30.12.11

Critiquita 335: Astro City nº 8, K. Busiek y B. E. Anderson, Norma, 2011

Vamos con algo de completismo...

Ya he escrito sobre Astro City así que me queda poco por decir ya que el trabajo de la pareja autoral que nos trae esta serie no ha cambiado ni un ápice desde que empezaron con ella. K. Busiek es un guionista mediocre con una visión de la vida provinciana y conservadora y B. E. Anderson es un dibujante malo aunque un profesional eficiente y su estilo realista encaja con el tono de la serie. Esto hace que la genialidad que es AC apenas tome cuerpo. 

AC es una visión personal a la vez clásica y posmoderna de la Edad de Plata concebida por un enamorado de aquellos cómics escrita con total libertad. Su clasicismo reside en que nos cuenta todo aquello que está entre las bambalinas de las grapas de aquella época sin traicionar los estilemas de aquella forma de entender los superhéroes. De este modo con su serie Busiek viene a complementar esas historias. Una idea genial que es la base de todos los grandes cómics que tiene esta serie regular que va a trompicones. Pero junto al clasicismo está el posmodernismo de Busiek. Este está en el carácter autobiográfico o en el uso de la primera persona propio de muchas historias pero también en que a veces se convierte en una serie costumbrista en la que tipos vulgares nos cuentan su día a día vulgar. Esta apuesta por la visión del hombre de la calle tiene el inconveniente que vulgariza las historias. El género superheroico de la Edad de Plata cuenta las extraordinarios aventuras de personas tan extraordinarias como heroicas. Por eso se convirtió en mainstream. Lo que se buscaba en él era esa maravilla y esa fantasía que falta en la vida vulgar así que esa apuesta de traer el gafapastismo a los superhéroes quita interés y alegría al asunto. Es cierto que ese gafapastismo estaba ya desde el principio en  la modestia de los héroes y en sus tragedias cotidianas pues ambos elementos humanizaban seres extraordinarios además de asimilarlos a sus lectores, pero Busiek se ha pasado con eso de modo que el guiso le ha quedado soso. La épica de la mediocridad, que es el leitmotiv de la serie, lo único que ha hecho es mediocrizarla no dejándola volar. Eso y el torpe dibujo de Anderson quien tiene la irritante incapacidad de dibujar de forma simétrica y armónica, es lo que hacen que esta serie, aún siendo original e interesante, no pueda dejar la mediocridad atrás. Este tomo es un buen ejemplo de ello.


La 1º historia, El águila y la montaña, es brillante. De lo mejor de la serie. Recuerda a las historias de Superman de Moore. Es una visión distinta del eterno enfrentamiento entre el superhéroe y su némesis. En el género ambos son como la Fuerza Imparable y el Objetivo Inamovible. Ninguno de los dos puede obtener la victoria total porque el carácter cíclico-comercial del mainstream se acabaría. Con todos los supervillanos en la cárcel, los superhéroes tendrían tanta razón de ser comos los Vengatas de ese gran cómic que es La última historia de los Vengadores. Sin la moral del Alcoyano los supervillanos no desafiarían el mundo una y otra vez. Esto, que es el motor de la Edad de Plata, que hoy  se ha vuelto increíble por reiteración (de ahí que ahora se apueste por revisiones y reseteos), Busiek lo hace creíble sin salirse del clasicismo con elegancia e inteligencia. Si bien no es una fórmula superadora o que aporte credibilidad a las necesidades regenerativas del mainstream. Lo único malo de esta notable historia es que lo que caracteriza al supervillano es su ateísmo. De nuevo los valores estadounidenses de Busiek estropean una buena historia. Así pues, esta historia es buena por el clasicismo que rezuma. Lamentablemente después de ella el posmodernismo empieza a pesar así que el tomo va de más a menos.

La 2º historia, Sus oscuras raíces de plástico, es más propia de la CF pero al ser el origen de un superhéroe entra de lleno en el género. La historia es bastante novedosa pero su tono familiar y su falta de épica nos dejan indeferentes. Al final de tanto rollo hay una señora que cuida de sus rosales?  Una persona que ha decidido abandonar su genio por dar clases en un insituto de una pequeña ciudad? El final de la Búsqueda es un consejo familiar? En la siguiente historia la vulgaridad aún tiene más peso. Es un díptico protagonizado por Astra, una versión femenina de Franklin Richards. Astra es una superheroína desde niña que ha crecido entre superhéroes, pero el provincianismo de Busiek no se le ocurre más que escribirla como llevando una vida normal, por qué tanta vulgaridad? Por qué ese empeño en mostrar que la buena vida es la modesta y mediocre? No sería más lógico que Astra desease un novio superhéroe porque tiene más cosas en común con él que con un chico normal? Por qué una persona extraordinaria quiere que la traten como lo que no es, normal? Todos queremos ser especiales, ahora más que nunca, por qué Astra no? Si Paris Hilton no quiere ser alguien sencillo y vulgar, por qué Astra sí? No se puede apuntar alto? Ser diferente? Bueno, en el fondo es que Astra no quiere ser superhéroe, eso está bien porque está poco hollado, pero Busiek no ha comprendido que no querer ser superhéroe no significa tener que ser normal.

Con la última historia, un díptico que es una explicación algo confusa (al menos para mi que no me he quedado con la copla) sobre el Agente de Plata, el Capitán América de AC, volvemos al tono superheroico clásico. Pero la mediocridad lastra la historia. Busiek nos cuenta que la encarnación del heroísmo es un tipo con orígenes modestos y humanos. Es que necesariamente tenía que ser un niño enfermizo de una familia con vocación de servicio público? Los héroes sólo surgen ahí? Por qué todo tiene que ser familiar? No hubiera sido mejor y más atractivo un origen más extraordinario? Por qué una historia circular con viajes en el tiempo y peleas contra dioses tiene un origen tan vulgar y la familia tradicional es tan importante? Por qué todos somos héroes? No es eso vulgarizar a los superhéroes? Estos "existen" porque no hay héroes en la realidad, la mayoría somos mezquinos o mediocres por eso necesitamos historias con héroes. Cuando Busiek se empeña en mostrar que en la cotidianidad también hay épica lo único que esta haciendo es dispararse en el pie. Los héroes siempre han sido guías que nos ayudan a enfrentarnos a las dificultades de la vida pero la épica nunca cometió el error de asimilar a los héroes a los vulgares, ese es el gran error de Busiek y con ello condena a la mediocridad a AC. Así, es tanto justo como lógico que la serie la dibuje alguien tan mediocre como Anderson. Aquí especialmente flojo. Esas páginas de trazo grueso e infantil que salpican el tomo sólo tienen perdón porque Anderson no tiene el respaldo de una industria para ayudarle con el dibujo y el entintamiento.

Con todo esto es evidente que la edición de lujo, pero con buen precio, de Norma es un chiste malo. Por qué tapas duras y buen papel para un dibujo tan malo? Por qué unos guiones que ensalzan la mediocridad necesitan camisa y lujo? Hay que reconocer que la edición de Norma es muy buena, sin errores, con las portadas en su sitio y con una rotulación currada, pero el lujo sobra porque denuncia la mediocridad del trabajo autoral. Entiendo que Norma haga una edición cara para que los euros no vayan a sus competidoras, pero una edición en tapa blanda con papel de grapa hubiera bastado y sobrado para un AC que Busiek voluntariamente mantiene en la mediocridad.

En fin, pues eso. AC es una gran idea que puede dar buenas historias pero el amor por la mediocridad de Busiek lo impiden. Es una lástima porque hay cosas que merecen la pena pero esta serie tiene demasiada cal para la arena que tiene. Cuando leí los 2 tomos anteriores me planteé dejarla de coleccionar, ahora, con este, lamento no haber tomado una decisión firme. El costumbrismo y la vulgaridad que presiden Astro City no son cosas que busco en un cómic de superhéroes.

2 comentarios:

Fer1980 dijo...

Lo del Agente de Plata no se termina de entender es verdad además me parecio un poco fuera de tono, no es más que un origenes secretos, no tiene nada de especial.

El de Astra es demasiado convencional, si. Sosete.

Loa otros dos cada uno en su estilo me parecen cojonudos, hombre lo del "superateo" canta, pero vaya que conociendo un poco al guionista canta menos.

En general creo que Astro City funcionaba mejor cuando eran números sueltos, momentos en el tiempo de tal o cual personaje, cuando llegaron las grandes sagas todo se empezo a convencionalizar demasiado y perdio gracia, pero aún así sigue teniendo grandes momentos.

lord_pengallan dijo...

Totalmente de acuerdo.

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