17.1.12

Neonomicon, Lovecraft, Moore y el sexo

Este cómic ya lo había leído pero no os lo comenté porque, aunque me gustó, es mediocre. Sin embargo lo habría comprado de no haberse subido Panini a la parra con un producto fetichista. Pero como soy uno de los últimos románticos en esto del regalo, yo nunca digo que quiero, ni siquiera lo insinúo, la orgía navideña me lo ha traído. Os lo comento ahora porque Neonomicon, como no da mucho que hablar, me permite hacer un post breve.


Este cómic no engaña. Lo ves y salta a la vista que es algo mediocre. No solo la lujosa edición de Panini delata a la mona, sino también un dibujo malo y una introducción en que dice que este cómic existe porque en 2009 Moore tuvo problemas con Hacienda (La Pantoja y él en el mismo barco! Qué pasa con esta gente?). Así pues, no has llegado ni a la 1º viñeta y ya sabes que te vas a leer un cómic de compromiso. Sin embargo Moore es un tipo generoso así que, aunque ofrece una obra muy menor, ha puesto en ella algo de genio (más mala leche que talento). 

Neonomicon son 2 historias conectadas contadas en 6 cómics. La 1º, The Courtyard (El Patio), la mejor del tomo con un final espléndido y protagonizada por una especie de alter ego del Lovecrfat imaginado por Moore, es un díptico del 2003 a cargo de A. Johnston y J. Burrows, ya publicada aquí en B&N, de modo que ha sido coloreada por codicia, que adapta un relato de los mitos de Cthulhu escrito por Moore en 1994. Para que la cosa no sea sangrante se nos asegura que este asesoró a sus autores, JA! pero la adaptación tiene pinta de ser muy fiel.  La 2º, Neonomicon, es una miniserie de 4 de reciente publicación nacida de un problema fiscal a cargo de Moore y J. Burrows.  

A pesar de eso este cómic no está mal. No lo está porque las historias están dentro de la obra de Moore ya que tocan temas que a este gran autor siempre le han interesado y pertenece a un género bastante tratado por él. Así pues no dejan de ser una obra personal. El tema principal del Neonomicon es el sexo, en eso se nota que la 1º historia es de 1994 y la 2º del Moore actual, de modo que sigue la estela de La Liga de los Hombres Extraordinarios y de Lost Girls. Si bien estos son una revindicación tanto del sexo como de la mujer, este cómic es una hiriente ironía sobre la beatería hipócrita de nuestra sociedad protagonizada por una fémina. En ese sentido Neonomicon confirma que el Moore actual se ha convertido en un cascarrabias frustrado porque el calamar no ha cambiado la sociedad. No sólo hemos seguido la senda de Thatcher y Reagan contra la que él protestó sino que encima nos hemos caído, por ello, en un pozo bien profundo. Así pues lo que complace a Moore ahora no es disfrutar con su genio y dejarnos a nosotros húmedos, sino en darle a una sociedad que sigue tan estúpida como siempre. Fíjte en nuestra especie. Somos alimañas prácticamente. Por eso estos 2 relatos enmarcados en los mitos de Cthulhu tienen como misión denunciar que en su invención participó un inconsciente severamente reprimido. Moore pone de relieve toda la simbología sexual que hay debajo de los textos de Lovecraft, un tipo al que el sexo le daba miedo (como otros genios de su época como Kafka o Dalí). El inconsciente tenía que sublimar esa represión de alguna forma así que salieron cópulas innombrables y monstruos tentaculares. Pero Moore lo hace sin traicionar la esencia de los mitos de Cthulhu, a pesar de que el 1º apaleado en este cómic es Lovecraft,  así  que estas historias son mejores que las que han escrito muchos continuadores de aquel, no sólo porque su autor es un brillante narrador incluso con el piloto automático, sino también porque no se quedan en la anécdota. No son historias de Terror vulgares y tópicas que siguen una fórmula sino que desarrollan toda la locura de los mitos de Cthulhu basada en el terror que a Lovecraft producían la Historia, la Relatividad y el Inconsciente, estos 2 últimos 2 de los 3 grandes descubrimientos del siglo XX presentados en sociedad en vida de aquel, porque derrumbaron el mundo arcaico y provinciano en que fue criado que le proporcionaba su identidad (un protestante estadounidense anglosajón de rancio abolengo). Así pues en Neonomicon el Terror no es básico, un monstruo que quiere comer a los protas, sino que viene por la sospecha de que más allá de nuestros sentidos, en el borde de nuestro campo visual, hay cosas que, de percibirlas, nos enloquecerían. Algo que en cierto modo casa con las creencias de Moore. Creo que esto es lo que hace que su acercamiento a los mitos de Cthulhu sea uno de los más acertados que se han hecho.

El trabajo de Burrows es malo. En la 1º historia su trabajo es tosco y su narrativa simple pues narra visualmente toda la historia con 2 viñetas rectangulares y verticales por página. Esto proporciona cierto ritmo a la historia pero tan machacón que acaba aburriendo. En la siguiente lo hace mejor. Su dibujo realista y sencillo es más competente pero es impersonal, rígido y vulgar. Como a los mandos está Moore su narrativa se sofistica pero sigue siendo limitada. Se ve que el inglés no quería ponerle en aprietos. Ahora su narrativa son 4 viñetas rectangulares y horizontales por página que dan ritmo a la cosa pero no acaban aburriendo porque de vez en cuando la fórmula se altera disminuyendo el nº de viñetas por página. El resultado es un cómic monótono ya que, además, la historia se nos narra desde pocos puntos de vista por lo que a la poca variedad en la composición de página hay que añadir la poca variedad en la composición de viñetas, las cuales son tan sencillas que su legibilidad no compensa su falta de atractivo. Así pues son el interesante relato, que actualiza sin pervertir los mitos de Cthulhu, y el sello personal de Moore lo que salvan a este cómic.

La edición de Panini es un despropósito. Le pone al tomo unas tapas bien duras y un papel grueso que no casan de ningún modo con el torpe trabajo de Burrows y la labor funcionarial de Moore. Es algo así como vender agua del grifo en una botella de Perrier a precio de agua de Perrier. Esta obra exigía una edición de batalla. Sus 18€ son una sobrada que esquilma a todos esos regaladores bien intencionados.

En fin, Neonomicon son 2 buenas historias cargadas de sexo extremo (orgías, sadismo y bestialismo) de los mitos de Cthulhu que, además, ayudan a comprender el complejo mundo simbólico creado por Lovecraft. Sólo se echa de menos un Moore más implicado, pero normal que esté tan desmotivado con esto del cómic, y un dibujante de cómics de verdad, no un aficionado bien intencionado y con suerte. Si el peaje no fuese desorbitado sería un cómic redondo.

3 comentarios:

Int dijo...

Me parece un poco exagerado decir que Lovecraft le tenía miedo al sexo. La supuesta asexualidad de Lovecraft, así como su misantropía general, creo que forma parte de la leyenda, no carente de puntos de verdad, del genial escritor de Providence.

Es bien sabido que Lovecraft era una persona enfermiza e hipocondríaca, especialmente sensible a los cambios de temperatura. Desde este punto de vista, resulta lógico su reticencia al contacto humano directo, pero a raíz de esto resulta temerario definirle como asocial como se ha hecho muchas veces: a la cuantiosa correspondencia que mantuvo en su vida me remito.

Recordemos que Lovecraft estuvo casado con Sonia Greene, aunque sólo durante dos años, y que la propia Sonia declaró que era un "adecuado y excelente amante". Es muy posible que los instintos sexuales de Lovecraft no fuesen muy intensos o que para él carecieran de importancia, centrando todo su interés en los placeres culturales, filosóficos y artísticos: para el autor de "Dagon" no había mayor gozo que el que ofrecía el leer un buen libro.

Uno de dos dijo...

Ni idea de lo que sintiese el escritor sobre sí mismo (leí en su día el gordo libro de Derleth que publicó Valdemar, un aburrimiento, ojalá existan otros ahora), pero yo creo que toda esa era homérica al revés, con tentáculos, epidermis lechosa, y capsulas insectoides, se precipita hacia la aprensión. No resulta extraño imaginar que recíproca e inconteniblemente fenómenos de identidad (e identificación) social enciendan toda esa materia desconocida solo para apagarla por medios nocturnos. Como tantas otros aspectos de aquel librote, la biografía del niño-Lovecraft parecía hecha de mentirijillas inventadas para unos juegos florales. Habría que viajar al pasado con un par de paparazzis y sorprender a Lovecraft comiéndose un bocata para acabar con esa imagen y centrar de una vez el interés en los cuentos.
Si se ve el muestrario que hace Lovecraft de lo bueno y lo malo en su libro sobre la literatura de horror se aprecia que tiene por mancha cualquier designación sexual. ¿Acaso no es increíble que tratando sobre el horror no se trate sobre la esencia innata, el lamentable espacio terrenal y predador?
El sexo en los cuentos de Lovecraft aparece como un recuerdo que grita, una herencia. Aunque la mayoría de los lectores parecen preferir todavía, en referencia a los miedos sociales, la emigración y toda esa costra en que puso énfasis Derleth (en cuya superación tanto le ayudó su matrimonio, otra panfilonia derlethiana sin demostración). También recuerdo ahora que el hombre que escribía todos esos prólogos a las ediciones baratitas españolas que yo leía de gratis decía que el terror lovecraftiano carece de material o raíces religiosas, y por esto era así moderno y tal.
Yo me quedo con ganas de leer el tebeo. Pero sé que acabaré con él en las manos dentro de cinco o cuatro años cuando se venda por seis euretes. ¡Esto sí que es lovecraftiano! Paniiniii...

Ismamelón

lord_pengallan dijo...

Tines razon Int. Es exagerado y nunca se sabrá la verdad. Yo creo que algún problema con el sexo tuvo. A mi me parece evidente. Las declaraciones de la esposa no me parecen muy creíbles. Además de que estuvieron poco tiempo juntos, a saber lo que una chica de los años 20 del siglo pasado entendía por sexo adecuado y excelente. Pero ahora que me haces pensar más que miedo pudiera ser que no pudo desarrollar la sexualidad por un infantilismo o que no fuese miedo al sexo sino al contacto. En todo caso algunos hipocondriacos tienen miedo al sexo por lo que pudiera pasar y por eso no les gusta porque no lo disfrutan.

En todo caso no quiero decir que porque tuviese una sexualidad anormal sea menos persona, menos hombre, menos genial o menos autor. Yo tengo muy buena opinión de este autor, ahí discrepo con Moore, y en el fondo los artistas crean a partir de esos problemillas que tenemos todos con una cosa u otra a los que ellos son especialmente sensibles. Pudiera ser que esos monstruos fuesen gérmenes gigantes más que sexo reprimido.

Haces bien Ismael.

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