26.6.09

Relecturas LXVI: Powers, B. M. Bendis y M. A. Oeming, Planeta DeAgostini 2002-5

El último tomo de Powers salió en el 2005! Joder 4 años; un poco más. No me puedo creer que se haya tardado tanto en continuar la publicación de este cómic. Y no lo digo porque sea la leche, que ya digo que no lo es, pero es de Bendis, uno de los escritores que más vende en España y que tiene fans que le defienden. Menudas editoriales tenemos.
En fin, vamos al turrón. Powers es una serie protagonizada por policías. No es "Canción triste de Hill street". Se parece más a esas series de buddies o compañeros. A esas series que tienen como protagonistas a una pareja de polis que van desfaciendo crímenes episodio tras episodio (ahora que caigo eso ha quedado obsoleto, lo que esta de moda ahora es el equipo policial). Su peculiaridad es que está protagonizada por una pareja de polis que se encarga de crímenes relacionados con powers, esto es, superhéroes, ya sea como víctimas, sospechosos o testigos. Pero, como son humanos no es un Top 10. A pesar de eso, no es una serie policíaca exactamente. Los cómics no cuentan una investigación policial. Eso es el ruido de fondo, pues los casos a los que se enfrentan los protas se resuelven por sí mismos, son siempre los malos los que se desenmascaran. No hay trabajo de investigación, no hay intriga. Lo más que hace Bendis es utilizar los recursos de Agatha Christie para despistar o engañar al lector. Los cómics cuentan lo malos que son los superhéroes y por eso, aunque el enfoque policíaco es diferente y novedoso y hace a Powers singular e interesante, esta no deja de ser una serie de superhéroes.
A través de esta fresca premisa, Bendis trata de hacer su Watchmen y su DK (sobre todo formalmente en este último caso). Con humildad, porque en ningún momento trata de emular estas obras, reflexiona y analiza, en este caso más que el género, la fantasía superheroica. Lo hace planteando de forma verosímil como influirían los superhéroes en los procedimientos policiales Cómo sería la ciencia forense si cada superhéroe es de su padre y de su madre? Cómo se abordaría un asesinato en el que sus sospechosos pudiesen ser invisibles o teletransportarse? En qué tipo de crímenes se vería envuelto un superhéroe, alguien, en muchos casos, superpoderoso, superpopular y superrico? Con ello dibuja un mundo, sobre todo una ciudad, con superhéroes de un modo adulto en tanto que no lo hace de forma fantasiosa, cuentista e idealista.
Las conclusiones a las que llega Bendis no son buenas, pues el mundo de Powers es distópico. Los superhéroes son tan frívolos, egoístas y soberbios como lo son la mayoría de las celebridades. La mayoría hace eso por dinero o popularidad. Los superhéroes se desmadran porque no hay quien los controle (who watch the watchmen?) y no pueden sentirse uno más. La gente esta indefensa ante gente que escapa al control de las leyes y de la Ciencia con cierta facilidad. La visión de Bendis no es amable y creo que es porque no le gustan los superhéroes por mucho que diga lo contrario.
Si te gustan los superhéroes te marcas un AS: Superman, no guerras civiles y reinados oscuros. No enfocas tu historia sobre el lado menos agraciado de los superhéroes. No pones sistemáticamente a los superhéroes como villanos encubiertos. En suma, no te dedicas a derribar el mito arrojando mierda sobre él. Bendis no cree en la bondad y el altruismo del superhéroe, por eso, aunque hay pjs así en Powers, la mayoría son gente desnortada que hace el bien por tradición e inercia y porque es la mejor manera de ser adorado.
Por eso el mundo superheroico de Powers es crepuscular, ya ha pasado la Edad de Oro y la de Plata, incluso la Heroica. Es una Edad de Hierro donde no hay ninguna piedad, ninguna justicia, ni buenas acciones. Ni equidad, ni pudor. Sino que se respeta al hombre violento e inicuo como escribió Hesíodo. Así que su visión no es positiva, al igual que sus versiones de superhéroes archiconocidos. Por eso creo que a Bendis no le gustan los superhéroes.
Bendis hace en Powers un trabajo fresco y entretenido. Con diálogos muy tarantinianos y con un gran conocimiento de los procedimientos policiales, crea unas historias interesantes y curiosas. No hace un mal trabajo pero es que Bendis es un guionista torpe. Ha nacido para ser dialoguista. Es muy bueno construyendo pjs sólo con lo que dicen, es muy ingenioso y sabe hacer a los pjs muy cercanos gracias al coloquialismo y la naturalidad de su estilo, pero como argumentista y narrador es muy flojo. Así, sus historias, por norma, no tienen un desarrollo fluido y coherente, avanzan a empellones y suelen terminar bruscamente. Por otro lado, sus argumentos suelen ser simples, muchas veces rayando la estupidez. Esto evidentemente juega en contra de Bendis y de Powers. Hace que la serie sea tan solo entretenida y no alcance todo su potencial. Tampoco ayuda que los protas y secundarios esten poco desarrollados y bastante estereotipados. De todas formas, esto último es lógico, ya que la serie trata de mostrar el mundo superheroico como algo sucio y corrupto, no de contar las aventuras de nadie o centrar el interés en unos pjs carismáticos. Lo importante son las vistas, no los guías, que en este caso son Walker y Pilgrim, Caminante y Peregrino, apellidos que no creo que sean fortuitos. Estos guían al lector por los círculos del infierno que componen el mundo de Powers.
Oeming no ayuda a Bendis. 1º porque es un dibujante torpe y 2º porque acepta su narrativa. De esta forma el apartado gráfico es muy flojo. Oeming, que es un Timm torpe, hace un trabajo simple, tosco y burdo. Funciona pero es feo y no transmite. Su intento de emular el tenebrismo del cine negro clásico no es positivo porque es fallido, pues ni tiene sentido y ni da ambiente y belleza. Tampoco ayuda los numerosos atajos que toma para dibujar el cómic con poco esfuerzo, dedicación y tiempo. Pero lo peor es la narrativa. Es lamentable. Horrible. Terrible. Mala mala. Hace casi ilegible el cómic. Nunca sabes como hay que leer la página porque no hay indicaciones y cada una es de su padre y su madre. Tanto los globos como las viñetas suelen estar mal distribuidos. Es un auténtico caos. Da la impresión, más de que Bendis y Oeming no sepan hacer su trabajo, de que intentan trabajar lo menos posible y de llenar las 22 páginas como sea ya que no suele haber razón estética o narrativa tras las composiciones de página. Te encuentras con páginas con muchas viñetas sin diálogo y splash page saturadas de diálogo. El problema viene de que es una narrativa muy deudora del DK y de la tv, es decir, la prensa y la tv en Powers son omnipresentes, como en el mundo posmoderno. Pero el problema es que, a diferencia de Miller que la introdujo de forma muy plástica, Bendis y Oeming fallan porque no tienen ningún talento narrativo. Por eso, la narrativa de Powers, además de caótica e irregular, es incapaz de transmitir drama porque los planos casi siempre estan mal escogidos y los recursos narrativos de la tv utilizados resultan contraproducentes pese a los muy evocativos que resultan. Por ejemplo, incluir 2 páginas en negro (último nº publicado aquí) no tiene mucha gracia y mucha razón de ser en un cómic. Una serie de tv no las sueles pagar y además, unos segundos en negro es algo nimio en el cómputo total, pero cuando pagas por tu grapa y te encuentras con que el 10% de lo que has comprado esta en negro, el recurso televisivo ya no te parece guay y sí algo hecho con mala idea. Y el problema aquí, más que la torpeza, es que los autores se creen que eso esta bien. En fin, todo esto provoca una dificultad en leer el cómic que no favorece, lógicamente, a la valoración final del lector. Pero con todo, la media de Powers es superior a la media de Bendis en Marvel.
Por todo esto es un cómic agridulce. Te ríes con él, tiene buenas ideas, es entretenido, te descubre nuevas cosas del género y es agradable leer un cómic de superhéroes que no este prisionero del infantilismo, es decir, que tenga tacos (muchos), sexo, desnudos (como los dibuja Oeming dan igual), violencia y gore además de un tratamiento complejo y reflexivo. Pero está mal hecho. Es feo y está narrado casi con el culo. Su lectura, a pesar de la soltura con la que escribe Bendis, se hace difícil y renqueante y el dibujo nunca está a la altura de las exigencias narrativas y dramáticas del guión, aunque su crudeza naíf hace que resulten muy impactantes los momentos gore. Todo lo cual hace, y explica, que Powers, a pesar de sus numerosas bondades, sea un cómic del montón, pues que ponga en la portada Bendis y sea singular no son argumentos suficientes para elevar esta serie de la mediocridad bienintencionada.
El 1º tomo, "Quién mató a Retro Girl (este nombre nos indica que es un superhéroe de la Edad de Oro, de otra época)?" a mi juicio es el mejor. Al principio no parece gran cosa y además, bastante típico, pero tiene un giro sorprendente y un final poético y emotivo que deja muy buen sabor de boca. El siguiente, "Muertes insignificantes", es el más flojo de todos. La historias no pasan de anecdóticas e incluye un par de nº experimentales que le quitan cierta gracia por exceso. Un nº esta maquetado como el Hola y la mitad del otro es todo texto (que les decía de dibujar rápido y llenar las páginas como sea?). El 3º tomo es "Juego de rol". No esta mal. Su idea de que en una ciudad con superhéroes esté prohibido disfrazarse de tal, pero unos jóvenes lo desafíen jugando al rol en vivo, es original y atrayente (para los roleros como yo más). Pero de nuevo el nulo planteamiento policíaco y lo incomprensible de su resolución le resta enteros a un buen argumento. "Supergrupo" es lo siguiente. Con este mejora la serie. La premisa no es nada original y la trama policial es de chiste, pero tiene drama e intensidad. Quizás este y el siguiente, "Anarquía", sean los mejores realizados. Este último es el más interesante de todos (además de que es el germen de Invasión Secreta). Va de la rebelión de unos humanos contra los superhéroes y supervillanos. Lo malo es que esta original e interesante premisa no esta muy desarrollada y, de nuevo, el transcurrir de la historia es zafio. Con el último de los publicados, "Vendidos", el más antisuperheroico de todos, como revela el título, porque incluye unas muy poco positivas versiones de la JLA y de la trinidad de DC. Este tomo no es tan bueno como los anteriores porque, aunque es alucinante y la trama pega un acelerón tremendo y sorprendente, no deja de ser muy tópico y es seguramente el peor contado de todos. Lo mejor es el final y lo interesante que deja las cosas. Así que en el fondo, después de esta relectura, qué nervios y ganas tengo de leer su continuación.

17.6.09

Wildcats 3.0, la joya que Norma ignora

Siempre he vivido de espaldas a Image. Incluso antes de su creación. Liefeld siempre me ha parecido una mala copia de Lee, que sólo tuvo éxito porque era la respuesta blanca a este del siempre chauvinista y racista estadounidense medio. La fascinación por Lee me duró 3 nº, hasta que me quedó claro que es tan solo un posturitero (como me sacaba de quicio que todas sus féminas caminasen de puntillas y siempre se mostrasen de perfil) y la fascinación por McFarleine me duró un poco más, 6 nº, lo que tardé en comprobar que era un Golden sin manos y bizco. Por eso pasé de Image. Tuvieron que pasar años hasta que compré algo, DV8 (que era un cómic majo, a saber como es ahora). Esa fue toda mi incursión en el universo superheroico de aquella editorial. Pero aquí y aquí me pusieron en alerta sobre los Wildcats de Casey. Me picaron mucho la curiosidad. Así que cuando vi la cole (casi) completa saldada, no pude resistirme y menos cuando al ojearla, me pareció un cómic de superhéroes chulo, gamberro y diferente.
Wildcats 3.0 es un reinicio o renumeración de Wildcats, en este caso, muy pertinente, porque comienza una nueva etapa (aunque su semilla se plantó en el anterior volumen) y, además, muy diferente a lo anterior, con casi todos los pjs nuevos y con un enfoque totalmente distinto. Un enfoque adulto, en el sentido de complejo y serio, no en el de palabrotas, sexo y violencia (que también, pero Casey ni abusa ni se basa en ello) totalmente diferente a cualquier colección del género de aquel momento, en lo que fue otra manifestación de aquel movimiento que se dio alrededor del 2000 que pugnaba por introducir realismo en el género intentando no traicionarle, tanto para (pos)modernizarlo, como para darle credibilidad en unos tiempos que ya no creen en la bondad de los héroes. Un movimiento que acabó en cuanto esta corriente nueva, porque estaba vendiendo, fue fagocitada por el mainstream y, por tanto, adulterada y edulcorada para ponerla al servicio de una industria conservadora falta de ideas y con mucho interés por mantener el status quo.
"Authority" intentaba llevar realismo al género derivando hasta su conclusión lógica el heroísmo de los superhéroes. Si estos buscaban el bien de la humanidad, no podían limitarse a defender un status quo a todas luces injusto e inmoral. "X-Statix" introducía el realismo convirtiendo a sus pjs en celebridades posmodernas, su heroísmo se matizaba con la perversión que la popularidad siempre produce entre los que la gozan. "Powers" por su parte incidía en los problemas que habría entre los humanos y los superhéroes. En como las prácticas superheroicas influirían en los procedimientos policiales. Y algunos ejemplos más, como "Ultra", aunque este llega un poco tarde.
En fin, Casey, con este cómic, pretendía contarnos como los superhéroes intantaban cambiar a mejor todo el mundo. Pero el quid de este cómic es que no lo iban a hacer con violencia como en "Authority", "Escuadrón Supremo" u otros ejemplos, si no siguiendo las reglas. Naturalmente con independencia de cualquier institución o interés creado. Esta es la idea genial de Casey y también su pecado, porque suponía volar demasiado alto. Casey planteó el cómic, además de como un cómic superheroico, como un análisis crítico del capitalismo actual, el de las multinacionales. Los Wildcats, apoyados en sus poderes y en su privilegiado acceso a tecnología alienígena, iban a competir con las multinacionales con productos progresistas, en el sentido de que daban más libertad y autonomía al consumidor, equilibraban la balanza y le venían mejor al planeta. Así, todo gira alrededor de una nueva fuente de energía ilimitada. Con ella, los países pobres no tendrían que gastarse millonadas en fuentes de energía que no tienen, la ecología del planeta se vería libre de un economía que se basa en la explotación de escasas y mal repartidas fuentes de energía caducas, con lo que también se eliminaría gran parte de la fricción internacional, y, por último, los consumidores no se verían sometidos a los intereses de las multinacionales. Esta es la premisa interesantísima y original de Casey. La consiguió desarrollar bastante bien. La pena es que no la terminó. Las ventas no acompañaron a un cómic tan diferente y con tanta calidad (es curioso como casi siempre la calidad es el camino más corto hacía el fracaso, qué nos ocurre?) por lo que la historia se quedó colgada en un momento interesantísimo, cuando la tensión entre los poderes establecidos (el gobierno estadounidense y sus aliados magnates del petróleo) estaba llegando al clímax, así como el pasado de los Wildcats estaba volviendo. De este modo la cole, tras un pequeño bache en la parte central, estaba mejorando número a número y estaba llegando a ese punto que separa las magna opus de los bluf.
Es una pena no poder saber que camino habría tomado. Desde luego el trabajo de Casey se merecía un destino mejor. La historia la estaba desarrollando muy bien. La había plagado de multitud de pjs carismáticos (yo destacaría el contable negro por su originalidad, ya que es un tipo con superpoderes que no quiere ser superhéroe), de intrigantes misterios e interesantes subtramas (la de la suplantación por amor me parece brillante e interesantísima, además de algo nunca visto en el género), de humor, ironía y acción, de crítica, gamberrismo y cinismo y de buenísimos diálogos escritos con ingenio y soltura. Había conseguido hacer que los pjs fuesen muy verosímiles y que nos encariñásemos con ellos, así como un planteamiento del género novedoso y peculiar, muy fresco y satisfactorio. El único pero que se le puede poner es que iba lento, por eso a la mitad de este volumen la cole se atasca, aunque pronto vuelve a avanzar hasta un final totalmente frustrante porque nunca continuará.
La cole tuvo varios dibujantes. El principal es D. Nguyen un dibujante que consigue maquillar con éxito su torpeza y su estilo Image. Se lía con la anatomía, pero como suele pasar con este tipo de dibujantes, se le da muy bien los rostros y la gestualidad. Práctica el esteticismo Image, pero le salva de su fatuidad y falsedad un talento más propio de un diseñador o ilustrador (sólo hay que fijarse en sus estupendísimas portadas y portadillas que, sorprendentemente, estan estupendamente tratadas por los packagers de PDA) que de un dibujante de cómic. De esta forma, con un estilo sintético, limpio y elegante, muy preciso y armonioso, que da ligereza a la lectura y belleza a las páginas, hace un trabajo notable. A esto hay que añadirle un gran talento para las arquitecturas, un gran narrativa y un encomiable profesionalidad para alguien criado en Image. Por todo esto Nguyen hace suya la colección y se conjuga perfectamente con los guiones de Casey, por lo que hace que funcione la comicidad, las ideas y, sobre todo, la caracterización magistral de este. El gran equipo que formaron estos 2 convirtió a Wildcats en una joyita y por eso, quizás, al ser una cole que andaba por el filo de la navaja, su sustitución por dibujantes mediocres fue la sentencia de muerte para esta.
Velasco, aunque con un estilo similar al de Nguyen, empobrece el cómic porque su dibujo es torpe, árido y más propio de un cómic infantil, supongo que estaba empezando. Le sucede Rouleau, un dibujante muy particular y uno de los más inquietos del mercado estadounidense (quizás por ser canadiense, que no lo sé, pero es lo que su apellido me sugiere), como refrenda el hecho de que haya hecho una miniserie como autor completo de los Metal Men (pronto publicada por PDA). Aquí resulta problemático porque no dibuja como sabe hacerlo (y no es que lo haga bien, es que tiene un estilo rocambolesco e inusual) y además no esta fino. De este modo, aunque es una mejora, su caricaturismo infantilesco no casa con lo establecido por Nguyen en las psiques de los seguidores de la cole ni con los realistas guiones de Casey. De esta forma, con estos 2 dibujantes, la cole pierde emoción y calidad en sus últimos 9 nº. Hay que mencionar a Ferry porque se encarga de un nº. Aunque a mí no me gusta por ser demasiado rígido y posturitero, es mejor que Velasco o Rouleau
Hay que mencionar también la estupenda edición de una irreconocible PDA. Cara pero donde se nota que hay humanos detrás de ella. Rotulando en castellano de forma similar al original, sin erratas u errores y con una maquetación que trata de estar a la altura del estupendo trabajo de diseño de Nguyen, ofreció un producto sólido y bonito. Una lástima que la falta de ventas también afectase a la cole en España y los últimos números se finiquitasen en sendos toscos tomos (antes la edición era en prestigios a lo Norma pero mejores). En fin, un continente cuco y cuidado que le hacía un favor al contenido.
Antes de terminar voy a hablar brevemente de 2 tomillos más, que me llevé por la confusión del momento, a modo de bonus tracks.
Coup d´etat: crossover entre "Sleeper", "Stormwatch", "Wildcats" y "Authority", que cuenta la toma del poder en EE.UU. por el último grupo. Es flojo, la mayoría de los nº no cuentan gran cosa y no estan bien dibujados, pero tiene cierta originalidad por utilizar ideas kirbianas y dejaba las cosas interesantes pues, por ejemplo, a raíz de esto se presumía que Wildcats y Authority se acabarían enfrentando.
Battery Park: es el tramo final del anterior volumen de los Wildcats. En él se pone el tablero que ya vemos montado en el nº 1 de W3.0. Me lo llevé pensando que era el final y resulta que era el principio. Lamentablemente es el mejor tomo de los que he comentado. Es muy bueno y además, de obligada lectura, pues matiza y contextualiza lo posterior, de modo que lo enriquece y le añade interés, emoción y miga. Cuenta el desmantelamiento de los Wildcats. Como estos, al perder la razón que les convertía en superhéroes, lo dejan y se dispersan quedando sólo Spartan, por su misión mesiánica y Grifter, ya que es más asesino que superhéroe. El cómic es un prodigio de Casey. Se parece un poco al 1º nº de Moore de "La Cosa del Pantano" en el sentido de que Casey llega a una cole establecida y la cambia totalmente de forma coherente y lógica, de manera que la hace suya y además, mucho mejor. El abandono es lo que une a las diferentes historias, paralelas pero interconectadas (la de Vudú y Maul, la de Spartan y Grifter y la de Zealot), que conforman este tomo. Estas estan magistralmente contadas por Casey porque dio con el tono crepuscular preciso y caracterizó excepcionalmente a los pjs de forma que se percibe su desaliento. Una historia muy bien desarrollada con guiños de metacómic (es lógico que los Wildcats esten en crisis si sus creadores y el público los han dejado tirados), que relata maravillosamente un momento crítico en la vida de unos pjs que han perdido su razón de ser. En fin, un gran guión muy bien defendido por un Dillon, tan severo y sobrio como eficiente, y por Philips, que consigue que su expresionista dibujo encaje bien con los guiones de Casey por una gestualidad notable y una gran narrativa. Aunque hay que reconocer que el coloreado le ayuda mucho, porque entiende bien el propósito atmósferico del trabajo de Philips, de modo que lo complementa haciendo un coloreado sobrio pero estupendamente aplicado, contribuyendo así a hacer un cómic muy redondo y sólido. Un gran tomo y lectura que, incluso, se puede consumir por sí mismo. No necesita lecturas previas y el final es, a pesar de ser abierto, lo suficientemente contundente como para satisfacer, aunque tal es su calidad, que no hay quien se resista a continuar con W3.0 o buscar las grapas anteriores. Esto último algo imposible como estoy comprobando.
En fin, una etapa notable llena de calidad gráfica, buenas ideas y caracterizaciones. Un cómic ambicioso, fresco, novedoso y diferente que, tanto por su premisa revolucionaria, como por la calidad del trabajo de sus autores, se merecía un rotundo éxito. Lástima que, como ya dije, estos elementos suelen ser contraproducentes en un mercado donde todo ha de ser estándar, estar perfectamente etiquetado y ser convencional y previsible. Una gran obra que ridiculiza a Norma por no haberla sacado aún. Desde luego esta a la altura de éxitos de esa editorial como "Planetary". Antes de los archivos debería haber sacado la gran obra de Casey. En fin, un cómic que seguramente hubiera llegado al Olimpo de no haber sido atropellado por el camino en lo que es una de las cancelaciones más dolorosas que ha habido.

16.6.09

Fragmentos de Bendis

"Powers" de Bendis es un cómic que me gusta mucho. Me puse a releerlo para tenerlo fresco cuando Panini sacase su continuación al mercado, pero, debido a los retrasos que ha sufrido, entre la relectura y la continuación van a pasar demasiados meses para mi gusto. Así que el plan no me ha salido bien del todo (tenía que haber esperado a que saliese en un checklist). En fin, releyéndolo me he encontrado con una entrevista suya en el tomo 2 ("Muertes insignificantes"). La entrevista en cuestión es del 2002 y os transcribo aquí las declaraciones que hizo que más me han llamado la atención, sobre todo con la perspectiva que dan 7 años.
" ... comencé a analizar por qué no intentaba escribir un cómic de superhéroes cuando me gustaban tanto. Me encantaba el género de verdad y me di cuenta de que para muchos de los guionistas de comics de mi generación, si no estabas enamorado de los héroes, DK y "Watchmen" nos los destrozaron. Fuimos educados en las historias definitivas de los superhéroes. Es como si ya estuviera todo dicho, así que me moví hacia otro género ..."
"... Cualquier cosa que lleve mi nombre tiene exactamente las mismas expectativas: realizar un material que yo me compraría. Ese es el objetivo. Mis expectativas personales son muy altas. Más altas de las que cualquiera tenga para mí ... Hay muy pocas cosas en este mundo que puedas dejar como legado."
"... Podemos matar a quien queramos cuando eso es lo único que no podríamos hacer en Marvel. Marvel no me va a permitir hacer un cómic sobre homicidios en el que pueda matar al Capitán América. O sea, podemos analizar el género desde una perspectiva única."
" [a Quesada] le encantó como escribía, no como dibujaba, algo que dejó muy claro."
"Yo habría seguido haciendo mis comics en blanco y negro y ya me habría valido."
"... no juego con la consola, que es lo más horrible que le ha pasado a los comics del mainstream, la creación de la Playstation. Si se la quitaran a los autores de comics, no volverías a oír hablar de un cómic que se entrega tarde."
"Algunas veces escribo algo que acaba pareciendo un guión de Alan Moore. Entonces lo reviso otro día que esté en un estado menos fanático y lo recorto para que parezca algo normal."
"respeto a los creadores que me antecedieron, no quiero contradecir el trabajo de otras personas."
En fin, sirva de esto aperitivo para un próximo post sobre lo publicado de "Powers" en España.

4.6.09

Crisis Final nº 1, edición Total Friki

Otra de las novedades de este Saló. Ya he dicho aquí alguna vez que no suelo seguir los crossover ni los grandes eventos. Si tocan en lo que compro bien, si no, tan bien. Nunca han alterado mi vida (pocas veces me han dejado con las ganas de saber como empezó todo o como termina la cosa). Eso demuestra que no soy muy fan de las editoriales-universos. También es cierto que lo que compro suelen ser series marginales, por lo que pocas veces ha caído alguno. Además, soy de la opinión de que si te has perdido un evento, el guionista ya te contará lo que necesites saber sobre él para que entiendas la historia que esta escribiendo y tú leyendo. Aparte de que a mí siempre me ha fascinado hacer cábalas y mis propias hipótesis sobre los hechos que han acontecido fuera de mi campo de observación. Por otro lado, ya desde pequeñito sabía que la publicidad es engañosa porque suele generar una ilusión que luego los hechos son incapaces de satisfacer y tampoco he sido yo mucho de "tirar" el dinero porque la empresa de turno así lo diga-quiere. Pero este evento sí me interesaba, aunque ni he comprado ni leído Crisis Infinita, 52 o Cuenta atrás u otro título que tenga que ver con el tema excepto Mr. Miracle y La muerte de los Nuevos Dioses. Me interesa no por ser un fan de Morrison, sino por el tratamiento mítico que este autor aplica a esta historia y porque es uno de los pocos guionistas que eso puede hacerlo bien. Así que lo esperaba con ganas e interés y por eso lo he comprado, aunque luego me he arrepentido, pero de eso hablaré en unos párrafos.
Este 1º número me ha parecido un número tan solo correcto, aunque esta muy bien hecho. Es el típico número de presentación. Esta muy bien contado por parte de Morrison, lo cual es destacable porque este autor en seguida se pone críptico, aunque es cierto que hay muchos detalles periféricos que pasan desapercibidos con facilidad y seguramente elementos importantísimos para la trama que ahora no lo parecen. Su narración me ha parecido tan clara como fría y es que abusa demasiado de los clichés y los convencionalismos, el viejo y duro detective agresivo, fumador, competente y con gabardina, todo comienza con un asesinato, la reunión de rigor de supervillanos ..., por eso me ha parecido anodino. Si bien es cierto que Morrison intenta dar a estos lugares comunes fuerza arquetípica, falla porque es imposible que clichés modernos esten en el inconsciente colectivo como arquetipos. De esta forma, el episodio se lee con gusto, con fluidez e, incluso, con interés pero distanciado, con la seguridad que da el transitar por un camino conocido. Ahí Morrison falla. Pero hay que reconocer que el argumento y la estructura de la historia, así como la incorporación de mitemas (Génesis, matorral ardiendo como señal de la presencia divina, götterdamnerung, señales que anuncian el apocalipsis ...) y la grandilocuencia y exageración propias de un acontecimiento cósmico son excelentes y le dan una fuerza y vigor que pocos autores han conseguido dar a eventos parecidos. Así que la cosa apunta bien. Aunque no vaya a más, con solo mantener este nivel, Crisis Final dará mucho más que la gran mayoría de los eventos de similares características. No es un nº, por tanto, que genere muchas ganas de que llegue pronto la siguiente entrega, pero sí que te mantiene en alerta.
J. G. Jones es un gran dibujante y una gran elección para esta historia. Su calidad refrenda la importancia que tiene Crisis Final, aunque creo que no se ocupa de todos los números. Aquí esta bastante bien pero no a su máximo nivel. Es un dibujante realista y clásico, elegante y atractivo, aunque depende en exceso de las fotos (o modelos), por lo que se suele notar cuando ha contado con referencias y cuando no (el primerísimo primer plano de Savage en la reunión es una viñeta horrenda y parece dibujado por un tipo mediocre) y eso es algo que siempre desluce. De todas formas, sus puntos fuertes son que es un gran diseñador y entintador, de forma que le da a sus viñetas una tensión y un atractivo que mejoran sus dibujos, y que domina la gestualidad, con lo que sus dibujos parecen tener sentimientos (la escena del asesinato es sobresaliente en este aspecto) lo cual, evidentemente, hace mejor al cómic porque le da drama al guión. Tampoco es un mal narrador, aunque quizás peca de conservadurismo. Así que sobre él diría lo mismo que de Morrison, si bien Jones aporta más a la historia al hacerla vívida, hace muy bien su trabajo pero el resultado del mismo es tan solo correcto. Sólo la estancia en el Dark Side (2 páginas) es una escena brillante, espectacular e intensa.
En cuanto a la edición, pues es una putada para los que no somos frikis. Para empezar es cara: la grapa, es decir, mismo formato, de WW (misma editorial, pj no muy popular, autores que no son estrellas) vale 1€ menos, el mismo formato para el nº único de Runaways para la IS (otra editorial pero de potencia similar, pjs no populares, autores del montón) vale 2.05€ menos! y el fracasado y polémico intento de grapas baratas de Panini (pjs no populares, autores sin renombre, más páginas) valía lo mismo. Creo que esto demuestra sobradamente que PDA hubiera podido sacarla más barata de haber querido. Que no haya querido puede ser porque este evento tenga, a su juicio, poca expectativa de venta, que puede ser, no es una obra muy popular, o que haya querido hacer caja con esto para arreglar el año o para poder seguir sacando miles de tomos que no compra nadie, bueno, sólo las tiendas. Por otro lado, el cómic incluye mucha paja. Una grapa entera de paja (24 páginas) entre publicidad y el guión del cómic que uno acaba de leer (pero claro, si la gente se lanza a comprar absolutes cuyos extras son el guión, cómo PDA va a pensar que no hay demanda para ese extra?). Me parece mucha cantidad. Yo pillé este nº porque creí que la cantidad de paja no era tan grande. Es cierto que el director´s cut es útil e interesante (a pesar de que Morrison y Jones se lamen el culo mutuamente de forma vergonzosa) y el artículo, aunque no muy profundo y extenso (y este cómic sí daba pie y ofrecía espacio), es majo, útil e interesante, pero eso no compensa el desembolso. Así que sólo se puede catalogar esta edición de friki. Es decir, hecha para gente que necesita este tipo de cosas para poder seguir pasando por friki. Para esos zombies consumistas que precisan objetos para que les definan porque por sí mismos no pueden. La verdad es que es un cómic que tenía que haber dejado en la tienda (pero seguro que una hipotética edición en tomo tiene los mismos extras y a lo mejor, con la excusa, es más cara). Esta bien que los editores españoles traten de mimar sus productos para poder competir con los productos estadounidenses (mejor papel, nada de publicidad, idioma materno, etc.), pero esto no tiene sentido. Mucho menos lo tiene el que la mitad del nº 3 vaya a ser este nº que acabamos de leer (con director´s cut y guión) mudo y sin color. El trabajo de Jones no me parece tan excelente como para que lo merezca, debe mucho al color, hay muchas páginas que van ser muy blancas porque el cielo y el mar no los ha dibujado, y además, por qué este y no otro? Por qué no todos? En fin, una edición que no se puede catalogar de mala (no he detectado errata, falta de ortografía o mala tradu y no hay rotulación), pero sí como de sacacuartos desaforado, como grapa de intención exclusivamente recaudatoria. Para mí que han querido hacer su agosto con este evento, que les dura 8 meses, o sea, que les arregla este año y el siguiente. Sólo hay que ver el Batman-Barcelona para ver que PDA, cuando tiene un producto con potencial de venta entre manos, no lo abarata (a más demanda, etc.) si no que lo encarece. En fin, aunque nadie esta obligado a comprarla ni a terminarla, por lo que no se puede ir a "quemar" PDA por esto, creo que la cordura debería entrar de una vez por todas en nuestro mercado.
Así que en fin, buen cómic. Hoy pocos comics salen a la venta tan bien hechos y presentados. Un poco frío, pero puede, así lo espero, que sea así porque es la calma que precede a la tormenta. En definitiva es interesante y prometedor, pero los autores no hacen un trabajo tan bueno como para poder quitar importancia al peso que supone que más de la mitad del cómic sea, como mínimo, accesorio. Pero por lo menos esta edición va facilitar que la deje en el mismo momento en que deje de gustarme. Esta vez el completismo no me va convertir en un borrego.

2.6.09

Critiquita 276: Big Guy y Rusty el chico robot, F. Miller y G. Darrow, Norma 2009

Este es el 1º cómic que he comprado del Saló. Iba ser el de Superman pero, en cuanto me enteré del error, me dio un bajón. A mí el error no me hubiera importado mucho en un tomo de estos de gama baja, pero cuando vi la edición tan bonita y tan trabajada y sus 20€ justos, pues me pareció importante. Si haces una edición así ha de ser impecable si no, no tiene sentido. Además, como ahora se reedita mucho, es mucho más probable que antes que haya una 2º edición (corregida ya es otro cantar, que PDA no suele corregir sus errores porque es una forma de admitir que los ha cometido, ahí esta JLA: 3º GM para demostrarlo; aunque de esta va a sacar una nueva edición, 3 años después, y, según dijo DH en ZN, con nueva traducción, lo cual da esperanzas de ver una nueva edición corregida pronto, tal vez para la nueva peli de Superman). Recupero el hilo. Como quería comprarme algo bien hecho y que no fuese un atraco (FC nº 1) pues lo pillé, después de todo llevamos esperando este cómic casi 15 años, más que el AS:S.
Las ansias y las expectativas me han jugado una mala pasada porque este cómic me ha parecido muy flojo. Aunque también influye que la historia no termina (ni lo hará presupongo). Seguramente si no hubiera abordado su lectura pensando que iba a leer algo legendario, me hubiera parecido más simpático e, incluso, hubiera disfrutado con su humor negro y su parodia. Como no ha sido así, su lectura me ha parecido un poco tostón. Quien falla aquí es Miller pero seguramente porque intenta seguir la estela de Darrow en vez de hacer lo que sabe hacer. Leí por ahí que Miller, en los comic que ha hecho con Darrow, se dejó llevar. Que hizo un poco el legendario método Marvel: quien hace todo es el dibujante, el guionista se limita a dialogar y hacer sugerencias. No sé si esto será en verdad así. Desde luego cualquiera que lea "Hard Boiled" se va encontrar con la típica historia milleriana, el héroe sobrehumano que se revela contra el superpoderoso sistema para liberar a la sociedad oprimida, incluso tiene ese aspecto noir que tanto le gusta a Miller, lo único es que el final no es milleriano. Pero aquí no es así, la idea, que no argumento, de Big Guy si parece que es de Darrow, lo que refrenda el que este cómic tenga puntos en común con "Shaolin cowboy", cómic 100 por 100 darrowiano, por ejemplo, el mal tiene aspecto de saurio.
Por tanto Miller fuera de su ámbito natural queda en fuera de juego. En ningún momento da el tono y sus largas parrafadas carecen de la fuerza, la calidad y la pertinencia narrativa que tienen las que escribió para sus historias de Sin City (creadas en las mismas fechas que este cómic). Son parrafadas inconsistentes porque algunas se limitan a emular el estilo panfletario, patriotero, grandilocuente y dinámico de los 50, otras se ríen de él y otras le homenajean. A la falta de una línea directriz en el guión hay que añadir que es casi siempre un pegote. Es cierto que en el cómic occidental hasta mediados de los 80, la mayoría del guión era redundante y respondía a la regla no escrita de que en cada viñeta debía haber algo que leer. Pero es que el ritmo narrativo que impone Darrow es lento, no el de los 50, por lo que aquí el abuso es aún más pesado para un lector moderno. En fin, se nota en la lectura que Miller no estaba muy implicado, intenta poner su humor negro y animar el cotarro pero no lo consigue. Se necesitaba algo más para modernizar con gracia e interés el estilo de los 50 sin pervertirlo.
La premisa de Big Guy deriva de las pelis de serie B de los 50. Junta las de Godzilla (monstruo antediluviano que destruye Tokio hasta que es vencido) con la típica historia de los límites de la Ciencia (cuando los traspasa se encuentra con monstruos destructores que castigan a la humanidad por su osadía). Un típico y simple argumento de los 50 protagonizado por los típicos héroes boy scout de los 50, un robot con aspecto y personalidad de niño (Astro boy) y un hombre encerrado en un armadura que parece un robot. Con esta sencilla premisa Darrow puede dar rienda suelta a lo que más le gusta hacer, por otro lado lógico, porque para dibujar como el dibuja hay que estar muy motivado. Así, el cómic se desarrolla en una megalópolis (como "Hard Boiled") japonesa (Japón es un tema fetiche para ambos autores, aunque para Darrow es el contemporáneo y para Miller el feudal) en los 50 (época muy querida por los autores sin duda porque les retrotrae a su infancia), donde Darrow desata su pulsión hacía la ultraviolencia, el barroquismo y el detallismo enfermizo como si se tratase de un Hergé posmoderno y psicópata. Es aquí, en el dibujo, donde esta lo único reseñable del cómic porque es imposible no quedarse abrumado y atrapado en el dibujo de línea clara hiperdetallista de Darrow. Un dibujo espectacular como ninguno, tanto por el ciclópeo trabajo que tiene detrás, como por el increíble resultado. Un estilo que Darrow sabe utilizar muy bien para impactar y transmitir al lector, ya que sabe que su detallismo atrapa al lector por su abrumadora cantidad de información que es imposible aprehender de un solo vistazo, que su estilo claro, sin sombras, realista y, de nuevo, detallado, congela la acción (la 1º splash page es un ejemplo maestro) y su dominio del dibujo y de la perspectiva junto, de nuevo, al detallismo hace a los acontecimientos muy vívidos al lector. De esta forma, leer un cómic de Darrow es una experiencia única por la singularidad de su estilo (recuerda a la pintura flamenca del XV) porque lleva al cómic hacía extremos que nadie lo ha llevado antes, ya que el dibujo de Darrow es íntimamente contradictorio y antitético. El realismo es combatido por la ausencia de sombras, la claridad del dibujo es combatida por el hiperdetallismo, la secuencialidad es combatida por el hiperdetallismo y por la congelación de la imagen antes comentada y la perspectiva es combatida por un entintamiento que trata por igual al fondo y al primer plano. De esta forma, leer este cómic, como cualquier otro de Darrow, es una experiencia bizarra. La pena es que aquí la premisa no funiona porque no esta bien desarrollada. Tanto "Hard Boiled" como "Shaolin cowboy" funcionan porque van de menos a más, cada vez la historia se va volviendo más alucinante y alocada y la tensión va aumentando, en cambio aquí las piruetas que dan Darrow y Miller no superan a las precedentes, de ese modo, después de un buen comienzo, el cómic se ralla como los discos porque los autores no son capaces de ir más allá, de ofrecer algo más que una pelea pasada de rosca o un cómic que versiona a sus ancestros de los 50. Por eso, lo que más me ha gustado del cómic son sus extras. Esas alucinantes, cachondas, absurdas y pasadas de rosca portadas exagerando el estilo de los 50 (ese cocodrilo gigante con el cerebro de Stalin!).
La edición de Norma es buena. Elegante, pero sobria y fría, como es habitual, donde no se nota que hay humanos detrás. Lo único es que hay varias páginas mal reproducidas (16, 17, 24, 25 y 28) donde los colores se oscurecen o se saturan o el negro de los contornos desaparece, me imagino que por los materiales ya que son de hace casi 15 años. Una edición que no compensa su retraso (15 años!), que me imagino motivado por la creencia de que Darrow y Miller terminarían el cómic o harían algo más a lo largo de los años y, cuando ya quedó claro que va a ser que no y Miller esta muy de moda (y DH la reedita), Norma decidió acordarse que tiene los derechos de la misma. Era un error que había que enmendar, pero una vez corregido, ha quedado claro que no era tan craso como se presuponía.
En fin, un cómic flojeras sólo apto para fans de los autores o de la temática. Es un cómic atractivo y espectacular y, si te coge en un día bueno, puede incluso hacerte reír y dejarte buen sabor de boca, pero teniendo "Hard Boiled" o "Shaolin cowboy" en las tiendas, no tiene sentido comprar este si no se tiene al menos 1 de los 2 anteriores.
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