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Critiquita 313: Los muertos vivientes nº 5-11, R. Kirkman y C. Adlard, Planeta DeAgostini 2007-10

La cantidad de tiempo que ha pasado desde que leí los 4 1º tomos no ha lastrado mi lectura de los siguientes. Lo cual revela que "Los muertos vivientes" (en realidad muertos andantes) es un cómic sencillo e impactante. La sencillez consigue que no haya mucho que recordar y el impacto que se recuerde lo poco que hay que recordar. Así, aunque hay cosas que se me han olvidado (como lo del negro del principio), en general, recordaba bien los pjs y los acontecimientos principales de modo que, a pesar del tiempo, he seguido el relato con comodidad.
Tenía un post redactado en la cabeza pero la lectura del tomo 11 lo ha cambiado un poco. Que en realidad no es por el tomo 11 en sí, bastante flojo por cierto, sino porque ese tomo, al ser el último, supone la guinda o la gota que colma el vaso (por el momento) de un viaje hacia lo cruel y lo macabro bastante perturbador. El asunto es que el tomo 11 me ha hecho ver que "Los muertos vivientes", aunque  es un cómic mediocre, es la única serie regular que con los años no ha dejado de ser  impactante, emocionante y audaz. Es cierto que el tema ayuda, pues el Terror permite llegar más lejos que los Superhéroes, por ejemplo, pero hay que tener también habilidad e ingenio. De esas 3 virtudes, la audacia es la que más valoro. A pesar de ser un entretenimiento pop-mainstream actual, esta serie ni es complaciente, ni conservadora, ni fatua, ni convencional. A Kirkman no le importa molestar y cuestionar al personal, en este sentido esta historia esta muy lejos del buenismo chorra y la religiosidad ñoña de la nefanda "Soy leyenda" de W. Smith, así que su éxito tiene mucho más mérito. Por no hablar de que ni esta editada por una de las majors ni esta protagonizada por un icono pop (o sí?). Así pues, ya que es un cómic mediocre, su capacidad de transmisión y su honradez son el secreto de su éxito.
Kirkman, como guionista, esta un poco crudo. Generalmente se le ve venir, demasiadas veces se explaya en cosas menores y sus diálogos son bastante explicativos y literarios, es decir, no son muy casuales-coloquiales y explican más que narran, lo cual no queda bien en una historia de Terror con vocación realista. Pero Kirkman anula estas carencias con facilidad porque es un tipo muy inteligente,  hace borrón y cuenta nueva con frecuencia y caracteriza muy bien. Esto último me sorprende, ya que para ser un tipo joven y no muy leído (es la impresión que tengo) ha capturado perfectamente la psicología del Medio Oeste y ha construido pjs variopintos y tridimensionales. La verdad es que yo no me identifico, ni simpatizo, con ningún pj, me parecen alienos, pero para el lector estadounidense de la main street tiene que resultar bastante escalofriante la calidad de la caracterización de Kirkman. Las reacciones de estos siempre son discutibles porque quién sabe que pasaría en un mundo poscapocalíptico con zombis, pero no que son verosímiles y coherentes. Esto, el que los pjs parezcan reales, es la razón por la cual "Los muertos vivientes" emociona e impacta tomo tras tomo y lo que da solidez a una historia que va dando bandazos. El viaje a Washington se mantendrá hasta el final o será otra trama transitoria? Algo muy coherente, en esas condiciones no se puede crear una estabilidad y una rutina, que, además, hace que el drama psicólogico, que es todo relato de zombis serio, no resulte pesado.  Lo que no me ha gustado de Kirkman es cuando se ha puesto en plan Ennis. El tirano de Woodbury me ha resultado ofensivo e insultante. Pero no por algo que haya hecho o dicho, sino por su caracterización. Que sea tan burda y convencional me parece que esta fuera de lugar en una historia con vocación realista y seria. Puedo obviar la chorrada de las cabezas y su sadismo, pero lo de su niña zombi? Por qué? Pa qué? Y ese destino a lo Starr? Era innecesario un psicópata pop, es decir, alguien sádico y pervertido, primero porque un pj realista hubiera resultado mucho más perturbador y segundo porque es increíble que alguien así se mantenga en el poder y que consiga que le sigan, hasta la cárcel y más allá a pesar de las bajas, gente que no ha recibido el correspondiente lavado de cerebro militar que impide cuestionar la jerarquía y posibilita el no arrugarse ante el fuego y la muerte de los compañeros. Por eso resultan tan pobres y débiles sus arengas. Así que, en mi opinión, al traicionar Kirkman, con esa caracterización tan gruesa, el realismo que él mismo estableció como scope lo único que ha conseguido  es que esa parte de la historia sea muy inconsistente.  Otra cosa que no me ha gustado es que los cómics se leen en nada. A esta serie le vienen muy bien los tomos porque sus grapas son casi tan insulsas, por lo general, como las de Bendis en Marvel. Seguirla en grapa debe ser una tortura (bueno, lo mismo que en tomo porque pasa lo suyo entre uno y otro). Esa también es una razón por la que estos tomos se devoran. Así se comprende que todo lo de Woodbury dure más de la cuenta. Pero bueno, hay que comprender el interés crematístico de mantener la serie en el mercado lo máximo posible. No es nada fácil dar con ideas cuyo éxito dure años y, además, salten a la tv. 
Adlard es un dibujante con un estilo sencillo y realista influido por Mignola competente pero mediocre. Así, su trabajo es insuficiente para un cómic como este. Es capaz de dibujar cualquier cosa, trabaja, esta motivado, narra bien (cada vez mejor), domina la gestualidad... pero sus rostros son un sumidero por donde se escapan muchas cosas ya que son poco expresivos y muy parecidos. En esto recuerda al cómic mainstream clásico (o a Manara), cuando los pjs se diferenciaban sólo por su pelo o su forma de vestir. En un drama psicólogico son muy importantes los rostros porque son la parte más expresiva del cuerpo humano y porque el 1º plano es el más utilizado. Por eso  Adlard no es el adecuado.   Aún se defiende con los caretos de los varones adultos gracias al juego que da el pelo (calvicie y barbas) y la edad, pero fracasa miserablemente con los de los niños y los de las mujeres, que tienen que ser guapetonas y jóvenes como en los Superhéroes. Tienen todos el mismo. Lo cual aleja un tanto al lector y menoscaba el fino trabajo de caracterización de Kirkman a pesar de que  a menudo Adlard lo oculta con manchas de negro, por otro lado muy bien utilizadas y muy pertinentes en una historia de Terror.  Pero bueno, sus zombis son estupendos. Lo que no me gusta de su trabajo es que utiliza técnicas televisivas para narrar. No sé si las emplea en connivencia con Kirkman o si es sólo por comodidad, es decir, trabajar menos, pero es un poco triste ya que el Cómic tiene sus cosas genuinas que el mainstream se esta cargando por fingir que es como la tele. Estoy hablando, naturalmente, del copypaste, pero más que de su uso, pues Adlard lo emplea con mesura e inteligencia, de cosas como esa secuencia en la que el paso de los días nos es relatado en 2 páginas mudas mediante la alternancia de 2 viñetas, que en realidad sólo es 1 (tomo 9). Esta forma de narrar el paso del tiempo me parece rídicula y fuera de lugar. Eso es de la tele no del Cómic. Esta secuencia se debería haber resuelto en 1 viñeta con texto de apoyo indicando el transcurso del tiempo. El no haberlo hecho así me parece un error, el Cómic no puede competir con lo audiovisual, y un "timo", porque unos segundos en la tele no equivalen a 2 páginas de una grapa. Esto es realmente lo que esta matando este maravilloso formato y no las políticas editoriales o la transformación del coleccionismo en fetichismo.
Lo mejor para mi de estos tomos ha sido ese tramo de la historia  en que el prota y su hijo se quedan solos en una casa porque, en esas pocas y espectaculares páginas, las manchas de negro agresivas y ominosas de Adlard y el inteligente silencio de Kirkman, hay cosas que no se pueden expresar con palabras, han plasmado brillantemente la soledad, la duda y la indefensión, es decir, el miedo.
En fin, "Los muertos vivientes" es mediocre pero aún así sus resultados son excelentes porque sorprende, perturba y cuestiona-desafía, que es lo que tiene que hacer el Fantástico de Terror (y casi que también cualquier historia), al haber comprendido, siguiendo a "La noche de los muertos vivientes",  que una historia de zombis ha de ser un drama psicológico. Que el interés de esta no esta en la resolución del misterio, en la aniquilación del monstruo o en la huida de los protas, sino en lo que el fin de la sociedad hace a los supervivientes. Sólo así es buena ya que cuando una historia de zombis nos asusta  de verdad es cuando nos hace sentir que en el fondo de nuestro corazón hay un monstruo, pues eso, al ser real, sí da miedo.  Por eso el éxito de Kirkman esta en que comprendamos que los pjs decidan matar a un niño porque no pueden reformarle o que asesinen con saña a sus antagonistas. Esto es realmente lo desolador de las historias de zombis a lo Romero. No la tragedia o lo terrible sino el descubrimiento, en el tomo 11, de que no somos buenos y de que la solidaridad humana es muy corta en un mundo darwinista, pues el horror de la ficción de zombis esta en la revelación de lo frágil que es nuestro mundo y lo relativa que es nuestra moral. Por eso lo terrorífico-atractivo de las historias de zombis no es la locura sino las decisiones que puede llegar a tomar la cordura,  no son el gore y la ultraviolencia sino lo que los motiva. Por eso "La noche de los muertos vivientes" y "Los muertos vivientes" son las 2 mejores historias de zombis que hay.

Comentarios

fer1980 ha dicho que…
Yo, que antes de este comic ni había visto, ni había leído nada sobre zombis, estaba entusiasmado con la obra, ahora que (por "culpa" de Int) ya he visto varias cosillas de zombis (como la trilogia inicial de Romero, precisamente la tercera parte la he visto hoy), he de decir que el comic me parece bastante menos...poderoso por así decirlo, pese a todo me sigue pareciendo una gran obra que sigue manteniendo un elevado nivel de tensión despues de no se cuantos números ya, y eso tiene mucho merito.
PAblo ha dicho que…
Aun de acuerdo con algunas cosas de las que comentas sobre las carencias de Kirkman y Adlard no la calificaría precisamente de mediocre vistos el resultado final y la media general del mainstream.

A pesar de ciertos sintomas de agotamiento y estiramiento tiene mérito mantener una serie regular de estas características durante tantos años dados los tiempos que corren.

(No sé si has visto la serie de televisión.Esa sí que es mediocre...).

Impacientes Saludos.
lord_pengallan ha dicho que…
Yo es que cuando comento lo hago desde una perspectiva global, no teniendo en cuenta la media actual. A mi me parecen mediocres, en el sentido de calidad media, no en el de tirando a malos, pero sus resultados son mejor que eso porque son muy eficaces al no intentar ir más lejos de lo que son capaces. A mi me parece una lectura muy emocionante pero no me interesa lo suficiente como para releerlos. Estos cómics los leo porque me los prestan.

La serie me parece tan aburrida que no he pasado del 2º cap.
PAblo ha dicho que…
Creo que esos defectos que apuntas son más patentes con la (re)lectura de la serie pero aun así y dentro del género en que se engloba me parece una obra notable.

Sobre la serie, te entiendo porque el segundo capítulo es un muro casi insalvable. ;-D

Impacientes Saludos.

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