28.6.13

Critiquita 377: Los Vengadores nº 1/29, J. Hickman y J. Opeña, Marvel-Panini 2013


Tras la largamente esperada marcha de Bendis de Los Vengadores he decidido volver con ellos. Hickman me parece un guionista en el todo bastante parecido a Bendis, lento, insulso y limitado y, por ello, sobrevalorado, pero para esta vez me he autoconvencido de que, partiendo de la base de que le tolero más que a Bendis, estando al frente de la cole principal de Marvel el nivel de exigencia será mayor y estará obligado a ser "cañero" por lo que no podrá perpretrar otro tostón hiperlargo como el que hizo en los 4F, que tras el hype ya nadie habla de esa "gran" "super" etapa. Poca gente tuvo la paciencia de llegar hasta el triste final.


Este 1º nº es un trigrapa, la tónica hasta octubre en España, en la que están presentes tanto la grandilocuencia propia de Hickman como una historia simple muy Marvel, los superhéroes van y se pegan con los malos y los derrotan. El guionista británico se saca de la manga otros seres de raza antiquísima, anda que no hay en el Universo Marvel de estos, podían haber tirado de fondo de armario, es que nadie piensa en los lectores de toda la vida?, super poderosos y divinamente chalados que quieren transformar la Tierra sin consultar a los terrestres con el elemento interesante de creer en una Diosa Madre. Esto puede estar bien, lo encajarán con todas las entidades universales que pululan por el Universo Marvel con las que flipábamos a principios de los 90 a través de Starlin? Los Vengadores los frustran a hostias sin consultar a nadie quedando así la cosa como 2 panteones pegándose por el dominio de un planeta. Tampoco es que eso esté mal pero en superhéroes esperamos otra cosa. En fin, una historia muy manida ya y llena de clichés y tópicos en los que apenas entrevemos a los Vengadores, un equipo nada bien diseñado para amenazas cósmicas (Ojo de Halcón? Viuda Negra?) y poco inteligente (Hulk?), pues todo se centra en el Capi y en Iron Man, que parece que para Hickman son como el Ying y el Yang. 

A los dibujos está el relativamente novato Opeña. Un dibujante limitado de estilo impersonal que le debe todo su atractivo a los coloristas capitaneados por D. White pues con un estilo pictórico y una paleta clara y apagada son los que realmente hacen agradable el aspecto gráfico. Con todo Opeña es bastante competente, es bueno en la gesticulación, es sobresaliente con los bichos, es trabajador, narra con eficiencia a pesar de que se pasa con los planos medios y cortos (justo los no adecuados para la acción) y con el punto de vista frontal y me hace gracia esa característica autoral de hacer las narices largas y puntiagudas, le dan un aspecto, sobre todo al Capi, raruno en el sentido de nunca visto en Universo Marvel donde siempre han reinado los perfiles griegos y las narices pequeñas. Lo que ya no me mola tanto es lo mal que hace el rostro femenino (es el típico dibujante que sólo tiene una cara para las mujeres como muy bien demuestra la viñeta en la que salen la Capitana Marvel más fea de la Historia y Spiderwoman en el 1/3 final del 2º episodio), es extraña esa querencia por los ojos enormes y muy separados. 

En resumen, un 1º nº decente, mejor que lo que había inmediatamente antes, pero un estreno flojo, cosa previsible pues el guionista es Hickman, más si consideramos que es la serie principal del Universo Marvel. El final Deus ex machina agua todo pues este recurso es para el fin de la historia no para el de un episodio. Por otro lado, el manido ya truco de dejar entrever al lector lo que está por venir, algo con fuertes implicaciones galácticas, no transmite que Los Vengadores irá a mejor pues no tiene pinta de ser extraordinario y, recordando los 4F de Hickman, no hay muchas posibilidades de que lo sea. Pero que conste que me gustaría equivocarme. No obstante a lo dicho, aún es pronto para concluir nada. 

26.6.13

Critiquita 376: Guardianes de la Galaxia nº 1, B. M. Bendis y S. McNiven, Panini-Marvel 2013


Ya sabéis que aquí, en mi blog, se ama-odia a Bendis. Se reconoce que tiene algunas virtudes pero se le considera un guionista malo, sobre todo cuanto escribe material Marvel. Por ello, a pesar de su preeminencia y ser el centro del Universo Marvel durante los últimos años (todos los que lleva este blog en activo), sólo lo he leído puntualmente desde que salí espantado de sus Nuevos Vengadores. Lo que ha pasado esta vez es que soy fan de la parte cósmica marvelita, que Bendis ha mejorado hasta convertirse en un guionista industrial decente y que he pensado que como Guardianes de la Galaxia es más de Ciencia Ficción que de superhéroes Bendis lo hará mejor ya que su principal problema es que es un negado para el género superheroico.


Esta grapa contiene el origen de Starlord y el 1º nº de la serie. Recontar el origen era necesario ya que es un personaje muy secundario de Marvel y sus primeras aventuras están bastante olvidadas. Lo malo es que es un origen muy convencional y viejuno, se nota mucho que responde a los gustos de una época periclitada muy distinta a la nuestra. Lástima que ni Marvel ni Bendis hayan querido hacer nada distinto pues los cambios que se han hecho son detalles sin importancia. No entiendo este conservadurismo cuando los guardianes del purismo en este caso serían muy pocos ya que hay que ser viejuno y muy entendido en Marvel para conocer el relato original del origen de Starlord. Así, está primera historia es tristona y vulgar y encima incompleta, cómo desde la Tierra llegó a ser Starlord? Espero que Bendis lo deje para más adelante pues en esta grapa tan solo versiona las 1º 8 páginas del origen. La segunda parte no es mejor. El argumento es una parida y encima es un autoplagio. Bendis se inventa una especie de Illiminati del espacio y a correr. Así pues, tenemos unas grapas muy mediocres en los que prácticamente sólo sale Starlord. Ni siquiera la nota culta, una invasión extraterrestre que cita a la de Wells que igual es cosa mía, le aporta algún interés a esta cole. Lo vulgar y tópico no es bueno como comienzo.

El dibujante es McNiven, otro torpe para la profesión que ha elegido pero que, inexplicablemente para mi, tiene suerte. Ahora que ha dejado atrás las fotos confirmo mis sospechas de que es un dibujante mediocre bastante limitado. No aporta nada a los guiones así que deja desnudo el pobre trabajo de Bendis. Tosco, estático e impersonal es el dibujo de estas grapas. Triste.

En fin, un inicio demasiado ramplón que encima no anuncia nada bueno. Todavía es pronto para ver cómo será la Guardianes de la Galaxia, pero atendiendo a los precedentes ni la Ciencia Ficción va a salvar a esta serie de la incompetencia de Bendis. Oooh :(

24.6.13

Videados 117: Dai-bosatsu toge/The sword of doom/La espada del mal, K. Okamoto 1966


Debido a que Japón está interesado en celebrar el 4º centenario del día en que él y España establecieron relaciones diplomáticas, los japos han organizado una proyección en la Filmoteca de Madrid de 36 de sus películas, la mitad elegida por el público asiduo y la otra por la crítica. Debido a que a algunas puedo ir gratis decidí ir a ver esta, que nunca ha tenido vida comercial en nuestro país, porque su sinopsis -la historia de un samurái errante que se sumerge en un torbellino de violencia. Un luchador nato que maneja su espada (su negocio) durante los últimos días del gobierno del sogunato que mata sin remordimientos y sin piedad inmerso en un estilo de vida que acaba por llevarle a la locura- me pareció muy chula y porque es de 1966 (el cine japonés anterior a 1960 es bastante aburrido) y si está seleccionada es por algo.


No me esperaba gran cosa pero lo cierto es que he flipado bastante con ella. Si no hubiese sido japonesa diría que es espectacular. La película está muy bien pero la tranquilidad y la parsimonia japonesas no son apropiados para una historia de violencia y locura, por ello, a ojos occidentales, no es redonda.

Lo que me más me ha sorprendido de la peli es su modernidad. Argumentalmente podría ser de ahora pues el prota es el malo. Algo que todavía casi 50 años después Occidente sólo hace tímidamente. Un samurái cruel y egoísta por estar ensoberbecido por su sobresaliente habilidad guerrera se vuelve loco cuando se da cuenta de que no es el mejor. Esto le da un vigor a la película que la salva de sus numerosos convencionalismos y tópicos buenistas. Los japos, como no están limitados por el cristianismo, la violencia y la maldad la muestran sin tapujos.

Otro elemento que ha hecho que haya salido muy satisfecho de la proyección es su dirección. Okamoto a pesar de ser un desconocido en Occidente, menos en los países más potentes culturalmente, es, por lo visto en esta peli, un maestro. Su dirección siempre realza lo escenificado de tal modo que hasta los clichés resultan atractivos y tiene una fluidez magistral. Su dirección es japonesa, es decir, planos amplios y de larga duración, esteticismo y ritmo lento, pero sabe cuando el estilo occidental, planos cortos y breves, rudeza y ritmo ágil, es mejor. Así, los momentos de tensión y de violencia tienen una gran fuerza y espectacularidad recordando al Spaguetti Western coetáneo. Como es sabido los chambara y las pelis del Oeste de los 60 se influyeron mutuamente en aquella época tanto argumentalmente como formalmente.

Otro elemento importante que hace a esta película un relato destacado son las interpretaciones. Los japos son bastante inexpresivos porque se contienen lo que resulta para el espectador occidental un tanto alienígena porque no puede comprenderles. En esta película no pasa porque los actores son bastante expresivos. La maldad, la desesperación o la sencillez permiten a los actores ser expresivos sin traicionar la inhibición a los sentimientos y a la franqueza que impone su sociedad. El más hierático resulta ser T. Mifune, uno de los buenos, pero este gran actor tiene tanto carisma y tanta presencia que en realidad ni sentado, tranquilo y con un tono neutro puede resultar inexpresivo. Así pues, la interpretación junto con la dirección de Okamoto hacen que esta película sea bastante atípica en la cinematografía japonesa aunque no deja de ser muy nipona.

The sword of doom termina con un fotograma congelado, quizás el origen del final de Dos hombres y un destino, que nos priva del final. Yo pensaba que era una audacia de los autores genial y admirable porque hay que ser muy valiente para dejar un relato minuciosamente contado y con numerosos personajes colgado, pero resulta que está basado en una novela folletinesca y pop del siglo XIX, tremendamente popular en el Japón anterior a los 70 del siglo XX, que quedó sin terminar, si bien no debía quedar mucho, ambientada al final del período Edo donde el protagonista es un mercenario de los secuaces del sogún (el desconocimiento de la cosa histórica no entorpece la comprensión del relato). Así, la verdadera sorpresa no es que la película termine antes del duelo final al que parece avocada la historia desde su inicio, sino que la adaptación fuese fiel. Si se hubiese optado por cortar la parte de los buenos aún con ese final la película no hubiese quedado colgada ya que este es bastante contundente y adecuado para la parte del malo además de ser lo suficientemente espectacular, apoteósico y alucinante. Un arrebato de ultraviolencia que a mi me recuerda lejanamente a la impresionante Time slip: eclipse en el Tiempo, magistralmente rodado y sangriento, para una película de la época pregore del Cine en B&N (como los kimonos masculinos son oscuros la sangre negra no destaca mucho), que te deja apabullado, algo que en Occidente sólo Peckinpah en sus mejores películas es capaz de lograr.

No obstante a su condición de non finito, desde el Renacimiento tan válido como el final perfectamente silueteado, The sword of doom, por sus virtudes que se acaban de bosquejar, es una película notable cuya originalidad y belleza formal, sus soberbios combates con katana de uno contra muchos y su retrato de la crueldad, la obsesión y el enloquecimiento la hace mucho más interesante y vigorosa que películas coetáneas del mismo corte más conocidas como el tostón clásico de Los 7 samuráis.

17.6.13

Critiquita 375: Thor nº 1/26, J. Aaron y E. Ribic, Marvel-Panini 2013


Thor es mi superhéroe Marvel favorito. Desde que terminó la gran etapa de Jurgens, en mi opinión, los seguidores de ese personaje hemos tenido una larga travesía por el desierto. Primero unos años sin él, luego la errónea y lenta y afortunadamente abortada etapa de Straczinsky y en los últimos 2 años la mala etapa de Fraction. Pese a ello, por eso curiosamente, este último guionista ha revolucionado a Thor. Naturalmente aún es pronto para ver qué quedará de ello. Simonson también revolucionó la serie en una de las etapas de una cole superheroica con más prestigio que existen y su revolución se desmontó sin compasión.

Fraction ha hecho en Thor un trabajo horrible pero la ha cambiado mucho. Ha quitado el papel de archienemigo a Loki, ha apartado a Odín, ha acabado con la estructura del subuniverso asgardiano marvelita heredado de los mitos de los vikingos, ha "recuperado" al Verdugo, se ha ventilado al alter ego mortal de Thor (algo que ya hizo Simonson y que parece que Aaron no va a deshacer, yupi!), ha puesto al frente de Asgard a la Triple Diosa (idea con la flipé hasta que Fraction se encargó de que aterrizase; Aaron parece que va a pasar mucho de esto) y ha introducido la idea de ciclos asgardianos anteriores al marvelita posibilitando con ello el poder hacer else worlds dentro de la cole. Todos estos cambios son buenos pese haber sido realizados en episodios pésimos, por ello Fraction se merece un breve y tímido aplauso. Ha renovado la serie sin repetir y dotándola de mucho potencial, ningún guionista de Thor ha hecho semejante cosa. No obstante, su logro de momento (y quizás para siempre) es agua de borrajas pues no va a ser desarrollado por Aaron.


Con este guionista (curioso que su apellido sea el nombre del hermano de Moisés) la travesía del desierto ha terminado. Las noticias del inicio de su etapa eran muy halagüeñas y por ello tenía muchas ganas de catarla. Tras leerlo he de decir que este nº 1 es muy bueno y, lo mejor, prometedor. Aaron es mejor guionista que Fraction y no está en decadencia como Straczinsky, pero no sólo es eso ya que se ha dado cuenta, a diferencia de sus inmediatos antecesores, que Thor la tiene que protagonizar Thor y que eso, además, significa Fantasía, aventuras y violencia. Así, a pesar de que estas 2 grapas son sencillas y no cuentan gran cosa proporcionan una lectura gozosa. Aaron se deja de tonterías de Oklahoma (la idea más tonta publicada en la cole tras Thunderstrike) y se lleva a Thor lo más lejos posible, divide en 3 la historia introduciendo así una complejidad narrativa casi inédita en Marvel, mete sangrienta violencia e introduce un atractivo e interesante misterio. El resultado son los 2 mejores episodios en años de esta serie y el mejor estreno que he leído yo de Marvel now (sinceramente, en lo que me queda no creo que haya nada mejor). La cosa en sí no es nada del otro mundo pero está hecha magistralmente y con sabiduría. Aaron no sólo es buen escritor, también sabe de qué debe ir Thor.

Lo mejor de todo es que a esta cole no ha llegado sólo un guionista competente, ambicioso y audaz sino que también lo ha hecho un dibujante notable. Desde que Ferry se fue en el inicio de la etapa Fraction por Thor sólo han pasado dibujantes mediocres o noveles si exceptuamos a un A. Davis con huellas visibles de su ya venerable edad. Eso ha tocado a su fin (por el momento). Ahora tenemos a Ribic. Un croata. Un detalle muy importante porque los dibujantes (y guionistas) europeos tienen un bagaje cultural que no tienen los estadounidenses que les hacen ser mucho mejores para la imaginería. Así, este dibujante de estilo europeo atractivo y competente no sólo dibuja notablemente los guiones sino que también aporta una veracidad pocas veces vista en Marvel tanto a la violencia como a la parafernalia. En el apartado gráfico también hay que mencionar a los coloristas porque hacen un trabajo de aire pictórico sobrio pero contundente que afilan tremendamente el trabajo de Aaron y Ribic. Así, al igual, que el guión, el dibujo es notable. Ribic no sólo es buen dibujante, también sabe cómo hay que dibujar a Thor.

La bigrapa de Panini viene con los consabidos AR y con un texto de presentación de Aaron. Sus chistes son viejos y gastados pero se le nota ganas, ambición, deseo de agradar y deseo de ser original. Si cumple la mitad estaremos ante la mejor etapa de Thor.

Así pues, este nuevo reinicio o comienzo del Eterno Retorno del Thor marvelita es estupendo. Totalmente libre de lo anterior, sin traicionarlo o fingir que no existe, ofrece lo que se espera de una cole de superhéroes protagonizada por Thor hecha por estadounidenses: violencia, aire nórdico y aventuras espectaculares. Yo sólo le pondría un pero, que Aaron no le interesa los secundarios de la cole. Pero bueno, si no caben en la historia pues no caben. Lo importante es que esta satisfaga y deje con ganas de más y eso el guionista y Ribic lo han conseguido con creces no sólo porque son buenos en lo suyo, sino también porque se complementan muy bien.


6.6.13

Critiquita 374: Thunderbolts nº 7, J. Parker, K. Walker y D. Shalvey, Marvel-Panini 2013


En este tomo termina la última andadura de los Thunderbolts, la única cole creada e los 90 que ha llegado tan lejos. Ha sido algo que se venía venir y no es porque los estadounidenses vivan entre 6 meses y 1 año en el futuro, sino porque el nuevo volumen no ha hecho más que dar tumbos y agresivos golpes de timón. Sin embargo, lo que ha llevado a su fin ha sido que la plantilla regular de hoy, J. Parker en los guiones y K. Walker y D. Shalvey en los dibujos, es demasiado mediocre para llegar lejos en el hipercompetitivo mercado comiquero yanki actual con una cole secundaria. Lo demuestra que la última maniobra editorial, meterlos en la franquicia vengadora y mezclarlos con los Vengadores Oscuros, no ha servido para salvar a los Thunderbolts, ya eran tan débiles que ni siquiera tenían derecho a su nombre. Sólo incluir en la plantilla regular alguien mediático hubiera arreglado las cosas, pero de esto andan cortos tanto DC y como Marvel. Esto quizá es el mayor símbolo de la decadencia del mainstream.


Pese a lo dicho sobre la plantilla de esta cole he de decir que este tomo es bastante bueno. El mejor que han hecho estos 3 autores en Thunderbolts. Así pues, una pena que, cuando estos se han hecho con la cole, todos, salvo un reducido grupo de galos, ya habían perdido interés en este supergrupo. Por fin tras mucho tiempo se ha unido una formación interesante, cada vez más según íbamos conociéndolos y los nuevos y los viejos se iban integrando, con historias interesantes, que ha sido donde ha flojeado verdaderamente Parker. Se puede pasar que no haya profundizado en los personajes ni haya trabajado mucho la dinámica de grupo, pero no que los argumentos fuesen sosetes. Tras Miedo Encarnado parte de los Thunderbolts, la parte rebelde, se perdió en el Tiempo dando a Parker la libertad que deseaba, se nota que no le interesan mucho las aventuras convencionales de superhéroes. Esta no mejoró mucho la cosa en el anterior tomo pero en está si ha servido para darnos 2 buenas historias separadas por una historia breve de crecimiento personal protagonizada por Pájaro Cantor graciosa y repulsiva. La primera transcurre en la corte del rey Arturo y está bien gracias al buen conocimiento que tiene Parker de la Materia Artúrica (y a que tiene la misma opinión que yo sobre Lanzarote). Ofrece una historia simple pero con una visión interesante sobre Merlin que deja con ganas de que Parker hubiera profundizado algo más en el tema. La siguiente historia mezcla a los Thunderbolts actuales con los primeros brindándonos la oportunidad de ver lo poco que tienen que ver ambos grupos, tanto porque tienen pocos miembros en común como porque sus leitmotivs son distintos. La historia es interesante, y quizás la mejor de este volumen II EE.UU. encubierto, porque Parker es capaz de producir tensión sin recurrir a la acción y maneja muy bien el contraste entre los grupos y el que hay entre la posición de cada uno en la línea temporal. Por tanto, esta andadura de los Thunderbolts termina dejando buen sabor de boca.

Al igual que el guionista, Walker hace en este tomo su mejor trabajo, si bien hay que reconocer que su estilo tosco encaja muy bien con la Fantasía Medieval (en efecto, le toca dibujar la 1º historia). La experiencia le ha hecho mejorar y así aquí está más competente e incluso sensual que nunca, muy bien apoyado por el color de F. Martin jr. que se recrea en los dibujos. En cuanto a Shalvey está como siempre, competente y atractivo pero demasiado espartano.

La edición es la usual, "tomo de batalla" Panini, con la salvedad de llevar un pequeño extra que, a diferencia de lo habitual en el mundo de los extras de cómics, es interesante. Es la traducción de la transcripción de una charla entre Parker y T. Brevoort, el editor de los Thunderbolts allá por el fin del siglo XX, K. Busiek, 1º guionista de la cole y creador del concepto, y M. Bagley, 1º dibujante de la cole y diseñador de que casi todos los primeros Thunderbolts (apenas queda ya algo ahora de ese buen trabajo).

Así, este tomo es tanto un final como un continuará (que no ha durado mucho). Llega en mal momento pues justo es cuando la plantilla de la cole comienza a alzar el vuelo pero no se puede decir que sea injusto. Ahora a ver qué pasa pues el final deja las cosas interesantes, aunque no es halagüeño el hecho de que los Thunderbolts se queden sin su nombre y que pasen a ser secundarios de otra serie que no ha durado 2 Telediarios. 
Paperblog : Los mejores artículos de los blogs Paperblog