31.1.13

Critiquita 362: El poderoso Thor: Viaje al misterio, K. Gillen et al., Panini-Marvel 2013

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Esta nueva entrega de la breve etapa del infante Loki como protagonista de Viaje al misterio, la primigenia cole del Thor marvelita, confirma que es especial. Gillen ha conseguido hacer un buen y fresco cómic amparado en la libertad editorial y el manejar un personaje muy secundario hoy en día. Recurriendo a una narración que recuerda al cuento tradicional, porque el protagonista es un niño y porque así se conecta con las leyendas vikingas, relatando las aventuras de un protagonista atípico en el mainstream, Loki no es un personaje simple y de acción, y usando el vasto Universo Marvel para enriquecer la historia con personajes secundarios, el guionista nos cuenta otra aventura del hermanastro de Thor que profundiza en los temas tratados en el tomo anterior: la Segunda Guerra de la Serpiente, el nuevo Asgard y, sobre todo, la nueva oportunidad para un personaje cuya esencia es inalterable ya que es un arquetipo.
Un relato interesante y divertido muy por encima de la media en calidad, y fuera de la escala en originalidad, desgraciadamente saboteado por Marvel. La editorial no sólo no ha destinado un dibujante regular, cosa que siempre viene bien porque da coherencia y estabilidad, a esta etapa, algo muy sangrante por lo breve que es, sino que los que ha puesto son dibujantes mediocres cuyos estilos no encajan con el tono de la historia creada por Gillen. El de Portacio es competente pero rudo, el de Breitweiser encaja porque es suelto y desenfadado pero es anodino y el de Elson es soso y pobre como clon de Grummet que es (quién iba a decir que este dibujante del montón iba a tener imitadores!). Así, estos, además de no aportar nada, enlodan los guiones de Gillen. Por ello, que el tomo sea una muy grata lectura es sólo por el guionista.
Así pues, aunque esta segunda entrega no es tan buena como la anterior, la presente etapa de al Viaje al misterio sigue manteniéndose como lo más interesante de su momento gracias a lo bien que Gillen plasma lo que es un trickster, un personaje arquetípico que lo resuelve todo con trucos y tratos, algo totalmente atípico en el mainstream, a lo trágico que es que Loki sólo sea capaz de obtener victorias pírricas y mediante la sorpresa, no sólo narrando cosas inesperadas sino demostrando que otro cómic es posible dentro de las majors.

26.1.13

Videados 111: Alien (montaje del director), R. Scott 1979


El otro día volví a videar Alien no por el tema este de Prometheus, que no he videado por no juzgarlo necesario, sino porque era la oportunidad de hacerlo en pantalla grande. Así, por primera vez (e imagino que única vez) he videado por fin esta obra tal y como hay que hacerlo (algo que tiene R. Scott es que sólo sus películas sólo se pueden videar en pantalla grande).



Lo primero que me vino a la cabeza por ese principio tan deudor de Star Wars es que la película de R. Scott ha aguantado el paso del tiempo excepcionalmente bien, no como la de Lucas. Sólo los detalles del atrezzo denuncian que es una peli entrada en la treintena (esa tecnología más maquinal que electrónica, más grande que pequeña y más mágica-oracular que herramienta). Por lo demás podía estar hecha ayer. Todo lo contrario de la nefanda saga de los Skywalker a la que al final la mirada al pasado y la apuesta por el infantilismo la han pasado una factura muy cara por lo que sólo pasará a los anales por el tremendo impacto que tuvo en Hollywood. Generalmente los productos más contundentes de su época se diluyen como azucarillos en cuanto esta pasa. Así,  Alien, que por su apuesta adulta y seria está en las antípodas de Star Wars, lo cual subraya la valentía de hacer algo así cuando el paradigma y la moda eran hacer aventurillas espaciales para la familia, ha aguantado el tiempo fenomenalmente bien.

Quizás lo más curioso de Alien sea que no se nota que es de R. Scott. Pocos planos hay en los que el estilo que le ha dado a este una reputación por encima de sus logros se manifiesta. Seguramente esto fue porque era su 2º peli. Por un lado ya se había quedado a gusto demostrando su esteticismo en su opera prima Los duelistas, un proyecto personal margnífico, con mucho su mejor película, lástima para todos que fuese la primera, basada en una de las novelas breves de Conrad, de quien tomaría en esta ocasión, de otra de sus novelas, el nombre de Nostromo y las frases iniciales de la película, y por el otro por fin estaba en Hollywood, no había que joderla. Después de esta película dejó de estar al servicio de los films que dirigía y así Blade runner es el último film de R. Scott. Una muerte demasiado temprana para un tipo con un talento visual sobresaliente. En fin, que sorprende la sobria y eficiente dirección de R. Scott, más propia de un maestro artesano que de un estiticista, mucho más cuando se nota que en todo momento tuvo en mente lo que hizo Kubrick en la fascinante 2001, (el monolito es el huevo). El ritmo me parece algo lento y creo que tarda en arrancar, aunque puede que esto lo digo porque es el 4º videado, creo que Alien pedía más intensidad pues, después de todo, es una variación de un tema tradicional muy simple, 90 minutos hubieran estado mejor que casi 120. No obstante, hay que reconocer que R. Scott hizo un trabajo de estilo clásico notable administrando muy bien al bicho y resolviendo perfectamente todos los episodios de la peli, desde ese lírico comienzo hasta ese final liberador, lo mejor de la película al mostrar que el alien no es malo, sólo, al igual que Ripley, quiere vivir.

El guión también es bueno, no en vano es de O´Bannon, un tipo con bastante talento y una fina ironía que no ha podido dar todo lo que tenía dentro. Está inspirado en dos films de serie B, la infumable The thing from another world y la maravillosa Terror en el espacio, y tiene cosas de otras pelis y relatos tomadas conscientemente e inconscientemente como siempre pasa, pero esto no es lo relevante pues Alien no es más que otra variación del cuento tradicional de Terror. Así pues, el mérito de O´Bannon reside en saber contar una versión de una historia arquetípica apropiada a su tiempo de forma magistral. Con todo igual que con R. Scott se echa de menos, en el 4º videado, un desarrollo mayor de los personajes. Salvo el C3PO y el R2D2 de la peli, la pareja de mecánicos Parker y Brett, los demás personajes no son más que elementos narrativos, troyano, intrépido jefe, damisela, superviviente y traidor. Se podría sacar de ahí al último ya que es una variación fresca y notable y, por ello, el elemento que, junto al alien y la virgo, se convirtieron en canon. Al menos hubiera sido necesario darle más tiempo a Ripley para explicar su protagonismo (y su temerario amor por el gato). También hubiera sido de agradecer no incluir elementos holibudienses como que se nos diga que son necesarios 10 minutos para que la nave de salvamento esté a una distancia segura de la explosión del Nostromo y luego basten 10 segundos para alejarse o como el epílogo. Es evidente que si la peli sigue es porque el monstruo no ha muerto. Así, pienso que se podría haber hecho de una forma menos ruda el ensamblaje entre las dos partes del film. Con todo, O´Bannon tiene el mérito de haber creado el otro gran monstruo del siglo XX, el uno es el zombi romeriano. Genial su indestructibilidad y la sustitución de la maldad por el instinto de supervivencia, la clave de su fortuna. La otra gran aportación de O´Bannon al Pop fue el colocar al hombre como la víctima porque así permitió la creación de la heroína de acción, si bien al coste de convertirla en una Diana: una doncella que defiende violentamente su virginidad al ser esta su esencia de modo que, como ya vieron los antiguos griegos, es como un hombre. Con ello quitó toda posibilidad de romanticismo jolibudiense a la saga sin alterar la feminidad de Ripley (ahí está el erotismo del epílogo) haciéndola deseable al modo de la amazona. Así pues, O´Bannon, aunque no hizo un trabajo redondo, resolvió tan bien el reto que renovó el Terror igualando los sexos (a costa de asexuarlo; quizás no sea posible eso de otro modo y nos estemos equivocando) y aportando un nuevo personaje al Pop contemporáneo, Diana la diosa cazadora protectora de los animales. Por esto último es un grave error el toque melodrámatico que el nefando Cameron dio al personaje en la continuación. Haciendo madre a la protagonista (cosa que no encaja mucho con la juventud de Weaver y el trabajo de Ripley) Cameron demostró su estupidez pues no entendió la película y obligó a la historia a hacer piruetas innecesarias para recolocar las cosas en su sitio. Sólo un tipo tan burdo y simple como Cameron se le podía ocurrir que era necesario dar una explicación trágica a la motivación de Ripley por proteger a la niña. Como si eso de otro modo, para alguien que arriesgó su vida por un gato, no fuese posible.

El último elemento que ha contribuido a la "eterna juventud" de Alien son las buenas interpretaciones. I. Holm, el androide, hace un trabajo brillantísimo tan sutil que sólo se puede apreciar a partir del 2º videado. S. Weaver está bien pues supo combinar acertadamente la dureza con la fragilidad y la feminidad, características que fue perdiendo con la evolución de la franquicia hasta ser una virago. Los demás, exceptuando T. Skerrit (siempre había pensado que era K. Kristofferson), el capitán, sobrepasado por las exigencias de su papel, están muy sólidos y acertados dando la verosimulitud necesaria, ya servida por la discreta dirección, la verosimilitud del decorado, como la criatura, y un guión bastante realista, para que Alien sea sublime en su acepción burkiana, cosa que provoca un terror placentero. El elemento por el que esta película es ya un clásico tanto del Terror como de la Ciencia Ficción.

Así pues, Alien sin duda sigue siendo una gran película (otra joya que hace de los 70 del siglo XX la mejor década que ha tenido el Cine) de Ciencia Ficción y Terror, lo que demuestra lo vacuos que son los efectos infográficos. Los fallos mencionados, subjetivos por otra parte, no importan pues lo perfecto no es humano. No podía ser de otra forma para que una película sobre la reproducción, la película surge tanto del concepto de maternidad como del de la obligación de todo miembro de una especie de perpetuarla (por otro lado el sexo y la muerte, Eros y Thanatos, son los padres del Terror), esté entre las favoritas del público masculino.  

23.1.13

Be trekkie for a moment: DS9, T. III

Ver hoy Espacio Profundo 9 sorprende porque en la actualidad no habría aguantado ni una temporada. No lo digo porque la serie es muy mediocre sino porque es una serie sin rumbo, sin protagonistas claros, sin un target claro y así es difícil que guste a alguien, si bien tendría la audiencia fiel de los trekkies. Estos se la verían entera les gustase o no aunque no habrían podido mantenerla tantas temporadas. No obstante, hay que reconocer que tiene algo especial, al menos en su primer visionado.
En esta 3º temporada las cosas siguen difusas. No hay una línea clara si bien la trama del Dominio empieza a ser el centro narrativo de la serie. Está el choque cultural entre Bajor, pobre, religioso, aislado y posbélico, con la Federación, rica, científica, cosmopolita y pacífica, los roces con Cardassia, para qué teniendo vulcanos y klingon?, la exploración de un nuevo universo y la confrontación con el Dominio. Elementos demasiado dispares y poco atractivos por sí mismos que en el futuro se irán fundiendo en una mezcla un tanto grotesca, signo de que la premisa de partida no estaba muy pensada y trabajada. Esto último se ve en los personajes. Ninguno tenía más de 1 dimensión al empezar y así sigue siendo en esta temporada por el nulo interés en desarrollarlos. Por otro lado algunos son contradictorios. Sisko es escrito como un tipo sereno y ortodoxo pero es interpretado como si fuera un tipo dinámico y heterodoxo y Kira se supone que es un personaje duro y gruñón pero es interpretado melodramáticamente entre otras cosas porque así lo escriben (todo el asunto patético de Bareil que afortunadamente se termina). Uno de las causas de esto quizás fue  que los actores, la gran mayoría, supongo que por otros compromisos, no son fijos, es decir, no aparecen en todos los episodios. Así, el protagonista de la serie en estas 3 primeras temporadas es Quark (el que pensó el nombre se debió quedar calvo), no porque es el mejor escrito y el mejor interpretado sino porque es el único cuya aparición en la serie es casi constante. Por tanto, el centro de la serie, el grupo protagonista, no ofrece ninguna estabilidad, lo que multuplica la falta de claridad argumental de la serie y tiene como resultado que el 1º/3 de la serie sea irregular y flojo.
Una última remora de la serie es su aire familiar porque lastra su componente de Ciencia Ficción. El costumbrismo y la mentalidad del siglo XX están presentes en el tono familiar cosa que le quita toda la gracia al tono aventurero y fantacientífico de ES9. Los artífices de la serie parece que se dieron cuenta y se cargaron el matrimonio O´Brien, tremendamente cargante esa Keiko, pero el tema de Nog y Jake sigue ahí acaparando demasiado atención y distrayendo así la serie de su material más atractivo, el conflicto, y quitando plano a sus mejores personajes.

Así, ver esta temporada ha sido un auténtico calvario. Es muy sosa y mediocre. Le sobra costumbrismo, tramas familiares y temas melodramáticos (el amor secreto de Odo por Kira o lo ya mencionado de Bareil) y le falta acción, Ciencia Ficción y definición. Quizás por ello en esta temporada empieza a haber cambios, se afianza la amistad Bashir-O´Brien para anular lo familiar y comienzan a aparecer episodios con 2 argumentos paralelos, la norma del futuro. A pesar de ello, los capítulos buenos, en negrita, son muy pocos:
La búsqueda I y II (1-2/47-48): la temporada empieza profundizando en los changelling con unos, estos, capítulos muy mediocres donde, como siempre en Star Trek, brilla la falta de imaginación y novedad y el cutrerío, el planeta de estos es lo peor. Sólo mento este díptico porque es clave para el desarrollo de la serie al retratarnos a los changelling, torpemente traducidos por mutantes. Es cierto que en nuestro idioma no tenemos una palabra adecuada, pero cambiante o, el cultismo, proteico habrían servido mejor.  Estos son una especie bastante clásica en cuanto que son conjunción de contrarios y muchas de sus características remiten al concepto arquetípico del agua. Como son proteicos quieren el orden. Aunque pueden ser cualquier cosa desconocen la individualidad (significativo que su forma humanoide tenga los rasgos indefinidos aunque, curiosamente, sexuados). Aunque pueden hacer cualquier cosa usan como agentes miembros de especies especializadas en una sola función (combate, diplomacia...). Aunque son alienígenas son muy estadounideneses pues son unos megalómanos miedicas llenos de prejuicios.  El díptico remite a 2 episodios de la temporada pasada: "Moverse entre las sombras" y "Alterno", este último no lo mencioné porque no recordaba que formaba parte de la trama principal.
La casa de Quark (3/49): este es uno de los mejores episodios de toda la serie. Seguramente el mejor de los que llevamos. Una comedia de enredo bien realizada y desarrollada donde Quark demuestra porque es el mejor de la serie. Está muy bien escrito e interpretado y su avaricia y su ambición dan tanto juego que lo mismo sirve para un roto que para un descosido como demuestra este episodio. Ferengi y klingon, honor y mezquindad, valentía y cobardía, guerra y comercio, macho y hembra, lujuria y astucia hacen que este sea un gran episodio.
Segunda piel (5/51): es un episodio mediocre pero todo lo que toca la relación entre Cardassia y Bajor tiene algo de interés. Desgraciadamente que el argumento sea tan alambicado y, a la postre, tan chorra hace que sea un episodio grotesco.  
El abandonado (6/52): un episodio típico, por ello ni bueno ni malo, sin mucho interés salvo porque nos presenta a los Jem Haddar.
Defensa civil (7/53): mediocre como los demás pero tiene interés por el rollo ese de supervivencia y de lucha del sintiente con la máquina programada por sintientes.
Corazón de piedra (14/60): es un episodio malo pero aparecen los changelling y se profundiza la relación entre Odo y Kira así como en las diferencias entre el primero, demasiado humanoide, y sus congéneres.
Los motivos de los Profetas (16/62): es una memez, como tantos episodios de Star Trek que tocan temas complejos, pero hay que reconocer que tiene gracia la introducción de la predestinación o la Providencia en una serie atea y "científica".
Al otro lado del espejo (19/65): los 2/3 finales de la serie son tan flojos que este episodio parece bueno. No es gran cosa pero su  novedad, dinamismo y falta de límites hacen que el episodio, aunque anodino, resulte interesante y entretenido. Aunque, como siempre, el tratamiento de todo lo complejo es muy superficial y hace que se rechacen buenas ideas.
Causa improbable y La suerte está echada (21-22/67-68): no son gran cosa pero tienen a Garak, el personaje más interesante de ES9, de protagonista y tratan el tema del Dominio. Tontos pero necesarios para seguir la trama principal.
El adversario (26/72): otro que está en la recapitulación porque salen los del Dominio. Con todo se deja ver. Como no se mete ni en simplezas ni en complejidades resulta un episodio de acción cutre pero que no provoca tedio o asco.

El balance final es similar a la de las anteriores temporadas, pero si nos quedamos sólo con los que merecen la pena vemos que esta temporada es la peor. La 1º tiene 3 y la 2º 7, cosa que nos mal acostumbró. Así se explica que me haya costado mucho terminarla y que no tenga ganas de seguir, aunque la siguiente es la mejor si no recuerdo mal.

15.1.13

Critiquita 361: Hellboy: La Tormenta y la Furia, M. Mignola y D. Fegredo, Norma 2012

Normalmente las introducciones que abren los tomos de cómics son una chuminada. La gran mayoría son paja por transcribir lo que pone en Internet, por no pasar de lo obvio o por ser panfletarias. Afortunadamente no es el caso de la que inicia La Tormenta y la Furia, de la introducción de un tal G. D. Gold. Lo que tiene que hacer una introducción es contextualizar y enriquecer la lectura del tomo que presenta, de otro modo no justifica su existencia. Gold hace lo 2º, en la actualidad no hace falta hacer lo 1º con Hellboy. Este tipo da una interpetación válida para toda la serie muy certera, se nota que ha leído con atención la serie, que ayuda a lectores que, como yo, no han seguido la serie con fidelidad porque al ser una serie mediocre sólo es apta para los fans del Terror popular.
Lo que viene a decir a Gold es que Hellboy, el ciclo que termina con este tomo que se inició hace ya más de 15 años pues su creador ha dicho que va a seguir ordeñando a la vaca, va sobre el Destino, que la serie de Mignola ha tratado un tema clásico: la lucha entre el individuo y el Universo por el control de su Destino. La serie de Hellboy ha ido sobre la lucha de su protagonista por ser dueño de su Destino, de liberarse de lo que su condición, su excepcionalidad, la sociedad y el Universo le exigían. De eso ha ido la serie y bajo esa lectura, al dar profundidad y riqueza a lo que hasta ahora era una serie de tópicas aventuras de entretenimiento sin pretensiones, la serie se revaloriza. Curiosamente la profundidad de Hellboy lo acerca al James Bond de I. Fleming.  

Este torpe escritor, siguiendo el estudio que U. Eco hiciera de sus novelas, abrió la serie mostrando a un 007 sufriente, más que por el castigo físico de su misión, por ser consciente de que su trabajo es cruel y violento. Fleming le daba como consejo, que naturalmente Bond acepta, que se olvide de su interior y se convierta en una máquina pues tiene mucho talento para ser un 007 así que interesa que no se venga abajo. Es el consejo clásico del guerrero, que no piense en lo que hace pues es la unica manera de evitar los remordimientos de conciencia y la locura de vivir en un mundo cruel y violento. Esto se evidencia en los motivos por los que Fleming eligió el nombre de James Bond para su criatura. Quería un nombre anodino, vulgar, vacío. Un nombre, más que de persona, de máquina, de serie, la 007. Fleming era un mal escritor y un tipo poco imaginativo pero supo ver rápidamente que lo que necesitaba para que su proyecto triunfase era un vehículo para sus aventuras vacío para que el lector pudiese conducirlo. Un personaje con demasiada entidad dificulta la transferencia y el escapismo. Esta regla la cumplió hasta su última novela. En ella Fleming, según Eco (pues al inglés no lo he leído), vuelve a darle algo de profundidad psicológica a su criatura. Esto es lo que que ha hecho Mignola con su creación Lo veo ahora gracias a Gold. Rememorando mis lecturas de Hellboy encuentro que la mayoría de las historias de la parte central son simples aventuras olvidables porque son entretenimiento ligero y superficial. Carecen del interés de la miniserie inicial (que adquirí cuando Norma lo sacó en grapa) y estas miniseries finales porque obvian el transfondo que da interés al personaje, la lucha de un ser invocado para cumplir una misión para no cumplirla. De la misma forma que Bond se vuelve personaje en cuanto es autoconsciente, Hellboy se vuelve interesante en cuanto  lucha contra la predestinación implícita en su nacimiento sobrenatural y mágico porque así es más que un vehículo vacío para hacer refritos de cuentos y novelas pulp de Terror. Quizás sea en el epílogo de "La mano derecha del Destino" luego traspasado a "La caja del Mal" donde mejor se vea lo que digo.
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Así pues, La Tormenta y la Furia tiene interés porque tiene algo de profundidad al relatar la siempre interesante, por eso es un clásico, lucha del individuo para dominar su Destino. Mezclando temas griegos, germanos y, sobre todo, celtas con el cristianismo, la Pasión y el Apocalipsis, y LovecraftMignola cierra con este tomo un gran ciclo, irregular por responder casi todo él a intereses prosaicos, contando algo reseñable aunque sin hacer nada especial.

Estas dos miniseries son inferiores a las inmediatamente interiores, las del tomo La Cacería Salvaje. La Tormenta y la Furia lo tenía todo a favor, la culminación de un  ciclo épico y de una historia que ha ido en crescendo, pero al final el espectáculo no es espectacular porque Mignola no sabe ser directo y emocionante. La historia que cuenta está alargada y contada sin tensión. Mignola no narra sino que se limita a desgranar sus ideas. La mejor prueba de ello es que repite textos y gran parte del final es Hellboy dándose de tollinas. Era de esperar, no tiene el talento suficiente como para ser un buen narrador. Como Fleming ha sabido crear algo interesante y atractivo para sus coetáneos (y quizá para la posteridad), la lectura es lo que tiene, y, cosa que no tiene James Bond, gracias a la mitología, darle sentido, pero es un relator mediocre. Como dibujante es excelente, el mejor que ha dado EE.UU.  en los últimos 30 años seguramente. Con un estilo nada comercial ha sido capaz de influir al mainstream y a prácticamente todos los dibujantes de los últimos 20 años, además de crear escuela como muy bien demuestra Fegredo. Así pues, este tomo es una lectura grata con alguna que otra idea destacable, pero en conjunto no despega y eso que tiene al Dragón, a la Materia artúrica, a los dioses celtas, al Apocalipsis, al folklore birtánico y un notable atractivo visual. Aunque Fegredo está lejos del nivel de su maestro consigue un gran resultado al practicar un estilo testado sumamente estético y porque, al ser más trabajador, es un narrador más competente. Por tanto, se puede decir que el final del gran ciclo de Hellboy es decepcionante porque es pequeño cuando no debería serlo.

No obstante, la versión de Mignola del campeón predestinado es interesante porque en la La Tormenta y la Furia  el Mesías se rebela contra el Destino que le impone el Universo. La fuente de Mignola es la mitología clásica pero la actualiza, así, la humanidad triunfa. Para los griegos la victoria del humano era imposible, pero Mignola, teñido de modernidad, supera esa visión ya que lleva el humanismo mucho más lejos que aquellos y, teñido de cristianismo, aunque acepta el Ciclo, apuesta por el sacrificio redentor: El futuro [...] el sacrificio y la sangre de Hellboy lo han transformado. Así, la humanidad gana y por ello la última viñeta es un lirio, flor que simboliza, para los griegos clásicos, la muerte y la vida de Ultratumba y, para el cristianismo, la pureza. Lo mismo que para Mignola como se puede ver en "La naturaleza de la bestia". Allí hace que broten lirios en los lugares donde cae la sangre de Hellboy, un detalle que seguramente en su momento fue puramente estético.

7.1.13

Critiquita 360: Hamlet, Sima y G. De Luca, 001 ediciones 2012

Cuando abres Hamlet alucinas porque no has visto nada igual. Es un cómic diferente a cualquier otro por su solución narrativa. Su autor, G. De Luca, decidió prescindir de los marcos de las viñetas en casi todo el cómic! Así, la secuencia narrativa de cada página se libera del corsé de filas y columnas que imponen las cuadrículas para relatar de forma nueva y distinta y sin perder de vista la totalidad de la página, cosa que tiene como resultado el que cada una de ellas sea una especie de splash-page caleidoscópica. Es cierto que prescindir de los marcos no sólo lo ha hecho De Luca. La solución de prescindir de los estos para fundir las viñetas recuerda a Toppi, otro gran maestro italiano y coetáneo suyo. Pero si Toppi conseguía hacer de cada página una ilustración perfecta, De Luca se acerca a la cronofotografía, es decir, a esas fotos que son resultado de juntar las fotos de los distintos momentos de un movimiento, pues lo que busca este gran dibujante es descomponer la acción de una forma que recuerda a la aspiración frustrada de Krigstein por usar más viñetas para contar historias.

Esta viñeta no es de la edición sobre la que comento.

Está claro que De Luca optó por esta novedosa y complicada opción porque lo que quería era adaptar Hamlet la obra de teatro. Es decir, no adaptar al Cómic el Hamlet de Shakespeare, sino adaptar su representación (se nota que siempre tuvo en mente la fantástica película Hamlet de sir L. Olivier). Para ello estableció que la página iba ser el decorado, en el teatro inmutable durante la escena y siempre íntegro para el ojo del espectador, y que el desarrollo narrativo lo marcaría el movimiento de los actores por el escenario. Así, prescindió de los marcos y procedió a multiplicar la figura por toda la página pues en la nueva situación el movimiento del personaje es lo que da coherencia a la página, a la escena y a la composición. De Luca podría haber optado por usar siempre el mismo tamaño de viñeta y dibujar siempre el mismo fondo, pero eso en la época precopy-paste era tedioso y arduo además de que no le permitiría usar la ventaja que tiene el Cómic sobre el Teatro que es el poder cambiar el punto de vista así como la cercanía de los personajes y objetos. Así pues, De Luca, al optar por prescindir de los marcos, se enfrentó a una tarea complicada que, porque tuvo éxito, se reedita aquí tras muchos años. Así, hoy y en nuestro idioma podemos ver como este autor, optando por dar la hegomonía al vacío para privilegiar la figura, ya que esta es la guía del lector, y colocando con sentido los bocadillos, salió triunfador del entuerto en el que voluntariamente había elegido meterse.
La pena es que la adaptación de Sima es muy floja de modo que la brillantez de De Luca se opaca. Que este dibuje estupendamente con un estilo idealista y limpio, que domine las manos, la parte más difícil de dibujar del cuerpo, y la gestualidad y que haga algo nunca visto no sirven para obtener un triunfo completo. Así, esta obra es reverenciada por su belleza, originalidad, audacia y brillantez, pero no por ser una historia porque Sima no sintetizó bien la obra de Shakespeare (no aparece la legendaria escena de la calavera!). Ofelia es la mayor perjudicada, pero Hamlet no le anda la zaga pues su tormenta interior queda muy desdibujada de tal forma que parece más el típico vengador del cine jolibudiense que un personaje shakespiriano. Desgraciadamente Sima privó a De Luca de hacer un cómic redondo porque se perdió en lo anecdótico y se centró en el argumento cuando lo importante son los caracteres. Así, hoy este cómic es valorado y destacado exclusivamente por criterios de metacómic, por su solución atrevida y hermosa. Si Sima hubiera sido tan ambicioso como De Luca, este cómic sería gigantesco. No obstante a esto, Hamlet tiene momentos vibrantes gracias a la opción tomada por aquel y páginas hermosas y únicas. El principio es sobresaliente, el asesinato de Polonio es impactante, la muerte de Ofelia es audaz, el duelo final es emocionantísimo gracias al dinamismo y energía obtenido por privilegiar el movimiento sobre el instante y las dos últimas páginas son impresionantes, quizás la mujer muerte del Cómic.
HAMLET
Mención especial a la editorial 001 por atraverse a publicar algo así, y hacer así algo de justicia con De Luca y con el aficionado español, y por hacerlo con una edición asequible y muy buena, nada de reducciones y errores. También merece destacarse la introducción de A. Pons pues lo habitual es que estas sean una chorrada. Su erudicción y su claridad expositiva permite que podamos contextualizar el cómic logrando así que lo disfrutemos más aquellos que no pasamos de aficionados y que esta edición de Hamlet sea tan redonda como debe ser.

3.1.13

Relecturas LXXXVII: La saga de Korvac, J. Shooter et al., Marvel-Panini 2010

La saga de Korvac, que continúa lo narrado en Grandes amenazas, pasa por ser la mejor historia de Los Vengadores (ha sido editada 5 veces en España). A mi es lo que más me gustó de toda la Biblioteca Marvel de los Vengatas. Es decir, de 32 tomos que contienen alrededor de 224 grapas. Releída ahora en su tamaño original y con su color y no sé cuantos años después de la 1º y única vez he de decir que no veo razones para su prestigio. Es una buena historia pero no llega ni siquiera al notable.


La saga de Korvac es lo que se viene en llamar una historia cósmica. Relatos de grandes proporciones, algo muy al gusto estadounidense, donde salen muchos personajes y se hace más patente que nunca el carácter agónico y tenaz de los héroes. Historias donde los superhéroes terrestres defienden el Universo de divinidades humanas sin consultar con nadie más, al igual que para el estadounidense medio la Tierra se reduce a su Estado, en Marvel el Universo se reduce a la Tierra, lo que generalmente da lugar a la irritante solución de que en el Universo marvelita sólo existe EE.UU. Así, esta saga es la emulación por parte de Shooter de las historias de Starlin tratadas recientemente. Aunque narrativamente es más sólida, clara y directa, es inferior a sus modelos. En La saga de Korvac Shooter no se pierde en misticismos, reflexiones y tormentos interiores y sigue su librillo, muchos personajes para un plan claro que va in crescendo que se camufla con un montón de tramas paralelas que le dan a la historia fluidez, dinamismo y sobre todo verosimilitud por aquello de la vida es lo que pasa mientras haces planes. Desde el principio los Vengatas tratan de anular la amenaza de Korvac, pero por el camino han de abandonar ese curso de acción varias veces para ocuparse de otros peligros, ya cotidianos, ya administrativos, ya heroicos. Con ello Shooter da a los personajes y a la colección verosimilitud y al relato emoción y tensión. Esto tan difícil es en lo que es un maestro y por ello es por lo que su etapa, en la que a veces es guionista y a veces el poder en la sombra, es una de las mejores de Los Vengadores (es la que más ha influido en Bendis). Pero ocurre que Shooter falla en lo fundamental. Al ser un tipo demasiado pragmático y seguro de sí mismo  La saga de Korvac adolece de la poesía y el desgarro que necesita lo cósmico. Los personajes son demasiado rotundos y fuertes como para expresar la fragilidad que ensalza el heroísmo y convierte las cosas en tragedia. Por otro lado, que la mayor contienda que ha visto el Universo Marvel hasta ese momento sea en el salón de una casa lujosa en un barrio exclusivo de NY y que los Vengatas vayan al combate en un autobús metropolitano perjudican gravemente a la épica. El combate contra un enemigo poderoso por grandes cosas precisa siempre de un grandioso escenario  y es un momento solemne. Por ello Starlin este tipo de cosas lo borda y las historias cósmicas de Shooter (esta y Secret Wars) se quedan cortas. Visto en perspectiva Shooter no debió posponer tanto la confrontación y tenía que haber prestado más atención a Korvac y ser más exótico. Aún con todo hay que reconocer que las dos peleas con Korvac son brillantes, se cuentan entre los mejores momentos de Los Vengadores, y que la historia en su conjunto está por encima de la media de la cole.

La saga de Korvac es especial por su antagonista, es el único villano con buenas intenciones al que se han enfrentado los Vengatas. Eso es lo que más interesaba a Shooter. Lo que subyace en esta historia, como en otras de este gran autor, es el conflicto entre una buena acción decidida y puesta en marcha unilateralmente por un ser poderoso y el derecho a decidir de los individuos de la masa. Así, cuestiona a los superhéroes pues siempre rechazan el bien mayor impuesto en aras de la libertad individual. En esta historia los Vengatas luchan porque les parece mal que el Bien se imponga por decreto. Esto me lleva a sospechar que Korvac es el alter ego de Shooter. El necio de Fonseca dice que es Gyrich, seguramente sea verdad porque este tipo está bien informado, pero en La saga de Korvac creo que Shooter es Korvac. El guionista es un tipo muy alto, superdotado, orgulloso y con tendencias tiránicas por lo que cuando ocupa puestos de responsabilidad inevitablemente acaba enfrentándose a sus subordinados por dirigir y cambiar su trabajo. Por ello creo que la historia de La saga de Korvac nace de la frustración que siente un tipo genial y ambicioso por andar entre gente más mediocre que él que cuestiona sus decisiones. En medio de la publicación de esta historia Shooter fue nombrado Editor en Jefe de Marvel (con sólo 27 años). Así pues, La saga de Korvac seguramente sea la manifestación de la lucha del editor con sus autores y sus creaciones para que se sometan a su liderazgo. Una lucha condenada al fracaso ya que Shooter ya sabía que sus condiciones excepcionales lo que principalmente le traían era incomprensión, justo lo que mata a Korvac. Por ello este, al ser el alter ego del guionista, aunque tiene todo lo que caracteriza a un villano, es bueno. Por ello no extraña que M. Gruenwald, uno de los grandes editores y guionistas de Marvel caracterizado por su clasicismo, "corrigiese" la historia. 13 años después, aprovechando su reedición añadió un epílogo que hasta esta edición jamás se había podido leer en España.

El final de la historia es trágico porque Shooter dice al lector que Korvac podría habernos librado de los caprichosos deseos de la Eternidad (en el mundo Marvel esta es la personificación del Universo, un Universo que a veces, como el nuestro, nos hace sufrir sin explicarnos por qué). Esto rompía con los cánones del Universo Marvel que dicen que los superhéroes siempre hacen lo correcto y sus antagonistas siempre son malos. Por tanto, como los Vengatas ni podían ser villanos (menos en su propia cole) ni equivocarse, había que matizar La saga de Korvac. Así el epílogo de Gruenwald (significativamente no acreditado) nos hace saber que los Vengadores hicieron bien porque la ignorancia de Korvac habría conducido al desastre. El orgullo de creerse más que un mortal le convirtió en un malvado pues le llevó a equivocarse. Él no podría haber resuelto nada porque para ello tendría que haber estado fuera de las Leyes y nunca lo estuvo. Eso es lo que dice la splash-page con que finaliza la saga. No hacían falta los textos, un tanto confusos, de Gruenwald. Korvac es un ser pequeñito comparado con la Muerte, el Maestro del Orden y el Señor del Caos, es decir, las Leyes. El marco por el que se mueve el (desdichado) mortal sin poder salir. Así la tragedia cambia, Korvac, como los héroes clásicos, sucumbe porque pierde su desafío al Destino. De este modo desde 1991 el lector no siente tristeza por la oportunidad perdida, sino simpatía o compasión por otro congénere más que fracasa en su intento de salirse del marco. Esto es lo que diferencia a Starlin de Shooter y explica que el primero sea el rey de lo cósmico. Por su cultura sabe que la épica es tan trascendente que supera el subjetivo conflicto entre el Bien y el Mal y que lo cósmico exige que los personajes se salgan del marco, y por su modestia sabe que el villano siempre ha de ser malvado por muy humano y simpático que sea. Por ello a Starlin no le han tenido que enmendar la plana y Thanos es un tipo recurrente y Korvac tan solo un recuerdo.

El punto oscuro de la obra es la mediocridad del apartado gráfico. La mayor parte de las páginas son de Perez pero se ve que sólo abocetaba porque su trabajo es pobre y tosco y por ello no importa que narrativamente sea muy solvente. Sus sustituto, D. Wenzel, lo hace fatal (salvo para la madre de este y Fonseca). Su dibujo es muy pobre, tosco y torpe. Sorprende que Shooter, con el poder que tenía, no se buscase un primer espada para su historia. También se pasó por allí para ganar tiempo S. Buscema, un tipo muy capaz pero simple. Así pues, la mediocridad de los dibujos hace daño al guión de Shooter pues contradice sus proporciones cósmicas y agiganta la falta de épica de muchas de sus decisiones como la ya comentada del autobús.

Por tanto, La saga de Korvac, un tomo gordo pero manejable, es una buena lectura para tener casi 40 años y, aunque no es material imprescindible por sí mismo, es una pieza fundamental para entender la etapa de Shooter como bardo de Los Vengadores, el primero que entendió cual era su función (a Bendis le costó años), y por ello es un pena que le faltase talento poético (seguramente lo mismo que le pasará a Hickman). La historia es original y audaz y Shooter la guioniza con sabiduría, pero es fallida y está pobremente dibujada.

Vengadores 16
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