23.11.11

6 años nos contemplan

Pues eso. Sexto aniversario. Y no sé que decir ya que no haya dicho en anteriores aniversarios. Aquí sigo porque el blog se ha convertido en un espacio de reflexión y recuerdo para mi. Una especie de catálogo crítico de mi comicoteca. Una forma de exteriorizar todo eso que no cabe en mi cabeza debido a la cantidad de información que supone tantas lecturas y relecturas. Un lugar del que me siento orgulloso por su contenido que me ha ayudado a mejorar mi escritura así como mi capacidad de síntesis y análisis y mi conocimiento del Cómic. 
Esa satisfacción que siento se refleja en que este año se ha detenido la caída inexorable de post. Un dato que hay que valorar teniendo en cuenta la radical bajada de novedades que se ha producido este año. A estas alturas podría haber escrito un puñado más de post pero es que no ha sido posible porque no ha habido suficientes obras que me motivasen a escribir. Así, si en el 2010 hize 58 post este año es muy posible que haga uno o dos más, voy por 54. Otra forma de verlo demuestra los mismos resultados. Este 6º año (de 23/11 a 23/11) he escrito 61 post contando este, el anterior 60.
Ahora cuento con estadísticas de Blogger. Estas me dicen que no he llegado aún a las 100000 visitas pero teniendo en cuenta que estas solo cubren 2 años y medio y estoy en el 6º creo que rondaré las 250000. Recibo cada día entre 100 y 200 visitas y cada mes entre 4000 y 6000. Llevo 685 post. Los más visitados son el dedicado al cómic La Pitufina, lo cual me frustra porque ni es mi mejor post ni es el mejor cómic posteado, el primero que hice sobre La Naranja Mecánica, lo cual también me frustra pues tengo otro posterior del mismo tema que es mejor, y el dedicado al intervalo 152-69 de Conan el bárbaro, algo que no comprendo pues es uno de los momentos más malos y desconocidos de esa cole.
Veremos que pasa el año que viene que no tiene precedentes por la crisis y por la mayor competencia. Habrá menos novedades? Cómo digerirá el mercado la irrupción de ECC? Una editorial que para mi es el disfraz de PDA. No tengo ni idea, vamos, que yo no soy un enterao, pero una cosa tan rara no tiene sentido de otro modo. El comunicado de PDA de los 6 años (que en ningún caso se puede interpretar que añadía 1 más a los 5) y que DC se interesase por una editorial que no existe de un país que debe vender menos que nada de sus productos (si bien muy marvelita) no puede tener otra explicación. PDA viendo que las cosas no le salen nada rentables, que DC ahoga su capacidad de maniobra y la ola de cambios que se avecina (más que en la ficción en la forma de publicar) ha buscado un testaferro (alguien con el que tenía una relación de confianza) que navegue en la tormenta para luego coger sus frutos. Porque, quién podrá pujar más por los derechos de DC en un futuro cercano, ECC o PDA? En fin, sea como sea el mercado está más abierto y competitivo que nunca. Que uno de los universos de ficción del Cómic esté en una editorial que no sea grande (aunque está por ver si PDA quiere seguir siendo grande) abre muchas posibilidades. Lo que no voy a decir es esa tontería de que vamos a salir beneficiados los lectores pues eso ya está demostrado que no es así. Los precios no bajan y el aumento de novedades lo único que hace es provocar una selección feroz que al final se traduce en menos novedades o en novedades menos variadas (mucho Spiderman, mucho Batman y nada de los demás por ejemplo) y que muchos títulos se ahoguen desapareciendo de las tiendas en cuanto dejan de ser novedad reciente de modo que cuando por fin puedes comprarlo es casi imposible hacerlo, al menos ipso facto. Por otro lado, lo que ha traído la normalización son los tomos y las ediciones de lujo así que no hay mucho motivo para celebrarla. Que el Cómic haya entrado en las tiendas generalistas (las cuales, por su volumen de ventas, han acabado imponiéndose a las especializadas, la democracia ahoga la excelencia y la singularidad) no ha sido del todo bueno.
En fin, ya veremos y espero que sea así. Es decir, en primera persona del plural. Porque no me olvido de vosotros, lectores. Os agradezco vuestro seguimiento y fidelidad, en especial a Fer de Miscomis porque es el que más comenta, porque es el comentarista más longevo y porque su blog es una de mis principales fuentes de visitas. Ojalá hubiese más blogueros como él llenos de serenidad, ecuanimidad y conocimiento. Él demuestra que se puede ser friki sin ser un idiota fanático. La normalización no pasa por hacer payasadas en la calle sino en mostrarse como un adulto. Bueno, que eso, muchas gracias por la atención que me prestan porque alegra y motiva. Sin ella no habría llegado tan lejos. Muchas gracias.

10.11.11

Critiquita 332: Inhumanos nº 1-12, P. Jenkins y J. Lee, forum 1999-2000

Los inhumanos son algunos de mis pjs favoritos de Marvel. Procuro, por ello, pillar todo lo significativo para ellos que sale. Esta maxiserie se me pasó en su momento así que desde entonces he estado tras ella. Cuando ya me resignaba a tenerla en tomo y pequeñita tuve la enorme suerte, pues me la encontré de casualidad, de hallarla. Un alegrón. Lo malo es que la maxiserie me ha parecido un gran hype. Si bien, mala no es.


Esta maxiserie sobre los inhumanos se sitúa en un momento en que Marvel quería ser rompedora y modernísima. Así que lo que se buscaba con ella era renovar unos pjs secundarios que estaban envejeciendo. Lo curioso del caso es que la historia de Jenkins es muy clásica, aunque la cuenta de forma moderna, de modo que toda la novedad reside en el dibujo. Un trabajo flojete de J. Lee que, sin embargo, alumbró unos buenos rediseños, de los pocos de su clase que siguen vigentes, a pesar de que a un tipo serio y conservador como Karnak no le pega nada llevar tatus.
El trabajo de Jenkins es competente y ya. Su argumento no es original y lo estira malamente, no sabe como llenar con él 12 grapas, de modo que el desarrollo es muy irregular. Destaca escribiendo. Así, cada grapa, es una agradable lectura, cuya extensión es más propia del pasado, de modo que compensa la lentitud y las excesivas digresiones de la narración. El problema es que Jenkins nunca  llega a creerse a los pjs y su entorno de modo que mantiene las distancias y los parodia con lo que torpedea su historia. Esta no es cómica sino dramática. Por qué esta maxiserie tiene buena prensa? Pues porque es una grata lectura, es una historia pelín más compleja de lo que es habitual en el mainstream, es diferente por su acento en el drama y la escasa acción que hay en ella, en su momento parecía adulta y, como nadie relee, no se ha revisado una opinión que tiene ya una década. De todos formas hay que reconocer a esta obra su visión pues anticipa el estilo que está de moda hoy. Ese dibujo oscuro y serio y esa historia lenta y poco superheroica entonces era algo diferente pero hoy es el pan de cada día.
El trabajo de J. Lee es muy pobre. Es excesivamente dependiente de la referencia fotográfica, pasa de hacer fondos, si bien es de los que mejor lo disimula, y es un narrador limitado. No obstante encaja con el tono de la historia de Jenkins. Una historia un tanto oscura y compleja donde lo importante son las expresiones de los pjs y no sus movimientos. Así, aunque J. Lee acaba por aburrir por ser limitado, lo cual perjudica al guión de Jenkins, hay que reconocer que es un dibujante apropiado para el trabajo. Su estilo singular es adecuado para dibujar pjs raros como los inhumanos y su tenebrismo no casa mal con una historia sobre como el poder nos convierte en marionetas sin que lo sepamos.
En resumen, esta historia de los inhumanos va de más o menos (tanto en guión como en dibujo) y no es nada del otro mundo pero es agradable de leer y es diferente. Eso normalmente es suficiente pero aquí sabe a poco pues los autores desaprovechan la oportunidad de, pudiendo hacer cualquier cosa con pjs bastante impolutos, hacer algo significativo. Jenkins finalmente no aporta nada nuevo a los inhumanos y J. Lee pudiendo asociar su estilo a los inhumanos hace un trabajo pobre de modo que insuficiente para plasmar la heroicidad trágica de estos pjs.

4.11.11

4+1: Meek´s cutoff, Arqueología Experimental

La otra peli que vi en el 4+1 fue Meek´s cutoff (el atajo de Meek) del 2010. La ponían bien y su originalidad, intenciones y rigor histórico la hacían prometedora. Al final no resultó la cosa tan bien pero es interesante y diferente.



No es un Western
Los críticos de cine la presentan como un Western pero en realidad sólo lo es desde una mirada ignorante. El Oeste empieza en 1866. Cuando EE.UU. ha terminado su guerra civil. Es decir, cuando por fin puede centrarse en colonizar el Oeste, principalmente las tierras del interior, pues ya ha resuelto tanto su identidad como su forma de gobierno y, por tanto, puede mirar al futuro. Esta peli en cambio se sitúa en 1845. Una época tan diferente del Western que por no tener no tiene ni revólveres ni Winchester 73. Trata de un viaje de colonización a través de un territorio indio desértico, pero al ocuparse de un período preWestern Meek´s cutoff no tiene ninguno de los tropos del cine del Oeste. No hay conflicto entre ganaderos y campesinos, entre progreso y tradición, entre libertad absoluta y orden social, entre blancos e indios, entre Bien y Mal. Tampoco cuenta una historia ambientada en un pasado idealizado y autocomplaciente protagonizada por un pistolero. Hay desierto pero es el de Oregón, hay indios pero no son apaches, comanches o sioux, hay armas pero no hay violencia, hay una mirada al pasado pero no es sesgada y etnocéntrica. El Western (sin matices como crepuscular o espagueti) ante todo es una narrativa interesada donde los vencedores escriben la Historia, es decir, remodela el pasado tanto para adornarlo como para justificar el presente, mientras que Meek´s cutoff usa el pasado tal y como fue para referirse al presente.
Arqueología Experimental
A pesar de ser estadounidense y hablar sobre el presente esta película es arqueología experimental pues no sólo recrea un hecho histórico sino reconstruye el pasado para ver como funcionaba. Así, todo lo que sale en el metraje, hasta el lenguaje, no es una recreación es una reproducción de lo que se usaba en 1845. De este modo Meek´s cutoff tiene el gran valor de ser una máquina del Tiempo. Por tanto no es la típica peli estadounidense donde los actores interpretan pjs contemporáneos al año de producción de la misma pero disfrazados de romanos. Es así porque para sus autores los estadounidenes blancos apenas han cambiado. La Biblia es omnipresente (los colonos buscan guía en ese libro pero la personalidad favorita de Bush jr. era Jesús, EE.UU. combate al Eje del Mal y muchos apoyaron la Guerra de Irak porque ese país alberga a Babilonia), su etnocentrismo y codicia les meten en problemas cuando se mueven por territorios que desconocen (el Oeste o Irak) y tratan con culturas  extrañas (la de los indios de Norteamérica o la musulmana) y  es una sociedad mesianista, es decir, siempre está buscando un mesías para que le saque del desierto y le lleve a la tierra prometida (Meek o Obama). Lo único que ha cambiado, y por eso es el aspecto histórico subrayado, es el machismo. La peli se centra en los pjs femeninos, no en vano la directora es mujer. Esta es otra característica que hace que Meek´s cutoff no sea un Western. Este género (con o sin matices) es machista. Pero sin falsear su condición relegada ni centrarse en una mujer que, por excepcional, no sirve como ejemplo. En el fondo filmar como a las mujeres nunca se las tenía en cuenta, hacer patente esa distancia entre hombres y mujeres, no es más que otra forma de mostrar la distancia entre indios y blancos, de evidenciar los límites de una mentalidad egoísta e incapaz de comprender y valorar al otro. Por eso K. Reichardt optó por filmar en 4:3. La verticalidad de ese formato es una metáfora de la estrechez de miras de los blancos al igual que la de las mujeres de aquella época, sus cofias eran una especie de anteojeras pues las impedían la visión periférica, de modo que también la verticalidad es metáfora de la condición de animal doméstico (no sólo hogareño sino también instrumental y servil) de la mujer occidental premoderna. Así pues, no sólo es una forma de contrarrestar la horizontalidad del desierto y disimular la sobriedad de la producción. 
Mesianismo
Hasta aquí Meek´s cutoff es interesante, singular y emocionante pero al supeditar la reacreación de una caravana perdida en un territorio desconocido y desértico (algo posible pues se han conservado los diarios de algunos de sus integrantes) incapaz de salir de su aprieto por su etnocentrismo (el desprecio a los indios por conceptuarles como malvados salvajes paganos) a la creación de una alegoría del presente (la peli se rodó durante la campaña electoral del 2008), la hacen aburrida porque no hay pjs ni historia. La intencionalidad de los autores de comparar a los colonos con los estadounidenes actuales fagocita el relato sin necesidad pues la Historia no es anarrativa. Así, no hacia falta convertir la peli en una árida alegoría para resaltar como ambos cegados por su deseo por una nueva vida confiaron para llevarlos a través del desierto a la tierra prometida los unos en Meek, a pesar de su total ignorancia tanto del terreno como de las tribus indias que lo habitaban, y los otros en Bush jr., otro cowboy ignorante y arrogante pero carismático como Meek o Reagan. Por otro lado un tema tanto universal, pues filma el borregismo propio de las sociedades humanas el cual es más acusado, por razones obvias, en las cristianas, como pertinente, el drama de la crisis no debe cegarnos a la hora de escoger mesías. Por esta razón esta peli no tiene final para decepción del gran público. Es así porque Meek´s cutoff no puede terminar porque no es un relato, no puede resolver el problema que origina la narración, el mesianismo ciego o lemingnismo de los estadounidenses en particular y los humanos en general. La peli solo puede denunciarlo y apuntar que la solución pasa por abrir miras y responsabilizarnos de nuestro propio destino. Por eso no nos dice si los pjs  al final siguen al indio (del mismo que no podían saber quien resultaría elegido como nuevo presidente de EE.UU.). Esa respuesta la tenemos que dar nosotros.

2.11.11

4+1: Outrage, T. Kitano vuelve a los yakuzas

La semana pasada se cocelebró en Madrid el festival 4+1. Este se distingue por celebrarse simultáneamente, todo lo que  permite Greenwich, en diferentes ciudades, en este caso en Buenos Aires, Bogotá, Ciudad de México, Madrid y Río de Janeiro, así como en Internet. Lo que echó fueron pelis que no se han estrenado comercialmente en esos países. Una gran idea.
Sorprende encontrar al insigne T. Kitano en este festival pues es un director que, aunque minoritario, siempre se le ha estrenado en España. La único explicación que encuentro es que su reciente ciclo gafapástico le ha convertido en maldito para los distribuidores de modo que, a pesar de que T. Kitano ha vuelto hacer lo que mejor se le da, por lo que tiene seguidores como yo, estos han dejado de respaldarle. Cosas que pasan. Se estrena a T. Kitano hasta que justo vuelve a hacer cine más comercial. Una pena porque los que vemos este tipo de cine no somos tan efímeros como el gran público.


En fin, Outrage (2010), ultraje, es el reencuentro de T. Kitano con los yakuzas. Pero las cosas no son como antes. La pasada década no ha transcurrido en vano. El acercamiento de T. Kitano es más genérico, más convencional. Ha dejado de lado esa mirada que enrarecía una historia de mafiosos hasta convertirla en algo absurdo. Su pj sigue igual salvo porque se le empiezan a notar los años. Sigue siendo ese tipo inexpresivo, solitario y aislado que parece estar ya muy lejos. Un tipo que parece un marciano entre yakuzas salvo cuando se cabrea. Pero aquí ya no es un loco. Sigue habiendo humor porque sus pelis siguen siendo violentas y trágicas pero ya no es absurdo sino exagerado, caricaturesco, burlesco. El resultado es una peli de mafiosos al uso. Su esqueleto es muy parecido a "El Padrino", en mi opinión. Outrage cuenta la competencia entre 2 familias por un territorio y termina con un paroxístico final donde se ajustan todas las cuentas que se han ido acumulando durante el metraje de modo que caen casi todos los protas de la peli. Un final orgásmico que por ser de T. Kitano y japonesa está exento del tratamiento operístico que es la marca de F. F. Coppola.
Pero la gran diferencia no reside en la sobriedad de T. Kitano frente a la opulencia del director estadounidense de raíces italianas sino en la aspereza y soledad de Outrage. Estas características vienen por la ausencia del maniqueísmo y happy end propios de Hollywood y porque la familia no sale por ningún sitio a pesar de que los yakuzas son similares a los mafiosos, patriarcales, familiares, machistas, violentos y conservadores, por eso visten como occidentales hasta el extremo de seguir la moda hortera del Pacífico (camisetas hawainas y look setentero). Otra diferencia, pero esta es cultural y no por una decisión autoral, es que los yakuzas son un mundo cerrado. La poli japonesa no pacta con los yakuzas como hace la yanki y los yakuzas no tratan de disfrazarse de cordero. No buscan respetabilidad a través de negocios legales, relacionarse con políticos y jueces o cultivar a la jet set. En definitiva, no buscan pasar por normales (salvo la pretensión de los jefazos por ir de blanco), de ahí que mantengan la tradición de sus aparatosos e inconfundibles tatus. La última característica que distingue la mafia de F. F. Coppola de la de T. Kitano es que esta es opresiva. La cantidad de reglas y protocolos y la lealtad es asfixiante y margina, no es una señal de orden y de principios (si bien la yakuza, al igual que los Corleone, ven mal el narcotráfico). Así, en Outrage la jerarquía y la sumisión propias de Oriente se revelan como desquiciantes y explosivas pues el patriarca de su casa no es más que un humilde vasallo en la casa de su jefe. Así, este paso de la omnipotencia a la sumisión en segundos sólo engendra rencor y deslealtad. Estas cosas son las que dan singularidad a Outrage incluso dentro de las pelis sobre yakuzas de T. Kitano pues esta, como ya he señalado, los mira de forma más realista.
El resultado es una peli muy competente y accesible de modo que es capaz de gustar a cualquier espectador, especialmente a los aficionados al cine mafioso. No es necesario ser gafapasta para disfrutar con Outrage. Aunque para ser de T. Kitano decepciona por ser normal ya que si se le despoja del absurdo (la parte central, lo de la embajada de Ghana, lo mejor con diferencia de toda la peli), no es más que un producto convencional de buena factura, algo corto de dinero, muy sobrio y sosegado, lo que solventa T. Kitano como siempre, con escenas violentas que renuevan el ritmo, muy machista (no hay ningún pj femenino y las mujeres que salen son jóvenes y guapas y sólo se ríen) y con un final bastante desconcertante por inesperado pues no queda claro si ganan los malos o los buenos. Los pjs con los que se identifica el espectador pierden pero la araña que juega con las vidas de todos por lucro también cae. Un nuevo orden comienza pero, será mejor? En el fondo T. Kitano nos dice que no importa. Son yakuzas. No son buenos y su vida es breve y brutal. No hay finales felices en el mundo del hampa. Así queda claro que Outrage es una peli de yakuzas de T. Kitano a pesar de ser diferente pues, como las otras, desmitifica el mundo de la mafia. Sólo que en esta peli la ausencia de esa mirada absurda hace que sea más áspera que las otras.
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