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Relecturas LXXXIII REDUX: La broma asesina, A. Moore y B. Bolland, Zinco 1989


Ya publiqué un post sobre este cómic. Lo que pasa es que desde entonces ha sufrido una serie de cambios que lo han vuelto no irreconocible pero sí muy diferente. Así que, por eso y por recompensar el esfuerzo de rerredactarlo, he decidido publicarlo en vez de conformarme con la actualización pues ya es una lágrima perdida en la lluvia. Sin embargo, lo conservo, sin estar totalmente actualizado, para que no se pierdan sus comentarios.

Me encanta La broma asesina. Me parece uno de los mejores cómics de superhéroes de la Historia. No entiendo porque es una obra tan denostada e infravalorada incluso por el propio Moore. A mi me encanta porque considero que es un genial análisis del género superheroico en su forma clásica que no renuncia a ser una historia, es decir, es genial porque analiza certeramente y concluye sin ser un estudio o un ensayo. Por ello lo considero como uno de los pocos cómics de superhéroes que pueden usarse para introducir al género a alguien neófito. En La broma asesina están casi todas las claves del género superheroico contadas con una calidad tan suprema que no se puede superar. Moore es un gran literato, tanto su prosa como su habilidad narrativa son brillantes, y el talento y el realismo de Bolland es agradable a cualquier ojo. Así, el que uno no esté acostumbrado a leer cómics o tenga un gusto estético muy cerrado no son ningún impedimento para leer este cómic. Moore guía fácilmente y Bolland satisface incluso al que tiene el gusto más estrecho.


La broma asesina es uno de los cómics que más me ha impactado porque me hizo ver los dos mitemas principales de los superhéroes clásicos, los que se enfrentan a supervillanos y no a sí mismos. Moore los presenta y desarrolla de forma genial. El primero de ellos es que el superhéroe y el supervillano forman un todo, una esfera o todo completo que reúne el Bien-orden-razón-reglas y el Mal-caos-locura-Libertad. A esto alude la estructura circular de la historia y todas las alusiones al círculo, la forma perfecta, de la obra. Ambos, más que las caras de la misma moneda o medias naranjas, son las partes  de un símbolo análogo al que representa el Yin y el Yang, un todo resultante de mezclar 2 partes opuestas. Esta idea la encontramos en el nº 50 vol. 2 EE.UU. de La Cosa del Pantano guionizado por Moore en 1986. En ese episodio el inglés decidió acabar con el maniqueísmo del Universo DC para dar paso a un mundo donde el Bien y el Mal forman parte de la misma cosa representado por el Yin y el Yang, se puede ver en la viñeta 3 de la página 34. Por tanto tenemos la seguridad de que la idea sobre la Lucha Eterna que tenía Moore cuando escribió La broma asesina es la de que el Bien y el Mal son complementarios. Por eso el superhéroe y el supervillano no pueden dejar de ser interdependientes, se alimentan mutuamente, lo que hace uno hace progresar al otro y viceversa, a pesar de empeñarse en estar separados y enfrentados. Esta escisión también es necesaria para nosotros, los lectores, pero eso es otro tema. Además el superhéroe necesita al supervillano para existir, si el 2º no transgrede el 1º no tiene razón de ser. Por tanto, ambos existen porque tienen un opuesto. Aunque Moore parece decir que un supervillano nace por la acción de un superhéroe, en realidad lo que dice es que un acontecimiento traumático puede hacer que una persona pierda una gran porción de una de las partes antes mencionadas de modo que deja de estar completo pasando a ser algo más, símbolo, pero también algo menos, bidimensional. Esto se ve claramente en que siempre lo menos importante de los superpoderosos es su identidad civil. El lado normal no existe, caso del Joker, no está desarrollado, caso de Bruce Wayne (el cual en La broma asesina no aparece) ya que es un disfraz-cliché, o está en función del lado superpoderoso, caso de los superhéroes científicos. Así, los supertipos son gente incompleta de ahí que se emparejen en función de la mitad que les falta, como los andróginos de Platón. Los que se pelean se desean. Así, Moore establece que en función de como uno se toma un hecho traumático, en el de Batman no incide este cómic por darlo como archiconocido, se convierte en un héroe o en un villano.


El otro mitema del superhéroe clásico tratado por Moore deriva del anterior y es que el superpoderoso está loco. Da igual el lado del orden social en el que está, ahí estaban esos dos tíos, en un manicomio es la 1º frase del cómic. No puede ser de otra forma ya que es un ser incompleto. Esa es una de las cosas que quiere decir el chiste de Moore. Superhéroe y supervillano están locos. En el chiste estos quieren escapar, luego no están curados. Los diferencia el que el superhéroe es capaz de vivir con la sociedad, la capacidad de actuar según las reglas, cosa que es producto de la mitad con la que se quedó, que es la verdadera diferencia entrambos. La negativa del loco conservador o cobarde es por la desconfianza, la apagarías cuando estuviese a mitad de camino, motivada por el miedo producto de la certeza de que si traspasa la línea morirá. Si el supervillano se fía del superhéroe ambos dejarían de existir. El círculo no se cerraría, ya está cerrado, los extremos se tocan, lo que pasaría es que las mitades se unirían confundiéndose y así pasaría a ser gris y por lo tanto la relación del Bien y el Mal pasaría a ser de otro tipo. Estarían separados pero con algo del otro en el interior por lo que no serían exactamente como eran antes. Por eso la rueda o el ciclo, la esencia del género superheroico, no se para porque esa línea, representada en el cómic por un rayo de luz, nunca se traspasa ya que si la frontera, creada por la diferente opción tomada por cada uno, desapareciese la historia que les mantiene con vida se terminaría al acabarse el conflicto. Esa es la razón de la escena de la pistola de juguete. Matar a Batman está al alcance del Joker. Eso es lo que quiere decir Moore en esa tensa escena (que se rompe con un gag como en el final), el Joker perfectamente podría tener una pistola de verdad. Pero no la tiene porque eso sería suicidarse, y lo que le define es que no se suicida a pesar de su tragedia y de pensar que el mundo es una broma asesina-macabra, una rueda picadora de carne. El Joker se ríe para no morir. Por ello, el intento de Batman de superar la contradicción que conduce a un previsible mal final, he estado pensando últimamente en ti y en mi, sobre lo que va ocurrirnos al final. Vamos a matarnos mutuamente, verdad?, está abocado al fracaso porque su némesis no quiere conciliarse con la normalidad porque no quiere asumir la mentira interesada que es la misma. Esto nos trae de nuevo el leitmotiv de la obra: el círculo, del que el "movimiento de cámara" del principio y el final son su principal ejemplo. Cuesta verlo, a mi casi 25 años. Fíjense, al principio la "cámara" enfoca al suelo, al charco donde la lluvia provoca círculos, y sube y abre plano para iniciar la historia, y al final la cámara baja y cierra plano en el charco donde la lluvia provoca círculos. El cómic es circular pues vuelve a la posición de partida, lo que ha ocurrido en medio ha sido borrado por la lluvia, para volver a girar en cuanto el lector, el soñador, vuelva a abrirlo para leerlo.


Quizás la genialidad principal de Moore en La broma asesina es que eligió para ella los mejores personajes para hacer estas revelaciones. Tanto Batman como el Joker son personajes del género muy especiales y su relación-oposición es más radical que la que puede haber en muchas otras parejas de superhéroe  y supervillano como pueden ser las del Capi y Cráneo Rojo, Spiderman y Octopus, Warlock y Thanos... Lo malo es haber incluido La broma asesina en la continuidad porque eso ha hecho que chirríe con todo lo demás contado con esos personajes. Esto ha generado gran parte de esas malas críticas que tiene esta gran obra. La broma asesina es una parábola, una fábula o un mito. Es  metagénero y por ello está por encima de todo lo demás. Así hay que leerla. Olvidar lo contingente y quedarnos con lo esencial o arquetípico de Batman y el Joker. Si se hace así La broma asesina es explosiva.

Lo que la hace así precisamente es la radicalidad de la oposición entre sus protagonistas dentro de que son como el Yin y el Yang. El superhéroe es el avatar del orden-razón y el guardián de la sociedad-héroe y el supervillano es un avatar del caos-locura y su ofensor-monstruo, pero la ausencia de color-seriedad puritana del primero le da un aire siniestro, que es una característica del Mal, y el color-risa bufonesca (esto se pierde con el nuevo coloreado) del segundo le da un aire luminoso (el Joker es de todo menos discreto), que es una característica del Bien. Otra razón de Moore para contar esta historia con esta pareja es seguramente que ambos son humanos, nada de superpoderes, y que su antagonismo no es un conflicto de poder. Por ello es una pareja muy apropiada para protagonizar una historia que se plantea en términos humanos. El Joker, a diferencia de la mayoría de los villanos, no persigue el poder porque está fuera del orden social. No valora lo que esta puede ofrecer y por ello nada exige a la sociedad. De ahí que sea un sociópata. No le importa destruir porque no ve valor en lo que destruye o que hacer eso sea malvado. Simplemente actúa así porque así se revindica. En realidad es un soberbio que no quiere aceptar el compromiso que es vivir en la sociedad y en la realidad. Sus acciones son una resistencia activa a cambiar y un castigo a la sociedad que se niega a aceptar que él tiene razón. Pero a pesar de ser cada uno la antítesis del otro, Batman y el Joker son iguales (los extremos se tocan). Héroe y villano/monstruo son desde siempre lo mismo, un ser extraordinario. Es indudable que ambos están igual de locos. Más bien, Batman es la manifestación de la traumatizada mente de Bruce Wayne. Nadie en su sano juicio sale todas las noches disfrazado a vengarse en otros del asesino de sus padres y/o para demostrar que el Sistema funciona aunque a él le fallase (Debemos demostrarle que nuestro sistema funciona), y nadie cuerdo puede ser tan ultrahumano (físicamente y mentalmente). Por eso Batman no vive en la sociedad sino con la sociedad. Claramente no está integrado en ella (genialidad, superrico, mansión apartada, noctámbulo...). Así, en la figura de Batman se ve más claramente que en otros de sus compañeros que el superhéroe es un loco. Miller lo reveló a la vez que Moore en su Dark Knight (protagonizado por Batman y Joker mmm) y, sobre todo, en Born Again, protagonizado por Daredevil, a la vez servidor de la ley y quebrantador de la ley, católico y diablo, ciego y clarividente, social y solitario. Batman, a la vez que es el perfecto defensor del orden social porque es capaz de ver patrones en el caos (la Función de nuestro cerebro cuyo objetivo no es la Verdad sino la supervivencia), es decir, de ver orden en el caos, mejor que nadie, de ahí su sobresaliente capacidad detectivesca, es, de forma más clara que el superhéroe típico, más de acción y sociable y menos obsesivo, un chalado. Así, lo que diferencia a los superhéroes de los supervillanos no es una moral sino una decisión sobre qué hacer frente a una realidad asesina. Eso es lo que quiere (de)mostrar Moore en La broma asesina. Gordon está para evidenciar que los traumas necesariamente no enloquecen-dividen y que no hace falta estar loco-ser un superhéroe para defender el orden.

Otra cosa que atrae las críticas es todo lo de la bibliotecaria. Es un poco gratuito. La historia podría funcionar sin ese acto. De hecho, si lo pensamos no encaja. El Joker es un sociópata pero lo que le hace a la bibliotecaria es propio de un psicópata. Parece que esa decisión parte del interés de Moore por los psicópatas que ha acabado dando a luz From Hell. Este tema yo lo encuentro por primera vez en su historia "El Hombre del Saco" para La Cosa del Pantano (nº 44 vol. 2 EE.UU.) escrita a finales de 1985. Así que su recurrencia indica que es un tema que interesa mucho al genio inglés pues está presente en casi toda su obra posterior. Por ejemplo en Watchmen en las historias que hicieron que Rorsarch pasase de ser un superhéroe clásico a uno moderno. Si uno revisa un poco la mitad final de los 80 ve que fue una época en que los psicópatas volvieron a ponerse de moda en EE.UU. En 1984 murió el desgraciado loco de Gein, en 1985 se detuvo a la pareja de psicópatas Leo y Chatt, en 1986 se estrenó la estupenda (no hagáis caso de las opiniones contrarias) Henry: retrato de un asesino en EE.UU. (dentro del circuito marginal X; en España no llegó hasta 1991; yo la vi por primera vez en 1992). Una película espartana, brutal y seca inspirada en Henry Lee Lucas, un psicópata detenido en 1983, cuyo protagonista no recuerda bien su pasado-origen como el Joker de Moore. En 1987 se publica Misery, en 1988 El silencio de los corderos, en 1989 es ejecutado el psicópata Ted Bundy... El cenit fue 1991, cuando se arrestó a J. Dahmer. Indudable porque fue el año de la película El silencio de los corderos y de la novela American Psycho (también en ese año comenzó a publicarse From Hell). Todo esto en un contexto de películas violentas para todos los públicos RamboArma letal, etc. Pero no es una cuestión de modas. Moore es un tipo cuya brillantez le permite ser independiente de estas. El psicópata, por ser para el inglés la versión real del supervillano (es malvado, tiene personalidad, juega y repite), y la Guerra Fría, como se ve en Watchmen, son los elementos que él usa para cuestionar los superhéroes. Estos son problemas graves (recuerden que el Joker habla de la Guerra Fría) y aquellos no pueden resolverlos (recuerden que en Watchmen sigue habiendo Guerra Fría y esta termina(?) precisamente cuando los superhéroes desaparecen). Esta intrusión de la realidad es injusta para la fantasía escapista superheroica. Por ello es el talón Aquiles de La broma de asesina. Sin embargo hay que reconocer que esa escena, que supone un antes y después, le da una intensidad en la historia difícil de conseguir con un acontecimiento más propio del género clásico. Es la clave para entender la obra.

La última crítica importante a La broma asesina es que Batman se ríe a pesar de todo lo que ha pasado. Eso no le cabe en la cabeza a mucha gente. Pero 1º Batman no es cualquiera, 2º es evidente que para reírse con el chiste es necesario vivir ese momento y 3º se olvidan de que la broma asesina (que también hay que entenderla como la broma descojonante, la que mata de risa) del Joker es, además del chiste final, la perfomance, todas sus acciones son intervenciones de ese tipo, para convertir a Batman en un supervillano demostrándole que el mundo no tiene sentido, que es arbitrario, que el orden viene de que la percepción humana es limitada. El Joker no quiere poner orden en este sangriento caos. Esa es la razón de que en la obra estén la psicopatía y la Guerra Fría. Hechos tan grandes que por superar la individualidad humana convierten la vida de un simple humano en un chiste ya que le privan de las riendas de su destino. Todo lo que alguien quiso o por lo que luchó ... Todo es una monstruosa y demente, esto es asesina, broma. Por tanto, la broma, lo risible, incluye también todas las acciones del Joker desde su fuga. Así, Batman puede reírse, pero de qué se ríe? Pues de nada, es simplemente la típica reacción humana ante la súbita comprensión de algo que nos desafiaba. Batman se ríe porque se da cuenta de 4 cosas. 1) de que su enfrentamiento con el Joker durará todo el cuento. Su fuga es imposible. Batman se da cuenta de que él y el Joker decidieron intentar acabar con el samsara a la vez, el superhéroe mediante la conciliación y el supervillano mediante la conversión, pero que eso es imposible porque ninguno es capaz de dejar de ser lo que es. Es demasiado tarde. Así, se ríe en cuanto comprende algo que ya sabía el Joker: ambos no van a parar de seguir buscándose. Ninguno se va a rendir. Esto nos remite a la circularidad de la obra. 2) de que su vida es una tragedia porque carece de final. El fin es el principio de modo que todo se volverá a repetir. Esto también lleva a la risa ya que la otra respuesta sería el suicidio, y ya hemos dicho que es imposible editorialmente y narrativamente. La locura de cada uno es su forma de conjurar ese impulso, su obsesión es lo que evita que se derrumben. Así, el Joker y Batman son una suerte de Sísifos. Su vida es una broma asesina y se ríen por ello porque lo aceptan a pesar de que hay otras opciones como Gordon demuestra. La risa es una respuesta integradora. Es la forma de aceptar lo trágico que no se puede cambiar pues le da una cualidad positiva: la comicidad. Ambos ríen porque saben que van a mantenerse en sus posiciones, a un lado y al otro de la línea creada por el rayo de luz, porque no tienen el deseo de cambiar, de unirse con la mitad que les falta, ya que son unos obsesos. La broma asesina de la que se ríen es la condena a la repetición o ciclo eterno. 3) de que el ciclo al que ambos están condenados los salva de matarse mutuamente como él temía al principio, estamos atrapados en una ruta suicida, ambos hasta la muerte, ya que al no renunciar al samsara jamás podrán recomponerse y volver a ser Uno y así dejar de pelearse. Está comprensión le alivia así que se ríe. 4) de que es igual que el Joker, un loco. Así, puede acceder a la risa, el dominio de su némesis. Batman es un tipo taciturno y sombrío por ello nunca (son)ríe. Aquí lo hace porque (por fin) se da cuenta de que él también está loco, que en eso es como su archienemigo. Deste modo se igualan, reírse es lo único que hacen juntos, salvo pelearse (cosa que no hacen igual pues el superhéroe lo hace siguiendo unas reglas que le limitan), en el cómic. Esta comprensión que les ha permitido verse como iguales supone que en ese momento Batman y Joker alcanzan la plenitud pues toman del otro la parte que les falta, Batman del Joker la risa y el Joker de Batman la compasión necesaria para percibir la tragedia ajena, que es lo que inició todo esto. La historia comienza porque el murciélago humano empezó a tener compasión de sí mismo y de su némesis. Por eso de una raya divisora, penúltima viñeta, pasamos a un círculo, última viñeta. La lluvia es símbolo de disolución, el círculo de plenitud y el charco es el Océano, aquello que es a la vez Todo y Nada, en él está todo pero indiferenciado. De ahí que esa plenitud que alcanzan al final desaparezca y por ello todo vuelva a empezar. Para Moore el superhéroe y el supervillano son dialécticos y por eso están condenados a una guerra eterna pues son mitades de una sola cosa porque no son opuestos sino simétricos. Es decir, encajan y forman un todo pues la diferencia proviene de la perspectiva, no de la esencia (ambos son iguales en cuanto que son anormales, parasistema, agresivos, etc.).


A finales del 2015 (como pueden comprobar esto se reescribió originalmente a principios del 2014) Moore comentó sobre este cómic: mi intención al final del libro simplemente era tener a los 2 personajes experimentando un breve momento de lucidez en medio de su rara y seguramente fatal mutua relación continúa. Habiendo alcanzado la percepción del infierno en el que están, no pueden más que reírse de su absurda situación. Por tanto, mi análisis no estaba desencaminado. Otra cosa es que la gente no sea capaz de entenderlo. No voy a decir que es evidente pero, como han comprobado, no es algo muy difícil de deducir

El recoloreado de La broma asesina hace necesario hablar de sus numerosas ediciones españolas antes de terminar. Las peores son las que tienen el recoloreado o el coloreado moderno, las de PDA y las de ECC, porque este es un churro. Está todo equivocado porque se ha realizado sin pensar en la obra. Bolland lo ha hecho por motivos egoístas, que su dibujo se vea mejor, y DC se lo ha permitido porque en ello ha visto la forma de poder vendérsela de nuevo a los que ya la tienen. El destierro del amarillo y los colores fuertes la quitan todo dramatismo e impacto así como el aspecto demencial que ese coloreado chillón aportaba. Basta comparar las escenas de la bibliotecaria. En el coloreado antiguo el fondo rojo le da una fuerza dramática que hace realmente impactante ese momento, el fondo blanco de Bolland no sólo no aporta nada sino que perjudica la escena. Mejor se ve en la primera viñeta de la página del disparo. Esa escena representa los dos mundos (el mundo de los superpoderosos es monocolor porque su visión es así) y también anuncia el inmediato futuro (el púrpura o color de Joker es un color negativo por su relación con lo funerario y lo doloroso). El coloreado de Bolland empobrece la escena. Otro ejemplo son las citas al pasado. Por qué son grises? Quién recuerda en B&N? En el Cine tiene un pase porque todos sabemos que su pasado fue en B&N, pero en el Cómic no tiene ningún sentido. Además, ni siquiera es un recuerdo. Por último miren la secuencia del principio-final. En la versión moderna está todo confundido porque no hay policromía. Así, ni tiene la claridad ni plasma perfectamente la idea de La broma asesina como el coloreado original. En fin, lo perpetrado por Bolland es una castaña porque empobrece la obra. ¿Entonces qué ediciones nos quedan? Yo tengo la de Zinco pero es regulera. La calidad de impresión no es buena y la traducción es tan solo correcta. Hubo otra de Vid-Norma pero no recuerdo que tal es. Por eso os recomiendo la de Norma, igualita a la de Zinco pero con una buena impresión y una buena traducción y sin alharacas que solo distraen. La lástima es que es muy difícil de encontrar.

Comentarios

Karinsky ha dicho que…
Amén a lo del recoloreado: el original aporta tanta expresividad que su sustitución no deja en demasiado buen lugar a Bolland como artista.

Un saludo.
Antonio Alvarez ha dicho que…
Gracias.
Ismael ha dicho que…
¡Bah, ese detalle ya lo conocías!
Este es un tebeazo grande como un cuento. Que juega con la repetición narrativa y la inversión argumental de la pugna entre el bien y el mal a partir de dos personajes.
A mí me sorprende que al guionista no le guste que le citen esta obra, y ahora que tanto crítica el universalismo forzado que la cinematográfica jolyputa insufla a los superhéroes todavía más. Porque el recoloreado me parece a mí fue un intento de dotar de realismo y suciedad heroica a una obra que nació sospechosa para la clase de lectores de tipo social y cultural apresados por el fetichismo del coleccionismo, o de una concepción demasiado básica de la continuidad (el hilo 'histórico' de los universos superheroicos). Para estos lectores, el final no deja lugar para muchas espectativas de futuro porque no aprecian la repetición como una potencia narrativa y confunden la capacidad de inversión con una mera oposición de valores entre ángeles y demonios. De ahí su eterno cabreo con la risotada final, en la que yo disfruto de Baudelaire gracias a aquello de que la risa es demoniaca.
Complicado que un lector hernandiano, que crea en una idea efectiva del progreso lineal del mundo ficticio de sus superhéroes -y tiene huevecillos la cosa, ¡precisamente en DC!- acepte que Batman no es un ángel. Por no hablar del asesinato, para mí una práctica, rito, comportamiento, propio de la articulación maniqueista de este tebeo; ya que es necesario abolir este complejo del ángel, ideacional e idealista, para que el superhéroe pueda realizar su inversión y demonizarse mediante la risa. Que caricaturiza a los personajes, revolviendo al lector con una lectura satírica del universo superheroico que se revela, ya no como un mundo cerrado, sino estancado. Una nota de cinismo mooreniano.
A mí no me parece pesimista, solo un cuento aleccionador. También estoy deacuerdo con lo que dices de la figura demasiado sobria de Batman y sus caras, aunque más que de perturbado yo lo calificaría como deprimido. Por una simple necesidad argumental, ¿a quién le interesa su personalidad real como muchimillonario? En The Psycho esto se mostraba en un espejo retrovisor.
Total, que este tebeazo de cuento no es la típica historia nítidamente dualista entre un supervillano y un superhéroe antitéticos sino una de esas maravillas (recuerdo La muerte de Máscara roja) que no ensencializa la acción del mal o del bien hacia un punto único, como un último eslabón de revelaciones, un canón de delitos o algún 'flechazo' fundacional típico con el que explicar el origen y la motivación eterna de los personajes.
Ismael ha dicho que…
He apretado el botón comentador:

Yo sí veo necesario el pequeño episodio del asesinato: lo creo diseñado para generar confusión y mostrar que la mezcla, la unión imposible pero deseada entre Joker y Batman, es dramática. Una representación escatológica de la consciencia del payaso sobre su misión como salvador de Batman. La figura del salvator salvandus. -En multitud de episodios Batman aparece como un salvador reclamado por el propio Joker; recuerdo por ejemplo una historia cómica en la que la JLA monta un picnic en el que aparece el payaso reclamando la presencia del detective para que le detenga.- Pues Batman es otro salvador necesitado de salvación, que en su caso es la risa.
Antonio Alvarez ha dicho que…
Seguro que el asesinato es imprescindible. Moore nunca improvisa, pone algo a la ligera o es efectista. Lo único es que yo no he hallado aún su razón íntima. Aunque lo que apuntas del sacrificio de un inocente-chivo expiatorio es un buen punto de partida para buscar. También puede ser, como dices, un grito desesperado de Joker que, como Batman, ha llegado al hartazgo del ciclo. Lo que quiero decir es que Joker podía haber hecho otra cosa para tratar de enloquecer a Gordon. En todo caso, lo que seguro hay en esa escena es el 1º bastonazo consciente de Moore a los aficionados convencionales a los supers. A la gente normal les pasan cosas horribles y no se vuelven chalados justicieros o terroristas!!
mariano ha dicho que…
Respecto al despecho de Moore con esta obra me da que su contexto ayuda un poco a entenderlo. Teniendo en cuenta que Bolland batió algún record tardando más de dos años en dibujarla, cuando se publicó Moore ya estaba a años luz de donde estaba cuando la escribió. La debió de escribir más o menos a la vez que sus historias para superman, y justo antes de comenzar la American Gothic en Swamp Thing. Y cuando se publicó ya había finalizado Watchment y estaba a punto de acabar V de Vendetta y Miracleman. Así que quizá para él era una obra todavía poco compleja con respecto a lo que escribía en aquel momento, a pesar de ser redonda. Seguro que el ritmo de Bolland también le desquició un poco. Y además fue prácticamente lo último que publicó con DC, cuando su relación ya estaba prácticamente rota, coincidieron las fechas con la Batmanía, y fue un éxito brutal de ventas (el cómic de Moore en DC más vendido de muy lejos). Así que se junta una historia que para él es ya antigua, pues la escribió justo antes de su salto cualitativo más importante, el de mediados de los ochenta, que está un poco hasta el moño de ella por los retrasos de Bolland, que es del personaje enseña de DC (antes del Batman de Burton la cosa estaba más reñida con Superman) y encima gracias al exitazo de este cómic en el momento clave seguro que se redoblaron las presiones de la DC para que siguiera trabajando con ellos cuando ya tenía más que decidido que no quería saber nada de ellos. Yo creo que todo ello, y muy especialmente esto último, hace que, al margen de su calidad y hallazgos, esta historia tenga un cierto regusto amargo para Moore.
mariano ha dicho que…
Por cierto, enohorabuena por el blog. Eres de los pocos que critica y analiza, en lugar de simplemente reseñar con los clásicos lugares comunes
Antonio Alvarez ha dicho que…
Muchas gracias Mariano por los detalles biográficos que aportas. Son importantes para contextualizar la obra y los desconocía.

Gracias también por las felicitaciones. El único alimento del blog.

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