28.4.10

Videados 79: Ciudad de vida y muerte, Lu Chuan 2009

Si me descuido no la veo porque hoy en día las pelis no aguantan nada en la cartelera y menos si no son mainstream estadounidense. Menos mal que a la 3º fue la vencida y que se estrenó en salas de vose, no como la última de J. Woo, razón por la que no fui a verla. No me imagino a un chino del siglo IIaC o de 1938 hablando en castellano. Si fuese en el futuro podría, pero ahora? Lo mismo me pasa con un estadounidense o cualquier otra nacionalidad. Por eso, desde que descubrí la vose en los dvd, ya no veo nada doblado salvo por fuerza mayor.
"Ciudad de vida y muerte" esta bastante bien. Merece la pena a pesar de que es muy dura. No es desagradable, macabra o truculenta. No es una peli que alguien pueda encontrar visualmente violenta, todo lo contrario, es simplemente que nadie con empatía puede salir inerme de su videado. La peli sólo dura 2 horas cuando podría durar más, ya que no aburre o satura, pero no lo hace porque nadie podría soportar más sufrimiento ajeno.
Narra lo que ocurrió en Nanking después de ser tomada por el ejército japo en 1938. Pero los desmanes que ocurrieron no hay que considerarlos como hechos inusuales, pues la Historia nos dice que, al igual que el genocidio nazi, no es algo que sólo haya ocurrido en el siglo XX y sólo lo hayan hecho los japos y los alemanes. Las barrabasadas que el ejército japo hace a Nanking son las mismas que vienen haciendo los ejércitos a las ciudades desde que ambos existen. Lo único es que la escala ha aumentando porque ahora somos muchos más, estamos industrializados y tenemos más poder destructivo. Todo es igual porque los ejércitos siguen formados por jóvenes con el cerebro lavado para que no vean como humanos al enemigo (sea civil o no), obligados a servir y sometidos a una situación de estrés constante.
El guión es completo y sintético, de modo que la peli no aburre ni su coralidad pasa factura. Los actores estan todos bien aunque, al ser sus papeles breves, no destacan. Por otro lado, tampoco eran un reto. De todos modos, sí hay que señalar que los 2 actores principales japos estan muy sólidos y fueron muy valientes aceptando participar en la recreación de un hecho histórico que su nación disimula que ocurrió. La bs no aparece mucho pero siempre oportunamente y combina inteligentemente la música china, occidental y nipona, de modo que da contundencia a la peli sin sobreponerse a las imágenes. La producción esta también bien pero se nota que los medios eran limitados y, por tanto, no podía ser espectacular y variada. Por tanto la peli tiene un buen nivel general que pone las cosas fáciles para que la cámara de Luan Chan haga que la recreación dramática (esta peli no responde 100% a la idea que tenemos de un film) funcione y que los espectadores, en consecuencia, salgamos asqueados y planchados.
"Ciudad de vida y muerte" ha sido rodada con el típico estilo oriental (estético y con planos de composición centralizada, equilibrada y frontal) aunque aquí es mucho más sobrio, seco y animado. Sin duda porque es una peli con poco presupuesto y filmada contracorriente, pero también porque a los hechos reales trágicos les pega más un estilo sencillo que no enfatice y dramatice, ya que convertirlos en un melodrama supone, al teatralizarlos, adulterarlos. Esto último es lo que se suele hacer y por eso generalmente el cine denunciador se estrella, ya que al incidir tanto en la tragedia, el asunto queda banalizado y la peli un panfleto infumable. Así que Lu Chuan obró con inteligencia al optar por un estilo, más que distante, comedido y mesurado. Además, hace aquí una dirección notable al controlar perfectamente el ritmo, plasmar con naturalidad y pericia el guión y ser muy completa y regular, de modo que, al dar a cada momento lo que necesita y sacar el máximo partido a la imágenes, "Ciudad de vida y muerte" es un relato coherente, notable y absorbente. Quisiera destacar el episodio bélico por magistral, es una de las mejores secuencias de combate que yo he visto en mi vida. La secuencia del combate es muy verosímil y emocionante porque esta rodada, si bien tiene el exceso de la cámara al hombro, de forma tan sobresaliente que se permite el no usar la cámara lenta y la bs. Eso es ser capaz y solvente, las cualidades de los buenos directores. Aunque le faltan planos generales, la gran carencia de la peli causada seguramente por falta de dinero. En definitiva, Lu Chuan hace un gran trabajo, muy influido por Occidente, lo que vuelve a demostrar que el mejor Cine que se hace ahora es el de Extremo Oriente porque tiene a los mejores directores. No obstante le pongo, arrogantemente, 2 peros: pocos planos generales para una peli coral sobre una tragedia nacional y el b&n porque este, en este caso poco contrastado, con grano y muy sobrio, creo que siempre resta a una peli histórica. Especulo, de nuevo, que se ha debido a la falta de dinero y porque lo de Nanking es una tragedia en b&n. Quizás así sea más tragable, pero no creo que la ganancia sea significativa.
Para mi lo mejor de la peli es que es serena y humana. Por eso considero que es una de las pelis más importantes de lo que llevamos de siglo, a pesar de que no sea una obra maestra cinematográfica y no haya calado como debería haber calado. También considero que da una lección al Cine Occidental, en especial al yanqui, porque "Ciudad de vida y muerte" trata sobre un drama nacional pero no es nacionalista. Esto me ha sorprendido y me parece tan admirable que se debe imitar. Me ha sorprendido porque, como todos, estoy tan acostumbrado al nacionalismo yanqui que ya pienso que es normal que las pelis sean nacionalistas y porque China es un país muy nacionalista. Así que no me esperaba que surgiese de allí, si bien es cierto que ha sido a pesar del gobierno, una peli tan comedida y tan poco sectaria cuando toca un tema tan proclive al tribalismo.
Al estar hecha sin odio, sin parcialismos y sin discursos, en vez de centrarse en los crímenes, en las hazañas, en las víctimas o en deshumanizar al enemigo hasta convertirlo en un monstruo al que no es legítimo sino lógico odiar, lo hace en los verdugos. Es así porque Lu Chuan quiere contestar la pregunta de porqué los japos se comportaron así y no venganza o denunciar. Por eso la peli, en un alarde de ecuanimidad de nuevo loable, nos es relatada por un occidental en vez de un chino o un japo. De este modo a Lu Chuan, porque los hombres no somos ángeles, por tanto, no es raro que nos comportemos de forma cruelísima con ntros. semejantes, le salen unos verdugos humanísimos y un retrato psicológico finísimo del soldado y de la guerra.
Como decía antes, en general, un soldado es un joven al que se le saca de su vida sin darle opción, se le alecciona para que mate sin cargo de conciencia deshumanizando al enemigo, se le enseña a no pensar, se le envía a un lugar totalmente ajeno a él y se le somete a una vida demencial porque alterna períodos de aburrimiento soporífero con periodos de tensión y angustia inimaginables. Esto, además de la posibilidad diaria de que el día presente sea el último, una agresividad estimulada y estar armados, explica perfectamente porque los ejércitos siempre llegan a estos extremos. Para poder guerrear, por lo que dicen los que saben, es necesario enajenarse. Es la única manera de poder sobrellevar esa vida tan demencial. Es esta alucinación autoinducida lo que hace que no haya remordimientos. No los hay porque todo es fantasmagórico, no se hace daño a nadie real. El enemigo es un monstruo, pero además no tiene nombre, ni circunstacia, es un como un zombie. Ni tiene vida, ni familia, ni deseos, ni virtudes, no es nada y por eso se puede hacer con él lo que se quiera. Por otro lado, la guerra pone constantemente en cuestión el ser de los que combaten en ella. Al estar la vida y el futuro en continuo suspenso es necesario verificar la propia existencia. Al habitar un mundo fantasmagórico es necesario autoafirmarse y comprobar que uno esta vivo. De ahí también nacen las barrasabadas de la soldadesca, ya que ejercer la violencia es el mejor modo de marcar diferencias al demostrar esta quien tiene el poder y quien esta vivo, quien es real y quien no. Esto esta brillantemente retratado en "Ciudad de vida y muerte" de modo que nos hace comprender a los verdugos, (sin necesariamente tener que perdonarlos). Por eso esta peli es especial y loable. Al humanizar al enemigo nos hace ver que no es monstruo, que es un humano, que es como nosotros y que seguramente, de darse las cosas al revés, seríamos como ellos. La guerra no es civilizada a pesar de que la Cruz Roja y Ginebra quieren hacernos creer que es cuestión de poner reglas. De este modo "Ciudad de vida y muerte" nos hace imposible odiar a los malos (qué mayor logro que este?), sin duda por ello ha sido denostada en su país, y elimina la necesidad, en cierta manera, de castigarlos. En "Ciudad de vida y muerte" "es más fácil morir que vivir" (o algo así), lo que quiere decir que los chinos que tuvieron la mala suerte, que nadie desearía a su peor enemigo, de estar en Nanking en 1938 sufrieron lo insoportable pero son inocentes, no tienen culpa de nada. En cambio los japos son culpables y siempre lo serán. Van a tener que vivir con ello y eso es muy difícil teniendo conciencia. La peli, que ya la quisiera yo en esta España revanchista actual, señala que no es necesario a estas alturas perdones, responsabilidades e indemnizaciones puesto que se ha ganado, ya que Nanking siempre será una mancha imborrable, como la sangre de las manos de lady Hamlet, en la historia de Japón.
En este tema hay un mensaje directo a Occidente, si bien no intencionado. Un nazi es el que protege a los chinos de los japos. De modo que "Ciudad de vida y muerte" es una sonrojante lección, que nos da un chino adoctrinado en una dictadura totalitaria y nacionalista, sobre tolerancia e imparcialidad al poner de relieve que la bondad y el heroísmo no son patrimonio de unas naciones, ideas o bandos concretos, de modo que pone evidencia el maniqueísmo falsario y arrogante occidental con el que nos masturbamos desde las Cruzadas.
Así pues "Ciudad de vida y muerte" alcanza grandes logros porque la pericia de su director ha hecho que sea perfecta, aunque no espectacular y fantástica. Sabiamente no denuncia al enemigo, sino a la Guerra de la mejor forma posible, humanizando al otro. Por eso en ella no hay héroes, sólo humanos. De esta forma "Ciudad de vida y muerte" es una de las pocas pelis que genuinamente es antibélica. Lo mejor de la misma es el final, puro cine clásico, la vida sigue y cada vez estamos más lejos de que se repita lo que ocurrió en Nanking en 1938.

16.4.10

Los Invisibles, el 1º evangelio gnóstico de Morrison


Tranquilos que esto no va a ser un post como el de CF. Igual en un futuro y siempre que sigan existiendo los blogs. De modo que no os preocupéis, el post simplemente es una somera valoración de Los Invisibles.

A esta cole la tenía ganas desde los tiempos de Norma ya que no me hice con ella entonces porque estaba, después de terminar Sandman y estar haciendo Predicador, harto de lo caro que era (y es) el coleccionar algo de esa editorial. Así que empecé a hacerla cuando la sacó PDA y pasé de los saldos de Norma porque sueltos eran un jaleo, ya que no hay manera de saber cual es su orden sólo con un vistazo (y los últimos tomitos Norma se despegan con facilidad), y juntos era un desembolso excesivo. Aunque ahora los tochales han hecho que revise esa opinión. Así que, aunque la leí mientras lo sacaba PDA, hasta ahora no la había leído ni entera ni de corrido.

Tras una lectura total de la obra mi opinión sobre la misma ha cambiado. La conclusión de mi lectura parcial fue que me gustó pero no me había enterado de nada. Que los tomos centrales eran muy buenos pero el último era un coñazo infernal ininteligible. Ahora todo eso ha cambiado. Ahora los tomos centrales me han parecido aburridillos y el tomo final, al igual que los 1º, me han parecido notables y la historia, en conjunto, bastante inteligible ya que, como siempre, todo lo morrisoniano es críptico y hermético.

La historia se puede dividir en 3 partes: Inglaterra, EE.UU. y vuelta a Inglaterra. La 1º parte comprende los 1º 3 tomos. Para mi es lo mejor de la obra. Es un comienzo magistral que engancha cosa mala. El misterio, la imaginación desbordada, la originalidad (hoy en día ya no tanto) y el exotismo british que preside toda esta parte me explica perfectamente como esta serie tuvo el eco que tuvo. El 1º tomo me parece sobresaliente. La 1º grapa es el ejemplo perfecto de como hacer un comienzo atractivo y que enganche y el capítulo de Arcadia me parece muy bueno, audaz y sorprendente, muy en la línea de Sandman y La cosa del Pantano de Moore. El 2º tomo, "Apocalipstick" (desgraciadamente juego de palabras intraducible, lipstick es, además literalmente, barra de labios) me ha parecido buenísimo y puro Vertigo (bueno, el de entonces, porque el de ahora es un cajón para los géneros de toda la vida que no son mainstream en el mundo del cómic yanqui): adulto, diferente, novedoso, imaginativo, intelectual, inquieto, ambicioso, británico y culto. Lo mejor de él es Caída de un buen hombre (mejor que siempre caen los mejores). Una grapa sobre el minion, el secuaz, el extra-masa asalariado de los villanos. Antes de que Austin Powers se acordase de estos, pero después de que Clerks los pusiese en 1º plano, Morrison, en un interludio brillante, entrega el protagonismo a un grano de arena de la playa y con ello nos regala una grapa magistral porque su típica narración temporalmente dislocada, su habitual enfoque fresco y su emocionante guión (esto sí que no es lo acostumbrado en él) convierten en maravilla un melodrama pop la mar de convencional. Por todo esto este tomo es de lo mejor de Vertigo. La historia del último tomo de esta 1º parte me parece un poco larga, pero Morrison lo combate suficientemente jugando muy bien con el tiempo y logrando dinamismo e interés alternando la "ficción" y la "realidad".

La 2º parte no la denomino EE.UU. sólo porque transcurra en aquel país, sino también porque las características de la cole cambian. En esta parte Los Invisibles pasa de ser un cómic típicamente británico (la serie encaja perfectamente con la temática contracultural, audaz y ácida de 2000AD), a ser uno típicamente estadounidense al convertirse en uno de acción y de conspiparanoias donde las apuestas suben, los decorados son más caros, la tecnología y el sexo están muy presentes, el tono intelectual baja y desaparece el enfoque clasista. Seguramente sea la parte con las mejores ideas y la más fácil de comprender, pero comparada con lo que la precede y la sucede me parece floja y los tomos "Contando hacia la nada" y "Besando a mr. Quimper" (mejor que besos para mr. Quimper) me parecen un poco plomo.

El último tomo es bastante bueno con lo que, en su tramo final, la cole vuelve a subir aunque no llega a un nivel tan alto como el del comienzo. No extraña que lo haga ya que la cole vuelve por sus fueros, no en vano Morrison es británico y europeo. Es un tomo aclaratorio, aunque no abandona el cripticismo y el hermetismo, donde se cierra todo con un buen colofón. Aunque, en mi opinión, es demasiado tranquilo y sereno para ser el clímax de una historia apocalíptica, tanto en el sentido de final como en el de revelatorio. Pero es cierto que, al igual que en Promethea, el mensaje es que el cambio ya está aquí.

El trabajo que realiza Morrison en Los Invisibles me ha parecido que está muy en su estilo. Uno que tiene grandes luces y grandes sombras, aunque el conjunto es notable. Morrison tiene de bueno que es ambicioso, culto, diferente, buen escritor, imaginativo y tiene una visión del Cómic mucho más elevada que muchos autores de modo que intenta explotarlo al máximo en vez de tratar de imitar al Cine y a la tv. Pero tiene de malo que es ambicioso, para él lo 1º es la historia, si no tiene el dibujante adecuado le da igual, por eso sus obras no tienen la perfección de las de Moore quien siempre, aparte de rodearse de gente muy competente, sabe adecuarse a lo que tiene así como sacarle el mejor partido, y se complica demasiado, es incapaz de cambiar el ritmo (Los Invisibles siempre tiene el mismo parsimonioso ritmo, da igual en que momento del relato estemos), se flipa demasiado, privilegia la parte sobre el todo y es esquizofrénico al ser a la vez pop y hermético. Por eso Los Invisibles me plantea la misma pregunta que CF, tiene sentido contar una historia hermética en un medio pop? Pero para mi lo peor del cómic es la nulidad que son sus pjs. Estos no pasan de ser estereotipos, cuando esta historia precisaba que fuesen arquetipos, funciones o, al menos, iconos. Lo cual deja cojo un cómic muy centrado en los pjs a pesar de que lo importante es el mensaje. Todo esto hace que Los Invisibles sea notable en vez de fantástico, porque es irregular, no termina de cuajar y no cumple las expectativas tanto del autor como de sus lectores-seguidores. Todo lo cual hace pensar que Morrison no hará nunca una obra maestra al estilo de Watchmen, pero siempre se mantendrá en un nivel muy alto, inalcanzable para el común de los guionistas.

El estudio que hice de CF me ha servido de mucho para comprender Los Invisibles, pues forman parte de la misma obra que Morrison escribe una y otra vez. Las similitudes temáticas son inmensas, dioses que caen a la Tierra (Lucifer), maniqueísmo, dialéctica entre el Mal entendido como Orden y el Bien entendido, no como Caos, sino como Libertad, la apoteosis del hombre común, simetrías (aquí dualidades), apocalipsis, génesis, ultramenstruum (Metrón es su antropomorfización), etc. Así que ambas obras (al igual que las demás, pero yo no las he leído todas), al complementarse, permiten ir desencriptando el mensaje salvífico y transformador que Morrison quiere transmitirnos con su obra. Este es una versión personal (el cómic es autobiográfico y el prota es su alter ego) del esoterismo europeo. Por lo que la obra de Morrison, en especial Los Invisibles, ya que, hasta la fecha, es su cómic capital, central y principal, no es más que la cabeza de una serpiente larguísima, pues su cola, presumiblemente, comienza mucho antes del nacimiento de la Historia.

El corpus esotérico, prácticamente atemporal pues siempre ha estado ahí, se ha ido elaborando a lo largo de los siglos de forma que hoy es una amalgama de las aportaciones que cada cultura y cada época han ido haciendo al tema original, muy críptica porque muchas cosas se han perdido a lo largo del Tiempo al ser una cuestión personalista y marginal formulada en un lenguaje simbólico (las metáforas son algo cultural, luego pasajeras). De modo que hoy el esoterismo es, en parte, una reconstrucción de la que no se tiene ninguna certeza de que sea igual a la original. El europeo viene del romano, el cual viene del helenístico, el cual viene del aqueménida, que es donde tomó forma pues en él se juntaron por 1ª vez las ideas religiosas que surgieron independientemente en Egipto, en Sumeria, en Pakistán, en Grecia, en Afganistán y en Nepal. En el mundo romano este esoterismo peleó intelectualmente con el judaísmo y el cristianismo y perdió, aunque los dejó marcados al igual que ellos a él, de modo que quedó marginado a la periferia del mundo cristiano. Allí inmediatamente fue reverdecido por los musulmanes quienes, aportando lo suyo al igual que habían hecho todos los demás, lo llevaron de nuevo al corazón de Occidente por el Mediterráneo Occidental naciendo así los cátaros y demás esoterismos afines. Los cuales volvieron a romperse al chocar con el cristianismo (que es su versión pop), pero esto tampoco fue su fin porque, a la vez, gracias a las Cruzadas, el esoterismo se instaló en Occidente definitivamente. En este punto, digamos, que se fragmenta, aunque nunca había sido algo coherente al ser hermético y minoritario, dando lugar al alquimismo, al amor cortés-grialismo (que surge del encuentro del esoterismo con el folklore celta, generándose así el 1º vehículo pop esotérico; sir Miles Delacourt: caballero soldado de la corte, no entiendo como no lo pillé a la 1º!) y la masonería (hay un pj que se llama Mason, cómo no lo pude pillar a la 1º?). Los cuales prosiguieron su camino en las profundidades del mundo occidental (aunque el amor cortés-grialismo y la alquimia quedaron suspendidas por el cambio mental que trajo la Edad Moderna) hasta que en la Ilustración, los eruditos, muchos masones, empiezan a estudiar el origen de este esoterismo añadiéndole cosas a la vez que los desbrozaban en un proceso que nos conduce a Crowley, quien, dejando su sello como todos los demás maestros, remata la labor de Wagner de sacarlo de su secular y característica marginalidad de modo que es quien se lo trasmite a Morrison y a Moore y, en menor medida, a Gaiman y a Ellis, que son los que tratan ahora de trasmitirlo utilizando el Cómic. Pero claro, no directamente, porque según las reglas no pueden hacerlo, qué doctrina hermética para iniciados sería entonces? Así pues, como cualquier maestro esotérico Morrison ha añadido sus cosas a la doctrina y la comunica con un lenguaje simbólico particular que en su caso nace principalmente de la contracultura y lo Pop y auxiliarmente del vudú, la religión maya, la Física moderna y la autoconsciencia de los tiempos posmodernos, para enseñarnos una gnosis que nos ilumine compuesta de alquimismo, gnosticismo, neoplatonismo, zoroastrismo, hermetismo, hinduismo, budismo, cristianismo y demás doctrinas esotéricas. Lo que hace que Los Invisibles no sea un cómic, sino un evangelio (buena nueva) posmoderno, laico y sin la pretensión de ser definitivo o, mejor: un grial.

El gran problema de Los Invisibles, que estropea la gran virtud que tiene: combinar magistralmente un evangelio esotérico con una historia superpop que no es más que el mito de La Batalla Escatológica, es el dibujo. El problema no sólo es que Los Invisibles sea una puta, en el sentido de que ha pasado por docenas de manos, sino que la gran mayoría de estas han sido de dibujantes mediocres con estilos muy dispares que nunca dan a la obra lo que pide y hacen difícil identificar a los pjs a lo largo de esta. Lo cual se agravó con el habitual desinterés de Morrison por saber si el dibujante que le ha tocado es capaz de dibujar su guión. Aunque es cierto que el coloreado pobre y funcionarial tampoco ayuda.

Los Invisibles ha sido dibujada siguiendo 2 estilos, el realista y el pop, si bien el estilo dominante es el 1º aunque no ha dado mucha homogeneidad a la cole dado la cantidad de dibujantes ya comentada. Al estilo realista pertenecen los principales dibujantes de la cole: S. Yeowell, J. Thompson, P. Jimenez y C. Weston, que no están a la altura. El 1º, dinámico y expresivo, porque es demasiado suelto y simple para una historia tan densa y ambiciosa, la 2º, competente, es demasiado blanda y delicada para un relato con vocación contracultural y revolucionaria donde salen monstruos, el 3º, de todos el mejor encaminado (se nota que a él también le van estos temas), pretendiendo ser Bolland se queda en un Perez feo, torpe y tosco, y el 4º, el mejor de los 4, cambia según entintador de modo que parece 3 dibujantes distintos. Por eso para mi, de entre los dibujantes de la cole, el dibujante regular debió haber sido J. Ridgway, el del nº del mayordomo y algunas páginas de los nº finales, pues su estilo realista, serio y competente plasma muy bien el lado terrorífico y de "está pasando aquí y ahora y es real" que tiene Los Invisibles. Y es que un sólido realismo es el aspecto que mejor encaja con esta serie ya que es un relato que quiere intervenir en su presente. P. Johnson no hubiera sido una mala elección de no contar con el 1º.

Unos pocos dibujantes de Los Invisibles pertenecen a la otra posibilidad gráfica que admitía la cole, el estilo pop. Aunque yo creo que siempre se debió apostar por el realista. Entre ellos el mejor con diferencia es S. Philips, uno de los pocos buenos dibujantes que ha tenido la colección, pero su estilo lo veo demasiado realista y oscuro para un evangelio. Así que M. Lark, el que se encarga de las páginas donde Robin, estando en la universidad, nos relata su vida en el futuro, con un estilo a lo Aldred, pero más sencillo, modesto y realista, queda como el dibujante regular que debió tener la cole de haberse apostado por este estilo al tener calidad suficiente para plasmar con solvencia el lado Pop de Los Invisibles.

La edición de batalla de PDA me parece suficiente. El problema es que los tomos centrales son de la peor época de esa editorial, de modo que es inevitable lamentar el tenerlos. Los tomos 4, 5 y 6 están llenos de malas traducciones, erratas, frases mal redactadas y faltas de ortografía, aparte de no contar con los créditos. Con lo que son unos tomos baratos pero malamente editados y esta obra no se le merece. Además, en conjunto, es una edición sin un criterio que unifique sus 7 tomos (el 1º tomo de PDA es del 2005 y el último del 2010). El mejor ejemplo de esto es que no están numerados, cosa que me jode porque lo veo como una manera de timar a la gente, ya que así se hace pasar un tomo-capítulo por una obra completa (aunque por dentro sí están numerados, pero poca gente, y menos el comprador masa, mira los créditos). De todos modos, yo no pasaré por caja si hay una buena 2ª edición al menos que sea rico o los tomos 4, 5 y 6 vengan sueltos o en un solo tomo a un precio majo.

Llegamos al final donde concluyo, me parece una notable obra pero fallida porque Morrison, otra vez, intenta abarcar demasiado por lo que, aunque estructura el relato y el mensaje brillantemente de modo que puede permitirse contar una historia enrevesada de forma no lineal, al tener límites como guionista de cómics y estar complementado por dibujantes mediocres la cosa queda un poco cruda y salada en vez de picante. Además, su historia es demasiado densa, tiene muchas ideas, sugerencias, digresiones, referencias, datos, pjs, flashbacks, flashforwards y grapas, de modo que el todo es demasiado complejo y pesado para el Cómic porque, al ser un medio eminentemente visual, no puede conducir y digerir historias tan densas y complejas como las que hace Morrison. Así, Los Invisibles es un muy buen cómic porque es una lectura grata, diferente, intrigante, contracultural, inagotable y entretenida y porque utiliza todos los recursos del medio, pero es demasiado exigente y peca de ambiciosa. Un poco más de sencillez, un mejor pulso narrativo y un dibujante regular o unos dibujantes a la altura de la audacia de los guiones habrían hecho de esta serie algo sobresaliente. No obstante, tal y como está es todo un referente del cómic adulto al poner en evidencia y, por tanto, reivindicar la riqueza infraexplotada que tiene esta forma narrativa tanto temáticamente como formalmente.

14.4.10

Critiquita 296: El otro bando, J. Aaron y C. Stewart, Planeta DeAgostini 2009

Casi he tardado un año en pillar este cómic. No hace falta que les explique porqué. Una vez leído levanto acta de tal acontecimiento.
"El otro bando" es un cómic tan solo correcto. Pero tiene algunas características que lo hacen levitar por encima de la media. Estas son que es original, interesante, macabro, global (es decir, trata a los 2 bandos) y, sobre todo, nada autocomplaciente porque Aaron no redime a los soldados yanquis haciéndolos víctimas, villanizando a los oficiales y a los poderosos (aquí ni salen) o, lo habitual, poniéndoles como héroes o a los charlies como monstruos, sino que los retrata como eran en su mayoría. Pipiolos superados por los acontecimientos totalmente enajenados y ajenos a su circunstancia, pero totalmente conscientes de que estan hasta el cuello de mierda y que esta no es suya. No es lo habitual en la ficción yanqui, patriotera y nacionalista, como tampoco lo es que el soldado norvietnamita salga mejor parado. Aunque muere, obtiene una buena muerte y esta es un sacrificio por una causa justa (ni más ni menos que la autodeterminación) y victoriosa, mientras que la recompensa por salir vivo del estadounidense es derrota, marginalidad y, sobre todo, recuerdos imborrables de una guerra espantosa porque ambos bandos la combatieron a cara de perro con el objetivo de provocar al enemigo, más que su derrota, el máximo sufrimiento.
Pero a pesar de abordar Nam desde una perspectiva holística, la historia de Aaron es parcial y limitada, es decir, no persigue ser un análisis completo sobre aquella guerra, ya que su objetivo es reflejar la mentalidad y las vivencias de los que combatieron en ella. De este modo, al no tratar sobre el bosque sino sobre el árbol, se sitúa en la subjetividad. Los soldados que combatieron no veían más allá de sus asuntos y lo que trata es de recrear y comunicar esto. Esta es la carta que sabiamente juega Aaron para inyectar fantasía en un relato sobre un acontecimiento real, el asedio de Khe Sanh. El cual eligió, seguro, porque su absurdez es un buen ejemplo del surrealismo que presidió aquella guerra. Característica que Aaron pone en primer plano para que su relato macabro y demente no quede como algo pasado de rosca y fuera de lugar.
El asedio de Khe Sanh, base militar de EE.UU. en la frontera entre los 2 Vietnam, ocurrió en 1968. El año clave de la guerra, ya que fue el año en que EE.UU. la perdió. El sitio se enmarcó en la ofensiva del Tet. Un ataque total y masivo, tanto del EVN como del VC, que trataba de conquistar territorio de Vietnam del Sur aprovechándose de una tregua que tenía a su enemigo distraído y con muchos efectivos de permiso. El resultado fue la derrota total de los comunistas agravada por la masacre que sufrió el VC. Pero, a pesar de ello, ganaron porque la mayoría de los estadounidenses de a pie perdieron la moral al quedar acojonados por la tenacidad vietnamita, por la revelación de que la propaganda estatal los mentía y la constatación de lo salvaje que era aquella guerra y de que que ni eran queridos por sus aliados, ni estaban allí defendiendo una democracia (algo que los soldados ya sabían). A pesar de ser un fracaso total, el Tet hizo pensar a los estadounidenes que la guerra era injusta, que no era suya y que no la podían ganar. La absurdez de este hecho se ejemplifica bien en el asedio de Khe Sanh. El ejército estadounidense hizo lo indecible para mantener la base pero, cuando los charlie se retiraron, la evacuaron para siempre.
Así Aaron presenta las mentalidades de 2 soldados que intervinieron en la guerra, uno de cada bando, diferentes pero hermanadas porque ambas estaban engañadas por la propaganda, espoleadas por sus padres y vivieron la guerra como una pesadilla, es decir, como algo irreal. Para esto último no quedaba otra, parace ser la conclusión de Aaron, debido a lo demencial, despiadado y angustioso que fue Nam. 2 mentalidades que, si bien la norvietnamita no parece general, en el caso yanqui sí lo parece. Así, "En el otro bando" por un lado esta el idealismo, el patriotismo, el espíritu de sacrificio, la asunción de una causa mayor y la tenacidad del soldado norvietnamita, que le hacen valeroso y obstinado, y por el otro lado esta la extrañeza, la falta de compromiso con la causa y la certeza de que sólo se esta de paso del soldado yanqui, que le hacen egoísta e individualista. De modo que si el norvietnamita combate por su comunidad, el yanqui lo hace sólo por sí mismo ("la única regla es no hacer nada que te impida volver a casa"). Su motivación es salir vivo. Así, mientras el norvietnamita esta dispuesto a matar y a morir, el estadounidense sólo a matar. Esa es la solución al jeroglífico de aquella guerra. De modo que la obra de Aaron, a pesar de ser parcial y subjetiva, es un buen retrato de Nam.
A Aaron le auxilia C. Stewart, un dibujante de maneras estilizadas y limpias bastante competente, aunque todavía verde, que es trabajador pero que sobre todo le enaltece que se documenta, no como el dibujante estadounidense típico. Aunque se habría documentado igual si el tema fuese totalmente ajeno a EE.UU? En fin, hace un trabajo correcto al ser competente a la hora de plasmar en dibujos todo el subtexto del guión de Aaron. En su trabajo hay ecos de A. Davis (le copia alguna viñeta), del cine sobre Nam y, sobre todo, del alucinante trabajo de M. Golden en Nam. Pero, si el estilo caricaturesco de aquel funcionó, es decir, no se dio de cabeza contra la temática bélica, que por su crudeza y violencia no encaja bien con la caricatura, el dibujo de Stewart no termina de casar por estilizado, sencillo y claro. El trabajo de Golden es magistral porque los efectos negativos de la caricatura son anulados por su detallismo y su barroquismo, pero aquí no ocurre eso porque el estilo de Stewart no es muy apropiado, ya para lo bélico, ya para lo dantesco, al ser sencillo, limpio, alegre, funcional y un poco acartonado. No encaja a la perfección con la historia macabra, enloquecida y oscura que cuenta Aaron, que entronca más con "Los desastres de la guerra" de Goya que con el típico relato bélico. Además, visto lo visto, tampoco fue capaz de dibujar la cualidad exótica y marciana que tiene la guerra de Vietnam para un occidental. La imagen que tenemos de esta guerra es la de la jungla, ominosa, misteriosa, llena de una vida que se escucha pero nunca se ve y de exuberante vegetación. Conseguir eso estaba por encima de las capacidades de Stewart, de modo que el Vietnam de "El otro bando" no parece Vietnam. Así, la historia no alcanza todo su potencial. Cosa que no es culpa de los autores, sino del editor, ya que no supo escoger con acierto al dibujante. Por otro lado, tampoco ayuda un color dado con sobriedad, sencillez y sin alma.
Así pues, "El otro bando" es un cómic interesante, diferente, que va de la Guerra más que sobre una en concreto y esta dedicada al soldado. Sólo es correcto pero tiene buenas ideas y se agradece, sobre todo, porque el género bélico no esta muy presente en los catálogos de las editoriales españolas. También es un cómic que tiene el valor de no idealizar la guerra, de humanizar al enemigo, de mostrar que los civiles no son los únicos que sufren en una guerra, que la guerra es, ante todo, una broma macabra y una festín de cuervos, que la victoria se consique en el plano mental, no en el físico, y que es la contradicción absoluta de los valores de la paz por lo que requiere un estado mental distinto, de modo que no se puede esperar que los jóvenes que se envían allí vuelvan impolutos. De este modo, en el contexto yanqui, "El otro bando" es un cómic valiente por no idealizar la guerra y retratar la vida del soldado de forma bastante realista, es decir, nada agraciada. Así pues, aunque como cómic no sobresale, como relato merece la pena leerlo porque es diferente y esta bien hecho y no es nada yanqui y jolibudiense. Alguna vez conoceremos la versión vietnamita?

8.4.10

Critiquita 295: Adolf, O. Tezuka, Planeta DeAgostini 2003

Me ha costado mucho poder leer este manga porque, al estar solicitadísimo en la biblioteca de mi barrio, he tenido que esperar muchos meses para poder pillar el 1º nº. Ahora que lo he hecho, con su lectura aún fresca, acometo este post. Que ya era hora de que se volviese a hablar de Cómic por aquí.
"Adolf" me ha parecido entretenida y punto porque la he visto rancia y pasada. Sus características la emparentan más con la ficción popular que se hacía en el 1º/3 del siglo XX que con lo que se hacía en su momento de publicación, 1983, o lo que se hace ahora, casi 30 años después. La historia, por eso, me ha parecido demasiado ingenua, simple, exagerada y torticera. Además, se nota que es una historia que se ha ido haciendo sobre la marcha, que Tezuka la fue desarrollando en tiempo real, porque la historia no es coherente. Hay contradicciones y se dejan cosas colgadas o se terminan abruptamente. Lo que le da un ritmo irregular, ya que hay cosas trepidantes y otras que duran demasiado sin que haya un criterio que las diferencie. Aunque con todo Tezuka demuestra ser un maestro de la narración. Si "Adolf" en conjunto es irregular y no esta bien desarrollado, capítulo a capítulo es notable porque Tezuka domina la narración de forma que sabe manejar los tiempos, cuando meter humor, cuando avanzar, cuando detenerse, cuando sorprender... En las partes se nota el talento y la enorme experiencia que Tezuka atesoraba en aquel momento. En cambio, en el todo se ven los problemas de las historias por entregas que se van haciendo a vuela pluma y la supeditación de un relato a un mensaje o moraleja.
No sólo las entregas entroncan este manga directamente con la ficción pop de principios del siglo pasado (que no es más que la continuación lógica de la decimonónica), también lo hace el estilo narrativo al ser folletinesco, culebronesco y melodramático, de modo que "Adolf" despide un tufo a sobremesa que no le favorece. Hablo de cosas como el que todos los pjs acaben liados entre sí. Algo muy irritante en este manga al estar ambientado en urbes muy pobladas y en varios países. Al final Toge, el periodista, se casa con la madre de A. Kauffman? Amos venga ya! Vete a cagar. En fin, la historia que quería contar Tezuka ya era bastante dramática como para necesitar exagerar o forzar la credibilidad hasta romperla. Si pretendes contar una historia seria, grave y realista no puedes hacerlo con las herramientas propias del folletín, digo yo. Así, el relato ha quedado un poco camelo de modo que "Adolf" es un manga simplemente entretenido, para pasar el rato, aunque tampoco es de usar y tirar.
Lo interesante de él esta fuera del relato. El enfoque tras las líneas y civil sigue siendo algo extraordinario para la ficción de la 2ºGM. Se ve que esa guerra es tan poderosa que lo bélico aniquila cualquier otra posibilidad narrativa. También es fresco el que se ambiente en los perdedores, es decir, en los malos. Sobre todo en Japón que, entre que somos occidentales y los japos no quieren hablar de algo que les da vergüenza, es difícil leer ficción sobre el tema (más allá de Hiroshima y Nagasaki). Aunque "Adolf" tiene mucha carga autobiográfica porque Tezuka fue testigo adolescente y directo de la guerra, de modo que es algo más que ficción. Otro elemento interesante es que no hace un retrato pop del militarismo nipón y del nazismo. Ni es superficial ni es maniqueo y, además, trata de ser profundo y crudo. De este modo, aunque es más un elemento de fondo que un elemento central, es de lo mejor del cómic. El acercamiento de un oriental al nazismo, que además lo vio nacer y morir, aporta una visión más clarividente sobre él ya que no tiene que satisfacer ficciones interesadas y maniqueísmos oficialmente establecidos. Por esto, el retrato que hace Tezuka de Hitler no es el habitual. Ni lo pone como un payaso ni lo pone como un psicópata. Le pone como alguien normal, de modo que debe estar bastante cerca de la realidad. Es el retrato de una persona que acaba volando en pedazos por el odio, el nacionalismo y la tensión de dirigir una guerra mundial. Aunque, al ser un pj de un manga melodramático, se asemeja a un héroe de tragedia griega. Un pj poseedor de grandes habilidades (por ejemplo, meterse a los alemanes en el bolsillo) y de grandes defectos (antisemitismo, nacionalismo, militarismo, autoritarismo, complejo mesiánico...), que son el talón de Aquiles donde impactará la ruina, cuya desmesura le acaba trayendo la muerte porque su meta es inalcanzable para los mortales. Esta cualidad heroica del pj es retratada brillantemente por medio del dibujo. Genial en este aspecto la escena del discurso del principio.
Lo curioso de este tema es que Tezuka se centra en los nazis y no en Japón. Puestos a denunciar, por qué la paja del vecino y no la viga propia? Sobre todo cuando el militarismo nipón es el hermano gemelo del nazismo. Si el nazismo tenía un montón de razas inferiores que debían estar a su servicio, los japos también. Chinos, filipinos o coreanos eran razas inferiores para los japos. Si los nazis despreciaban a los japos, estos sentían lo mismo por los occidentales. Si los nazis sobrepasaron los límites de la crueldad con los civiles enemigos, los japos también. Si los nazis crearon los campos de concentración, los japos crearon campos de esclavos (Kwai por ejemplo). Si los nazis trataron a los prisioneros de guerra (no de "raza inferior") mejor que los japos, los japos trataron a los judíos mejor que los nazis (era fácil). Si los nazis eran furibundamente anticomunistas, los japos también. Si los nazis eran belicosamente expansionistas, los japos también. Así que me sorprende que las críticas al militarismo japonés sean suaves y falsas por reduccionistas (al final los culpables son los poderosos, no el pueblo que, por lo visto, se deja hacer). Así que yo creo que Tezuka quiso que viésemos en el nazismo y lo que este le hizo a A. Kauffman al militarismo japonés y lo que este le hizo a los japos. Pienso que es así porque es la forma que encontró Tezuka para hacer autocrítica, ya que un japo nunca acepta un error o una derrota, antes prefiere morir. Así que, en mi opinión, al no poder hacerlo de forma directa, a través del nazismo Tezuka denuncia el militarismo nipón.
Por otro lado, tampoco entiendo que el retrato de A. Kamil sea más positivo que el de su examigo, ya que se acaba comportando tan joputamente como aquel. Aunque Tezuka censura a los judíos el que de víctimas hayan pasado a ser verdugos, no remata la crítica. Quizás consideró como un atenuante el trauma que fue para ellos la 2ºGM. Aún así no entiendo, puestos a condenar conductas, porqué a Kamil le dejan flores en su tumba si al final fue tan cabrón como los otros Adolf (puede ser por culpa de empezar una historia circular sin saber como va a ser desarrollada).
El grafismo incide también en el aire rancio de "Adolf" porque Tezuka, aunque aquí trata de ser más realista, sofisticado y adulto de lo habitual, sigue dibujando con su caracterísitico estilo muy heredero del estilo Occidental de cómic infantil de entreguerras. Esto tiene el valor de ayudar al viaje temporal que propone la obra, ya que si este cómic se hubiese hecho entonces, habría sido dibujado así (por cierto, sobresaliente la recreación visual histórica), pero hoy resulta ingrato. También, en este apartado, de nuevo, sobresale la capacidad narrativa de Tezuka. Su estilo cinemático es espléndido y hace patente la gran influencia que el cine de animación tuvo en él. Casi "Adolf" es más un story board que un cómic. Ya entiendo porque se narra así en el manga. Pero por otro lado, el expresionismo que utiliza, magistral, es contraproducente para los objetivos de la obra al apartarla del realismo y la madurez que perseguía. Con lo que ocurre lo mismo con el apartado gráfico que con el literario: el realismo y la madurez del relato son neutralizados por un estilo melodramático e infantil.
En fin, "Adolf" es un manga entretenido que tiene el interés de ser un relato sobre Occidente hecho con sensibilidad nipona, de forma que nos vemos reflejados de una forma diferente a la habitual. Aunque al final Tezuka acaba cayendo en la trampa. La 2ºGM no es la guerra del genocidio judío. Este fue un acontecimiento menor que en ningún momento influyó o precipitó la guerra. Por eso de reducir la 2ºGM a lo de los judíos, como hace "Adolf" y tantas otras obras, es un reduccionismo tonto y deformador producto del esquema maniqueo y salvífico de la ficción pop. Por eso este manga tiene grandes cosas. La mejor es el retrato de la vida en Japón en el tramo final de la guerra por su solidez y verismo (sin duda porque es la parte más autobiográfica de la obra, lo que revela que hay cosas que nunca se olvidan) y porque es una parte de la historia que apenas se cuenta (los yankis no pueden quedar mal). Pero en conjunto es mediocre.
Aunque también puede que no la haya entendido y me la haya tomado más en serio de lo que debería. Quizás hay que tomarse "Adolf" como una fábula, como un relato que nunca ha querido salir de la ficción por mucho historicismo que tenga. Sea como sea, lo mejor es que es un relato de alguien que vivió esa época, de modo que es un testimonio (ese era el objetivo de la obra: "millones [...] se la leerán a sus hijos/ y los hijos a los nietos... y así a millones de personas..") de enorme valor para conocer cómo vivían, cómo vivieron y cómo recordaron los civiles japos aquellos tiempos.

7.4.10

Videados 78: Terror en el espacio, M. Bava 1965

Esta es una peli Pop de serie B que merece reconocimiento porque es singular, se conserva, relativamente, lozana y tiene una dirección superior a lo habitual en estas producciones. De modo que no es la leche, pero dentro de las coordenadas y limitaciones del tipo de Cine al que pertenece, es una obra sobresaliente. De hecho, es fundamental dentro del género al ser un claro antecedente de "Star Trek" (1966), la peli se puede considerar como un episodio de la serie de Kirk solo que muy bien hecho, "La noche de los muertos vivientes" (1968), "Alien el 8º pasajero" (1979), "Horizonte final" (1997) y otras muchas, que a su vez recuerda a "Planeta prohibido" (1956), en su aire gafapastil y vocación artística, y a "La invasión de los ladrones de cuerpos" (1956), no digo en qué por no espoilear.
El hecho de ser una coproducción entre EE.UU., Italia y España ha provocado que no sea muy conocida, ya que eso ha hecho que tenga diferentes títulos (el estadounidense es "Planet of the vampires"/"El planeta de los vampiros"; título que no tiene nada nada que ver con la historia) y carteles y que no haya 2 páginas con la misma ficha técnica. En fin, a pesar de ser una coproducción, la peli es italiana, ya que el relato en que se basa es italiano, la mayoría del equipo técnico es italiano y se rodó en Italia. Esto es evidente en cuanto se ve la peli, pues su estilo es propio de la edad de oro del cine pop italiano (50-80, del Peplum al Terror pasando por el Spaguetti Western), el cual se caracteriza por una mayor vistosidad y sofisticación en la dirección y una mayor creatividad y calidad en lo que es el cartón piedra que su equivalente estadounidense.
Como digo, "Terror en el espacio" es una gran peli. Lo es gracias a su director M. Bava. Es la 1º peli que veo de este famoso director pero lo que he visto concuerda con lo que se dice de él, ya que aquí hizo un trabajo magistral que en algunos momentos llega a la brillantez. Queda claro que no lo hace en todo momento por las serias limitaciones presupuestarias. Bava saca oro de los decorados pequeños y minimalistas (con lo que se da la paradoja de que la nave es más grande por dentro que por fuera) y de los pocos efectos especiales camuflando perfectamente su precariedad con los típicos trucos para disimular las carencias, por ejemplo, nieblas y elipsis (algunas maestras y fundamentales para el devenir argumental), y con una dirección brillante que conjuga perfectamente el expresionismo, manierismo y esteticismo con la narración. De este modo, la peli es hermosa, demostrando que la belleza esta en el ojo que mira, y la historia se desarrolla de forma fluida con picos en sus momentos clave. Lo cual permite que la narración puentee a la palabra. Lo que testimonia la maestría y, a pesar de ser un director de pelis pop, la modernidad  de Bava. Esta preeminencia de la imagen sobre la palabra (que es la involución-progresión del Cine) mejoró mucho el material de partida al crear un lugar extraño y misterioso, esencial para la historia, y lograr un aspecto vigoroso y atractivo, esencial para el espectáculo. Por eso "Terror en el espacio" sigue manteniendo el interés casi 50 años después y  remite lejanamente a "2001" (1968) y al cine posmoderno.
Quizás el mejor ejemplo del magnífico hacer de Bava sea el audaz comienzo. Totalmente visual, es decir, mudo, cuando la norma en la época era una voz en off para solventar la incapacidad de explicar las cosas visualmente y por una especie de miedo al silencio. Aquí la pericia visual de Bava no la precisa y además la exorciza. Así, entramos poco a poco en la peli ya que la fluida secuencia inicial, que va de lo general a lo particular como los cánones mandan (por ejemplo "Psicosis" empieza de este modo), tiene cualidad hipnótica. Aunque quizás la mejor escena sea la de la apertura de la tumba, ya que es magistral el momento en que surge flotando de esta un fantasmagórico sudario de plástico que simboliza el espíritu que ya no esta. O muchas otras, algunas de pocos segundos, como la de la revelación.
Todo esto no lo podría haber hecho sin contar con la estupenda fotografía (de M. Rinaldi por lo menos) basada en el verde y el rojo (lo que me remite al "Ulises" (1954) de K. Douglas, peli con la que flipé en el cine cuando era muy peque), que le da a la peli el aspecto de extrañeza y alteridad que precisaba, además de camuflar y potenciar el cartón piedra. Esto último también ayuda mucho al meritorio aspecto final del film. La producción, aunque muy barata, es muy imaginativa y singular (son italianos, los reyes en esto), de modo que creó unos decorados y un vestuario originales, atractivos y bastante atemporales que neutralizaron las carencias presupuestarias. Destacan la amplitud minimalista de las interiores negros de la nave (que contrastan poderosamente con el exterior verdirojo), los esqueletos alienígenas y el maquillaje sobrio pero protogore. De su calidad habla el que recuerde a cosas que se hacen ahora. Los uniformes negros de motero (los cascos de los astronautas son simples cascos de moto) remiten poderosamente a los uniformes de la patrullosa fílmica. Por tanto, la imaginería ayuda enormemente a la credibilidad, pasajera eso sí, de la ficción. La bs también pone su granito de arena. Apenas esta presente pero es electrónica y psicodélica, avanza la bs que se oye en "2001" o en el "Planeta de los simios" (1968). Lo que viene muy bien para sonorizar el espíritu fantasmagórico del relato y para ayudar a situar mentalmente al espectador.
Todo esto parte de un sólido guión muy completo de Terror con envoltura de CF (mestizaje de géneros que prueba que estos nunca han sido categorías puras). No es original en las ideas de partida, pero sí en su ensamblaje y desarrollo, aunque las limitaciones presupuestarias, que entre otras cosas obligaron a la peli a durar 85', impidieron exprimir todo como se hubiera podido. Además, esta bien trabajado, de modo que la atención del espectador no decae, y no es tan fantacientífico como es habitual en estas producciones. Si bien flojea un poco en algunos momentos ya que, al manejar ideas adelantadas a su tiempo, no supo como resolverlas narrativamente. Es la típica historia de una tripulación en territorio desconocido que son atacados por algo que no comprenden ni pueden detectar que atenta contra su íntima esencia. Lo mejor es el final, grande, lo demuestra que aún funcione, por sorprendente y por la inesperada pirueta que es. Un final magistral, que no se puede contar bajo ningún concepto, que, como siempre en estos casos, tiene el precio de que el 1º videado es el que más se disfruta.
Por todo esto es de lamentar, además de la falta de presupuesto, unos actores propios de la serie B. Malos porque se limitan a estar y a recitar. Sólo la brasileña N. Brenger, cuya belleza pelirroja la hace destacar sobre el decorado, intenta ir más allá. También lo borda alguno de los secundarios con frase gracias a los exagerados que estan. Con todo hay que decir en favor de los actores que el guión no desarrolla los pjs, por lo que no pueden estar más que pétreos y hieráticos, y que era un reparto internacional con actores monolingües.
Por tanto, es por Bava que  esta peli es buena (es coguionista y hay quien le acredita como codirector de fotografía) pues, al conseguir con su trabajo que fuese un espectáculo visual muy plástico y atractivo, hizo que trascendiese sus limitaciones. De este modo es más profunda de lo que parece a simple vista. Por esto, sin lugar a dudas, "Terror en el espacio" devendrá en clásico pop. Así que merece la pena videarla. Descarga directa.

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