30.12.05

Critiquitas 15: La espada rota, P. Anderson, Anaya 1993

En cada número de la actual colección de Conan, que esta publicando Planeta, se incluye al final un artículo que trata sobre literatura fantástica/Fantasía Heróica/Espada y Brujería firmados por José Miguel Pallarés, un desconocido para mi, bastante interesantes a mi gusto. Estos artículos los he tomado como guía de lectura y así he llegado a leerme este libro, de la guía es al que más ganas le tenía.
Pallarés nos habla de este libro en el nº6 de Conan. Fue publicado, por lo visto, en 1954 el mismo año que "El Señor de los Anillos" y por lo tanto fue eclipsado por esta trilogía, así que Pallarés se pregunta si este libro hubiera podido hacer lo que hizo la obra de Tolkien por el género, si esta n hubiese salido en aquel momento. Posibilidades de haber sido el éxito que cambiase el género tenía ya que, en la década de los 50 este género estaba en un impass, es decir, esperando la aparición de un gran éxito que señalase el camino por el que seguir además, son parecidas. Ambas recogen la mitología y las leyendas nórdicas y celtas, los elfos son protagonistas, el ambiente es medieval y hay una espada rota, pero a la vez la que nos ocupa es individualista, no presenta una lucha entre el Bien y el Mal y es más adulta, oscura, sangrienta y realista.
La conclusión de Pallarés es de que no y yo coincido con él, esta novela es personal e instransferible, no tiene un esquema o unos puntos básicos que copiar o transplantar a otras historias. Es una novela única, una rara avis, ese tipo de obras que no tienen ni antecedentes ni consecuentes, es decir, no se le puede encontrar ni antecesores ni continuadores (aunque Moorcrock rescata algunas cosas para sus ciclos de Elric y Corum). Esta novela fue pues como un cometa, como prueba de ello baste decir que en nuestro país no fue publicada hasta 1992 y que ya hace años que es incontrable en las librerías y grandes superficies (yo he podido leerla gracias a las bibliotecas públicas, este libro ha sido prestado en 17 ocasiones en 11 años). Así que, por este saborcillo de cosa que pudo haber cambiado el mundo le tenía muchas ganas además, a mi la trilogía del anillo me parece muy, muy aburrida, demasiado conservadora y un tanto pueril, vamos, que a mi me hubiera gustado que cualquier otro libro hubiera revolucionado el género.
Ahora que lo he leído os puedo de decir que es un buen libro, pero que a mi no me ha enamorado. Anderson es un escritor estadounidense de antepasados daneses, que a pesar de ser físico, es un apasionado de la Historia, en especial de la Edad Media y concretamente de la era vikinga. Su pasión por esta cultura y sus leyendas también le llevó a pertenecer a uno de esos grupos que recrean la historia sobre todo en su aspecto militar, y que cada vez abundan más. También es un escritor de prestigio, prolífico y conocido sobre todo por sus obras de ci-fi. En esta novela utiliza un estilo bastante poético que intenta asemejarse al de las sagas vikingas y que transparenta lo gran conocedor que es de la era y cultura vikinga y del combate con armas medievales.
La novela se ambienta en el siglo X, en la Inglaterra dividida entre los daneses y los sajones aunque, casi toda la historia trascurre en ese mundo que se solapa con el nuestro que es el feérico. Este mundo, dividido entre elfos y criaturas afines y trolls (más parecidos a los orcos tolkianos que a los de la tradición o a los de David el gnomo) y criaturas afines, es el escenario de una contínua lucha entre los dos grandes poderes de la mitología vikinga, los ases y los gigantes, pues buscan llegar con ventaja al Ragnarok y por eso manipulan los unos, a los elfos y los otros, a los trolls. Esta novela ligeramanente inspirada en los nibelungos, relata un plan de Odín para tomar ventaja pues, y esto es una sospecha ya que el autor nunca lo dice abiertamente, el enfrentamiento final esta cerca porque el dios cristiano va arrasar pronto al paganismo vikingo (después de ese siglo, los únicos paganos que quedaron en Europa fueron los antepasados de los actuales fineses, letones, lituanos y estonios). Este plan tiene como protagonistas a una especie de gemelos, uno es el hijo de un vikingo, criado por los elfos, y el otro es el hijo de un elfo y una troll, que es cambiado por el anterior en la cuna, un changeling, y por tanto criado por humanos. Es decir, cada uno es criado por los padres del otro.
Mediante esta historia la novela consigue dibujar brillantemente el trasfondo histórico, crear atmósfera (cuando los pj pasan frío el lector también), relatar muy bien las batallas y los duelos y desarrollar una historia trágica en la mejor tradición griega (y no revelo como, porque es uno de los meollos de la novela) con lo que la historia resulta realista (a pesar de que salen elfos, dioses, trolls, magia y armas mágicas y gigantes), verosímil y fiel al esquema epopéyico. Además, como he mencionado antes, es carnal, oscura, ningún protagonista es bueno, al igual que los bandos enfrentados, sangrienta, las amputaciones, los tajos y las puñaladas son descritos y escandalosa (supongo que en la época debió molestar bastante, aunque como era de género fantástico pasase desapercibida para el gran público. Que no se volviese a publicar hasta 20 años después me hace sospechar que la moral tuvo algo que ver). El único fallo que se le puede achacar es que no es coherente en algunos detalles.
Con todos esos puntos positivos me extraña que no me haya gustado hasta el punto de querer tenerla. No sé porqué, ya que tiene todo lo que hecho de menos en la obra de Tolkien, e incluso maneja un tabú que es una debilidad para mi, y creo que es porque el escritor nunca se suelta la melena. Esta prisionero de los mitos y la Historia. La novela recoge todos los conceptos de la era vikinga y los recrea desde una óptica actual (bueno de hace poco más de 50 años) y no se sale nunca de ese esquema y aunque tiene grandes momentos, con alguno incluso te quedas con la boca abierta, personajes atractivos y te metes en la historia en cuanto llevas leídas unas pocas páginas, no deja de ser un tanto fría y lejana, no llega a emocionarte a pesar de que cuenta cosas terribles. Seguramente con algunas páginas más, arrancando antes, desarrollando más algunos pasajes y/o con un final cerrado estaría mejor o tal vez sea porque el personaje que más me gusta ni se sale con la suya, ni es el prota y el final me ha disgustado (en parte por ser tan rápido), por lo que no me ha llegado a encantar, aunque la prefiero mil veces al soporífero ciclo del anillo.
Mi conclusión es que es mucho mejor literariamente que la obra de Tolkien, pero que nunca podría haber revolucionado el género. Y no lo podría haber hecho porque no vuela, la novela no es más que la recreación de una época y de unos mitos, esta anclada en un mundo real del que además de saber lo que pasó antes, sabemos lo que pasó después, no es pues un mundo totalmente fantástico donde los lectores podemos rellenar huecos y así hacer la obra más nuestra, más a nuestro gusto. En cambio, Tolkien (aunque me jode decir algo bueno de Mr. aburrido) si fue capaz de soltar amarras y crear un mundo inventado, aunque parta de las leyendas nórdicas y celtas (y es que Borges ya descubrió que hace milenios que no se puede ser original en la literatura), fue el primero en hacerlo y con ello pudo liberar el género de su estancamiento. Antes, la literatura fantástica se desarrollaba en planetas de nuestro sistema, en rincones inexplorados de la Tierra o se remontaban a épocas lejanísimas, es decir, los escritores necesitaban darle un trasunto de posible verdad para hacer sus historias. Tolkien crea un mundo imaginario que al tener éxito libera la imaginación de sus cadenas y eso es algo que la novela de Anderson no podía hacer debido a su "realismo". Otra elemento que convirtió a la trilogía en lo que es, es que cuenta la lucha entre el Bien y el Mal, algo que a pesar de los siglos que han pasado y de lo descreídos que somos ahora, a mucha gente todavía le va. Es otro elemento que "La espada rota" no tiene, ni siquiera estan, el Cristianismo (el Bien de nuestra cultura) es tocado de pasada y en ningún momento se nos dice que es la fe verdadera o que es una religión mejor que la vikinga. El último elemento importante que convirtió al anillo en éxito y del que carece la novela de Anderson es que Tolkien cuenta con la estrategia del grupo, es decir, presenta a varios pj importantes cada uno cumpliendo con un estereotipo para así, casi cualquiera se pueda identificar con alguno. Vamos, que la comunidad del anillo obedece a la misma estrategia de marketing que las Spice Girls, News Kids on the Block y demás grupos de ese estilo. Los pj de Anderson son individualistas y además, sólo 3 se pueden considerar relevantes y nunca van en grupo, amén que es difícil identificarse con alguno o desear ser alguno de ellos.
También juega un papel el que la novela de Anderson no tenga un final, en verdad, la novela aunque termina deja sitio para una continuación, sabemos que el plan de Odín no ha terminado e incluso adivinamos por donde seguirá, pero como Anderson nunca quiso seguirla y nunca lo hará (ignoro si ha muerto, pero es que sino ya tiene 80 años), nos lo dice claramente en un posfacio especial para la edición española. Combinando esta miel en los labios que nunca cataremos con que el final es agrio y comparándolo con el final feliz y cerrado de Tolkien, el viejo brasas sale ganando de nuevo.
Así pues, tenemos dos obras parecidas y con gran potencial, pero muy distintas ya que una la escribe un joven físico y la otra un maduro profesor de literatura. Uno escribe sobre el presente y el otro para rescatar un pasado ideal. Yo desde luego prefiero al primero, es más entretenido, breve, cautivador, emocionante y maduro que el otro, pero reconozco que Tolkien cuenta con más elementos para el éxito y como recompensa de cierta forma consiguió su propósito de recuperar la épica. Aún así, os recomiendo "La espada rota" y que no perdáis el tiempo con "El señor de los anillos", que además ahora ya tiene pelis! Ya no hace falta leerlo!
Siguiendo con el tema, me da que si el joven físico hubiese sido menos joven (con más experiencia de escritor) y menos apegado a la realidad (que le guste la Historia y la Física nos dice mucho de eso) "La espada rota" hubiera superado con creces al "El Señor de los Anillos". Aunque tal vez la novela, madura y realista de Anderson (paradójico, ya que él era el joven de la pareja), precisamente por ser así, nunca pueda triunfar porque no ofrece consuelo, ni guía, ni defiende un ideal, porque es tan real como la vida misma y eso es algo que no buscan los lectores de literatura fantástica. O tal vez Anderson se adelantó a su época, y es ahora cuando le estamos alcanzando? Las novelas de R.R. Martin (con el pecado mortal de exceso de páginas) y las de Sapkowski (que aún no he leído, pero que deseo hacerlo fervientemente) me hacen creerlo.

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