thunderbolts derrotan a los Nuevos Vengadores siguiendo órdenes del gobierno de EE.UU. temeroso de la independencia de estos. En casi toda esta etapa a Nicieza le acompañó Grummet, que ya trabajó en la miniserie. Su trabajo es competente pero aburrido y sin atractivo. Tiene sustitutos puntuales. No merecen salir del olvido excepto el gran Leonardi que está como siempre, dinámico y atractivo con ese estilo sencillo y peculiar que siempre se gasta muy cercano al simple boceto.

La etapa clásica de los Thunderbolts no termina aquí pues Nicieza tuvo tiempo de hacer una miniserie sobre Zemo muy morrisoniana pues se adelantó a El regreso de Bruce Wayne: Zemo se pierde en el tiempo y así recorremos casi todo su linaje hasta que mediante un sacrificio doblan el Tiempo y el Espacio y lo reintegran en el presente. La historia tiene su sentido pues hace la función de los 3 días antes de la resurrección. En cierta manera Helmut Zemo se pasa un tiempo con los muertos aprendiendo y así regresa, además de purificado, libre de todo deseo tiránico, sabio. No obstante es muy mediocre y está llena de clichés estúpidos por lo que afea el buen trabajo que Nicieza había hecho plasmando a un villano egocéntrico (en esta etapa todo gira en torno a Zemo hasta el punto de que las complejidades e incoherencias, como que Zemo se alíe con el gobierno de EE.UU., no tienen importancia; el ego domina así que la historia se simplifica) y no duele que haya sido desechada porque no convenía que Zemo estuviese más convencido que nunca de ser un gran superhéroe tras caérsele el mito de la superioridad de su linaje al comprobar en directo la mediocridad de sus ancestros. Madera tenía pues tener conflictos con el padre es una de las características de los héroes, pero ni superhéroe ni Thunderbolt, supervillano nazi. Hay quien de su pasado no puede escapar. Así, gracias a Nicieza ahora el personaje tiene una aureola trágica. No importa todo lo que se esfuerce para redimirse él está atrapado en la mentalidad tradicional donde pasado y maniqueísmo pesan más que el futuro y el cambio. Mate a un perro y mataperros me llamaron. En el fondo es que el Capi y la victoria estadounidense en la 2ª Guerra Mundial pesan mucho más en el imaginario pop yanki que una buena y original historia. Los mitos son muy difíciles de derrotar y sólo pueden hacerlo otros: quien derrotó a los paganismos mediterráneos fue el cristianismo, no la filosofía griega.

18.8.14

Critiquita 418: Marshal Law: odiosos muertos, P. Mills y K. O´Neill, ECC 2014


La miniserie de Marshal Law dio lugar a una pequeña estrella así que sus creadores siguieron escribiendo aventuras de este cruce entre Juez Dredd y superhéroe, las cuales están, aunque no todas, en este tomo. Son 3 oneshots que repiten los temas ya presentados y desarrollados en la anterior miniserie. En estas historias Mills no amplía su análisis psicoanálitico-político del concepto heroico del republicanismo de los 80 del siglo XX y O´Neill tampoco hace nada nuevo, desbarra al mismo nivel que en la miniserie Miedo y asco, como la famosa novela del creador del periodismo gonzo. Por tanto estamos ante una auténtica explotation.
Marshal Law takes Manhattan, título que cita, supongo, la conocida canción de L. Cohen, es la 1º historia y en ella los autores la toman con los personajes más populares de Marvel. La cosa va de que el "Castigador" es capturado y enviado al manicomio de los superhéroes para ver si está loco, y por tanto no es responsable de sus crímenes, y allí se encuentra con un tío que se cree un dios nórdico, otro que cree que su mujer se está convirtiendo en un insecto, otro que cree que tiene una esposa con el poder de ser invisible, uno que se cree el rey de los mares, un patriota paralizado por las dudas, uno que se cree superhéroe pero sólo maneja un arco, uno que se cree que viaja por las estrellas, uno que se cree mago, uno que no puede parar de arder y otros que sólo protagonizan un chiste de una sola viñeta. Marshal Law es enviado allí para escoltar a la cárcel al Perseguidor en el caso de que no se le declare loco. Esta historia es la mejor del tomo y en cierta manera mejor que la miniserie anterior. Es divertida, su parodia es sangrante (sobre todo porque O´Neill exagera las ideas de Mills como por ejemplo plantando en la frente del "Castigador" una esvástica nazi y calzándole un uniforme inspirado en el diseño de la bandera de EE.UU.) y su feroz crítica al concepto heroico republicano, racista, nacionalista-xenófobo, violento, inmoral, maniqueo y machista, es más directa porque no se pierde en disquisiciones psicoanalíticas. Por tanto, esta historia es un grato divertimento gamberro, gore y desmitificador. No les habló de los greatest hits por no fastidiarles la lectura, que me aclara el porqué para criticar brutalmente a la Administración Reagan, sobre todo por su cínica e hipócrita política exterior (igual a la de Bush jr. en lo de las torturas por lo que esta historia es sorprendentemente reciente a pesar de tener ya 25 años), ataque para mi totalmente justificado, Mills y O´Neill se meten con los superhéroes pues en los 80 estaban totalmente ajenos, no como el cine popular dominado por Schwazenegger y Stallone, a las movidas culturales de aquella que hicieron tan peculiares el cine y la tele juvenil (esos míticos especiales sobre las drogas) de aquella década. El asunto es que los republicanos creían ser como superhéroes. Así, para burlarse de ellos había que enseñar las vergüenzas de estos últimos sin piedad, lo que es un tanto injusto. Sin embargo, el republicanismo reaganiano o el EE.UU. profundo llegó a los superhéroes en 1992 de la mano de Lee, Liefeld y adláteres que terminó en una enorme crisis en 1995 por lo incompatibles que son ambos conceptos y porque por alguna razón el cine juvenil de los 80 podía ser hiperviolento pero los comics de superhéroes de los 90, como ahora, no. Así, Marshal Law se revalorizó pues su terrible crítica a través de los superhéroes al pervertido concepto heroico del republicanismo, que confunde la justicia con la venganza y lo personal y establece que el Bien es patrimonio de EE.UU. y del hombre blanco, alcanzó la total justificación.

El reino de los ciegos es la segunda historia del tomo y está vez la víctima es Batman, era su 50º aniversario. Adelantándose muchos años a Nolan, Mills y O´Neill presentan a un multimillonario que es superhéroe precisamente para mantener el sistema, para que siga habiendo pobres. La lectura alternativa y cruel de Batman está muy conseguida de modo que de nuevo, como en las historias anteriores, Mills pone de relieve todo lo perverso que hay en el subtexto de los superhéroes, sobre todo en los más antiguos como Batman, que provienen de una sociedad muy conservadora y provinciana, pero el relato es demasiado convencional y O´Neill, aunque es un dibujante de comics magistral con un sentido del humor muy negro, no hace nada nuevo por lo que ya no impresiona. Sigue siendo grotesco y desagradable sin perder la estética (genial las portadas y el color de todo el tomo que es suyo y de un tal Chiarello), como buen expresionista, y es un competente narrador clásico, pero ya no sorprende. Por tanto, estamos ante una historia que indica que el gamberrismo se está volviendo rutinario. Lo que tenían que decir los autores ya lo dijeron y por tanto ya sólo les queda tratar de contar de otra manera la misma historia. De hacer distintas versiones de lo mismo. Aquí todavía la cosa se salva de ser mero explotation porque Mills hace también autocrítica pues su personaje, Marshal Law, es lo mismo que critica salvo porque sabe que es alguien criticable. Por eso es el rey tuerto.
Odiosos muertos es la última historia que, a diferencia de las anteriores, no es autoconclusiva. Es un relato exploitation puro ya que es de zombis, si bien con consciencia y habla. Los autores perciben que su creación está cerca de ser un muerto andante, una cáscara vacía, un autómata putrefacto, así que cogen la fórmula del subgénero zombi y la enlazan sin elegancia con el tema de superhéroes pervertidos de la obra, de modo que es una lectura muy mediocre. Ni O´Neill, que se recrea en el gore y lo monstruoso como nunca, sirve para que la leamos sin desinterés y frialdad. Lo único positivo es que el final es catárquico, así que hay una posibilidad de que el siguiente y último tomo, ya a la venta, la cosa remonte y no caiga en la pura exploitation. Teniendo en cuenta que Mills y O´Neills son unos tipos alternativos, la posibilidad de que Marshal Law vuelva a ser esa historia ácida que usa a los superhéroes para meterse ferozmente con el republicanismo rancio, el que defiende hoy la Palin, no es baja. A ellos nunca les ha importado gustar o la comercialidad.

12.8.14

Videados 126: Orange is the new black (temp. 1 y 2).


Seguramente esta sea la serie más revolucionaria que jamás se ha hecho. No es porque sea crítica con lo que tenemos, por ejemplo la sobresaliente Breaking bad lo era al principio y la notable Nip/tuck lo era, si bien ninguna lo es tanto sin caer en lo panfletario. No es porque sea adulta, que no es sacar tetas, violencia, personajes deformes, crimen, perversiones, suciedad y antihéroes, si bien me atrevo a decir que ninguna ha explorado tanto la emotividad. Es porque nunca se ha producido una serie en la que la mujer independiente sea el tema. Orange is the new black no es del estilo Mujeres desesperadas. Sus protagonistas no son mujeres que han aceptado el rol que les impone nuestra sociedad. No son mujeres adocenadas, borregas, que asumen el modelo masculino de mujer de forma acrítica por el que han de ser trabajadoras, esposas, madres, forever youngfashion victims preocupadas constantemente por cagar y no engordar. No son mujeres que siguen la actualización eufemística del modelo masculino de mujer (si bien las actrices cuando van a las fiestas van repeinadas, remaquilladas y con taconazos). Las mujeres Orange is the new black son, en general, las que tratan de seguir un camino autónomo (por ello la mayoría son solteras). Son mujeres que no se encuentran en ninguna otra serie pero que en cambio hay a patadas en la realidad. De ahí el gran éxito de la susodicha. Así pues, la serie trata sobre la mujer no convencional, que es marginal tanto en los medios de comunicación como de entretenimiento. Por ello no extraña que alrededor de 1/3 de los personajes sean lesbianas y el lesbianismo sea uno de los temas principales de la serie, aunque quizás lo sea la sexualidad no cristiana (uno de los secundarios es transexual). El resultado, por tanto, es una serie que trata sobre cosas que jamás han sido tratadas en la tele. Revolucionaria. Claramente marca un antes y un después. Por eso, aunque está hecha para la audiencia femenina, los hombres la podemos ver sin ningún problema. Además de que es buena, ni es feminista-panfletaria ni es melindrosa y bobalicona. Las únicas 2 formas de ser mujer permitidas por la sociedad.


La virtud de la serie es que pone de relieve temas marginales, no por minoritarios sino porque no interesan al capitalismo de consumo, de forma convencional, es decir, Orange is the new black es una serie de entretenimiento. No es una gafapastada o un producto frío. No lo es porque ha sabido armonizar e integrar perfectamente la crítica social con el entretenimiento y la feminidad con lo general. En ello es clave el ser una serie carcelaria, si bien la cárcel de la serie no es una de máxima seguridad. Allí no están la gente peligrosa y casi sin remedio. Como suele pasar la cárcel aquí es una metáfora de la sociedad. Es la forma de denunciar nuestra crueldad (queremos que los presos se integren pero les anulamos y humillamos y no les dejamos salir aunque sean viejos o estén muy enfermos) y el mal funcionamiento de nuestra sociedad (los delincuentes encarcelados son en su mayoría pobres, con problemas familiares y/o de barrios dominados por el crimen). Por la misma razón no es una serie de mujeres por explotar un nicho de mercado o por originalidad, sino para denunciar. Una de las cosas que anda mal en nuestra sociedad es que sigue siendo machista. Las cosas siguen estando diseñadas para hombres y por eso en lo básico las mujeres son iguales a los más desfavorecidos. Los uniformes carcelarios son los diseñados para los hombres, las medidas de seguridad  de las cárceles son las diseñadas para los hombres (más fuertes y agresivos que las mujeres) y los baños carcelarios están diseñados para los hombres (más sucios y con un cuerpo menos delicado). Así, la serie puede hablar de cosas que nadie más habla en la tele sin alejar al gran público, nunca dispuesto a exponerse a algo adulto y mucho menos si es crítico, porque es un drama, con bastante comedia, convencional. Usa la rueda como los demás. Usa los mismos elementos que cualquier otra serie de ayer o de hoy. Por eso, aunque es, quizás, la serie más revolucionaria (en el fondo depende como se mire porque The young ones o Búscate la vida también podrían serlo) no tiene nada que espante a los bienpensantes, a los conservadores y a los hombres (aunque no haya erotismo, acción y competitividad; aunque los personajes hablen constantemente de sus sentimientos;  aunque la mayoría de los personajes masculinos sean idiotas o pusilánimes).  

El secreto de Orange is the new black es el  más habitual detrás de una buena historia interpretada, el guión. Es cierto que la serie arranca mal, es en el 3º episodio cuando la cosa empieza a ser notable, y que los guionistas abusan de engañar al espectador y no consiguen disimular que la serie se hace sobre la marcha; pero los personajes, los argumentos y el desarrollo narrativo son sobresalientes. Los personajes son originales pero cotidianos y fantasiosos pero reales, los argumentos fuerzan la realidad pero sin pasarse y siempre son interesantes y francos (no funcionan mediante el misterio o la sorpresa) y las historias siempre se cuentan bien de forma clásica: principio, nudo y desenlace (a mi me gustaría un poco más de contundencia en los finales). Así, la serie no tiene que pervertir el entretenimiento para ser revolucionaria. La revolución es siempre implícita. Por ello la serie funciona por acumulación. Sólo cuando se la conoce el subtexto es evidente. El único pero que se le puede poner al guión es que las 2 temporadas son muy diferentes. La 1ª tiene un claro protagonista y es comedia indie, la 2ª es coral y es un thriller dramático. La 1ª es simpática, la 2ª dura. Es un fuerte cambio de registro pero sin consecuencias porque la serie en todo momento es buena, quizás más la 2ª, y los personajes son los mismos.

Como suele pasar cuando hay un buen guión el trabajo de los actores es bueno. Esto es el otro gran valor de la serie. En ella todos los actores lo bordan aunque no todos son buenos actores. Los personajes, las situaciones y los diálogos son tan verosímiles y el casting es tan bueno (por ello ver la serie doblada es una estupidez) que los actores lo tienen bastante fácil. Quizás por eso la serie es coral, tiene bastantes personajes carismáticos y tiene en su 2ª temporada a uno de los mayores villanos de ficción de la tele. Cuando los guiones y los actores son buenos es difícil que destaque un personaje y la maldad es terrorífica pues es muy real (nada de criaturas fantásticas o villanos de opereta).

Así pues, aunque Orange is the new black no es una serie de gran calidad, por ejemplo Breaking bad está mejor interpretada y mejor realizada, es una de las mejores series de la Historia. Es original, es revolucionaria, es entretenida, es notable, es interesante, es valiente, incluso audaz, y no tiene parangón. Es un producto televisivo que evidencia que la caja es tonta porque queremos que lo sea pues es una serie inteligente que hace pensar, si bien a los bienpensantes y a los conservadores no les gustarán las conclusiones.

4.8.14

Hércules: Los viajes legendarios temporada 2


La segunda temporada de Hércules comienza sin tener las cosas claras. Como en la temporada anterior todavía su tono, su target, su protagonista y su sidekick están sin definir. Esto se irá concretando a lo largo de la temporada, si bien las 2 primeras características irán fluctuando a lo largo de la serie. Por su parte, Hércules queda definido como un héroe santurrón viudo y con genio incapaz de pillar sus propias contradicciones y Iolus queda como la pareja oficial del prota. Todo lo demás de la segunda temporada es igual a la primera, entretenimiento tan eficaz como mediocre y convencional porque se pone la rentabilidad por encima de cualquier cosa y se dirige al público provinciano de EE.UU. Hércules: Los viajes legendarios es cutre y la cultura de la audiencia contamina totalmente a la de la serie, cosa que hace que sea una suerte de Astérix y Obélix: la Antigüedad es un disfraz del presente, porque los productores lo decidieron así.


Esta 2º temporada empieza muy bien con "El rey de los ladrones" que presenta a uno de los mejores personajes de la serie, aunque sea puro estereotipo, Autolicus (en la mitología el abuelo de Ulises), interpretado genialmente por el entrañable B. Campbell. Un episodio cómico de historias paralelas muy original y divertido que funciona a base de contrastes: lo tradicional con lo moderno, el egoísmo con la amistad, la singularidad con la generalidad, el delito con la honradez, la culpabilidad con la inocencia, la apariencia con la verdad y algunos otros más. Lamentablemente esta excelencia carece de continuidad, el siguiente es uno de los peores capítulos de la serie, por lo que hay que esperar al episodio 7, "La Madre de Todos los Monstruos", para ver algo por encima del suficiente. Aquí la serie humaniza al monstruo Equidna, una de las genialidades que me hicieron fan de esta serie (una pena que apenas saliese este personaje), para hacer un enfrentamiento entre madres: la madre del héroe matador de monstruos contra la madre de esos monstruos, pues el episodio afronta el tema asumiendo que los monstruos no son seres malvados sino naturales, es decir, que su maldad no es esencial, son monstruos porque son monstruos no porque sean malignos. Interesante idea que se resuelve bien aunque no se profundiza en ella. Simpáticos son "El Otro Lado", donde la serie nos cuenta su versión respetuosa del mito de Perséfone (que en verdad había ocurrido al principio de los Tiempos), y "La sombra del gigante", que presenta a Tifón, el marido gigante de Equidna (y padre de monstruos), un buenazo ingenuo y por tanto un personaje soso y sin interés y totalmente contrario al original. Otro episodio que me parece destacable es "Érase un héroe". No es muy bueno porque su gran argumento, una búsqueda del Vellocino de Oro II, es demasiado para el episodio. Hubiera sido un fabuloso telefilme, el mejor de los de esta serie, o episodio doble pues el argumento necesitaba más tiempo para desarrollarse y un poco más de presupuesto. Presenta a Jasón, uno de los secundarios más importantes de la serie y uno de los héroes griegos más populares. Poco después llega "La Manzana", uno de los 5 mejores episodios de la serie y el que me fidelizó. Una singular y particular versión del Juicio de Paris da el pie a una historia no del todo redonda (y pobremente dirigida por K. Sorbo) pero maravillosa pues, citando a Boticelli (que a su vez citaba al mito), nos presenta a Afrodita, encarnada por la bella sin pasarse A. Tyldings, aunque cuando junta los brazos para acercar sus pechos el Universo es más feliz, que hace genial de rubia vanidosa y artera aquí y en el resto de los episodios que sale, tratando de enfrentar  entre sí a los adoradores de Atenea y Artemisa (dado el papel de Hera como archivillana esta no podía presentarse, como en el mito, al concurso) en su propio beneficio. Este episodio es muy importante porque por fin la serie rompe totalmente con sus raíces protestantes para representar antropomórficamente a los dioses (genial el diseño pop de Afrodita). Es cierto que Zeus, Hades, Perséfone y Deméter habían salido con forma humana (Némesis también pero no es una Olímpica), pero Hera y Ares, los dioses que más aparecen en la serie, lo hacían simbólicamente, una pluma de pavo real representaba a la 1ª (ave de esa diosa pero al final pues los griegos no conocieron a ese plumífero hasta que Alejandro Magno llegó al Indo) y una calavera para el 2º. Sin duda la exitosa intervención de A. Tyldings dio a los productores la idea de dar a Ares forma humana en la siguiente temporada, y eso fue decisivo pues con ello por fin esta serie cuajó ya que Hércules necesitaba un oponente con forma humana capaz de ser su archienemigo. Una serie física o de peleas precisa de un antagonista de carne y hueso. Por eso lo de Hera no tenía sentido en la serie aunque fuese respetuoso con el mito (que por otra parte parece tergiversado ya que los hechos de que Heracles significa famoso por Hera, de que esta diosa era muy popular entre los griegos y de que en la Ilíada y en Argonáuticas aparece como protectora de los héroes aqueos sugieren que originalmente, quizás cuando los micénicos, Hércules era su agente). Después de este episodio clave en la serie la temporada no da ya nada destacable pero si mencionable: los episodios "Rey por un día", la versión de la serie de El Prisionero de Zenda, "La boda de Alcmene", genial todo el tramo en el interior del monstruo marino por como el equipo de producción reprodujo artesanalmente y sin complejos el susodicho, y "El poder", muy sosainas por su buenismo y exaltación de la gente sencilla y sin ambición, pero parte de una buena idea: el despertar de los poderes de un semidiós. Así pues, aunque la 2º temporada es mediocre, como la anterior (y las siguientes), la calidad de la serie sube. Sin duda la confianza y experiencia ayudaron a sus artífices a sacar jugo a la tradicional premisa de la serie (héroes bonachones desfacedores de entuertos errabundos y desinteresados que golpean con la mano abierta) evitando que cayese en lo genérico, vulgar, formulaico e impersonal. Por ello ver la 3º temporada estaba totalmente justificado.  
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