18.9.08

Relecturas LVIII: Conan el bárbaro nº 81-96, R. Thomas y J. Buscema, forum 1986

Estos números de forum son los 25-51 estadounidenses. En ellos R. Thomas sigue a los guiones y el dibujo recae, casi siempre, en J. Buscema.
En estos números caemos en un profundo pozo de mediocridad del que costó mucho salir, tanto por culpa del verborreico Thomas, como de J. Buscema, quien o no estaba muy interesado en lo que estaba haciendo o estaba muy ocupado, por lo que el acabado final fue cayendo cada vez más en los entintadores con lo que se resintió el resultado final.
Después de la notable etapa anterior en la que Thomas supo definir muy bien la Era Hibórea y a Conan y donde se curró historias interesantes, algunas con originalidad y fuerza expresiva, la cole cayó en la monotonía. Estos números son una sucesión de historias muy flojas (es curioso que las peores son adaptaciones de novelas de Conan no escritas por Howard) que hacen de la cole una especie de road movie. Historias que se construyen con el mismo esquema poblado con los mismos pjs, la mujer en peligro, con sus dos variantes noble o esclava, el monstruo, ora superviviente de tiempos remotos, ora demonio venido de los avernos, el villano, unas veces un brujo, otras un noble decadente, un objeto especial, ya un tesoro, ya un objeto mágico, etc. y todo girando en torno a la lujuria y codicia de Conan. Esto último es lo mejor del cómic, pues Thomas no quiso hacer de Conan un héroe, por lo que este, aunque se nos muestra como un pj con un férreo código de honor y una fuerza de la naturaleza, es manejado por una visión hedonista y egoísta de la vida. Lo cual le convierte en un pj verosímil, además de darle singularidad y muchas posibilidades al no estar limitado a una moral bienpensante, siendo esto, con seguridad, lo que le ha convertido en un pj tan superpopular, que es capaz de mirar por encima del hombro a muchos superhéroes. En fin, que los argumentos ramplones y la pesada prosa de Thomas, que adolece de un exceso de rimbombancia, que raya a menudo en lo ridículo, y que muchas veces es inconveniente para el cómic, hacen que para leer estos números haya que ponerle ganas.
Por su parte J. Buscema, a pesar de su gran experiencia y talento, ni consiguió hacer olvidar a su predecesor, ni superarlo. Con él los dibujos, gracias a su sólido clasicismo, se hicieron más legibles, las mujeres ganaron en sensualidad (gracias a él, Red Sonja se ganó su propio cómic) y el cómic en dinamismo y expresividad y la anatomía dejo de ser pateada pero a cambio, la Era Hibórea se llenó de convencionalismos, los pjs pasaron a ser estereotipos (todas las mujeres con la misma cara, todos los villanos con la misma cara, todos los secuaces con la misma cara, etc.), en fin, toda la imaginación y originalidad y la narración compleja y aparatosa de BWS, que habían sido uno de los pilares del éxito de la cole y una de las razones de las bondades de los guiones de Thomas, tan buen profesional como mediocre guionista, desaparecieron, y "Conan el bárbaro" se convirtió en un cómic bien hecho pero sin idiosincrasia y sabor, ya que los mediocres y estereotipados guiones de Thomas se juntaron con los serios y estereotipados dibujos de J. Buscema, lo cual se agravó a medida que avanzaba la cole, pues los entintadores pasaron a ser ultimadores, al tener que trabajar sobre bocetos, con lo que el notable dibujo que J. Buscema le daba a "Conan el bárbaro", aunque no adecuado para una cole de Fantasía, se fue difuminando, haciendo cada vez menos grato la lectura y dejando cada vez más en evidencia a los mediocres guiones de Thomas. Con lo que la cole pasó de ser original, atractiva y, a ratos, espectacular a convertirse en anodina, aburrida y, por tanto, prescindible.
Por eso, de las 27 historias (más de 2 años!) sólo merecen ser rescatadas del olvido 3, además de las 2 primeras que cierran la notable saga del asedio de Makkalet. "La sombra de la tumba" (nº 31), una historia simplísima pero que Thomas, al contarla de manera diferente y hacerla concluir con ironía, la hace memorable, "El jardín de la vida y la muerte" (nº 41), modesta y típica historia de Terror pero sorprendente porque no es lo usual en Conan y "La última balada de Laza-Lanti" (nº 45). Esta última historia ha dejado una gran huella en mí. Cuando la leí con 10 años ya me impactó muchísimo porque cuenta la historia de amor entre una mujer y un monstruo lovecraftiano, lo cual me pareció, y me sigue pareciendo, inconcebible, y más si me pongo a pensar que tuvieron 2 hijos! Esto y que es una historia modesta y sencilla, muy bien narrada y de inesperado final, han hecho que sea una de las historias que más huella me han dejado de esta cole.
En fin, que estos números son bastante áridos de leer por la aparatosa prosa de Thomas, la falta de chispa en los argumentos y un trabajo de J. Buscema clásico y sólido pero que, al ser convencional y funcional, falla en lo importante.

4 comentarios:

Arioco dijo...

Pues yo, que quieres que te diga, me quedo con el conan de Buscema, el de la saga de Belit para ser mas concreto.

;)

lord_pengallan dijo...

Bueno, Buscema lo hace mejor que BWS pero le pierde que su Era Hibórea parezca una peli medieval del Hollywood de los 50. Pues a mi la saga de Belit (que viene a continuación) no me gusta mucho salvo su parte central, para mi lo mejor de Thomas-Buscema es la saga de Tara.

Juls dijo...

¡Yo crecí con estos comics! A mí me parecían geniales, pero su relectura es dura, sí.

De todas formas es innegable que J. Buscema es muy grande, al mismo nivel que BWS.

tristan dijo...

Yo le añadiría una historia más: "Desconfiad de los regalos hyrkanios". Muy original. La de Lanza Lhanti me impactó también a mí. Ademas cuenta con los lápices de Neal Adams en algunas páginas.

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